**VI**
Que agradable era pasar un día en su casa, solo, sin nadie que lo molestara, leyendo pacíficamente su Icha Icha Paradise totalmente despatarrado en el sofá de su casa, no tenia misiones, su equipo estaba entrenando cada uno por su cuenta, Kioku saldría de la academia en varias horas, en pocas palabras Hatake Kakashi tenia el día libre.
Toc, toc, toc.
Un largo suspiro surgió de su boca y con una pereza casi inhumana se levanto a abrir la puerta, le sorprendió ver a Iruka parado en su puerta, frunció el entrecejo e Iruka lo miro con algo de abochornamiento.
-¿Qué ocurre, Iruka? –pregunto Kakashi.
-Creo que tendrás que venir conmigo, Kakashi –le dijo Iruka y este frunció mas el entrecejo –bueno, sucedió algo en la academia –Kakashi se asusto un poco –no te preocupes, Kioku esta bien…es solo que…tuvo algunos problemas con su profesora y ella solicito hablar contigo, al parecer esta castigada.
Kakashi miro incrédulo a Iruka y luego suspiro, aunque seguía algo confundido, por su mente jamás había pasado la idea de que Kioku se metiera en problemas, puesto que todos decían que se parecía a el hasta en la manera de ser, pero bueno, tal vez y pudo haber sacado algo de Rin.
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Entro en la oficina principal de la academia y vio a Kioku sentada en un pequeño banco, afuera de lo que parecía ser la oficina del director, aunque, obviamente que de aquella academia el director era el Hokage; ella lo vio y de inmediato su cara de puso roja, aunque fue difícil para el descifrar si fue por ira, por vergüenza o por que simplemente se estaba aguantando las ganas de ir al baño.
-Kakashi-San… -lo llamo la profesora –gracias por venir y lamento haberlo molestado –le dijo y Kakashi suspiro, el no estaba demasiado para esas formalidades –por favor pase.
Kakashi le dirigió una rápida mirada a Kioku, quien se encogió de hombros y negó con la cabeza, Kakashi le guiño su único ojo visible y entro tras la profesora.
-¿Qué ocurre con Kioku? –pregunto, después de sentarse.
-Bueno, vera, su hija a sido muy buena alumna, solo que hoy…al parecer se descontrolo un poco.
-Pues entonces eso si es demasiado raro, Kioku es muy buena niña, como usted dice –comento el.
-Bueno, si, pero el punto es de que hoy, toda la clase estaba armando jaleó, usted sabe fue una clase especial de kunoichis y las sacamos fuera, para que no interrumpieran las clases de los hombres, pues bueno, al decirles que guardaran silencio, la niña me contesto… -Kakashi frunció el entrecejo, definitivamente tenia que estar hablando de otra niña, aunque su hija tenia fama de apelar contra el en cosas que a ella no le parecían.
-¿Solo hizo eso? –pregunto Kakashi. -¿Qué dijo?
-Bueno, por que no mejor se lo pregunta usted a ella –dijo la profesora y fue a llamarla.
Kioku entro con aire resuelto, aunque con la vista hacia el suelo y se sentó a un lado de su padre, quien la miro con una sonrisita ligera en los labios.
-y bien, Hatake-San, ¿por que no le dices a tu padre lo que hiciste?
-Ya le dije, Sensei, yo no hice nada, tan solo le dije que ninguna de nosotras podría obedecer a menos de que nos lo pidiera algo por favor ¡Papi, ella nos grito que guardáramos silencio! –dijo la niña con toda sinceridad.
Kakashi tuvo que transformar rápidamente su risa en una tos, y miro a la profesora que tenia la cara plasmada con algo de disgusto, Kioku miraba fijamente a su padre.
-Pero eso no es todo, ella suele platicar durante las clases con sus compañeras… -añadió la profesora.
-¿Qué niña de cuatro años no lo hace? Además con el otro problema estoy muy de acuerdo con mi hija –comento Kakashi, cruzando los brazos sobre el pecho –usted no puede obligar a los niños a que guarden silencio si esta gritando como una histérica. –Ahora fue el turno de Kioku de ahogar una risita –escuche, profesora, yo también soy maestro, tal vez no a tal grado como usted ni con tantos años pero se como es manejar esto con los alumnos y gritarle a un montón de niños por X razón, no es la solución.
La profesora se sonrojo levemente y bajo la vista, Kakashi le guiñó un ojo a su hija y luego suspiro largamente.
-Pero, claro que esta niña no respeto las normas de la academia, así que si me disculpa quisiera sancionarla en privado –añadió con severidad y la cara de Kioku cambio por completo.
-Seguro, seguro, cuando termine tu padre contigo, Kioku, vuelve al salón, las clases aun no han terminado –le dijo la profesora y salio de la habitación.
Los dos se quedaron en silencio y Kakashi se recargo en un brazo, para poder mirar a Kioku tranquilamente.
-Eso no fue actuado ¿cierto? –inquirió la niña con cierto miedo.
-bueno, la mitad… -admitió Kakashi –Kio, tu sabes perfectamente que yo no soy capaz de regañarte, pero eso no significa que los demás no lo hagan, y mucho menos esa mujer… -fingió estremecerse.
-¿Qué paso con mi Sensei, papi? –pregunto la niña con mucho interés.
-Nada cariño, nada –añadió rápidamente antes de que su hija preguntara mas y el mismo se descubriera de que ella fue una de las kunoichis con las que se imagino a su madre –mejor vuelve a clase.
-Papi ¿aun sigues recordando nuestro trato, verdad? –dijo la niña, recargándose en las rodillas de su papa, para poder tener un mejor ángulo de sus ojos castaños contra los negros.
-Claro que lo hago, cariño –dijo Kakashi, atragantándose un poco -¿Por qué lo dices?
-Es solo que espero que estés trabajando en eso. –dijo la niña con una alegre sonrisa y Kakashi se sonrojo levemente.
-Anda, ya, vete a clase…
Cuando se quedo solo, soltó una risita nerviosa y salia de la oficina, cuando ya iba para afuera, se escucho un enorme jaleo y la conocida voz de Anko le llego hasta sus oídos, era evidente que le estaba recriminando algo a un estudiante por haber echado un vistazo dentro de su gabardina.
-…y si me entero de que volviste a hacer algo así, niño pervertido, te la veras conmigo! –fue lo ultimo que alcanzo a escuchar, cuando dio vuelta en el pasillo y pudo ver a Anko sosteniendo a Konohamaru por los oídos.
-Anko, será mejor que lo sueltes, no creo que a Hokage-Sama le agrade si te ve haciéndole eso a su nieto –le dijo Kakashi con voz impasible, por lo menos eso era lo único que podía controlar, ya que su estomago se había puesto a dar miles de giros.
-Ah…Hatake, contigo quería hablar –le dijo ella, al fin soltando a Konohamaru, quien sin perder oportunidad hecho a correr y desapareció mas rápido de lo que lo hubiera hecho Kakashi –no te preocupes, no es nada malo.
-¿y quien dijo que pensé que era algo malo? –le pregunto Kakashi, sacando su libro.
-El pequeño pedazo de piel que se te ve, palideció, Hatake, es obvió que te asustaste –le respondió Anko –bueno, el punto es de que te quería decir que..
-Ya no me voy a volver a acostar contigo, por más que me lo ruegues –le dijo Kakashi –esta bien que Kioku me pidió un hermanito, pero…no es para tanto.
-Es de eso precisamente de lo que quería hablar –le dijo Anko, sonrojándose ligeramente, el Icha Icha callo al suelo estrépito, dejando a Kakashi anonadado, viendo a Anko con los ojos algo desorbitados.
Bueno, no tengo nada más que decir salvo:
Lamento la tardanza
Y
Espero sus reviews y comentarios no tan positivos!
Los qero muzhote! Y gracias por perder su tiempo en esta historia! ^^
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