CAPITULO VII
-Adelante – dijo la rubia mientras abría cuidadosamente la puerta. El hombrecito entró a la casa de Lucy y ella le señaló un sillón donde podría sentarse. Natsu le seguía con la mirada, la rubia se fue a la cocina a terminar su pastel y cuando estuvo listo lo cortó y sirvió un trozo para todos.
Los invitados lo devoraron inmediatamente y antes de que Lucy preguntara por Happy, el pequeño gato entró volando por la ventana. Lucy le dio un trozo de pastel y luego Happy y Azuka se fueron a jugar a la habitación.
-¿Sobre qué quieres hablar? – dijo la chica yendo directo al grano.
-Sobre tu padre – soltó el hombre que aun sonreía. El corazón de Lucy se apretó y su cuerpo se tensó, se sentó al lado de Natsu para disimular su reacción, pero el chico lo notó y le dirigió una mirada tranquila, aunque por dentro el estuviera más preocupado que la misma Lucy.
-¿Qué sucede con mi padre?
-Lucy… - dijo el hombre mientras se acercaba un poco a la rubia – yo quería decirte esto con más suavidad, pero no se dieron las cosas y se me hace un poco urgente decírtelo… - El hombre intentó tomar la mano de la chica, pero Natsu se le adelanto y le dirigió una mirada de furia, ese hombre no le caía para nada bien. - Hace un tiempo atrás, le presté un dinero a tu padre – dijo mientras volvía a sentarse – me dijo que necesitaba hacer un viaje, así que yo se lo di, pero teníamos un acuerdo, él me dijo que me lo devolvería en un tiempo, pero yo le dije que cuando necesitara aquel dinero se lo pediría de vuelta.
Nada tenía sentido, ¿para qué querría el padre de Lucy tanto dinero? ¿Cuál era ese viaje?. Según lo que ella sabía, el negocio de su padre era pequeño y no necesitaba productos extranjeros que debiera de ir a buscar.
-Luego de unos años, me llegó una carta de tu padre, donde me decía que estaba muy enfermo, no me contaba nada de su viaje, pero en lo poco que pudo escribir me dijo que el dinero que me debía podía obtenerlo de su negocio y de todo lo que fuera suyo – Lucy se quedó en silencio escuchando la historia – El problema es, mi quería Lucy, que el negocio de tu padre quedó en bancarrota un par de meses después de su muerte y las pocas tierras que poseía no eran de mucho valor.
-¿Así que has venido aquí para cobrarme el dinero que mi padre te debía? – dijo Lucy
-No. – Lucy no entendía la situación. – Hace tiempo me propuse investigar hacia donde viajó tu padre, pero me sorprendí que todo ese tiempo solo estuvo viajando sin rumbo por el océano. Luego me enteré de que tu estuviste perdida por 7 años en una isla y llegué a la conclusión de que tu padre estaba buscándote, localicé al apitan de una de las embarcaciones con las que él había estado y confirmó mi sospecha, decía que el hombre estaba loco pues después de varios años aún seguía buscando a su hija.
El corazón de Lucy se estremeció, ella sentía que estaba a punto de llorar, su padre la había buscado durante tanto tiempo, sentía que las lágrimas se escaparían de sus ojos, pero no podía llorar en ese momento. Natsu solo apretó su mano suavemente. En la habitación todo estaba en silencio, solo se escuchaban las risas de Azuka y Happy que saltaban en la cama.
-Entonces, ¿Qué es lo que quieres aquí? – Natsu estaba impaciente, quería que ese hombre se fuera lo más pronto posible.
-Tranquilo chico, solo vengo a reclamar lo que me pertenece – el hombre sonrió maliciosamente.
-¿y qué es eso? – preguntó la chica un poco confusa.
-A ti – respondió él tranquilamente – tu padre dijo que podía quedarme con todo lo que fuera de él, pero ya no tiene nada, lo único que queda de él eres tú.
Ahora sí que lo habían cabreado, Natsu intentó pararse, lo único que deseaba era estampar uno de sus puños en la despreciable cara de ese viejo, para borrarle esa estúpida sonrisa. Lucy le detuvo y se aferró a uno de sus brazos.
-¿Qué?... si necesitas el dinero, yo puedo pagarlo, pero necesitaré un tiempo.
- Está bien si quieres pagar la deuda de tu padre, pero yo necesito ese dinero, por eso he venido a buscarlo, tengo una deuda con una persona con mucho poder, ya no puedo esperar más.
-¿Cuánto tiempo? – preguntó Natsu
-Tres días, es lo máximo que puedo darles, tres días a contar de mañana, de lo contrario, si no logran conseguir el dinero, Lucy tendrá que irse conmigo. Verán ese hombre me dijo que si yo no le pagaba en el plazo acordado, tendría que darle a mi hija para que se casara con su hijo, pero por desgracia mi hija se enteró y huyó de casa, la he buscado por un tiempo, pero no he podido encontrarla, y como ella es un par de años mayor que tú pienso que no habría problema si tu tomas su lugar. Es una buena familia, es bastante poderosa y al contrario de mi hija, tu estas acostumbrada a la buena vida, eres una señorita refinada, hermosa y ahora me encuentro con que eres maga también. Como no tengo otra opción he venido a exigirte que tomes el lugar de mi hija.
-Lo siento – dijo la chica – no puedo hacerlo, yo no tengo nada que ver en este asunto, eso era algo entre mi padre y usted, yo ya no puedo hacer nada.
-Si puedes – dijo el hombre – si no consigues el dinero a tiempo, te casarás con ese chico, es tu deber, como sucesora de tu padre debes terminar lo que él empezó, además él me dijo que podía utilizar lo suyo para pagar la deuda, y tú eres SU hija.
Natsu ya no podía soportarle, se puso de pie para golpearlo, pero la mano de Lucy le retuvo.
-Pagaré la deuda – dijo.
-Bien – dijo el hombre, con cara de fastidiado, al parecer no le agradaba la idea – pero si no cumples el plazo ya sabes lo que sucederá, es una promesa. Solo tienes tres días. – el hombre se puso de pie y se fue, sin despedirse.
Lucy comenzó a llorar, había soportado mucho, Natsu no sabía qué hacer, estaba asustado y furioso a la vez, abrazó a la chica que continuaba llorando y se dio cuenta de que estaba temblando, debían de conseguir el dinero lo antes posible y evitar que Lucy se casara, una dolorosa visión se cruzó por la mente del chico: Lucy vestida de blanco acercándose a un altar adornado con hermosas flores, ella caminaba tranquilamente, un largo velo cubría su rostro, la larga cola del vestido era llevada por un par de niñas pequeñas. Cuando ella se detuvo frente al altar había un hombre desconocido a su lado, él tomó su mano y le quitó el velo, la dolorosa imagen que le mostraba su imaginación casi le rompió el corazón a Natsu, Lucy se veía hermosa, pero en cuanto descubrieron su rostro, ella había cambiado, solo había tristeza en sus facciones, una lagrima caía por su mejilla y sus ojos estaban rojos de tanto llorar; "Natsu" susurraron los labios de la chica…
El Dragon Slayer volvió a la realidad, se había dejado llevar por su imaginación aquella visión era lo peor que había visto y sin darse cuenta apretaba cada vez más contra si a la chica rubia que lloraba y temblaba.
Lucy respiró profundamente e intentó tranquilizarse, no sacaba nada con llorar ahora solo debía pensar en conseguir aquel dinero, mañana le preguntaría a alguien en el gremio o tal vez pediría algún préstamo en algún lugar. Con realizar unas misiones no sería suficiente y aunque ella tenía unos ahorros para los tiempo de emergencia, no le alcanzaría. La maga se tranquilizó y la pequeña Azuka salió de su habitación, traía a Happy entre sus brazos y bostezaba con la boca bien abierta.
La imagen de la pequeña hizo a Lucy tan feliz que por un momento olvidó sus preocupaciones y sonrió, tomó a la niña entre sus brazos.
-Vamos a dormir – dijo la maga con una amable sonrisa. La pequeña asintió y se acurrucó en el hombro de Lucy. Se quedó dormida en poco tiempo y Lucy la recostó en su cama, la observó con una sonrisa en los labios, Happy se quedó dormido al lado de la pequeña. Unos fuertes brazos rodearon a la maga.
-Se ve muy tierna cuando duerme – dijo ella.
-Tal vez un día nosotros podamos… - Natsu se interrumpió antes de terminar la frase, Lucy lo miró un poco confundida, la cara del chico estaba un poco roja, eso le causo un poco de gracia y comenzó a reír. No estaba segura de lo que Natsu había querido decir, pero le hubiera gustado que sus pensamientos fueran los mismos en ese instante.
Dejaron dormir a Azuka y se fueron a recoger las cosas, Lucy iba a extrañar a la pequeña, después de todo sus padres regresarían al día siguiente, por lo que esa sería su última noche juntos, aunque sabía que cuando All y Bisca salían de misión, ella podría volver a cuidar a la pequeña. Un pensamiento extraño cruzó por su mente, ¿y si no podía volver a cuidarla nunca más? ¿qué pasaría si no juntaban a tiempo el dinero? ¿qué sucedería con ella y Natsu? ¿y si no volvían a verse nunca más? Esas preguntas la pusieron muy triste, se fue sentar al lado de Natsu que la observaba como si ella fuera a desaparecer en cualquier momento. La chica apoyó su cabeza en el hombro del Dragon Slayer, éste la abrazó, pegándola a su costado.
-¿Y si no volvemos a vernos nunca más? – murmuró ella.
-No te preocupes Lucy, encontraremos la solución, ya verás cómo nos ayudarán los chicos, ese tipo no volverá a molestarte nunca más.
-Pero, él era amigo de mi padre y antes era tan amable…
-Las personas cambian, no te sigas procupando por eso, solo descansa, ha sido un día difícil. – le dijo mientras acariciaba su cabello con una mano.
-Gracias Natsu.
La chica cerró sus ojos, se sentía segura en aquellos brazos, mañana pensaría en la solución, podría salir de ese problema. Sentía un calor a su costado, era la piel de Natsu. "Él es tan cálido" pensaba la chica, su respiración se hizo más lenta hasta que se quedó profundamente dormida.
FIN CAPITULO VII
Con eso terminamos por esta semana, me han preguntado varias veces por cuándo publico los capítulos, la verdad es que publico todos los viernes y a más tardar los sábados en la noche.
Espero que les haya gustado el cap. de hoy, muchas gracias a quienes se dan su tiempo para pasar por aquí y leer mi fic, también a las personas que comentan, me hace feliz tener sus opiniones y saber que les gusta. En cuanto al dinero que pidió el papá de Lucy, usen su imaginación xD, lo escribí pensando en lo que costaría la casa de Lucy con los enormes "jardines" que según Gray eran una ciudad y todo eso. (cap 29 del anime)
Nos leemos la próxima semana bye!
