Gokudera observó a través de la ventana de una habitación que ya le era demasiado habitual, los primeros rayos de sol ya eran visibles y era extraño aun estar ahí, sentado en aquella cama que su biología ya consideraba suya, aun al lado de un idiota que era su alfa. Extraño observar su bolso sin tener que recurrir a las pastillas que cada mes le salvaban de algo que para su edad aún no estaba preparado. Extraño no sentir la humedad dejada por otro entre sus piernas. Extraño no salir a hurtadillas oliendo a lluvia luego de una jornada de hormonas desatadas.
Era su primera vez durmiendo juntos sin que su cuerpo estuviera en celo. Su primera vez después de que su cuello fuera marcado por un alfa que parecía haber deseado arrancárselo de un mordisco. Su primera vez sintiéndose agotadoramente extraño.
Era su primera vez gozando ambos de completa razón, sin esos míseros segundos que sus sentidos nublados por el deseo —al menos a él— le otorgaban. Era su primera vez sin pensamientos aleatorios como "Deshazte de la ropa" "Anida entre sus sabanas" "Aun no dejes que el alfa en celo muerda…", pensamientos eclipsados rápidamente por lujuria, necesidad, aromas, gruñidos y jadeos.
Era la primera vez del maniático idiota en completo uso de sus facultades, usando la protección que el celo de Gokudera jamás le había dejado siquiera pensar en usar, con manos callosas aun siendo garras torpes, intentando cuidar a la muñeca de porcelana, pero embistiendo aun guiado por la pasión. La primera vez de miradas fijas antes de un orgasmo. La primera vez de besos lentos…
Primera vez de brazos rodeándolo por la mañana, brazos de un idiota que siempre dormía más de la cuenta por su noche juntos.
Primera vez de sonrisas estúpidas debido a una caricia por dedos largos y delgados imperceptibles…
– Estás aquí…
Primera vez de mañanas juntos sin que su biología le obligara. Primera vez sin decisiones nubladas. Su cuello aún ardía a pesar de los días…
—Por siempre, idiota… — Bufó hundiéndose en los otros brazos. Aquella verdad, después de tanto tiempo, ya no sonaba tan jodidamente mal…
