Los personajes son de Stephenie Meyer, la historia original es de kyla713 y la traducción completamente nuestra


Not Backup

Sinretorno


¿Alguien? ¿Una amiga? ~E

No. ~B

Mi estómago se contrajo con esa simple palabra, como si hubiera sido físicamente golpeado mientras entraba nuevamente a mi oficina. Arrojé mi teléfono al escritorio, llevando mis manos a mi cabello y respirando pesadamente.

"¡Hijo de puta!" Grité, aún y aunque tenía los dientes apretados, jalando rudamente de mi cabello y aventando un lapicero de la superficie de mi escritorio al piso.

"¿Todo bien, Dr. Cullen?"

Giré mi cabeza hacia mi puerta, aún abierta, para encontrarme con la pequeña enfermera de recepción, aunque no podía recordar el nombre de ese puesto; el nombre de ella nunca me había importado. Todo sobre las últimas semanas se había enfocado en una sola cosa.

Bella. Quien no estaría ahí esa noche. Quien iba a salir... en una cita... con otro hombre.

"Sí, todo bien. Gracias," me detuve, mirando discretamente hacia abajo, hasta su placa. "Lauren."

"No hay problema," contestó con un guiño y se dio la vuelta, cerrando la puerta detrás de ella.

Rodeé los ojos y me senté pesadamente en mi silla, girando toscamente hacia la ventana. A pesar de la hermosa vista detrás de mí, con la nieve cayendo ligeramente y cubriendo todo con una brillante capa blanca, no podía disipar el enojo, y el dolor que lo acompañaba, provocado por esa única palabra.

Me había mentido, y le creí. Me dijo que no tenía citas, y aunque no había especificado que nofuera una cita, ¿qué otra cosa sería? ¿Todo esto era alguna clase de juego para ella? ¿Era diferente a cualquier otra mujer superficial y necesitada que había conocido en mi vida?

Hasta el día de ayer, me había sido casi imposible pensar de Bella de esa manera.

Y hasta este momento, sentado aquí, me encontraba agonizando sobre por qué ella me haría algo como eso.

Todo había sido increíble entre nosotros, a pesar de la naturaleza de nuestra relación. Yo ya buscaba llegar a casa todos los días, mi departamento había dejado de estar lleno de una sensación de soledad de la cual anhelaba escapar. Por primera vez, se sentía como un hogar, como si tuviera algo a dónde regresar. Y lo había.

Ella estaba ahí, esperando por mí, cada noche. No importaba el tiempo o mi estado de ánimo, solo con un vistazo a su rostro o el sonido de su voz, instantáneamente me relajaba. Ni una sola vez me dejó entrever que quería algo más, que el tiempo que pasábamos juntos era insuficiente.

Hasta hoy.

Había sido un idiota. Permitiéndome a mí mismo ser tan personal y cómodo con ella. Por confiar en ella.

Por necesitarla.

Regresando a mi escritorio, busqué mi teléfono, su último mensaje de texto seguía viéndome desde la pantalla. ¿Qué había cambiado en menos de una hora, desde nuestro ritual matutino de bromear mientras ella iba a clases? O siendo más específico, ¿quiénhabía cambiado?

Imágenes flotaron en mi mente de algún atleta universitario, moviéndose y tocando lo que debería ser mío. Su sonrisa y ese hermoso rubor, mientras él le pedía una cita, mordiéndose el labio de la manera en que lo hacía cuando estaba nerviosa. La manera en que su pequeña mano encajaba con la de él, como debería hacerlo con la mía, mientras lo invitaba a entrar. Sus manos tocándola, pasándolas por su cuerpo. Jalando su relleno labio inferior con los suyos, causando esos dulces sonidos que se le escapaban; los sonidos que solo yo debería obtener. Estando en su cama... donde yo no estaría.

Golpeé la tecla de responder antes de que mis pensamientos pudieran viajar más lejos, continuando con mi tormento.

Ten una buena tarde. Edward.

Poniendo mi teléfono en silencio, decidí regresar a trabajar; a lo que erareal.

Aún así, a pesar de que me hundí a mí mismo en el trabajo, no pude distraerme por mucho tiempo. Ella me había consumido por completo por semanas; pensar en ella se había convertido en algo tan natural como respirar. Sin importar cuánto tratara de bloquearla, ella siempre estaba ahí.

Eso me golpeó con más fuerza cuando entré a mi apartamento, dándome cuenta por completo mientras miraba por la habitación hasta mi computadora de que ella no estaría ahí.

Tomé una cerveza del refrigerador, me quité el abrigo, y arrojé mi teléfono desde mi bolsillo hasta la encimera. Esa luz roja parpadeante en la esquina que había estado burlándose de mí todo el día, seguía brillando incesantemente. Incliné la botella a mis labios, todavía viéndola. No había duda de que varios correos electrónicos se habían filtrado a lo largo del día. Ella no tenía otra razón para escribirme.

Sin embargo, la tomé y fui hacia mi escritorio, sentándome en la silla y viendo a la pantalla en blanco de mi teléfono. No estaba seguro de qué sería peor: tener un mensaje de ella o no.

Moviéndome hacia mi monitor, revisé mi correo electrónico y, como sospeché, no había nada de importancia. Aún así, mi teléfono seguía parpadeando.

La pantalla se iluminó repentinamente con una llamada entrante, y mi garganta se cerró.

Bella.

Resoplé y sacudí mi cabeza, rechazando instantáneamente la llamada y enviándola al correo de voz, viendo un último mensaje sin abrir en la pantalla. Lo abrí y vi que era de Bella, de ese día, más temprano.

Lo lamento. Hablamos pronto. ~B

Incapaz de pensar en alguna manera de responder a eso, apagué mi teléfono, y el mensaje desapareció de la pantalla. ¿Qué esperaba, ciertamente? Ella estaba en la universidad, del otro lado del país; no tenía ningún compromiso conmigo. ¿Cuánto más pensé que podríamos continuar antes de que ella se aburriera, y necesitara algo más real? Ella seguía siendo demasiado joven; por mucho, muy joven como para limitarse a sí misma de esa manera. Ella debería salir, ir a citas, divertirse, y disfrutar la vida.

¿Entonces, por qué estaba tan molesto?

Todo era demasiado abrupto. Hasta esa mañana, ella seguía siendo mi Bella, y una hora más tarde, se había ido. No me había dado cuenta hasta ese momento cuán confiado me había vuelto con su presencia en mi vida en un periodo tan corto de tiempo.

Ya no era solo por el sexo, y no podía recordar la última vez que había sentido que así había sido.

Eran las pequeñas cosas de todas las conversaciones nocturnas sobre todo y nada las que vinieron a mi mente. Mensajes al azar a lo largo del día, sin ningún tipo de naturaleza sexual, solo para decir hola. E incluso algo tan tonto como decidir a mitad de la noche que quería un tazón de cereal y preguntándome si quería unirme a ella, bromeando sobre que era nuestra primera comida juntos.

Me sentía libre con ella, sin necesidad de pretender ser otra persona, excepto Edward. De cualquier forma, viendo a la pantalla de mi computadora en ese momento, mi pecho literalmente dolía por su ausencia. Incluso si iniciaba sesión en ese sitio en ese momento, nunca encontraría otra Bella, y no tenía deseos de hacerlo.

Terminándome mi cerveza, apagué el monitor y me encaminé hacia mi habitación, cayendo sobre mi cama, aún con la ropa puesta. A pesar de estar completamente exhausto por el día y lo tenso que había sido, caí dormido rápidamente, pero sin descansar completamente.

Ella estaba ahí. A pesar de que no era la primera vez, estaba más vívida que nunca. Tumbada junto a mí, con su cuerpo presionado firmemente contra el mío, susurrando que me había extrañado, mientras sus labios pasaban ligeramente contra mi hombro desnudo.

La jalé contra mí, enterrando mi cara en su largo cabello castaño, con sus brazos enrollados alrededor de mis hombros. Rodándola sobre su espalda, presioné un beso en sus labios llenos, escuchándola gimotear ligeramente, mientras me posicionaba entre sus piernas. La vi a los ojos, los cuales me miraban de vuelta con una extraña mezcla de verde y café, un tono que jamás había visto. Tan claros, como si fuesen casi transparentes. Mientras me posicionaba contra ella, sus dedos se enredaron en mi cabello y me besó suavemente.

"Nunca te dejaré, Edward", susurró contra mis labios, capturando mi labio inferior entre los suyos y jalándome más cerca.

Y justo cuando me movía para entrar en ella, desaparecía, mientras todo caía en la oscuridad.

El incesante zumbido de mi alarma me jaló abruptamente de mi paz. Golpeé con mi mano el botón para posponer, negándome a abrir los ojos. Casi podía sentir la presión de su cuerpo contra mi costado, con su piel cálida, y sus suaves labios. Y una vez que abrí los ojos, sabía que todo se desvanecería completamente.

"Ya te has ido, Bella", gruñí contra mi almohada, en mi subconsciente, burlándose de mí con lo que pensaba que quería escuchar y ver.

Rodando sobre mi espalda, tallé mis ojos brevemente con las palmas de mis manos, dejándolas caer sobre mi pecho mientras veía la habitación.

No quería salir de la cama, y no es que tuviera que hacerlo, realmente. Era mi día libre y todo lo que necesitaba podía esperar. Aún así, no estaba seguro si quería volver a dormir, tampoco. Una parte de mí estaba maldiciéndome a mí mismo por no apagar la alarma anoche, mientras que otra parte estaba agradecida de ello. Podía perderme en el dulce abismo que era Bella justo ahora, pero, ¿eso haría alguna mejoría?

Arrojando las sábanas toscamente hacia un lado, deslicé mis piernas fuera de la cama y me puse de pie, caminando por la habitación y estirándome mientras me dirigía a la ventana.

"Simplemente es jodidamente perfecto", murmuré mientras echaba un vistazo hacia afuera, viendo nada más que el blanco brillante, cubierto por una espesa capa de una ventisca de Chicago.

Bueno, ahí va el plan de salir por todo el día, pensé para mí mientras cerraba la ventana y me dirigía a la ducha. Había pasado suficiente tiempo siendo un doctor en la sala de emergencias en días así, que no quería convertirme en un paciente en uno de ellos.

Lo cual me dejaba más tiempo para pensar, dejando que mi mente se paseara por lugares en los que no quería estar.

Bella.

Me negaba empezar a pensar cómo había ido su cita anoche. ¿La había disfrutado? ¿La había hecho él sonreír y reír de la manera en que yo lo hacía? ¿Había sentido él los labios que yo solo había sido capaz de soñar, escucharla gemir su nombre de manera placentera contra su oído, con su cabello esparcido sobre la almohada sobre su cabeza?

¿Le había dado él el orgasmo que yo habría podido?

Aguántate por un momento, Cullen. No todo es sobre sexo, ¿recuerdas?, mi mente me gritó.

Caminé hacia la cocina después de mi ducha, con la toalla aún alrededor de mi cintura, ajustando el termostato y preparándome para hacerme un café.

No, no todo era sobre sexo. Pero era más fácil permanecer enojado por ello, que meditar patéticamente sobre ciertas cosas, como su pequeña mano descansando en la de él. Con su cabeza descansando en su hombro, permitiéndole inhalar la esencia de su cabello. Con sus ojos viéndolo con fascinación mientras él hablaba.

Dándole el primer trago a mi café, caminé hacia mi escritorio para revisar mi correo antes de irme a vestir y averiguar qué haría con mi día. Me sorprendí al encontrar un correo de Emmett, enviado hace apenas una hora.

Hey, Doc, ¿estás bien? No te veías muy bien cuando te fuiste anoche, y no has contestado tus llamadas o los mensajes. Espero que todo esté bien. Disfruta tu día libre de la locura. Esta tormenta parece no querer dar tregua.

Em

"Mierda", murmuré, tomando mi teléfono y encendiéndolo mientras caminaba hacia mi ropero. Tan pronto como me deslicé en un par de vaqueros, escuché que mi teléfono empezaba a vibrar insistentemente en la parte de arriba de mi vestidor, con mensajes entrantes. Después de ponerme una playera, lo tomé de vuelta y miré a la pantalla.

Varios mensajes llegaron a lo largo de la noche, de Emmett, pero solo un mensaje atrapó mi atención.

Ella me había escrito anoche.

Pasé mi mano libre por mi cabello, mientras la otra caía por un costado, con la pantalla descansando contra mi muslo, al tiempo que tomaba una profunda respiración. ¿Por qué me está haciendo esto? Ella tomó su decisión.

No obstante, lo llevé de vuelta a mi campo de visión y seleccioné el mensaje. Realmente debo ser un masoquista.

Lo lamento tanto, Edward. Llámame cuando tengas un minuto, por favor. ~B

Rodeé mis ojos cuando vi la hora del mensaje. 10:28 pm.

Apenas eran las 8:30 en su tiempo. Vaya 'cita'.

Giré mi cabeza por el tintineo de mi computadora, sonando en el cuarto contiguo e indicando que había llegado un correo nuevo. Arrojé mi teléfono a la cama y caminé hacia la sala.

"Estoy bien, Emmett", dije bajo mi aliento antes de sentarme, sabiendo que no se rendiría hasta que recibiera una respuesta.

Gran amigo, ¡pero era tan malditamente persistente!

Sin embargo, cuando finalmente vi la pantalla, no era 'Emmett McCarty' lo que vi ahí. En lugar de eso, decía 'Bella Swan'.

Edward,

Sé que probablemente estarás muy enojado conmigo justo ahora, y no puedo culparte por no contestar mis mensajes de texto. Pero realmente necesito hablar contigo, y explicarme. Estoy en línea justo ahora y no iré a clases. Estoy demasiado cansada y distraída. Por favor.

Bella

Mi pierna rebotaba rápidamente de agitación mientras leía.

¿Una noche larga, Bella? Siseé mentalmente mientras me recargaba en mi silla, girándola adelante y atrás, mientras apretaba mi labio con mi pulgar y mi dedo índice... pero mis ojos nunca dejaron la pantalla.

¿Qué tendría que decirme al respecto? ¿Y qué tendría yo que decirle a ella? Debería terminar con esto, en serio, pensé. Aún así, la idea de eso causó un dolor dentro de mí, sabiendo que eso no era saludable o incluso sano, pero una parte de mí me importaba una mierda. La quería, la deseaba más que a cualquier otra mujer que jamás había encontrado. Ella me entendía mejor que cualquier otra mujer... o eso pensaba.

Nada qué explicar. Espero que hayas tenido una buena noche y que haya valido la pena.

Di clic en enviar, parándome de la silla y caminando a la cocina para calentar mi café. Viendo cómo la crema se disolvía mientras lo agitaba, sentí el dolor creciendo de nuevo. No podía ni siquiera escribir su nombre, ¿qué tan patético era eso? Sin embargo, también sabía que necesitaba distanciarme tanto como fuera posible, mientras seguía intentando que me mantuviera tan neutral como podía.

No podía permitir que ella supiera que en realidad me estaba partiendo en dos, especialmente después del sueño de anoche.

Acababa de darle otro trago a mi café, cuando el maldito tono sonó de nuevo. Suspiré pesadamente mientras caminaba de vuelta a mi escritorio, aliviado de descubrir que esa vez era Emmett.

Ed, carajo, hombre. Sé por sentado que tu culo está despierto para este momento. Contéstame lo que sea.

Em

Reí ligeramente mientras presionaba una respuesta.

Em,

¿Besas a tu madre con esa boca? Todo está bien. Es solo mierda interna. Gracias por preocuparte.

¡Ahora, déjame dormir un poco, carajo!

Edward

En cuanto se fue el mensaje, mi bandeja de entrada reapareció en la pantalla con un nuevo correo destacando en la parte superior. Tomé una respiración profunda y exhalé pesadamente mientras hacía clic en él.

Edward,

Sí, sí lo hay. Por favor, solo dame cinco minutos.

La cita fue un desastre, si te interesa saber.

Bella

Me recargué contra mi escritorio, llevando mis manos a mi cabello.

¿Por qué no simplemente se rendía y lo dejaba en paz? ¿De verdad creía que podía ir y venir conmigo como una bola de Ping-Pong?

El problema era... que ella de verdad tenía ese poder, pues yo se lo había permitido.

Lamento escuchar eso. Pero no seré plato de segunda mesa.

Edward

En el momento en que envié el mensaje, instantáneamente me arrepentí. No solo era innecesariamente cruel, y me sentí como un completo cretino, sino que, obviamente, también era una mentira.

Mi teléfono sonaba desde el cuarto, un momento después, y cuando entré me di cuenta que era ella llamando.

Decliné la llamada nuevamente, arrojando el teléfono de vuelta al revoltijo de sábanas en mi cama, dejándome caer también.

¿Qué estaba haciendo? Estaba siendo un cobarde. Me estaba comportando como si estuviera en secundaria, en lugar de ser el adulto profesional que era.

¿Estaba celoso? Joder, sí, lo estaba.

¿Estaba enojado? Por supuesto.

¿Estaba enojado con ella?

Mientras me preguntaba eso, mi teléfono vibró junto a mí, y lo tomé, asumiendo que era un mensaje de voz por su llamada. En lugar de eso, había un mensaje de texto esperando.

Edward, sé que estás ahí. Solo estoy pidiendo 5 mins, y estoy dispuesta a avergonzarme completamente. Por favor, responde.

Suspire pesadamente, pasando mi mano por mi cara. No iba a rendirse, pero, ¿quería escuchar su voz en ese momento? Tenía que admitir que iba a ser malditamente más sencillo que ver su cara justo ahora; teniendo que verla a los ojos sin importar si eran sinceros o no.

Pero podía al menos escuchar lo que sea que tenía que decir.

Destacando su nombre en mi registro de llamadas, presioné la tecla de marcación, y después de un tono, su voz sonó.

"Edward", contestó en una rápida respiración e inmediatamente sentí que mi pecho se apretaba por el sonido. Escuché que se aclaraba la garganta, desde el otro lado de la línea, cuando no contesté después de un momento, seguido de un suave sorbo de su nariz. ¿Estaba llorando? Antes de que pudiera siquiera empezar a preguntarle, ella empezó a hablar. "Sé que estás enojado. Solamente, escúchame, por favor."

"¿Así que, qué es lo que quieres decirme?" pregunté, tratando de mantener mi nivel de voz y sin sentimientos.

"Sobre la otra noche", empezó, e inhalé suavemente por la nariz, preparándome. "No es lo que tú crees."

"¿Oh, en serio? ¿Así que no tuviste una cita anoche?" pregunté ácidamente, sentándome en la cama y moviéndome para recargarme contra el cabecero.

"Bueno, sí", contestó con un suave suspiro.

"¿Después de que ya habías hecho planes conmigo?" seguí.

"Sí, pero…"

"Entonces, es exactamente lo que creí", concluí, sacudiendo mi cabeza. "Eso es todo lo que necesito saber."

"¡No!" dijo fuerte, causando que mis ojos se abrieran por la sorpresa y evitaron que terminara la llamada. "No lo es."

Sacudí mi brazo, frustrado, con mi cabeza descansando contra el cabecero, sintiendo el aguijonazo en mi muslo a través del tejido de mis vaqueros por mi palma que los apretaba. "De acuerdo, ilústrame, entonces."

Cerré los ojos y casi pude visualizar la imagen de ella mordiéndose el labio y torciendo uno de sus largos rizos alrededor de su dedo, como siempre hacía cuando estaba nerviosa por algo.

"Era una cita a ciegas, arreglada por mi amiga, Alice. Ni siquiera conocía al tipo", contestó con un hilo de voz.

"Eso no está ayudando para nada", contesté entre dientes, con mi puño apretándose en mi pierna. A pesar de la distancia, era más cercano a ella de lo que este tipo había sido, pero él seguía estando lo suficientemente cerca para tocarla.

"No pasó nada, Edward", dijo con tono comprensivo, aún cuando seguía teniendo un ligero deje de desesperación. "Y aunque hubiera sido capaz, no hubiera podido."

Su voz era suave, mientras se desvanecía, y abrí lentamente los ojos, viendo la habitación. "Bella, simplemente…"

"Me llegó el periodo", murmuró rápidamente, y soltó una temblorosa respiración, cortando de tajo todo lo que había intentado decir. "No sabía cómo decírtelo, y nosotros realmente no… nos decimos ese tipo de cosas. No sabía qué hacer."

Suspiré pesadamente, pasando mi mano por mi cabello y descansando nuevamente mi cabeza contra el cabecero. "Así que, en lugar de decirme que te había llegado el periodo, decidiste salir en una cita a ciegas."

"Lo sé. ¡Lo sé! ¡Fue estúpido! Pero no es el tema de conversación más cómodo para una mujer, sabes", respiró pesadamente, y podía escuchar que sus labios se fruncían por la frustración. "Especialmente por la naturaleza de nuestra relación."

"¿Y cuál es exactamente esa?" siseé de vuelta, levantando mi cabeza de golpe.

"Es sexo… Edward", dijo, con su voz apenas audible. Resopló casi desafiante antes de continuar. "Sin importar que podamos tocarnos mutuamente o no, ¡es sexo!"

Mi mano se alzó para pinchar el puente de mi nariz, y ambos nos mantuvimos en silencio por una cantidad inmensurable de tiempo. Honestamente, no sabía decir qué era lo que esperaba, pues ni siquiera estaba seguro, pero sus palabras eran como un golpe al estómago. Mi mano cayó a mi regazo, con un ligero suspiro escapando de mis labios. "¿Eso es lo que es todo esto para ti?"

"¿Qué más podría ser?" contestó débilmente, seguido por una profunda inhalación.

"No", me reí, sin humor, saliendo de la cama y paseándome de vuelta a la sala. No me iba a creer todo esto por teléfono. Tecleé mi contraseña en el sitio, e inmediatamente recibí la notificación de que ella seguía ahí también. "Enciende tu cámara, Bella."

"¿Qué?" exclamó sin aliento, en asombro.

"Enciende tu cámara y déjame verte", contesté firmemente, a pesar de tener los dientes apretados.

"Edward…"

"Hazlo. Tú querías hablar, y que estuviera en línea. Aquí estoy. Ahora, enciende tu cámara."

Hubo un momento de silencio de su parte, y entonces la pantalla con su cámara web apareció. Tragué a duras penas mientras esperaba que apareciera la imagen, preparándome a mí mismo para cualquier cosa. Una vez que sucedió, su cabeza estaba agachada, y sus dedos estaban enredados en su cabello, con la otra mano sosteniendo el teléfono en su oreja.

Me recargué en mi silla mientras la miraba, tomando de ella a pesar de que aún no podía verle la cara. Por ese momento, ella estaba ahí y quería tomar un momento para saborear eso. "Por favor, Bella, levanta la cara."

La vi y escuché inhalar, pasando su lengua por sus labios y presionándolos juntos. Y cuando finalmente abrió sus ojos y los levantó, lo que vi rompió mi corazón.

Sus ojos estaban inflamados y llenos de lágrimas, y con el tono que tenían en mi sueño, anoche: ese único y casi transparente tono miel-verdoso que jamás había visto antes.

Porque nunca la había visto llorar.

Pasó sus dedos ásperamente por su mejilla y su mirada se movió incómodamente. "¿Qué?"

"Quiero que me veas", dije suavemente, deseando terriblemente poder sostenerla, y hacer que sus lágrimas se detuvieran. "Y me digas qué es esto para ti."

"Enciende tu cámara", contestó y mordió su labio, sin decir ninguna otra palabra hasta que sus ojos se enfocaron ligeramente en su pantalla, cuando envié mi invitación.

Mi corazón latía con fuerza, al punto de que estaba seguro de que se saldría de mi pecho, durante cada momento que pasaba y esperaba. Para que ella confirmara mis peores temores: que me dijera que no le importaba.

"No puedo", susurró y sacudió su cabeza, mientras otra lágrima se escapaba de la orilla de su ojo. Su frente descansó contra su mano, empujando su cabello hacia atrás. "Debería serlo, pero no lo es. Me mató decirte esas cosas ayer. No importa cuánto trate de convencerme a mí misma sobre la irreal e imposible naturaleza de todo esto."

La miré a los ojos, viendo como si estuvieran trabados en mí, y más allá de la tristeza y la angustia, no había más que pura honestidad. Bajé la mía ligeramente, tomando un trago de mi café, ahora frío. "¿Lo quieres aunque sea?"

"No", contestó suave pero firme, y alcé la mirada para verla sacudiendo la cabeza. "Y eso me asusta. Absolutamente, no hay ninguna otra razón para que no lo quisiera. Solo que, no eras tú. Todo lo que pude pensar en toda la noche era cuánto habría preferido que fueses tú. Imaginando que él eras tú durante toda la maldita cena, pensando en cuándo diferente habría sido. Y al final, estaba enojada porque era él el que estaba sentado junto a mí, y tú estabas allá en Chicago. Enojándome conmigo misma."

Sus ojos cayeron en la última oración, y mientras la veía, tuve la respuesta a mi pregunta anterior. No estaba enojado con ella. A pesar de que pudo haber manejado el incidente de una mejor manera, no podía estar enojado con ella.

Estaba irracionalmente enojado con este tipo, quien sea que fuera, por tratar de llevársela. Enojado con esta situación, y enojado conmigo por permitir que me apegara tanto. Pero estaba en el punto sin retorno, y no es que quisiera hacerlo.

"Bella", dije gentilmente, tratando de mantener calmada mi voz, y sus ojos se alzaron de nuevo. "Si vamos a continuar de esta manera, no voy a compartirte. Si tú decides que en cierto punto quieres empezar a tener citas, puedes decírmelo y no te retendré contra tu voluntad. Pero tendré que dejarte ir completamente. No puedo estar brincando de un lado al otro de la línea como lo estamos haciendo. ¿Te gustaría que yo saliera con una mujer, e incluso tener la posibilidad de dormir con ella, y que después regresara contigo?"

Vi que se estremeció visiblemente, con su espalda derecha y su mano apretando la muñeca que sostenía el teléfono. Su mandíbula se tensó y tomó una temblorosa respiración.

"No" dijo en un tono firme y seguro, sacudiendo su cabeza secamente. "Así que… ¿en qué nos convierte esto? ¿Amantes exclusivos del internet?"

Nos reímos al mismo tiempo y ella cubrió su cara con su mano, pero su sonrisa fue refrescante.

"Bueno, eso ciertamente es una manera interesante de decirlo", reí, viendo cómo descansaba su mejilla en la palma de su mano, y a pesar de que lucía cansada, seguía siendo tan malditamente hermosa. "Te extrañé anoche."

"También te extrañé. Pensé en ti toda la noche", contestó, colgando su cabeza ligeramente y viendo a la pantalla por un momento prolongado. "No te has rasurado esta mañana."

Solté una risita, pasando mi mano por mi barbilla y mirándola después. "Bueno, por qué no vas y descansas un poco, y yo iré a afeitarme. Me puedes llamar cuando te despiertes."

"¡No!" Exclamó, sentándose firmemente de nuevo y después mordió su labio. "Por favor, no te afeites si no tienes que hacerlo. Y no estoy lista para dormir todavía."

Reí suavemente y sacudí la cabeza. "Bella, seguiré estando aquí cuando te despiertes. Es mi día libre, y está nevando horriblemente afuera. Me quedaré en casa por hoy."

"Entonces quédate aquí conmigo por un ratito más", contestó de manera cansada. "Solo quiero verte. Ya he estado bastante retirada."

No pude evitar soltar una risita suave por ella y su comentario. "Entonces, lleva tu portátil hasta tu cuarto y túmbate. Podemos hablar por un rato más hasta que estés lista para caer dormida."

Asintió y sostuvo el teléfono entre su hombro y su oreja, mientras levantaba la portátil.

"¿Te gustaría que colgáramos y usar los micrófonos?" pregunté, ya que la veía tratando de balancear todo mientras caminaba.

"Nu-uh", contestó, y puso la portátil junto a su cama, trepando en ella y enterrándose a sí misma bajo las sábanas, abrazando el teléfono contra su oreja. "Te sientes más cerca de esta manera."

Sus ojos estaban a punto de cerrarse y empezó a balbucear, a pesar de que estaba luchando por mantenerlos abiertos. Escuché que su respiración empezaba a hacerse más lenta contra el teléfono y miré hacia mi reloj. ¿Apenas eran las 7:30 allá?

"¿Bella, dormiste algo anoche?" pregunté suavemente y sus ojos parpadearon abiertos por un momento, y después sacudió su cabeza.

"No pude. Necesitaba hablar contigo", murmuró, jalando la sábana debajo de su barbilla.

No podía apartar mis ojos de ella. Se veía tan pacífica y hermosa, sus pestañas revoloteando sobre su piel, sus labios ligeramente fruncidos. Sabía que debía decir buenas noches y dejarla ir a dormir, pero, joder, la había extrañado.

"Estás callado", murmuró sin abrir los ojos.

"Lo siento, es que te ves tan cansada", contestó, y ella asintió lentamente con la cabeza. "Bebé, apaga la computadora."

"Pero…"

"Estaré aquí cuando te despiertes, lo prometo," seguí, interrumpiendo sus protestas.

"Bien", dijo suavemente, abriendo sus ojos y soplándome un beso, antes de que su pantalla se volviera negra y apagara la mía también.

Reí cuando un suave gimoteo vino desde su lado. "Se supone que ibas a apagarla, Bella."

"Está bien, está bien. De acuerdo", resopló y escuché el clic de la tapa del ordenador y el murmuro de la tela contra el teléfono. "Está apagada."

"Ahora, ya duérmete", la presioné ligeramente, escuchando un pequeño murmullo… y después, silencio.

Bella se había quedado dormida en el teléfono.

Susurré un suave 'buenas noches' y colgué, colocando mi teléfono en mi escritorio.

Mientras trataba de ocuparme a mí mismo a lo largo del día, la imagen de Bella durmiendo, combinado con las memorias de mi sueño de anoche, flotaba por mi mente. Qué habría dado por estar justo ahí con ella, viéndola caer dormida y cepillando el cabello que había caído sobre su rostro. Despertarla y que siguiera junto a mí, necesitando solamente rodar para tenerla debajo de mí.

Para que esos labios estuvieran contra los míos, en lugar de sus dedos, como cuando me había dado mi 'beso' de las buenas noches.

Dejé una zanahoria a medio cortar, sobre la tabla, con ese pensamiento. ¿Cómo sería exactamente? Por primera vez, de verdad me permití pensar en eso seriamente. Mientras no tuviéramos un título real para nuestra relación, de 'amantes exclusivos del internet', como ella lo había llamado, ella era, en cierta forma, mía. Y yo era suyo. ¿Nos negaríamos para siempre el poder tocarnos?

No podía ver alguna razón para que tuviera que ser así.

Cuando mi teléfono finalmente sonó, más tarde ese día, con su nombre apareciendo en el identificador de llamadas, estaba ansioso de escuchar su voz, y de hablar con ella.

"Oye, perdona que haya dormido por tanto tiempo. Fue una noche larga, y no en una buena manera, ni de cerca", dijo cuando contesté el teléfono.

"Está bien. Me dio algo de tiempo para pensar, de todas formas", contesté con una sonrisa, tomando un bocado de mi cena y un trago de mi cerveza.

"Oh, no", jadeó y tragó pesado, sonoramente.

"No, nada de 'oh, no'. Nada de eso", contesté tranquilamente, sacando mi silla de la mesa y poniéndome de pie, mientras un suspiro de alivio me llegó a través del teléfono. "De hecho quería preguntarte algo."

"¿Qué cosa?" preguntó en un tono nervioso.

"¿Qué harás la semana después de Navidad?" pregunté, recargándome contra el marco de mi ventana y viendo la masa blanca que había afuera.

"Uhm, regresar a Los Angeles, después de pasar Navidad con mis padres. No son mucho de hacer fiestas en grande para Año Nuevo. ¿Por qué?"

"Porque me gustaría pasar Año Nuevo contigo", contesté y escuché una suave risa en respuesta. En Nueva York."


Carla

Estem... lo revisé un par de veces, pero ya es un poco tarde, así que me disculpo de antemano si se me pasó algo.

Noticias :D
En un review pasado nos preguntaron si teníamos algún blog de respaldo, en caso de que FF decidiera borrar nuestra historia (tras la eliminación masiva de historias con Rate M). En ese momento no teníamos nada como eso, pero como nunca está de más, decidí adelantarme a los hechos y hacer un blog para publicar nuestros trabajos. Ahí encontrarán adelantos y capítulos completos, aunque tal vez más tarde incorporaremos imágenes e ideas para nuevos proyectos, así como encuestas. Ya iremos viendo cómo se dan las cosas.

dolceandacide(punto)blogspot(punto)mx

Ya saben, tienen que sustituir lo que viene entre paréntesis con los signos correctos. En dado caso que no puedan visualizarlo, no duden en enviarnos un mensaje privado.

Estamos trabajando en la portada, pero igual se aceptan sugerencias (:

Procuraré estar de vuelta pronto. Probablemente Sil se encargará del siguiente capítulo, pero esperamos no demorarnos demasiado.

Saludos (:

Dolce&Acide