Capítulo 7: Patinaje en el lago helado
La pregunta que le había hecho su novio horas antes aún tintineaba en su cabeza repetidamente como suaves campanillas ante un soplo de viento.
¿No crees que el tonto de Potter y Lavender hacen buena pareja?... ¿No crees que el tonto de Potter y Lavender hacen buena pareja?... ¿No crees?. ¿No crees?... Potter… Lavender… pareja… ¿No crees que el tonto de Potter y Lavender hacen buena pareja?.
NO.
Definitivamente no. No podía ser.
Lavender era… era… no era para Harry… no lo era pero el ojiverde no dejaba de reírse con la chica y ella no dejaba de mirarlo seductoramente; pero a pesar de todo Hermione se negaba a aceptar que sucedía algo entre ellos dos, igual que se negaba a aceptar porqué la afectaba tanto que entre sus dos amigos pareciera haber tanta atracción.
- Hermione, llevas toda la tarde como en el limbo, parece como si no estuvieras aquí. ¿Te preocupa algo?.
La chica, que tenía la mirada de reojo fija en la mesa del fondo que ocupaban Harry y Lavender, desvió la mirada hacia Seamus y le prestó atención de verdad por primera vez desde que habían entrado los dos chicos por el retrato de la Señora Gorda.
- Lo siento Seamus… estaba pensando… sólo eso. Perdona, sabes que me suelo distraer en mis pensamientos.-dijo la muchacha antes de inevitablemente volver a mirar a Harry.
- Sí, lo sé, tranquila… es normal que estés pensativa, pero no debes preocuparte, sabes que Lavender es buena chica.-Hermione miró a Seamus sorprendida.
- ¿Qué quieres decir?
- Aunque no me guste, sé que Harry es tu amigo, y como tal… pues te… te importa. Pero deberías alegrarte de que conozca Hogwarts más allá de Hermione Granger, y Lavender es un buen comienzo.
- Sí, supongo que sí…-contestó la chica intentado creerse sus propias palabras.
Primera clase de la semana. Debería de estar escuchando. Estaban en clase de Defensa Contra las Artes Oscuras recordando la realización del Expelliarmus y los modos de hacerlo más efectivo, pero Hermione no prestaba mucha atención. Ella prefería mirar a Harry manejar su varita, su porte cuando realizaba hechizos era impresionante. Quería acercarse, pero no quería parecer desesperada.
Por suerte Lupin la salvó. El profesor pidió que practicaran por parejas y a Hermione la faltó tiempo para ir junto a su amigo. Una pequeña sonrisa triunfante se dibujó en su rostro cuando vio que Lavender también había querido ponerse de compañera de Harry, pero ella se había adelantado.
- Espero que no te importe que sea tu compañera.-dijo Hermione con una voz dulce que derritió al ojiverde. La influencia de la joven griffindor sobre él era muy grande, por mucho que se dijera así mismo y se prometiera superar los fuertes sentimientos que tenía por la castaña, estos sólo crecían y crecían.
- No claro que no. Me encanta trabajar contigo.-contestó Harry con una amplia sonrisa mientras se perdía en el mar de miel de los ojos de Hermione.
Se pusieron a practicar en silencio, hasta que en una de las veces que Hermione resultó vencedora y Harry se acercó a ella para recoger su varita, la chica no pudo controlar su impulso.
- Se os ve muy compenetrados a Lavender y a ti.-una frase simple, pero llena de sentimientos y celos contenidos, que Hermione dijo sin mirar a Harry a los ojos intentando parecer natural.
- No sé a qué te refieres.-dijo Harry confundido.
- El viernes os vi en la Sala Común, parecías pasarlo muy bien.-dijo la castaña, esta vez mirándolo a los ojos.
- Me la encontré en la lechucería, y me ayudó a escoger lechuza para mandar una carta a Sirius, después estuvimos hablando y divirtiéndonos un rato…-dijo Harry y después añadió con sorna.-y fue cuando comprendí que es la mujer de mi vida y me quiero casar con ella.
- No me hace gracia Harry. A ella pareces gustarle.
- ¿Tú crees?. Es atractiva…
- ¿Te gusta?.-preguntó Hermione con dificultad, simplemente habían sido dos palabras, pero era una pregunta que no quería hacer por tanto miedo a la respuesta.
- No sé… no… sí… es muy simpática y guapa, quizás nos deberíamos conocer más.
Hermione sacó fuerzas de dónde no las tenía y puso a su parte racional a trabajar rápidamente. Ella había pedido a Harry ser amigos, ella tenía que ser su amiga, ella tenía que comportarse como su amiga… ¿entonces por qué tenía tantas ganas de besarle de nuevo y de decirle que no se volviera a acercar a Lavender?
La ojimiel sintió como su estómago se contraía, pero supo lo que tenía que hacer, lo que debía hacer… sabía cómo tenía que actuar aunque la fuera a martillear el corazón.
-Pues deberías hacerlo Harry, yo creo que tendrías que pedirla una cita.
Harry la observó cuidadosamente, cada gesto, cada movimiento de sus manos, hasta su respiración. Aquello no pasó inadvertido para Hermione. La chica sabía que Harry la estaba analizando y no quería que encontrara la verdad, y se esforzó por ocultar lo que su cuerpo gritaba a gritos para enfundarse en el disfraz de amiga comprensiva que quiere ver a su gran amigo enamorado.
- Quizás es algo pronto Hermione… aunque estaría bien.-Harry habló sin despegar sus ojos de Hermione. Algo le decía a gritos que mirara con atención lo que estaba oculto… pero no consiguió ver nada… la castaña era única ocultándose detrás de una máscara.
- No digas tonterías Harry, tienes que hacerlo cuanto antes.
- ¿El qué?.
Harry y Hermione se dieron la vuelta en un respingo. Era Seamus. Siempre Seamus. Hermione suspiró. El pequeño susto de Seamus la había distraído y debía volver a adquirir su pose anterior.
- Le decía a Harry que tiene que invitar a Lavender a una cita.
Seamus abrió los ojos satisfecho y sonrió.
- Claro que sí Harry.-el aludido miró a Seamus sorprendido. El chico nunca había usado un tono tan amable con él.- Hacéis buena pareja y se nota que hay conexión entre vosotros. Yo mismo se lo dije a Hermione la otra tarde cuando llegaste con Lavender a la Sala Común. Eso sí Potter, trátala bien porque es mi amiga.
- Tranquilo por eso… aunque no sé, es algo pronto.
- Tonterías Harry.-dijo Hermione.-deberías quedar con ella pronto… si te da vergüenza… ¿por qué no la dices que vaya contigo a la noche de patinaje que se organiza el viernes en el lago?. Estaremos muchos y así no será una cita-cita, pero en el fondo lo será.- propuso la chica mientras sólo quería salir de allí corriendo y esconderse por lo que acababa de hacer.
- Es una gran idea cielo.-dijo Seamus antes de besarla en una mejilla.- Como siempre, eres una genia.
Harry sólo asintió. Ahora sabía que tendría que invitar a Lavender sí o sí, y aunque le apetecía conocer más a la chica no quería que fuera con Hermione delante abrazada a Seamus patinando sobre el lago helado de Hogwarts. Pero por otro lado, su intuición le seguía diciendo a gritos que continuara en esa dirección porque podría descubrir ese algo que parecía Hermione esconderle siempre.
Había quedado a las seis con Lavender en la Sala Común. Eran las cinco y media pasadas y ya estaba nervioso. Patinar no era precisamente su fuerte.
Haría el ridículo delante de Lavender en su primera cita, y haría el ridículo delante de Hermione…
Aún se sorprendía así mismo de la facilidad que tuvo para pedir salir a Lavender. No se había puesto nervioso, ni le había temblado la voz, ni le habían sudado las manos… Harry supuso que cuando se trataba de pedir una cita a una chica que no le hacía brincar el corazón, no había tanto drama.
Lavender parecía haberse ilusionado y aquello fue un punto positivo para el orgullo masculino de Harry… quizás todo aquello podría resultar bien… eso sí, sino se moría de risa con sus caídas en el hielo.
Cuando bajó a la Sala Común, Lavender ya estaba allí. Llevaba un abrigo blanco de terciopelo y unos pantalones ajustados de pana negros. El pelo lo llevaba recogido en un moño. Estaba muy guapa. La tarde empezaba con buen pie.
Los chicos se saludaron y Lavender cogió la mano de Harry para salir afuera. El chico se sintió extraño, pero se dejó guiar por la muchacha sonriente.
Cuando llegaron al gran lago que estaba completamente helado, Harry no pudo evitar buscar con la mirada a Hermione entre todos los alumnos de Hogwarts que aquel viernes habían ido a patinar.
La encontró sentada en un banco junto con Seamus, estaba seria y mirando cómo los chicos patinaban sobre el agua helada. Quiso ir con ella, abrazarla y preguntarla qué la sucedía, pero se contuvo. Sentir todo aquello mientras su mano estaba cogida por Lavender no era correcto, pero tampoco podía evitarlo… si pudiera evitarlo, hacía meses que se habría ido por otro camino… pero le era imposible.
Por suerte, Lavender también vio a Seamus y a Hermione y quiso ir a saludarlos. Harry se limitó a acceder y a esconder la dicha que le producía poder mirar a los ojos a la castaña e intentar saber qué la sucedía.
- Hola chicos.-dijo Lavender obteniendo el mismo saludo por parte de la pareja.
- ¿No patináis?.-preguntó Harry.
- A Hermione no la apetece ahora, así que nos quedaremos aquí.-dijo Seamus.
- Disfrutar vosotros del hielo.-dijo Hermione.
- Lo haremos, adiós chicos.-dijo sonriendo Lavender mientras tiraba a un Harry que sólo miraba a Hermione hacia el lago.-Vamos Harry, te voy a enseñar a patinar bien.
Las siguientes horas pasaron entre patines, hielo y carcajadas de Lavender ante las constantes caídas de Harry.
El ojiverde no conseguía patinar un metro sin perder el equilibrio y acabar deslizándose hacia una fuerte caída que provocaba risas en Lavender.
A pesar de todo, Harry lo estaba pasando bien. De vez en cuando su mirada de posaba en Hermione que seguía sentada en el banco con Seamus, pero sus caídas lo devolvían a su situación actual: su cita con Lavender.
Era una chica muy divertida y alegre, y la tarde estaba siendo muy entretenida, aunque al día siguiente tendría mucho moratones como recuerdo.
- Harry, si consigues patinar hasta dónde yo estoy sin caerte, te daré un premio.-dijo de repente Lavender. Se encontraba a unos tres metros de Harry y su voz sonaba muy sugerente.
- No Lav, estás muy lejos.
- ¿Tienes miedo? Venga Potter, que estoy muy cerca… o eres un gallina.-dijo Lavender sin dejar de sonreír. Parecía que ella también lo estaba pasando bien y Harry se volvió a dejar llevar por el ímpetu de la chica y empezó a patinar despacio y con inestabilidad hasta ella.
Lavender lo esperaba con los brazos estirados y Harry consiguió llegar a ella sin caerse y coger sus manos. La chica tiró de él de improviso y lo acercó a ella. Acto seguido lo besó.
No se esperaba el beso y le pilló por sorpresa, pero fue agradable. Lavender besaba muy bien, aunque era diferente a…
¡POM!
Lavender y Harry cayeron al suelo por culpa de los temblores del ojiverde sobre sus patines. El beso se había roto tan sorprendentemente cómo había empezado.
Había sido un beso corto, pero para cierta castaña había sido una gran tortura haberlo presenciado.
Sentía una gran presión en el pecho que salió reflejada en su rostro. No era capaz de ocultar su malestar, su tristeza. Quería ir y separarlos, quería ir pero sus pies no iban, quería ir pero no debía.
- ¿Me vas a contar que te pasa con Potter?
- Nada.-dijo sin mirarlo, aunque despegando los ojos de Lavender y Harry.
- ¿Nada?. Entonces espero que me expliques por qué, en vez de disfrutar de esta tarde de patinaje conmigo románticamente, has preferido no quitarle los ojos de encima a él.
- No lo sé.
- ¿No lo sabes?. ¿Cómo que no lo sabes?. ¿Qué es que lo sabes?
- Seamus, por favor, vámonos de aquí.
- Antes quiero saber si ha pasado algo entre vosotros. Te conozco Hermione, y no hay que ser muy listo para saber que algo sucede.
- No hay nada…
- Hermione, yo te quiero, pero necesito saber la verdad.
- Seamus.-dijo cogiendo su mano.-no te quiero perder.
- ¿Estás enamorada de él?.-preguntó Seamus arrojando así un cubo de agua fría sobre la confundida chica.
- No.-contestó ella rápidamente alejando de su mente esa posibilidad.-No, pero tienes razón en algo.
- Cuéntamelo por favor.
- Él… él… me besó. En aquella salida a Hogsmeade… en Halloween. No le pude parar, sucedió y...
- Entendido, te besó, lo puedo comprender. ¿Sólo fue esa vez?.-Hermione tragó saliva.
- Sí, esa vez, él me besó… siento no habértelo contado Seamus, pero yo estaba confusa.
- ¿Confusa por tus sentimientos?
- No, confusa porque no sabía cómo actuar con él, ni contigo, ni…
- No es fácil tratar con los sentimientos de alguien al que no correspondes.
- "No lo sabes tú bien".
- Siento que hayas pasado por esto.
- No tienes que sentir nada Seamus… no le digas nada a Harry, ya todo aquello pasó.
- ¿De verdad?
- Claro.
- Te creo.-dijo Seamus aunque conocía a Hermione y sabía que no era cierto. Estaba seguro de saber lo que le sucedía a su novia, lo sabía incluso más que ella; pero no dejaría que se fuera con Potter, lucharía por ella y dejaría que Lavender hiciera lo mismo con Harry. Si hacía el papel de novio celoso, perdería a Hermione… era mejor que se sintiera culpable y ella solo volviera a sus brazos.- Vamos a la Sala Común.
Era muy temprano para estar en el lago, y más temprano aún si se trataba de una mañana de sábado. Pero poco importó eso a Hermione. Quería estar sola y pensar. No había dormido a penas aquella noche y necesitaba superar todo. Debía olvidar cualquier cosas que hubiera nacido con Harry y esforzarse por volver a su relación con Seamus, volver al verano pasado cuando se sintió en una nube con su primer beso. Tenía que volver a ese punto y aprender a ser amiga de Harry… y a aceptar que Lavender era buena para él.
Había patinado durante un par de horas mientras empezaba a amanecer y ahora estaba sentada en el mismo banco que la noche anterior había confesado parte de la verdad a Seamus, en el mismo banco desde el que había visto lo que sentía su amiga Lavender por Harry… en el mismo banco en el que había sentido su corazón empequeñecerse al ver cómo los labios que habían estado sobre los suyos estaban besando los de otra.
Hermione estaba tan sumergida en su mente, en sus recuerdos y en sus sentimientos que no sintió a Harry llegar.
- ¿Qué haces aquí tan temprano?
- Lo mismo te puedo preguntar a ti.
- Pues mejor no preguntamos sobre eso.-dijo Harry sonriendo. Él había salido a despejar su mente. Todo iba por buen camino con Lavender, esa chica le gustaba un poco y eso era algo bueno… pero él al final parecía empeñado en seguir los carteles que le llevaban a Hermione… y cuando había salido a pensar, se encontraba de nuevo con ella. El destino parecía estar divirtiéndose mucho a su costa.
- Mejor… ¿qué tal con Lavender?.-Hermione siempre lanzando preguntas directas.
- Pues parece que muy bien… no quiero apresurarme a nada, pero… bien, muy bien. Ayer me besó.
- Lo sé.-dijo Hermione con un tono tintado de amargura.-os vi.
- Ah. Oye Hermione… -dijo Harry, haciendo que la chica lo mirara.- te tengo que dar las gracias.
- ¿Por qué?
- Pues por animarme a salir con Lavender. Todo estaba algo raro entre nosotros, pero te has portado como una gran amiga.
- No es nada.
- ¿Puedo confesarte una cosa?
- Claro.
- Al principio, cuando me dijiste que debía quedar con Lavender… accedí para intentar demostrarte algo. No sé el qué. No sé que buscaba exactamente.-dijo Harry poniéndose algo rojo-… pero al final salió bien. Lavender es una gran chica.
Hermione tragó saliva. Quería decirle muchas cosas, quería poder dejar hablar a su corazón, pero el disfraz que se empeñaba en ponerse surgía efecto y no dijo nada de lo que en verdad quería decir.
- Estabas aprendiendo mal a patinar.-eso fue lo único que dijo. Ella misma se sorprendió, aunque más lo hizo Harry que pese a notar el cambio de tema radical de la chica, no dijo nada.- Primero tienes que habituarte al hielo sin patines.
- Quizás si tuviera una profesora que no se ríe con cada movimiento que hago…
Entonces Hermione se puso de pie y cogió las manos de Harry entre las suyas. Aunque hacía frío no llevaban guantes. A ninguno de los dos les gustaban los guantes, y ambos internamente agradecieron esa manía porque gracias a eso ahora podían sentir la calidez de sus manos mutuamente mientras se deslizaban suavemente por el lago helado de Hogwarts.
