Carpe Diem
Aprovecha el día
Autora: LexaLaneLK
Personajes: Luna Lovegood, Hermione Granger, Ronald Weasley, Harry Potter.
Rating: K+
Sumario: Séptimo capítulo. Luna piensa sobre sus amigos.
AN: Gracias a Paty por la idea de esta historia. Y gracias a ustedes por leer.
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Desconocido
La gente no quiere sus vidas arregladas. Nadie quiere en verdad que sus problemas sean resueltos. Sus dramas, sus distracciones. Sus historias terminadas. Sus relajos arreglados. Por qué entonces ¿qué tendrían? Solo el gran y temido "desconocido".
Chuck Palahniuk
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Conocí a Harry Potter cuando él era "El-Niño-que-mintió".
Conocí a Hermione Granger cuando era la "Prefecta Perfecta".
Conocí a Ronald Weasley cuando él era la versión de Slytherin de "Weasley es Nuestro Rey".
Los conocí cuando la magia detrás del trío estaba en su momento más bajo y fui lo suficientemente afortunada para estar junto a ellos en su momento más alto.
No los conocí cuando eran héroes de guerra, eran "mentirosos" cuando los conocí. Un grupo de antisociales mentirosos. Pero yo sabía la verdad.
La gente piensa que yo ando en las nubes, nadando con infinidad de criaturas imaginarias cada día. Lunática me llaman. Pero al igual que yo, supe que ellos no eran lo que aparentaban.
No me pusieron en Ravenclaw por nada, pude haber sido Gryffindor pero elegí Ravenclaw porque mi mamá estuvo aquí. Aunque el sombrero por un momento estuvo reacio a aceptar mi decisión. Me pregunto si las cosas hubieran sido diferentes. Tal vez no. De cualquier manera estoy en Ravenclaw y no por nada estoy ahí. Desde que era pequeña podía ver cosas que nadie más podía y cuando los conocí, a Harry, Ron y Hermione, supe que era lo mismo.
Vi su poder. El verdadero poder. Y era brillante. A veces no era tan fuerte pero otras veces era la cosa más poderosa que había visto. Y muy brillante también. Magnifico. ¿Mencioné que era brillante?
Era como el sol cuando sale por las mañanas, así de radiante. Y aunque el sol se esconde después, estás completamente seguro que al día siguiente lo volverás a ver. Así eran ellos tres, tan fuertes y brillantes que aunque estuvieran con problemas sabías que volverías a verlos en su máximo esplendor.
Y es que Harry, Ron y Hermione eran lo más grande que tenía Hogwarts. Y por eso les tenían envidia.
A sus cortas edades ya habían salvado el castillo y el mundo mágico de Voldemort, habían resguardado la Piedra Filosofal y habían descubierto la Cámara de los Secretos. Y muchas otras cosas que recién después de conocerlos me enteré. El resto simplemente no lo sabían.
Les decían locos, les llamaban cosas a las espaldas de ellos, los apartaban. Y es que los adolescentes podemos ser así de crueles. Nunca nos pusimos a pensar que ellos eran tres jóvenes al igual que nosotros que en el fondo solo querían ser aceptados por una sociedad que los llamaba mentirosos.
Yo creo que los primeros meses de ese fatídico quinto año de ellos, fueron los peores de todos. Tuvieron que salir adelante a pesar de las diferencias que empezaron a tener entre ellos, y no era de esperarse algo diferente.
Todos estábamos pasando una etapa de crecimiento, donde intentamos encontrar nuestro lugar en el mundo y empezamos a labrar de cierto modo nuestro futuro. Pero ¿cómo intentar labrar ese futuro si no tienes la certeza de un futuro para empezar? Ellos estaban creciendo, aprendiendo de sus errores, descifrando sus sentimientos e inquietándose con sus preguntas. Los tres intentaban crecer, pelear, enamorarse, vivir y estudiar todo en un mismo tiempo. Intentaban encontrarse a sí mismos en un año que resultó ser impecablemente difícil.
Harry debía mantenerse callado ante los insultos que escuchaba hacia él. Debía mantener una fe inquebrantable que bordeaba en el fanatismo ante un director que no le prestaba atención. Él quería ser normal y estudiar como cualquier otro chico normal, conseguir una novia y llevarla a una cita. Jugar quidditch y sacar mejores notas en pociones. Debía tener ese pequeño detalle de normalidad en su tan cruel vida.
Más el destino, en forma de Dolores Umbridge, le arrebató todo sentimiento de normalidad y de integración a un grupo. Lo convirtió en una especie de tarado rebelde que daba tropiezos cada tanto. Umbridge le quitó lo que Harry deseaba con su corazón, con la única excusa de trabajar para un Ministerio que no quería aceptar una verdad que rondaba en cada esquina.
Lo tildaron de loco, mentiroso y anarquista.
Y no lo dejaron vivir.
Ronald por su parte quería encontrar su lugar fuera de la sombra del Niño-que-vivió y de la Mente-más-Brillante-de-Hogwarts-después-de-Albus-Dumbledore. Intentó jugar quidditch, dejar de lado los insultantes cánticos de envidia. Intentó llevar con gracia su más reciente estatus como Prefecto y ajustarse a los cambios como un increíble lugarteniente.
Ron quería deshacerse del más ínfimo recuerdo de otro ídolo que atentaba con robarle a la persona que a su vez le había robado el corazón. Quería gritar y besar, tocar y ser feliz, aprovechar su juventud y explorar, aunque con miedo, nuevos terrenos desconocidos en su amplia gama de sentimientos. Nótese la ironía.
Pero una vez más el destino se hizo cargo de arrebatarle cualquier deseo de ser un chico normal que sobresale un poco más que el resto, ubicándolo otra vez como un caballero sirviente y valiente detrás de un rey, haciendo que él dejara de lado su deseo de tener a la chica y conformarse con ser buenos amigos.
Lo llamaron amante de la sangre sucia, comadreja y mentiroso.
Y no lo dejaron vivir.
Hermione quería descubrir su misión en la vida, ya sea ayudando a los elfos o como una brillante mente detrás de un gran plan. Quería estudiar y asegurarse las mejores notas, ayudando a las dos personas más importantes de su vida a que descubrieran también su lugar en el mundo. Quería ayudar a Harry, leer más libros, hacer que Ronald por fin se diera cuenta de sus sentimientos, gritarle al mundo que no mentían. Ella quería todo eso. Quería hacer de Hogwarts un lugar mejor al ser Prefecta y quería hablar con Ron cada noche que tuvieran rondas y decirle lo mucho que lo quería. Hermione deseaba darle un beso de buena suerte a Ron antes de cada partido.
Hermione intentaba que los demás entendieran a Harry y sus constantes cambios de humor, que Ginny esperara un poquito más por él y consolarla luego de que supo que Cho y él se besaron. Intentó no romperle el cuello a Lavender cuando la escuchó decir que Ronald se había puesto más guapo desde que empezó a jugar quidditch. Intentó que Ron supiera que Krum no significaba nada.
Y entonces el destino como cruel armador de la vida hizo que todos sus planes de 13 pasos cayeran al abismo. Y la hizo dejar de lado esos planes de conquistar a Ron y empezar a planear la rebelión dentro de Hogwarts en la forma del Ejército de Dumbledore. La hizo pensar más y hacer los galeones falsos, y la hizo olvidarse de sus buenas maneras al hechizar el pergamino para encontrar a un probable soplón y llevar a Umbridge al Bosque Prohibido, no para tomar una taza de té.
Le gritaban sangre sucia, amante de pobre, mentirosa.
Y no la dejaron vivir.
Y a pesar de todo esto, de los insultos y las miradas, estos tres han llegado hasta aquí luego de vencer a Voldemort, han crecido y madurado, han luchado y visto la muerte. Han tentado a la muerte y combatido contra la injusticia. Olvidaron las rencillas y han formado el grupo más fuerte y el lazo afectivo más compacto que la historia haya visto jamás.
Ellos son el Trío Dorado.
Las tres personas más poderosas de los últimos tiempos. Los hombres y la mujer que trajeron un nuevo día a un mundo mágico desolado.
Ellos son héroes. Pero son mis héroes. Nuestros héroes.
Nos enseñaron valor, confianza, fiereza, humildad y tolerancia.
Nos mostraron las finas cualidades de los líderes y nos mantuvieron alejados de los sacrificios que ellos tenían que hacer, al menos hasta que llegó nuestra hora de tomar la batuta en su ausencia. Y lo hicimos por ellos. Por su memoria.
Porque nadie más podría llenar ese vacío dejado por ellos cuando no regresaron a Hogwarts, pero al menos podríamos poner la resistencia que ellos habrían puesto si hubieran estado. Porque ellos nos enseñaron el valor de la valentía y de la amistad.
De la justicia.
La gente se acerca a felicitarlos, aún después de todo, y veo en sus caras que necesitan tiempo libre entre los tres. Sé que desean estar solos. Así mismo como sé que aún no nos dirán que fue lo que hicieron para destruir a Voldemort.
Y entiendo además, que al fin se acabó.
Y espero con todas mis fuerzas que logren vencer a los miedos que aún tienen detrás de sus ojos, porque sé que no serán libres mientras no venzan a esos miedos. Pero ¿miedo a qué? Preguntan algunos.
Pues miedo al futuro.
¿Cómo pretenden que personas que han estado luchando contra el tiempo y contra la sociedad durante 7 años, amanezcan un día y digan "Wow, ahora sí tenemos un futuro"? ¿Cómo intentar que ellos entiendan que ahora ya no tienen que esconderse?
¿O luchar?
¿Cómo hacerles entender que por fin ahora el futuro es de ellos?
¿Cómo hacerles saber que por fin tienen un futuro?
Son demasiadas preguntas. Con infinidad de respuestas. Respuestas que aún no están listos para enfrentar. Lo harán, a su debido tiempo, no ahora.
Ahora aún están acostumbrándose a la idea de un futuro. A la idea de que al fin se acabó todo, y que por ahora la batalla ya terminó. Ahora pueden planear algo más que una forma de escapar en caso de que algo salga mal. Al fin pueden sentarse y conversar abiertamente con otras personas sin temor a decir algo que debería ser secreto o gritar a los 4 vientos que están enamorados, o enamorarse sin temor a que esa persona sea considerada un blanco perfecto para llegar a ellos.
Sus destinos por primera vez les pertenecen.
Por primera vez tienen un futuro por delante que no esté marcado con la finalización de una batalla campal. Pero es justamente a eso que le tienen miedo.
Antes su futuro estaba marcado con la derrota de Voldemort. Con vencerlo. Eso era lo máximo a lo que llegaban sus ideas de un futuro. Vencerlo. Ahora deben mirar más allá y dejar atrás la batalla y eso es justamente lo que no saben o no pueden hacer. Son 7 años preparándose para esto, para luchar y de repente ya no lo deben hacer. Les va a tomar tiempo acostumbrarse, pero lo harán.
Estoy segura.
Porque al fin ¿quién mejor para vencer al futuro que el mismísimo Trío Dorado?
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AN: Uff…Me pegué un sueño con Carpe Diem ¿no? Creo que ya van unas cuantas semanas sin actualizar esta historia. Me había quedado en hold.
Siempre me pareció interesante el hecho de que Luna era la única que no pertenecía a Gryffindor dentro de los 6 valientes. Y a pesar de eso, nunca dijo algo para no seguir adelante, siempre los siguió y hasta dio algunas ideas. Así que pensé que tal vez el sombrero intentó ponerla en Gryffindor y que por alguna razón, pensé automáticamente en su madre, ella decidió irse a Ravenclaw. Sin ofender, pero me parece que Luna es mucho más valiente que muchos Gryffindors.
O tal vez, al igual que el resto, decidió crecer y convertirse en una mujer valiente y justa.
Algunos me dirán que Luna es mucho más volada de lo que la he puesto, pero creo que ella muchas veces nota cosas que el resto no alcanza a vislumbrar. Tal vez presta mucha más atención de lo que uno cree.
Bueno, aquí les va y espero que les haya gustado, los espero en los comentarios. Saludos. =D
