Albert y Gatúbela
en
El robo de las joyas
Por Coqui Andrew
Este capítulo se lo dedico a una amiga, que el día hoy se convirtió en un Ángel y junto a Dios para cuidarnos todos los que nos quedamos aún en este mundo, en especial a su familia.
También espero que hayan pasado un gran día del Amor y la Amistad junto a sus seres queridos, les mando un gran abrazo a todas las seguidoras de Albert y Candy.
Sinceramente,
Lucy Morales Hdz.
(Coqui Andrew)
Capitulo siete
El Murciélago se aventuro un poco más y con sus grandes y fuertes manos recorrió el esbelto cuerpo de la felina hasta llegar al zipper y bajarlo lentamente, se escucho un ronroneo muy sensual y esto animo al guapo héroe a seguir y bajar el traje ajustado empezando acariciar los hombros y espalda de la mujer.
Gatúbela se dejó, empezó a desabrochar los botones de la camisa y tocar esa suave y blanca piel del hombre.
Él besó cuello y hombros, regresando por el camino hasta posarse en los labios para saborearlos y seguir profundizando el beso y sus manos llegaron hasta uso torneados y firmes senos, los masajeo, por último, los lamió, succionó y mordió los pezones.
Ella acarició, rasguño suavemente la espalda y también beso el cuello y hombros hasta llegar a sus pequeños pezones donde su juguetona lengua los hizo suyos. Estaban demasiado excitados.
Ambos se acostaron en los cojines para continuar amándose.
Al día siguiente se escucharon unos suaves golpes en la puerta de la guarida.
Gatúbela se estiró y sintió un cuerpo a su lado, se giro y vio al Murciélago desnudo y viéndola a sus hermosos ojos, ambos se levantaron y…
-¿Qué paso?, ¿Lo hicimos? -Preguntaron al mismo tiempo -No recuerdo, nada (y eso que solo fue leche, jijiji).
-Gatúbela, ¿te encuentras bien? - Preguntaron desde afuera
-. ¡Miau! ¡Prrrrr! ¡Prrrr!, si me encuentro bien- Contestó
-¿Puedo pasar? - pregunto
-¡No!, vete, regresa al rato- se escuchó un bufido-¡grffff!-
-¡Está bien! No te enojes- y se fue.
-Mi hermosa felina, ¿Está enojada? -Preguntó el Murciélago.
-Con usted mi querido, es difícil enojarse- dijo muy coqueta.
-¡Vamos! - dijo Gatúbela.
-¿A dónde? Dijo el Murciélago con una pequeña risa.
-A vestirnos, mi querido Murciélago, ni modo que lo saque así desnudo, aunque no sería mala idea- lamiéndose los labios.
El Murciélago sintió un pequeño abultamiento entre sus piernas cuando vio el gesto de Gatúbela y se sonrojo.
-Jajajaja, mi querido Murciélago está usted todo sonrojado -se levantó cubriéndose con una sabana y recorrió nuevamente el cuerpo del hombre.
Se volteo y le dijo -Mi querido puede usted vestirse, yo espero aquí- viendo hacia la pared.
El Murciélago se levantó, empezó a vestirse, pero se dio cuenta que ella lo estaba viendo a través de un espejo- Es usted una tramposa y traviesa, mi hermosa felina- Gatúbela se asustó, al escuchar la sensual voz- Con que observándome el trasero ¿Eh? ¿Le gusta? -Preguntó guiñándole un ojo.
-¡¿Qué si me gusta?! -. ¡Miau! ¡Prrrrr! ¡Prrrr! ¡Claro! -Contesto sinceramente
-Jajajaja confirmado mi hermosa felina, es usted una traviesa, ahora respóndame una pregunta ¿Podré admirar su hermoso cuerpo? -Acercándose a ella, haciéndola estremecer.
-. ¡Miau! ¡Prrrrr! ¡Prrrr!, algo mejor mi querido Murciélago, ¿le gustaría vestirme? -Girándose al tiempo que dejaba caer la sabana, el Murciélago trago saliva, se acercó para tomar su rostro entre sus manos y besarla.
Ella acaricio sus cabellos y degusto de la caricia en su boca, el Murciélago se separo y tomo las ropas de la felina, entre besos y caricias la vistió. Momentos después sintió un golpe.
Albert despertó en su recamara, cuando trato de levantarse escucho una voz
-Tío, no se levante, tiene un golpe en la cabeza – Comento Archie
-Archie, dime ¿Cómo llegue aquí, si estaba con Gatúbela?
-Pues lo encontré cerca del parque, estaba desmayado y lo traje a casa, George me ayudo ¿Qué hacía con Gatúbela?
-Pues… mejor no te digo, creo que soñé con ella.
-Con que siendo infiel a Candy- dijo Archie con picardía
-Jaja, qué chistosito, sobrino.
Tocaron a la puerta -Adelante- dijo Albert
Entro George -Señor, su novia, vino a visitarlo, ¿la dejo entrar?
-¡Si!, hazla pasar; me dejan solo con ella y no quiero interrupciones, queda claro- dijo Albert
-Si- dijeron ambos, dejaron pasar a la dama.
-¡Mi amor! ¿Te encuentras mejor? Vine inmediatamente cuando me avisaron que sufriste un accidente – dijo Candy muy preocupada.
-Ven, mi amor, acércate, no mejor siéntate a mi lado.
Cuando se acercaron se dieron un beso
-¿Será? - pensaron los dos
Albert se excito tanto con la cercanía de su novia (como no lo iba estar después de como lo dejo Gatúbela, jijiji) que la acostó bajo su cuerpo y empezó a besar su cuello, ella acariciar su espalda, ambos dejándose llevar por la pasión, trataron desvestirse, cuando tocaron a la puerta. Albert molesto grito
-Dije que no me molestaran-
-Soy yo, tu tía- se escucho al otro lado de la puerta-
Albert de mala gana se separo de Candy y la ayudo a arreglarse y dio el pase.
-Adelante, tía- Aún molesto, Candy se sentó en la silla cercana a la cama.
Albert se encontraba acostado y con una almohada cubrió cierta parte de su cuerpo.
-¿Qué se le ofrece, Tía? - Pregunto Albert
-Ay, mi hijo, vengo a ver cómo te encuentras, apenas me enteré que te asaltaron en el parque y pues vine a verte; hola Candy, ¿Cómo estás, hija?
-¿Quién te dijo que me asaltaron?
-George, pues a él le avisaron y junto con Archie fueron por ti-
-Bien, Señora Elroy- Contestó Candy
- Qué buena novia eres, venir a verlo, ¿lo vas a cuidar?, ¿Quién mejor que tú, para que se recupere pronto? Ya pedí que te alistarán la habitación de al lado.
Candy parpadeo varias veces por el comentario de la Tía -¿Cómo dice señora Elroy? -Pregunto sorprendida
-Que te vas a quedar, ya mande traer ropa y artículos personales, tu cuidarás a mi sobrino. Además, quiero aprovechar tu estancia para hablar sobre su compromiso. Este comentario dejo a ambos con la boca abierta.
-¡Tía!, no cree que deberíamos hablar después sobre eso, ni siquiera le he pedido a Candy que se case conmigo, que me gustaría mucho que aceptará, no nos abrume con eso, por favor.
-Tu ¿Qué piensas, Candy? - Pregunto la Tía.
-Pues, Albert tiene razón, aunque ya sabe que aceptaría, pero hay que esperar.
-¡¿Esperar?!, ¿Para qué? Si lo que estaban apunto de hacer hace un rato es porque ya tienen prisa, o ¿me equivoco? -Pregunto con picardía la Tía
Ambos se pusieron rojos y sonrieron a la Tía.
-A usted no se le escapa nada- dijo Albert
-No, nada, tienen que ser más discretos, solo sugiero que ya se comprometan para tener más libertad de amarse, así que espero que fijen fecha a la brevedad.
-Si, Tía, pondremos fecha, le avisamos durante la cena; ¿le parece bien?
-Perfecto, así que ha portarse bien -Salió de la habitación.
-Me encanta tu tía, es muy sabia- dijo Candy aún sonrojada
-Ven junto a mí, Candy, prometo portarme bien.
Ella sonrió y se sentó junto a él. Se abrazaron y besaron un rato más
-Y ¿bien? -Pregunto Albert a Candy
-¿De qué?, ¡ah! Si, la fecha -Contesto Candy
-¿Aceptas casarte conmigo? -
-Si, Albert, acepto- dándole un pequeño beso
-¿Cuándo nos casamos? -
-Pues, no sé, por mí el fin de semana, Jajajaja, no, no es cierto, jajaja deberías ver tu cara Albert- dijo Candy riéndose
-Mira que ya te iba a tomar la palabra, pero si lo hacemos, mi Tía se infarta- dijo Albert -En tres meses, ¿te gustaría?
-Perfecto, en tres meses
-Este fin de semana nos vamos tú y yo a un… mejor que sea sorpresa, ¿te parece?
Candy estaba muy sorprendida y solo asintió.
Continuará…
Gracias lectoras hermosas: Tutypineapple, Yuleni, Pivoine3, Elbroche, Katnnis, Wall-e17, Mercedes, Guest, Enamorada, Moonlove86, Venezolana López, Loreley Ardlay, Ana Isela Hdz, White Andrew, MadelRos, Ana Isela, Maravilla 121, Karito, Abril, White Andrew y Anónimas.
Sus comentarios me gustan y me animan a seguir escribiendo, las quiero.
Saludos y bendiciones.
Coqui Andrew
