Vegeta caminó hacia la cocina que era la entrada más rápida a la casa, sabía que podía volar a su habitación pero después de pensarlo no tenía sentido llevarla allí, lo mejor y mas acertado era dejarla en el lugar más cerca que pudiera, no era una buena idea moverla tanto cuando desconocía las fracturas que tenía en el cuerpo, podría empeorar la situación y sinceramente no sabia como era que eso podía pasar porque se veía ya bastante lastimada.
Miró su rostro, estaba algo pálida y lograba ver como luchaba para abrir sus ojos sin embargo sus parpados le ganaban. También comenzó a mover débilmente sus labios, quería decirle algo pero ya Vegeta no la estaba viendo por lo que no se dio cuenta de eso. Entró a la cocina y se dirigió a la sala de televisión que quedaba a la par de esta, para su dicha había un sillón bastante grande como para que Bulma pudiera "relajarse" un poco mientras él intentaba curar sus heridas.
Se dirigió hacia el sillón y de la manera más delicada, puso el cuerpo de Bulma, arre costó primero su espalda y luego sus piernas, tomó un almohadón que se veía suave y lo era al tacto, y lo acomodó detrás de la cabeza de la peli azul dejándola acostada totalmente.
Se agachó para observar las heridas de su rostro, también para revisar su cabeza por si hubiera algún sangrado del que no se había percatado. Alzó su mano y tocó cada una de sus facciones, su tacto fue débil para asegurarse de no provocar otro dolor a los muchos que debería de estar sintiendo. Sus mejillas estaban muy húmedas producto de las lágrimas que derramó por el miedo.
Vegeta chasqueó su lengua en señal de fastidio, no le agradaba esa clase de pensamientos que producían preocupación por alguien que no afuera él mismo, eso no era normal y representaban mucha debilidad en un guerrero como él "no puedo preocuparme por esta terrícola" se quejó mentalmente. La culpa la tenía sinceramente ella, si no hubiese sido tan tonta nada de eso le hubiera pasado en primer lugar. "Por andar jugando de científica" pensó un poco enojado y frunciendo el seño, la miró una vez más notando como se quejaba levemente por el dolor que sentía al inflar sus pulmones. "….de seguro que se golpeó la espalda…" concluyó en su mente era la única razón para eso.
Examinó el resto de su cuerpo ya que en la cara solo se estaba formando un pequeño morete en un costado de su barbilla, sin embargo quedó intrigado, él la había atajado antes de que tocara el piso lo cual significaba que no era la primera vez que caía. Se le endureció la mandíbula por ese pensamiento
-Tienes mucha suerte de estar con vida mujer- murmuró. Por supuesto no obtuvo ningún quejido ante el comentario, si estuviera en perfecto estado ya ella le hubiera dicho algo para defenderse, como siempre.
Presionó con su mano derecha ciertos puntos de su cuerpo para ver en donde había lesiones, pero dejó de hacerlo rápidamente porque en cada sitio que tocaba ella se quejaba, aparentemente todo su cuerpo le dolía.
Suspiró, era impresionante lo que iba a hacer, al menos para él. Cuando su madre todavía existía, ella en cada ocasión que se le permitía estar con él, le enseñaba que la vida era muy valiosa y que cada vez que pudiera ayudar a alguien lo hiciera- sonrió con sarcasmo por el pensamiento- por supuesto él no fue obediente con su madre ya que nunca le dio mucha importancia a sus enseñanzas, casi todas iban en contra del instinto saiyajin que se desarrollaba en Vegetasei y con lo que su padre le inculcaba en cada entrenamiento que tenían quedaba valiendo nada la palabra de su madre, eso sin contar todo lo que vivieron con Freezer antes de que exterminara toda su raza. ¿Como aplicar tales cosas cuando su raza se dedicaba a purgar planetas, matar y a hacerse más fuerte?
Abrió su palma, no estaba muy seguro de si funcionaría, nunca lo había hecho, sinceramente le fue difícil asimilar que llegaría el momento en donde desearía usar esa técnica. Pronto sintió una concentración de energía en su mano, no como la de las bolas de energía, era una parte que casi ni se podía contar de su energía vital pero era parte de, pensaba dársela a la débil humana, estaba seguro de que con eso se empezaría a recuperar. Era una imperceptible esfera de color verde que le quitaría de vida al menos quince segundos cuando llegara su muerte por desgaste físico. Sonrió, era obvio por que esa técnica no servía para los de su raza, ¿Quién querría dar una considerable cantidad de vida a otro para que se recupere y acorte la suya? …Nadie era obvio. Pero si le quitas una borona a un boyo de pan, no se nota ¿cierto?
Bulma estaba recuperando el aliento, su cerebro no podía hacer mucho para ayudarla ya que el dolor la estaba matando, hizo un poco de presión en sus ojos por que era lo único que podía mover sin lastimarse a sí misma "…maldición…" pensó, de pronto recordó el botiquín que dejó en la cocina, trató de forzar a sus parpados y lo logró, su campo de visión apenas era de una delgada franja y en lo que pudo enfocar vio a Vegeta que parecía tener su mente en otra parte.
Forzó esta vez a su boca para que las palabras salieran pero lo único que logró fue que sus dientes chocaran entre sí, pero fue efectivo, atrajo la vista neutra del hombre, intentó decirle sobre el botiquín pero él le comenzó hablar.
-No hagas ruido, te conviene, solo espera- Bulma a duras penas le miró incrédula ¿Qué rayos le estaba pasando? Él no parecía como que la iba a ayudar y era el único que estaba en la inmensa casa, necesitaba ayuda ¡ya! Unos gemidos salieron de la boca de Bulma en señal de protesta- Por supuesto es mucho pedir para ti- él se paró y la miró profundamente sin algún tipo de expresión que le dijera lo que tenia en mente – No garantizo que funcione- y eso fue lo ultimo que Bulma escuchó de su boca, miró como él levantó su mano en su dirección y luego tubo una sensación no exactamente dolorosa pero nada agradable.
Un frío que casi la congelaba por dentro recorrió cada partícula de su cuerpo, sentía que se asfixiaba, era algo totalmente desconocido, parecía que tenía vida propia. Intentó enfocarse en cada una de las conclusiones lógicas de la situación y no hallaba nada coherente. Inhaló fuertemente por su boca, le estaba haciendo falta el aire y se percató de que algo cálido se posaba más arriba de su pecho debajo de su cuello, asumió que era la mano de Vegeta.
Una desesperación la invadió al no saber que le sucedía a su cuerpo. Profirió un grito muy fuerte y pudo abrir sin ningún impedimento sus ojos. Su propia agitación no la dejaba darse cuenta de que su cuerpo dolía un setenta porciento menos de lo que hace unos instantes.
Se sentó y comenzó a ver a su cuerpo, no sentía más frío pero no pudo evitar frotar sus brazos como para recuperar un poco de calor. Su pecho se inflaba sin causar el dolor punzante de antes.
-…. ¿Qué…me..pasó?- le preguntó al vacio por que no había nadie cerca, se paró del sillón y caminó muy lento a la cocina. Su cuerpo se sentía todavía un poco adolorido - ¿Vegeta?- pero no hubo respuesta.
Vio que la puerta al patio estaba abierta por lo que concluyó que él posiblemente estaba viendo la cámara de gravedad. Se encontraba tan confundida que no se percató de que su garganta estaba muy seca. Se acercó al fregadero, se sirvió un vaso de agua y lo bebió rápidamente.
Entonces sus ojos se enfocaron en la caja de capsulas del botiquín de primeros auxilios. La agarró y fue al sillón en el que acababa de estar, quería esperar a ver si Vegeta llevaba para cuestionarle lo que pasó.
Abrió la cajita, tomó una capsula y la activo, era una caja no muy grande llena de diferentes pastillas, buscó entre los vasitos algo que la ayudara a reducir el poco de dolor de cabeza que tenía.
Mientras buscaba, su mente pensaba en esa sensación que recorrió su cuerpo, ese frío extraño que se llevó el dolor. "¿Y si fue una semilla del ermitaño? A lo mejor eso fue, pero ¿de donde la sacó? Yo no tengo y no me parece que fue hasta el templo del maestro Karin…" Frunció sus cejas por la frustración una pregunta la llevaba a otra y sabía que el saiyajin no le iba dar muchas respuestas.
Finalmente encontró unas pastillas para el dolor de cabeza y se fue a buscar otro vaso con agua para poder tomársela. Desde niña siempre había tenido problemas con el tragar pastillas por eso siempre prefería algún tipo de jarabe aunque supiera horrible; siempre fue tan quisquillosa….sonrió un poco pero fue sacada de su recuerdo cuando una voz tosca le habló.
-El accidente te dejó bastante mal, actúas como una loca o al menos más de lo usual- sonaba disgustado. Vegeta no se sentía muy complacido con lo que pasó, para su orgullo eso era lo más bajo que él pudo haber caído. Ayudó a uno de los seres más débiles del universo, a esa que se creía que podía gritarle cuando se le daba en gana, el pensamiento le hacía enfurecer poco a poco, quería alejarse de ahí o al menos apagar esas escasas emociones que comenzaban a aumentar por causa de la escandalosa humana, eso era la debilidad más pura en su alma guerrera, si seguía así no se convertiría en un súper saiyajin nunca.
-Muérdete la lengua Vegeta por que no me interesa oírte, no actúo como loca simplemente recordé algo, eso es todo, pero de todos modos no te tengo que dar ninguna explicación- le hizo una expresión de niña brava pero él estaba tan decepcionado de sí mismo que sinceramente no le interesaba lo que dijera ella y le dirigió una mirada medio asesina, a lo que Bulma cambio su expresión y supo al instante que algo estaba mal, no era como cuando comúnmente él se enojaba- ¿Que?
-La que no debería hablar eres tu mujer porque nada de lo que dices tiene importancia- una ira comenzaba a emerger del interior de su orgullo, no quería aceptar su propia debilidad por haberla ayudado, era como una auto-humillación para él. Por eso estaba comenzando a descargarse con ella. Bufó y apartó su mirada al percatarse de la variación en el ki de la mujer, estaba a la defensiva. "..Que fastidio" se dijo.
Pasaron un par minutos con un silencio incomodo. Bulma sabía que le debía un gran agradecimiento por todas las veces que la había salvado o ayudado, aunque él le restara importancia o tuviera una justificación que especificaba que era para su propia conveniencia, no le podía creer del todo, en cuanto los experimentos su padre era mejor que ella en ese ámbito y su madre la superaba incomparablemente en la cocina. ¿Qué campo podía ocupar ella que era de interés para él? Ninguno, por lo mismo asumía que él no era tan frío después de todo. Tenía algo bueno en su interior….en lo más profundo de su ser había algo que rescatar.
Se animó a romper el silencio cuando vio que él pretendía marcharse. –Espera un momento, ¿Qué es lo que te ocurre Vegeta?- él la miró dejándole claro que eso no era de su incumbencia.
-No te importa- sus palabras cortantes sembraban una incertidumbre en Bulma, algo andaba mal – Preocúpate por tus asuntos.
-Se que te pasa algo – intentó acortar la distancia que los separaba con un paso, aun quedaba como un metro entre ellos pero no quiso tentar la suerte de que se marchara, la peli azul era orgullosa a su propia manera pero ya estaba aprendiendo a reconocer que Vegeta no era solo un huésped en su casa, también lo comenzaba a ser en su corazón y su alma….
-¿Qué no es obvio? Terminaste de estropear todo mi entrenamiento, la cámara de gravedad está inservible por tu culpa humana- su voz comenzaba a elevarse pero Bulma no se inmutaba por eso, estaba totalmente segura de que esa reacción la llevaría a lo que quería saber- tu torpeza se mete constantemente con mi avance de guerrero y más te vale que te apresures a ver como arreglas esa cámara de gravedad antes de que explote este planeta mientras continúe mi entrenamiento afuera- y con eso se dirigió a la puerta pero Bulma no iba a dejar que esa conversación terminara así.
Algo en su interior le decía que ese no era el verdadero problema, de seguro que todo eso le molestaba pero no era lo que en verdad le hacía enfadar. Las toscas palabras que le dirigía la dañaban y se sentía morir porque a como se daba cuenta de sus sentimientos hacia Vegeta pensaba que ella no era del agrado de él para nada si no todo lo contrario la odiaba de verdad, ¿que pensaría él si se enteraba de que se estaba enamorando? Bajo la vista pero rápidamente corrió al frente de Vegeta para interponerse entre la puerta y él.
En un tono algo suave y mirándole a los ojos le dijo –Verdaderamente lo siento mucho Vegeta pero no puedes desquitarte con el planeta haciendo tu entrenamiento irresponsablemente, voy a ir a trabajar en la cámara- la incredulidad se coló en el rostro del guerrero y le dirigió palabras bañadas en sarcasmo.
-No podrás arreglarla, eres demasiado ignorante como para hacerlo, solo el viejo puede y tu terminarás matándote a ti misma por fingir ser una científica, me das lastima- ella entre cerró los ojos. Optó por enojarse con él antes de que las lágrimas reclamaran un lugar en donde no deberían tenerlo.
-No, él que da lastima eres tu- respiró un poco por que la garganta comenzaba a cerrársele y con un tono muy seguro prosiguió– y es mejor si muero solo yo en lugar de que te pongas a hacer estragos innecesarios en mi planeta, estoy segura de que la arreglo aun si eso me causa la muerte.
Ahora si había concluido la conversación para ella, se adentró en la cocina dejándolo ahí, no pudo ver la expresión en la cara de Vegeta por que bajó la mirada con la ultima frase que pronunció. Quería un poco de café, lo iba a necesitar mucho para luchar contra los nervios cuando comenzara a asimilar lo que acababa de decir, no quería entrar en ese lugar de nuevo pero no le quedaba de otra, quedaban seis días para que sus padres llegaran y en menos de una hora él podía causar un desequilibrio brutal en el planeta así que no podía darse el lujo de esperar, no había tiempo.
Las manos le temblaban levemente, no sabía que le estaba pasando, tanto dolor en el pecho, estaba confundida. Terminó de programar la maquina para que hiciera un café lo bastante fuerte como para que le supiera amargo pero con toda esa angustia no le daría importancia.
Con la cabeza en dirección al suelo y con su cabello cubriéndole los hombres, lo suficiente para que le tapara la cara y ocultara un par de lagrimas que se abrieron paso en sus mejillas, se arre costo a la cómoda y permaneció así un minuto hasta que….
-¿Y que se supone que te pasa a ti? Esa clase de emociones que muestras siempre es lo que te hace tan débil- la dureza de su voz se había desvanecido un poco.
Ella dejó escapar una risa sin ganas y le respondió- tus cambios de humor me marean. Y no es de tu incumbencia lo que me pasa Vegeta, ya puedes irte- él le torció el gesto en disgusto.
-Yo me voy cuando lo decida así, no por que tu me digas- Bulma caminó hacia él, el estrés no la ayudaba a controlarse y menos ese tipo de comentarios que la hacían sentir como si su palabra no valiera nada.
-Lárgate de la cocina, la casa es bastante como para que puedas desaparecer- paró en frente de él y esperó por la frase de contra ataque.
-oblígame mujer- ella le vio la cólera en sus ojos iba aumentando y esa fue la gota que derramó el vaso. Sin pensarlo dos veces ella movió con toda la fuerza que pudo su mano derecha hacia su cara pero él la esquivó con un movimiento que ella ni vio pero seguía parado cerca así que lanzó la otra mano para probar su suerte y tampoco pudo.
Vegeta desapareció y ella caminó en su busca hacia la sala, lo cual era un poco gracioso ¿Cuándo tienes la oportunidad de ver a un ratón persiguiendo a un león? Vegeta apareció detrás de ella y cuando lo sintió en su espalda se volvió para enfrentarlo de la misma manera. Sin embargo esta vez sus manos quedaron aprisionadas en las de él.
Bulma forcejeó para zafarse pero como era de esperarse fue inútil y terminó por cansarse, su corazón latía fuertemente por todo lo que sentía. Una fuerte combinación de impotencia y desesperación más un corazón desesperanzado no la ayudaba mucho. Ya se había rendido y dejó sus intentos para que él desasiera el agarre que tenia en cada una de sus manos. Pero todavía en esa posición intentó empujarlo pero no lo consiguió. Decidió quedarse quieta, no lo miraba pero tampoco agachó su vista.
-¿Te rendiste?- ella le miró cansinamente, a eso se dedicaban todos los días últimamente, una pelea y luego otra, y así continuamente. Sin querer sus piernas se doblaron fue una reacción que no pudo controlar. Que humillante de rodillas ante Vegeta. Cerró los ojos no quería tener que volver su vista hacia arriba para ver la expresión de su rostro. Pero nunca tocaron el suelo. Antes de que cayera él la agarro de cintura y quedaron uno al frente del otro.
Bulma abrió sus ojos y la cercanía la distrajo un poco. Pero repentinamente la incógnita del día rebotó en su mente ¿Cómo se había recuperado casi completamente? Sin moverse y sin hacer nada esperó para ver lo que tenía él en mente.
Vegeta la miró, podía sentir el aliento de ella cerca suyo, comenzaba a aceptar su debilidad emocional por ella. Hace unos minutos cuando se dio cuenta de que ella sollozaba después de la pelea, se dio cuenta de que no fue cualquier discusión, el daño que sus palabras causaron en ella fue inesperado. Nunca pudo haber imaginado que le importara esa clase de frases que le dijo, por lo general ella solía ignorar todo o simplemente le dejaba claro que esos insultos le tenían sin cuidado ¿Por qué estaba cambiando ahora? ¿Y que era eso que hacía que se sintiera culpable por la reacción?
Ella recargaba su peso en el brazo con el que Vegeta rodeaba su cintura, era extraño pero no se sentía incomoda mas bien estaba intentando grabar cada segundo de cercanía y de ese momento sin insultos, sarcasmo o gritos que pudiera arruinarlo. Pero no pasaría mucho tiempo para que él la tirara al sillón que quedaba a su espalda para que se alejara de él o algo por el estilo.
Bulma reaccionó acorde a sus emociones y comenzó a moverse más cerca de esos labios que con tanta ilusión deseaba probar, ya no había nada que hacer su cuerpo se movía solo por el impulso, primero lento y cuando ya estaba a un centímetro se apresuro porque temía que él se desvaneciera.
Y finalmente sus labios se unieron, él no se movió ni ella tampoco. La sensación de sentir sus labios chocando….para Bulma no tenía palabras y cerró los ojos para dejar que ese instante de tacto quedara tatuado en sus memorias. Vegeta por otra parte abrió los ojos no podía creer que ella hiciese eso y menos que él se lo permitiera. No estaba seguro de qué hacer empujarla o aceptar la indeseada expresión de afecto "…malditas emociones humanas…" pudo escuchar en lo profundo de su mente pero ya no tenía mucho valor , ya no eran solo de humanos, pasaron a formar parte de él…...
N/A: Perdón por tardar tantoooooooooo, no estoy muy segura del porque, bueno espero que les haya gustado y que me dejen SU REVIEW ES MUY IMPORTANTE. Entre más tenga más rápido y mejor escribo =)
