||AUTORA: EAGLE QUEEN||
DISCLAIMER: °LOS PERSONAJES Y LOS ESCENARIOS AQUÍ NOMBRADOS SON PROPIEDAD DE MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION°
CAPITULO 7
MISIÓN IMPOSIBLE.
La tensión aumentaba con el pasar de los segundos y tres pares de ojos se miraban los unos a los otros dubitativos hasta que la amazona del águila rompió aquel silencio que al caballero de leo le estaba calando hasta los huesos.
-Aioria, ¿Serías tan amable de retirarte?- preguntó la pelirroja mientras nerviosa se tronaba los dedos de las manos.
Aioria asintió con el ceño fruncido y apretó tanto sus puños que la sangre comenzó a brotar de su herida, estaba consciente del problema en el que Marín se había involucrado y no deseaba empeorarlo quedándose ahí, se retiró cabizbajo de la cabaña y se dirigió hacia su templo, ese había sido uno de sus días más largos y para su desgracia parecía que aun no acabaría.
Shaina se metió a la cabaña cerrando la puerta detrás de sí y avanzó hasta la cocina para tomar una manzana del frutero, le dio una gran mordida mientras sonreía satisfecha al ver como la preocupación se apoderaba del cuerpo de Marín y caminó para sentarse sobre una silla con los pies sobre la mesa.
-¿Qué crees que opine el patriarca?- preguntó la peliverde.
-No creo que opine nada, porque tú no irás a contarle nada- dijo Marín quitándose la máscara para dejarla sobre la mesa y mirar de una manera desafiante a su compañera.
Las carcajadas de Shaina no se hicieron esperar ante la respuesta de la japonesa y es que Marín parecía tan inofensiva que a la peliverde le causaba gracia la forma en que la estaba retando.
-Y dime Marín, ¿Qué te hace pensar que no iré a contarle nada al patriarca?- cuestionó la amazona de ofiuco.
-Espero que te carcajees igual cuando el patriarca te cuestione por qué no has matado o te has desposado con Seiya si ya vio tu rostro en dos ocasiones. Podría apostarte que ese sería un buen tema de "conversación" entre tú y el… claro, si no es que te manda a encerrar a las mazmorras antes de que puedas "explicar" algo- dijo la pelirroja simulando comillas con sus dedos índice y medio mientras se paraba para dirigirse a la cocina.
-¡Maldita!- Bufó peliverde yéndose sobre Marín para golpearla, ambas amazonas cayeron al suelo y Shaina se colocó a horcajadas sobre el cuerpo de Marín. –No te atreverías, Seiya es tu alumno y jamás aceptaré que siento algo por el delante del patriarca, así que forzosamente tendría que matarlo y tu no querrás eso- dijo la cobra mientras con ambas manos sostenía a Marín por el cuello.
-¡Te… e…qui…vo…cas!- dijo la amazona retirando las manos de Shaina de su cuello para después darle la vuelta y quedar sobre ella sosteniéndole los brazos con mucha fuerza a ambos lados. -Seiya ya no es más mi alumno, yo le enseñe cómo utilizar el cosmos, como protegerse y como atacar, así que lo que le pase de ahora en adelante me tiene sin cuidado- dijo la amazona soltando a Shaina para después colocarse la máscara y retirarse de su cabaña.
Shaina se levantó doliéndose de las muñecas y analizó lo que Marín le había dicho, parecía tan segura que no intentaría nada que pudiera poner en verdadero riesgo la vida de su amado Seiya. Por su parte Marín se retiró de ahí tratando de ocultar su nerviosismo, y es que para ella Seiya era más que un alumno, Seiya representaba al hermano que ella perdió con tan solo unos años de edad y aunque no deseaba que nada malo le pasara había tenido que mentir para salvarse y salvar a Aioria de un castigo del cual seguramente ninguno de los dos saldría vivo.
Habían pasado dos semanas desde el encuentro sorpresivo con Shaina y aunque la situación en que Marín se encontraba le desagradaba mucho decidió marcharse de ahí para evitarle un problema mayor, salió de la cabaña con la cinta blanca que la pelirroja le había hecho el torniquete, después de todo era grosero de su parte devolvérsela sucia.
TEMPLO DE LEO.
Dentro del quinto templo el león Aioria se paseaba cual si fuera león enjaulado sin conseguir tener un control en sí mismo, había desistido de buscar a Marín temporalmente para evitarle más problemas de los que quizás ya le había ocasionado y para desquitar la ansiedad que le producía la ausencia de la amazona, todos las tardes bajo el ardiente sol de Grecia se dirigía a su lugar de entrenamiento para tener un poco de sosiego, pero aquello parecía no ser suficiente, necesitaba de ella, necesitaba verla, escucharla, sentirla cerca e inundar sus sentidos una vez más con su dulce olor a vainilla; desesperado por saber que había pasado con ella se metió al baño para darse una ducha y después de arreglarse se dispuso a ir a la cabaña de Marín, pero a la entrada de su templo la presencia de Gigas lo hizo detenerse repentinamente.
-Aioria de leo, veo que tienes prisa-
-Así es Gigas así que dime a que vienes-dijo el león mirando con seriedad al sanbocho.
-Tus asuntos tendrás que esperar caballero, el patriarca solicita con urgencia la presencia del hermano del traidor en la sala patriarcal-
Al escuchar las palabras de Gigas Aioria cerró los ojos ladeando su cabeza hacia la izquierda y empuñó ambas manos con fuerza para después estampar su puño derecho en una de las columnas de su templo haciéndola añicos.
-Aquí no hay tal persona Gigas y has de saber que si vuelves a llamarme así, me olvidaré del puesto que ocupas y terminaré por matarte sin piedad alguna- dijo el león apenas pudiendo contener la furia que Gigas había desatado en el.
El sanbocho retrocedió mudo del susto y asintió ante las palabras del caballero de leo.
Maldiciendo el momento tan inoportuno en el que el patriarca lo había mandado a llamar apuro el paso, entre más rápido regresara a su templo para ir en busca de la amazona mejor sería para él.
CAMARA DEL PATRIARCA
Aioria se adentró a la cámara del patriarca con cierto recelo, caminó sobre la alfombra de terciopelo con ese porte orgulloso muy característico de él y al estar frente al patriarca hincó una rodilla en el suelo bajando levente la cabeza para demostrarle respeto al gran papa.
-¿Me mando a llamar su ilustrísima?- preguntó el caballero.
-Aioria de leo… después de mucho tiempo tengo una misión para ti y estoy seguro que no te será difícil cumplir con la encomienda-
-Ya estoy aquí su ilustrísima- dijo desde la entrada el caballero dorado que se encargaba de proteger el octavo templo del zodiaco.
-Acércate Milo de escorpio- pidió el patriarca.
Milo se acercó poniéndose a la par de Aioria e imitó el saludo de respeto para el gran papa.
-He cumplido con la misión que me fue asignada hace unos días. Al fin logré localizar y dejar atrapado dentro de la isla andrómeda a Albiore de cefeo y sus alumnos. En el momento que usted lo ordene yo volveré para atacar y destruir la isla entera- dijo el escorpión denotando cierto orgullo en el tono de su voz.
El patriarca ensanchó una sonrisa de satisfacción debajo de su máscara al ver que sus órdenes eran cumplidas al pie de la letra. –Muy bien Milo, sabía que no me fallarías, la falsa Athena y los traidores del santuario deben ser castigados ejemplarmente… pero aun no es el momento preciso, esperaremos un poco más para dar el golpe final. Es por esta razón que te he mandado a llamar Aioria-
-Usted dirá su ilustrísima- respondió el león.
-Tu misión será mantener vigilada a Marín de águila, si no mal recuerdo el caballero de pegaso fue entrenado por ella y él se encuentra dentro de la lista de traidores-
-Pero su ilustrísima, esa era una misión para mí- rezongó Milo. –Aioria lleva en sus venas la sangre de un traidor, no debería encomendarle una misión así de importante-
-Silencio Milo, mis órdenes ya fueron dadas y se tienen que cumplir tan cual las di- dijo el patriarca azotando las manos sobre su trono.
Milo calló y por lo bajo apretó sus puños lanzando una mirada desafiante al león quien no se inmutó y le sostuvo la mirada al caballero de escorpio, el duelo fue interrumpido por el patriarca quien retomó la palabra en ese momento.
-Eso no es todo Aioria… tus ordenes directas son no dejar salir al caballero del águila del santuario, vigilar cada uno de sus movimientos día y noche y en caso de ser una traidora más, deberás matarla- dijo aseverando el tono de voz. –Ahora puedes retirarte-
Aioria abrió los ojos desmesuradamente y tensó el cuerpo entero al escuchar las órdenes del patriarca. –Como usted ordene su ilustrísima, con su permiso- fueron las únicas palabras que el caballero de leo pudo articular, se paró y dio media vuelta para retirarse del templo. No entendía el por qué la simple idea de pensar que tendría que atentar contra la vida de Marín le aterraba, lo cierto era que la idea de mantenerla cerca todo el tiempo le agradaba y agradeció a los dioses esa extraña circunstancia que le habían dado para mantenerse cerca de ella y protegerla, porque eso es lo que el haría.
Al salir Aioria del templo papal, Milo y el patriarca quedaron discutiendo acerca de la decisión de este.
-Levántate Milo- ordeno el gran papa. –Le he ordenado esa misión a Aioria justo por llevar la sangre de un traidor, es su oportunidad para demostrar la lealtad que me tiene, además se me ha informado que el águila y el león no mantienen buena comunicación; en dado caso que algo ocurra no dudará en matarla- aunque Milo no podía verlo el patriarca sonreía con cinismo bajo la máscara pues sabía que tarde o temprano Marín iría tras Seiya y Aioria la mataría sin piedad para quitarse la etiqueta de traidor.
-Ya veo su ilustrísima, usted piensa en todo. Siento mucho haber actuado erróneamente, si no necesita nada más de mí, me retiro- dijo el escorpión saliendo del templo más irritado que antes pues al igual que todos él tenía la firme convicción de que Aioria de leo era un traidor al igual que su hermano Aioros de sagitario.
Sumergido en sus pensamientos el león caminaba rumbo a la cabaña de Marín al llegar se sentó debajo de un árbol que estaba justo enfrente, la había buscado por todas partes y al no verla por ningún lugar supuso que debía estar en su cabaña, así que pacientemente espero verla en el transcurso del día.
Cuando el sol comenzaba a ocultarse la vio salir acomodándose las vendas para ir a entrenar al coliseo y ella al levantar su vista vio a Aioria y se dirigió hacia él.
-¿Qué haces aquí leo? Creí haberte dejado claro que no quiero tu amistad-
Aioria sonrió para sus adentros pensando que lo que le diría le desagradaría aún más. –Tendrás que aguantarte Marín porque tengo la misión de mantenerte vigilada-
-¿Qué dices?- preguntó ella sorprendida ante la respuesta del caballero.
-Asuntos del patriarca- dijo el alzando los hombros y negando con la cabeza. -Necesito hablar contigo de algo serio- dijo cambiando la apariencia de su rostro que hasta hace unos momentos era relajado.
-Adelante, tú dirás- dijo ella poniendo total atención a lo que diría el caballero de leo.
-Aquí no, pasemos a tu cabaña. Camina que yo te seguiré- dijo el caballero de leo.
La amazona asintió pensando que por el tono de voz de Aioria realmente era algo serio. Al entrar a su cabaña ella se sentó en un extremo de la mesa y Aioria en el otro.
-Marín- comenzó diciendo él. –Escucha, no necesitas decirme que pasa realmente… pero hoy el patriarca solicitó mi presencia para darme una nueva misión, mi misión consiste en mantenerte vigilada y si por alguna razón llegas a salir del santuario tengo órdenes directas de matarte- dijo el clavando su mirada sobre la amazona para interpretar su lenguaje corporal ya que no podía ver su rostro.
-Entonces Seiya… ¡Seiya está corriendo grave peligro!- dijo la amazona presintiendo que algo malo se acercaba a la vida de su ex alumno.
-¿Qué dices?- preguntó una tercera voz abriendo de una patada la puerta.
El rostro de Aioria palideció al ver a Shaina parada en el marco de la puerta, sin quererlo la amazona de ofiuco había escuchado parte de la conversación y corrió a toda prisa huyendo de aquel lugar.
-Shaina, espera- gritó Marín tratando de correr detrás de la cobra pero Aioria la detuvo del brazo al darse cuenta que sería imposible.
-Aioria, yo…lo siento, no creí que Shaina fuera a escuchar algo, se el concepto que todos tienen de ti y si ella le dice algo al patriarca lo tomará como una traición de tu parte y tu como caballero sabes lo que eso significa- dijo ella mientras cerraba la puerta y regresaba a sentarse.
Un semblante de preocupación se dibujó en su rostro para después decir -Sí, estoy consciente de ello Marín, pero no puedo permitir que cometas alguna insensatez, gracias a los dioses el patriarca cambió de parecer y me dio la misión a mí porque de lo contrario Milo estaría a cargo-
-Y te lo agradezco- dijo ella. -Esto me confirma muchas cosas que tendré que investigar a fondo, por lo pronto te pido que salgas de mi cabaña, nadie más debe verte aquí dentro- pidió ella amablemente.
El león asintió y salió de ahí cuanto antes dejando a una amazona pensativa. Marín se metió a bañar para refrescarse un poco y poder pensar con claridad, tenía que sacar a Aioria del lío en el que se había metido al ser escuchado por Shaina.
-Aunque aun era muy pequeña recuerdo como todos en el santuario hablaban acerca de que el patriarca cambió mucho semanas antes de la muerte de Aioros de sagitario y no lo entiendo, ¿Por qué se ha vuelto maligno un hombre que alguna vez fue respetado por todo el mundo? quizás la única clave del secreto es… star hill-
FANFIKEROS HASTA AQUÍ EL CAPITULO DE HOY, LAS COSAS SE EMPIEZAN A COMPLICAR MÁS PARA ESTA PAREJITA, PERO AL FIIIIIN PARECE QUE LA AMAZONA DEL ÁGUILA EMPIEZA A TOLERAR AL LEÓN Y LA PREGUNTA DEL MILLÓN DE DÓLARES, ¿QUÉ CREEN USTEDES QUE HAGA LA COBRA?
MUCHAS GRACIAS EN VERDAD A TODOS LOS QUE ME LEEN AL OTRO LADO DE LA PANTALLA, GRACIAS POR SUS REVIEWS Y SUS INBOX. ¡AGRADECIDA MIL DE QUE ESTA HISTORIA SEA DE SU AGRADO!
