N/A: Si pensaron que estaba muerta, de hecho lo estuve, pero acabo de revirir...ok, ehm, esto, bueno yo... ¡lo siento!... de verdad lo lamento!, juro que no fue intencional!... concuerdo que por semejante tardanza (varios meses, tarada) merezco la horca!, pero si me matan ahora no podre terminar esta historia, asi que hay una excusa para aplasar mi ejecucion :3... pero ya que, dejemonos de excusas

gracias, mil mil mil gracias a Wolfgirl-Valentine, Artifex - Maka, Mi-tan, Ditz-x, Hayashibara Noriko, gorillaz707nana, Burnign-x-Innocence y Suigin Walker por sus maravillosos reviews del cap pasado... es la segunda vez en el tiempo de vida de este fic que recibo tantos reviews! :D (baila extrañamente), y tambien gracias a todos los demàs que igual leen esta basofia, los adoro a todos por igual

Discleamer: Kingdom Hearts no me pertenece, ni Zexion, ni Demyx... joder TT... sino que son de disney y de la genial y muy drogada mente de Tetsuya Nomura-sama, a mi solo me pertenece esta abominacion sacada del aberno, digo de mi cabeza. No hago esto con fines de lucro, juro que es solo por la peligrosa mezcla del ocio y fanatismo por este juego y el yaoi, pero el personaje Nelle Claid si es mia, asi que ya saben! D:


Continuidad
"Cáp.n°7:Tiempos de paz"

El almacén de la tienda esta ubicado en un rincón mal construido pegado a la pared del edificio departamental de junto, lo cual lo hace sumamente estrecho y opaco; para remate, estaba hecho un desastre; tal como lo ha estado desde que comenzaron las clases. El anciano aún no parece acostumbrarse a mis horarios de medio tiempo en la librería, y aunque mantener mis estudios en el nivel adecuado y trabajar al mismo tiempo no resultó tan fácil como pensé en un principio, no he tenido mayores problemas con eso. Al menos, no de los técnicos.

Yo mismo me he notado un poco más distraído y volátil en lo que respecta mi humor. Esto se originó hace aproximadamente dos semanas, cuando ocurrió aquel… ahm, "accidente" con el idiota de Demyx, y siendo franco, aún no logro comprenderlo del todo. Dejando de lado ese corrientazo que me sacudió hasta la punta de los pies, claro; a veces pienso y digo que no hay mucho por entender, es decir, al analizarlo, fue bastante simple. Tanto que me irrita a sobremanera, yo solo me volteé y… argh. Ciertamente, no hay mucho a lo cual darle vueltas, pero no dejo de pensar en eso. Se ha vuelto un fastidio con el paso de los días, en especial por que a partir de aquello han surgido otros problemas que están a punto de derribar el muro de mi paciencia.

Eso claro, si aún existe dicho muro

Hace apenas una semana entregamos el informe en el que trabajamos en pareja, y cuyo proceso fue un verdadero dolor de encías. Luego de ese incidente, estar ambos en la misma habitación era un martirio. No hablábamos a menos de que fuese sobre el susodicho informe, de que haya sido estrictamente necesario, o solo inevitable. Yo por supuesto, tenía bien claro que esa situación era una barbárica estupidez; tenía que ponerle fin de inmediato, pero cada vez que se presentó una oportunidad —y fueron varias— tenía que hacerle frente a la mirada de ese estúpido. Suena como una excusa barata, y además una bastante ridícula, pero era la única razón.

Cada vez que me miraba hacía que me sintiera incoherentemente culpable; ví en sus ojos remordimiento y temor, cosas que no he podido explicar debido a mi poco entendimiento de la situación, pero ¿cómo entenderlo si se niega a dirigirme la palabra? Y lo que es peor, yo no puedo hacerle frente como se supondría ya debiera haber hecho.

Luego de entregar el informe, comenzó a evitarme con más ímpetu. Y justo poco después me dí cuenta, una tarde cualquiera al llegar a casa, que había regresado a ese aspecto de mi vida en que todo era silencio y sombras, todo monótono y bajo mi estricto control; todo como debía ser estando de vuelta en la soledad. Lo que es peor, creí que debía alegrarme por recuperar todo eso, pero no fue así. Me sentí presa de una enorme frustración a la que no le veo pies ni cabeza.

¿Por qué me sentía de esa forma? ¿Por qué no podía alegrarme de haberme deshecho de una molestia? ¿Por qué el silencio de mi habitación tenía ese gusto a tristeza?

Estoy solo… se siente distinto a antes

Y no podía comprender su causa. También intenté convencerme de que era un asunto sin importancia, que pronto lo olvidaría y todo regresaría a la normalidad. Ha pasado una semana y sigo sin lograrlo. Pensé en la remota posibilidad de compartir mis inquietudes con Nelle, pero por suerte recapacité y me dí cuenta que para hacer eso tendría que encontrarme al borde del suicidio. Por lo tanto, mi única opción posible era aguantarme la frustración de esas emociones desconocidas y encontrarles una solución por mi cuenta. Me pareció que no sería fácil dado que ignoro por completo lo que se debe hacer en una situación así, pero nadie dijo que la vida fuera fácil. Al menos para mí, nunca lo fue.

De todos modos el mundo no mostró cambio digno de ser destacado. Las clases y el trabajo siguieron su curso normal tal como el resto de la ciudad; en casi tres meses de universidad había formado cierta costumbre, a pesar de que la ausencia de cierto idiota me rondaba de vez en cuando la cabeza como una ligera molestia, supe que podría manejarlo.

Creí que podría. Pero contrario a todas mis expectativas, esos pensamientos continuaron rondándome como si fueran unas malditas moscas; hasta que llegué al punto de que una idea completamente descabellada se me vino de improviso. Algo que de inmediato negué.

La nostalgia suele ser síntoma de añorar... ah, ¡ey un momento!

Por poco y me atraganto con mi propia saliva, y no era para menos. Es decir, ¿por qué habría de extrañar a alguien? ¿Y más a alguien como él? No, no era verdad, algo estaba mal. Tranquilo Zexion, piensa con cuidado. En primer lugar eso era una total estupidez, además de imposible. Añorar la presencia de semejante incordio era… era…

No Zexion, eso definitivamente es extrañar

—Cierra la boca Nelle, ¿y qué rayos haces llamando a las dos de la madrugada?

¡Minucias!... aunque me parece raro que te evite solo por haber "discutido sobre ese informe"… tal vez estás pensándolo mucho… ¡Ve y habla con él!

—No necesito tus consejos sobre relaciones humanas

¡Como si tuvieras!... y supongo que volver a tus viejos hábitos de ermitaño se siente distinto, quizás se deba a que llegaste a conocer algo mejor que esa horrible monotonía. En todo caso, ¿por qué te molesta tanto?

—Soy una persona de costumbres Nelle; detesto los cambios que no controlo

Lo que eres es un idiota, ¡esas son excusas!... ya deja de hacer el tonto, que en el fondo te agrada ¿no?, pensé que eran amigos…

Claro, pero ¿eso viene al caso? ¿Qué tiene que ver eso con esto otro? Ya tengo la cabeza lo bastante liada por mi cuenta como para que ahora venga esta lunática a confundirme con cosas sin sentido. Francamente el asuntito me tenía hasta más arriba de la coronilla, por lo tanto ya era hora de ponerle un alto o gritaría. En serio.

XxXxXxXxXxXxXxXxX

Una vez Axel me dijo que hacer el tonto era mi especialidad. Quizás tenga razón.

Esto últimos días han sido un verdadero coñazo, y todo ha sido mi culpa. Aunque pienso en tratar de arreglar las cosas con Zexion, siempre me acobardo en el último segundo y salgo corriendo. Quisiera poder explicarle lo que pasó, pero al buscar una frase o una palabra adecuada, me doy cuenta de que no se qué fue lo que ocurrió en realidad. Cada vez que lo recuerdo, la sangre se me sube a la cara y mi corazón trata de agujerearme el pecho para escapar. No entiendo cómo fui a acabar de esta forma. Yo solo quería tener un amigo, alguien en quien poder confiar y apoyarme, y admito que desde el principio Zexion me pareció alguien interesante, pero ahora…

Esto no puede estarme pasando…

Hubo muchas piezas que de repente encajaron, como el temor excesivo a su rechazo, o la hiperactividad de mi corazón cuando estoy con él. Quizás también parezca demasiado obvio, pero jamás pensé en él de esa forma. No buscaba esto, y no es que lo odie pero tengo miedo. No se qué es lo que debo hacer ahora. No quiero perder su amistad, no después de todo lo que me costó ser aceptado. Conocerlo me permitió ver cosas que antes jamás noté; Zexion mismo es todo un mundo por explorar… uno que da bastante miedo, pero igual de interesante. ¡Incluso Nelle lo era!

No, definitivamente no quería perder lo que tenía con ellos, lo cual no estoy muy seguro de qué es, pero ambos me agradan. Aún si tengo esta clase de sentimientos hacia él, eso no significa que las cosas tengan que cambiar ¿cierto? Nadie podía saberlo. No iba a dejar que nadie lo supiera. Mientras lo mantuviera en secreto —y si Nelle también se quedara con la boca cerrada— podríamos seguir siendo amigos ¿verdad? Quizás solo sea algo pasajero, puede que si no le pongo atención esa tonta idea desaparezca de mi cabeza… espero. Y por quedarme pensando en eso iba tarde a clases. Por poco y el profesor no me deja entrar; no fue gran cosa, además de la burla colectiva de todo el salón cuando se me enredaron los pies con una silla.

Hombre, es duro ser yo…

Con un poco de suerte pude llegar a la hora del almuerzo en una sola pieza, pero siendo costumbre allí, había una fila kilométrica al momento en que llegué al comedor. Pasó un rato para que me diera cuenta de que buscaba a Zexion entre toda esa gente. Me regañé mentalmente y me puse los audífonos, subiéndole el volumen a la música; si pudiera dejar de pensar en él por solo un momento sería muchísimo más fácil controlar mis emociones y aclararme el panorama. Era posible que estuviese haciendo una tormenta en un vaso con agua, pero la idea de que él de verdad me odiase era aterradora; tampoco podía huir por siempre.

Tal vez no era muy sano buscar una respuesta a mi problema en el arroz con pollo que había en mi plato… cielos, el almuerzo de este sitio da asco, si miro un poco más cerca estoy seguro de que ese pollo va a hablarme. De todos modos, ya sabía que tenía que hablar con él; no podía seguir comportándome como un idiota. Quería seguir siendo su amigo, las cosas no tenían por qué cambiar. Así que, ya decidido, ignoré mi almuerzo mutante y me puse de pie; iría a buscarlo. Tomé la bandeja y me apresuré para ir hacia la salida, cuando de repente mis pies se enredaron con la correa de mi mochila que dejé en el suelo; me fui derechito al piso no sin antes ver cómo mi pollo mutante volaba directo hacia el pobre desafortunado que estaba en frente mío.

Como por arte de magia todo el comedor se quedó en silencio y un mal escalofrío me atravesó la espalda. Levanté la cara, listo para disculparme y limpiar todo ese desastre, pero me paralice al ver mi comida escurrir lenta y pegajosamente en aquel cabello… rosa.

Ah mierda… esto tiene que ser una broma.

De un puñetazo fui a chocar contra la pared que estaba atrás de mí, dándome de paso también un golpe en la nuca. Marluxia se acercó dando zancadas y me dio una patada en la base del estómago que me quitó todo el aire. Me quedé en el suelo tratando de recuperar el aliento mientras oía como a mi alrededor la gente que nos rodeaba gritaban cosas in entendibles. A ese desgraciado se le estaba pasando la mano; apenas levanté la mirada cuando me tomó de la ropa y me levantó bruscamente de un tirón. Me miraba con rabia, luego sonrió; había algo en sus ojos que no me gustaba.

—Sabía que eras estúpido chico —me dijo— pero no tanto.

—Ya dije que lo sentía…

—Ah, ahora sí que lo vas a sentir. Creí que Zexion era el único con tan poco cerebro como para meterse conmigo, ¡pero vaya sorpresa!... —dejó de sonreír y levantó un puño— ahora vienes tú a hacerle competencia en idiotez

Cerré los ojos, listo para recibir ese nuevo golpe; pero no llegó. De repente el agarre por el que me tenía por el cuello aflojó, casi dejándome caer de vuelta al suelo, pero pude mantenerme en pie. Recuperé el aire y al levantar la vista, vi como el puño de Marluxia se había quedado en el aire y la mano con la que me tenía sujeto ahora estaba siendo aprisionada por el agarre de aquel que acababa de salvarme.

—Ya basta Marluxia

—Zexion… —Marluxia apretó los dientes— no te metas

—El chico ya se disculpó

Atónito y al borde de una taquicardia vi como esos dos echaban chispas por el simple hecho de estarse mirando. Marluxia se libró de un manotazo, retrocediendo unos pasos a la vez que Zexion se colocaba por delante de mí sin vacilar.

—Largo de aquí amargado, esto no es asunto tuyo

—Quizás no, pero es mi deber ciudadano controlar a los animales salvajes hasta que llegue un veterinario y te devuelva al circo de fenómenos del que saliste

—Te partiré la cara cretino

—¡¿Qué diablos esta pasando aquí? —dijo alguien de repente—

Un profesor se abrió paso a través del tumulto de gente que nos miraban, haciendo que todo ese gentío se dispersara y dejándonos solo a nosotros tres allí. Pude ver como Marluxia chasqueaba la lengua, escupió hacia mi dirección y dio media vuelta para reunirse con Larxene, quien había estando mirando todo desde lejos, luego ambos se fueron antes de que el profesor alcanzara a decirles algo.

Y ahí estaba él, dándome la espalda mientras todo el resto del mundo perdía importancia; los gritos fueron apagándose y lo único que quedó en mi campo de visión fue él y el viento que removía levemente su cabello. Me enderecé no sin quejarme, la cara me dolía horrores al igual que el resto de mi cuerpo; aunque no fue difícil ignorar el dolor, era suficiente con mirarlo. Se dio la vuelta lentamente y me miró con reproche, haciéndome querer encogerme o algo parecido.

—Zexion… yo…

—Cállate —frunció el ceño en un gesto muy feo, luego me sujetó del codo con fuerza— Andando.

No tuve ni la oportunidad ni el coraje para alegarle, solo dejé que me arrastrara hacia quien sabe donde. A decir verdad me sacudió bastante en esa carrera, pero temía que me golpeara si decía algo. Nos detuvimos cuando llegamos a la puerta de la enfermería; no se molestó en golpear y entró como pedro por su casa. La enfermera pareció asustarse por semejante entrada, pero nada más verme la cara se le olvidó de inmediato.

—Siéntate —me ordenó Zexion en tono muy serio— Después hablaremos

Obedecí sin chistar. Aunque no fue fácil lidiar con la lluvia de preguntas con las que me bombardeó la enfermera, y si a eso me sumamos el dolor de las curaciones, la limpieza de las heridas con desinfectante y que Zexion no dijo una sola palabra, pues en concreto resumen fue un asco. Luego de que me recetaran un calmante muscular para el dolor y me regañaran por andarme metiendo en peleas, ambos salimos de allí en silencio. Podía sentir que estaba molesto conmigo y no entendía por qué, ¡no fui yo quien empezó esa pelea!... bueno, si resbalé pero… ah rayos.

Caminaba a paso rápido, no era necesario verle la cara para saber que estaba enojado. De seguro por haber tenido que reñirse de nuevo con Marluxia sin tener realmente un motivo, pero una parte de mi estaba feliz y agradecida por lo que hizo, por que para haber hecho eso, significa que algo debo importarle ¿no? Suspiré. Era hora de enfrentarlo, ya que lo tenía en frente, sería un completo idiota si me acobardase.

—Zexion espera… —se detuvo sin darse la vuelta. Tragué saliva— Lo siento. —no dijo nada, así que continué.— Por haberme ayudado allá con Marluxia, puede que esto te traiga problemas ya que te vieron defendiéndome así que, pues… —apenas giró el rostro para mirarme, dejándome verle el rostro de perfil— yo…

— ¿Estás bien?

— ¿Eh?

—Que si estás bien… esos golpes…

—Ah… ¡ah! S-sí, claro, claro que estoy bien, esto solo es-…

Antes de terminar de responder, él se acercó hasta mí y me dio un leve empujón en el abdomen. Leve para él, pero que en mi golpeado estado, me hizo dar un chillido nada masculino a causa del dolor, y por la mueca que puse, él arrugó tanto la frente que creí que iba a ahorcarme.

—Por supuesto que no estás bien, ¡idiota! ¿En qué rayos estabas pensando cuando le tiraste la comida encima a ese troglodita?

— ¡L-lo siento, pero es que fue un accidente! Yo no quise-… ¡ouch!—Lo escuché dar un suspiro y dio unos pasos hacia atrás.—

—No tienes remedio —levanté un poco la cara para verlo masajearse el entrecejo—

—Lo siento

—Ya deja de decir eso

Sonreí un poco. Hubo algo en esas palabras que me hicieron sentir mucho más aliviado; quizás debido a que él compartía esa media sonrisa, o también por que ya no se veía tan enojado aunque mantenía la frente arrugada. Cuando ponía esa expresión de calma era fácil quedársele mirando; era como si me aliviara solo con hacer ese gesto feo con el entrecejo y la nariz, parecía raro pero me gustaba. Al pensar esto sentí como se me acaloraba la cara. Rayos, se suponía que no debía hacer eso, y empeoraba con el corazón latiéndome a mil.

—De ahora en adelante ten más cuidado y evita a Marluxia a toda costa, si te encuentra de nuevo va a terminar lo de hace rato

—¡¿E-en serio?... T-tiene que ser broma, ¡ese tipo es un bruto!

Zexion soltó otro suspiro y pasó junto a mí, diciendo algo sobre que su clase estaba por empezar, pero no alcanzó a dar dos pasos cuando lo sujeté de un codo. Nada más darse la vuelta lo solté. De acuerdo, no tengo idea de por qué hice eso. Si Axel estuviera ahí de seguro diría que soy inconcientemente idiota o algo por el estilo. Pero dejando eso de lado, Zexion se quedó mirándome en espera de que dijera algo, y como era de esperarse, no supe que decir ni que hacer además de balbucear. Cielos, de seguro no me ví para nada genial. Entonces recordé lo que había pasado antes, y de nuevo sentí como ardía mi cara. Supe que era una buena oportunidad para hablar de eso, por que al menos él no parecía estar realmente enojado conmigo ¿no?, por eso me ayudó antes con Marluxia ¿no?, eso significaba que no perdía nada si me disculpaba ¿no?

—Verás, yo, ergh… sobre lo que pasó esa vez cuando… —puede ser idea mía pero creo que me temblaba la voz— ya sabes, cu-cuando n-nosotros…

—Olvídalo

—¿Eh?

—Que lo olvides. Da igual

—P-pero, ¿no vas a gritarme? ¿Acaso no estás enojado?

—¿Debería? —dijo él muy tranquilo, y mi única respuesta fue parpadear— Fue una tontería. —me miró un segundo pero de inmediato apartó los ojos— Solo un accidente. No es como si hayas querido hacerlo ¿no?

—Eh, ahm, p-pue-… yo, ergh —dios, que alguien me golpee por favor— C-claro, claro que no… jeje

Sentí como si el nudo que tenía en mi pecho se desvaneciera, fue un alivio inmenso y me vi tentado a reír. Por la forma en que Zexion me miró, parece que hice eso exactamente sin darme cuenta, pero no se veía enojado ni de ninguna otra forma que debiera preocuparme, más bien parecía muy pensativo. Supuse que estaba bien, pero luego de un rato que no me quitara los ojos de encima, empecé a ponerme nervioso, y se dio cuenta, por que dio media vuelta y se fue, mencionando algo de llegar tarde a una clase y despidiéndose con una mano al aire.

Entonces ahí estaba yo, inmóvil y de seguro con cara de tonto, por que dos chicas que pasaron junto a mí se rieron, pero yo seguía prendido de ese último momento. Su mirada había tenido el mágico —e inoportuno— poder de hacer latir mi corazón a mil por hora. Oh cielos, esto está mal, ya parezco una quinceañera y-…

—Me lleva la-… ¡voy tarde a un examen!

XxXxXxXxXxXxXxXxX

No estoy seguro de qué forma se podría definir esto, y aún encontrando una definición apropiada, quizás quedaría mal. Después de aquella extraña conversación, me sentí increíblemente aliviado, y no es que fuera desagradable, pero a mi juicio, no parecía tener sentido; en lo absoluto. Pero por mucho que le diera vueltas y por más que admitiera que no resaltaba nada extraño con respecto a lo que habíamos hablado, aún así había algo… algo que no dejaba de molestarme.

Además ahora el chico acababa de convertirse en una nueva molestia para Marluxia. Bueno, no es que el tipo ese le agrade a mucha gente, sería raro escuchar de alguien que tenga una buena impresión de ese cretino, pero en ese lugar solo yo se que tan desgraciado y rencoroso puede llegar a ser. Y ahí iba de nuevo, otra vez me estaba preocupando por lo que pudiera pasarle a Demyx; incluso si solo estoy viendo posibilidades obvias, no es normal en mí el andar pensando en los problemas de otros, de partida ni siquiera tuve que haberme metido en esa pelea para defenderlo, tal como el chico había dicho, eso solo me ocasionaría problemas, pero en ese momento no me detuve a meditarlo. ¿Tener amigos es así de problemático?

Amigo ¿eh?…

Ese término sigue pareciéndome extraño, aún si Nelle insiste en que no puede ser malo… argh. Hay ocasiones en que me hace gracia el que el chico sea tan ingenuo, no lo negaré, y ahora que voy sacando cuentas, el que sea tan torpe de verdad es inusual, eso provoca mi curiosidad en cierto grado. No solo por que en su forma de ser se salga de los esquemas a los que estoy acostumbrado, sino por que también ha empezado a afectar mi propio comportamiento. De todos modos no creo que sea algo a lo que deba darle tantas vueltas.

Mi vida parecía haber vuelto a una extraña normalidad, Demyx volvió empezar a seguirme a todas partes cada vez que no estábamos en nuestras respectivas clases y de vez en cuando me pedía ayuda con las materias en las que tenía más problemas. Haciendo un pequeño énfasis en esto, es un poco lento para entender instrucciones y se distrae con una facilidad pasmosa, pero cuando logra concentrarse es bastante aplicado, solo que no le dura mucho. Y por al menos una semana tuve relativa paz dentro de lo que ya parecía haberse establecido como mi nueva rutina, en la cual Demyx se había incluido. Hasta que cierta tarde íbamos saliendo del campus rumbo a nuestros respectivos hogares, cuando en medio de una de sus tantas charlas —en las que yo me quedaba callado todo el camino— iba hablando bastante animado, y de golpe se quedó callado. Al voltearme vi que se quedó paralizado frente a un cartel.

—No puede ser… —le escuché murmurar—

No me fijé en qué veía tanto, solo que extendió sus manos temblorosas hasta el cartel, lo despegó y su cara se puso levemente pálida. Se puso bastante rígido y el que no dijera nada por varios segundos provocó que empezara a preocuparme. Le pregunté qué era ese cartel pero no me respondió, era la primera vez que lo veía tan concentrado en algo y también la primera vez que se comportaba tan distinto a como usualmente lo hacía. Por supuesto, una conducta como aquella despertó mi curiosidad de inmediato, casi se le podía clasificar como un fenómeno poco usual; aunque al leer el cartel me sentí ligeramente defraudado.

—¿Una pelea de bandas? — dije, pero cuando se giró y me miró pareció explotar en alegría—

—¡El torneo de novatos más famoso de toda la maldita región! —casi gritó—

Cuando digo que explotó, no fue chiste. Comenzó a decir cosas sobre lo que realmente no entendí mucho ya que hablaba demasiado rápido; que no se qué demonios de marcas famosas de instrumentos, y los patrocinadores de no se qué banda, de gente viajando desde todo tipo de regiones solo para tal evento, y que la apertura era dirigida por tal y tal cantante, y que las presentaciones eran emitidas por no se que canal y los ganadores anteriores, pues… me hizo pensar que el chico no respiro al decirme todo eso, y quizás tuve razón. Esa también fue la primera vez que lo ví tan emocionado por algo. Me dí cuenta de un pequeño detalle al que no le había dado importancia antes, y es que en realidad no conozco mucho sobre Demyx. Estaba al tanto de su particular gusto por la música, pero no había medido las dimensiones que en él podía abarcar dicho gusto. Y hasta cierto punto fue agradable conocer ese lado suyo, no desmentiré que hasta fue gracioso ver una sonrisa tan animada en comparación a otras tantas; de verdad parecía estarse divirtiendo con el simple hecho de explicarme eso.

También me di cuenta de que era la primera vez en años que algo sobre alguien más llegaba a importarme a ese nivel.

—Entonces, ¿Vas a participar?

En el mismo segundo en que le pregunté eso, su sonrisa desapareció. Agachó la vista y se quedó pegado al cartel entre sus manos, toda su alegría de hasta hace unos segundos se había desvanecido y en lugar de eso solo quedó un remedo se sonrisa temblorosa y rígida que se convirtió en una mueca completamente desagradable.

—No creo. Es el mes próximo, además no creo que Axel y Roxas puedan venir solo por eso. Todo mi equipo está en Twilight Town. No hay tiempo suficiente para practicar, y dudo que dejen participar a un solista así por las buenas, y luego…

Mientras iba enumerando una excusa tras otra noté que se deprimía cada vez más. Me molestó a sobremanera esa actitud así que opté por una solución bastante efectiva y que me serviría de igual forma muchas veces más en el futuro: tomé uno de los libros que llevaba y lo golpeé en la cabeza.

—¡Ey! —llevó una mano a su cabeza— ¿A qué vino eso?

—Si tienes tiempo y energía para estarte quejando, ¿por qué mejor no te das prisa y te preparas para competir?

—P-pero-…

—Basta de dar excusas. —por un segundo hubo un brillo extraño en sus ojos que me hizo titubear, e irremediablemente tuve que mirar hacia otro lado— A fin de cuentas todo lo que pierdes es una oportunidad de tantas otras

—Zexion… —dejó de sobarse la cabeza y me miró algo nervioso— ¿De veras crees que puedo hacerlo?

—El único que te lo impide eres tú mismo con tanta palabrería

Estoy seguro que lo que dije no fue nada del otro mundo, ni siquiera podrían considerarse palabras de aliento, eso seguro. Pero al parecer hay ciertas reglas de la lógica que en Demyx no se aplican, y es que… ¿Cómo describir en palabras lo suficientemente claras la alegría que desbordó de su rostro al asimilar lo que dije? Fue algo tan sincero, tan increíblemente natural y en su mirada nació un brillo tan cristalino que provocó en mí una inseguridad impresionante.

—Gracias Zexion

Jamás en mi vida una respuesta me había quedado atorada entre los labios. Esta de seguro fue la excepción a la regla, por que nada más con decir eso —y más con una sonrisa como la suya— algo en mi pecho dio un vuelco y no fui capaz de articular palabra alguna; y el sentimiento de frustración que vino enseguida fue sumamente desagradable. ¿Qué rayos pasa con este chico? Mi confusión llegó a tal nivel que mi reacción más instintiva generó una actitud de molestia, y en cierto grado lo estaba, no iba a tolerar de buenas a primeras que alguien fuera capaz de cohibirme de esa forma y con tan poco esfuerzo, por lo que dí media vuelta y continué el camino rumbo a casa mientras Demyx murmuraba no se que cosas que en realidad no quise saber.

—¡Ey espera! ¡No me dejes hablando solo! ¡Zexion! ¡Espera te digo! ¡Oye!

XxXxXxXxXxXxXxXxX

Hombre, la vida es genial. Salía de clases rumbo a casa cuando me detuve y pensé:

¿Hay algo más hermoso en el mundo además papas fritas con mostaza, un instrumento bien afinado y una siesta? Pues sí lo hay, y es nada menos que: ¡el torneo amateur más genial de todo el universo! Cuando encontré ese cartel estuve por infartarme, en serio. Aunque cuando Zexion me preguntó si iba a participar, la bendita realidad se me vino encima como un tonel. Admito que participar ahí siempre fue uno de mis sueños, pero en mi condición actual era casi imposible. Pero ahora pienso diferente, y todo es gracias a Zexion que me dio los ánimos para decidirme.

Rayos, otra vez lo mismo, de nuevo se me acalora la cara. Pero hablo en serio, fue por sus palabras que pude llamar a Axel y Roxas y pedirles/rogarles que participaran conmigo. No tuve que denigrarme mucho para convencerlos… ehh, eso sonó mal. ¡Pero lo importante es que entraré a la competencia! Eso iba pensando hasta que sentí un golpe en la cabeza salido de la nada.

—¡Ey Demyx! —me dijo—

—¡Nelle! —dije yo casi como chillido al verla aparecer tan de sorpresa—

Levantó una mano y me sonrió, luego sujetó los alerones de la falda que estaba usando e hizo una pequeña reverencia a modo de saludo y me preguntó que qué me parecía el conjunto que estaba usando. Esa fue una forma bastante extraña de saludar, y me fijé en que vestía mayoritariamente de anaranjado; una blusa sin mangas, una falda y calcetas largas todas del mismo color junto con sandalias blancas y un bolsito que hacía juego con estas; además de llevar el cabello peinado en dos coletas bajas. No alcancé a decirle nada cuando empezó a hacer poses insistiendo que le dijera algo sobre su atuendo, aunque yo estaba más preocupado de que la gente se quedaba mirando. Ella solo se rió por la cara que yo estaba poniendo.

—Ha pasado algo de tiempo desde la última vez —dijo ella—

—Sí, ¿cómo has estado? —le dije, ya más calmado— Y ¿qué haces aquí?... Eh, si venías por Zexion, él-…

—No saldrá hasta al menos unas dos horas más, acaba de entrar a una clase ¿no?

—Eh, pu-pues sí pero, ¿cómo sab-…?

—¡No te preocupes por eso! —dijo bastante alegre, mientras sacudía una mano como restándole importancia al asunto— En efecto vine por él, pero llegué antes por que quería encontrarme contigo, como acabas de salir de tu última clase y hoy no tienes que trabajar, pensé que sería la oportunidad perfecta para una charla

—¿Eh? —ey esperen un segundo— ¿Cómo sabes q-…?

—¡Bien, vamos andando!

Me sujetó de un brazo y me arrastró sin que yo pudiera preguntarle cómo es que sabía todo eso. Siendo sincero, el que ella estuviera ahí me tenía bastante confundido, por que desde que empezamos a andar no me soltó y no paró de hablar sobre el viaje que hizo desde Edge hasta que nos encontramos. Estuvo muy animada esos primeros diez minutos, aunque la mayoría de lo que dijo solo eran cosas al azar que se le habían pasado por la cabeza mientras viajaba. No me dejó preguntarle nada, con suerte pude hacer uno o dos comentarios incluso cuando entramos a un supermercado por unas cosas, que dijo, necesitaba llevar; más que nada comida. De vez en cuando murmuraba algo sobre los precios pero nada sobre el por qué de su visita a la ciudad.

Aunque hubo un momento en que se paralizó de repente y se quedó mirando a la nada, iba a preguntarle si se encontraba bien pero volvió a caminar antes de que lo hiciera; no fue la gran cosa excepto por que parecía distinta en comparación a unos segundos atrás, y en todo el resto del paseo la noté sumamente nerviosa. Fue pasando cerca de un parque que finalmente se detuvo. Me dijo que la esperara en un banca con las bolsas de las compras mientras iba por unos jugos, cuando me tendió uno se quedó completamente callada, se sentó a mi lado y se puso a mirar el suelo. Algo definitivamente no estaba bien.

—Esto… Nelle, ¿ocurre algo? Has estado extraña desde que llegaste

—Sí, tienes razón. Perdón, no quería… Esto, bueno, yo… N-no tenía idea de cómo empezar a hablar y, tú entiendes que… Eeehhh…

Vi que temblaba un poco por la forma en que apretaba sus puños sobre sus rodillas. No llevo mucho de conocer a Nelle, pero jamás hubiera creído que pudiera comportarse así de tímida, por que en las pocas veces que habíamos hablado siempre se mostró muy confiada de sí misma. Lo normal sería que sea yo el que se comportara así ¿no? Pero ahora ella incluso parecía tener miedo de lo que sea que quisiera preguntarme.

—¿Có-cómo han estado las cosas por aquí últimamente? Digo, me refiero a Zexion y tú, ya sabes. Él parecía extraño cuando hablábamos por teléfono hace unos días

Como ya dije, estaba muy nerviosa. Mantenía la cabeza agachada y miraba hacia todas partes. Primero le contesté que todo había estado bastante normal, y estuve a un segundo de soltarle lo del "accidente", pero por suerte alcancé a cerrar la boca en el momento justo y en vez de eso le dije que solo habíamos estado bastante ocupados con los estudios de cada uno. Pero ey, parecía que me estuviera culpando o algo por el estilo

—¡N-no digo que sea tu culpa! Aún si él me ha gritado más que o-otras veces que lo he lla-llamado y tú eras el único tema de conversación-… ¡No quise decir eso! ¡En realidad yo no-…!

—O sea que si me echas la culpa

—¡No digo eso! No has hecho nada mal, sí te he estado culpando a ti pe-… d-digo, ehh

Como parecía que estaba a punto de echarse a llorar insistí en cambiar el tema, cosa que ella me agradeció, aunque no sin murmurar algo sobre lo mediocre de mis comentarios, y como se puso a tartamudear y se disculpó al segundo siguiente preferí ignorar eso y preguntar cómo le había ido las cosas en Edge. Decía algo sobre uno de sus trabajos cuando se quedó callada de golpe y se quedó mirando hacia la nada; igual a cuando salimos del supermercado. Creí que había visto algo que la asustó pero en realidad no estaba fijándose en algo específico, simplemente miraba el aire. Cuando ya empezaba a asustarme le sacudí un hombro y ni aún así reaccionó, entonces me arrodillé frente a ella y la sacudí con un poco más de fuerza —pero tampoco tanta— de ambos brazos, mientras la llamaba por su nombre. Por suerte esta vez surtió efecto, aunque no el que esperaba.

Primero me miró confundida, y lo siguiente que hizo fue empujarme tan fuerte que caí sentado al suelo. Por alguna razón parecía estar enojada, lo raro es que se palpó la cara con gesto de preocupación y luego se miró las manos por varios segundos, y de nuevo así de repente se levantó y me miró con un gesto que daba mucho miedo.

Oe rubio, ¿Qué tanto miras? Deja de poner esa cara o pensaré que me acosas ¿oíste?

—¡¿Eh? ¡Pero si yo no-…!

—¿Y qué diablos haces en el piso? ¿Eres tonto? ¡Levántate ya! ¡Tenemos que irnos!

Tomó unas cuantas bolsas de las compras y se fue a paso rápido sin siquiera esperar a que me levantara. Después pasó todo el trayecto quejándose sobre cosas que la verdad no entendí, pero si escuché algo sobre una apuesta a un partido de Blitzball, el alza en el precio de la cocoa y que se le había acabado el shampoo esa mañana. No se por qué ni contra qué se quejaba tanto, solo me gritaba y apuntaba al cielo y pateaba el piso; y finalmente fue a callarse cuando llegamos a la entrada de la casa de Zexion. Quise dejar mis cosas en la mía, pero tuve miedo de que si me movía ella fuera a golpearme. Y entonces volvió a pasar: cuando se sentó se quedó completamente callada y con la vista pegada al piso mirando a la nada.

Primero pensé que estaba cansada pero su comportamiento ya había sido demasiado extraño como para ser simple cansancio. Pero cuando volvió a levantar la cara no supe qué pensar, parecía haber vuelto a ser la misma del principio, si hasta incluso me sonrió de forma sincera, pero justo después pareció muy preocupada.

—Demyx, de casualidad ¿he dicho algo extraño hoy?

—¿Extraño? —me ha parecido extraña desde que la conocí, pero no iba a decirle eso— Pues no, has estado bastante… normal

—Ya veo. Es un alivio. Te pido perdón si te incomodé. No he dormido bien estos días, estoy cansada y cuando eso ocurre me pongo inestable

—¿Inestable? ¿Qué quieres decir con eso?

—Pues-… ¡Ah! ¡Zexion!

Entonces me ignoró olímpicamente y salió prácticamente volando hacia Zexion, quien apenas iba llegando y fue a parar al piso con Nelle encima sin enterarse de lo que estaba pasando. De seguro que eso dolió. Luego estuvieron un buen rato forcejeando en el piso, más que nada por una llave al cuello que Nelle le hizo a Zexion cuando él dijo algo no muy bueno del que ella estuviera ahí. Y yo por supuesto no estaba tan loco como para meterme con ella, algo me dice que tiene más fuerza que yo, aunque por suerte pude convencerla para que al menos se pusieran de pie, la gente que iba pasando ya nos miraba raro.

—Nelle, ¿Qué demonios estás haciendo aquí? —dijo Zexion bastante enojado—

—Vine a verte, claro está

Empezaron a discutir de nuevo, mi único alivio es que ahora al menos no era en el piso, y tampoco quería que me arrancaran la cabeza si intentaba detenerlos. No me dí cuenta de cuándo fue que Nelle me sujetó del brazo y me arrastró al interior de la casa de Zexion con bolsas incluidas. Al cerrar la puerta se fue a la cocina y empezó a hablar en voz alta sobre lo desprovista que estaba la alacena , de que Zexion de seguro no se estaba alimentando bien, que ahí faltaba un toque femenino, y así siguió con lo que parecía el regaño de una madre. Cosa que me hizo mucha gracia, por lo que me dispuse a ir y ayudarla, pero solo alcancé a dar dos pasos cuando Zexion me detuvo sujetándome de un brazo.

—¿Cuánto tiempo has estado con ella? —no se por qué pero estaba muy serio—

—¿Cu-cuánto? Poco más de dos horas, creo

—Antes de que yo llegara ¿se comportó de forma extraña?

—¿Extraña? —esa preguntaba empezaba a sonarme repetida— No más de lo usual

Bueno, quizás no tan así, pero sentí que tampoco debía mencionarle sobre el comportamiento de Nelle en la tarde, ella parecía bastante afligida cuando me lo preguntó antes de que Zexion llegara. Solo esperaba que no fuera muy grave. Y al parecer Zexion no me creyó mucho, eso se le veía en la cara, pero no insistió más.

—No confíes en ella —dijo de repente—

—¿Qué?, pero-…

—Hazme caso… Nelle es una persona demasiado complicada para ti. No es necesario que entiendas ahora, solo procura no acercarte mucho a ella

De que es complicada, diablos que sí lo es, pero no creo que sea para tanto, además, en ese momento ella se veía bastante feliz arrastrándome para que la ayudara a ordenar las cosas que compramos. Me invitó una tasa de té y con un golpe obligó a Zexion a sentarse junto a nosotros, luego se puso a hablar de lo que había sido de su vida en las últimas semanas, al menos en el lado laboral, y a la vez nos iba preguntando cosas a nosotros.

Fue una tarde bastante normal dentro de lo raro que estuvo el día, cuando de repente sonó mi celular. Era Axel, llamaba desde la estación, acababa de llegar y me estaba avisando que iría hasta mi casa, luego simplemente cortó. Desgraciado, al menos podría preguntar. Nelle estalló en una carcajada cuando se lo dije, y Zexion no pareció muy interesado; aunque por el otro lado, ella preció muy interesada en conocer a mis amigos ya que la vez en que nos vimos para el concierto en "The Clear" ella se fue antes de presentárselo, así que los tres esperamos afuera en la entrada a que llegaran Axel y Roxas.

No tuvimos que esperar mucho, pero el único que apareció fue Axel, cosa que me sorprendió mucho y estoy seguro de que él notó mi extrañeza, por que me hizo una llave al cuello a modo de saludo y luego pasó a hablarle a Zexion. No se dijeron mucho, ni menos me dejaron hablar por que de inmediato ese idiota pasó a hablarle a Nelle.

—Ey, hola. No nos habíamos presentado antes. Demyx me ha hablado de ti. Soy Axel, mucho gusto —le extendió una mano—

Para mi sorpresa, Nelle no se movió. De echo de quedó muy rígida y tembló cuando levantó su mano para estrechar la de Axel aunque no dijo ni una sola palabra. Sus labios tiritaban y parecía que buscaba algo en el piso con la mirada. Luego se soltó y se escondió tras Zexion.

—Nelle, ¿estás bien? Tienes la cara toda roja

Sacudió la cabeza enérgicamente diciendo que no y luego se fue corriendo al baño, para cerrar de un portazo.

—Eh, ¿hice algo malo? —dijo Axel tan confundido como yo—

—Ignórenla. —dijo Zexion algo molesto— Es algo sin importancia. Ya se le pasará

Axel y yo nos encogimos de hombros, si Zexion —quien más la conocía— decía eso, entonces debía ser cierto ¿no? Como ya se estaba haciendo tarde, y por lo visto Axel planeaba pasar la noche de juerga en mi salón, nos fuimos de ahí, cosa que aproveché para preguntarle:

—Ey, ¿y Roxas? ¿Acaso no vino contigo?

—Nop, no esta vez

Si lo hubiera dicho con un tono normal no me hubiera preocupado, pero sonó apagado e incluso enojado por tener que responderme. Al entrar a la sala sacó varias latas de cerveza y soda de la mochila que traía. Y se echó al piso cruzando las piernas, me senté frente a él y esperé a que hablara, aunque la verdad no dijo mucho, la mayoría tuve que adivinarlo yo.

—Oh, así que tuvieron una pelea. Apuesto a que tú tuviste toda la culpa —le dije—

—¡No hables como si siempre pasara lo mismo! —se frotó la cabeza frenéticamente— Argh, no es eso… — abrió una lata de cerveza antes de continuar—Xion volvió a la ciudad —al escuchar eso escupí toda la soda que tenía en la boca—

—¡¿Xion? —me limpié con mi antebrazo— ¡¿Hablas en serio? —Axel asintió— ¡Viejo eso es genial!

—Lo sé

Xion es una amiga de la infancia de Roxas, los dos solían jugar juntos siempre cuando eran más pequeños; o eso le había contado a Axel. Parece que Xion también se había cambiado de ciudad por el trabajo de su padre, pero suele volver de vez en cuando. No alcancé a conocerla pero según escuché, es muy agradable.

Eran buenas noticias, pero no parecían hacer muy feliz a Axel, y él no tardó en darse cuenta de que su actitud se me hacía rara.

—Sé lo que estás pensando idiota, y no es que él la vea de nuevo después de tanto tiempo no me haga feliz por ambos.

—¿Pero?

Por lo que me dijo no fue culpa de Xion, sino que los problemas habían empezado con un asunto anterior a su llegada, algo que tenía que ver con los padres de Roxas y de ellos dos siendo demasiado tercos en una discusión de la que no me dio muchos detalles. Llevaban casi una semana sin hablarse.

—Lo que sea por lo que hayan peleado, es serio

—Quizás un poco

—Ya veo… pero sigo pensando que es tu culpa —el idiota va y me golpea— ¡ey!

Al final solo fuimos a comprar unas cuantas cervezas y nos quedamos hasta muy tarde hablando sobre la competencia de bandas y otras cosas sin mucha importancia que surgieron en el momento.

XxXxXxXxXxXxXxXxX

—Te agradecería que me explicaras qué pasó allá

Lo único que entendí al otro lado de la puerta del baño fue unos balbuceos y algo similar a un chillido, y cuando Nelle abrió la puerta aún tenía la cara roja. Volvió a decir cosas que no entendí, pero por la forma en que se comportaba no tuve que pensar demasiado. No era la primera vez que pasaba.

—Ah, o sea que te gusta el pelirrojo ese

Por el golpe que me dio, tuve que haber acertado, pero pasó de inmediato a segundo plano. Nada más cerrar la puerta Nelle se giró hacia mí y me sonrió de una forma realmente escalofriante. Tuve un muy mal presentimiento, y no es que esa sensación fuera muy extraña estando en el mismo metro cuadrado que ella, solo que esta vez fue, por decirlo de algún modo, "especial".

—Y bueno… —detecté de inmediato ese tonito tan desagradable que usa cuando trama algo— ¿Cómo han estado las cosas entre ustedes?

—Puntualiza.

—No quieras hacerte el esquivo, las últimas veces que hablamos parecías metido en un dilema cuando mencionaba a Demyx. Hasta escuché algo de un distanciamiento

—Un simple malentendido

—Ah, ¿en serio? Pues que no te extrañe que dude de tu palabra si antes sonabas tan preocupado

—Cállate

Si hay algo que detesto de ella es que pueda ver tan claramente las cosas que me son desagradables y que hable de eso mismo como si se burlara. Pero ya que estábamos hablando del torpe ese, supuse que sería bueno aprovechar la ocasión, así que le pregunté

—¿Pasó algo con Demyx? Estoy casi seguro de que le hiciste algo raro

—¡No le he tocado ni un pelo! Y al único que le haría algo raro sería a ti

—Deja de decir cosas tan desagradables y habla con la verdad

—¡Ya te lo dije! Cielos, eres un paranoico —se lanzó de espaldas en el sofá— A decir verdad él me agrada. No le he hecho algo malo si es lo que te interesa, aunque no estoy tan segura de eso

—¿Eso qué significa?

Se sentó, infló los mofletes y se sentó para abrazar sus rodillas con la cara ceñuda y sin mirarme a los ojos. Yo también arrugué la frente, el que ella tomara esa pose y con esa actitud solo podía ser indicador de que había metido la pata y ahora sacaba a relucir su lado más infantil. Pasé al menos cinco minutos hablándole para que me respondiera, en todo caso sería peor si no me lo decía en el momento, a ella nunca le gustó que me enterara por otras personas sobre algo que tuviera que ver con su vida.

—Bueno, no vayas a enojarte ¿si?, por que creo que estuve inestable con él

No se cómo pero me contuve de gritarle, pero no fue lo mismo con mi rabia; y además dejó su medicina en Edge. Era una situación muy mala, siempre que se vuelve inestable sufre de delirios o incluso ataques de asma. Y por si fuera poco llevaba tres días sin dormir por cúmulo de trabajo. ¡Tres días! ¿Cómo alguien puede ser tan irresponsable? Me da igual cómo organice, pero que por favor no venga a armar un espectáculo aquí si está a medio proceso de delirio. Para remate ni siquiera estaba segura de si había hecho algo o no de lo que debiera arrepentirse, dijo algo de que sus recuerdos eran confusos.

—Debes regresar a Edge

—No. Vine para estar contigo y con Demyx. Me prometí a mi misma que aguantaría.

Me contuve de gritarle que se dejara de estupideces y conté hasta diez. "El hombre es el único animal que puede prometer"; había dicho Nietzsche. Pues al diablo con lo que pensara Nietzsche y lo mismo con lo que ella tuviera planeado, no era saludable para mí ni para ella quedarse y correr semejante riesgo. No cuando había alguien más aparte de nosotros dos involucrado.

—¿Es por Demyx? ¿Por qué ahora te preocupa tanto? Corres el riesgo de lastimarlo

—Claro que lo sé, ¡y no seas hipócrita! No tiene nada de malo que quiera acercarme a la única persona a la que le has permitido ser tu amigo en todos estos años

—Así que ahora se trata de mí

—No me vengas con esa mierda, maldito cretino. ¿Crees que todo siempre se trata de ti? ¡¿Es que acaso no puedo-…?

—¡Nelle!

Me miró asustada, vi como se aguantaba las ganas de llorar, luego se cubrió el rostro con las manos mientras se disculpaba. Era lo que siempre pasaba cada vez que se excede de cualquier forma. Gracias al cielo que solo fueron unos insultos esta vez. Más o menos una hora después pidió un taxi, tenía planes de pasar la noche en casa de una amiga. Al menos cuando se fue no parecía capaz de matar a nadie.

XxXxXxXxXxXxXxXxX

Cuando Zexion se fue a dormir, se sentía ligeramente irritado con y por culpa de Nelle, no solo por su irresponsabilidad para consigo misma, sino también por sus comentarios irracionales sobre Demyx. Acababa de darse cuenta de lo que ella había estado insinuando. Durante toda la semana había pasado con el rubio cada rato libre del día a excepción de cuando estaban en clases; en circunstancias normales diez minutos con cualquier otra persona bastaban para darle dolor de cabeza y ponerlo de un humor de perros. Pero ahora las cosas eran diferentes, con Demyx las cosas habían ido cambiado a un ritmo que nunca hubiera esperado.

Aunque debía admitir que en algo le gustaba esa extraña fascinación que el rubio tenía puesta en él cuando le hablaba sobre algo personal o le hacía comentarios sobre sus estudios o de la librería. No presumía sobre nada, pero le agradaba ser el centro de atención de alguien por un asunto tan trivial y el que pareciera impresionado por sus conocimientos aún si no entendía nada en lo absoluto. Las veces —muy pocas— que intentó que otros se interesaran en algún aspecto de su vida, siempre tuvo un desenlace desagradable. Por eso a temprana edad aprendió que no valía la pena perder el tiempo recurrir a otros a menos de que la situación lo ameritara.

Pero, sinceramente, ya no estaba seguro de qué debía pensar con respecto a Demyx. El rubio mostraba la misma irritante costumbre que todos los demás de querer husmear donde no lo llamaban; además de la pasmosa torpeza a la que ya le iba haciendo costumbre. El problema estaba en que el chico no reaccionaba en lo absoluto a como la mayoría de la gente suele hacerlo por muy predecibles que fuesen sus pensamientos. Aunque si debía rescatar algo de él, era que no insistía ante una negativa.

Si tan solo Nelle fuera así

Pero ya había pensado en eso muchas veces, y no importaba cuantas vueltas le diera, seguía metido en la misma encrucijada: no podía entender a ese chico. Zexion casi se veía tentado a pensar que Demyx confiaba en él. Pronto se hartó de pensar tonterías e hizo el intento de dormir, era seguro que Nelle llegaría temprano solo para molestarlo.

Y no se equivocó, tres minutos antes de las siete de la mañana ella se encontraba sentada sobre su espalda gritándole que se levantara, dejando en él la duda de cómo hizo para entrar y luego decidió que mejor no quería saber. Suerte que era domingo. Solo cuando ella le puso el desayuno en la cara Zexion se fijó en el atuendo de la chica: un vestido simple de cuello alto, sin mangas, de color blanco y con sandalias a juego, y sobre esto un delantal floreado; entonces por su mente pasó la aterradora idea de que ella acabaría convirtiéndose en algo así como su madre. Al menos se veía animada.

Poco antes de medio día fue a buscar a Demyx y a Axel a rastras por que según ella los invitaba almorzar y de paso para que la ayudaran en la cocina, bueno, al menos al rubio, a quien usó de escudo para no tener que mirar a la cara a su otro amigo. Se lo había llevado a la cocina junto a ella, pero a los quince segundos lo echó a patadas con el pretexto de que no podía concentrarse con él ahí.

Axel soltó una carcajada y Zexion —sentado al otro lado del salón— suspiró hastiado mientras trataba de concentrarse en el libro que tenía en las manos. A excepción de este último, los otros dos pasaron al menos veinte minutos hablando de cosas varias mientras oían el ajetreo en la cocina. Hasta ahí todo iba bien, cuando de repente sonó el celular de Axel.

—¿Diga? —hizo una mueca de sorpresa— Ey, ¿desde dónde llamas?... ¡¿Qué? ¡Tienes que estar bromeando! —se giró y miró a Demyx con un gesto preocupado— Sí, lo recuerdo pero pudiste avisar cuándo pensabas-… Lo sé pero… Claro que no hombre.

Sin dar muchas explicaciones se puso de pie, dando una pobre excusa apenas audible de que debía ir a recoger quien sabe quién en la estación del tren y que volvería en media hora, o algo parecido. Demyx habría podido entender más si hubiera alcanzado a preguntarle qué había pasado, pero el pelirrojo simplemente desapareció. Cuando miró a Zexion en busca de una explicación, este solo levantó los hombros y siguió con su libro. Ahora sucedía que no tenía nada que hacer. Y de seguro el peliazul se enfadaría si trataba siquiera de interrumpir su lectura, fue entonces que posó su atención en el gran estante al fondo del salón.

En serio era grande, como para poner unos trecientos tomos y hasta apostaría que sobra espacio. Cuando se acercó a ver los títulos el los lomos se asustó, no entendía un carajo, hasta distinguió tres idiomas distintos y siendo sincero, no reconoció ninguno. Pero hubo un detalle que le llamó la atención.

—Zexion, si que tienes libros. Pero no he visto ningún álbum de fotos. Nelle dijo algo hace rato sobre unas que logró robarse de cuando eran más pequeños, ¿no las guardas?

—¿Y por qué debería tener semejante tontería?

—S-solo lo decía por comentar…

—Supongo que habrá algunas en algún lado, en esos días solían obligarnos a posar en grupo al menos una vez al año. Ese es un lugar especialmente desagradable, odiaba esas malditas fotos, no necesito recordatorios de esos días

Iba a decir algo más pero cerró la boca de golpe y miró ligeramente sorprendido al rubio, quien a su vez se puso nervioso por ser observado de esa forma. Eso fue extraño, acababa de hablar sobre los peores años de su vida a alguien completamente ignorante del tema como si fuera la cosa más insignificante del mundo. Algo de verdad raro había pasado y su intuición le decía que todo era culpa de Demyx. Pero tuvo que dejar esos pensamientos de lado cuando Nelle se puso a gritarle desde la cocina que la ayudara a cortar vegetales. Detalle quizás insignificante de no ser por que la chica tenía la cocina vuelta un campo de guerra vietnamita. Se gritaron bastante rato hasta que un enorme estruendo proveniente del salón los hizo detenerse.

—Por todos los-… ¿Qué crees que estás haciendo?

Sin saber cómo ni por qué, encontraron a Demyx en el suelo con más de la mitad de los libros del estante cubriéndolo. Ahora el salón también acabó vuelto un desastre, cosa que hizo aparecer una enorme vena en Zexion que solo aumentó su tamaño con la carcajada que soltó Nelle. Estaba de más decir que Demyx no sabía dónde esconderse.

—¡L-lo siento! ¡Solo quería alcanzar un libro en la parte alta y-… ouch! —le cae uno encima—

Ya ni siquiera veía para qué enojarse. Zexion soltó un pequeño suspiro y rodó los ojos antes de pararse frente a Demyx y agacharse para quitarle un texto que se quedó en su cabeza. El rubio ya presentía la grande que iba a caerle por ese desastre, pero para su sorpresa —y la de Nelle— lo único que hizo fue empezar a quitarle la ruma de libros que tenía encima.

—¿Acaso eres un niño? No recuerdo cuándo fue la última vez que vi tanta destrucción

Eso podría considerarse un regaño, pero a los oídos de los otros dos jóvenes ni siquiera sonó como uno. El peliazul solo se preocupó por liberar al rubio de la masa literaria que tenía desde el abdomen hasta los pies mientras se aguantaba las ganas de tomar un libro y lanzárselo a Nelle que no paraba de reír.

Por el otro lado, Demyx estaba muerto de la vergüenza, mira lo que pasa solo por apoyarte un poco contra un mueble. Fue en eso que se dio cuenta de que el rostro de Zexion estaba cerca, en realidad muy cerca, prácticamente encima de él a tal punto que podía sentir su aroma. Con la sola idea su cara se puso completamente roja. Lo que empeoró cuando Zexion levantó su mentón con la punta de sus dedos para limpiar algo de polvo que había quedado en su frente y pómulos; mientras Nelle observaba en silencio.

Fue después de esto que Zexion notó el profundo silencio en la sala y la extraña mirada que Demyx tenía puesta en él.

—¿Ocurre algo?

—Ehh, n-no, yo solo, eh… esto, p-perdón

Bajó el rostro. Otra vez estaba haciendo eso, se molestaría más de no ser por que ya le había sacado algo de costumbre a esas conductas tan raras en el rubio. Pero bueno, ahora tenían trabajo por hacer.

—Levántate, hay que tratar de tener este lugar decente para el final del día

Demyx respondió con un tartamudeo y se puso a ordenar rápidamente a lo que Nelle volvía a la cocina, y Zexion soltaba un suspiro.

Le preocupaba que fuera tan fácil estar con él, incluso acabó hablándole sobre sus días en el orfanato junto a Nelle cuando era un niño; y aún si solo fue un pequeño comentario, simplemente comenzó a hacerlo sin darse cuenta. De verdad era muy raro estar hablando de eso con alguien, hasta el momento lo había hecho una o dos veces desde que se había ido de allí y solo por que no había tenido más opción, antes de aquella ninguna fue por voluntad propia. Tampoco había pensado en la posibilidad de ser tan despreocupado al respecto, y de repente resulta que encontraba realmente placentero el hecho de que Demyx tuviera interés.

—¡Demyx! —se escucha a Nelle gritar desde la cocina— ¡Alguien golpea la puerta! ¡Tengo las manos ocupadas acá! ¿Puedes ir tú?

—¡C-claro!

El rubio terminó de acomodar unos libros y fue a abrir, de seguro sería Axel con Roxas, no se le ocurría quien más pondría así de incómodo al pelirrojo. Zexion también esperaba escuchar los alaridos típicos de esos tres cuando se juntaban, pero para su enorme sorpresa todo lo que hubo fue silencio. Extrañado, se giró hacia la salida, encontrando al rubio completamente petrificado, frente a un hombre que jamás en su vida había visto y que solo se quedó ahí sonriendo.

Demyx tembló cuando —inconcientemente— aquel nombre se formó en sus labios.

—Xigbar…


N/A: No, no me pidan explicaciones, no se las daré. Claro, si es que tienen que ver con el contenido de este cap.

Por otro lado, les debo muchas por mi ULTRA prolongada ausencia, solo que los estudios fueron extenueantes, y este no es mi unico fic, y... al diablo, igual querrán matarme.

¡Por eso lo hice bien largo! Para compensar ¿no? ¡Y lo acabé justo antes de año nuevo! 8D... ergh, olviden eso.

Otra vez muchas gracias por leer esto, ojala sea del agrado de alguien, me hace muy feliz que la gente ande pendiente de esta historia, en serio. Y si dejan un review tampoco estaria mal xD... en fin, gracias por pasarse por aqui, felices fiestas a todos! beshosh!