N/A: Hola! Si alguien quiere lanzarme un tomate por demorarme tanto está en todo su derecho xD * se pone un escudo* Me he tardado porque he tenido muuuuchos problemas y además he andado inspirada con otros fics, y como regla principal siempre he decidido actualizar mis historias cuando mi ánimo, tiempo e inspiración me lo permiten, espero puedan disculparme y comprender. Sugiero leer el cap anterior, para recordar un poco la trama (sólo si lo estiman necesario)

Quería recomendar que se pasen por el perfil de mi hermanita Vidian, tiene unas historias cleon demasiado buenas (ya la deben conocer) pero como siempre digo, entre autores tenemos que ayudarnos ñ_ñ. Juntas escribimos el fic cleon "10 Cosas Que Odio De Ti" es un UA (universo alterno), muy divertido y agradeceríamos infinitamente una opinión. ¡Te quiero hermana!, este capítulo va para ti, espero te mejores pronto n.n

Y ¡rayos! nunca imaginé tener más de 100 reviews con apenas seis caps, ni yo me lo creí Waaah! Gracias por apoyarme n.n


Capítulo siete: El sarcasmo en su caso es patético.

El hombre delgado y de estatura relativamente baja titubeó antes de adentrarse en el despacho de su superior, aún tenía dudas sobre el modus operandi que Kirk estaba empleando para conllevar la situación, de igual modo, él no estaba en posición jerárquica de manifestar sus dudas y cuestionamientos, sólo debía acatar ordenes al pie de la letra, sin objetar ningún punto, la misión ya estaba planteada y los Downing querían concretarla tal cual como la idealizaban, no aceptarían modificaciones a último minuto.

Previo a que pudiese dar unos pequeños golpes en la puerta, ésta se abrió sorpresivamente dejando a su vista la estresada expresión de Frederic, quien parecía estar ido y completamente absorto en sus cavilaciones. El empleado bajó la vista para encontrarse con los restos de una copa de cristal destrozada, indicio evidente de un ataque de furia, no le cabían dudas al respecto, eran arrebatos que el ex – socio de Umbrella solía manifestar y no lo culpaba…tener un hijo como el que tenía no era un asunto sencillo. Sacudió un poco su cabeza y recordó a lo que específicamente se dirigía, la mirada celestina del hombre de cabello encanecido denotaba impaciencia y fastidio.

—Señor, acá está toda la información que pude conseguir de las primeras personas que fueron usadas para experimentar con el G – virus. — El hombre le cedió unos archivos de extrema seguridad, eran documentos que ni siquiera el gobierno manejaba en su plenitud. Frederic los recibió sin expresar absolutamente ninguna clase de gestualidad. — Tengo entendido que usted ya manejaba este tipo de información, no quiero ser imprudente, pero…

—Volaremos a Fairbanks en una hora, deberías estar listo —le interrumpió, el trabajador con aspecto de científico sólo se limitó asentir y a desaparecer en tiempo record de la mirada de pocos amigos que cargaba su jefe.


Alaska, Fairbanks.

Llevaban caminando dos horas, ciento veinte minutos sin detenerse ni llegar a una meta o algo que pudiese esperanzarles de verdad, Claire ya no soportaba esa situación, estaban caminando en círculos sobre una trampa mortal, lo único bueno era que habían conseguido abastecerse un poco, ya no estaban tan indefensos ni ajenos a lo que los mantenía presos en ese infierno… tener paciencia en ese tipo de situaciones no debería ser algo habitual, más bien se percibía como una tortura que se tornaba a cada paso más dolorosa y difícil de acarrear, sin tener señales de otros supervivientes y peor aún, ninguna clase de pista que pudiese ser de su hermano mayor.

Leon y Thomas se encontraban distantes el uno del otro, el mínimo avance que habían tenido en su tensa relación había retrocedido totalmente luego de lo sucedido con aquel infectado en la tienda de armas. El pequeño no había pronunciado nada a partir del hecho, aquello preocupaba a la Redfield y acrecentaba la rabia que sentía en contra de ese miserable llamado Frederic, quien injustamente involucró en su venganza a gente inocente. Detuvo sus pasos de manera abrupta y se giró encarando a sus compañeros.

—Basta, no estamos llegando a ningún lado —masculló con nerviosismo.

El agente la contempló sin replicar, él sabía bien que tenía razón, no necesitaba que se lo dijeran, vio como la chica sacaba un papel desde el bolsillo trasero de su jeans, la hoja de gran tamaño yacía doblada en varias partes por lo que se le complicó un poco la tarea de abrirla, en cuanto lo consiguió, se detuvo frente a una camioneta abandonada en plena calle y extendió el mapa sobre ésta dirigiendo sus pupilas con suma concentración. Ese objeto era la única manera de idear un plan y escapar de allí, pese a que su sentido de orientación fuese mínimo, Claire realmente tenía intenciones y esperanzas de intentar lograr algo, se maldecía internamente por ser una inútil dependiente de los GPS y su facilidad tecnológica.

—Creí que querías esperar a tu hermano —soltó Leon mientras se acercaba a ella, él realmente creía eso, por ese factor no le había propuesto que se alejaran de ese perímetro de la ciudad de una vez por todas. — Lo digo porque te vi muy entusiasta cuando Ada lo mencionó, pero ya sabes lo que opino.

—Sí, lo sé… salir por nuestros propios medios y no fiarnos de la B.S.A.A —complementó, llevó su dedo hasta un punto del mapa. — Aquí — señaló convencida. — Es una buena vía de escape, si nos adentramos por aquellas calles cercanas a la carretera que llega al bosque, conseguiremos alejarnos lo suficiente del laboratorio, ¿está claro que no queremos estar allí, verdad? — Los orbes aguamarina se posaron en los azules del rubio cenizo, quien simplemente sostuvo la mirada y no contestó a su interrogante, la hermana de Chris conocía a la perfección lo que significaba ese silencio, frunció el ceño y le empujó el hombro de un manotazo. — ¡Oh mierda, Leon, no lo estás pensando! — Vociferó angustiada al tiempo que negaba repetidas veces con su cabeza.

—No quiero abandonar Fairbanks si no resuelvo esta situación.

—¿Estás perdido… qué demonios tienes en la cabeza? —La joven comenzó a pasearse inquietamente alrededor de su acompañante. — Ya no estamos solos, tenemos a Thomas y no lo involucraremos en esto — agregó bajando el tono de su voz, los dos buscaron con la vista la respectiva posición del pequeño castaño, el niño no estaba cerca de ellos y sinceramente ya se veía demasiado atormentado para que oyera la platica que sostenían.

—Es mi decisión, no te estoy involucrando ni a ti ni al mocoso —nuevamente la mirada fría de la pelirroja cayó sobre su persona, estaba consternada con la actitud troglodita que Leon Scott Kennedy comenzaba adoptar.

—Estamos los tres en este camino, ya no son sólo tus malditas decisiones, aquí no existe ningún líder —replicó.

No le importaba ser así de dura, jamás se habría esperado que el agente de la DSO manifestara cometer errores absurdos por el simple anhelo de ajustar cuentas. El orgullo masculino muchas veces lo cegaba transformándolo en un déspota detestable.

Un silencio incómodo se formó entre ambos, los gemidos de los zombies era lo único audible en lo que ahora se había trasformado en un pueblo fantasma, la presencia de infectados en la zona que pisaban actualmente era minima, de seguro emigraban ante la falta de alimento, puesto que el número de supervivientes era técnicamente reducido y la fauna en evidencia no se ubicaba en el centro de la urbe. Al menos por su parte, ninguno de los tres había logrado encontrarse con alguien sano, hasta consideraban la triste idea de ser los únicos sobrevivientes de aquel sector.

Claire se aproximó nuevamente al panorama que le ofrecía el mapa, daba por cerrada las platicas poco amenas que últimamente tenía con su amigo, ya no quería discutir más… no era lo más inteligente que podían hacer considerando la situación en la cual estaban.

—Claire, tenemos armas, las sabemos manejar… ¡Por favor es Downing! —Farfulló, el tinte despectivo en su voz no era discreto. — No estoy planteando que lo esperemos y desatemos una guerra irracional, no soy tan idiota para exponerte ni a Thomas, pero es irrefutable que podemos luchar contra ese tipo, tarde o temprano lo haremos.

—Haz lo que quieras —refutó sin mirarlo, el agente la tomó por los hombros obligándola a voltear, Claire se giró rodando los ojos. — No es mi prioridad acabar con él ¿Entiendes?, al menos no ahora y no de ese modo. Mira tu entorno, estás subestimando al hombre que ha matado a media ciudad y ha generado toda esta mierda. — Él asintió resignado, se mordió el labio inferior en un gesto pensativo, aunque cierta perseverancia en sostener sus propósitos podía captarse.

—Te daré un consejo, los agentes gubernamentales encargados de la seguridad nacional no resuelven sus conflictos dialogando de manera amable, eso nos diferencia de los activistas y si tú ahora estás aquí como una más de la DSO, sabrás entonces de qué manera debes enfrentarte a hombres como esos. —La chica apretó la mandíbula sintiéndose impotente. —Si te lo cruzas no intentes charlar, será inútil y muy estúpido de tu parte… no te despegues de tu arma y de ser necesario ocúpala, se una agente, Claire, demuéstrate que eres capaz de afrontar la crudeza en la cual vivimos.

Leon se alejó de ella, su consejo había sido un golpe duro para su compañera, ella no consideraba optimo recurrir a las armas… simplemente no eran de su agrado, al menos no para usarlas en contra de seres pensantes, no obstante debía asimilar la realidad y tarde o temprano estaría cara a cara con Downing, huir no era una opción y dialogar menos. La miró de reojo, Claire continuaba en el mismo lugar con la mirada perdida y de seguro que sumergida en sus pensamientos, odiaba hablarle de esa forma; ser drástico y exponer las cosas tal cuales como eran le resultaba fácil, pero con la Redfield simplemente no podía evitar sentirse culpable.

El agente enfocó su vista en Thomas, estaba muy distraído y temeroso, quizás le debía una disculpa por haberle reprendido hace unas horas, la situación le estaba pasando la cuenta y su mal genio no sólo lo afectaba a él, lamentablemente Claire y el niño estaban siendo las victimas de su actual neurosis. Comenzó a caminar con pasos lentos hacia el muchachito, frunció el ceño al notar que detrás de él se aproximaba un solitario infectado a paso torpe. Silbó para atraer la atención del pequeño, Thomas inmediatamente le miró y entendió la señal que Leon le estaba advirtiendo, se giró sobre su eje y notó la figura del ser fétido.

La pelirroja desenfundó su arma dispuesta a terminar con la existencia del zombie, pero Leon la frenó con su mano haciendo que relajadamente bajara la Matilda. La activista no reprimió el gesto incrédulo y enfadado que mostraba su rostro.

—Tranquila, él puede encargarse —susurró el sobreviviente de Raccoon city. Esta vez Claire no debatió, Kennedy se veía convencido creía en la seguridad de sus palabras y también confiaba en las capacidades del chico.

El castaño levantó su magnum y apuntó directamente al cráneo de su oponente, como nunca antes le había sucedido, pudo percibir que sus brazos temblaban, sudaba más que de costumbre y su vista se nublaba de manera creciente, apuntar en esas condiciones le resultaba imposible, de pronto un extraño calor se apoderó de su cabeza, parecía como si fuese a estallar en cualquier momento. El bicho podrido cada vez estaba más cerca, pero su cuerpo no reaccionaba ante eso, la magnum resbaló de sus dedos cayéndose estrepitosamente al asfalto de la calle, Thomas se llevó instantáneamente una mano a la cabeza, no supo en qué momento el mundo daba vueltas y los sonidos se mezclaban de manera confusa.

—Leon, algo no está bien —expresó angustiada.


Washington.

La sonrisa malévola no se borraba de sus labios, esa curva que sostenía sin remordimiento alguno ya estaba plasmada en su rostro, era la prueba evidente de lo mucho que se extasiaba presenciando el caos y el miedo que podía generar en sus victimas y enemigos.

El humo rodeaba gran parte de la ciudad, las llamas seguían propagándose en breve todo empezaba arder y a consumirse, a lo lejos ya se oían patrullas de policías acercándose y por supuesto que camiones de bomberos para detener el infierno desatado. Jessica veía la escena desde la azotea de un edificio cercano, deseaba más que nunca que Jill Valentine resultara herida, pero con el daño que le había provocado recientemente se conformaba, ya tendría tiempo de concretar ese asunto, ahora debía dirigirse a Alaska y recuperar la muestra que esa mujer había sustraído.

—Con eso perdimos unos cuantos soldaditos —canturreó sarcásticamente.

Dos hombres armados la ayudaron a bajar del lugar en el cual se había posicionado para ver con mayor claridad los resultados de su maliciosa hazaña, la castaña agradeció la ayuda esbozando una sonrisa, estaba contenta no podía ocultarlo. Los tipos la miraban exceptantes a la espera de alguna orden, detestaba que Kirk la mantuviese trabajando en apoyo, a ella no le sentaba el trabajo en equipo, pero una cosa estaba clara, esos individuos la estaban vigilando más que ayudando, aunque no sonaba tan mal, podía aprovecharse de la ineptitud y utilidad de ese par, tenía una asiática por atrapar que muy probablemente le daría más de un dolor de cabeza.

Sacó su celular y rápidamente leyó un informe acerca de Ada Wong, muy pocas veces la había oído nombrar, y siendo sincera no era de su importancia lo que esa mujer hiciera o dejara de hacer, pero había osado pasarse de lista y no podía permitir aquella insolencia, los planes de Kirk no eran su preocupación, Jessica temía que por culpa de que éstos fallasen; los suyos también se vinieran abajo.

—A Fairbanks —ordenó con simpleza, ambos la observaron sin estar cien por ciento seguros de obedecerle — ¡Rápido! tengo unos amigos que visitar. — Los tipos no titubearon más y solicitaron una aeronave a la brevedad.

La ex–agente de la F.B.C sólo podía reír, nadie conseguiría arruinar sus objetivos, no ahora que todo parecía marchar de maravilla… era cuestión de horas para que todo se concretase exitosamente, y tan sólo eran minutos para volver a tener de frente a Christopher Redfield, ya quisiera ver su cara al enterarse de lo que había pasado en la base central de la B.S.A.A. Sacó un espejo pequeño y estudió su imagen, lucía radiante y victoriosa, justo como debía ser. Con el sonido característico que hacían sus tacones al caminar, se dirigió con pasos felinos y tranquilos a esperar el medio de transporte que la ayudaría a escapar de la capital estadounidense.

….

Claramente no se esperaban que aquella mujer que pareciera estar enterrada en lo más recóndito de sus memorias realizara una jugada tan sucia, lo que había hecho era abominable y muy despiadado. Jill sacudió su cabeza, estaba aturdida el efecto de la detonación todavía seguía en su cuerpo, un pitido agudo atravesó su cabeza, era sumamente molesto y doloroso, sus tímpanos se habían llevado la peor parte sin duda, sus manos aún permanecían cubriendo su vientre, agradecía haber salido ilesa de esa pesadilla, quiso localizar a Rebecca, pero el polvo hacia ininteligible la visualización de algún rostro, esa pesadez en el ambiente no demoró en entrar en su sistema respiratorio, la tos no se hizo esperar, se sentía fatal… con dificultad y sin más alternativas, la rubia se puso de pie.

—¡Rebecca! —Gritó con desazón, sus latidos cardiacos aumentaban a cada segundo al igual que su desesperación.

Un soldado novato se acercó a ella al momento de oírla, aparentemente le estaban buscando, así que el jovencito no titubeo y se aproximó a la rubia lo antes posible, no podían perder más tiempo en ese sitio inestable.

—Rápido, debemos salir de acá… aún hay riesgos de que hayan más detonaciones —la tomó por la cintura y la condujo por un camino que no pudo reconocer con claridad, Jill no quería alejarse sin tener señales de vida de su amiga, no se iría de ahí asi como así, bruscamente se zafó del joven.

—¡No iré a ninguna parte sin Rebecca! —Vociferó, la angustia en su voz era tan dolorosa como su expresión. El miembro de la B.S.A.A. la miró impacientado.

—Ella está bien y muy preocupada por usted, la perdimos de vista mientras escapábamos —al instante Jill cambió su expresión y decidió seguirlo sin más cuestionamientos.

Se adentraron por un extenso pasillo, por fortuna no toda la base se había caído a pedazos, al menos no el sector en el cual se encontraban al momento de las explosiones, pero no era consuelo suficiente, habían perdido mucho con aquella tragedia, armamentos, archivos, materiales de experimentación e informes que ni siquiera el gobierno manejaba y no quería ni detenerse a imaginar el número de victimas fatales. ¿Hasta cuándo deberían soportarlo?, ¿hasta cuándo el bioterrorismo y la ambición de algunos arruinaría la vida de personas nobles y buenas?, no era justo… simplemente no lo era.


Alaska, Fairbanks.

El diminuto cuerpo inconsciente del jovencito se desvaneció en medio de la avenida, con eso bastó para que Leon corriera en dirección del infectado y se deshiciera de él sin problemas, incrustó el cuchillo en su cabeza y lo quitó al instante. La pelirroja inmediatamente se arrimó al niño y verificó su estado al tiempo en que tomaba su pulso y se acercaba a su nariz para comprobar si respiraba bien. Botó el aire contenido en sus pulmones, al parecer sólo era un simple desmayo por estrés y falta de alimentación, sus pulsaciones parecían un poco aceleradas, pero dentro de todo eran normales. El rubio se acuclilló al lado de ambos, miró con cierta tristeza la escena, ya estaba harto de que tuvieran que pasar por esa clase de situaciones.

—Se pondrá bien —susurró acariciando la cabellera del chiquillo. — Podríamos conseguir un poco de comida, según el mapa hay un centro comercial unas pocas calles más abajo.

Esa idea no le agradaba en lo absoluto, ir a un sitio en donde se concentraba la mayoría de la población de un determinado lugar era cometer un suicidio, de seguro hallarían hordas de infectados y obtendrían más pérdidas que ganancias.

—No es una buena idea, Claire.

—Lo sé, pero Thomas necesita comer algo —replicó enfadada. Leon se limitó a asentir, no tenían más alternativa y por lo visto no había otro sitio del cual pudiesen ingerir algo. Ambos dirigieron sus pupilas al niño, pues éste lentamente comenzaba abrir sus ojos.

….

Uno de sus empleados le hizo entrega de su tablet, la recibió impaciente y a la brevedad conectó el aparato delgado en una pantalla táctil mucho más amplia, agrandó la imagen que le ofrecía el GPS de alta tecnología y verificó con sus propios ojos la ubicación exacta de Leon, Claire y un tercer individuo desconocido, frunció el ceño levemente ante el último detalle, sin embargo le restó importancia pronto averiguaría de quien se trataba, eso no era de relevancia en dichos momentos.

Hace pocos minutos Kirk Downing en compañía de su padre y un equipo de subordinados implicados en su corrupto plan habían llegado sin inconvenientes al estado de Alaska, no tardaron en organizarse para hallar de manera eficiente a los agentes problemáticos. En dicha ocasión no se permitirían cometer alguna clase de error, el hecho de que ambos siguieran con vida, ya era una pieza mal puesta en el puzzle, al menos para Kirk, puesto que para Frederic la chica pelirroja continuaba siendo uno de sus caprichos que quería en su poder a cómo diera forma.

Pasó una mano con pesadez sobre su rostro y se levantó de la silla conjunta a su escritorio, observó el despacho en el cual se encontraba y bufó formulando un gesto escéptico, esa estancia era una verdadera bazofia en comparación a la que estaba utilizando en Washington, personalmente detestaba lo mediocre y poco refinado, necesitaba usar artefactos que en evidencia allí no hallaría.

—Iremos por ellos ahora mismo —inició pensativo, se giró mirando con determinación a uno de sus trabajadores. — Divídelos en cuatro grupos — mencionó haciendo alusión al resto de los hombres ocupantes de la sala. — Rodearemos toda el área, les será imposible escapar y prepara un buen armamento, yo me encargaré personalmente. — Finalizó decidido.

Sin argumentar nada más salió del lugar, si el agente y la activista eran tan buenos como detallaban sus informes, entonces deducía que no debía subestimarlos, sonrió arrogante dirigiéndose a los vehículos, no le inquietaban las capacidades que pudiesen tener, ellos tampoco conocían las suyas.

….

Su cabello se alborotaba frenéticamente victima del potente viento que dominaba el clima de la ciudad, descendió de la avioneta acompañada por sus verdugos, suspiró con fastidio al notar la ausencia de la luz solar en la zona, eso empeoraría la tarea de atrapar a la misteriosa mujer de apellido Wong. Se llevó una mano a su despeinada cabellera y sostuvo unos cuantos mechones durante algunos momentos, miró con suma concentración el panorama actual de Fairbanks, ya estaba mayoritariamente dominada por el virus, era impresionante lo veloz que podía propagarse una pandemia viral, dejó de lado ese raciocinio para concentrarse en unas siluetas que se veían vagando solitarias y a paso torpe en medio de las calles, no iba a eludir que la imagen resultaba tétrica y perturbadora. Jessica estiró su mano hacia atrás sin decir nada, los hombres que la acompañaban sabían muy bien que debían hacer ante ese gesto, sin rodeos uno de ellos le hizo entrega de sus binoculares de visión nocturna, de manera instantánea la castaña los recibió y los dirigió hasta sus ojos.

—Nada novedoso a decir verdad, un podrido desfilando por ahí —comentó alejando el aparato de su rostro. Los hombres vieron un tanto desconcertados a la mujer que tenían en frente, ésta esbozaba una sonrisa burlona en sus carnosos labios. Sherawat notó la mirada de extrañeza que recaía sobre ella, se cruzó de brazos arqueando una ceja. — ¿Ustedes no hablan, siempre son así? – Inquirió en tono despectivo.

El silencio de los dos fue su única respuesta, bufó exasperada, ni siquiera Chris Redfield era tan aburrido como ese par de idiotas. Una alerta de mensaje llegó a su comunicador, rodó los ojos imaginándose quién era el remitente, sacó el fastidioso objeto de su cinturón de armas, negó con la cabeza y formuló una expresión de desagrado, sin más procedió a leer el contenido del mensaje de Kirk.

"Necesito a Ada Wong ahora, o de lo contrario lo pagarás caro"

Volvió a sonreír de lado, ese tipo era demasiado prepotente y manifestaba una fuerte tendencia de superioridad que le resultaba demasiado cómica, pero con ella evidentemente no iba a funcionar esa clase de amenaza infantil. Antes de que su paciencia pereciera guardó el comunicador y se volteó mirando a sus subordinados.

—¿Tienen las coordenadas de la ubicación exacta de Ada Wong? —Indagó, el dúo asintió simultáneamente. — Bien, ¿Qué están esperando para que vayamos tras la gatita? — Liberó una bocanada de aire agotada al tiempo en que tomaba los pasos que iniciaban sus momentáneos "esclavos".

….

No había sido complicado, la tradicional sonrisa ladeada se mantenía en su cara, guardó el tubo de vidrio que contenía la muestra en una pequeña caja especializada para esa función, cuanto antes se lo llevara de allí era muchísimo mejor, tecleó un mensaje en su comunicador avisando que ya tenía en su poder lo solicitado, sólo era cuestión de algunos minutos para marcharse de esa lamentable ciudad.

Recordó con una extraña sensación en el estómago la mirada que le otorgó Leon al verle, no podía descifrarla como de costumbre, esta vez había sido diferente… no se quedó admirándola con la fijeza y el deseo habitual con el cual solía contemplarla, Ada reconoció en sus adictivos orbes azules que algo era diferente, y aunque le molestase, debía comenzar asumir que la chica de apellido Redfield se estaba colando en las prioridades del rubio. Tampoco era sorpresivo considerando la amistad y el cariño especial que esos dos se profesaban. Y la idea no le desagradaba del todo, Leon tenía derecho a ser feliz y esa joven mujer también, no creía en las casualidades, las cosas sencillamente sucedían por algo y si ellos constantemente se topaban era por una razón en específico.

Sinceramente les deseaba lo mejor, aunque sentía un poco de lastima por el agente… se veía a leguas que no la iba a tener fácil con la tal Claire. Únicamente esperaba que la ayuda que pudo brindarles en realidad les hubiera sido de utilidad.

—Leon —susurró preocupada posando sus pupilas en las calles, desde la azotea del laboratorio veía sin obstáculos la avenida principal de Fairbanks. Sentía una presión en el pecho que se negaba persistentemente a abandonarla, sin duda era un mal presentimiento.

—Claire, no lo estás pensando, ¿verdad? —Preguntó incrédulo.

Su compañera admiraba con fascinación una tienda de instrumentos y discos musicales, por la expresión maravillada que la chica mantenía plasmada en su rostro sabía que no lo estaba escuchando y que probablemente estuviese planeando una forma de llevarse uno de esos artículos. ¿Qué clase de mujer pensaba en unos vinilos en pleno holocausto zombi? definitivamente sólo una: Claire.

Alzó una ceja confundido, en todos sus años de experiencia con las féminas, jamás había conocido una como la Redfield menor, a cada año de amistad, a cada experiencia juntos que iban compartiendo, ella siempre se las ingeniaba para sorprenderlo de alguno que otro modo.

Thomas se aproximó hasta la pareja de agentes mucho más repuesto, el color normal había regresado a sus mejillas, cargaba en sus pequeñas y blanquecinas manos un paquete de patatas fritas que ya estaba prácticamente vacío. El rubio quitó una preocupación más de su cabeza al saber que el muchachito estaba mejor, por fortuna habían conseguido llegar al centro comercial sin problemas, para su buena suerte la cantidad de infectados no era una amenaza en potencia, sólo lo normal, siendo sigilosos y precisos en sus movimientos, ni siquiera tuvieron que hacer uso de su armamento, pero no estaban muy seguros de cuanto tiempo iba a durar esa paz.

El niño botó al piso el envoltorio de su reciente alimento y se equipó con su preciada magnum en caso de cualquier imprevisto. Pese a que ya estaba estable físicamente, en evidencias claras su mente no compartía el mismo diagnostico, aún continuaba viendo la cruel imagen del viejo amigo de su padre convertido en un monstruo.

—Oye —siseó el hombre de la DSO tomado uno de sus delgados hombros, el pequeño fijó sus orbes verdosos y grandes en él. — Siento lo de…

—Está bien —se le adelantó con indiferencia, Kennedy permaneció callado, lo que menos deseaba era presionarlo o molestarlo, era un infante extraño y él un adulto con nula paciencia, sólo se limitó a asentir ante la contestación que le brindó.

La activista olvidaba por un segundo que se hallaba en una devastada localidad, durante toda su adolescencia había deseado coleccionar esos discos de vinilos de la mítica banda Kiss que exponía la vitrina de vidrio en la cual mantenía apoyada sus manos. Se alejó de los objetos en exhibición formando una extraña y gigantesca sonrisa, tanto Thomas como Leon la observaban perplejos.

—Recordé la noche en que escapé de Chris para asistir a un concierto de Kiss —su mirada yacía perdida, pero se había ganado el interés y la atención de sus acompañantes ante la confesión, bajó la cabeza y ensanchó su sonrisa con nostalgia. — Tenía quince años y sólo vivía dándole problemas a mi hermano. — Un brillo especial se posicionó en sus pupilas. — Cuando regresé a casa, creí que me llevaría el peor regaño de mi vida, sin embargo, recibí el mejor de todos los abrazos que un hermano mayor puede dar — volvió a levantar su rostro. — Chris no me dijo nada, sólo permaneció allí, abrazándome y diciéndome lo alegre que se sentía porque yo estuviese bien, sólo le importó mi bienestar y nada más. No sé si fue psicología inversa, pero con eso consiguió que nunca más me escapara. Ahora tengo más de treinta años y aún así continúo preocupándolo, exponiéndolo y... — su voz comenzó a quebrase, no deseaba derramar una lagrima más, así que detuvo el transcurso de su relato.

La ausencia de palabras de nueva cuenta se apoderó de los presentes mientras veían a la chica sin saber qué decir para consolarla. Claire ladeó su cabeza y se encontró con los ojos intensos de Leon mirándola con tristeza, reaccionó de su reciente viaje mental al pasado, no venía al caso el hecho de ponerse en plan menesteroso. Los orbes azules del ex miembro de RPD siempre conseguían estremecerla e hipnotizarla, jamás lo comprendería o posiblemente lo hacía, pero se negaba asumir la verdadera razón. Caminó nerviosa alejándose un poco.

—Será mejor que salgamos de aquí. —Expuso la de cabellera rojiza, Thomas le obedeció de inmediato siguiéndole los pasos, pero Leon parecía no reaccionar.

—Claire —la llamó aún sin moverse de su lugar, la mencionada le dedicó su atención de manera rápida, el agente no meditó dos veces su siguiente movimiento, acortó la distancia existente entre ambos y la abrazó dándole todo el apoyo que podía transmitirle con ese simple gesto. La chica se congeló en un principio, no se esperó esa clase de consuelo, mucho menos de contacto, lentamente cerró sus ojos entregándose en cuerpo y alma al amparo que podía recibir en esos brazos.

La relación que sostenían había estado demasiada tensa en las últimas horas, que ya no recordaba los motivos por los cuales discutían, pero al sentir el agradable calor que emitía la energía de su compañero olvidaba por completo el origen de esas peleas absurdas, la sensación era angustiosamente placentera, realmente desearía estar refugiada en su pecho por siempre.

Se separó de él mirándolo fijamente, Thomas giró su rostro, odiaba lo cursis que podían ser los adultos, le resultaba increíblemente repulsivo e innecesario.

—Gracias —pronunció con sinceridad, la expresión de ambos se llenó de esperanzas una vez más.

—Pero que momento más emotivo —musitó con sorna una reconocida voz a sus espaldas, Claire podía reconocer al propietario, de inmediato desenfundaron sus armas y apuntaron al recién llegado, Thomas no titubeó en imitar la acción de sus compañeros.

Kirk Downing comenzó a reír sumamente divertido, aplaudió en conjunto a sus carcajadas y se encaminó con pasos tranquilos hacia ellos.

—Un paso más y te vuelo la cabeza —amenazó la pelirroja, luchó internamente por no oprimir el gatillo de la Matilda. El castaño abrió sus ojos fingiendo estar asustado ante la advertencia verbal, sin embargo continuó caminando decidido. — No estoy bromeando, Downing.

—Vaya, veo que estás al tanto de todo… aunque es demasiado tarde conocer la verdad a estas circunstancias, ¿No crees? —Los orbes aguamarina lo calcinaron, estaba furiosa y él gozaba de admirar esa reacción.

—Así que éste es Damien Thorn —comentó Leon con ironía, de inmediato la mirada fría del hijo de Frederic de situó en el rubio.

—Agente Kennedy, es un honor conocerle —se arrimó a él viéndole con desprecio y malicia. — Lamento decirle que el sarcasmo en su caso es patético. — Dirigió la vista a Thomas quien no dejaba de observarlo con odio, pero lo ignoró, no recordaba de dónde, sin embargo, estaba casi seguro de haber visto a ese mocoso en alguna parte. Apuntó con su dedo índice los niveles superiores del centro comercial. — El área está repleta de francotiradores y no creo que el hecho de estar apuntándome sea lo más inteligente que puedan hacer. — El superviviente de Raccoon city descendió su arma al instante de escuchar la última oración, Claire en cambio, se mantuvo firme en su postura y a juzgar por su semblante, no manifestaba intenciones de dejar de mantener en la mira a Kirk.

….

Jessica se desplazó con sigilo en la enorme azotea en la cual se ubicaba su presa, la espía permanecía de pie mirando distraída hacia abajo, localizarla fue pan comido… aunque debía darle cierto crédito a los tarados que seguían vigilándola de manera obstinada, por suerte habían obedecido a su orden de cubrirla en la azotea del edificio continuo, si fuese Ada no haría nada estúpido, pues los tipos eran excelentes tiradores.

Como una pantera comenzó a caminar en dirección a la mujer enigmática, no era ilusa y sabía que ella había captado su presencia, su postura simulaba relajo, pero estaba alerta ante cualquier movimiento.

—Tienes dos opciones, me la das por las buenas y te largas o…

La mujer de vestimenta roja la miró de soslayo, sacó su lanzagarfios con clara intención de escapar, no era su estilo huir como una rata, pero no podía perder el tiempo en dichos momentos, no obstante, para su sorpresa la cuerda que facilitaba su acción con dicho objeto se cortó de manera abrupta, no pudo ver con claridad qué la había cortado, sólo intuyó que la mujer que hablaba a su espalda no estaba sola, tragó saliva con nerviosismo, eso definitivamente no estaba en sus planes.

—Nada mal —murmuró volteándose con su característico gesto arrogante, Sherawat le devolvió la sonrisa de forma similar, entendió que la de cabello oscuro no solía ser detenida con tal facilidad y que por ende, se mostraba sorprendida.

Así que ésta es la famosa Ada Wong, pensó con alivio, nada muy extraordinario a decir verdad, por su reputación y lo que sabía que era capaz de hacer se había imaginado una especie de súper mujer amazonas, mas no la asiática de rostro lindo y cuerpo delgado que tenía en frente. Se irguió un poco en su posición al captar que se acercaba lentamente a ella, pero se detuvo a una distancia considerable, la ex compañera de Chris acrecentó su sonrisa con hipocresía, la mujer estaba siendo precavida, ¿Acaso sentía miedo?, eso era interesante.

—Hagamos esto breve, dame la muestra y olvidaré que hemos visto nuestros hermosos rostros — propuso la castaña, por la mirada que la receptora de sus palabras le dedicó, supo que por las buenas no obtendría su objetivo. — Bien, no te gusta charlar…que lastima, creí que seríamos amigas — secundó fingiendo decepción.

No esperó que Ada le lanzara una patada directamente a la mandíbula, su cabeza se echó de manera violenta hacia atrás, el sabor metálico rápidamente llegó a su lengua, se llevó una mano a la zona lastimada mirando con furia a su contrincante. Le había dolido y lo iba a pagar muy caro.

—Tu rostro no será tan lindo ahora —se mofó.

Corrió con intenciones de alejarse de allí, pero una bala detuvo sus pasos, el objeto fulminante rebotó en la zona cercana a sus zapatos de tacón, intentó buscar con la vista desde dónde le estaban disparando, pudieron matarla y ahorrarse más problemas, pero por una razón no lo hicieron y solamente le dedicaron la advertencia, malditamente no entendía el motivo. Regresó su vista a Jessica quien limpiaba con la manga de su traje el rastro de sangre en sus labios.

—Como comprenderás, no es una buena idea escapar —pronunció seriamente. — No suelo trabajar en equipo, pero la idea comienza agradarme.

—¿No sueles trabajar en equipo? —Inquirió Ada frunciendo el ceño, retrocedió unos pasos al sentirse sofocada por la cercanía de la ex–miembro de la B.S.A.A, ahora que la había provocado de seguro devolvería el golpe. — Tengo entendido que trabajaste muy de cerca con Chris Redfield y su organización anti–bioterrorismo ¿O me equivoco, Jessica? — La aludida abrió sus ojos desmesuradamente al escuchar su nombre en boca de la espía.

—¡Vaya, qué popular soy! —Expresó riendo, poco le importaba que conociera su identidad, se volteó dándole la espalda y procedió a distanciarse con pasos despreocupados. Ada enarcó su ceja, ¿qué pretendía?, repentinamente la de cabello ondulado se giró sobre sus talones lanzándole una cuchilla que por fortuna y gracias a sus buenos reflejos pudo esquivar, movió de manera veloz su cuerpo para no recibir el impacto del arma blanca, de igual modo el filo del cuchillo rozó su brazo derecho dejándole un rasguño que no demoró en sangrar. No contó con tiempo para analizar su herida, Jessica se abalanzó sin contemplación sobre su cuerpo.

….

Piers disparó en el cráneo de uno de los infectados, el ser cayó pesadamente manifestando unos severos espasmos mientras la sangre oscura se esparcía por el suelo, aparentemente su equipo no había tomado el mejor rumbo, ya habían batallado con bastantes muertos vivientes, pero en vista de que no tenían contacto con la sede de la B.S.A.A se hacía aún más compleja la travesía para hallar a Claire y al agente del gobierno. Por lo cual sólo podían avanzar por sus propios medios e intuición.

Miró a su capitán brevemente, vio como se deshacía con su arma de algunos mordidos, parecía descargar toda su rabia en las victimas del G, regresó la vista a un zombie que se acercaba hasta él, tomó nuevamente su ametralladora y apuntó a la cabeza del monstruo acabándolo exitosamente. El Redfield lo tenía preocupado, pero no iba a culparlo, contemplando el estado de la ciudad, y el número de infectados probablemente la pelirroja ya no estaría con vida. Además hace tres horas que habían llegado a Fairbanks y la comunicación con Jill y Rebecca Chambers parecía no existir, lo último que habían oído de las mujeres fue en Washington, algo no estaba bien…

El comunicador de Chris lo alertó, hizo un gesto a Nivans para que lo cubriera y de inmediato contestó al llamado, era Billly, el cual se encontraba revisando el sector poniente de la localidad junto al equipo bravo.

—¿Algo? —Preguntó impaciente.

Lo siento, no he visto nada, pero creo que alguien se refugió en una bodega y utilizó una granada para escapar — informó desanimado, aunque dudaba ampliamente que hubiese sido la hermana de su amigo. — Quizás fueron ellos — esperanzó de todos modos.

—Según la DSO, Claire no iba equipada con granadas, pero sí Kennedy —musitó pensativo.

La encontraremos, Chris —hubo un breve silencio entre ambos al tiempo en que el capitán del equipo alpha visualizaba como Piers neutralizaba al último infectado del lugar.

—Eso espero —respondió.

Nos encontraremos en el centro de Fairbanks en tres horas, tampoco podemos desperdiciar más munición —aseguró el novio de la bioquímica.

—Entendido —aceptó antes de finalizar la comunicación, pero la voz de Billy hablando nuevamente se lo impidió, llevó su dedo hasta el audífono que permanecía en su oreja. — ¿Qué pasa?

No te parece extraño que Jill no se haya comunicado, necesitábamos las coordenadas y… —se quejó e interrumpió su frase, el Redfield oyó un disparo y un insulto de parte de Coen. — Maldito asqueroso, bastardo hijo de perra — masculló con desagrado, el castaño imaginó que se defendía de algún contagiado. — Por poco y Rebecca se casa con un jodido infectado.

Chris sonrió divertido, al menos agradecía el optimismo y el buen sentido del humor que poseía Billy en dichas situaciones. Regresó el gesto serio a su semblante, tenía razón, era muy inusual la ausencia de la rubia y Chambers, no era un hombre de fe ni creencias religiosas, pero si de verdad existía una entidad divina, le rogaba de rodillas que protegiera la vida de ambas féminas y la de su futuro hijo.

….

Ada detuvo con su ante abrazo el golpe que la castaña pretendía darle, forcejearon mirándose fijamente, ninguna estaba dispuesta a dar tregua, la otra mano de Jessica arañó con fiereza su mejilla, Wong inmediatamente aplicó una patada en el estómago de su enemiga obligándola a salirse de encima de su cuerpo, la espía aprovechó la inestabilidad de su rival y no titubeó en golpear duramente su rostro de un puñetazo.

Nuevamente el rostro de Sherawat se giró en dirección contraria ante el impacto del golpe, sin embargo en esta oportunidad no le importó el dolor. Con una voltereta hacia atrás se alejó para obtener ventaja, la de cabello corto la siguió a la brevedad, pero recibió un brutal rodillazo en la zona uterina de su cuerpo como respuesta, la molestia y la rabia por caer con ese ataque la obligaron a defenderse con todos sus medios, no entregaría esa muestra tan fácilmente… dio un leve salto para impulsarse y obtener el movimiento necesario para aplicar una patada giratoria que Jessica recibió tortuosamente en su brazo, percibió el fuerte crujido que realizaron sus huesos y disfrutó con una sonrisa el grito de sufrimiento de la mujer.

Respiró agitada, de hace años que no tenía una pelea así de intensa, al menos no después de Svetlana Belikova, observó a Jessica con desdén; la ex miembro de la FBC yacía en el suelo tomándose el brazo con su otra extremidad, tenía agallas, pero no las suficientes para vencerla.

—Dile a Downing que necesito la muestra —farfulló enfadada, la otra fémina sonrió con malicia, acción que sólo consiguió aumentar el fastidio de la de rasgos orientales.

—¿Qué te hace pensar que te la llevarás? —Preguntó.

Ada iba a replicar, pero un pinchazo en su cuello se lo impidió, dirigió su mano a la zona, sus ojos lentamente se cerraron y todo su ser se desvaneció en el piso.


Waaah! espero no me maten por dejarlo ahí, llevaba 15 páginas y dije: Demonios, ya es demasiado, pero ahora que ya estoy establecida emocionalmente (sí, tenía depresión), sé que podré actualizar más seguido ;) estoy infinitamente agradecida por los favoritos, los que lo han puesto en follows y obvio que por los reviews ¡MUCHAS GRACIAS! Recibir un comentario motivante es lo mejor de escribir este fic.

Gracias por los reviews a: name, M bidden, anamariaeugenia, Vidian, borismortys, SKANDROSITA, Stacy Adler, Sarah Hudson, dianabelen sanchezramirez, Pily – Chan, Clauu, Camiwiis, UnaLocaCleonista, AdrianaSnapeHouse, Bm18, CMosser, Neiara28, Alyssa Steel, y al último review guest y al otro .l.

Nos leemos! Y gracias a todos por comentar!

Abrazote de oso ñ_ñ