Sakura y Tomoyo vs. Los diez pilares estelares

Aquella semana transcurrió muy rápidamente, mas rápido de lo que Sakura esperaba. Durante ese tiempo ocurrieron miles de sucesos importantes, el mayor de todos ellos fue en el mundo Yunokichi, donde la líder anuncio su deceso del cargo y dio a conocer el nombre de la futura heredera, aunque esta aun debía someterse al juicio del consejo de ancianas. Otro suceso fue el cambio radical de las reglas con respecto a los familiares varones de las chicas que ingresaran a la organización, aunque solo se permitiría entrar a los varones que estuvieran algo de magia, y los que no, pues simplemente no entrarían el la organización pero podrían ir de visita a la ciudad siempre y cuando no interrumpieran las estudios de las alumnas ni las misiones de estas.

Por otro lado estaban los diez pilares principales.

Kinesuki parecía más relajada que nunca en su vida, por primera vez en sus mil años de vida estaba disfrutando de su familia. Aun que su tiempo estaba contado a ella no parecía importarle este hecho, incluso estaba contenta de que su vida en esa dimensión llegara a su fin, cosa que nadie en absoluto entendía, claro que su mamada esposa savia la razón de esta extraña actitud, pero obvio no se lo diría a nadie, se suponía que era una sorpresa para los demás pilares, así que no se las arruinaría y mantendría un bajo perfil. Mientras tanto la castaña comenzaba el trámite para el traslado de las nuevas integrantes, cosa que no seria muy fácil. Primero tubo que crear una escuela fantasma para que los padres de las cientos de nuevas integrantes no sospecharan, después de todo el asunto de la magia debía ser manejado por cada una de las alumnas, solo ellas tenían el derecho de darles a conocer o no a sus familias aquel asunto que las llevaba a tan repentino cambio de escuela. También tubo que revisar los antecedentes de las nuevas integrantes, confiaba en la intuición de su hermanita gemela pero en lo que no confiaba era en las personas que por alguna razón u otra quisieran entrar en ese mundo con fines poco convincentes.

Pero lo que si le complico la vida esa semana fue cuando sus hermanas fueron a reclamarle cierto aspecto con respecto a las vidas de sus herederas. Al parecer no estaban muy conformes con el hecho de que Kinesuki les ocultara detalles muy importantes.

Tanto Saeko como Kiyohime aun no encontraba el libro de sus herederas y este aspecto les tenia algo frustradas, mas a la peliazul que a la castaña y eso era porque ella ya había encontrado el libro pero tenia miedo de leerlo dada la situación de Kaon y Hime-miko que perecía ser muy similar a la suya (ambas parejas eran una triple línea). Las demás se mantenían ocupadas leyendo aquellas páginas donde se relataban las historias de sus herederas, pero no había nada fuera de lo que ellas esperaban. Al menos no para cuatro de ellas.

Era el día en que los preparativos para la primera prueba de Sakura ya estaban casi listos, la castaña Kinomoto aun no regresaba de su ciudad, aun tenia un par de horas mas con las que pensaba pasar con su familia y amigos. El primer pilar se encontraba en la biblioteca sentada en su escritorio, parecía estar a la espera de algo o alguien. Su amada Amatista se encontraba buscando algunos libros en la segunda planta, ella sabia lo que sucedería a continuación, la misma Kinesuki se lo comento pero seria mas divertido observarlo desde esa posición que verlo frente a frente.

La puerta de la biblioteca se abrió estrepitosamente, en el umbral se encontraba una muy furiosa Kaon siendo inútilmente calmada por cada una de sus hermanas, y claro, su esposa Hime-miko. Entro a la estancia como una fiera a la que habían lastimado y que ahora quería una dulce venganza, rodeo el escritorio y tomo a Kinesuki por el cuello de la gabardina y la obligo a levantarse, sus hermanas se asustaron de este acto violento tan repentino pero Kinesuki las calmo con una simple sonrisa, Kaon le obligo a verla a la cara nuevamente, esta no se dejo intimidar, ya savia la razón del enojo de la peliazul, por un momento dirigió su atención a los restos de lagrimas en el rostro de la chica, al parecer si le había afectado mucho leer la vida de su heredera.

¿Porque….. porque no nos lo dijiste? – grito muy enojada.

No tenía necesidad. Ustedes las eligieron, yo también lo hice y Sakura lo hará. – respondió tranquilamente. Esto enfureció aun más a Kaon.

Pudiste haber evitado que eso sucediera. Ellas han sufrido por quien sabe cuanto tiempo, en una cadena que se repite y se repite una y otra vez, y después de eso, ni siquiera han tenido un final feliz. – las lagrimas comenzaban a surgir nuevamente, incluso sus hermanas comprendían su dolor y se dejaban llevar por los sentimientos de esa habitación. Hime-miko ya no podo aguantar su tristeza y comenzó a llorar amargamente mientras era consolada por la pequeña Aoi. – pudiste haberlo evitado, solo debías usar un poco de magia, detener el tiempo en su mundo y esperar a que Sakura las trajera. – comenzó a soltar el agarre de sus manos.

No era mi deber. Yo solo hice lo que tenia que hacer y ellas también. Kaon, eres muy frágil pero por tu ser amado eres capas de convertirte en lo que sea para protegerle y mantenerle con vida. Entiende una sola cosa. – acaricio su rostro. - ellas son idénticas a ustedes, o acaso me dirás que no harías lo mismo si se encontraran ustedes dos en esa situación. – limpio las lagrimas que comenzaban a escurrir por las mejillas de Kaon. - Ambas se aman tanto que incluso darían su vida la una por la otra, eso es lo que esas chicas de tan solo dieciséis años hicieron y aun que su amor nunca pudo ser consumado en esa dimensión nadie dice que no puede ser en otra, mas específicamente, en esta dimensión, donde las diez estrellas de la vida eterna brillan en el cielo.

Kinesuki no pudo hacer nada para ayudarlas durante ese tiempo pero logro convencer a Lilith de borrar una gran parte del final de ese libro, dándole la oportunidad a Sakura para que cambie la historia de esas niñas y que puedan ser felices. Tan solo es cuestión de tiempo. – Amatista había bajado del segundo piso y ahora abrazaba a su hermana.

Las demás ya estaban mucho mejor, incluso la princesita había recobrado su animo y sonreía ante las palabras de Kinesuki y Amatista. No quería demostrarlo frente a su amada Kaon, pero el solo leer aquéllas paginas donde se veía a si misma siendo violada por la persona que mas amaba en el mundo le impacto bastante, lo suficiente como para que al ver a su amada esposa le recorriera por todo el cuerpo un terror escalofriante (por ese hecho Kaon se enfureció, como necesitaba saber el motivo de aquella situación tomo el libro y lo leyó, en cuento lo hiso corrió hacia la biblioteca como alma que lleva el diablo mientras era perseguida por sus hermanas y por su esposa). Pero eso ya estaba demás recordarlo.

Kinesuki no perdía detalle alguno de las diferentes reacciones de sus hermanas en esos momentos, el tiempo lo tenia muy limitado y no debía dejar cabos sueltos, tenia que hacer todo lo posible para que su reino estuviera listo para su pequeña hermana menor y si dejaba dudas a sus demás hermanas esto solo le complicaría la situación a la pequeña Sakura.

Kiyohime, ¿Hay algo que te este incomodando? . – le pregunto muy disimuladamente mientras al demás estaban distraídas.

No cabe duda de que nos conoces muy bien hermana. Así es, algo me preocupa. – era verdad, en su rostro se disimulaba muy bien su estado, lo suficiente como para engañar a las demás menos a la castaña Kinesuki. – ya he encontrado el libro donde están nuestras herederas pero no he tenido tiempo de leerlo tranquilamente. Desde que descubrí que tanto Saeko como yo somos una triple línea, he intentado por todos los medios que mi esposa no se entere hasta que termine de leerlo. Pero es que no se separa de mi ni un solo minuto y la ultima vez que leí una pagina ambas morían en una batalla. Quisiera saber si todo estará bien porque yo las escogí desde un principio sin siquiera haber leído el libro o habérselo preguntado a mi querida Zuki. – su semblante era de una sincera preocupación por lo que Kinesuki decidió tranquilizarla.

No te preocupes, todo estará bien. – le sonrió ampliamente. – Después de todo, no hay poder en todas las dimensiones que impida que un amor predestinado por nuestro padre sea nuevamente encaminado por las gemelas Kinesuki.

¿Gemelas Kinesuki? ¿pero si tú te llamas así? ¿si ese no es tu nombre entonces cual es el verdadero? .- ahora si que Kinesuki había metido la pata. Ese era el más grande secreto que planeaba nunca revelar a nadie, después de todo, aquellos nombre tan similares y ese apellido único que les había dado su padre y creador eran sus tesoros mas preciados.

Creo que si te digo una mentira nunca descansarías hasta saber la verdad. – trago saliva. – Mi nombre real es Asakura, Kinesuki Asakura y mi hermana es Kinesuki Sakura.

Queeee?!!!!!! .- su grito descomunal espanto a todas las presentes.

que te pasa Kiyohime, por que gritas de esa manera. – le pregunto muy inocentemente su cachorrita.

"Si se los dices jamás te lo perdonare en la vida, ese es mi gran secreto. Mi padre es el gran señor Kinesuki Amahadara, rey de reyes en este y todos los mundos" . – Kiyohime estaba temblando, si no mal recordaba Amahadara Kinesuki era el creador original de todas las dimensiones, ahora entendía el porque su hermana mayor se había puesto ese nombre y el porque las gemelas Kinesuki eran líneas perfectas.

Tras escuchar en su mente los pensamientos de la castaña Kinesuki, Kiyohime simulo lo más que pudo su completa sorpresa con la clásica sonrisa de aquí no pasa nada, convenciendo a todas las presentes. No obstante aun estaba impresionada y de la preocupación por el futuro de las herederas no quedaba absolutamente nada, su mente estaba repleta con un centenar de dudas que serian aclaradas después del deceso de su hermana mayor.

Era un hermosa tarde en la ciudad de Tomoeda, el cielo estaba bellamente decorado con leves tonos de color rosa y naranjado, las nubes perecían algodón de azúcar flotante, la leve brisa incitaba a cualquiera a tomar un descanso, el sonido del viento rosando las ramas de los arboles producían un melodioso canto arrullando a cualquiera que se tomase un leve descanso.

En la mansión Daidouji, algo estaba sucediendo, algo que nadie que no tuviera magia no podía ver ya que un enorme campo de invisibilidad cubría absolutamente toda la mansión. En los jardines se encontraban dos hermosas jóvenes, ambas con sus respectivos báculos en mano mientras sostenían una pequeña batalla. A su alrededor había muchas jóvenes de su misma edad animándolas a seguir con la pequeña demostración de poderes, demostración que se había convertido en un extenuante entrenamiento diario para la hermosa amatista dueña de la mansión; sus movimientos eran muy agiles y a cada segundo su intuición era un constante peligro para su rival, su habilidad era muy buena, pero no la suficiente para que su contrincante se preocupara de mas.

Tomoyo cayo al suelo completamente agotada, esta era la cuarta vez que entrenaba con Sakura en la semana y su cuerpo no podía resistir mas de 5 horas de entrenamiento, simplemente no podía seguir el paso de Sakura, al menos no por el momento. La castaña Kinomoto se acercó a ella y le tendió su mano para ayudarle a levantarse, esta la acepto y se levanto enseguida.

Esta demostración ha terminado. Váyanse a sus casas y esperen a que sus guardaespaldas vallan a recogerlas, esta misma noche ingresaran al mundo de la magia y no debo permitir que nada les suceda hasta entonces. – una dulce sonrisa fue suficiente para que cada alumna presente le dirigiera una mirada llena de amor y admiración. – Procuren no retrasarse. Hoy a la media noche es mi primera prueba y como nuevas miembros estoy segura que encontraran mi batalla muy interesante y educativa. – les dijo la castaña mientras las despedía desde el portón de la mansión.

Adentro de la mansión se encontraba Touya Kinomoto y su padre, arreglando un montón de papeles y libros que Sakura les había dado. Tomoyo entro a la sala donde se encontraban ambos hombre, les llevaba una taza de café recién hecho, la chica estaba completamente agotada pero eso no le quitaba su extensa amabilidad. Sakura entro en la habitación poco después que ella y le ayudo a servir el café a los dos hombres.

El joven Kinomoto entre toda la montaña de papeles que aun le faltaban por llenar termino estallando de frustración. Las chicas se asustaron un poco, estaban cansadas y lo único que les faltaba era semejante grito para acabar un agotador día como ese.

Hermano, porque gritas. – le reclamo la castaña mientras tomaba asiento alado de su amada amatista.

Aun me faltan muchos documentos por llenar y ya estoy cansado. – dijo malhumorado mientras bebía su taza de café.

Eso te pasa por dejar todo para lo último. Te dije que empezaras a llenarlos en el momento en que te los di, tu traslado es mas complicado por que eres hombre y estas en la universidad. – le regaño con una leve sonrisa dibujada en su rostro, cosa que enfureció a Touya, pero esto no dijo nada ya que la chica tenia razón. – Papa estuvo todos los días trabajando y aun así logro terminar con los trámites desde ayer y ahora te ayuda con los tuyos.

Ya no digas nada . – una vena comenzaba a vérsele en la frente debido a lo molesto que estaba.

Hija, deberían ir a descansar. Hoy es su prueba ante el consejo de ancianas y necesitan estar lo mas concentradas posible. Además….. – señalo a la amatista, la chica estaba recostada en el mueble y a cada segundo sus ojos se serraban por el cansancio. – Tomoyo se esta quedando dormida. – efectivamente, Tomoyo ya estaba completamente dormida en el mueble. Sakura sonrió encantada al ver al amor de su vida descansando en aquella posición tan infantil muy similar a la de un bebe que abrasaba su frazada favorita, pero en ves de frazada Tomoyo abrazaba un cojín.

Sakura cargo a Tomoyo entre sus brazos y la llevo a su habitación, la cual ya estaba completamente restaurada, mientras su hermano seguía con sus trámites para su traslado a la universidad de la ciudad escondida.

Aun faltaban un par de horas mas para que ambas presentaran su prueba ante el consejo de ancianas, horas que utilizarían para descansar lo mas posible. Ambas durmieron plácidamente durante un buen rato, a pesar de que la castaña no estaba del todo cansada prefirió recostarse en la cama y observar el rostro apacible de su ángel mientras esta dormía pero pocos minutos después la tranquilidad de la habitación la llevo a los brazos de Morfeo.

Dando las diez de la noche, una sombra apareció en la ventana de aquella habitación donde descansaban las jóvenes, el cerrojo de la ventana se abrió mágicamente dejando entrar a aquella mujer de hermosa cabellera castaña. Camino silenciosamente hacia donde dormían las chicas y espero a que estas despertaran. La chica Kinomoto despertó casi enseguida, se levanto de la cama muy lentamente para no despertar a su amada Tomoyo. Le indico a la mujer que salieran al balcón de la habitación para conversar un poco mientras la hora de partir llegaba.

Como has estado pequeña Sakura . – inquirió la mujer vestida de blanco.

Algo apurada, pero bien vale la pena. Después de esta noche todo cambiara para nosotras. Yo seré vista en la organización como tu heredera y Tomoyo será mi reconocida como mi esposa. – se sonrojo apenas dijo esto ultimo.

Per cierto….ya se lo dijiste. – la miro suspicazmente, Sakura se sonrojo aun mas ante el la pregunta. – tu expresión me dice que no. – rio divertida. – no te preocupes, lo aras a su debido tiempo. – se acercó y la abrazo por detrás. – Eres una niña muy valiosa para mí, no importa lo que pase te aseguro que todo estará bien. – Sakura se extraño por el comentario peor no dijo nada, no entendía por que pero se sentía muy bien entre los brazos de Kinesuki, a pasera de ser la primera vez en que esta mujer la abrazaba le provoco un sentimiento de nostalgia muy agradable.

Sabes, no se porque pero siento que te conozco desde hace mucho tiempo. – Kinesuki sonrió ampliamente pero Sakura no logro verla. – No lo había comentado por que pensé que seria extraño. Después de todo apenas y hemos hablado durante estas dos semanas.

Lo entiendo. – susurro Kinesuki al oído de Sakura.

Sakura- chan, ¿Qué hora es?. – una voz se escucho por detrás de las dos, era Tomoyo que recién se había levantado. Sakura soltó el abrazo con Kinesuki y corrió hacia Tomoyo, quería presentarle ella misma y la líder de las hechiceras Yunokichi. Le tomo la mano y ambas se dirigieron hacia la chica de blanco.

Kinesuki-san, te presento a mi novia Tomoyo Daidouji. – ambas se estrecharon la mano. Tomoyo sintió algo similar a ver a la castaña Kinesuki. - Tomoyo ella es Kinesuki primer pilar principal y líder de el clan Yunokichi. – las manos de ambas aun no se soltaban.

Tomoyo estaba muy intrigada con respecto a la mujer que estaba frente suyo. Sin querer vio a través del antifaz (un poder que no sabia que tenia) y vislumbro aquellos ojos color jade que tanto amaba. Descubrió que aquella mujer era idéntica a su amada Sakura. Estaba a punto de comentarlo cuando sintió que alguien la callaba con su dedo índice.

Aun no es tiempo de que lo sepa. – le sonrío a la amatista haciendo que esta se sonrojara. – Eres idéntica a mi amada esposa. – acaricio el rostro de la chica provocando que se sonrojara aun mas. Sakura que hasta el momento no entendía nada se percato del sonrojo de su amada y comenzó a sentirse incomoda.

Kinesuki. – la castaña Kinomoto la miro con algo muy parecido a celos, cosa que Kinesuki noto.

Perdón. – sonrío mientras se alejaba un poco de la joven amatista. – Creo que me he dejado llevar un poco. Bien, espero que ya hallan descansado lo suficiente por que es hora de irnos. Mí querida esposa se encargara de venir por tu familia pequeña Sakura, pero ustedes tienen que venir conmigo ahora mismo.

Sakura no entendía muy bien por que los dos primeros pilares se estaban encargando d su traslado a la ciudad Yunokichi, ella creyó que seguramente mandarían a otra persona justo como la primera vez pero en cambio ahora se encontraba el primer pilar frente a ellas para escoltarlas. Ambas comenzaron a vestirse nuevamente, Tomoyo aun se sentía avergonzada ante la mirada de Kinesuki y Sakura comenzaba a sentirse celosa por primera vez en su vida pero dado que era Kinesuki de la que se estaba poniendo celosa decidió dejar de pensar tonterías y comenzar a concentrarse un poco. Hasta ese momento solo había pensado en cosas que no venían al caso y estaba tan distraída que no había notado las miles de presencias que se estaban acercando peligrosamente a la región de Tomoeda una velocidad increíble. Al notarlo comenzó a alarmarse y se apresuro un poco, mientras lo hacia, con su mente comenzó a buscar a cada una de las nuevas integrantes del clan, su pánico desapareció un poco al ver como cada una de ellas era escoltada por un miembro Yunokichi hacia la entrada de la ciudad escondida. Tomoyo percibió algo extraño en el ambiente, no savia que era pero ese algo lograba incomodarla tanto a ella como a su amada Sakura.

Apenas terminaron de cambiarse fueron a lado de Kinesuki. Un segundo después se encontraban en la mansión de los diez pilares, mas específicamente en la habitación de Kinesuki y de Amatista. Sakura ahora si que estaba confundida, según tenia entendido la única entrada al mundo Yunokichi era el lago sin peces del templo Tsukimine.

Kinesuki-san, no se suponía que la entrada a la ciudad estaba únicamente en el estanque del templo Tsukimine. – le interrogo Sakura.

Así es, esa es la entrada a la ciudad, pero la mansión de la pequeña Tomoyo esta conectada directamente a la mansión Yunokichi y solo los diez pilares podemos trasladarnos de nuestra mansión a la de la familia Daidouji. – respondió tranquilamente, obviamente Kinesuki suponía que la castaña Kinomoto savia de este hecho por lo que no le presto la importancia necesaria a su comentario.

Como que las mansiones están conectadas. – dijo Sakura claramente enojada, de haberlo sabido antes habría pasado cada noche con Tomoyo desde que entro por primera vez a la organización.

La castaña Kinomoto si que estaba enojada, pronto sus poderes comenzarían a emerger tan peligrosamente como a la última vez que la hicieron enojar. Kinesuki comenzaba a sudar frio, no quería enfrentarse aun a la pequeña Sakura y mucho menos en ese estado. Para su suerte Tomoyo actúo rápidamente, la calmo como solo ella podía hacerlo, besándola. Al instante todo enojo se borro de la mente de Sakura, Kinesuki aprovecho la oportunidad escapo de la situación y las dejo a solas, aun tenían un par de horas para descansar hasta que el momento de la batalla llegara.

Aquel sencillo y tierno beso pronto comenzó a tomar intensidad. La amatista noto cuando Kinesuki salió de la habitación dejándolas completamente a solas. Oportunidad que aprovecharía para aclaras cierto asunto pendiente desde hacia ya una semana. Además no podía seguir con aquel beso tan apasionado, de hacerlo quizá la cama seria el lugar donde terminarían y aunque ese era uno de sus más grandes deseos, aun no era tiempo para que eso sucediera.

Sakura, quiero preguntarte algo. – le susurro al oído. – hace unos días leí la sin querer la primera carta que te escribió Kinesuki-san y hay algo que no entendí muy bien. – la castaña estaba intrigada, ella no recordaba muy bien lo que esa carta tenia escrito. - Dime…. Es verdad que al cederme parte de tus poderes mágicos y al yo aceptarlos me he convertido en tu esposa. – ambas no se veían los rostros por lo que ninguna pudo ver el sonrojo de la otra. Sakura estaba muy nerviosa, como es que había olvidado que algo tan importante estaba escrito en esa carta. Ahora no había vuelta atrás. Debía decirle la verdad. Se armo de valor la miro fijamente aun con algo de temor en el rostro.

Yo…. no lo supe hasta después de haber realizado el hechizo, justo cuando leí la carta. Perdóname Tomoyo, lo hice sin saber en lo que me estaba metiendo, y lo que es peor aun, ni siquiera tuve el valor de decírtelo. Comprenderé si ya no deseas estar a mi lado. – Sakura estaba llorando, nunca debió cometer ese error, si tan solo hubiera prestado mas atención a las palabras del segundo pilar quizá ahora no estaría en tal predicamento. Se había casado sin decirle a nadie, sin si quiera haberlo sabido y sin haber tenido el consentimiento de la persona con la que hacia el compromiso.

Sakura...…- las lágrimas se hicieron presentes. – No importa que haya sido un error, me has hecho la mujer mas feliz del mundo. -Tomoyo también estaba llorando, pero ella lo hacia por felicidad. – Te amo Sakura Kinomoto. –la beso, Tomoyo estaba mas que emocionada, estaba completamente enamorada de Sakura Kinomoto y mejor noticia no pudo haber recibido, sabia que eran jóvenes y que sus padres se sorprenderían al darles la noticia pero nada les importaba mas que su amor. – Amo cada aspecto de ti. Incluso aquellos defectos tuyos a mi vista son lo mas hermoso que existe en el planeta y es que esos defectos te hacen una persona adorable, una persona a la que nadie puede odiar solo por hacerlo, eres tan amable con todo el mundo que es casi una crueldad que haya personas que no te conozcan, todos aquellos que te conocen te describen como un ángel enviado a la tierra. Sakura Kinomoto, no podría estar más feliz en estos momentos. Te amo.

La castaña había quedado muda, jamás en su vida había escuchado algo semejante. Las lágrimas de arrepentimiento ya no existían, fueron reemplazadas por lágrimas de felicidad, ahora mas que nada en el mundo deseaba que la eternidad junto a su amada y querida esposa fuese lo mas feliz posible.

En la entrada de la habitación, por detrás de la puerta cerrada había dos mujeres jóvenes, en su rostro había una gran sonrisa de alegría.

Pensé que se lo diría hasta después de la batalla. – murmuro una de ellas.

Yo savia que lo haría antes, después de todo en cuanto ganen firmaran los papeles de matrimonio y demostraran a todos que su amor es verdadero. – dio un gran suspiro. – Son tan jóvenes y aun así se aman con una intensidad inigualable.

Claro que si. Ellas son muy similares a nosotras. – la tomo la mano y la entrelazo con la suya. - Sakura es tu hermana y Tomoyo es la chica con la que comparto existencia, es normal que ambas se amen tan intensamente como nosotras.

Tienes razón. – sonrió. – me alegro de que mi hermana se enamorara de una persona igual a ti. – se acerco y le dio un gran y dulce beso.

El tiempo transcurrió de una manera tranquila, los dos primeros pilares estaban en la biblioteca preparándose mentalmente para una de las batallas mas extenuantes de sus vidas mientras sus demás hermanas estaban mas preocupadas por mantener a raya a cierto par de guardianes, que ya estaban fastidiados de estar encerrados en una pequeña habitación con únicamente una televisión, unas videojuegos y muchos dulces, además cabe el hecho de que por fin lograron sentir la presencia de su ama en la mansión y después de dos semanas de estar separados d ella ya comandaban a necesitarla.

Tomándolo como una pequeña venganza, Sakura y Tomoyo curiosearon la habitación de Kinesuki, Sakura solo estuvo una vez en ese lugar y en esa ocasión no había podido ver todo lo que se encontraba oculto en la habitación. Lo primero que vio fue el gran cuadro en la pared donde se encontraban retratadas los diez pilares principales, le sorprendió el hecho de verse así misma en el cuadro en el lugar donde según recordaba estuvo Kinesuki pero lo que le sorprendió aun mas fue el ver a su amada Tomoyo junto a ella en el mismo lugar donde debería estar el segundo pilar. Prefirió no sacar conclusiones adelantadas, ese cuarto no era suyo y solo su dueña podía saber los secretos de ese cuadro tan extraño. La verdad no había mucho que ver en la habitación todo estaba exactamente igual a la vez anterior a excepción del cuadro en la pared.

Faltando media hora para que diera la media noche, Kinesuki entro en la habitación cargando un par de grandes cajas blancas. Las dejo en la cama y les indico a las chicas que dentro contenían su primer traje de batalla. Habiendo dicho esto salió de la habitación para que las chicas se cambiaran. Ambas abrieron los paquetes y dentro encontraron trajes idénticos pero en diferente color. El traje era compuesto por una blusa tipo china muy entallada, con mangas cortas y estampada con unas alitas en la parte de atrás, en el frente en la parte superior izquierda tenían el símbolo de las Yunokichi y sus respectivos nombres, era complementada con unos guantes largos un pantalón blanco ajustado y botas largas del color de sus blusas. Y como ultimo una larga capa blanca con un broche de oro que apareció apenas y terminaron de cambiarse.

Salieron de la habitación con mucha seguridad, Sakura ya sabia donde se realizaría la prueba, justo en la habitación al final del enorme pasillo, una habitación hechizada para que en su interior hubiera espacio como para veinte estadios de futbol. Estando a solo unos centímetros de la puerta indico a Tomoyo que liberara su llave mágica. Ambos conjuros fueron dichos al mismo tiempo y de ambas llaves emergieron los báculos gemelos que únicamente se distinguían por su color. Sakura abrió la puerta y ambas entraron a el enorme coliseo sonde realizarían su primera prueba juntas. Caminaron de la mano sin ver a ningún lado mas que el suelo donde pisaban, cuando estuvieron justo en el centro de aquel lugar fue cuando alzaron la mirada para apreciar el lugar. Aquel coliseo era simplemente enorme, alrededor de ellas había diez pilares de mármol que en la cima tenían a las diez pilares principales, por detrás de estos pilares a unos cuantos metros mas retiradas se encontraban las gradas repletas asta el tope de espectadoras ansiosas por ver una de los combates mas épicos de la historia, justo por detrás de donde estaba el pilar de mármol de Kinesuki había un lugar diferente, era como una gran habitación con asientos exclusivos donde se podía ver mas fácilmente todo el campo de batalla debido a que ese lugar estaba mucho mas elevado que las gradas comunes que de por si estaban mas de cinco metros mas largas que los pilares de mármol en el cielo había una enorme pantalla mágica donde se podía ver así misma y a su amada Tomoyo en un ángulo mucho mas visible.

El suelo comenzó a temblar levemente, los diez pilares de mármol estaban retrayéndose al suelo mientras esto sucedía, Sakura estaba muy tranquila mientras que Tomoyo estaba casi temblando, después de todo esta seria su primera batalla real, la castaña lo noto de inmediato y la calmo con un pequeño apretón de manos dándole a entender que todo estaría bien. Para cuando los diez pilares de mármol desaparecieron completamente en el suelo Sakura pudo ver lo que había en las manos de la castaña Kinesuki. Sus pupilas se dilataron de lo sorprendida que estaba, incluso Tomoyo se sorprendió ante semejante escena.

La chica Kinomoto empuño su báculo con ambas manos demostrando lo enojada que se estaba poniendo ante la situación. Kinesuki traía entre sus manos al pequeño kero encerrado en una gran esfera de cristal gritando por ayuda, el pequeño parecía cansado y tenía huellas en su cuerpo de que había sostenido una batalla. Kinesuki avanzo unos cuantos pasos, de la nada una muro de mármol apareció con la figura de un ángel encadenado y completamente inconsciente. Escena que petrifico a la joven amatista y enfureció aun mas a la chica Kinomoto.

Mientras tanto, en las gradas especiales se armaba un alboroto. Un joven estudiante de medicina estaba más que frenético, todo comenzó al ver a aquel ángel encadenado a la pared de mármol. Apenas y era controlado por las Yunokichi de elite encargadas de mantener el orden en esa sección. El padre del chico ni siquiera parpadeaba para no perder detalle alguno de su hija menor, su sonrisa había desaparecido dejando a su paso un semblante de seriedad. Alado suyo se encontraba Sonomi Daidouji, la madre de Tomoyo, quien aun no podía asimilar lo que sucedía. En la parte de atrás se encontraban las amigas de Sakura (Rika, Naoko y Chiharu) vestidas con el uniforme de las Yunokichi (falda corta color blanca con una franja roja en la parte inferior, una blusa escolar de manga larga blanca, un corbatín rojo con el escudo de la organización, un saco rojo y botas blancas). Y ocultas en la oscuridad se encontraban tres chicas misteriosas.

En el campo de batalla las cosas no estaban muy bien. Sakura se estaba enojando. Pidió de manera muy amable que soltaran a sus guardianes inmediatamente, pero de respuesta solo consiguió una risita de parte de Kinesuki y compañía.

El reloj de la media noche comenzó a dar su primeras campanadas, mientras se escuchaban el retumbar de las campanas los diez pilares comenzaron a sacar sus armas. Kinesuki, Amatista y la pequeña Ellis eran las únicas desarmadas, Kaon y Hime-miko poseían espadas largas, Saeko poseía un par de pistolas muy extrañas y Kiyohime algo muy parecido a una oz, Shizu y la pequeña Aoi poseían arco y flechas, y en cuanto a Nadia, ella tenía un par de pistolas muy extrañas de calibre treinta y seis.

A la antepenúltima campanada Sakura agarro con una mano el báculo de Tomoyo sin que esta lo soltara. Cerró los ojos y se concentró. Estaba enojada, muy enojada y se los demostraría todos lo presentes. Ambos báculos comenzaron a brillar intensamente y comenzaron a cambiar, crecieron un poco mas haya de la altura de sus dueñas, las estrellas de cinco picos doradas tomaron una forma mas tridimensional y parecían estar hechas de cristal, las alitas de los lados se volvieron mas grandes y también eran de cristal (eran casi idénticos a la vez en que Kerberos y Yue se unieron al báculo de Sakura para transformar a las cartas Luz y Oscuridad).

Discúlpame Tomoyo. Te había dicho que los poderes que te cedí debías desarrollarlos por ti misma cuando simplemente yo podía hacer lo que estoy haciendo para incrementarlos. – dijo mientras soltaba el báculo de Tomoyo, su rostro demostraba una infinita seriedad.

No importa Sakura. Lo comprendo. – ambas empuñaron sus báculos completamente decididas.

Recuerdas el entrenamiento nocturno que te di. – dijo sin voltear a verla, la amatista tan solo dio un simple "si". – Me alegro. – sonrió.

La batalla comenzó. Aoi y Shizu lanzaron sus primeras flechas mágicas, las cuales se asemejaban a relámpagos estruendosos que electrocutaban todo a su paso, Sakura tan solo hiso un movimiento con su báculo y de lada la carta "Relámpago" apareció consumiendo el poder de las flechas, inútilmente las arqueras lanzaban y lanzaba flechas en diferentes direcciones para lastimar a Sakura o a Tomoyo pero la carta siempre se interponía en su camino devorando cada uno de sus ataques. Cuando estas se distrajeron lo suficiente, Sakura las miro fijamente, la carta salió disparada a atacar a las arqueras pero su objetivo no eras las arqueras sino sus armas. La carta destruyo los artículos de combate y regreso con su ama, la chica le sonrió y le acaricio la cabeza y esta desapareció con una gran sonrisa en sus labios.

Las siguientes en atacar eran Nadia y Saeko. Ataque frontales con disparos de sus armas era su plan recién formulado, pero mas obvio no podía ser, Sakura esquivaba cada uno de los disparos muy ágilmente, pero había algo que le incomodaba y era el hecho de que solo la atacaban a ella y que muy sutilmente la estaban alejando de Tomoyo. Presto un poco mas de atención hacia donde estaba Tomoyo y vio como iba a ser emboscada por Kiyohime y Ellis, a esta última le salían pequeñas flamas de la punta de sus dedos. La castaña estaba algo preocupada pero confiaba en que el entrenamiento secreto que sostuvo con Tomoyo por las noches diera resultado. Una sonrisa de parte de la joven amatista fue la señal de que estaría bien.

Tomoyo había analizado muy bien desde el principio los movimientos de cada pilar, además su don de la observación ahora era bonificado con algo de magia lo que ahora le permitía leer los movimientos de sus oponentes. Recibió ambos ataques a la vez, Kiyohime creyó haberla derrotado al ver que esta estaba en el suelo, pero la realidad era otra, Tomoyo había usado la carta "Ilusión" en ella, Tomoyo podía cambiar la forma de utilizar las cartas al igual que Sakura. El ataque de la pequeña Ellis fue neutralizado por la carta "Escudo".

Mientras tanto Sakura aun bailaba al compas de los disparos de Saeko y Nadia, pronto ambas oponentes tuvieron que parar para recargar sus armas con magia, momento que aprovecho la castaña para invocar a unas cuantas amigas, "Flecha" y "Disparo". Ahora solo se dedicaría a ver el avance de la situación, justo como lo estaba haciendo Kinesuki y Amatista. Sus contrincantes por fin recargaron sus armas pero se dieron cuenta de que Sakura ni siquiera les prestaba atención. Al querer atacarla vieron como flechas se les acercaban a gran velocidad y que eran acompañadas por disparos de quien sabe de donde provenían.

Un estruendo llamo atención de la joven Kinomoto, algo estaba sucediendo con Tomoyo y Ellis. Esta última había convocado una gran oleada de fuego que intentaba por todos los medios atravesar el escudo que le impedía lastimar a su victima. Adentro del escudo Tomoyo parecía estar de lo mas tranquila, ni una gota de sudor caía de su frente, de repente, aburrida del simple ataque de la joven de cabellos rubios, Tomoyo invoco una carta elemental, carta que aun no podía controlar sin la ayuda de Sakura, esta vio las intenciones de la amatista y corrió a ayudarle. La carta "Fuego" era una carta muy poderosa que solo era controlada por Sakura.

La castaña tomo con su mano derecha su báculo y con la otra ayudo a Tomoyo a convocar a la carta, esta al ver que su ama era quien la estaba convocando obedeció las órdenes de la otra persona que requería su poder. La oleada de fuego fue consumida por la carta y a su ves esta absorbía lo poderes de quien había convocado ese hechizo, agotando los poderes de Ellis casi por completo. La joven rubia callo al suelo desmallada. Del otro lado del campo de batalla, Nadia se enojo e intento disparar en contra de las chicas pero una flechas le dio directamente a una de sus armas haciendo que esta se destruyera la instante y de paso lastimo la mano de la chica. Saeko estaba preocupada, su amada Kiyohime estaba sin moverse desde hacia ya un buen rato, pero los disparos no cesaban imposibilitándole acercarse ni quiera un poco para ver como estaba.

Kaon le dio una señal a su princesita, al parecer ya era tiempo de que ellas actuaran. Sakura se dio cuenta de esto y convocó algunas cartas mágicas. La de cabellos azules comenzó a flotar en el aire y con su espada apunto a la castaña, tratando de insinuar que la estaba retando. Reto que Sakura acepto. La castaña Kinomoto convoco a las cartas "Espada" y "Vuelo". La carta Espada dividió su poder en dos, haciendo que ambos báculos se transformaran en largas espadas, mientras que la carta Vuelo solo fue aplicada en Sakura. La castaña le giño un ojo a su amada amatista entes de salir volando hacia el encuentro con Kaon.

La batalla dio inicio. Kaon atacaba sin descanso alguno a la castaña Kinomoto, esta tan solo los evadía sin esfuerzo. "Era verdad. No creí que mis poderes llegaran a ser de tal magnitud. Si estoy superando a las Yunokichi mas poderosas y si solo las hechiceras mas poderosas fueron reclutadas en la organización, no me puedo imaginar en que lugar estoy dejando a la familia de Shaoran" La castaña no podía evitar pensar que quizá ahora fuere mucho mas poderosa que la madre de su antiguo amor.

La batalla con Kaon había pasado a segundo plano, no estaba haciendo ni el más mínimo esfuerzo para hacerle frente a la chica de cabellos azules.

En la tierra, Tomoyo peleaba con la princesita, ella comenzaba a sentirse algo extraña, sus movimientos no eran los más acertados, y poco a poco sus ojos comenzaban a cerrarse, la espada le parecía estar algo pesada a cada movimiento que le daba. Así se pasaron los minutos, ambas chicas no tenían intenciones de lastimar mas de la cuenta a las Yunokichi.

En las gradas todo mundo guardaba silencio. Las mas antiguas Yunokichi estaban muy impresionadas con la facilidad y sencillez con la que esas jóvenes estaban derrotando a los pilares, las nuevas integrantes estaban fascinadas con la actuación de su amada castaña, guardar silencio era una completa tortura ellas querían vitorear cada movimiento de Sakura pero les habían advertido que no podían pronunciar ni una sola palabra durante el combate.

Sonomi Daidouji estaba a punto de desmayarse, aun no podía creer que su hija estuviera peleando por quien sabe que razón justo en frente de sus ojos. Fujitaka Kinomoto estaba desesperándose, quería que la batalla terminara lo mas pronto posible, no soportaba la idea de ver a su hija en un constante peligro. Touya ya se había tranquilizado un poco, las Yunokichi de elite tuvieron que hechizarlo para que no se levantara de su asiento.

Un espantoso grito asusto a la castaña Kinomoto, alguien en las gradas superiores había gritado y la razón de ello se encontraba justo debajo de si. En el suelo se encontraba una amatista con un ligero corte en el hombro y la herida sangraba demasiado, las pupilas de la chica se dilataron del horror, Hime-miko había lastimado a su amada Tomoyo. Antes su enojo lo había reprimido por el bienestar de los presentes, su ira le impedía controlar al cien por ciento sus poderes y prefirió no correr riesgos, pero ahora, el bienestar de los presentes le importaba un comino, lo único que le importaba era ir a socorrer a la hermosa amatista. Tomoyo apenas y pudo levantarse y tomar la espada, se estaba cansando, las energías le faltaban y su respiración ya no era la normal, sentía que en cualquier momento se desmayaría.

Sakura, comprendió lo que le estaba pasando a la amatista casi de inmediato. Los poderes mágicos que le había dado a la amatista eras más de lo que la chica pudiera controlar, por el momento Tomoyo aun no tenía la experiencia necesaria para que sus poderes mágicos se volvieran parte de su esencia. La castaña de una sola estocada rompió la espada de Kaon en mil pedazos, algunos fragmentos incluso lastimaron el brazo de la chica, pero no fue nada grabe. Saeko y Nadia aun seguían peleando con las cartas que Sakura había convocado para entretenerlas, Kiyohime seguía encerrada en su mente bajo la influencia de la carta "Ilusión", Ellis aun no despertaba desde que se había desmayado, Aoi y Shizu se encontraban junto a Kinesuki y Amatista, en cuanto a Hime-miko, pues ella estaba en shock, nunca en su vida había tenido la necesidad de lastimar a nadie y en esta ocasión había herido a una chica inocente, no fue su intención lastimarla, después de todo solo era una simple prueba pero la presión que la amatista le había ejercido fue demasiada para su sistema.

Sakura fue alado de su amada, savia que no estaba grabe y comprendía el por que de su desmayo. Recostó a la chica en el suelo y reviso la herida que la rubia le había hecho, la curo de inmediato y la dejo descansar. Antes de levantarse se inclino un poco y beso la frente de Tomoyo. Se alejo unos cuantos pasos de la joven amatista con ambas espadas en mano. Todos los presentes estaba a la expectativa, ahora que la joven amatista estaba desmayada el resultado de la batalla era incierto. Aun que era obvio que quien saldría victoriosa seria la castaña Kinomoto.

La chica Kinomoto giro un poco su cuerpo para poder ver a al amor de su vida por unos segundos. El báculo de color violeta regreso a su forma original en las manos de Sakura, esta apunto hacia el cuerpo de su amada y enseguida la carta "Escudo" apareció para proteger de cualquier ataque el cuerpo de Tomoyo. Cuando Sakura viro su mirada hacia donde se encontraba Kinesuki, es ahí cuando libero su enojo. Una espesa niebla rosa invadió el campo de batalla, su origen era el mismo cuerpo de la chica Kinomoto, esta cerro sus ojos y alzo su espada al cielo, un relámpago rosado cayo del cielo y pego justo en la espada de la castaña causando una enorme nube de polvo. Cuando el estruendo se disipo, Sakura tenía en su poder ambos báculos en su forma original. Un terrible viento comenzó a soplar dentro del lugar, un viento que poco a poco tomaba fuerza hasta llegar al punto donde les combatientes tenían que esforzarse para no salir volando por la intensidad de este. Los cuerpos inmóviles de Kiyohime y Ellis poco a poco comenzaron a cubrirse de polvo.

Una explosión de energía mágica culmino con aquella batalla. Una inmensa nube de polvo apareció tras la explosión imposibilitando la visibilidad. Sakura ya estaba fastidiada de tanto ajetreo, lo único que deseaba era que todo eso terminara de una vez por todas. Cuando todo el polvo se disipo, los espectadores quedaron impresionados.

Los diez pilares estaban en el suelo completamente inconscientes. Sakura tenía en su poder la esfera donde permanecía encerrado el pequeño kero, este estaba llorando de felicidad. En cuanto a Yue, pus el ahora se encontraba junto a Tomoyo, descansando apaciblemente completamente libre del muro que lo mantenía prisionero.

Muy lejos de ese lugar un joven muchacho se estaba volviendo loco, desde ase un par de horas había sentido una presencia extraña junto a la de su amada Sakura y después de unos minutos ambas presencias desaparecieron, además de ello se entero de que el clan rival de su familia había estado siguiendo a la joven de cabellos castaños que le robaba el sueño por las noches, estaba temiendo lo peor, todo se le había complicado esa misma semana, parecía que el mundo entero se podía en su contra. Todo empezó el día en que su prima regreso de su viaje de estudios hace manos menos cuatro días, o quizá comenzó desde el día en que se despidió de la castaña prometiéndole un pronto reencuentro y un felices por siempre, aspectos que nunca llegaron. Se lamentaba en su habitación, se revolcaba entre las sabanas y cobertores que lo tapaban, afligido y desconcertado busco en los cajones de su mesa de noche lo único que lograba calmarlo, una fotografía de su amada Sakura actualizada, fotografía que Tomoyo Daidouji le había mandado a la prima del chico y que esta se la había regalado al haberse enterado del calvario del chico chino.

"Aun estoy esperando"

Touya, no te desesperes, lo mejor ya viene

"Eso espero. Aun espero con ansias el día en que mi hermana valla a su mansión y destruya el orgullo de los Li "

Quien te dijo semejante cosa. Yo nunca pensé en eso pero es buena idea. – risa malévola.


Bueno eso es todo. Hasta aki llego este capi.

Espero que lo hayan disfrutado. Me despido. Hasta la próxima. xoxo