Jalo el cabello castaño con fuerza hacia atrás, como queriendo recostarla sobre el escritorio, pero en cambio ella solo se aferro más a sus caderas enterrando las uñas en la tela de malla bajo el uniforme ninja. Gaara sonrío por una fracción de segundo, entre el beso y su aliento.
Bien, ella no se dejaría recostar. Tendría que improvisar como hasta ahora lo venía haciendo; solo que con algunas variantes.
Matsuri, estaba completamente furiosa. Estaba decepcionada de ella misma y decir que estaba humilla quedaba demás. Ese sentimiento quedaría permanente en su vida.
No se dejaría recostar en el escritorio como una cualquiera; como si fuese la indefensa secretaria tonta, que cae por su jefe aunque lo fuera, no lo aceptaría. No.
Gaara, al sentirla reparar un poco, hacia atrás como queriéndose separar, pasó el grueso antebrazo por la espalda de la castaña atrayéndola más hacia su propio cuerpo, para chocar así su pecho contra el de su esposa.
Matsuri pasó lentamente los brazos desde sus caderas, dando un lento recorrido por todas las protuberancias y recovecos que formaban el trabajado cuerpo del hombre dueño de todo aquello, hasta llegar a su cuello y lo rodearlo con calma. Pudo sentir a deleite cada centímetro de su espalda cubierta por la fina tela que nada dejaba a la imaginación, No había nada más absurdo que la vida o el destino, ella tantas veces se imagino perdiéndose entre el desierto de su espalda; millones de veces se imagino hundiendo las manos en las llamas ardientes de su cabello, que asemejaba el sol, y la hostilidad del terrible carácter que lo regia; para ella, no había mejor desierto que él, y sin embargo para los oasis de sus ojos ella no representaba más que un trato.
El pelirrojo por su parte jalo del cuerpo de la castaña hasta que quedará sentada en el filo del mueble donde, dando un marcado paso hacia el frente que le obligo a aligerar la tensión que se formaba en los músculos de sus extremidades para dejarlo acomodarse mejor.
Los labios del pelirrojo resbalaron desde los labios de la joven, siguiendo un celestial recorrido por la suavidad de la piel que recubría la tensión del cuello de su esposa. Con desenfreno, disfrazado de plena sutilidad soltó la espalda de la joven que se mantenía con los ojos bien cerrados, y recorrió con sus palma la tela de sus hombros y de su pecho, y desabotono la blusa de su uniforme. El chaleco había desaparecido hace ya algunos minutos por causa del intenso calor. Ella no se negó al tacto simplemente lo dejo hacer de ella lo que quisiese; cuando Gaara terminó de desabotonar la prenda, se sorprendió de sentir las suaves manos de la castaña deslizándose por entre las correas de su chaleco, para desabrocharlas con lentitud y nerviosismo.
La miró directamente por unos instantes deleitándose con el creciente sonrojo que inundaba sus mejillas; cosa que automáticamente la inhibió, haciéndola dejar su labor para cubrirse avergonzada e intentar bajar del escritorio.
Gaara sin moverse ni un centímetro, impidiéndole su cometido, termino de desabrochar las correas, solo para dejar caer el chaleco al suelo, seguido por la primera capa de sus ropas, dejándolo únicamente en la delgada camisilla de red en la que anteriormente Matsuri había tenido las manos enredadas.
La castaña con gesto estupefacto se negó a continuar, tomando ambos extremos de la blusa cerrándola con el puño bien apretado sobre los bordes.
Después de detenerse tomo conciencia de demasiadas cosas que en un principio no había considerado y la primera, era que para poder culminar el acto en el que ella sola se había metido era necesaria la desnudez…
La de él debería ser la más exquisita y bella de las artes, pero la suya propia, con un cuerpo repleto de raspaduras y golpes, jamás le pareció lo más ameno de observar, eso si se consideraba que el no mirase a nada más que su piel.
Gaara frunció enseño ante el gesto y tomando con sus manos las de la castaña, la obligo a separarlas, mientras chocaba sus labios contra los de la joven. Pues supo cual fue la idea que rondaba la cabeza de la joven al momento de negarse a continuar, lo cual era estúpido y absurdo. Ella era hermosa.
Lo más hermoso que sus ojos pudiesen ver.
—No…—murmuro Matsuri intento separar el cuerpo del kaszekague del propio, Dado que una dolorosa idea le correteó por la mente en el momento de separarse.
Gaara quería un hijo.
Y muy probablemente la estuviese usando para ese fin otra vez sin tomarla en cuenta, ni a ella ni a sus estupidos sentimientos, y ya no iba a permitirlo más.
Con un gesto desdeñoso intento deshacer el nudo que se había hecho en su espalda con las manos del pelirrojo que la seguía besando con vehemencia, sin embargo ni sus más fieros intentos lo pudieron deshacer.
Mordió con rabia el labio del joven hasta sentirlo gotear de un sabor cobrizo, lo que lo hizo separarse con calma y observarla con total neutralidad.
—No— dijo la joven rabiosamente empujando sus palmas contra el pecho del muchacho, en un vano intento de alejarlo.
Gaara casi pudo ver como se movían en cámara lenta los labios de la castaña, dando la determinante orden que a pesar de ser una negación rotunda, lo fue motivando más a no escuchar las ordenes de la pequeña casta, aunque su mente le exigiera soltarla, solo por simple ética, no mataría ese deseo que se reprimía inadecuadamente en su pecho y solo había una razón. Él jamás reprimió uno solo de sus deseos. Shukaku siempre le fue la excusa perfecta para hacer lo que le fuese en gana y aunque hacía tiempo que había dejado de coexistir con él y había reprimido hasta ahora exitosamente todos sus caprichos, aquí se había topado con la fina línea de lo que se debe y no se debe hacer. Esa línea con la que luchan todos los días, los seres humanos normales. La ética, la moral.
Por un momento pensó que la soltaría cuando separó una de sus manos, que se aferraban como garras a la espalda de la castaña. Pero por el contrario, él sin dar respuesta alguna, se paso el pulgar por sobre el labio pintándolo ligeramente de rojo. Gaara miró con tranquilidad el matiz de su cabello sobre su pulgar y en una mirada aleatoria examinó los labios hinchados de su esposa y el cabello alborotado que le daba una imagen simplemente exquisita; sin saber exactamente el motivo ignoró la queja de su mujer volvió a estampar sus labios contra los de ella, ahogando un desesperado gemido de negación.
—Gaara-sama ¡no! — grito con los dientes apretados intentado girar el rostro, pero la palma del pelirrojo sobre su nuca se lo impido.
Sí, él era ahora un ser humano normal, todo lo que siempre había querido, y por tanto debería comportarse según las reglas que siguen todos los hombres. Ya no era más un monstruo, era un hombre más…
Pero, hasta los hombres más correctos tienden a la inmoralidad, si así era ¿Por qué no podría él disfrutar de un beso? Y de la mujer que sencillamente le volvía un inmoral.
Gaara la amaba y no se podía negar a él mismo que tras haberla besado semanas atrás, todo había cambiado. No podía negarse más ese fuego que lo consumía cada vez que la veía caminar por enfrente de él con ese singular reboteo que daba su cabello suelto con cada paso que daba o cada vez que la veía sonreír con aquella calma que solo era capaz de otorgarle a los demás.
Con tranquilidad deslizo una mano desde su espalda por sus hombros y clavícula tomando con cuidado de no lastimarla, las orillas de la blusa para arrebatársela de las manos y cerrarla definitivamente, con el dolor único que solamente él podía experimentar…botón tras botón, se alejaba de él la única oportunidad de ser amado, dada por las manos de aquella mujer.
del cuerpo de la castaña quien sencillamente seguía gritando, se desprendían leves temblores hasta darse cuenta que las diestras garras de su captor se movían con lentitud y delicadeza apretando los botones de la blusa que él mismo hubiese osado abrir, y sin removerse, estupefacta en su lugar corto el beso, para míralo continuar y hacer el mas claro de los actos de amor que nadie hubiese podido profesar. Una mirada.
Gaara la anhelaba, la soñaba, le amaba…pero era más fuerte el amor que le tenia a esa torpe mujer, que lo se pudiese amar a él mismo, no quería lastimarla por ningún motivo así que reprimió sus intenciones; es ahí donde comprendió que el amor, la ética y el deseo no están peleados cuado se encuentran en la piel de alguien más.
Matsuri apretó los ojos con aflicción y busco sustento contra la frente de Gaara, que sencillamente la miró. No lo besó, no lo miró, ni siquiera quiso abrir los ojos cuando él depositar otro suave beso sobre sus labios, que ella por su orgullo, lo único que le quedaba con vida, decidió que sería el ultimo… aunque le doliese. Quería evitar un dolor más fuerte: La traición.
Ese dolor provocado a manos de quien alguna vez ella amó. Ese dolor que la desgarraba y la desangraba por dentro, ese dolor que solamente pueden provocarte cuando amas demasiado, cuando confías demasiado y ciegamente.
Hubo un beso. El más majestuoso, El más entregado; pero no tuvo el valor de disfrutarlo.
Pues si volvía a caer ya no se levantaría nunca más.
Y sus ojos se aguaron cuado al abrir sus ojos lo vio erguirse y mirarla con esa misma expresión que ocultaba algo más, algo que no se atrevía a confirmar, apesar de ya saberlo ¿Qué más podría decir un beso de aquel hombre? No quería enterarse, prefería morir en la ignorancia voluntaria dónde intentaría recobrar la felicidad que él mismo le robo.
Estaba perdida, sabía perfectamente que no podría luchar contra él, de ninguna manera le ganaría, ni aunque pusiera todo su esfuerzo, no lo lograría. Cuando lo sintió de nuevo chocar contra su cuerpo, pero ahora no en un beso que definitivamente de haber ocurrido la maría, solo en un ademán que le devolvió el calor al cuerpo, un simple y tibio abrazo, o un intento suave de que lo fura. Al sentir sus labios sobre su frente una lágrima rodó por su mejilla.
—Lo prometió…— murmuro dolorosamente sin dar contestación a ninguno de sus besos.
Gaara sintió la lagrima resbalar humedeciendo levemente también supecho y en un acto de valentía tras escuchar las dolorosas palabras de la castaña se separo para decirle, eso único que se había estado callando por ignorancia todo ese tiempo.
—Te amo…— murmuro sobre sus labios y la vio apretar los ojos con profunda tristeza.
Le estaba mintiendo… otra vez, Matsuri no supo si llorar o dejar salir toda esa cólera que corría por las venas, pues ¿si la amaba porque le hacía aquello?
Gaara al no obtener contestación, no se arrepintió de haberlo dicho en esas circunstancias por primera vez, pues le estaba demostrando a su manera, su propia forma de amar, que aunque no pareciera, era más que real.
Soltó sus manos de la espalda de su esposa y las dirigió a donde se mantenían estáticas las piernas de la castaña, para levantarla y sentarla nuevamente sobre el escritorio. Se alejó, en un leve movimiento obligado de sus caderas para salir de la tibieza de las blancas piernas; buscando la parte alta de sus ropas, le dio la espalda, para permitirle recomponerse con tranquilidad.
—Lo prometió…
La realidad de la situación lo atravesó de golpe y el dolor de lo que estuvo a punto de hacer le destrozó el pecho.
Con una mano alcanzó su chaleco y ato las correas sobre su propio cuerpo .
—No romperé mi promesa— era la única palabra que podía decir, después de todo lo que había hecho, no tenia disculpa alguna, pero era lo único que se decía en algo así.
Le paseó los dedos por la frente, acariciando su piel con algo más que amor, y decidió que aunque le doliese no la retendría por la fuerza, llegado al plazo fijado la dejaría ser libre…
—Ve a casa. Es tarde— soltó con la ya decidida frivolidad que poco a poco iría matando sus sentimientos, si es que alguna fuerza se apiadaba de él.
La joven se levanto de donde había estado sentada y se fue ahogándose en confusión.
Sería que ¿Él de verdad la amaba?
Se fue a casa, se fue en silencio pensando en aquel momento en el los labios del pelirrojo afirmaron aquella epifanía para ella. En sus labios se formo una sonrisa y sintio la infinita necesidad de correr, no por alejarse, sino por no querer gritar a los cuatro vientos que era feliz.
Gaara la amaba.
Abrió con lentitud la puerta, pasaba de las tres de la mañana y todos deberían estar dormidos ya que dentro de un par de horas sería tiempo de levantarse. Así que desabrocho sus ropas y se deshizo de la parte superior de ellas, desabrochando la hebilla que afianzaba su cinturón. A paso lento subió las escaleras y abrió la puerta de su habitación.
Una oleada de calor y tibieza lo inundo cuando de un salto el amor rodeo con las piernas sus caderas como cuerdas que se atan para no deshacer sus nudos jamás… y sus manos se enterraron en el nacimiento de su cabello, sosteniéndolo por el cuello; y sus labios le besaron con necesidad…
Al sentir su desnudez radiante de vida le envolvió cuando supo que su amor le profesaba aún con la misma intensidad ese fuego repleto de inmoralidad que le consumía.
Matsuri, frente al espejo dejó caer la tela de ceda que adornaba su cama… un par de hombros se asomaron bajo la luz de la luna; una clavícula bien marcada reflejo una vida de esfuerzos, unos pechos redondeados que retenían un corazón en desenfreno, un vientre que albergaba mariposas y fe, unas caderas que eran el hogar de la vida, unas piernas y unos pies que caminarían sobre el carbón del infierno creciente que le representaba el mismo cielo. Frente al cristal un cuerpo desnudo le concientizabá de su realidad. Era una mujer a punto de entregar su alma a alguien más.
El sonido de una puerta a lado de su habitación fue la señal, caminó en silencio por el pasillo contiguo y al tenerlo en frente simplemente corrió, desatando ese impulso que al volver a casa reprimió. Quería besarle, quería amarle, sin importar ni un futuro, ni un pasado… ni siquiera un presente.
Como alguna vez él dijo: era suya y no había marcha atrás
¿Qué tal le fue a Gaara con la personalidad en este capi? No me digan que lo hice demasiado meloso. jeje
¡Holas!
Aquí— después de millones y millones de años— Persae. Ya se que me eh estado tardando mucho y que soy una mala galleta, por no actualizar, pero como ya le dije a mi cariñito hermosa de Ukiyoe1 estoy en época de matanza… Los temidos exámenes a la universidad… ¡Pam! ¡pam! ¡paamm!
Este capi quedo muy, muy cortito pero es porque si le pongo algo más perdería la intensidad que creo le puse. Ustedes me dirán si quedo tan intenso y meloso como lo sentí cuando lo escribí.
Si aún hay alguien que lo lee, se dará cuenta de que hay muchas "Y" seguidas, no son errores, si lo leen en voz alta se darán cuenta de que están colocadas intencionalmente donde están.
Respecto al Lemon, si habrá en este fic, pero quiero que sepan que será el primero que escriba y por lo tanto no creo que sea el mejor de todos los lemons de la historia de la existencia jeje.
Les doy infinitas gracias a mis hermosísimas lectoras por seguir apoyándome. Y les doy oficialmente la bienvenida a mi corazón por su apoyo.
Gracias.
Y pues los agradecimientos personales, laargotes como disfruto hacerlos se los sigo debiendo porque estoy en un café Internet y ya me están corriendo. Pero:
Ukiyoe1 ya sabes, mi cielo, que te debo aún tu propio fic, como te lo había prometido, ya te extrañaba y necesitaba que supieran que no eh muerto y que no abandonare la historia, hasta terminarla, aunque como dije al principio será un fic chiquito.
Ya se, yo también a doro a nuestro Gaara celoso aunque intente que se viera con moderación.
myskymyheart gracias, de verdad te adoro, eres parte importante de mi inspiración. Porque gracias a tu constante apoyo no deje el fic por desanimo. Nunca se me va a olvidar que fuiste mi primer lectora :3 ¡Te adoro!
lakunoichiftv eres un amor, por eso merecías el capi de la declaración jeje gracias por todo. Y estoy en eso de la luna de miel ewe jeje aunque será para el proximo capitulo.
poison girl 29 Mil te quieros, por tomarte tu precioso tiempo en mis tonterías jeje y pues de hecho, sí, nada en esta historia será fácil muajajaja
Ann jeje bueno tal vez me tarde un poquito pero soy una mujer de excusas.
Ya esta la conti y muchas gracias por leer la historia. Aquí estamos y pronto tendré un puente laaargo para adelantar algunos capítulos.
¡Besos!
Misslal Hola bienvenida, ojala y te siga gustando la trama de la historia, ya que tendremos a un Gaara así, algunas veces más jeje Gracias por leer.
Conyee Hizaki Muchas gracias por, leerme. Ojala y te guste este capitulo porque lo escribí para ti, por tomarte el tiempo de haber leido toda la historia de una sola y a parte haber comentado en la otra. Mil gracias.
Y sin más por hoy: Este capitulo es especialmente para Conyee Hizaki
