Akashi Seijuro, volvió en sí, por así decirlo. Al darse cuenta que caería, giró sobre su pie izquierdo que apenas alcanzó a tocar el borde de la baranda de la terraza, lo que le permitió caer violentamente al suelo. Su cara y todo su cuerpo, se azotó de tal forma, que Kuroko pensó que había caído inconsciente. Kuroko corrió hacia él ayudando a sentarse sobre las frías baldosas.
- Tetsuya, pídeles que salgan por favor- le pidió muy bajito, casi inaudible para el mismo Kuroko.
- Por favor salgan todos - pidió Kuroko.- Yo me quedaré aquí con él.
Todos salieron de la habitación de mala gana. Kagami lo hizo a regañadientes. No quería dejar a Kuroko con ese loco demente.
Kuroko miraba de reojo a Akashi quien no se movía de su posición. Tenía la mirada perdida. Parecía una estatua, si lo pensaba bien, ni siquiera lo había visto pestañar.
- Ven Akashi- entremos a tu habitación- hace frío en este lugar- le dijo Kuroko extendiéndole una mano para ayudarlo a levantarse. Akashi la tomó y se paró apenas. Todos los músculos de su cuerpo le dolían, pero lo que más le dolía en ese momento era su pecho. Sentía una gran opresión en él, que apenas lo dejaba respirar.
Kuroko lo llevó hasta su cama y ahí se quedó sentado por unos minutos. Akashi comenzó a temblar. Parecía estar en shock. Kuroko lo recostó en su cama y lo cubrió con las mantas. Akashi apenas sintió el contacto con su almohada, finas lágrimas comenzaron a correr por su rostro.
- Akashi-kun- le dijo Kuroko acariciándole tiernamente. – Ya verás que de alguna forma, las cosas mejorarán de ahora en adelante.
Pero Akashi no le respondía solo lloraba. Kuroko no sabía bien qué hacer. Sabía que Akashi no querría que lo viera así. Quizás sería mejor salir y dejar que entrara su tío…
- Akashi-kun, iré por tu tío – me imagino que prefieres que esté él aquí …..
- No- le dijo Akashi entre sollozos- Por favor quédate un rato más- no me dejes solo – le dijo sin mirarlo, buscando la mano de Kuroko.
- Aquí me quedaré, todo lo que necesites Akashi- le dijo Kuroko emocionado sosteniendo su mano – Siempre podrás contar conmigo, bueno, los dos.
Akashi se sorprendió con ese comentario. Sabía que Kuroko se refería a su otro yo. Aquel que casi lo había lanzado al vacío y que por un acto reflejo de su ser conciente más interno, logró salvarse en el último segundo de morir.
- Kuroko tengo miedo- le reconoció Akashi. – Ya no sé quien soy, no me reconozco a mí mismo. En algún punto, siento que el Akashi Seijuro se perdió. No sé que quedó de mí. Siento que soy pedazos de algo roto.
- Bueno, tendrás que comenzar a componer esos pedazos y a unirlos. Y descubrir quien eres. Pronto te darás cuenta, que ustedes dos son solo uno, que no tienen que vivir en forma independientes, doblegándose entre sí, solo tienen que escoger volver a vivir unidos. Ya que ambos, son Akashi Seijuro.
- Suena tan fácil- pero no sé si podré- sollozaba. No tengo las fuerzas ahora y ambos no queremos seguir…
- Bueno, ya las tendrás, el Akashi-kun que yo conozco es invencible… puede vencer todos los obstáculos. Es la persona más fuerte e inteligente que conozco, solo que ahora, estás cansado y triste. Es tiempo de recargar energías, y volver a empezar.
- ¿Aún después de todo el daño que he hecho?
Kuroko sonrió.
- No es que todo sea tu culpa Akashi-kun, no te asignes toda la responsabilidad. – Finalmente he llegado a creer que las cosas sucedieron cómo tenían que suceder. – Creo que algo llamado "destino" que es más poderoso que todos nosotros, actuó como tenía que actuar.
Akashi no podía para de llorar. Kuroko lloraba a su lado en silencio. Era muy duro verlo así. Solo recordar haberlo visto lanzarse al vacío, hacía que su pecho se comprimiera.
El llanto de Akashi podía traspasar las paredes y todos estaban muy conmocionados. Nadie podía creer lo que había sucedido. El Padre de Akashi estaba sentado en el suelo, con la espalda apoyada en la pared, tapándose la cara horrorizado.
- Déjame llevarlo a Inglaterra con mi familia- quizás allá pueda descansar , distraerse y recuperarse- le dijo su cuñado sentándose a su lado. -Mi madre añora volver a verle al igual que mis hermanas. Allá tiene primos. Quizás un cambio le vendría bien.
- Lo pensaré- le contestó escuetamente - Todo se salió de control, no sé que hacer…
- Si, no puedo creer cuando llegamos hasta este punto- le dijo Ayumu consternado.
Aomine miraba como Kagami parecía un león enjaulado. Sabía perfectamente, que quería entrar a ese cuarto y estar cerca de Kuroko en caso de que lo necesitara. Aomine lo miraba con envidia. Sin duda, Kagami era mucho mejor hombre que él.
- Tetsuya he hecho todo mal. He vivido mi vida en pos de lo que mi padre me ha obligado hacer, aún cuando sabía que esa no era la forma correcta de hacer las cosas. Tú siempre me lo dijiste, y aún así, no te hice caso. Tus consejos siempre se asemejaron a los de mi madre. ¡La extraño tanto!. Tampoco se me permitió llorar su muerte ni nada. No puedo ni recordarla, ni mencionarla. No soy libre. No tengo amigos, porque me creo un ser absoluto y no permito que nadie me contradiga ni desafíe. Tetsuya, no quiero seguir así.
- Akashi, tu vida sin dudas no ha sido difícil. Pero si tienes amigos, en tu escuela todos te admiran, también hay personas que te quieren. Mira a tu tío, viviendo acá, sólo por ti. Su casa y familia están en Inglaterra. Nos tienes a nosotros y sé que no es mucho pero también me tienes a mí.
Akashi lloraba más fuerte.
- Extraño tanto a mi madre- la vi sufrir tanto y nadie hizo nada por ella.
- Eso no es así, mi madre era su amiga, ella sufría, pero porque sabía que partiría luego producto de su enfermedad y que los dejaría solos. Tu padre hizo todo lo posible y contrató a los mejores médicos para que la ayudaran, pero ya era muy tarde.
Akashi sollozó más fuerte, lloraba como nunca lo había hecho en su vida. Estuvo así por casi una hora. Kuroko estuvo a su lado hasta que producto del cansancio cayó profundamente dormido.
Kuroko salió muy despacio de la habitación. Afuera pudo encontrarse con Kagami que cabeceaba sentado en el suelo, con el tío y el padre de Akashi, que estaban atentos a todo.
Kagami al sentir la voz de Kuroko se despertó de inmediato.
- ¿Cómo está?- le preguntó Ayumu a Kuroko
- Se quedó dormido hace unos 10 minutos. Los ojos de Kuroko estaban sumamente rojos e hinchados. Producto de todo lo que había llorado junto a Akashi.
- ¡Gracias Kuroko por venir y salvar a mi hijo!- le decía el padre de Akashi
Kuroko lo miró muy serio con su inexpresivo rostro. El Padre de Akashi entendió muy bien esa mirada.
- Kuroko - Ya perdí a mi esposa, no quiero perder a mi único hijo.
- Entonces hágaselo saber- nunca en mi vida pensé que lo vería así- Golpeado de esa forma, herido… derrotado. - Su hijo producto de todo lo vivido ha desarrollado dos personalidades. El que se hace llamar "El emperador" o "el yo absoluto". Akashi tiene miedo de él, puesto que él no quiere dejarlo vivir. Hay que tratar que vuelva Seijuro…
- ¿El Emperador?- le preguntó el Padre de Akashi entre sorprendido e incrédulo
- Si, su hijo desarrolló esa segunda personalidad. Cuando él aparece, nadie lo puede contradecir. Se cree dueño y señor de la verdad, y puede llegar a ponerse muy violento. Aunque creo que usted, ya tuvo un encuentro con él ¿Verdad?
- Debemos llamar al doctor de inmediato- comentó su tío
- Si- lo haré ahora mismo- le dijo buscando el número en su celular
- Chicos ¿Quieren dormir un poco?- les podemos facilitar unas habitaciones.
- Lo lamentamos, pero tenemos clases- dijo Kagami en tono posesivo, tomando a Kuroko por el brazo.
- Si necesitan un permiso o algo, yo me encargaré – les dijo el tío de Akashi
- Yo tengo prueba, no puedo faltar -dijo Kise, quien se encontraba sentado en el suelo pero no se había perdido ninguna palabra de lo que se había dicho.
- Yo también- dijo Aomine. - Si falto, estoy muerto.
Midorima estaba en shock. Pero él también debía regresar.
- Está bien. Mis hombres los llevarán a su casas y luego a sus escuelas. Les agradezco que hayan venido a avisarnos y que hayamos podido detener esta desgracia. Se los agradezco. - Por favor, les pido que no comenten a nadie lo que aquí ocurrió. Ya que, me temo que si este rumor se extiende, ahí sí que sería el fin…
- No se preocupe, no comentaremos nada. -El tema es demasiado delicado. Akashi fue nuestro capitán y nos condujo a muchas victorias. Es lo Menos que le debemos- le respondió Aomine
- Kagami- kun ve tú- yo me quedaré- le dijo Kuroko a Kagami. - Quiero ver cómo despierta y qué dice el doctor.
- ¡No, no te dejaré aquí solo!- exclamó enojado. – Vas a terminar desmayándote. -Solo vamos a descansar un rato.
- El doctor viene en camino. Llegará en 30 minutos- dijo el padre de Akashi
- Bien, nosotros iremos a descansar un rato – comentó Kagami mientras los demás comenzaban a retirarse.
- Cuando llegue les avisaremos – les dijo el padre de Akashi para luego irse junto con Ayumu a la habitación de Akashi para supervisar su sueño.
- ¿Estás bien?- le preguntó Kagami – Este día ha sido emocionalmente duro para ti- le preguntó Kagami preocupado.
- No, no lo estoy. Solo quiero escuchar qué dice el doctor – le dijo preocupado.
- ¿Por qué no nos vamos Kuroko? – no creo que podamos hacer mucho más por aquí…
- Kagami-kun ve tú, no vale la pena que te quedes aquí conmigo, si ni siquiera eres amigo de Akashi-kun
- Puede que no sea amigo de él, pero si soy tu amigo. Y no me gusta nada el aspecto que tienes. Se nota que no estás bien. -¡Si estás por desmayarte!
-Solo quiero esperar a ver qué dice el doctor… no quiero irme así como así… ¿Y si Akashi despierta y le viene otra crisis?- le dijo angustiado. Kagami optó por no seguir insistiendo.
Todo había sido muy fuerte. Kagami, nunca había pensado, que Akashi estuviera tan mal y fuera tan infeliz. Él que era un As del deporte, había sido el respetado capitán de la generación de los milagros, era millonario y tenía excelentes notas… nunca pensó que tuviera una vida tan miserable, que sintiera tantas culpas y que llevara una vida tan desdichada. De hecho le sorprendió que su padre lo hubiera golpeado de esa forma tan brutal. Tenía el rostro prácticamente deformado y su ropa estaba toda cubierta de sangre.
Pero lo más que le llamó la atención, fue que hubiera cedido ante las palabras de Kuroko y que sólo hubiera querido hablar y estar con él, teniendo a Mirodima ahí, con quien era mucho más cercano. O con su tío. Pero no, solo había querido hablar y estar con él en un momento así. ¿Qué significaba eso? ¿Sería que Kuroko era capaz de transmitirle la paz que necesitaba? ¿Qué sentía Akashi por Kuroko?. Aomine le había mostrado el mensaje que les había enviado a los demás, y era distinto al que le había enviado a Kuroko. A Kagami se le encogía el corazón de pensar en cómo tenía los ojos su compañero por tanto llorar ese día.
Kagami sabía que era una idiotez sentir celos de una persona que había estado a punto de suicidarse y que era prácticamente un psicópata demente. Pero la reacción de ambos le había llamado la atención. Pero bueno, Kuroko había andado especialmente sensible ese día. Y lo vivido los había dejado a todos impactados.
- ¡Pensar que hace unas horas atrás estábamos tranquilos en mi departamento!- pensó frustrado - iba a tener dos días a Kuroko solo para él en su casa y eso se había arruinado gracias a este episodio. -¿Pero qué rayos estoy pensando?- se cuestionó el pelirrojo.
Pero igual no pudo ignorar que tener entre sus brazos a Kuroko se había sentido muy bien. Su olor, su calidez, su sensibilidad, le habían sorprendido de sobremanera. Nunca lo había sentido tan cerca como hace unas horas atrás en la plaza. Kuroko nunca mostraba sus sentimientos y su cara no solía mostrar ninguna expresión. Salvo su cara de enojo, que realmente intimidaba a cualquiera que lo viera.
- ¿Estás bien Kuroko?- le preguntó estúpidamente, ya que era obvio que no, pero no se le había ocurrido nada mejor.
- Discúlpame Kagami-kun – En verdad, me da vergüenza que me veas así- le dijo Kuroko secándose las lágrimas y sentándose a su lado
- ¿Por qué dices eso Kuroko?- le preguntó
- Porque sé que odias a la gente débil, hoy me lo he pasado llorando, no quiero decepcionarte más aún
- No digas eso Kuroko- le respondió Kagami medio ofendido - Tú no podrías decepcionarme… menos por llorar y créeme no eres débil…
- ¿Cómo que no?- A parte de nuestras diferencias físicas- mira como estoy ahora – le dijo sonriendo en forma irónica.
- Bueno, eso es sinónimo de que eres un humano… todo lo de hoy ha sido muy fuerte, lo reconozco.
Kuroko apoyó su frente en el hombro de Kagami. (Kagami se sonrojó).
- Kagami, trata de dormir, si quieres me voy afuera…
- No, por ningún motivo. Quiero estar contigo. No podré dormir si no estás cerca de mí – quiero apoyarte- le respondió lo más honesto posible.
El corazón de Kuroko brincó de emoción por unos segundos.
- Entonces tápate y métete aquí conmigo- le dijo Kuroko abriendo la cama cosa que Kagami se pudiera acostar.
Kagami lo deseaba. Sabía que si no estaba a su lado no estaría en paz. Pero tenía miedo de sus actos. La cama era más pequeña que la suya y estarían demasiado juntos. No quería que su cuerpo lo traicionara. Pero si algo tenía claro, era que quería sentir la calidez de Kuroko.
- Está bien- Muévete- le dijo en un tono que sonara lo más indiferente posible.
Kuroko al sentir a Kagami al lado suyo se tranquilizó de inmediato.
A los minutos, cayó profundamente dormido. Kagami no podía dormir, se sentía demasiado nervioso de tenerlo tan cerca. Quería tocarlo, hacerle cariño, besarlo...
- ¿Besarlo?- se preguntó para si mismo exaltado. Será mejor que me vaya a otra habitación rápido antes que haga alguna estupidez y haga que Kuroko no quiera volver a verme o hablarme por el resto de mis días- pensó para sí tratando de huir.
Kagami se iba a levantar cuando de pronto, Kuroko se gira y se acomoda plácidamente en su pecho. Lo escucha suspirar y siente su respiración cerca de él.
Kagami no pudo resistirse y se acomodó colocando su cabeza apoyada suavemente entre los cabellos de Kuroko.
Pero nada de eso duraría mucho. No habían pasado ni 20 minutos desde que Kuroko se había dormido, cuando llegó el doctor.
Al escuchar movimiento fuera de la habitación, Kuroko se despertó de inmediato. Kagami y él se pararon rápidamente y salieron al encuentro de él. Kuroko quería ver y escuchar qué decía el médico.
Luego de relatarle todo al doctor, quien era el médico de cabecera de la familia, decidió hacerle una "cura de sueño". Lo mejor sería hacerlo dormir durante todo lo que quedaba del día a través de unos sedantes/tranquilizantes. El médico se quedaría en la mansión Akashi, hasta que su ex capitán despertara y pudiera conversar con él, para definir el procedimiento a tomar.
Finalmente su amigo iba a quedar bajo tratamiento y observado las 24hrs, ya no valía la pena seguir más ahí.
El padre de Akashi, se preocupó de llamar a la preparatoria de Seirin para excusar la inasistencia de ambos. Se deshizo en agradecimientos y disculpas. De alguna manera, Akashi Masaomi sentía que tenía que pedirles disculpas a ambos, sobre todo a Kuroko.
Se fueron sin poder ver a Akashi una última vez, y fueron llevados directamente al departamento de Kagami por el chofer personal de Akashi Masaomi.
En el camino, Kagami pensaba si su departamento habría sobrevivido al cachorro…
- ¿Qué piensas?- le preguntó Kuroko viendo la preocupación en los ojos de su amigo.
- En si mi departamento, resistió la estadía de tu perro... – lo miró preocupado - ¿Y si algo hizo?
- Es un cachorro Kagami-kun. –Lo más probable es que "algo" hizo - ¿No crees?
Kagami puso los ojos en blanco y se irritó aún más. Apenas entraron el cachorro, salió a su encuentro, vuelto loco de felicidad al ver a su dueño, pero al ver a Kagami le comenzó a ladrar fuertemente, enojado, como si el abandono fuera culpa de él.
- Oye, no me culpes a mí bola de pulgas- no es mi culpa- después te presentaré al culpable para que le ladres a él.
Pero el cachorro no quería entender, se acercó a Kagami, levantó la pierna y se orinó encima de él.
- ¡Noooo!- le gritó Kuroko a Nigou, pero la "travesura" ya estaba hecha.
Kagami se enfureció y le lanzó una feroz patada al cachorro, sin darse cuenta que Kuroko se había agachado para tomar al perro y sacarlo de ahí, por lo cual la patada le llegó de lleno a Kuroko en toda la espalda, ya que como acto reflejo, Kuroko tendió a girarse para proteger al cachorro.
Kuroko cayó violentamente al suelo, y soltó al cachorro, quien asustado se fue a esconder detrás de unos muebles.
- ¡Perdóname Kuroko!, ¿Estás bien?- disculpa no fue mi intención, en verdad, discúlpame- le dijo Kagami desesperado ayudándole a colocarse de pie.
- Si, Kagami. - Estoy bien- disculpa por haberte ocasionado tantos problemas. Será mejor que nos vayamos a casa. Aprovecha de descansar. Mañana nos veremos en clases.
- No, qué dices. ¡Quédate aquí!- ¡no te vayas! – le dijo angustiado Kagami
- Mañana nos veremos, no te preocupes- le insistió Kuroko. – Ven Nigou, perro malo- le dijo colocándole como pudo la correa, ya que la patada había sido muy violenta y apenas se podía mover.
- ¡Kuroko, no te vayas!- le dijo Kagami deprimido. - ¿Te duele?
- ¡Claro que me duele! - ¡Si, casi me partes en dos!, pero no te preocupes, estaré bien. - ¡Gracias por todo Kagami!- le dijo Kuroko haciendo una pequeña reverencia que le hizo cerrar los ojos producto del dolor que sintió al hacerlo.
- Lo lamento, pero justo te agachaste- ¡todo es culpa de este maldito perro!
- Este maldito perro, es mi perro Kagami- lamento enormemente lo que hizo, por eso acepté yo el castigo que le ibas a dar a él. - ¡Podrías haberlo matado con tremenda patada! - ¿Sabes?- Eso no te lo hubiera perdonado nunca- le dijo con tristeza en los ojos. - Prometo no traerlo más a tu departamento.
- Kuroko- discúlpame- no lo pensé – le dijo demasiado arrepentido.
- No importa Kagami- solo que ahora quiero descansar- no quiero más problemas, por eso lo mejor es que nos vayamos a mi casa. – Gracias por todo una vez más.
Y sin decir nada más, Kuroko se fue. Kagami quedó tremendamente deprimido.
Sin ánimos de nada, se fue directo a acostar. Se sacó los pantalones mojados, se puso unos shorts y sin más se metió a su cama. Ni siquiera fue por un vaso de leche o algo para comer. Antes de caer profundamente dormido, le envió un mensaje que decía: "lo siento"
(******)
Al día siguiente, al despertar Kagami no sabía que había provocado ese tipo de sueño. Quizás la cercanía que había tenido con Kuroko durante las últimas horas o el olor que había de él en su casa, en el sillón. Pero despertó totalmente mojado y excitado. Había tendido un sueño "húmedo, muy húmedo". Había soñado que estaba teniendo sexo con su sombra. Todavía podía sentir los besos húmedos de Kuroko en su boca, como su lengua exploraba y jugaba con la de él. Como se contorsionaba Kuroko cada vez que él lo penetraba. Sus mejillas sonrosadas, gimiendo y pidiendo por más. Kagami recordaba cómo lo miraba con esos increíbles ojos celestes llenos de lujuria.
Kagami no pudo soportarlo más, y comenzó a masturbarse recordando cada una de las escenas vividas en su sueño. Cada imagen pasaba como una película porno en su cabeza. Nunca antes se había masturbado pensando en un hombre. De hecho, no estaba ni seguro de cómo lo hacían los hombres, pero tan solo con recordar la boca húmeda de Kuroko, sus jadeos, sus corazones latiendo, la pasión desenfrenada y cómo recibía la penetración, tenían a Kagami fuera de sí. No le costó mucho correrse, pero estuvo así bastante rato hasta que pudo calmar su necesidad.
De todo lo que había pasado durante estos días, y gracias a ese sueño en particular, Kagami sacaba una sola conclusión: "Definitivamente quería hacer suyo a Kuroko y en todo sentido de la palabra"
Kuroko vio tarde el mensaje de Kagami. No podía estar enojado con él después de todo lo vivido. Por eso le contestó: "No te preocupes, todo está bien" "Gracias por hoy y por siempre"
Kagami, al leer el mensaje se sintió más tranquilo y feliz. Leyó el mensaje unas 30 veces antes de caer rendido nuevamente. Mañana tendrían clases y entrenamiento. Y estaría nuevamente con su amada sombra.
