Resquicios de orgullo
Capítulo 6: comer es un placer
Por si no actualizo pronto…. ¡Felices fiestas! Espero que sea un tiempo agradable con toda la familia y que disfrutéis de ella.
Para los que os portasteis bien, os dedico este capítulo. Espero que tengáis muchos regalos, tanto materiales como sentimentales.
Un beso muy grande a todos y todas.
XX
Draco tenía pensado pasar poco tiempo en la "Dueña de C". Pero desde que vio la oportunidad de mortificar a Blaise Zabini, decidió pasar más tiempo en el local. Se iba a divertir. Se acercó a la chica.
-Sígueme la corriente y hoy te pagaré el doble.
-Vale, pero si es algo raro…
-No- suspiró pensando en lo mojigata que era- empieza fingiendo que no me conoces, dándome dos besos por saludo. Después sonreirás, hablaremos un par de veces y me llevarás a la parte de atrás. ¿Lo has entendido?
-Por supuesto.
Se separó de la chica y ella con una gran sonrisa le dio un beso en la mejilla, muy despacio y cerca de la comisura de los labios.
-Coquetea un poco- le gruñó el chico.
Hermione miró hacia sus compañeras y decidió evitarlas, ya que no sabía como coquetear. Se fijó en Caroline. Colocó las manos en la barra y flexionó los codos y juntó los brazos, de tal forma que su escote ahora era mucho más amplio. El chico sonrió al ver lo que hacía la chica, no era para nada sensual, pero estaba consiguiendo molestar a Blaise.
Se humedeció los labios tranquilamente y acercó una mano a colocar un mechón del chico tras la oreja. Acercándose a su rostro.
-Muérdeme el lóbulo de la oreja- comentó el chico.
Se acercó a la oreja visible para el moreno y le cogió la oreja entre sus dientes suavemente.
-¿Ahora qué más quieres que haga?- le murmuró al oído.
-Hazme un gesto con el dedo y guíame hasta la habitación.
Se alejó un poco y levantó su dedo moviéndolo para que la siguiera. Al llegar al pasillo miró atrás y vio como Blaise la miraba con bastante odio. Le hizo seña a Draco para que pasara delante de ella y cuando estaba adelantado, le cogió la mano y tiró de él, quedando el chico de frente hacia Blaise.
-Se le nota muy enfadado- le dijo la chica.
Rápidamente se dirigieron a la habitación de la chica. Hermione empezó a desvestirse. Draco le agarró suavemente la muñeca, deteniéndola.
-Hazlo más despacio- dijo con una sonrisa en los labios. Se sentó en la cama a observar.
Le gustaba verla sonrojada. Con pudor, se sacó el pequeño top, dejando a la vista su sujetador negro. No quería sacarse el pantalón, ya que llevaba puesto un tanga que apenas tapaba nada. Roja a más no poder, se desabrochó el pantalón y lo dejó caer. Desvió la mirada y esperó a que él le dijera algo.
-Cada vez, traes lencería más provocativa. Cualquiera diría que pretendes que me excite al verte.
Al ver la cara de la chica, soltó una carcajada. Estos últimos días se había reído más que en los últimos años. Aunque al principio, pensaba hacer sufrir a Granger. Pero, ahora empezaba a disfrutar el tiempo que pasaba con la chica. No solo pensaba en el placer sexual, sino en los pequeños detalles. Le llamaba la atención que se sonrojase, con ese cuerpo no debería tener tanto pudor. Era extraña, aunque había cambiado su vestuario, no se notaba del todo cómoda con el. Pero lo que realmente le sorprendía era que se avergonzara de los piropos que recibía por parte de los clientes.
Esta sería su cuarta noche y aunque le parecía poco tiempo, se estaba acostumbrando a la compañía de Granger. Su forma de ser, le parecía particular y graciosa. Cada vez quería ponerla más al límite y saber hasta donde aguantaría.
-Sigue- le instó el chico.
Ella no quería darle la espalda, ya que le mostraría todo su culo, pero si no lo hacía, vería su pecho. Se desabrochó el sujetador y lo dejó caer por sus brazos, con un brazo se tapó sus pechos.
Viendo el mal rato que estaba empezando a pasar. Le hizo un gesto con la mano para que se acercara.
-Métete en cama. Ahora te voy a enseñar, como uno debe sacarse la ropa- comentó divertido- si te tapas los ojos o apartas la mirada, tendrás que volver a desnudarte.
Hermione asintió con la cabeza.
El chico sabía que no le era indiferente a la chica, la había visto varias veces como lo comía con la mirada. Pero quería ver como realmente se derretía ante su belleza. Para ello, empezó sacándose la capa, le gustaba la mirada de la chica fija en él. Continuó con la camisa, uno a uno fue desabrochando, al acabar se dirigió a sus muñecas y se sacó los gemelos y los dejó en la mesa.
Hermione se recreó en la espalda del chico, aunque no era muy grande, destacaban sus anchos hombros. Al darse la vuelta se mordió el labio al ver su torso, aunque no estaba muy marcado, incitaba a lamerlo de arriba abajo. Se reprendió al ver la cara del dueño de ese torso. No podía apartar la vista del chico, así que la dirigió a sus pies. De esa manera, su lívido descendió. No podía fantasear con Draco Malfoy.
Después de unos segundos, vio como a los pies del chico caía su pantalón y el boxer. Después vio como se acercaban a la cama.
-La próxima vez, especificaré que mires más arriba de los pies- comentó un poco decepcionado.
Le cogió la quijada con dos dedos y le movió la cabeza, quedado sus ojos enfrentados.
-¿Por qué no me miras?- preguntó molesto- sé sincera.
Se planteó la idea de mentir, pero estaba cansada y sentía el alcohol nublaba parte de sus sentidos. Sabía que no podía caer más bajo.
-Porque no quiero que me atraigas- le dijo sinceramente.
-Granger, es imposible que no sientas atraída por mí. Soy perfecto, tengo unas facciones muy atractivas y un cuerpo envidiable.
Había un buen ambiente entre ellos y no quería decirle porque le odiaba. No quería confesarle que jamás podría perdonarle todo lo que había hecho, todas las decisiones equivocadas que había tomado.
-Deja de pensar. Olvídate que somos quienes somos, piensa que somos dos desconocidos que solo se dejan llevar por sus instintos más primarios.
Ella asintió con la cabeza como respuesta, le tocó la cara, en forma de caricia. Jugó con el pelo del chico y se acercó hasta sus labios. Al principio fue solo un pequeño roce. Deslizó sus dedos suavemente por el torso del chico, cuando llego a su bóxer, recorrió el borde. Draco emitió una especie de gruñido. Siguió alrededor de su ropa interior hasta su espalda, una vez allí subió su mano hacia su espalda y sus hombros. Le acarició la cara nuevamente y profundizó más su beso.
Le estaba gustando la delicadeza de la chica, pero ya no aguantaba más. Se inclinó sobre ella y la tumbó en la cama. Le cogió de las manos, cruzando sus dedos y las puso por encima de su cabeza. No quería que se tapase.
Deslizó su mano libre sobre el cuerpo de la chica, hasta llegar a uno de sus pechos. Mientras jugaba con el pezón de la chica, con sus dedos, su lengua hacía algo parecido con el otro pecho. Hermione dejaba escapar pequeños suspiros de placer, que excitaban al chico.
A Draco siempre le había gustado que le dieran placer, pero también le gustaba saber que él lo daba. Ver a una mujer en sus brazos, mientras se retorcía de placer bajo él, era una gran sensación. Le hacía sentir poderoso, como si tuviera todo bajo control. Notaba como la chica estaba bajo su dominio, ahora mismo eran solo ellos dos. Se regodeaba en el hecho de que ella disfruta con su toque, solo con él.
Le soltó las manos y le sacó su última prenda. Empezó a rozar su cadera con la de ella. Hermione soltó un pequeño gemido.
Ya había perdido toda la vergüenza que podía quedarle, así que dio rienda suelta a la pasión. Todavía no se creía lo que el rubio le hacía sentir. Jamás imaginó que le iba a pedir algo al chico, pero su cuerpo le pedía más. Ya no le llegaba con un simple roce, lo quería dentro de ella.
-Malfoy- le pidió.
Vaya con la leona pensó el chico. No se podía creer que Granger le estuviese rogando por más de él. Aunque sabía que él también la deseaba, jamás se lo dejaría entrever. Se introdujo en ella de una fuerte embestida. La chica le clavó los dedos en su espalda, a la vez que gemía.
-Granger no te contengas- le dijo el chico al oído.
Empezó a aumentar la velocidad. Cuando notó que la chica estaba a punto de tener su orgasmo se paró. Ella abrió los ojos y lo miró fijamente, como si no se creyese lo que acababa de pasar.
-¿Ya acabaste?- preguntó tartamudeando.
El chico se carcajeó.
-No, pero si quieres tu orgasmo, te lo tienes que ganar.
Salió de dentro de ella y se tumbó a su lado.
-Ponte encima de mí- le dijo el chico al ver que no se movía.
Hermione más roja que nunca, se puso sobre el chico. Cogió el miembro del chico en la mano. A pesar de estar húmeda, no se daba introducido el miembro del chico. Estaba demasiado nerviosa. El chico cogió las caderas de la chica y se introdujo rápidamente. Jadeó. Ambos disfrutaron de su estrechez y de sentirse tan profundo.
Pensó que le iba a doler, pero le había gustado esa rudeza. Poco a poco comenzó a moverse. Lo estaba disfrutando y aumentó la velocidad. Arqueó la espalda de placer y echó su cabeza hacia atrás. Draco disfrutó de las vistas. La chica no tenía unos pechos muy grandes, pero eran turgentes y bien proporcionados. Deslizó sus manos por la piel de la chica hasta llegar a sus senos. Comenzó a jugar con su pezón. Escuchó como a Hermione se le escapó un gemido de placer.
Sus respiraciones eran rápidas e entrecortada. Draco le agarró la cadera y la ayudó, ya que no quería que parara. Hermione cuando estaba a punto de llegar al orgasmo, se inclinó y se apoyó las manos en los hombros del chico. Cuando acabó, pegó su frente a la del chico.
-Vaya Granger, eres toda una fiera- le dijo el chico haciendo alusión a que le había clavado las uñas en su hombro.
Hermione al escuchar sus palabras, se separó del chico y se levantó de la cama. Cogió su ropa y se encerró en el baño. Tiró su ropa encima de un mueble y se apoyó en la pileta. Abrió el grifo y se humedeció la cara. Todavía tenía la cara sonrojada y los sentidos a flor de piel. Se acarició el cuello y con un dedo, descendió por el medio de sus pechos. Suspiró. A pesar de todo, seguía sintiendo sobre su piel las manos y besos del chico.
A pesar de todo, se negaba a sí misma que él tuviese el control de la situación. Pero era evidente que su cuerpo se doblegaba ante su sola presencia. A penas había necesitado que la tocase para notar como el calor la invadía. Se relamió los labios, ya que se le secaron. Se dijo que fue debido a lo ocurrido anteriormente, no por pensar en el rubio.
-Granger, ¿estás bien?- preguntó el rubio.
En cuanto acabó la pregunta se arrepintió. No tenía por qué preocuparse de la chica, ella era mayorcita. Pero no podía evitar en que se estaba lavando tan fuerte como lo había hecho hacía cuatro días.
Pensar en que era la cuarta vez que se acostaba con la chica, le producía una extraña sensación. Supuso que era la emoción por ver la cara de sus amigos cuando se enteraran.
-Sí, ahora salgo.
Se puso su short y su crop top. Salió rápidamente y sin mirar al chico.
-Bueno…- no sabía que decir- ¿nos vemos mañana?
Que la chica no le mirase, le crispaba los nervios. La cogió del brazo y le dio un beso profundo.
-Sí, nos vemos mañana.
Le sonrió socarronamente, al ver que lo observaba sin entender a que venía eso. Después de dos segundos, reaccionó y salió por la puerta. El chico sonrió por desconcertar de esa manera a la chica. Sabía que era complicado turbarla y dejarla sin palabras y eso lo entretenía. Le gustaba eso de meterse con la chica, disfrutaba de hacerla rabiar.
Hermione en cuanto llegó a su casa, tiró su bolso en el suelo de su cama. Estaba relajada, pero estaba molesta porque tenía emociones encontradas. Deseaba que le hiciera sentir como nunca, pero odiaba cuando se ponía impertinente y no paraba de meterse con ella. Odiaba que disfrutase con su molestia.
Estaba cansada, pero con la mala leche que tenía, sabía que no podría conciliar el sueño. Se puso ropa cómoda y cogió su abrigo y salió a caminar por su barrio. La frustración no desaparecía, así que empezó a correr. Después de media hora, estaba totalmente agotada. Redujo su ritmo hasta detenerse.
De regreso a su casa, tenía la mente despejada.
-xxxxxxx-
Habían pasado dos días y dos noches. Hermione había estado haciendo cuentas. Ayer había ido a ver al señor Cupricionio Brown y le había pagado todo lo que debía. Con lo que le había pagado Malfoy a mayores, le daba para pagar casi por completo la hipoteca de la casa, más algo de lo que tenía en Gringotts. Además, del adelanto de Cindy por la noche que le faltaba por pasar con Malfoy.
Deseaba con todas sus fuerzas que todo acabase cuanto antes. Quería que se despertase y ver que todo era un terrible sueño. Deseaba más que nunca, tener sus padres.
Aunque ya había cenado, se sentó a comer algo más. Triste, se sentó a comer algo de fruta. Se sonrojó a recordar como habían jugado con comida la noche anterior.
Malfoy la estaba esperando, sentado en la cama. Se fijó en que la chica, llevaba puesto un mono muy ajustado. Lo que vio, le preocupó.
-¿Cuánto haces que no comes bien?-preguntó molesto.
-Como lo suficiente, lo que pasa es que con la muerte de mis padres, me fuerzo menos.
-Comer no es un esfuerzo, es un placer- le dijo con los puños apretados.
- Si tú lo dices- susurró.
-No te muevas- le advirtió.
Después de unos segundos, apareció con varios platos de comida suspendidos a su alrededor.
-¿Qué es todo eso?
-Para ser tan inteligente, no eres muy lista. Ahora te voy a enseñar a comer.
Cogió una fresa y se la comió lentamente delante de la chica, saboreándola. Metió el dedo en chocolate y lo chupó. Hermione lo miraba embelesada. Sus gestos, sus movimientos hacían que todo en él significase sexo desenfrenado y pasión. Le atraía y deseaba ser ella quién chupase ese dedo.
Draco sabía perfectamente que hacía. Veía como la chica no despegaba sus ojos de él.
-¿Quieres una fresa, Granger?
La chica se acercó a la fuente y cogió una. La metió en chocolate y la comió de manera similar al chico. Intentó copiarle, pero sabía que no se verían tan sexy. Pero fue suficiente para que el rubio se fijase en una pequeña mancha de chocolate que tenía en la cara. Acercó su pulgar y la limpió. Iba a lamerlo, cuando la chica le cogió la mano y se lo chupó ella.
Sonrió divertido por la actitud atrevida de la chica. En cuanto sacó su dedo de su boca la besó. Al separarse, ella metió un dedo en el chocolate y le manchó la cara al chico.
-Está jugando con fuego- le advirtió el chico.
-En realidad es con chocolate- se burló- así sabes más dulce.
Como respuesta, levantó una ceja. Al ver que iba a cogerla, quiso escapar. Pero él fue más rápido y la atrapó.
-Ahora vas a ver.
Le dio la vuelta y le bajó la cremallera del mono. Le bajó la parte de arria dejándola en sujetador. La tumbó en la mesa y cogió medio limón y lo exprimió desde su boca hasta su ombligo.
-Ahora tú también estás agria.
Ella se rio. Mojó en nata una fresa y se la dio a comer al chico. Mientras cogió la fresa y la comía, la chica le desabrochaba la camisa. Le tiró de la camisa hacia sus muñecas. Al no haberle sacado los gemelos, se le quedó atasca. La chica lo hizo apropósito para poder llenarle todo el pecho de chocolate. Cogió una fresa y empezó a bajarla por el cuello del rubio hasta su ombligo. El contraste del chocolate caliente, con el frío de la fresa, le erizaba la piel.
-Granger, sácame la camisa- le dijo el chico al oído, para después morderle el lóbulo de la oreja.
-¿Y si no lo hago?
-Atente a las consecuencias.
Draco se quedó quieto mientras le sacaba los gemelos, también le sacó lentamente la camisa. Hermione la dejó caer al suelo.
El chico cogió y tiró del mono, dejándola solo en ropa interior. Hermione levantó las caderas para que le fuera más fácil. Recorrió suavemente sus piernas. Cuando llegó a su cadera, la acercó a él y comenzó a mover sus caderas contra las de la chica. Le sacó el sujetador y la tumbó de nuevo sobre la mesa. Cogió una fresa y empezó a jugar con los pezones de la chica, que ya estaban duros. Pero más se endurecieron debido al frío. Le echó nata a ambos pechos y empezó a besarlos.
Excitada, empezó a mover más las caderas. Empezó a soltar gemidos, mientras se agarraba a su espalda. Le sacó las bragas y notó lo mojada que estaba. Se sacó el pantalón y el calzoncillo y la penetró rápidamente. Después de varias penetraciones, le subió las piernas sus hombros.
Hermione se retorció de placer bajo le chico. Notaba como en esa postura el rozamiento era mucho mayor. Rápidamente llegó al clímax.
Le bajó las piernas y la llevó en brazos al baño.
-¿Te vas a duchar?- preguntó la chica.
-En mi casa. Adiós.
De camino al bar "La dueña de C" iba pensando en las dos noches que le quedaban. Todo era muy diferente del primer día. Aunque seguía sintiendo que era una obligación ir. Necesitaba un sitio donde dormir, ya que hasta que acabase sus estudios no conseguiría un buen trabajo. Para vivir, le valdría un trabajo cualquiera.
REVIEWS:
Sailor mercuri o neptune:
Fuego hay un poco, como predijiste. Aunque, no sé si hubo más entre Draco y Hermione o debido a Blaise. Lo enfadado que estaba daba para encender una buena hoguera xD.
¡Gracias por comentar!
Aid4:
¡Gracias! Aunque para mí, lo mejor está por llegar. Al acabar esta semana con Draco, será mejor jeje
Al principio, pensé que sus amigos estuviesen más cerca de ella, pero si lo estaban, se darían de cuenta de lo que sucedía entre ella y Draco. Por lo que decidí, mantenerlos ocupados y no influyeran mucho en su vida. Más adelante, aparecerán más.
Blaise está algo encaprichado. Pero no por Hermione, sino porque Draco consiguiese algo que él no consiguió.
¡Espero que hasta pronto! Cuídate mucho y gracias por todo.
