Este capitulo me gusta bastante. No sé porque es, pero bueno. Que lo disfruten.
¡una cosa más! Labyrinth no es mio, ojalá...
—¡Estupida!—escupió mientras le daba una patada a un goblin.—¡Estupida! ¡Lo lamentará!—gritó Jareth desbocado.
Todos los goblins corrieron hasta las esquinas a esconderse o se agazaparon en sus armaduras y caparazones. Elea vió el comportamiento de estos e intentó salir a hurtadillas de la sala. Lenta y silenciosamente. Pasito a pasito.
—¡Claro que lo lamentará! ¿¡Pero quien se ha creído!? —vociferó el rey para si mismo mientras andaba de un lugar a otro.—¡Y ni siquiera es la mitad de goblin de lo que un dia su padre fué! ¡Tendría que haberla aplastado allí mismo! ¡Haber acabado con ella de una vez por todas!
Elea hacía caso omiso y siguió andando entre los goblins. Por alguna razón, Jareth no se había acordado de su presencia. Y justo cuando ya había alcanzado las lindes de la puerta, Jareth se giró rápidamente y la señalaba con el dedo indice.
—¡Tu! —la joven dió un respingo y se encogió en si misma. Se dió la vuelta poco a poco.
—¿Sssi? —preguntó tímidamente; pero sin miedo. Nunca se tragaría aquel teatro y Jareth no le causaba temor.
—¡Tu conoces a tu prima! —Elea se relajó. —No la he observado tanto tiempo, no lo conozco todo de ella. Dímelo. Dime su punto debil.
—¿Que te diga su...que?
Una fuerza misteriosa empujó a Elea hasta la otra parte de la sala justo al lado de Jareth. Y como la joven creía que se iba a estrellar con él, puso los brazos delante. La fuerza paró, pero el rey la tenía cogida por la muñeca izquierda.
—Su punto debil, preciosa. —espetó con un tono de voz que hizo que Elea empezara a replantearse lo de temer a Jareth. Su cara estaba llena de ira; la muchacha tragó saliva.
—No lo sé.—consiguió decir al final.
Jareth seguia sujetandola por la muñeca y con la otra mano señaló el gran reloj que había en la sala.
—Dentro de nueve horas y veintitrés minutos seras totalmente mia. —y se quedaron unos segundos más, mirándose.
Entonces, Jareth hizo un gesto con la cabeza y un goblin mediano y otro grande la cogieron de los brazos y se la llevaron a rastras hasta el otro lado de la habitación.
El corazón de Elea palpitaba muy fuerte.
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—¡Porfavor, sacadme de aquí!—imploró Anna.
Tándalo golpeaba enérgicamente la puerta. Un nuevo rugido sonó más alto y más cerca.
—¡No hay tiempo! —gritó gusanito. —¡Corre!
La muchacha no se lo pensó dos veces, cogió la manita del goblin y salió disparada. Los dos comenzaron a correr por las callejuelas del laberinto con en miedo por todo el cuerpo.
Anna no paraba de imaginarse que clase de criatura era aquella.
Fué pensar eso, cuando de repente , una enorme bestia marron apareció ante ellos. Su gesto no parecía tramar nada bueno. Era tan grande como un oso, con dos grandes colmillos y dos cuernecitos; sus ojos eran pequeños y totalmente negros. Todos miraron sus relucientes zarpas y tragaron saliva. Tras unos segundos, la bestia lanzó un terrible rugido y alzó sus grandes brazos.
—¡Aaaah! —gritaron todos lo que pudieron.
La joven cogió de nuevo al goblin y se lanzaron a correr en otra dirección.
—¡Que se nos comen...! —gritó Gusanita.
—¡Te quiero, gusanita de mi corazón!
—¡Y yo a ti! ¡Buaaa...!
—¡Callaos! —ordenó Anna sin dejar de correr.
La muchacha vió un pequeño resquicio y se escondieron allí.
—Bien, pensemos. —jadeó la muchacha. Nadie habló.—¡¿No hay ninguna idea?!
—¡Esa bestia nos va a comer! —gimió Gusanito.
Tándalo asintió enérgicamente y se abrazó a las piernas de Anna, un gesto que a ella le resultó enternecedor.
—Tranquilo. Bien...mmm...¿¡De donde salió esa cosa!?
—Ese es el castigo que le impuso Jareth por ayudar a la humana. —dijo la Gusanita. —Él monstruo lleva asi desde entonces.
A Anna se le encendió la bombilla.
``Monstruo, humana...si...encaja perfectamente con la descripción...¡Ludo!´´
Anna sonrió.
—Si, ya se quien es ese monstruo. Pero yo lo recordaba mucho más amistoso...¡Ah!
Ludo arrancó el resquicio dejando al grupo al descubierto.
De nuevo empezaron a correr muertos de miedo por sus vidas. Pero entonces, Tándalo dió la vuelta y se enfrentó a Ludo.
—¡No!—gritó Anna.
Tándalo empezó a subirse por la espalda de la bestia y la recorrió mientras esta, de mal humor, intentaba quitárselo de encima. Cogió al goblin y lo zarandeó, pero Tándalo lo tenía cogido muy fuerte. El goblin empezó a escalar por su brazo y llegó a la cabeza muy agitado. Despues empezó a gritar señalando la cabeza de Ludo.
—¿¡Que pasa!? —Preguntó la muchacha. —¡Ya sé que es Ludo! —Tándalo se llevó las manos a la cara y luego se señaló el cuello.
Anna entendió y miró el cuello del animal : tenía una cinta nerga que echaba chispas. Un collar electrificado.
``¡Pobrecito! Jareth es cruel…´´
—¡Quítaselo Tándalo! ¡Yo le distraeré! ¡Aquiii! ¡Ludo! ¡Mírame! —el monstruo se giró para ver a Anna y se abalanzó hacia ella.
Y entonces, Tándalo aprovechó para asiar la correa y tirar con fuerza. Ludo pegó un alarido por el daño causado mientras se abalanzaba hacia la humana...
Anna se puso los brazos para protegerse...pero el golpe no llegó nunca. Abrió los ojos y se encontró al monstruo sonriéndole con la lengua fuera.
—¡Ooohh! ¡Pero si parece un cachorrito!—Anna corrió a acariciarle. —¿Quien es el monstruo más mono? ¡Si! ¡Eres tu!
—¿Sarah amiga? —preguntó él.
Anna abrió la boca y frunció el ceño.
—Me llamo Anna. Y si; soy tu amiga.
—¡Annnna amiga! —contestó con voz bobalicona.
—Querido amigo...¿No sabrás por casualidad como llegar al castillo en el centro del laberinto?
Ludo pensó unos instantes.
—Nooo.
Anna torció la boca.
—Bueno...está claro que aquí nadie sabe nada. Tándalo, será mejor que nos pongamos ya en marcha...¡Ven Ludo!—lo llamó como a un perrito.
Y la joven se puso en marcha, mojada todavía de la lluvia y sin percatarse de lo estúpida e insolente que acababa de ser. Allá atrás, estaba parado su amigo Tándalo, que solo pensaba:
``Ni siquiera me ha dado las gracias por mi ayuda´´
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Jareth rugió desde su trono.
—¿¡Otra vez ese goblin!? ¡Tendré que acabar con él si es preciso! ¡Aun sin voz se a interpuesto en mis planes!
Elea estaba medio dormida de aburrimiento en el suelo sentada cuando Jareth gritó.
—¡Estoy despierta! —exclamó mientras ella y sus guardianes se ponían tensos. Pero Jareth no se percató de ello.
—Matar al mensajero podría crear problemas con futuras alianzas entre Anna y yo.—Jareth pareció pensar un buen rato. Toda la sala estaba expectante.
De pronto, su rostro se iluminó perversamente. Chasqueó los dedos para invocar una bola, pero esta no apareció. Lo consiguió al segundo intento, pero tardó en aparecer.
Estaba ya preocupado: se suponía que ya era tiempo para que el Rey Goblin buscara un heredero para que cuando el faltase, Underground no se quedara sin gobernante. Tras la rehusa de Toby y los siguientes acontecimientos que dieron lugar a su ''desaparición''; su única primogénita, Anna , era la siguiente en la linea de sucesión.
Si no encontraba un heredero digno en poco tiempo, sus poderes o incluso su vida se perderán y todo Underground se vendría abajo.
Para Anna, el proceso de deshumanización había empezado y tardaría en completarse las horas restantes al desafío. Al igual que su desmaduración.
Mientras que pensaba en esto, un guardia goblin de igual especie que la de Jareth, apareció en la sala. Llevaba un casco de metal, una armadura y algunas partes del interior, rojas. Hizo una reverencia.
—¿Me ha llamado mi señor?
—Si Raymond. Tengo una misión para ti.
Elea intentaba ver el rostro de aquel soldado, pero con ese casco era imposible, asique estaba todo el rato mirándole y andaba para buscar un Angulo mejor. Jareth rió al ver de reojo la escena.
—¿Donde estan mis modales? Raymond, esta es Elea, una humana y futura noble de Undergorund. Si sigue latiendo un corazón de niño en su pecho, claro.—el guardia la miró y Elea siguió intentando ver.
Entonces el guardia se quitó el casco: su pelo era largo y negro, los pelos de arroba estaban sostenidos por una coleta y los demas caían lo largo que eran ; su piel estaba bastante bronceada, sus ojos eran o verdes o pardos ( Elea no podía saberlo desde esa distancia ) y su semblante era serio. Tenía la cara grande y con angulos precisos. La joven le sacó unos 25 o 30 años.
—My lady. —se inclinó y se acercó a ella para besarle la mano. —Mi nombre es Raymond.
—Y Elea, este es mi primer oficial, capitán y mi mejor soldado.
El chico se retiró en seguida de su lado para ponerse de una rodilla ante su rey.
—¿Cual es mi misión, señor?
—Tu misión es simple: vístete de campesino, encuentra a una humana e intenta guiarla por el mal camino ¡No debe llegar hasta aqui! Y además, consigue sonsacarle su punto débil. —Jareth miró a Elea.
—¿Una humana señor? Yo puedo serviros en otra cosa. Bien sabe que soy el mejor luchador cuerpo a cuerpo y con armas de todo el reino.
—Y por eso te mando a ti esta misión tan importante. —Raymond no rechistó más, pero parecía no estar muy conforme.
—¿Y como la reconoceré?
—Tiene el anillo que le regalé a su padre, con el símbolo de Underground.
—¿Alguna otra cosa más, señor?
-Están rozando los limites del laberinto de setos. Lo más importante es que NO sufra ningún daño , ¿me has entendido? Si le llegara a pasar algo por culpa tuya, me veré obligado a tirarte de cabeza al Pantano Del Hedor Eterno.
Raymond asintió enérgicamente y tras una reverencia se fué de la sala.
—¿Puedo ir al servicio? —preguntó Elea. Aquella situación era como cuando le pedía permiso a los profesores en el instituto.
—¿Que? —preguntó Jareth, aun levantado.
—Necesito… ya sabes…orinar o como se diga aqui. Necesito un cuarto de baño con urgencia.
Jareth se quedó un poco traspuesto.
—Ssssi...claro, al final del corredor de la derecha.
``¿Seran así todas las chicas de este siglo?´´
Elea salió corriendo de la sala y como en el instituto, salía para cualquier cosa menos para ir al servicio.
Si alguien está pensando algo respecto con Raymond, advertido queda, que no haga especulaciones. Puede que luego se lleve un chasco.
O puede que no.
¿Alguien aqui ha visto la pelicula Willow? Pues así me imagino yo a Raymond. Como a Val Kilmer haciendo de McMardigan.
