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"Orgulloso Corazón"
Capítulo 7
Ese idiota de Vegeta, sí en verdad creía que podía someterme ante su voluntad, estaba muy equivocado. No iba a dejar que él muy cabrón se estuviera exhibiendo por todo el palacio con sus putas. Eso era algo que no iba a permitir en absoluto. Sin embargo, tenía más de 3 meses que no sentía la presencia del príncipe Saiyajin rondando con frecuencia por los pasillos, solamente habíamos coincidido un par de veces en el laboratorio y en una que otra cena familiar, pero nada parecido a nuestro último encuentro dentro de su habitación en nuestra noche de bodas. De alguna inexplicable manera, extrañaba el ver su bonito rostro y su característico ceño fruncido. Sonreí por lo bajo al pensar en ese adjetivo para describir su rostro.
—Bulma—se escuchó a lo lejos—Bulma—se volvió a escuchar.
Despegué mis ojos del microscopio y volví mi mirada a la persona que dijo mi nombre.
—Lo siento, Whiss—reaccioné ante su llamado y recargué mi espalda en la silla—Últimamente he estado un poco distraída—agregué, para después estirar mis brazos y piernas mientras dejaba escapar un pequeño bostezo.
—¿Un poco? —preguntó Whiss del otro lado del laboratorio.
Hace un par de semanas que se me permitió colaborar en la sección 2 del palacio, todo gracias a las órdenes del Rey Vegeta, sin embargo, eso era algo que se me tenía permitido desde el momento que acepté desposar al principal heredero al trono del planeta Vegetasei. De alguna manera, el estar en medio del laboratorio y rodeada de todo esa gente que trabajaba ahí, especialmente de Whiss, me hacía sentir como si estuviera en casa y, obviamente, me ayudaba muchísimo para olvidar el amargo encuentro que sostuve con Vegeta el día de nuestra boda.
—Vale, vale—repliqué a su pregunta mientras me reacomodaba en mi lugar. —Admito que he estado muy distraída—dije, y solté una leve carcajada de cinismo total.
Whiss por su parte solamente sonrió ante mi descarada carcajada y volvió sus ojos sobre su tablilla de apuntes, para después dirigirse a su escritorio y tomar asiento.
—Esperemos que no por mucho tiempo—salió de los labios de Whiss en combinación de una leve sonrisa sobre ellos.
—Te aseguro que no será así—dije, y le guiñé unos de mis ojos en señal de complicidad.
Whiss sonrió ampliamente ante mi último comentario para después volver a nuestros asuntos, ya que teníamos mucho trabajo por hacer.
—¿Segura que no vas a salir a almorzar, Bulma? —me preguntó Whiss, una vez que removió su bata de laboratorio y la depositó en el perchero que se encontraba a un lado de la entrada principal.
—¡Oh! Sí, estoy segura, no te preocupes por mí—respondí a su pregunta en cuanto le miré directamente a los ojos y agregué: —Necesito terminar este prototipo, no me gusta dejar los proyectos inconclusos.
—Bien, entonces te veo dentro de dos horas—replicó Whiss, y salió del laboratorio, dejándome completamente sola, ya que todos se habían ido a almorzar.
Solté un leve suspiro en cuanto Whiss presionó el botón para cerrar la puerta del laboratorio, recargué nuevamente mi espalda sobre el respaldo de la silla y eché mi cabeza hacia atrás para cerrar los ojos por un momento. Pero mi intento de relajación fue interrumpido descaradamente por el característico sonido de la puerta abriéndose nuevamente. Escuché unos pasos y abrí mis ojos con el único propósito de descubrir quien se atrevió a irrumpir drásticamente en mi momento de relajación total y cuál fue mi sorpresa al toparme con los penetrantes ojos negros del príncipe de los Saiyajin.
—¡Ah! Eres tú—salió de mis labios en tono neutral.
Sin embargo, tenía que reconocer que me encontraba totalmente nerviosa por su inesperada presencia, por lo cual traté de actuar lo más natural posible, y me enderecé en mi lugar para poder verle directamente a los ojos. Una vez que lo hice, fue inevitable el ignorar su cuerpo envuelto en su traje de entrenamiento, el cual me permitía observar libremente su cuerpo bien esculpido, ya que sólo llevaba unos pantalones pegados y una playera negra sin mangas, dejando expuestos sus tonificados músculos.
—¡Hmp! No vengo a perder mi tiempo contigo—dijo Vegeta mientras entrelazaba sus brazos a la altura de su pecho. —¿Ya tienes las modificaciones de los trajes de combate?
Me levanté de mi lugar y le miré fijamente mientras posaba mis manos a la altura de mi cadera.
—Por supuesto que sí—respondí a su pregunta y apreté mis labios en señal de enojo—¿Con quién crees que estás hablando? —le pregunté, sin embargo no le di la oportunidad de responder a mi pregunta, ya que volví a hablar—Soy Bulma Brief, y un Brief siempre cumple con sus proyectos a tiempo.
Fui testigo de cómo el principal heredero al trono apretó los labios y dejó escapar un leve sonido de fastidio por mi firme postura ante su presencia. Sin embargo, no fue capaz de replicar ante mis últimas palabras. Solamente se limito a desviar su mirada de mi dirección y continuar con su imponente postura. Inhalé un poco de aire y lo solté lentamente de mi sistema para relajar mi cuerpo y solté un leve suspiro de resignación.
—Dame un momento, enseguida vuelvo con una muestra—salió de mis labios justo en el momento que emprendí camino al otro lado del laboratorio para conseguir una muestra.
Después de unos segundos me encontraba de vuelta con un ejemplar de traje de combate con sus guantes en mis manos y detuve mi paso a unos cuantos centímetro de distancia de Vegeta.
—El material es mucho más resistente a altas y bajas temperaturas—comencé a explicar mientras extendía mi mano en su dirección—, a los fuertes impactos y es mucho más flexible—le miré directamente a los ojos, sólo para descubrir que él también lo hacía—, te permitirá moverte sin ninguna dificultad.
El príncipe Saiyajin sostuvo su fría mirada por un segundo en mi dirección, para después tomar el traje en sus manos y comenzar a examinarlo.
—Te aseguro que no tienes nada de que preocupa…—no fui capaz de terminar mi oración, ya que el muy idiota comenzó a despojarse de su ropa. —¡¿Qué demonios crees que estás haciendo?! —exclamé justo en el momento que me di la media vuelta para evitar verle desnudo.
—Me estoy probando el traje de combate, no seas escandalosa—salió de sus labios en tono normal.
Apreté los labios en señal de nervios, y traté de relajarme por un segundo, ya que sentí mi corazón latir muy rápidamente ante la inesperada acción por su parte.
—No soy escandalosa, es sólo que yo sí tengo un poco de pudor—repliqué, tratado de borrar la imagen desnuda de Vegeta de mi cabeza.
—Es eso o… nunca has visto a un hombre desnudo—dijo, y dejo escapar una pequeña y burlona carcajada.
Cerré mis puños en señal de enojo y sin dudarlo ni un segundo me di la media vuelta sin pesar en la mínima posibilidad de que aún se encontrara desnudo, sin embargo, fue demasiado tarde para ello, pero gracias a Kamisama se estaba terminando de poner sus guantes de combate. Mis deseos de contraatacar ante sus últimas palabras, se esfumaron justo en el momento en que me topé con su perfecta silueta envuelta en su traje de combate.
—¡Vaya! Ha quedado mejor de lo que esperaba—dije en cuanto caminé directo a su dirección y comencé a rodearlo para poder observa con mayor detalle. —¿Cómo lo sientes? —le pregunté mientras posaba uno de mis dedos sobre mi barbilla y le miraba desde abajo.
Vegeta por su parte soltó un leve sonido de fastidio ante la situación y me miró desde arriba para después volver nuevamente sus ojos a su posición original, tratando de ignórame, cómo era su costumbre. Enderecé mi espalda y dibujé una sonrisa de triunfo sobre mis labios.
—¿Y Bien? —le volví a preguntar, ya que no había respondido a mi última pregunta.
—Se siente más flexible—fue lo único que salió de sus labios.
Amplié mucho más mi sonrisa y palmeé mis manos sobre mis caderas en señal de orgullo por mi proyecto.
—¡Oh! Casi lo olvidaba—me interrumpí por un segundo—Me tomé la libertad de modificar también la armadura de los trajes Saiyajin—continué con mi oración mientras caminaba rumbo a donde se encontraban las dos muestras de armaduras—Veras, la usual es excelente en cuanto a material, pero las hombreras me parecen que son un poco imprácticas para el combate cuerpo a cuerpo, así que me di a la tarea de modificar ese detalle ¿Qué te parece? —le pregunté una vez que tomé entre mis manos el nuevo diseño de armadura Saiyajin.
Pude visualizar como el príncipe Saiyajin no fue capaz de replicar inmediatamente ante mis últimas palabras. Sólo se limitó a quedar en silencio por unos segundos, hasta que decidió emitir palabra alguna.
—Eso no lo sabré, hasta que lo pruebe—salió de sus labios.
—Déjame ayudarte—repliqué, mientras me disponía a poner la armadura sobre su cabeza.
—¿Estás loca? Yo puedo hacerlo solo. No necesito de tu ayuda—dijo mientras retrocedían unos pasos atrás.
—No seas escandaloso… o acaso te pone nervioso mi presencia—le dije sin pensar en mis palabras.
Vegeta apretó el puño en señal de fastidio, pero pude notar como sus mejillas dejaron escapar un color carmín sobre su rostro. Le observé por un segundo, y fue inevitable el sentirme nerviosa por estar tan cerca de sus labios, pero eso duró muy poco, ya que el sonido de su voz interrumpió el momento.
—No digas estupide…. —no le di la oportunidad de terminar su ofensiva oración, ya que de un sólo movimiento, pasé la armadura sobre su cabeza y la deposité en su lugar.
—¿Ves? No fue tan difícil—salió de mis labios en combinación de una pequeña sonrisa—¡Genial! Es justo cómo lo imaginé, la textura es adaptable, flexible y muy fresca ¿Qué te parece, Vegeta?
El heredero Saiyajin se dispuso a hacer unos movimientos de combate para probar el traje completo en acción. Una vez que terminó con la prueba, recuperó su firme postura y entrelazó sus brazos a la altura de su pecho.
—No está nada mal—fue lo único decente que salió de sus labios en señal de agradecimiento.
Apoyé mi cuerpo en el escritorio y llevé un pequeño sorbo directo a mis labios de mi taza de café para después verle directamente a los ojos y sonreír ampliamente.
—Un Brief siempre cumple con sus proyectos—dije, y le mostré mis dientes. —Bien, el resto está en bodega—pausé por un segundo, para masajear mi nuca en señal de cansancio—… puedes disponer de ellos en el momento que gustes—terminé de explicar mientras depositaba la taza de café encima del escritorio.
—Bien, ahora necesito que adaptes una de las salas de entrenamiento para que pueda manipular la gravedad y temperatura a mi voluntad—dijo, sin previo aviso.
Le observé por un segundo y entrelacé mis brazos a la altura de mi pecho para posar unos de mis dedos debajo de mi barbilla y meditarlo por un segundo.
—Será un poco complicado, pero creo que puedo lograrlo—le dije, y solté un leve suspiro—¿Te parece bien un máximo de 70 grados? —le pregunté.
—Por supuesto que no, quiero que el máximo sean 500 grados—respondió a mí pregunta, como si fuera lo más normal.
—¡Es es imposible! —Exclamé, alarmantemente y sin prestar atención a mis palabras—No serás capaz de soportar tanto en el momento que presiones el botón—y le miré fijamente.
Vegeta quedó en silencio por un momento y dejo escapar un leve sonido de fastidio desde lo más profundo de su garganta, gracias a mis últimas palabras.
—¡¿Con quién crees que estás hablando, estúpida terrícola?! —me preguntó, sin borrar su ceño fruncido—Soy el príncipe de los Saiyajin, puedo con eso y más—continuó con su pequeña explicación.
Apreté mis labios en señal de fastidio por su arrogante actitud.
—Pues déjame infórmate, que aunque seas un príncipe y tu cuerpo sea más resistente que el de cualquier otra raza…—le dije, y pausé por un segundo—, te puedo asegurar que tus huesos se romperás justo igual que los de un terrícola—continué, sin intenciones de despegar mis desafiantes ojos de su dirección—y créeme que yo no quiero ser partícipe, ni mucho menos, responsable de esa locura—terminé de decir, y despegué mis ojos de su dirección para darle la espalda.
El silencio se hizo presente por unos leves segundos, ya que Vegeta no fue capaz de replicar ante mis últimas palabras. No tenía ni la menor idea del porque me estaba preocupando por él, en decir, me tenía que importar un comino lo que hiciera o dejará de hacer. Sin embargo, mi diálogo interior fue interrumpido drásticamente por la voz del Príncipe de los saiyajin.
—Acaso los Brief no cumplen con sus proyectos a tiempo…—comenzó a formular palabra alguna mientras podía escuchar cómo se acercaba a mi dirección—… o es que mi esposa se preocupa por mi seguridad—pude sentir su aliento justo en el lóbulo de mi oreja, una vez que se atrevió a posar mi cabello detrás de ella.
Fue inevitable el sentirme un poco intimidada, nerviosa y excitada al mismo tiempo. Pero eso era algo que de ninguna manera le iba a permitir que supiera.
—¡Claro que los Brief cumplimos con nuestro proyectos a tiempo!—repliqué inmediatamente ante su primera oración, ignorando por completo sus últimas palabras—Además, para que te quede claro, me importa un carajo lo que te pase, al contrario, me harías un enorme favor si desaparecieras de mi vista—di la media vuelta para verle fijamente, y con lo primero que me encontré fue con su estúpida sonrisa de triunfador, pero jamás imaginé que también me toparía con sus labios muy cerca de los míos.
—Bien, porque sería una lástima que ofrecieran falsa publicidad—dijo, y posó sus ojos sobre mis labios con toda la intención de besarme.
Cerré mis ojos fuertemente, sin intenciones de defenderme, al contrario, pareciera que lo deseaba, desde lo más profundo de mi corazón, pero jamás sentí sus labios sobre los míos.
—Tranquila, princesa, jamás te obligaría hacer algo que no estés dispuesta hacer—Salió de sus labios, y sentí como su cuerpo retrocedió unos cuantos pasos hacia atrás.
Abrí mis ojos rápidamente al escuchar sus últimas palabras, y me encontré con sus penetrantes ojos negro y su estúpida sonrisa de triunfador, de nuevo.
—Estoy confundida—dije, espontáneamente—Ya que la última vez que nos encontramos en tu habitación, me pareció todo lo contrario—y me atreví a despegar mi cuerpo del escritorio.
—Creo que me pasé de copas esa noche—replicó, y se volvió en su lugar para emprender camino hacia la salida, no sin antes agregar: —por cierto, tienes una semana para terminar el proyecto de la habitación de gravedad.
Y Salió del laboratorio justo en cuanto terminó de emitir su última palabra. No fui capaz de reaccionar ante sus últimas palabras, sólo dejé caer mi cuerpo sobre la silla y eché mi espalda hacia atrás para posar mis manos entrelazadas detrás de mi nuca.
—¡Genial! Eso implica tener que trabajar de noche.
Solté un leve suspiro de resignación antes de volver al trabajo, nuevamente.
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Vegeta
Caminaba a paso largo junto a Kakaroto por los pasillos del palacio rumbo a la sala de reuniones donde se encontraba mi padre. Una vez que llegamos a nuestro destino, fue inevitable ignorar la presencia de Raditz, el hermano mayor del comandante del ejército Saiyajin.
—Vengo a ver a mi padre—dije, y le indiqué con un movimiento de mi mano que me dejará pasara.
—Lo siento, Príncipe Vegeta, pero su padre me ordenó estrictamente que no se le interrumpiera por ningún motivo.
Apreté mi puño en señal de enojo y estuve a punto de explotar de rabia, pero el sonido de la puerta abrirse ante mí, me lo impidió descaradamente. Fue testigo de cómo el hermano y desertor del ejército Saiyajin, Turles, salió de la sala de reuniones con una estúpida sonrisa de triunfo sobre sus labios.
—Lamento la demora, Príncipe Vegeta, ya puede pasar a ver a su padre—salió de sus labios en tono de burla en combinación de una forzada reverencia ante mi presencia.
—¡Hmp! —fue lo único que Salió de mis labios en señal de fastidio.
—Kakaroto, mírate, has crecido mucho—sonrió ampliamente.
—Turles.
—La familia por fin reunida de nuevo ¿No lo crees, hermano? —le preguntó a Raditz en cuanto se volvió en su lugar para verle directamente.
—Basta de estupideces, Turles, sí ya cumpliste con tu deber, será mejor que te retires—dije, mientras apretaba los dientes en señal de enojo.
—Cómo lo ordené su majestad—fue lo único que salió de sus labios antes de emprender camino por el largo pasillo del palacio.
Volví mis ojos dispuesto a entrar en la sala de reuniones, pero fue imposible cumplirlo, ya que me topé con la silueta de Tapion saliendo de la habitación. Nos miramos por un momento, pero tardamos en reaccionar.
—Vegeta—dijo, e hizo un pequeña reverencia ante mi presencia.
—Tapion—fue lo único que salió de mis labios, sin gesto alguno.
—¿Me permites un par de minutos? —me preguntó, sin previo aviso—prometo que no tardé mucho—volvió a decir.
Le miré por un segundo antes de responder a su pregunta. Sólo fui capaz de hacer una pequeña señal a Kakaroto y Raditz, para que se retiraran del lugar, a lo cual obedecieron sin reproche alguno.
—Espero que lo que tengas que decir sea muy importante, como para desperdiciar mi tiempo—hablé para captar su atención, consiguiéndolo con éxito.
—Seré breve y directo—comenzó a replicar ante mis últimas palabras—Lo que se escucha por los pasillos sobre la princesa Bulma y yo, te aseguro que son totalmente falsos—pausó por un segundo para tomar una bocanada de aire antes de proseguir con su breve explicación—Te puedo asegurar que ella es una dama en toda la extensión de la palabra y jamás ha faltado a su palabra.
Crucé mis brazos a la altura de mi pecho y le miré fijamente.
—A mi me importa un carajo lo que esa estúpida mujer y tú hagan o dejen de hacer—mentí, simplemente no le iba a dar el placer de verme humillado delante de él, al mostrarle mis inexplicables celos y rabia que sentía en ese momento de sólo imaginar a ese par en la cama.
—Bien. Sólo te puedo aconsejar que no creas en todo lo que se dice por ahí—dijo, y se volvió en su lugar para emprender camino, no sin antes agregar: —Te aseguró que lo único que hemos intercambiado Bulma y yo, son palabras y nada más.
Solté un gemido de fastidio e ignoré su último comentario por completo para adentrarme totalmente en la sala y reunirme con mi padre. Una vez que lo hice, pude visualizar desde la entrada principal como se llevaba un trago de vino directo a sus labios.
—¿Solicitabas verme, padre? —le pregunté desde el otro lado de la habitación. —Aquí estoy—terminé de decir justo en el momento que depositó su copa de vino sobre la mesa.
—Vegeta, hijo mío—dijo, y se levantó de su lugar para caminar rumbo a mi dirección con los brazos extendidos—Ya me enteré que tu esposa es toda una genio trabajando en el laboratorio—y posó las palmas de sus manos sobre mis hombros—No estaba tan equivocado respecto a ella… me imaginó que es muy eficaz e inteligente en otros aspectos, también.
Le fulminé con la mirada al percatarme del real significado de sus últimas palabras. Ese bastardo no había cambiado en nada, seguía siendo el mismo cretino de siempre, respecto a sus vulgaridades. Solté un leve sonido de fastidio desde lo más profundo de mi garganta e intenté ignorar por completo su último comentario.
—Efectivamente, padre—repliqué, y le miré directamente a los ojos, desafiante, para continuar con mi oración—Las modificaciones a los trajes de combate han resultado ser un éxito total, la ampliación de rango de localización en los rastreadores, también lo han sido—pausé por un segundo antes de proseguir—, y el aumento de la intensidad para sanar en menor tiempo dentro la capsula de recuperación, también lo es.
Mi padre se atrevió a soltar una carcajada en señal de triunfador total, retrocedió unos cuantos pasos hacia atrás y se volvió en su lugar para poder alcanzar su copa de vino.
—¿Necesitas algo más, padre? —le pregunté, esperando respuesta.
—No, es todo, hijo—respondió, sin dudar ni un segundo.
Sin pensarlo dos veces, me volví en mi lugar para emprender camino a la salida, pero su el sonido de su voz me lo impidió por completo.
—Sólo una cosa, Vegeta. ¿Ya tienes planeado lo que vas hacer con la princesa, una vez que no requeríamos más de sus habilidades en la sección 2?
Lo había olvidado por completo. Tardé unos segundos en responder a su última pregunta y apreté los dientes antes de verle de soslayo.
—Aún no lo he decidido, pero no te preocupes por ello, padre. Te aseguro que algo se me ocurrirá—por fin respondí a su pregunta y volví mis ojos a su posición original—Tú mismo lo dijiste, sería un desperdicio el no tomar ventaja y te aseguro que aún falta mucho por disfrutar.
Y sin decir ni una palabra más, salí de la sala de reuniones cerrando la puerta tras de mí.
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—Es increíble que no me hayan avisado con anticipación de la cena de cumpleaños del Príncipe Tarble—le dije a Vados, mientras terminaba de arreglarme lo más rápido posible.
Vados soltó una leve risita ante mis últimas palabras.
—Sí se le avisó con anticipación, su majestad—replicó Vados, y se acercó a mi dirección para ayudarme a terminar de arreglar mi cabello—, pero usted es una adicta al trabajo, que se le olvido por completo ¿O me equivoco?
Le miré desde el reflejo del espejo y le sonreí ampliamente, ya que no estaba para nada equivocada. Desde las últimas semanas, había estado muy metida trabajando en los proyecto del laboratorio, que olvidé por completo el evento. Solté un leve suspiro en señal de resignación por mi torpeza.
—No, no lo estás—respondí y le mostré mis dientes—Es sólo que el idiota de Vegeta me encomendó una tarea difícil, y he estado trabajando día y noche en ello.
El sonido de la puerta se hizo presente e inmediatamente Vados acudió a descubrir de quien se trataba, ¿Y cuál fue mi sorpresa?, el toparme con la mano derecha del príncipe Saiyajin a mis espaldas: Kakaroto.
—Lamento interrumpir su majestad—e hizo una leve reverencia ante mi presencia—, pero el Príncipe Vegeta me ordenó que yo, personalmente, la escoltará directo al comedor real—terminó de explicar en cuanto enderezó su cuerpo para verme directamente.
Le miré a través del reflejo del espejo, para después volverme en mi lugar e inclinar levemente mi cabeza en señal de corresponderle a su saludo.
—Entendido—salió de mis labios en automático— ¿Nos vamos? —le pregunté, una vez que me levanté de mi lugar de un solo movimiento.
—Antes, necesito entregarle esta carta—replicó inmediatamente y se acercó a mi dirección extendiendo su mano con un sobre en ella—Es de su amiga, Milk.
Al escuchar su última palabra, no dudé ni un segundo en correr a su dirección para tomar la carta entre mis manos. Una vez que lo hice, la abrí inmediatamente y comencé a leer su contenido.
"Hola, Bulma. Espero y te encuentres bien. Te escribo esta carta para hacerte saber que acá todo está de maravilla. Mi padre se ha recuperado (no mucho), pero es posible que pueda visitarte en uno de estos días. Las tierras están restauradas al cien por ciento, el Rey Vegeta cumplió con todas sus promesas y estamos en la cima, de nuevo.
Con cariño, Milk.
PD. Por cierto, el Príncipe Vegeta ha estado, personalmente, al pendiente de que todo se realice a la perfección. No seas tan dura con él, puede que no sea tan cretino como tú lo piensas."
Sonreí por lo bajo al leer sus últimas palabras, apreté los labios y solté un leve suspiro de alivio al saber que todo el planeta tierra se encontraba recuperado en su totalidad.
—Gracias—salió de mis labios directo a la dirección de Kakaroto.
El hombre de cabello puntiagudo, solamente inclinó su cabeza y sonrió ampliamente.
—Estaré lista en cinco minutos ¿te molestaría esperar afuera?
—Claro que no su majestad, estaré afuera, por si me necesita.
Y sin una palabra más, salió de la habitación. Una vez que cerró la puerta tras su espalda, comencé a brincar por toda la habitación hasta aventarme encima de la cama y rodar en ella y terminar posando mis ojos hacia el techo.
—¿Todo bien? —preguntó Vados mientras soltaba una pequeña risita.
Posé mis ojos en su dirección y le mostré mis dientes en señal de estar completamente feliz por la carta.
—De maravilla, todo indica que mi planeta ha resurgido de las cenizas gracias a los Saiyajin—respondí a su pregunta y enderecé mi espalda sobre mi lugar—El Rey Vegeta cumplió con su parte del trato y…—pausé por un segundo antes de proseguir, ya que recorte las últimas palabras de Milk—… al parecer Vegeta no es tan cretino como aparenta, ya que ha estado pendiente de la recuperación de mi Planeta.
—Le dije que el príncipe Vegeta no era tan malo como aparenta.
—Es bueno, tengo que reconocerlo—posé mis ojos a dirección de Vados—, pero muy en el fondo de su corazón— y fue inevitable el soltar una leve carcajada.
—Tiene toda la razón, su majestad
—Bien. Es momento de reunirme con mi familia… y esposo—salió de mis labios, espontáneamente, y me levanté de mi lugar.
Caminé directamente hacia la puerta para oprimir el botón y salir definitivamente de mi habitación, rumbo al comedor real del palacio.
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—Y dime, querida—habló la voz de Gyda en medio de nuestra cena para captar mi atención—¿Cómo te sientes en la sección 2?
Le miré por el encima de la mesa y deposité mi copa de vino sobre la mesa para poder contestar a su pregunta.
—De maravilla—respondí, y me atreví a dibujar una amplia sonrisa sobre mis labios. —Gracias por preguntar, Reina.
Gyda me sonrió ampliamente desde el otro lado de la mesa.
—No seas tan modesta, querida, llámame Gyda—replicó, y se llevó un trago de vino directo a sus labios.
—Está bien, Gyda—dije, entre pausas.
Quedamos en silencio por un par de minutos y aproveché para dar un rápido vistazo a la habitación y enorme comedor. De mi lado izquierdo, se encontraba Vegeta, el cual no había sido lo demasiado educado como para emitir palabra algún durante el tiempo que llevábamos cenando, sólo se dedicaba a devorar los platillos con comida que le ponían enfrente. Por otra parte, pude visualizar que Tarble se encontraba un poco distraído, ya que tampoco se había atrevido a emitir palabra alguna. Tomé mi copa de vino nuevamente entre mis largos dedos y me detuve por un segundo antes de llevarme un breve trago a mis labios.
—Estoy totalmente complacido con su participación en el laboratorio, princesa—la voz imponente del Rey vegeta se escuchó por todo el comedor—Todos los proyectos se han cumplido dentro del plazo acordado.
Le miré desde el otro lado del comedor y sonreí ampliamente antes de replicar ante sus últimas palabras.
—En verdad le agradezco que me haya permitido trabajar en la sección dos—dije, y le mostré mis dientes en señal de agradecimiento.
El Rey Vegeta solamente elevó su copa de vino en mi dirección en señal de haber aceptado mi agradecimiento y decidió seguir devorando su filete.
—Y dime, Vegeta, ¿Cómo se han sentido en este tiempo que llevan de marido y mujer? —preguntó Gyda, para captar la atención de Vegeta, consiguiéndolo con éxito.
Vegeta tardó unos leves segundo en replicar ante la última pregunta de Gyda, pero fue capaz de reaccionar a tiempo.
—¿Qué quieres saber, Gyda? ¿Si follamos todo el dia? —respondió Vegeta con otra pregunta.
—¡Hermano!—salió de los labios de Tarble.
Vegeta miró directamente a su hermano menor, pero no se atrevió a emitir palabra alguna. Simplemente volvió a sus intenciones de devorar su filete. De alguna manera, no me atreví a decir ni una palabra en mi defensa, ya que sabía perfectamente que Gyda solamente estaba tratando de crear conflicto entre nosotros. Así que decidí guardar silencio y me dediqué a terminar con mi cena.
—No fue mi intención incomodarte, Vegeta—comenzó hablar Gyda—Es sólo que creí que Agatha estaría muy contenta el saber que te encuentras felizmente casado.
Fue inevitable el no escuchar cómo Vegeta azotó sus puños cerrados encima de la mesa al escuchar las últimas palabras que salieron de los labios de la esposa de su padre. Frunció el ceño y apretó los dientes, sin embrago, no se atrevió a decir ni una sola palabra. Gyda por su parte, no fue capaz de borrar su amplia sonrisa de satisfacción.
—Bulma, estaba pensando darme una vuelta por la sección 2—habló la voz de Tarble para tratar de relajar la tensión entre su madre y su hermano—, tal vez y me podrías dar una clases sobre el funcionamiento de tu tecnología—continuó explicando, mientras me miraba fijamente—, he leído mucho sobre ello y en verdad me interesaría aprender. Si no te molesta, claro está.
Tardé unos leves segundo en reaccionar adecuadamente ante sus palabras, pero de un momento a otro, fui capaz de hacerlo.
—Por supuesto que no, Príncipe Tarble—repliqué, sin problema alguno. —Estaría encantada de tenerte por el laboratorio de vez en cuando—terminé de decir, y le dibujé una amplia sonrisa hacia su dirección.
Tarble por su parte sonrió ampliamente y desvió la mirada por un segundo, pero no antes de dejarme ver un leve color carmín sobre sus mejillas. Sonreí por lo bajo y me llevé otro trago de vino directo a mis labios.
—Excelente idea, hijo—dijo el monarca Saiyajin para captar la atención de su hijo menor, consiguiéndolo con éxito—No nos vendría nada mal, tener a otro científico en la familia—terminó de expresar, mientras posaba sus penetrantes ojos negros sobre mi dirección.
Tragué un poco de saliva al percatarme de su fría mirada sobre mí, que fue inevitable ignorara el hecho de que poseía la misma fría y penetrante mirada que su hijo, Vegeta. Traté de relajar mi cuerpo por un segundo y gracias a Kamisama, pude hacerlo, antes de que entrara en pánico y saliera corriendo del lugar. Sin embargo, todo eso se vino abajo cuando uno de los soldados entró en el comedor real para acercarse al monarca Saiyajin y decirle algo al oído.
—Ruego me disculpen—Comenzó a hablar en cuanto se levantó de su lugar—Pero el deber llama—fue lo último que salió de sus labios antes de emprender camino a la salida del lugar.
Visualicé cómo la silueta del Rey Vegeta desapareció al final de la habitación.
—Ya te acostumbraras, querida—habló la voz de la reina Saiyajin, para después soltar un leve suspiro de resignación—Les ruego también me disculpe, tengo unas cosas que hacer.
Gyda se levantó de su lugar de un sólo movimiento y abandonó la sala del comedor real junto a su dama de compañía. El silenció se hizo presenté por un par de minutos, hasta que Tarble decidió romperlo por completo.
—He recordado que yo también tengo que hacer algo—y sin decir nada más, se levantó rápidamente de su lugar con todo la intención de emprender camino hacia la salida.
—Espera—dije, espontáneamente—Aun falta el postre.
—No deseo comer postre—dijo Tarble mientras caminar rumbo a la salida—¿Por qué mejor no aprovechan esta oportunidad y pasan tiempo de calidad como marido y mujer?
Y sin decir ni una palabra más, salió de la habitación, dejándome totalmente a merced de Vegeta, el cual aún seguía comprometido con el hecho de devorar todos los platillos de la mesa. Inhalé un poco de aire y lo solté lentamente hasta formar un suspiro de resignación. Me levanté de mi lugar y decidí colocarme del otro lado de la mesa para poder verle de frente. Tomé asiento y deposité mi copa de vino sobre la mesa, para después quedar en silencio por unos segundos antes de atreverme a hablar.
—Y bien, ¿Cómo han estado tus últimos días? —le pregunté, con toda la intensión de entablar una conversación decente.
El heredero al trono Saiyajin tardó unos leves segundos en replicar a mi pregunta, pero al final lo hizo.
—Matar, saquera y conquistar planetas, nada fuera de lo normal—respondió a mi pregunta, antes de dedicarme una de sus rápidas e intensas miradas.
—¡oh! — fue lo único inteligente que salió de mis labios.
Quedé en silencio por unos segundos, esperando alguna pregunta de parte de Vegeta, pero el muy cabrón tenía mucho más interés en devorar su comida, que en entabla una conevrsación.
—Escucha Vegeta—comencé a hablar para poder captar su atención—Ni tú ni yo deseábamos esto, pero ya no podemos regresar el tiempo atrás… al menos podríamos tratar de ser amigos y conocernos mejor—pausé por un segundo antes de proseguir con mi explicación—, hasta que se me ocurra algo factible para disolver este absurdo matrimonio.
Vegeta detuvo por completo sus intentos de terminar con los restos de comida de su plato y volvió sus ojos en mi dirección.
—Te escucho—dijo, y echó su espalda hacia atrás para prestar toda la atención posible a mis siguientes palabras.
—Primero que nada, quiero agradecerte el hecho de que hayas estado pendiente en la restauración del planeta tierra—le confesé, antes de pausar por un segundo—En verdad te lo agradezco mucho.
—Sólo estaba cumpliendo con lo acordado, nada extraordinario, no te creas tan especial—dijo, y se llevó un sorbo de vino directo a sus labios.
Apreté los labios en señal de enojo, ya que él muy imbécil, a pesar de agradecerle de todo corazón, aún seguía con su estúpida y arrogante actitud.
—¡Oh, por kamisama! —exclamé—¿Podrías dejar de ser un cretino y tratar de ser agradable por una vez en tu vida?
Vegeta posó fijamente sus ojos sobre los míos, pero no se atrevió a emitir palabra alguna.
—Tan si quiera permíteme conocer más de tu pasado—pausé por un segundo antes de proseguir—… cómo por ejemplo ¿Quién es Agatha?
Fui testigo de cómo Vegeta apretó su mandíbula y los puños justo en el momento que escuchó el nombre de Agatha, desvió por un segundo su mirada y dejo escapar una leve sonido de fastidio.
—¿Es familiar, amiga o alguna ex nov…?—no pude terminar mi pregunta.
—¡Cierra la puta boca! —me interrumpió—No vuelvas a mencionar su nombre, y mucho menos te metas en asuntos que no son de tu incumbencia, princesita.
Al escuchar sus últimas palabras, fue inevitable que la rabia y enojo, se apoderarán de mi cuerpo en ese preciso momento. Me levanté de mi lugar, furiosa, y me di la media vuelta con toda la intención de abandonar el lugar, pero la voz de Vegeta me lo impidió drásticamente.
—¿A dónde carajos crees que vas? —me preguntó desde su lugar.
Me volví en mi lugar para verle directamente.
—A un lugar más agradable que este—respondí en automático—ya que te aseguro que cualquier lugar lo es, mientras no estés tú en él—terminé de explicar justó en el momento que decidí volverme nuevamente sobre mi lugar y continuar con mi camino hacia la salida del enorme comedor.
Solamente pude ver de soslayo cómo el príncipe Saiyajin azotaba sus manos sobre la enorme mesa de madera y se llevaba las manos para cubrir su rostro.
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Vegeta
-Flahsback-
—Vegeta, ¿Estás loco, qué haces aquí? —exclamó Agatha, en cuanto sintió la presencia del príncipe Saiyajin entrar por su ventana.
—Tenía ganas de verte—replicó Vegeta, y se acercó lo más rápido posible a la joven de ojos esmeraldas. — ¿A caso tú no?
Agatha dibujó una amplia sonrisa en sus labios al escuchar la última pegunta por parte del príncipe Saiyajin.
—Claro que sí—respondió en automático—¿Pero qué pasaría si mi tía te encontrará aquí?
—No lo hará, relájate ¿Quieres?
Agatha soltó en leve suspiro de resignación y se sentó sobre la cama.
—¿Sucede algo? —preguntó Vegeta.
La chica de cabello castaño, bajó la mirada por un segundo e inhaló un poco de aire para después soltarlo lentamente.
—¿Agatha? —Volvió a preguntar el príncipe de los Saiyajin en cuanto se sentó a un lado de la joven.
Agatha posó sus ojos sobre los de Vegeta y le sonrió, débilmente.
—Tengo que partir, Vegeta—soltó de golpe, sin previo aviso—, al haber cumplido los 18 años, mi deber es formar parte del consejo real del planeta Meerin.
El Saiyajin quedó atónico, ya que no esperaba ese tipo de confesión por parte de la joven.
—¿De quién fue la idea? ¿Tuya? —preguntó.
—Sí—respondió.
—¡No mientas! Esta estúpida idea fue de la bruja de Gyda ¿Verdad? —Vegeta se levantó de su lugar para caminar unos cuantos pasos.
—¿Por qué dices eso? —preguntó Agatha, mientras se levantaba de su lugar.
—Porque es la única persona en esta galaxia que odia la posibilidad de que tú y yo estemos juntos y seamos felices—se volvió en su lugar para verle directamente a los ojos—Por favor, no te vayas, no me dejes.
Agatha posó una de sus manos sobre la mejilla del Príncipe Saiyajin y le sonrió ampliamente.
—Tengo que ir, si no lo hago, estaré deshonrando la memoria de mi padre.
Vegeta tomó su mano entre las suyas y soltó un leve suspiro de resignación.
—Prométeme que volverás a mí—salió de los labios del heredero al trono saiyajin mientras posaba sus penetrantes ojos negros sobre los suyos.
—Sólo si tú me prometes que si, por algún motivo conoces a una persona en mi ausencia y existe la posibilidad de que no podamos estar juntos… te darás la oportunidad de intentarlo con ella y ser feliz.
Vegeta frunció en ceño el señal de confusión y apretó los labios.
—¿De qué demonios hablas?
—Por favor, Vegeta, prométemelo—volvió a insistir, mientras posaba ambas palmas de sus manos sobre el rostro del príncipe saiyajin y depositaba sus labios sobre los de él.
-fin del flashback-
Mis recuerdos fueron interrumpidos drásticamente por la inconfundible y escandalosa voz de la mujer terrícola, la cual provenía de una de las salas de entrenamiento de la sección 3.
—Es un maldito salvaje mono sin conciencia, un patán y cretino, ¿Cómo se atrevió a cerrarme la boca de esa manara tan grosera? ¿A mí?, Yo, la única persona que trata de ser empática con él… ¡pero claro!, eso me gano por tratar de ser amable y de llevar la fiesta en paz….¡Ah! lo odio, odio, odio. Ojala y se pudra en el infierno.
—Deberías de dejar de maldecir en voz alta, no querrás que esa persona escuché lo que piensas de ella—me atreví a interrumpir su pequeño diálogo en solitario.
La mujer de ojos celestes se volvió sobre su lugar y me vio directamente.
—Creo que eso es demasiado tarde—se levantó de su lugar para posar sus manos sobre su cadera—, ya que la persona que estoy maldiciendo ya lo escuchó todo.
La observé por un segundo y descubrí que de alguna manera, se miraba atractiva cuando se enojaba y fruncía el ceño.
—Y no, no me arrepiento de ello—volvió a hablar para captar mi atención, consiguiéndolo con éxito.
—¡Hmp! No esperaba menos—le dije, y crucé mis brazos a la altura de mi pecho para apoyar mi cuerpo en el marco de la puerta.
—¿Qué diablos haces aquí? Si bien lo recuerdo, te dejé claro que cualquier lugar sería mejor mientras no estuvieras tú en él—me dijo, y entrelazó sus abrazos a la altura de su pecho—y creo que este lugar ya dejó de serlo.
Apreté los dientes en señal de fastidio por su imponente actitud y descrucé mis brazos para regresar a mi forma original, le miré por un segundo antes desviar la mirada.
—No fue mi intención hacerte sentir mal—salió de mis labios, sin previo aviso.
—¡Ah, sí! Pues déjame deci…—no pudo terminar su frase, ya que no se esperaba que me disculpara por mi mala actitud. —¿Perdón?
—Estás loca si crees que lo voy a volver a repetir—le dije, y apreté mi puño en señal de fastidio, para después cerrar los ojos por un segundo.
Pasaron unos leves minutos, y me atreví a abrir uno de mis ojos para verle directamente, ya que no había emitido palabra alguna desde la última vez.
—Me tomaste por sorpresa, no me esperaba que te disculparas—comentó, y regresó a su postura original—Gracias.
—No te equivoques, mujer terrícola—dije, y posé mis ojos directamente en los suyos—Sí estoy aquí es sólo para supervisar que todo vaya a la perfección y tengas el proyecto a tiempo.
Bulma parpadeó un par de veces y sonrió por lo bajo.
—Sí, claro—replicó y se dio la media vuelta para continuar con sus asuntos—Ya que estás aquí, sé de utilidad y ayúdame con este aparato—agregó, mientras utilizaba un cautín para unir unas piezas de metal.
—¿Por qué debería de hacerlo? —le pregunté desde la puerta.
—Por la simple y sencilla razón que unos de los dos sabe volar—replicó, mientras seguía en sus asuntos—y por si no lo sabes, esa persona no soy yo.
Apreté la mandíbula en señal de fastidio, ya que la muy idiota, tenía toda la razón. No tuve otra opción que acceder ante su petición. Después de haber terminado de instalar el artefacto sobre la maquina, fue muy extraño el no haber escuchado su escandalosa voz desde hace un par de minutos.
—Mujer terrícola, ¿Dónde estás? —pregunté, pero no recibí respuesta alguna. —¿Dónde se habrá metido?
Di un leve y rápido vistazo por la sala de entrenamiento hasta que me topé con su silueta en el escritorio. Solté un leve sonido de fastidio y emprendí camino en su dirección, sin dudarlo ni un segundo.
—¡Bulma!—dije en cuanto detuve mi paso, pero la mujer se encontraba dentro de un sueño profundo. —Bien, lo que me faltaba—exclamé.
Me di la media vuelta con toda la intensión de abandonar a la terrícola, sin embargo, algo dentro de mí, me obligo a que detuviera mi paso. Me volví en mi lugar y apreté los dientes en señal de fastidio. La tomé entre mis brazos y emprendí camino rumbo a la salida. Una vez que llegamos a su habitación, presioné el botón para que me dejara entrar y la deposité encima de su cama. Enderecé mi espalda y me dispuse a abandonar la habitación, pero su voz me lo impidió.
—Sí, vegeta no están malo, lo sé—dijo entre sueños, mientras tomaba una de las almohadas entre sus brazos y se reacomodaba sobre la cama.
Le miré desde arriba y fue inevitable el ignorar que se miraba muy hermosa e inocente en esa posición. Desvié mis ojos de su dirección, tragué un poco de saliva y apreté mi puño en señal de estar luchando contra mis bajos instintos de lanzarme sobre ella y hacerle el amor en ese momento. De alguna manera, la mujer terrícola había conseguido colarse entre mis sueños, tanto, que provocaba que me levantara con el único deseo de poseerla. Cerré los ojos por un momento e inhalé un poco de aire para tratar de apaciguar mis deseos de llevarla a mí cama y hacerla mía de una vez. Abrí los ojos lentamente y solté el aire para recobrar la cordura y sin dudarlo ni un segundo más, decidí salir de la habitación lo más rápido posible, antes de que cometiera una locura.
Continuara…
Notas de la autora (LiLiCo): ¡Hola! He vuelto, principalmente quiero pedir una enorme disculpa por mi evidente ausencia en el fandom, en verdad lo siento. No hay excusa válida, pero de lo que si estoy segura y les aseguro a ustedes también, es que por nada del mundo, dejaré inconclusa esta historia. Espero y haya disfrutado del nuevo capítulo, ya que les prometo que en el siguiente, tendremos un acercamiento más intimo entre nuestros protagonistas. (Ténganme un poco de paciencia, se las compensaré, ya lo verán)
¿Qué les pareció el capítulo? ¿Qué tal nuestro par favorito? Poco a poco están aceptando que se desean uno al otro ¿Ustedes que creen? *u*
Y como siempre, quiero agradecer enormemente a las personas que se tomaron su tiempo en leer el capítulo anterior de mi historia, y sobre todo que hayan dejado su comentario y están al pendiente de mi fic desde el primer capítulo (Y a los lectores (as) que también están pendientes de mi fic, y no dejan comentario, también les agradezco mucho). Por otra parte, muchas gracias por sus favorites, follows y reviews. En verdad, se los agradezco desde lo más profundo de mi corazón y más, el saber que la historia es de su total agrado.
Ya saben, sí les gustó, no olviden dejar su reviews/comentario. Eso, es lo que más me gusta de redactar y compartir mis historias: Leer sus opiniones.
Elsi: Holaaaaaaaaa! 3 Muchas gracias por tus palabras. En verdad me alegra mucho el corazón cada unas de ellas, lo digo en verdad, es un enorme placer el leerte. Respecto a tu comentario, déjame decirte que siempre he visualizado a Bulma como una mujer con un carácter fuerte e imponente, que no se deja manipular por nadie (y que nunca hace nada si ella no quiere). Si, 18 es un personaje un poco irritante (de vez en cuando), pero no te preocupes por ella, pronto recibirá su merecido. Y sobre nuestro príncipe, eso exactamente quería sembrar en él: ¡CELOS!. Mujajaja. Muchas gracias por tus demás comentarios, en verdad los aprecio mucho y déjame decirte que me alegra mucho el corazón cada palabra :D Un beso y abrazo. PD Vegeta tiene 25 y Bulma 23.
Paula: Holaaaa, linda! (: Muchas gracias por tus palabras. En verdad me alegra mucho el corazón cada unas de ellas, lo digo en verdad, es un enorme placer el leerte. Precisamente eso quería sembrar en nuestro príncipe de los saiyajin: Celos. Respecto a Bulma, ahm, no es exactamente lo que pretende (el aceptar acostarse con Vegeta), pero tampoco está decidida a compartirlo. Un beso y abrazo.
Sindy Milash: Holaaaaa, nenaaaaa :3 (Te extrañé 3) Muchas gracias por tus palabras. En verdad me alegra mucho el corazón cada unas de ellas, lo digo en verdad, es un enorme placer el leerte. Sí, Bulma es una chica fuerte y jamás se deja "mangonear" por nadie, mucho menos por Vegeta. Creo que ese es la parte que me gustó redactar, el hecho de que no se dejara llevar por sus bajos instinto (aunque sabemos perfectamente que con ese Bombón de Vegeta ¿Quién no lo haría?), sin embargo, te aseguró que eso no durará por mucho, ya que nuestra Princesa caerá rendida a sus pies (¿Quién no? xD). Respecto a 18 y Raditz, claro que te debo una explicación, igual que la estrecha relación que hay entre Turles y Gyda (pronto lo sabrás). Sí, yo también amo a esa parejita de tortolos: Tarble y Vados (también prometo una pequeña escenita entre ellos). Respecto a Agatha, ahm, para estar claros y no crear incesto entre mis personajes, no es su prima directa (recuerda que Gyda no es la madre biológica de Vegeta, sólo de Tarble y Agatha es hija de la hermana mayor de Gyda, más a adelante, te prometo dar una breve explicación sobre ello). Y no te preocupes, me encanta el hecho de que armes tus propias teorías sobre lo que se vendrá en los próximos capítulos. En fin, espero de corazón que hayas disfrutado de la nueva actualización. Un enorme beso y abrazo.
Karitoo: Hola, hermosa! Muchas gracias por tus palabras. En verdad me alegra mucho el corazón cada unas de ellas, lo digo en verdad, es un enorme placer el leerte. Y sí, eh! sí nosotras no podemos evitar caer ante sus pies, imagínate a nuestra queridísima y pobre Bulma. Un saludo y un abrazo.
