No poseo las obras de JK Rowling y no gano dinero con esto.
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Libro Segundo: Cognitio
Capítulo 1 – Encantamiento Proteico:
El encantamiento Proteico (Protean Charm) es un hechizo que conecta varios objetos entre sí, con un objeto maestro en común. Si el objeto maestro sufre un cambio así lo harán los que estén conectados a él.
Fue el primer verano que Rose no tuvo contacto ninguno con sus primos, menos aun con sus amigos, aunque sus padres no podían evitar que se escribieran vía lechuza, la pelirroja estaba bastante segura que las cartas eran revisadas y quién sabe si alteradas por ellos.
Había discutido con Hermione duramente durante todas las vacaciones, ella y Ron seguían negándose con ahínco a hablar sobre lo que estaba ocurriendo, ni la cara de cachorrito conjunta de ella y su hermano había logrado doblegar a su padre, cosa que le decía que el asunto era, por demás demasiado serio.
No era solo su familia, de las pocas líneas que había podido cruzar con Albus, los Potter tampoco tenían contacto con nadie más, incluso James hizo una inmadura pataleta por no poder ver a sus compinches, cosa que solo le ganó un duro castigo por parte de Ginny. La comunicación entre los chicos también estaba limitada en casa, entre los mismos hermanos, los adultos impedían como fuera que tramaran algo.
Con el caluroso verano abrazándoles y arrancándoles la energía, Rose solo pudo deducir que la correspondencia menos limitada que tenía era con Scorpius, ya que la mayoría de sus cartas se reducían a duelos de conocimiento o a insultos varios, los padres de ambos parecieron pasarlas por alto como algo de menor importancia.
A mediados del verano y con varias ideas en la cabeza, fruto de historias de la guerra contadas por su abuelo Arthur que estuvo de visita, la pelirroja ideó un plan. Tomó con afán una hoja de pergamino y trató como pudo de ocultar la verdadera intención de sus palabras, comenzando con un duelo e insultos para disimular.
Malfoy:
Como ya he demostrado, mi intelecto y conocimientos son muy superiores, no creo que tengas la capacidad de superar mis avances en estas vacaciones, por más que lo intentes.
He llegado incluso a dominar algunos hechizos de nivel EXTASIS, no creo que la conexión entre tus proteínas neuronales de niño de 10 años te baste para alcanzarme.
Supongo que tu cerebro del tamaño de tu reloj de bolsillo entenderá al menos este mensaje y dejará de hacer vanos intentos de pensar en este reto.
Rose Weasley
Con el pánico alborotado, le entregó la carta a Aurum, su pequeña lechuza de plumaje amarillo, que se elevó en vuelo segundos después. Tuvo que esperar media hora para que el animalito regresara y media más para que Ebano, la lechuza de negra de Scorpius, le trajera su respuesta. Con afán abrió la carta paseando sus ojos por la elegante escritura.
Weasley:
Creo que el collar que llevas debe estar apretándote demasiado el cuello, si el oxígeno no llega a tu cerebro tiendes a desvariar.
Con mi memoria prodigiosa tendré aprendidos muchos más hechizos de ese nivel que tu cuando inicien las clases. Incluso hare apuestas con todos los chicos del grupo, deberías apostar tu misma con las chicas, ¿o tienes miedo de perder pequeña y poco inteligente pelirroja?
Scorpius Malfoy
Al parecer ninguna de las dos cartas había sido alterada, los insultos estaban funcionando a la perfección como distracción, y gracias a Merlin el rubio parecía haber captado el mensaje a cabalidad. Garabateó algunas líneas más.
Malfoy:
Te aseguro que apostare, no tengo miedo porque sé que te voy a vencer, por algo sé que soy la Hesper Starkey de mi generación. Ni siquiera un Guardián podría vencerme, así que probaremos quien es el mejor cuando volvamos a la escuela.
Rose Weasley
La cantidad de cartas ceso desde ese momento, la pelirroja dejó de intentar contactarse con nadie más, y para alivio de sus padres se metió de cabeza en los libros en lugar de seguir haciendo preguntas. Poco dejaba su habitación y si lo hacía era solo para comer, siempre acarreando diferentes textos con ella.
La situación se repetía en el Pent House de los Malfoy, e incluso por más que Nymph tratara de retar a su hermano a juegos de gobstones o naipes explosivos, el chico no perdió la concentración en sus estudios.
Los nervios de los adultos iban en aumento en cuanto el fin de las vacaciones se acercaba, el viaje a el callejón diagon para conseguir los útiles y textos de segundo año fue increíblemente rápido. La pelirroja alcanzó a divisar a los Scamander cerca de Gringotts cuando ya se iban, pero la mano firme de su madre en el hombro le impidió ir corriendo a decir hola.
Literalmente el verano más largo en sus doce años de vida, solo esperaba que su plan rindiera frutos al regresar a la escuela.
La mañana del primero de septiembre aun hacía algo de calor, pero la brisa fresca empezaba a soplar logrando el clima perfecto. El vapor del tren inundaba la plataforma 9 ¾, y la pellirroja empujaba su carrito con alegría perdiéndose entre la espesa nube.
—Rose— Hermione casi al trote la alcanzó cuando entregaba su baúl en el vagón de carga—se buena niña ¿quieres? — le abotonó la túnica para después acomodarle la mochila sobre el hombro— vas a la escuela a estudiar, no quiero más quejas sobre preguntas de McGonagall ni de ningún profesor ¿vale? — la pequeña solo atinó a asentir echando una ojeada por la plataforma a ver si veía a alguien conocido— Ahora sube al tren.
—Pero mamá…
—Hija sube al tren— Rose soltó un sonoro suspiro, procediendo a darle un abrazo a su hermano y uno a su padre para luego hacer lo ordenado por su madre.
Como siempre puntual, a las once, el antiguo vehículo se puso en marcha, dejando una nube de espeso humo blanco tras él.
—Hermione, sabes que no podremos tenerlos separados durante mucho tiempo, por más atención especial que les vayan a poner en la escuela son chicos listos, van a encontrar la forma de verse tarde o temprano— murmuró Ginny con la mirada fija en el lugar por el cual había desaparecido el tren.
—Confío en que podremos resolverlo todo antes de que nada empiece— la castaña suspiró volviéndose hacia los adultos que quedaban en la plataforma.
—Tu misma sabes que no todas las preguntas que ellos hacen tienen aún respuesta concreta, las cosas se están moviendo, pero no entendemos cómo se desarrollaran los acontecimientos— Astoria se apoyó en Draco, echando una ojeada donde Teddy vigilaba a su hija, acompañada de Lily, Hugo y Lavender.
—Solo tendremos que investigar más a fondo— sentenció Harry respondiendo por su amiga.
Apenas el tren partió, se vio un montón de niños salir de diferentes compartimientos y dirigirse corriendo hacia el último vagón de pasajeros, Victorie se había graduado el año anterior, por lo cual, nadie podía controlarles en el vehículo.
Al llegar allí, Rose le saltó encima a Albus dándole un efusivo abrazo, siempre tan unidos desde niños nunca había pasado tanto tiempo sin poder hablar con su querido primo.
—Suéltame pesado a ti no te extrañe— la gruñona voz de Dominique llegó a sus oídos, Cedric estaba prácticamente colgado de ella dándole besos en la mejilla y la chica trataba, sin éxito, de sacárselo de encima.
—Mi hermosa Veela, si estas aún más bella si fuera posible, casi dolía el no poder ver tu perfecto rostro todo este tiempo— gimió apretándola más contra él, haciendo caso omiso del mal genio en aumento de la chica.
James logró que soltara a su prima antes de que esta le echara una maldición imperdonable, los compinches se abrazaron entre ellos, Louis, Thomas y Lysander hicieron lo mismo, mas allá Alice y Lucy conversaban a toda velocidad, Rose soltó a Albus para que este abrazara a Scorpius y ella saludo de la misma manera a Misaki. Seguidamente saludo a todos sus primos restantes.
—Me gustara esta escuela si todos son tan efusivos— sonrió Francine a Roxanne, ambas niñas de primero miraban alegres la fiesta de abrazos de bienvenida.
—Los guardianes tienen reunión con Hesper, mañana a las cuatro de la tarde— declaró Rose antes de que el grupo se separara.
—¿Eh? — las dos de primero miraron a Alice con cara de confusión.
—Ya les explicara alguno que sea de la casa donde queden hoy— la rubia le guiño el ojo a su hermana menor llevándose el dedo índice a los labios para dar a entender que era un secreto.
Los tres últimos compartimientos del vagón se llenaron rápidamente con el ruidoso grupo, que conversaban en voz alta sobre lo que les había ocurrido en el verano. Rose se sentó junto a la ventana y echó una mirada al frente, topándose con los plateados ojos de Scorpius, ambos, como siempre, se miraron fijamente por un segundo, para luego asentir al tiempo a la pregunta que los dos se habían lanzado sin necesidad de palabras. La pelirroja fue la primera en desviar la mirada, sintiendo esa extraña sensación en el estómago que calificó como hambre, abrió una rana de chocolate echándosela automáticamente a la boca, Merlín le sonreía desde el cromo. El chico rubio parecía más alto y su cabello estaba lejos de ser el pulcro peinado hacia atrás del año anterior, desordenado en todas direcciones y más largo, muy similar al de Albus; en algún lugar recóndito de su mente lo clasifico como atractivo, pero luego desecho el pensamiento con terror.
Al arribar a la estación de Hogsmeade y siendo de segundo año, ahora debían ir en las carrozas negras junto con los demás alumnos mayores, las dos nuevas siguieron a Hagrid junto con el resto de primer año, al lago donde las barcas les esperaban.
Como siempre Hogwarts estaba engalanado con hermosa iluminación, la noche estrellada solo hacia crecer el ambiente mágico que rodeaba al antiquísimo castillo, no quedaba rastro ninguno de todos los desastres causados por la Manticora, las reparaciones mágicas al parecer eran bastante agiles.
—Bienvenidos a hogwarts— la directora McGonagall dio inicio a su discurso cuando todos estuvieron sentados y los de primer año estaban a la espera de la elección de su casa— como siempre he de repetir, el bosque oscuro está estrictamente prohibido para todos los estudiantes. Levántense temprano el primer día de clases, es posible que se pierdan ya que no conocen el castillo aún. Desde la segunda guerra mágica, y para fomentar las relaciones amistosas entre casas, se ha permitido que se mezclen durante las comidas, pero durante los eventos oficiales deben sentarse en sus mesas correspondientes. — una bruja joven, de treinta años o tal vez menos, que el grupo no conocía, se puso de pie, estaba acomodada entre el puesto de Hagrid y Aberfoth, su túnica purpura oscuro al igual que sus ojos, su piel tan pálida que casi parecía vampírica y su cabello negro atado en una coleta alta— Nuestro profesor suplente de transformaciones ha decidido no tomar el puesto de tiempo completo, así que me enorgullece dar la bienvenida a la señorita Helena Matsumoto, esperamos que tenga éxito en sus lecciones.
Mientras los estudiantes aplaudían a la nueva maestra Cedric le dio un codazo a James que volteó a mirarle.
—Oh ahora sí que tengo ganas de ir a clase de transformaciones— su amigo rio con ganas, pero esta afirmación le gano una mirada de reproche de parte de Dominique que estaba junto a su primo.
—Pervertido incorregible— soltó entre dientes, en el estrado el sombrero empezaba a cantar, para poco después dar comienzo a la asignación de las casas correspondientes.
La suspicaz Roxanne Weasley y la estudiosa Francine Longbottom consiguieron quedar juntas en Ravenclaw, cosa que fue de alegría para ambas, aun si ninguna de las dos quedo en la casa de sus hermanos mayores.
Aunque Rose hubiera preferido hacer la reunión el día de la llegada, el cansancio por el largo viaje podía impedirles a los del grupo prestar atención adecuadamente, seguía meditando sobre eso mientras se encaminaba con los Gryffindor a su respectiva sala común.
Recibió una mirada fugaz de Scorpius cuando se separaron en las escaleras que dividían los dormitorios, se revolvió incomoda ante la sensación, no le agradaba demasiado tener que compartir secretos con su rival.
Al día siguiente a media mañana de un martes caluroso, después de tomar tranquilamente su desayuno en el comedor, Rose, junto a Misaki, Albus y Scorpius se dirigieron al salón de transformaciones para dar inicio a la única clase que tenían programada durante esa jornada.
—Buenos días clase— saludó la maestra cuando todos tomaron asiento, tenía algo de acento al hablar— como ya lo dijo la profesora McGonagall soy Helena Matsumoto, soy graduada del colegio Mahoutokoro, con intercambio por un año en Castelobruxo. Mi especialidad siempre fue el área de transformaciones, en la que obtuve siempre durante todos mis cursos y años de estudio un extraordinario en mis notas. Soy animago registrado, pero sabrán que este avanzado tema lo veremos hasta cuarto año. ¿Alguna pregunta antes de dar inicio?
Como ninguno levantó la mano, la maestra inició la clase entregando un escarabajo a cada niño, la idea era transformarlo en un botón.
Esta vez para los cuatro chicos el hechizo fue demasiado sencillo, Misaki se sintió orgullosa de alcanzar por fin a sus amigos en algo, se había aplicado todo el verano en sus estudios para poder seguirles el paso.
La profesora Matsumoto, que paseaba su delgada figura por el salón explicándole a los estudiantes que no lo lograban como llevar a cabo la transformación, se detuvo un momento para observarles con los ojos entre cerrados, un rumor había escuchado en el salón de profesores sobre aquel grupo, pero esperaría a que el año escolar avanzara para confirmar sus sospechas.
La lección llego a su fin coincidiendo con la hora de almuerzo, los alumnos salieron a trompicones por la puerta alegres de poder respirar un poco de libertad.
En el comedor se reunieron con el grupo que iba en aumento cada año, pero cosas como las bromas de los "merodeadores", los golpes de Dominique a Cedric o los apuntes extraños de Lysander, no cambiaban.
Hedwig II dejó caer el diario en manos de Albus como todas las mañanas, este lo abrió con afán buscando las historietas cómicas, siempre era lo primero que leía a menos que encontrara una noticia más interesante.
Scorpius echó una mirada profunda a su lado, donde Rose estaba sentada comiendo espagueti, la pelirroja estaba a punto de abrir la boca para preguntarle por lo que habían conversado durante el verano cuando una vocecita chillona le interrumpió de mala manera.
—Scorpius Malfoy— susurró con voz melosa atrayendo la atención de los que se encontraban cerca, una niña de buen aspecto, piel tostada y ojos claros, el cabello castaño pulcramente peinado y una diadema enjoyada en verde adornando su cabeza, la insignia en su túnica decía Slytherin. Tras ella una rubia y una pelinegra, aparentemente del mismo año y portando las mismas insignias.
—¿Te conozco? — el rubio arqueó una ceja ante la mención de su nombre, ya poniéndose algo a la defensiva por la fama que este le acarreaba. La niña soltó una risita tonta, logrando que Rose se diera cuenta al instante que probablemente no iban a llevarse bien.
—Qué lindo eres, solo por eso te perdonare— batió las pestañas con coquetería impropia de su edad— Soy Regina Zabini, mi madre ha dicho que tú y yo estamos destinados a casarnos.
James se atragantó con el jugo de calabaza que estaba bebiendo y empezó a toser violentamente, el resto tenían la boca abierta ante la declaración de la chiquilla.
—¿Perdón? — logró Scorpius cuando pudo recuperarse de la impresión.
—Mi madre es Pansy, la novia de tu padre durante la escuela, ella me ha dicho que tu abuelo quiere hacer arreglos para nuestro futuro matrimonio, para evitar que pase algo vergonzoso como con tu padre— su sonrisa de prepotencia no se vio disminuida ni cuando el rubio arrugó el ceño con algo de mal genio.
—Mi abuelo no puede tomar decisiones por mí— soltó apretando los puños a los costados— ni siquiera vivimos en la misma casa porque mi padre quiere evitar que el influya en mi o en mi hermana. Además ¿qué te hace creer que le caes bien? Él no es amigo de nadie más que de sí mismo.
—Ya veremos que tanto me quiere cuando le cuente que su querido nieto es el primer Malfoy en quedar en Gryffindor—de nuevo la misma risita tonta, Rose crispó los puños algo exasperada de la chiquilla— y que además te juntas con mestizos y sangre sucia, seguro hará lo imposible para corregir tu mal camino.
—¿A quién demonios le hablas de esa manera mocosa maleducada? Aquí nadie está obligando a Malfoy a quedarse, él lo hace porque quiere— Rose se había puesto de pie con la mano demasiado cerca del bolsillo de su túnica donde guardaba la varita. Regina entrecerró los ojos desafiante echándole una mirada de asco a la chica.
—Seguro lo que tú quieres es quedarte con Scorpius ¿no es así? No eres digna de él, ¿Crees que él se fijaría en ti? Mírate no eres bonita o femenina, al menos ten la decencia de domar ese nido que llamas cabello, hija de una sangre sucia y un traidor de la sangre, ni siquiera te atrevas a dirigirme la palabra— escupió con veneno la Zabini, y aunque Rose siguiera mostrando su cara valiente, el rubio pudo ver el dolor en sus azules ojos ante la declaración.
—Romina, es suficiente— gruñó metiéndose entre las dos chicas, echándole a la menor una mirada cargada de ira.
—Soy Regina…— gimió indignada actuando un puchero.
—Como maldita sea te llames— los chicos de la mesa se pusieron de pie ante la actitud del chico, nunca lo habían visto tan enojado, parecía querer estrangular a la presumida— No te conozco, y no quiero hacerlo, no tienes ningún derecho de venir aquí, hablar sobre mi familia, llamar a mi madre una vergüenza e insultar a mis amigos y mi casa, tu sangre pura y tu apellido me importan un bledo— Thomas se acercó un poco, temiendo que su primo fuese a cometer homicidio frente a todo el colegio—me interesa poco o nada lo que tu madre y mi abuelo planeen, y no te permito que le hables a Rose de esa manera, no quiero verte hacerlo de nuevo o en serio lo vas a lamentar ¿Esta claro? — la niña retrocedió asustada asintiendo, sus dos compañeras tenían una cara de pánico total— Ahora largo…
Con toda la dignidad que pudo recoger, Regina pasó por el lado de una sorprendida Rose para salir del comedor.
—Esto no se queda así— siseó suavemente antes de abandonar el recinto seguida de sus amigas.
Ante la mirada atónita del grupo Scorpius se sentó y siguió comiendo como si nada, un par de segundos después, Rose reaccionó y se sentó de nuevo para terminar su espagueti.
—¿De dónde demonios salió esa loca? — preguntó confundido Lorcan mientras todos volvían a sus lugares, Lucy le dio un pequeño golpe—¿qué? No me puedes negar que esa tiene el cerebro bien frito.
—Es de primer año, estaba esta mañana en nuestra clase de pociones— explicó Francine sirviéndose mecánicamente una rebanada de pastel de fresa.
—Siempre se la pasa con Evelyn McLaggen y Abigail Montague, son como su sequito— Roxanne miró con algo de desprecio hacia la puerta por donde desaparecieron las tres niñas.
—Con razón no había visto las mini arpías en la sala común— espetó Misaki— pero si así empiezan el año escolar, que Merlin nos ayude.
—Arpías, pero atractivas— Cedric subió y bajó las cejas con coquetería, ganándose que Dominique le diera un puntapié bajo la mesa —Ouch— como siempre esto acabo de romper la tención logrando una carcajada comunal.
Albus había vuelto a sus tiras cómicas del profeta, Rose, sentada frente a él, fijó la mirada con curiosidad en la noticia de primera plana.
—¿Al, Puedes dejar de moverte?, o bien ¿leerme la noticia de primera plana? — gruñó cuando el bailoteo del chico la hizo repetir la segunda línea.
—¿Eh? — cerró el diario echando una ojeada a lo que su prima indicaba, carraspeó suavemente aclarándose la garganta— La escuela francesa Beauxbatons ha sufrido un grave robo la pasada noche. "El Diamante Hope", el cual se había trasladado del banco principal de Paris a la bóveda de la escuela por considerarse que estaría más seguro allí, desapareció de las instalaciones sin dejar rastros, no hay pistas o sospechosos del suceso. En custodia se encontraban muchos otros tesoros de mayor valor, que fueron dejados de lado por los perpetradores que solo se llevaron la mágica joya. La réplica del suntuoso articulo sigue estando en el museo Smithsoniano muggle en Estados Unidos de América, y no ha habido reportes de intentos de robo de la misma.
—No sabía que el que estaba en el museo fuera una réplica— espetó Alice cuando el chico hubo terminado la lectura.
—Prácticamente todas las reliquias que los muggles consideran mágicas y están en museos son replicas sin magia o valor monetario real, tienen pequeños encantamientos para engañar a los curadores y espectadores, ya que las piezas originales si tienen magia poderosa que los ministerios del mundo no pueden dejar en manos de muggles—Dominique subió los hombros con sencillez— me lo explicó mi padre hace algunos años. También algunas reliquias que ellos creen que son mitológicas o que desaparecieron, están en los bancos o escuelas mágicas del mundo.
—Pero ¿qué tiene de especial ese diamante? — preguntó Fred con la boca llena, ganándose una mirada asqueada de su hermana.
—Para los muggles tiene una maldición y es parte de las joyas de la corona francesa, pero el verdadero, dicen que es la pieza de algo mayor, unido a otra reliquia tendrán poder de curar cualquier herida, incluyendo regenerar miembros cercenados o sangre perdida, nadie sabe realmente como funciona, ni cuál es la otra parte con la que se une— Louis se puso de pie, seguido por Lysander y Thomas— tenemos clase, nos vemos más tarde.
—¿Sera posible que esto tenga que ver con todo el misterio? — Meditó Molly posando su barbilla entre sus manos.
—Lo dudo— Lucy, Alice y Lorcan también se apresuraron a terminar lo que les quedaba del almuerzo— eso fue en Francia, lejos de aquí, ¿Qué posible conexión podría tener? — dicho esto los tres se alejaron siguiendo a los ravenclaw que ya habían salido del comedor.
Seguidamente las dos niñas de primero se apuraron para su primera clase de vuelo en el patio.
—No deberías preocuparte tanto Molly— James se puso de pie, el resto de los de cuarto año le imitaron— probablemente sea un hecho aislado.
Los cinco se dirigieron a clase, dejando solo a los de segundo que no tenían más lecciones por el resto del día.
Scorpius volvió su mirada a la pelirroja clavando sus ojos en los de ella, para luego hacer un gesto con la cabeza indicando la salida, incomoda, la chica asintió y ambos se pusieron de pie.
—¿A dónde van ustedes dos? — Misaki levantó una ceja con sospecha— y juntos
—Oh, es lo del cobertizo de nuevo— apuntó Albus mostrándole la palma a la asiática que le dio cinco riendo, mientras Rose se sonrojaba violentamente.
—No es eso— gimió apenada manoteando en el aire frente a ella, el rubio tenía una sonrisa de suficiencia esperando a ver que se le ocurría argumentar a la chica. — tengo que ir a la sala común antes de lo de Hesper, necesito algo que dejé en mi dormitorio.
—¿Y cuál es la excusa de él? — la asiática hizo un gesto con los labios indicando al chico tras su amiga, este soltó una risa ligera.
—También dejé algo en mi dormitorio— se cruzó de brazos notando divertido como la pelirroja se sonrojaba más y más.
—Arrrgg ¿Por qué demonios todo suena tan mal interpretable? — se jaloneó los rojos cabellos mientras los tres restantes reían con ganas— es todo me voy— gruñó ofuscada dándose la vuelta y golpeando el hombro del ojigriz al pasar— después de recoger lo que debo recoger nos vemos allí— Albus y Misaki seguían burlándose de su reacción, Scorpius subió los hombros y se dio la vuelta para seguir a la ofuscada chica que daba furiosas zancadas.
A la velocidad que llevaba, la alcanzó a penas para no tener que repetir la contraseña al retrato de la dama gorda, colándose cuando se cerraba. El huracán pelirrojo había corrido escaleras arriba, por lo que no le quedo de otra que hacer lo mismo, al abrir el baúl, sacó con cuidado una caja de madera más pequeña, cerrando el compartimiento y bajando a penas para toparse a Rose en la sala común, aunque esta, a penas lo vio venir echo a correr de nuevo por la puerta, y bufando ofendido, la siguió.
La ojiazul no se detuvo hasta dar con el retrato de Hesper, allí paró para tomar un par de bocanadas de aire. El niño aprovechó el momento para darle alcance.
—Lunartickle— murmuró entre jadeos la pelirroja y el cuadro se movió para darles paso.
Adentro ya estaban Albus y Misaki que se miraron con suspicacia al verlos entrar.
—Oh y ¿porque vienen tan cansados? — la asiática se sentó junto al ojiverde en el sofa— y de nuevo juntos.
—Misa, de verdad no más, no estoy de humor—gruñó Rose caminando hacia la mesita de centró y depositando allí la cajita que traía, sus ojos fueron al rubio, que puso la suya del otro lado—¿Cuándo te diste cuenta del mensaje oculto? — pregunto quedito, pero, dado el silencio de la sala los tres escucharon.
—Por favor Weasley, ni tu puedes ser tan ofensiva al escribir, en un principio me enojé, pero un par de lecturas rápidas después, busqué el libro de hechizos avanzados y lo abrí en la página que sugeriste— abrió su caja enseñándole el contenido, once relojes de bolsillo con una G marcada en la tapa— ahí todo estuvo bastante claro, y al parecer mi mensaje también lo entendiste rápido.
—Estaba sencillo—Rose abrió su caja revelando once relicarios también con una G marcada— lo que no entiendo es porque hiciste once relojes, son diez chicos, pero somos once chicas.
—A ver, a ver— gimió Albus masajeándose la cien tratando de comprender lo que ocurría— déjenme ver si entendí, ustedes dos se estuvieron escribiendo en clave todo el verano, entendieron muy rápido la clave de los mensajes del otro y además se entienden el uno al otro sin siquiera cruzar palabras, y quieren que nosotros no pensemos mal de eso.
—Al, por favor, no es momento para esto— resopló su prima echándole una mirada de advertencia— además no fue todo el verano, que yo recuerde fueron como tres cartas, eso no significa nada.
—¿En qué planeta no significa nada? —inquirió Misaki ganándose también una helada mirada de parte de la de ojos azules— bien, bien continúen su conversación, pero procuren explicar al final el propósito de todo esto, eso si no quieren que empecemos a imaginar cosas donde no las hay— la chica hizo un gesto exagerado de comillas en el aire haciendo a Rose bufar exasperada.
—Pensé que incluirías a Victorie, por eso hice uno para Teddy— respondió Scorpius a la duda planteada anteriormente por la pelirroja.
—Aunque son familia creo que ya están más del lado de los adultos, saben todo y no quieren decir nada, por lo cual no sé si sería lo mejor, creo que deberías guardar el que sobra, por si acaso— la Weasley tomó el primero de la fila en la caja y se lo colgó al cuello, Malfoy procedió también a quedarse con el primer reloj, seguidamente, entregaron un relicario a Misaki y un reloj a Albus, ambos chicos examinaron los objetos con curiosidad.
—Y tenemos esto, ¿porque? — inquirió Potter examinado el reloj.
—Esperemos a los demás para la explicación, es algo larga y la verdad tengo flojera de contarla dos veces— Roce tomó asiento frente a Misaki, Scorpius por su parte se posiciono a su lado, solo para molestarla. La chica bufó exasperada ante las caras de picardía de los dos chicos de Slytherin, recostándose un poco en el sofá y mirando al techo para evitar las miradas— Tengo un mal presentimiento de todo esto.
—¿Cómo esa vez que rompimos el tarro de galletas favorito de la abuela? O mas ¿Cómo cuando James y Fred le quemaron el pelo a Dominique y Molly? — inquirió aburrido Albus explayándose en su sitio.
—Mucho peor que cualquiera de esas— el grupo soltó un suspiró comunal.
—Bueno, pero por ahora no podemos hacer nada, y bueno mientras llegan los demás—Misaki sacó una baraja de snap explosivo del bolsillo de su túnica.
Jugando los encontraron James, Fred y Cedric, siendo los primeros en llegar, por no decir los primeros en escaparse de clase, poco después Molly y Dominique hicieron aparición.
No pasó mucho tiempo más hasta que Roxanne y Francine, seguidas de cerca por Thomas, Lorcan, Lysander y Louis, decidieran entrar a la sala, las dos primeras estaban maravilladas con el escondite.
Un par de minutos más tarde, Lucy y Alice completaron el grupo.
—Bien ya que todos llegaron hay que comenzar con esto— Scorpius se puso de pie parándose en donde todos pudiesen verlo, Rose se desperezó para luego seguirle, posicionándose a su lado.
—Bueno, como primera medida, demos la bienvenida a Roxanne y Francine a los Guardianes— las chicas hicieron un gesto de saludo— está de más decir que esto es un grupo secreto y que nadie además de los que entrenamos juntos en el invierno pasado debe enterarse de este grupo o lugar, en especial los adultos, Victorie y Teddy incluidos— todos asintieron, estando de acuerdo con las palabras de la pelirroja, esta le hizo un gesto al rubio para que prosiguiera.
—La razón de esto, es que al tener curiosidad por lo que está ocurriendo, preguntamos a los adultos, y han preferido separarnos para que no indaguemos algo que al parecer nos concierne— Scorpius tomó aire— la comunicación fue difícil en el verano, incluso restringida dentro de nuestras viviendas y entre hermanos o primos, así que Weasley y yo decidimos buscar una estrategia por si esto seguía pasando.
Ambos empezaron a entregar un relicario a cada niña y un reloj a cada niño.
—Malfoy y yo descubrimos, que dadas las peleas y lo mucho que nos insultamos el uno al otro, las únicas cartas que no alteraban eran entre nosotros— Rose puso su caja en la mesa, quedaban tres relicarios, en la caja de Scorpius solo dos relojes— cuando el abuelo Arthur estuvo de visita en casa, contó algo sobre los galeones falsos que usaron en el ejercito de Dumbledore durante la guerra, mi madre los hizo con el encantamiento proteico, la idea se me hizo perfecta, aunque no con galeones, ya que solo usaban números para horas y fechas, la idea era que se pudieran entregar mensajes.
—¿Encantamiento proteico? —gimió Louis abriendo mucho los ojos— ese encantamiento es de nivel Extasis.
—Bueno he de decir que no fue nada sencillo de aprender, pero ya teniendo conectados los objetos, con solo un pequeño hechizo de transfiguración les podremos hacer llegar el mensaje— Scorpius abrió su reloj— haremos una prueba.
Ambos chicos sacaron sus varitas para transfigurar sus respectivos objetos.
—Demonios está caliente— gruñó James pasándose el reloj de una mano a otra.
—"Esta es una prueba" —leyó Alice en su relicario— oh el mensaje se borró.
—La idea es que se borre después de que lo lean, y que parezcan objetos comunes a simple vista— explicó Rose encogiéndose de hombros.
—¿Y esos? — señaló Thomas a los sobrantes en ambas cajas.
—Para los que nos faltan, cuando ingresen el año que viene se los entregaremos—respondió el rubio con simpleza, ambos chicos cerraron las cajas poniéndolas en el baúl más alejado de la puerta.
—¿Podríamos investigar un poco acerca del tesoro que se robaron en Francia? — Molly se agarró ambas manos algo compungida.
—¿Sigues inquieta por eso? — inquirió su hermana.
—Bueno, debemos tener en cuenta que la vez anterior que hubo una noticia fue que se fugaron los mortifagos de Azkaban, y ¿si esto si tiene que ver con eso? ¿No sería mejor estar preparados? Digo, para que no nos agarren por sorpresa como con todos los ataques del año pasado— explicó la chica mirándoles con determinación.
—Estoy de acuerdo con ella— soltó Lysander con hablar pausado— además la pieza robada es muy peculiar, en el artículo incluso dicen que había objetos de mayor valor monetario que no se robaron, por lo cual debe tener un fin diferente, por no decir que malvado.
—Supongo que podríamos…—
—Ir a la biblioteca— completaron todos a coro ante la declaración de Rose, esta infló las mejillas disgustada.
—De veras te pareces más a tia Hermione de lo que quieres admitir— la picó Louis divertido— pero tal vez tienes razón, supongo que hay que empezar por algún lado.
Rose realmente empezaba a detestar que le dijeran que se parecía a sus padres, más aún luego de todas las peleas con estos durante el verano.
—Bien voy a la biblioteca— gruñó apretando los puños a los costados— el que quiera venir es bienvenido.
Scorpius se puso de pie como un resorte ante la declaración, siguiendo los pasos de la chica que ya iba en la puerta, Albus y Misaki se miraron con sospecha, y no queriendo perderse cualquier cosa que ocurriera, salieron tras ellos. El resto del grupo acabo por recoger sus cosas y tratar de darles alcance, la curiosidad realmente estaba impulsando incluso a los menos estudiosos a internarse en el centro de la sabiduría del castillo.
Con el afán que la pelirroja llevaba para poder aprovechar todo el tiempo posible, no se fijó y se estrelló directo con alguien que iba saliendo de uno de los salones cercanos a su destino. Trastabilló perdiendo el equilibrio, segura de que terminaría de espaldas contra el suelo, cerró los ojos; para su fortuna la persona con quien se chocó tuvo buenos reflejos, agarrándola con un brazo por la cintura para que no cayera.
—Oh, creo que se están cayendo los ángeles del cielo— una seductora voz le instó a abrir los ojos, un chico atractivo con el cabello castaño claro y más alto que ella, la miraba con atención, portaba insignias de la casa de las serpientes.
—¿Uh? — fue todo lo que logró balbucear en su confusión, tratando de liberarse, pero él no parecía con ganas de dejarle ir.
—No todos los días una dulzura como tú se estrella literalmente en mi camino— susurró galante, alargando la mano que no la sostenía para acariciarle el rostro, los ojos de la pelirroja pasaron de confundidos a enfadados en un segundo.
Un fuerte manotón hizo eco por el pasillo, la mano fue bloqueada furiosamente por otra más pálida, ofendido, el castaño quito su mirada de Rose, para encontrarse cara a cara con un irritado Scorpius.
—Hacer ese tipo de cosas sin autorización es de muy malos modales— ladró tratando de contener su mal genio— ella está tratando de soltarse, así que déjala ya.
El mayor apretó su agarre, algo desafiante, logrando irritar más aún si era posible al primogénito de Draco Malfoy. La chica de nuevo procedió a intentar que el otro la dejara ir, sin pensarlo dos veces, Scorpius tomó su mano tirando de ella hasta que logró zafarla del agarre.
—¿Y tu quien te crees para venir a entrometerte en mis asuntos mocoso? — espetó con desdén alisándose la túnica.
—Tiberius McLaggen— susurró una voz, que ambos chicos reconocieron de inmediato como Fred— que extraño que estés causando problemas— el sarcasmo se sentía en la voz del Weasley, de reojo Rose podía ver que todo el grupo les había dado alcance y estaban a solo unos metros de ellos.
—Este no es asunto de ustedes tampoco— rugió Tiberius tratando de parecer amenazante, el apretón de Scorpius en la mano de Rose se intensifico.
—Es nuestra prima Rosie a quien estas acosando y nuestro amigo Scorpius al que llamas mocoso, así que sí creo que si es muy nuestro asunto— James se cruzó de brazos mirándole fijamente.
—¿Weasley y Malfoy? — escupió el segundo apellido con un asco palpable mirando a los dos de segundo que seguían tomados de la mano, alzando una ceja se dio la vuelta enviándoles una mirada de desprecio a todos para luego desaparecer en la primera esquina que encontró.
—¿Quién es él pesado estirado? — preguntó Alice enfocando sus ojos almendrados en los de Fred.
—Tiberius Mclaggen es de cuarto año como nosotros, es un fastidio— respondió el chico.
—Además es un mujeriego peor que Cedric— explicó Dominique señalando al asiático con el pulgar.
—Me ofendes mi bella Nique yo solo tengo ojos para ti— respondió teatralmente, logrando que la Weasley bufara cansada.
—A parte de todo es un pervertido total— gimió Molly inflando graciosamente las mejillas— ya perdí la cuenta de cuantas cachetadas recibió el año pasado por estar tratando de toquetear chicas.
Albus se acercó al par que seguía mirando la esquina donde el desagradable se había perdido.
—Que romántico— expresó la asiática junto a él con aire meloso.
—Si— murmuró el ojiverde siguiéndole el juego— nunca pensé que ustedes fueran de los que van a todo lado tomaditos de las manos— el par se separó como si el otro quemase, girando sus sonrojados rostros a sus molestos amigos que ahora hacían caritas de beso.
La pelirroja rodó los ojos apretando los puños a los costados, para, seguidamente echar a andar de nuevo hacia la biblioteca, el grupo le siguió segundos después.
Se separaron al llegar, algunos para artefactos mágicos, otros hacia historia de la magia. Fred y James constantemente golpeándose la cabeza contra los libros.
—Ese pobre texto no tienen la culpa de que tú no sepas leer— regañó Alice al primero.
—Se leer solo que no me gusta— gruñó ofendido Fred tratando de volver a la lectura.
—Aquí solo dice lo mismo que ya Louis nos había dicho— Lorcan cerró con fuerza el viejo ejemplar haciendo que una nube de polvo saliera de él.
Rose tuvo que estar de acuerdo, la mayoría de libros que encontraron en ambas secciones solo hablaban de la ubicación del diamante en cuestión, o de lo que ya contara su primo durante el almuerzo, nada de información realmente valiosa.
Molly miraba la sección prohibida con las mejillas infladas, tratando de decidirse a entrar.
—Te meterás en problemas— el susurró de su hermana la hizo casi salirse de su piel— recuerda que necesitamos una autorización escrita por un maestro para entrar a esa sección, y ¿qué posible excusa podríamos inventar para que nos dejen investigar ahí? Ahora que nos vigilan podría ser más peligroso.
—¿Qué tal si convenzo a mi padre? — Francine se puso un dedo en el mentón dudando— él podría darme el permiso.
—Lo dudo— gimió Misaki regresando otro libro a su lugar— el profesor Longbottom ha sido de los más reacios a soltar nada de información, en dado caso deberíamos ir con Hagrid.
—No creo que él nos ayude con esto— masculló Albus pasando páginas y páginas sin encontrar nada nuevo— es amigo cercano de papá debieron ponerle sobre aviso.
—Necesitamos alguien aburrido, pero que su clase sea importante, alguien que fácilmente nos firme el permiso sin necesidad de muchas excusas— gimió Thomas poniéndose de pie para devolver otro texto.
—Alguien poco presente en los eventos actuales— meditó Louis repasando un párrafo tras otro.
—Binns— casi gritó Cedric, ganándose un regaño por parte de la señora Pince.
—Bueno, el mujeriego tiene razón— suspiró Dominique, ganando una mueca ofendida del asiático por el mote— ese fantasma es todo menos actual con sus datos.
—Además hay textos de historia de la magia en la sección prohibida y él nos deja ensayos muy largos siempre— Lysander sacó otro libro de la estantería más cercana— es muy posible que el firme los permisos de algunos, pero podría sospechar si los pedimos todos.
—Yo lo hare, con Dominique— Molly señaló a su prima— Scorpius, Rose y Albus pueden ser sospechosos por lo que sabemos, y Dom y yo tenemos extraordinario en esa clase, así que no tendrá reparo en darnos el permiso, una vez encontremos los libros los llevaremos al escondite para un rápido análisis.
—Bien, entonces apenas Binns les deje el primer ensayo empezaremos con el plan— declaró Scopius con otro volumen a mano que no había contenido nada importante— en media hora empieza el toque de queda, será mejor que volvamos a nuestras salas comunes.
Los autodenominados guardianes, empezaron a recoger rápidamente sus pertenencias dejando el recinto en cuanto pudieron, el toque de queda dio inicio justo cuando alcanzaron la entrada de sus respectivas salas.
Algún tiempo después Molly seguía mirando al techo de su habitación compartida, no había logrado conciliar el sueño de ninguna forma, mas allá Dominique dormitaba manoteando a ratos el aire y murmurando insultos inteligibles. La miró con algo de envidia para acabar fijándose en el viejo reloj sobre su mesita de noche, las once con once, y el sentimiento de responsabilidad tal vez era el que no la dejaba dormir, desde la graduación de Victorie ella era la mayor, llevándole algunos meses al resto de los del grupo que iban en su año, quería cuidarles a todos, pero un horrible presentimiento la perseguía desde hace días, solo esperaba que sus sospechas estuvieran erradas.
Can you tell me what is real? / ¿Puedes decirme qué es real?
Cause I've lost my way again / Porque he perdido mi camino de nuevo
Can you tell me how to feel? / ¿Puedes decirme cómo sentir?
Cause I don't feel anything / Porque no siento nada
Now that I'm down here again / Ahora que estoy aquí abajo otra vez
I'm down with the fallen again / Yo bajé con los caídos de nuevo
Searching through the darkness below / Buscando través de la oscuridad de abajo
For a light in seas of shadows / por una luz en mares de sombras
Far from you, but I could never / Lejos de ti, pero nunca podría
Abdicate, I'll fight forever / Abdicar, lucharé para siempre
╚════ ೋღ ღೋ════╝
/-/X3
Bieeeeen y ahora? Empezamos este libroooooooooooooooooooo cómo vamos? Un comentarioooo? Alguiennn? muere ignorada XD
/-/Reviews
herkyo: muchas gracias jajajajaja si ellas son un cuento completo y eso que no fue alcohol si no veneno, gracias por tu coment aquí con un capitulo nuevo :3 espero te guste.
Aprendiendo con Megumi:
Cognitio significa conocimiento en Latín.
Binns es un fantasma que dicta la clase de historia de la magia.
La señora Pince es la bibliotecaria.
Aurum, el nombre de la lechuza de Rose traduce oro.
La canción es Down with the fallen de Starset.
El encantamiento proteico es con el cual, en el libro, Hermione hace los galeones falsos con los que se ponen las reuniones del ejercito de Dumbledore en Harry Potter y la orden del fénix.
