EVEN IF HE FALLS

Track 6: You - The Pretty Reckless

Sakura llegó a su casa y lo primero que hizo fue meterse al baño después de saludar a su padre. Preparó la bañera, porque le apetecía más que tomar una ducha e intentó dejarse llevar por la calma que le proporcionaba el agua templada. Lavó sus cabellos con cuidado y se relajó dentro de la bañera lo más que pudo. Estaba tratando de olvidar lo que acababa de ver, lo sabía, pero no estaba funcionando muy bien. Aunque, por lo menos, el dolor se estaba volviendo cada vez menos agudo y la sensación de que era difícil respirar ya se había ido del todo. Lo estaba sobrellevando todo muy bien para haber vivido una decepción amorosa hace apenas unas cuantas horas.

Haciendo un balance de los hechos, Sakura se preguntó si no podría tener más mala suerte. Llevaba años esperando volver a enamorarse, sentir las mariposas que había sentido cuando amó a Yukito, y todo eso se le había concedido de una manera que jamás había imaginado. "Cuidado con lo que deseas", decían y ella lo estaba comprendiendo muy bien. Incluso, visto desde ese modo, podría ser el karma. "Amarás a quien no te ama por no amar a quien te amó". ¿Había otra frase que se aplicara a su terrible destino? ¿O simplemente se trataba de ese tonto ego que la obligaba a desear a quien no la deseaba por puro capricho? Los chicos de los libros, en la televisión y en las películas siempre caminaban por el mundo con ese complejo, ¿sería ella también igual? ¿Es que en realidad todo lo que quería era sentirse deseada?

Sacudió la cabeza con vehemencia. Esas preguntas tontas que se estaba formulando en la cabeza no correspondían a ella misma. Sólo estaba escapando del hecho de que se había enamorado y nuevamente no había resultado como había soñado.

Con la desazón invadiendo su corazón, Sakura maldijo la noche del sábado que cambió su vida para siempre. Si ella hubiera tomado un taxi o hubiera guardado dinero para el autobús, no habría tenido que enfrentarse con aquellos bandidos y si no se hubiera encontrado con ellos, Syaoran no hubiera aparecido, conservado su calidad de persona intrascendente en su vida. Entonces todos aquellos momentos que había vivido junto a él no hubieran existido y ese tonto enamoramiento jamás hubiera sucedido. Ella no estaría con el corazón roto otra vez después de tantos años y continuaría a la espera del chico que vendría a mover su suelo como un terremoto y que la querría sólo a ella sin más miramientos. Una razón más para odiar esa noche.

Pero el amor no era así ni se podía regresar en el tiempo. Era una suerte, una verdadera suerte, que le persona que te gustaba te correspondiera. Y suerte era algo de lo que ella venía careciendo desde las últimas semanas.

OoOoOoOoOoOoOoO

El lunes llegó demasiado pronto para gusto de Sakura. Aunque le alegraba poder ver a Tomoyo y a sus otras compañeras, estaba también incómoda y hasta asustada de ver a Syaoran. ¿Cómo debía actuar frente a él? Para empezar, él ni siquiera sabía que ella se había enamorado de él y mucho menos que le había roto el corazón por tener una novia. A todo esto, ¿por qué había ocultado el hecho que tenía una novia? ¿Por qué estaba siendo tan amable con ella, lo suficiente para hacer que se enamorara? ¿Había estado jugando con ella?

Las preguntas carcomían la cabeza de Sakura, que no podía dejar de sentirse deprimida por el final abrupto de un romance que ni siquiera había comenzado. Sin embargo, a pesar de todo lo malo que estaba ocurriendo a su alrededor, ella se esforzaba en encontrarle el lado bueno. Ahora sabía por qué le gustaba estar cerca de Syaoran y al haber sido indirectamente rechazada, Sakura podría guardarse muy bien los sucesos que estaba manteniendo en secreto desde hacía muchos días. Las mentiras podrían cesar y podría volver a mirar a Tomoyo a los ojos sin temor de ser descubierta. Además, estaba aprendiendo una valiosa lección, esta vez por segunda vez y esperaba no volver a olvidarla: el amor no es como lo sueñas ni tampoco como lo pintan. Cupido se divertía más flechando a una sola persona que a la pareja en conjunto. No necesitaba de un amor apasionado, de un chico que le robara el aliento ni uno que la adorara más que a nada en el mundo. Estaría satisfecha teniendo una relación sencilla, pacífica, sin sobresaltos del corazón y sin mariposas en el estómago como la que había tenido con su primer novio. Incluso podría llegar a querer a alguno de los chicos que se le declaraban de vez en cuando… no ahora, pero después de superar esta mala racha, podría intentarlo. Ahora mismo se concentraría en los exámenes que estaban a la vuelta de la esquina. En la pizarra que tenía en frente.

—Sakura —dijo Tomoyo en medio de una clase particularmente aburrida y en la que el profesor ignoraba los murmullos de sus estudiantes soberanamente—. Te ves muy decaída hoy, ¿no has vuelto a dormir?

No, esta vez había dormido bien.

—Me he sentido un poco sola —dijo una media mentira. La última media mentira que esperaba decir en mucho tiempo.

—¿Tu papá ha vuelto a salir a alguna excavación?

Sakura negó con la cabeza.

—No, pero se ha ido la noche del sábado a la universidad para asesorar el proyecto de sus alumnos. Puede que no lo vuelva a ver hasta el miércoles.

—Sabes que puedes ir a dormir a mi casa el día que quieras.

—Lo sé, pero no me gusta dejar la casa sola.

—Entonces yo podría ir contigo.

Sakura se emocionó. Una pijamada con Tomoyo en una casa sola. Sonaba genial, pero un rincón de su consciencia se lo impidió. ¿Y si tenía una pesadilla? ¿Y si Tomoyo la escuchaba gritar a todo pulmón en medio de la noche? Hasta ahora no había gritado, pero nada podía asegurarle que en un futuro continuaría así.

—Si el resultado de los exámenes de la próxima semana es bueno, te prometo que lo haremos —propuso dando un tiempo límite para Tomoyo y para ella misma.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

El estómago de Sakura se revolvió cuando el timbre marcó la hora de la salida. Eso significaba que sólo quedaba la práctica de porristas antes de reunirse con el equipo de baloncesto. Solo quedaba una barrera para enfrentarse nuevamente con Syaoran y sus sentimientos. Para volver a ilusionarse en vano con sus atenciones, sólo para terminar lastimada otra vez.

Por suerte para Sakura, Kelia cumplió su promesa de mostrar la coreografía y de redoblar los esfuerzos en las prácticas. La coreografía tenía un grado muy alto de dificultad para el tipo de cosas que ellas habían estado haciendo y Kelia había añadido seis miembros masculinos al equipo. Necesitaban chicos fuertes que pudieran cargar a algunas chicas y para que el equipo fuera mixto y tuviera mayores alcances.

Como ella fue la elegida para ser el centro de atención de la coreografía y no Kelia (Sakura tenía mayor movilidad, elasticidad y sentido del equilibrio que cualquier otra porrista del equipo), Sakura se acercó sigilosamente a los dos chicos que eran homosexuales declarados. De hecho, eran una pareja. Tekke y Joben eran sus nombres, y Sakura se sintió aliviada que fueran ellos quienes tuvieran que cargarla y no cualquier otro. Durante los primeros ensayos generales del total de la coreografía para que todos supieran su lugar y tuvieran una visión global de lo que harían, los chicos habían tocado accidentalmente el culo de Sakura y ella había sentido unos terribles escalofríos recorrerle el cuerpo, pero sólo se había tranquilizado porque estaba segura de que ellos no lo hacían ni con interés ni con deliberación. Ella sintió que podría llevarse muy bien con aquellos dos.

Cuando la práctica terminó, Sakura estaba empapada en sudor, con las mejillas rojas y el corazón latiéndole a mil por hora por causa de la actividad física. Asimismo, se sentía viva nuevamente. Había logrado olvidar el dilema en el que se encontraba su corazón, aunque fuera sólo por poco tiempo. Pero el periodo feliz había terminado y debía enfrentarse a lo que seguía. No podía simplemente escaparse y decirle a Chiharu, Naoko y Rika que no quería ir a las prácticas de baloncesto sin una explicación. Tal vez, después de algunos días sufriendo con las porristas, diría que abandonaba ser ayudante del equipo para concentrarse en sus estudios o algo así. Sería una partida natural y así podría darle el finiquito a esos sentimientos que no se podían desarrollar correctamente.

—Estoy… tan… cansada —jadeó una y otra vez Naoko de camino a los vestidores. Todas necesitaban una larga ducha—. Y no es como si yo estuviera haciendo mucho.

—¿Cómo le haces para mantener tanta energía, Sakura? —preguntó sinceramente Chiharu, que también estaba cansadísima.

—Gimnasia es mi materia favorita.

—Eso no es una respuesta —se quejó Chiharu.

—Sakura siempre estuvo en el equipo de atletismo —aportó Rika, comenzando a desnudarse. Ya había llegado a los vestidores—. Ha sido una niña muy enérgica desde pequeña.

Las cuatro amigas tomaron una ducha rápida y con el cabello mojado, y todavía esparciendo gotitas de agua por el suelo, se apresuraron hasta llegar al gimnasio, justo a tiempo para la última pausa. Nika y Sasaki comenzaban a servir los vasos. Se disculparon por llegar tan tarde con ellas y se pusieron manos a la obra como cualquier otro día. Pero Sakura fue cuidadosa, justo como lo había sido el primer día en que había estado allí, manteniéndose deliberadamente alejada de Syaoran, que le arrojó un par de miradas interrogativas después de que ella sólo le miró una vez como reconocimiento y no le dirigió ni una palabra o siquiera una sonrisa, como venía haciendo. Sakura estaba obrando con base a la premisa de que si se mantenía alejada de él, sus sentimientos terminarían más rápido y su vida volvería a ser como antes. Sin mariposas y sin dolores. No estaba segura de que estuviera haciendo bien, porque las tripas se le revolvían cada vez que pasaba cerca o su mirada se encontraba con él, sin contar la terrible necesidad que tenía de acercarse a él y hablarle. Pero mantuvo su temple gracias al recuerdo de aquel beso y se mantuvo fuera de su alcance durante los diez minutos que duraba el descanso.

—Sakura, ¿ya te vas? —preguntó Rika cuando los chicos comenzaron a correr nuevamente.

—Sí, ya es hora.

—Pero habías estado quedándote hasta el final, ¿pasó algo?

Sakura entendió que ese "¿pasó algo?" era más bien un "¿Syaoran te hizo algo?". Todo el maldito mundo sabía que le gustaba.

—No. Es sólo que llego muy tarde a casa y hoy me toca hacer la cena. Despídete de las demás de mi parte.

Rika asintió un poco contrariada, pero la dejó ir sin hacer más preguntas. Sakura se alegró que la única que la retuviera fuera Rika. No sabría si podría escaparse de Chiharu o Naoko. Por otra parte, Rika entendía el valor del silencio. El secreto bien guardado de quién era su novio era testigo de ello.

OoOoOoOoOoOoOoO

Al día siguiente, Sakura seguía sin estar muy convencida de que su posición con respecto a Syaoran fuera la correcta. Si fuera ella a quien ignoraran, probablemente se sentiría herida u ofuscada. Pero ¿qué más podía hacer? ¿Reclamarle? "Syaoran, estoy enamorada de ti y tú tienes novia. Haz algo al respecto". Era tonto aunque no se lo dijera con esas palabras. ¿Estar con él como si no pasara nada? Era imposible. No estaba preparada todavía para seguir hacia adelante. Sus turbulentos sentimientos la delatarían fácilmente. Por eso había optado por esa decisión aunque incluso, como masoquista, había optado por "apoyar" a Nika. Pero no era lo correcto ni para Nika ni para ella. La estaría engañando y se estaría engañando a sí misma.

El amor era demasiado complicado.

Ese martes, la práctica de porristas volvió a terminar cerca de las siete de la noche. Aunque ellas hacían pausas mucho más prolongadas que los chicos de baloncesto, se desgastaban mucho ¡y sólo llevaban dos días de práctica!, pero para Sakura estaba perfecto, porque así podría llegar e irse. Disminuir el calvario que le provocaba el rostro de Syaoran. Cada vez que lo veía recordaba a aquella muchacha y el corazón se le encogía de dolor por todo lo que pudo haber sido pero no fue.

Volvió a utilizar su estrategia de mantenerse lejos y ocupada, de manera que Syaoran no tuviera oportunidad de acercársele. Los diez minutos pasaron con facilidad de esa manera y Sakura se sintió retorcidamente satisfecha cuando vio al entrenador Shiba mirando su reloj para después sonar su silbato. Sí, eso era lo único que necesitaba. Ya podría liberarse. Echó a andar hacia su mochila. No había sacado siquiera un lápiz de ella para poder marcharse sin dilación. Se la echó al hombro y buscó con la mirada de quién despedirse para finalizar su escape exitosamente. Sasaki estaba a unos metros de ella, conversando con Chiharu. Bien. Si estaban juntas, no podrían interrogarla de manera incómoda. Sasaki estaba de parte de Nika y Chiharu no era tan descarada todo el tiempo.

—Sakura —su nombre no salió de la boca de Sasaki ni de Chiharu, porque ella no se había acercado siquiera a ellas. Sakura preparó su corazón para lo que venía y esforzó su boca para formar una sonrisa. Entonces, cuando estuvo segura de que controlaba sus expresiones faciales, se giró.

—¿Qué pasa, Syaoran? —dijo con toda la alegría que no poseía y fingiendo que se encontraba más que bien. Que entre los dos no había tensión ni asperezas de ningún tipo.

—Me has estado ignorando.

Directo como siempre, Syaoran no le dio tiempo a Sakura para preparar una respuesta de antemano. Ella apretó los puños en su espalda, conteniendo sus emociones.

—¿Por qué lo haría? —se escapó con una pregunta. Era todo lo que tenía.

Syaoran se pasó una mano por el cabello y la siguió mirando a los ojos, con el ceño ligeramente fruncido.

—Eres muy obvia.

La sonrisa de Sakura se tambaleó, pero se negó a echarse para atrás.

—No lo creo. No te estoy ignorando. Estoy hablando contigo ahora.

—Porque yo te he hablado.

Sakura ya no supo qué más decir para defenderse. Desvió su mirada a la cancha y optó por también cambiar el tema.

—Ya empezaron a correr, ¿está bien que no estés ahí? El entrenador podría gritarte. Grita horrible. Deberías regresar a la cancha.

—Al parecer, estás muy habladora.

En el límite de sus esfuerzos, Sakura sonrió. Estaba siendo obvia. Estaba nerviosa y se estaba poniendo habladora. Ella lo sabía todo. Lo entendía. Se conocía a sí misma lo suficiente.

—Pero no te estoy evitando. No tengo una razón para evitarte.

—Eso me pregunto yo. Podrías tenerla y fingir que no la tienes.

—Soy muy mala mentirosa.

—Lo eres.

La mirada de Syaoran, directo en sus ojos, hizo tambalear a Sakura. Sentía que veía a través de ella. Que sabía efectivamente que lo estaba ignorando, alejándose de él a propósito. Pareciera más bien que quisiera una confirmación. Ni siquiera una explicación. Lo único que mantenía a salvo a Sakura era creer que él no sabía el motivo exacto por el que lo hacía. Era lo único que la consolaba.

—Ya es tarde —bajó la mirada. No podía continuar siendo desarmada por los ojos de él.

Syaoran largó una exhalación que pareció un suspiro.

—Está bien. Será como tú quieras.

Él se alejó sin mayor drama y sin una palabra más, uniéndose a la fila de chicos que corrían sin cesar alrededor de la cancha. Los puños de Sakura se relajaron al escapar la tensión, pero en el estómago se le hizo un hueco. La incertidumbre se instaló en su pecho y no supo cómo combatirla.

"Será como tú quieras". ¿Eso qué quería decir? ¿Cómo se supone que él sabía lo que ella quería?

Kinomoto se marchó del gimnasio después de las despedidas pertinentes. Todavía se sentía confundida.

"Será como tú quieras".

No tardó mucho en descubrir qué significaba eso. Al día siguiente, en la mañana, cuando se encontró a Syaoran en los pasillos, él no la vio. O sería mejor decir que fingió verla y evitó verla. Más tarde, en el gimnasio, hizo lo mismo. Sakura sintió una terrible opresión en el pecho, pero eso era lo que ella quería, ¿cierto?


Esto de actualizar se está convirtiendo en un problema para una persona ocupada. Según yo, hoy se cumplían quince días… y pues no. Hoy se cumplen 3 semanas… supongo que actualizaré este viernes como compensación o algo así; puede que me parta el lomo para hacer otro capítulo de 10mil palabras… quién sabe, quién sabe. Por eso mismo les quería decir, para quien tuviera Twitter (la única red social que checo más o menos todos los días), me avisara de que tengo que actualizar cada viernes, porque esta situación puede estarse repitiendo más de lo deseado. Si hay algún voluntario, mi username es Miss_Bedolla. Ya saben, con el arroba al inicio. Y que sea mención, porque no leo DM n.n

Agradezco los reviews del capítulo anterior. Yo siempre los leo (tarde pero los leo xD) y agradezco a esas personas que se tomaron la molestia de teclearme un comentario, por corto que sea:

Daniielauchiha,Nathy-Chan Tenshi,YudAidea,Charlotte Marian MaBe,Natsuki 1304,Sasha Kinoli,Alba Kyu, honna-chan y KotomiTan09.

¡Besos embarrados de Nutella para todos!