Cuando Logan se despertó de inmediato sintió la ausencia del omega, soltó un gruñido de forma involuntaria y rápidamente comenzó a buscarlo por todas partes, a los pocos minutos pudo ver como el omega estaba arrullando a algunos niños, probablemente pequeños alfas y omegas que habían llegado huérfanos al lugar.
Se quedó anonadado, se le hizo extraño ver a Peter en esa faceta, después de todo hace menos de un día lo había visto matar a sangre fría, en cambio ahora, era un omega totalmente distinto, trasmitía una calidez que nunca antes pensó en ver, sus manos picaban por ir hasta el omega, ansiaba sentirlo entre sus brazos y aspirar el aroma de su cuello, quería hundir su nariz en el cuello.
— Tío, hambre — Logan dio un respingo cuando el pequeño alfita se hundió en su cuello —papi aún está durmiendo y Erik también — David hizo un mohín que le sacó una sonrisa al alfa, lo tomó entre sus brazos y afirmándolo sobre su cadera se lo llevó, de seguro Peter sabría donde conseguir comida, dio un último vistazo a su amigo y definitivamente, Charles se veía extremadamente cómodo en los brazos de Magneto.
Peter terminó de repartir comida a los más pequeños, levantó la cara cuando sintió una fragancia que ya conocía muy bien, rápidamente esbozo una gran sonrisa y fue al encuentro del pequeño alfa que ya consideraba su hermanito, lo tomó entre sus brazos y el pequeño se hundió en su cuello, para luego susurrar que quería alimento.
— Omega te ves cansado — expresó Logan al darse cuenta del semblante de Peter, su piel estaba blanca y sus ojos estaban marcados por unas importantes ojeras. El omega lo miró, levantó los hombros y lo ignoró rotundamente, dejando al alfa con la palabra en la boca fue por algo de comida para David y para seguir entregando a la gente. Logan soltó un gruñido haciendo que algunos niños y niñas dieran un salto, ganándose una mirada de reprimenda por parte de Peter.
Horas más tarde las cosas no paraban en el búnker, no había entrado nadie y los ánimos estaban por los suelos, ya prácticamente era imposible que llegara alguien más, indicando que no habían más sobrevivientes, rogaban porque sus compañeros alfas y omegas hubieran encontrado otros refugios, algún aliado, esperaban que algunos compañeros betas les hubieran brindado algo de apoyo.
Incluso estando importantes metros bajo tierra lograban sentir el ruido de las explosiones, el aroma del lugar estaba viciado a sangre, algunos omegas chillaban, los alfas estaban intranquilos, los pequeños lloraban, todo el mundo tenía una horrible sensación, sabían que lo peor no había pasado, tenían miedo de lo que se encontrarían al salir de aquel lugar.
Ese día no hubo visita de los betas, estaban incomunicados y eso sólo aumentaba los nervios del grupo, Alex frustrado en más de una oportunidad golpeo el muro, no le gustaba la incertidumbre, tenía miedo por Hank, no quería que nadie tocara a su beta, le arrancaría la cabeza a quien se atreviera.
Un fuerte aroma golpeó la nariz de todos, una joven omega soltó un chillido mientras su cuerpo temblaba, Wanda fue rápida a su encuentro gruñéndole a todo alfa que se acercaba, rápidamente Kurt llegó a su lado inyectando un inhibidor del celo, a los pocos minutos Warren terminó de gruñirle a algunos insistentes alfas llevándose a la muchacha a otro lugar.
Sabían que una situación así podría pasar, el encierro y el miedo podría adelantar algunos celos, y algunos alfas inexpertos no eran inmunes a las exaltadas feromonas, dejándose llevar por sus impulsos.
— Omegas — todos los mencionados se quedaron mirando a la joven Lehnsherr — todos y todas tomaremos píldoras, no podemos permitirnos un celo en este encierro. A nadie le gusta y aún están en etapa de experimentación, pero es un mal necesario. Quizás sientan algunos malestares, les pido que me avisen inmediatamente — suspiro la muchacha.
— Ningún alfa tomará a un omega sin su consentimiento — la fuerte voz de Erik retumbó por todo el lugar — demostremos que no somos aquellos monstruos que hacen creer los asquerosos humanos — Raven le dedicó una mirada molesta mientras chasqueaba la lengua.
Nadie alcanzó a hablar cuando un fuerte ruido y una alta vibración se comenzó a sentir, de un momento a otro la tierra comenzó a moverse con fuerza. Las pocas velas se apagaron, la tierra se comenzó a mover con mayor intensidad, el ambiente se vició con un fuerte aroma a miedo, se escuchaban gritos y chillidos, todo era un horrible caos.
Charles comenzó a gritar desesperado, su hijo no estaba y no sabía cómo encontrarlo, se escuchaba como algunas cosas caían, gritos de dolor y llantos desesperados, el omega en medio de la oscuridad se movía lleno de miedo, su corazón dolía y necesitaba a su pequeño.
Los segundos parecían horas, Logan estaba seguro que llevaban más de tres minutos y al parecer la tierra no tenía para cuando parar, de un momento a otro el movimiento cesó, a los pocos segundos todos los gritos y llantos se apagaron, hubo un minuto de absoluto silencio, nadie se atrevía a mover, a hablar, ni siquiera a susurrar.
No faltó mucho para que el caos volviera, lentamente algunas velas se comenzaron a prender, encontrándose con un gran desastre, muchas cosas estaban en el suelo, habían algunas personas heridas, habían sido aplastadas por repisas u otras cosas, incluso algunos habían salido dañados cuando alfas u omegas desesperados se habían transformado en grandes bestias. Había comida por los suelos. Charles rápidamente se incorporó a la poca luz, una habilidad que tenían todos los omegas y alfas con la poca luz, gimoteo llamando a su hijo, sentía una fuerte presión en el pecho.
— Pa…papi — sintió como tironeaban su ropa, rápidamente soltó el llanto y acunó a su pequeño, ambos lloraban mientras notaban el polvo y la sangre que les cubría el cuerpo. Un poco más atrás estaba Peter con una sincera sonrisa, Charles le dedicó una mirada de agradecimiento y luego trató de calmar a su niño con su aroma.
— Bebé estás a salvo, tuve tanto miedo — suspiró Charles sollozando.
— Peter me protegió, él es valiente, muy valiente. Un omega maravilloso, me quiero casar con él — soltó el pequeño de forma sincera y con los ojitos brillantes. Charles no pudo evitar una risita, sólo su hijo podía soltar un comentario como ese en un momento tan catastrófico, realmente los niños eran admirables.
— No — ambos dieron un salto al escuchar la grave voz de Logan — están a salvo — explicó el alfa soltando un fuerte suspiro, para luego alejarse rápidamente de ahí, dejando confundidos a David y a Charles.
— Mi omega, David bebé — ahora escucharon la voz de Erik, para luego sentir algunos besos por parte del alfa, quien los atrajo a su cuerpo y los inundó en feromonas, Charles sin darse cuenta ya estaba llorando acurrucado en el pecho del alfa, mientras David lo imitaba sin entender nada.
Necesitaban atender a los heridos, rápidamente Raven y Charles se pusieron a trabajar, David como un niño grande se quedó al cuidado de Wanda, ayudándola a llevar vendas y compresas que tu papi y tía necesitaban. Por otra parte, Magneto y Wolverine hablaban con sus alfas más cercanos, necesitaban ver que pasos seguir, ya habían pasado muchas horas sin noticias del exterior y ahora con un terremoto las cosas se complicaron, incluso tenían que sacar algunos cadáveres antes de que fueran foco de enfermedades.
Decidieron que lo mejor sería mandar un pequeño grupo de expedición, aún no podían salir en manada, no mientras no llegaran los refuerzos del exterior, seguramente ahora con el terremoto se retrasaría un poco más la llegaba de Stark. Por suerte tenían suministros para un par de días, si los racionaban bien podrían durar algunas semanas, las suficientes para terminar de crear un buen plan, tener refuerzos y preparar un ambiente óptimo para la guerra.
Charles se limpió el sudor de la frente mientras seguía trabajando de forma concentrada, él y Raven eran prácticamente los únicos que podían ayudar, y él haría hasta lo imposible por no perder más vidas. Quedó anonadado ante el comportamiento de su hijo, David que tendía a ser bastante tímido estaba siendo de extrema utilidad, el niño lo estaba ayudando de forma responsable, incluso soltando increíbles palabras de consuelo, se sintió absolutamente orgulloso, en esos momentos sentía que todo había valido la pena.
— Tú no vas a ir omega — Logan gruñó llamando la atención de un importante grupo de alfas.
— Mala jugada — escuchó un susurró por parte de Erik, el alfa seguía con el semblante serio esperando la reacción de su hijo.
— Tú no eres mi alfa — Peter lo miró fijamente, haciendo que todo el grupo pusiera atención en ellos dos — a mi nadie me manda — soltó enojado, soltando un fuerte aroma mientras sus colmillos se dejaban a la vista — que me hayas follado no te da ningún derecho a mandarme, ningún puto alfa tiene el derecho a mandarme — terminó de expresar el omega con una voz gélida. Algunos miraban curiosos y otros divertidos, especialmente los amigos de Peter.
— Te quedas acá — ahora su gruñido salió con su voz de mando, llamando incluso más la atención de todos.
— A mi hijo no lo mandas — ahora fue el fuerte gruñido de Erik él que se escuchó — en nuestro grupo los omegas valen tanto o más que los alfas — soltó de forma calmada — y no hay nadie más rápido y seguro que mi hijo, no hay discusión — Peter, Kurt y Warren, salgan a misión cuanto antes. Tú veras a quien envías Wolverine, pero de la hermandad ya está decidido quienes irán a investigar — terminó de explicar tranquilamente el alfa — ahora si me permiten tengo cosas que hacer, ve con cuidado Pet — el alfa pasó al lado de su hijo, dejando un cálido beso en su frente, el resto de los seguidores de Erik se dispersó rápidamente, comenzando a ayudar en todo lo que podían.
Logan pasó sus manos por su rostro frustrado, ese jodido omega lo había sacado de sus casillas y definitivamente lo había dejado en ridículo, disperso rápido a su grupo. Necesitaba pensar cuál sería el mejor plan a seguir, además, le urgía hablar con Peter.
— Gracias omega, gracias por todo lo que haces — soltó Erik dándole un fugaz beso en el cuello — gracias por ayudar a mi hija David, serás un excelente alfa — acarició los cabellos del pequeño quien esbozó una gran sonrisa.
Había sido una tarde dura, habían muchos heridos y mucho miedo, por suerte casi no se habían sentido réplicas y gracias al arduo trabajo de algunos voluntarios ya todo estaba volviendo a la calma. Algunos subordinados de Logan sacaron un par de cadáveres, escondiéndolo de forma rápida en el bosque, no podían arriesgarse a ser descubiertos, necesitaban al menos algunos días para reponerse y estar preparados para la batalla.
Ya habían pasado un par de horas desde que el pequeño grupo de expedición había partido y aún no tenían noticias, tampoco se habían hecho presentes los betas aliados, haciendo que lentamente la incertidumbre y el miedo se apoderaba del búnker.
Logan miró su reloj de muñeca, Peter ya se había ido hace cinco horas y aún no regresaba, se sentía idiota, no había alcanzado a pedir disculpas, tenía una mala sensación en la boca.
— Tranquilo, mi hermano sabe cuidarse — explicó Wanda sentándose al lado del líder, mientras le extendía algo de alimento — Peter es realmente rápido y fuerte, es un omega excepcional — finalizó la muchacha mientras cerraba los ojos y lentamente se comenzaba a quedar dormida. A los pocos minutos, Erik llegó hasta ella llevandosela y poniéndola al lado de Charles, ambos omegas estaban exhaustos luego de haber corrido ayudando heridos toda la tarde.
El ambiente en el búnker era lúgubre, la desesperanza se había apoderado de los corazones, muchos ya estaban dando la causa por perdida, algunos estaban dudando si valía la pena luchar.
Un ruido hizo que todos se sobresaltaran, de inmediato todo el mundo giró su vista hasta la pequeña escalera que comunicaba con el exterior, a los pocos segundos se mostró el beta del día anterior, Alex rápidamente corrió al encuentro de su novio, lamiendo algunas heridas en su mejilla.
— El terremoto causó gran destrucción — explicó el beta acomodándose los anteojos — habían militares betas por todas partes, no fue fácil escabullirme — terminó de explicar tomando grandes bocanadas de aire — las cosas están bien, no nos han descubierto y muchos compañeros betas están cuidando a los suyos — dio una gran sonrisa, mientras las personas de forma esporádica daba aplausos — al fin buenas noticias, al fin algo de esperanzas — tengo…tengo una lista, no está completa, pero tengo algunos nombres de quienes están a salvo — finalizó el beta algo nervioso mientras Alex lo abrazaba, lentamente comenzó a decir nombres mientras algunos omegas y alfas se ponían a llorar de alegría, quizás las cosas no estaban tan mal, aún había algo porque luchar.
Alex puso al beta sobre su regazo mientras se negaba a soltarlo, había estado tan asustado por su novio, sabía que estaban armando una revolución y de sólo pensar en que el malnacido de Stryker le hiciera algo, hacía a su alfa interno aullar.
— Alfa, necesito hablar con Logan y Erik, hay una cosa que no quise hablar el público pero que es importante que sepan — finalizó el beta nervioso, acomodándose nuevamente sus anteojos. De inmediato el alfa fue a llamar a los líderes de ambos grupos.
— No todas son buenas noticias, hay campos de concentración — explicó el beta sollozando, mientras su alfa lo aproximaba a su cuerpo, lamiendo sus lágrimas — Stryker está demente, ahora tortura y experimenta — sollozó más fuerte mientras Magneto y Wolverine se miraban nerviosos, nunca pensaron que llegaría a tales extremos.
Los líderes llegaron a la conclusión que no podían mentirle a su grupo, con pesar llamaron la atención y dieron las nuevas y malas noticias, la desesperanza volvió al grupo, los llantos comenzaron, rápidamente desapareciendo la felicidad y las esperanzas momentáneas que los habían embriagado tan solo uno minutos atrás.
La escotilla fue abierta, se sintió un fuerte aroma a sangre y otros aromas desagradables, todo el mundo se quedó expectante, esperando con miedo lo que se podrían encontrar. Al primero que vieron fue a Kurt, el muchacho venía pálido, mientras grandes heridas se veían en su cuerpo.
— Tienen…tienen campos de concentración — soltó sollozando — nos están torturando, nos están matando — sollozó fuertemente — logra…logramos rescatar a algunos de nuestros hermanos — explicó mientras lentamente empezaban a aparecer alfas y omegas, todos venían heridos y con miradas trastornadas.
— Peter… atraparon a Peter — soltó Warren que era el último en entrar — un fuerte gruñido se escuchó, para que luego Erik golpeara furioso uno de los muros.
Logan sentía como el aire se había escapado de sus pulmones, como si toda la sangre se hubiera drenado de su cuerpo, dando pasos inseguros se alejó un poco del grupo, necesitaba pensar, se sentía asfixiado y su cabeza no dejaba de pensar.
Charles tenía los ojos aguados, no podía creer lo que había escuchado. Se levantó con cuidado de no despertar a su hijo, rápidamente fuer hasta su alfa, lo rodeo con sus brazos y comenzó a arrullarlo, sentía su dolor, él tenía miedo por Peter, sentía un fuerte amor por Peter. Erik se giró y escondió su nariz en el cuello del omega, no faltó mucho para que Charles sintiera algunas cálidas lágrimas, nunca pensó en ver a un alfa como Erik de esa forma, trago duro y lo abrazó aún más fuerte.
— Nunca he tenido miedo Charles, fui entrenado al igual que mis hijos para esta gran guerra — soltó un sollozo — pero no quiero perderlo, no a mi niño — tembló sollozando bajito, mientras Charles con lágrimas en los ojos y sin saber que palabras decir, lo abrazó con cariño.
— Él estará bien — ambos dieron un salto al escuchar la voz de Wanda — lo siento aquí — señaló su corazón — Charles esas personas nos necesitan — ahora señaló a los heridos — lo mejor que podemos hacer por Pet es ayudar, eso es lo que a él le gusta, si nos viera llorando por él se molestaría. Tú papi arriba ese ánimo, Pet es más fuerte que cualquier alfa — la chiquilla dio una sonrisa con lágrimas en los ojos — tu grupo te necesita, debes mantener la fe, muestrales que todo estará bien, que juntos lograremos ganar esta guerra — le dio un suave beso en la mejilla, para luego ayudar a quien podía con una gran sonrisa, Erik soltó un suspiro, se secó las lágrimas y se puso a ayudar, estaba realmente orgulloso de sus cachorros.
Poco a poco las cosas se fueron tranquilizando en el búnker, los heridos entre sollozos comentaban lo que habían vivido, pero también hubo importantes reencuentros que lograron algo de alegrías en medio de tanta oscuridad.
Las horas seguían avanzando, ya era entrada la madrugada las cosas al fin se habían calmado, todo el mundo necesitaba dormir algunas horas, estaban cansados y había sido un día cargado de importantes emociones, sólo algunas omegas y alfas se quedaron despiertos para estar atentos a cualquier ruido o cosa anormal.
Logan dio un suspiro, él no estaba de guardia, aún así no podía conciliar el sueño. A lo lejos pudo ver como Erik estaba dormido con David acurrucado sobre su cuerpo, mientras con sus brazos tenía a Charles por un lado y a Wanda por el otro, seguramente brindándoles calor corporal. Dio una sonrisa, luego se enfocó en su amiga Raven, quien estaba abrazada a su alfa, a su lado vio a Kurt y a Warren dormidos, los muchachos se veían maltratados, eso sólo aumentaba el miedo que tenía por su omega.
Wolverine miró su reloj de muñeca, ya eran más de las seis de la mañana y simplemente no pudo cerrar los ojos, cada vez que lo intentó su cabeza se llenó de horrorosas imágenes con su omega. Dio un salto cuando un aroma conocido llegó a sus fosas nasales, era muy débil, pero estaba ahí, sin importar nada salió corriendo, ignorando a omegas y alfas que le pedían regresar, no salir del búnker.
El alfa cayó de rodillas, frente a él estaba Peter en su forma humana, el muchacho estaba cubierto de sangre, tierra y nieve. El alfa se aproximó con lágrimas en los ojos, no quería aceptar lo que estaba viendo, un doloroso gruñido salió del fondo de su garganta, sintiendo como el gélido aire secaba sus lágrimas.
