hi!!
otro cap más!
gracias por lo reviews y siento la demora!!
espero que les guste el cap
enjoy the story..
Observé mi imagen en el espejo una vez más, me costaba reconocerme. Esa mujer no podía ser yo, pero parecía que lo era. El vestido azul que me había regalado, gracias al incentivo de mi amiga Ino, era bellísimo. Tenía que reconocer que fue una suerte tenerla a mi lado, sin ella no lo habría comprado.
Giré sobre mis pies y disfruté como la tela de la pollera se levantaba. La delicada prenda me llegaba un dedo o dos por arriba de las rodillas y si bien era "elegante y apropiado", como lo había elogiado Hina, aún me sentía incómoda. Contradictoriamente incómoda: por una lado me sentía hermosa, femenina y atractiva; y por el otro una pobre chica tonta, acostumbrada a pasar desapercibida, intentando lucir acorde a una fiesta demasiado importante para ella. Es que no tenía la menor idea de cómo comportarme.
Suspiré, dejé que todo el aire saliera de mis pulmones para llenarlos nuevamente. Estaba nerviosa, demasiado para mi gusto. Fijé mis ojos en los zapatos de tacón negros que esperaban su turno al lado de la cama. Si antes estaba nerviosa, ahora la ansiedad causaba estragos en mi ritmo cardíaco.
Tratando de retrasar el momento, comencé a observar la gran habitación que Hinata tenía en la casa de sus padres.
La mansión Hyuuga no dejaba de sorprenderme, no sólo por lo grande que era sino también por su belleza, armonía y sencillez. Estaba sinceramente sorprendida, las pocas veces que lo había visto al padre de Hinata me había parecido un hombre extremadamente frío y calculador, por lo que esperaba que la residencia de la familia Hyuuga fuera igual.
Sin embargo las primeras impresiones no siempre eran verdaderas y las personas pueden llegar a mostrar dentro la tranquilidad, comodidad y privacidad del hogar una personalidad totalmente distinta a la del ámbito laboral. Y esto era lo que le había pasado con Hiashi Hyuuga.
La mansión de Hinata era agradable y acogedora, uno lograba sentirse como en casa; y, por lo que podía deducir, la llegada del primo de mi amiga sólo había traído mucha más alegría al de por sí alegre hogar.
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Dos toques suaves en la puerta me sacaron de mi ensimismamiento.
-Saku!! ¿Estás lista?- escuché como la dulce voz de Hinata me preguntaba- ¡Entro!
Al verla a Hinata arreglada no pude evitar sentirme extremadamente pequeña, su hermosura era avasallante. El vestido negro caía elegantemente sobre su cuerpo, resaltando sus curvas y acentuando su diminuta cintura. Su piel color marfil hacía un exquisito contraste con la fina tela de la prenda, y sus ojos perlados brillaban más que nunca. Su largo y lacio cabello estaba semirecogido y unas delicadas hebillas de strass le daban el toque perfecto. Los pequeños pies blancos lucían unos tacos negros de terciopelo, y en uno de sus tobillos una sencilla tobillera plateada brillaba.
Las joyas que mi amiga usaba no eran muy grandes, sino finas y delicadas.
-Estás hermosa- pronuncié intentando ocultar la tristeza que se había apoderado de mi ser.
Pero simplemente no podía. Bajé la mirada y jugué con mis manos… mis amigas eran demasiado bellas, cual rosas en flor, y yo un simple botón.
-Saku!!! Estas bellísima!!- pronunció Hinata. Sólo pude pensar que mi amiga trataba de levantarme el ánimo, ¿cómo podía decir que yo estaba bella cuando ella brillaba cual una estrella?
- Hina, no trates de levantarme el ánimo… es inútil.- le contesté yo secamente. Noté como uno de sus pies golpeaba el suelo insistentemente.
- Sakura Haruno! Yo no estoy tratando de levantarte el ánimo ni nada por el estilo!!- me gritó- Acepto que necesitas una muy buena dosis de autoestima, no lo niego pero… ¿me consideras capaz de mentirte? Me ofende!! Si digo que estás BELLÍSIMA es porque lo estás!!!- intenté replicar pero me lo impidió- y ni se te ocurra decir que es imposible, que no sos nada en comparación mía porque juro, por lo que más quiero en este maldito planeta, que esta noche va a ser tu peor pesadilla!!!
Anonadada tras semejante reto sólo pude bajar el rostro y pronunciar un tímido "lo siento".
- Así está mejor- dijo arrogantemente.- Bien… ¿estás descalza?- empalidecí ante su descubrimiento. Sus ojos blancos no dejaban de mirar mis pies con un deje de resentimiento, y noté, para mi desgracia, como un tic nervioso se apoderaba de su rostro. Tragué forzadamente y comencé a avanzar hacia la puerta abierta de la habitación, si quería escapar esa era mi única oportunidad. Ni bien alcancé la puerta pude escuchar los gritos de Hinata, sin embargo no dudé un instante en salir corriendo.
Hinata podía parecer la chica más tímida de todas, pero puedo asegurar que no conocía nada más peligroso que a ella enojada. En mi huída me crucé con una sonriente Hanabi, un alegre Hiashi, pero ninguno me había ofrecido ayuda… pensándolo bien creo que les resultaba gracioso ver mi cara de sufrimiento. ¡¡Qué suerte la mía!!
Tras una intensa corrida – aunque algo corta- Hinata me arrastró a su cuarto, donde me ordenó que me ponga los zapatos y que dejara de ser tan caprichosa. Si alguien nos hubiera visto seguramente pensaría o creería que ella parecía más una madre que reta a una hija que una amiga "tratando de ayudar" a otra (como ella decía).
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La tarde, a pesar de todo, pasó rápida y sin darme cuenta ya prácticamente estábamos listas para ir a la reunión de bienvenida del misterioso primo de Hinata.
Entre charlas y maquillaje, mi amiga me confirmó que Ino no iría porque –por fin- había quedado en encontrarse con Sai.
Al escuchar su nombre no pude evitar en pensar en él, no lo había vuelto a ver desde esa fatídica mañana, en la que sentí como mi cuerpo se llenaba de un extraño sentimiento que me asustó por su fuerza: la envidia. Ese amargo sentimiento fue el que me obligó a faltar a clases, a no ver a Ino ese día y, por sobre todo, a no volver a encontrarme con él. Yo no quería envidiar a Ino, porque ella era la persona que más quería, mi amiga… y Sai era a la vez un amigo al que con el correr del tiempo pude apreciar y conocer; por estos motivos no deseaba discutir o pelearme con ellos.
Lo que él me había hecho, en cierto modo, también había sido culpa mía. Si yo no lo hubiera dejado él no me habría lastimado, si yo me hubiera defendido en ese momento y si hubiera escuchado lo que me decían mis incondicionales amigas muchas cosas serían distintas.
Aunque pensándolo bien, si Tetsuo no hubiera aparecido en mi vida, hoy Ino no saldría con Sai, ni yo estaría arreglándome para una fiesta, ni sería tan cercana con las chicas; así que supongo que algo bueno salió de todo ese drama.
Bajé las escaleras y olvidé a mi desafortunada vida amorosa para sonreírle a una radiante Hanabi, a una exaltada Hinata y a una cohibida Tenten…
"¿una cohibida Tenten?"
- Tenten!! ¡¿Cuándo llegaste?! Estás divina!!!- le dije a la vez que corría a abrazarla.
- ¿¿Viste que está hermosa??- pronunció Hinata.
Y es que la morena estaba más bella que nunca. Un vestido verde agua envolvía su femenina y tonificada figura. Su cabello castaño caía en cascadas sobre su descubierta espalda; la sonrisa tímida que adornaba su rostro le proporcionaba un aire hasta el momento desconocido en ella; el vestido era perfecto, resaltaba sus curvas marcadas; el brillo de sus ojos iluminaba su cara; la elegancia y la sencillez de su atuendo resultaban perfectas para la joven muchacha.
El vestido le llegaba hasta las rodillas y caía con gracia, su cintura estrecha estaba ceñida por una fina cinta de un tono un poco más oscuro que el de la prenda. El escote no era muy profundo, sin embargo le brindaba a Tenten un aire sensual imposible de resistir. La belleza de la morena era incomparable e insuperable.
- ¿Te parece? Me siento un poco rara..- dijo ella.
- Yo creo que todas están perfectas- pronunció una potente y masculina voz.
- Papá!!!- sonrió Hanabi- Gracias!!
Y soltamos unas risas. La noche prometía ser hermosa, y no estaba dispuesta a desperdiciarla con tristes recuerdos, ni tontas inseguridades.
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Me encontraba parado frente a una puerta, que resultaba ser la más importante.
Mmm, sé que esto puede llegar a sonar raro, incluso a mi me resulta extraño, pero no puedo evitar pensar que era así. Tras esta simple puerta se encontraba la criatura más bella que pude haber conocido y, siendo francos, tenía miedo de echarlo todo a perder.
Suspiré una vez más antes de tocar el timbre y aguardé.
Una imponente figura apareció ante mi cara.
-Oh… -en aquel momento me hubiese echado a correr por mi vida al ver su expresión- Inoichi, esteee… -las palabras no me salían con claridad- ¿Está Ino?
Él me observó con rostro impasible, examinándome, y yo no pude evitar transpirar. Amaba a Ino, pero temía a su padre… demasiado…
"Mantén el pulso, Sai, que no te tiemblen las manos" me dije mientras entraba a la casa.
Traté de iniciar una conversación, sin embargo, me resultó terriblemente imposible, la voz me temblaba. Pero, ¿qué resultaba ser yo al final? En aquellas condiciones –con las manos temblorosas y sudadas- parecía más bien un pendejo asustado que un joven enamorado.
Mi único consuelo recaía en el hecho de que podría monopolizar la bella sonrisa de Ino. Por eso, estaba dispuesto a hacer todo… y someterme a todo.
- ¿Qué piensan hacer? –inquirió de una.
Un escalofrío recorrió mi espalda.
Me aclaré la garganta.
-Pensaba llevarla a cenar –intenté mantener mi voz firme.
- ¿Y después? –alzó una ceja inquisidoramente.
- estee…- "mierda!! Ya estaba temblando!!" –Yo… yo… -observé a la bella figura descendiendo por las escaleras con una despampanante sonrisa.
"Oh, salvado por mi diosa" me dije y dejé que un suspiro se escapase de mis labios.
-Papá –dijo ella con molestia- deja de asustar a Sai!
- Yo no lo estoy asustando!!- pronunció el hombre haciendo una extraña mueca, que sin embargo logró robarle otra sonrisa a mi ángel.
- Está bien…- le respondió ella, aunque por el tono de su voz parecía no creerle- Nos vamos?- se dirigió a mí y embobado sólo pude asentir con la cabeza.
- Bueno, si no queda otra –su expresión cambió radicalmente al ver como su hija se iba con otro hombre.- pero no quiero que llegues tarde!!
Observé como un adorable sonrojo se apoderaba de las femeninas mejillas y sonreí enternecido.
- Papá!!! Tengo veintiuno!!- le reprochó ella.
- Pero seguís siendo mi bebé!!!- le contestó él. Más relajado por la presencia de un ángel a mi costado, logré pronunciar algunas breves palabras.
- Señor, le prometo que antes de las doce la princesa está en casa- noté como el sonrojo de Ino adquiría más intensidad, y como el padre me miraba con una sonrisa.
-Muy bien hijo, confío en vos- y tras esas palabras nos fuimos.
"Creo que le caí bien!!" pensé internamente.
Conduje a la bella mujer hacia mi auto negro, abrí la puerta del copiloto y la cerré tras que ella tomara asiento.
Una vez sentados me permití perderme en esos expresivos ojos azules que me habían enamorado desde el primer momento en que me vi reflejado en ellos.
- Estás hermosa- le dije y para mi alegría recibí de sus labios un tímido pero bello beso cerca de mi boca.
Con una sonrisa tonta en mi rostro comencé a manejar por las ajetreadas calles nocturnas de buenos aires; sinceramente no me importaba el tráfico si con ello podía pasar más tiempo a su lado, embriagándome de su exquisito perfume.
En mi interior le agradecí a Sakura, sin ella jamás me hubiera atrevido a invitar a esta divina mujer, ni disfrutar de su agradable compañía.
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Estaba sentado en uno de los cómodos sillones de la suite del hotel donde me encontraba alojado por el momento. Nunca imaginé volver a mi país de origen, la vida en Inglaterra me era más conocida que esta. Agité una vez más el vaso de licor y dejé que mi mente volara tiempo atrás.
De niño solía pasar mucho tiempo en la casa de mi tío Hiashi, jugando con mi prima, o disfrutando de la cálida presencia de mi tía. Mi padre no solía pasar mucho tiempo conmigo ni en casa. Al principio pensé que era porque no me quería, al crecer descubrí que ese lugar le traía tristes y dolorosos recuerdos. Mi madre había muerto cuando yo era demasiado pequeño como para poder recordarla, pero sin duda mi padre no había podido olvidarla jamás.
Recordando las alegres tardes de mi infancia, me puse a pensar en mi prima Hinata, y me acordé de que no conocía a la más joven integrante de la familia: Hanabi Hyuuga.
Con algo de incertidumbre recaí en el hecho de que muchas cosas habrían cambiado desde mi partida.
¿Cómo estaría Hinata? ¿Cómo sería Hanabi? Ellas y mi tío eran mi única familia y, prácticamente no las conocía.
Mis cavilaciones fueron interrumpidas por la entrada estruendosa de Naruto.
¿Acaso nunca se cansaba de gritar??
-Hey!!! I don't know how to speak Spanish!!(1)- me gritó en inglés. Parecía ser que el idiota se habia dado cuenta que no sabía hablar en castellano.
- You, idiot. Stop shounting, they know how to speak English (2)- le contesté.
Era obvio que los presentes sabían hablar en inglés, pero se ve que para él ese hecho no era obvio.
Detrás de él noté como mi amigo Sasuke se masajeaba las sienes. Él estaba tan harto del rubio como yo.
Sin ganas de seguir escuchando la voz estruendosa de Naruto pronuncié:
- Let's go. (3)
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(1): hey!! no sé hablar en español!!!
(2): idiota, ellos saben hablar en inglés.
(3): vamos.
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end of the chapter
bueno, espero que les haya gustado!
cualquier duda me preguntan... ya se viene el encuentro!
kisses
