Hola de nuevo, disculpen por la demora en subir este capítulo, pero espero lo disfruten. Gracias por sus consejos y correcciones, toda la ayuda es bien recibida :D
Capítulo 7
Encuentros inesperados
Después de comer un desayuno que no había dejado satisfecho a nadie, el grupo emprendió desde temprano el camino a Lothering. Elissa debía admitir que su nuevo estilo de vida la hacía sufrir bastante: el suelo era duro, la comida mala y escasa, su rostro y cabello se cubrían de polvo por más que los intentara lavar y el despertar tan temprano era algo para lo que una vida entera llena de lujos en el castillo de su familia no la había preparado. Tal vez la cuestión del mal sabor que tenía la comida se podía solucionar si Alistair dejara de encargarse de la comida, ella podía hacerlo con mucho gusto la próxima vez. Por nada del mundo dejaría esta tarea a Morrigan, le era imposible imaginar que clase de ingredientes usaría para cocinar y aunque lo de la preparación de venenos lo había dicho en broma, prefería no arriesgarse.
Para tranquilidad de Elissa, las peleas entre esos dos se habían calmado un poco, aunque ella pudo notar el ánimo decaído de Alistair desde que levantaron el campamento. Casi no había pronunciado palabra desde que habían tenido su plática nocturna, sólo suspiraba de vez en cuando y se pasaba la mano por el cabello rubio, como tratando de alejar los pensamientos tristes.
- "Ya no debemos estar muy lejos de Lothering, deberíamos llegar antes del mediodia si continuamos a este ritmo"- dijo Morrigan.
- "Perfecto"- Elissa respondió con alivio en la voz- "necesitamos conseguir información, provisiones y planear a dónde nos dirigiremos primero. ¿Qué opinas Alistair?... ¿Alistair?"- él volteo en diversas direcciones a la expectativa de algo... o alguien.
- "Engendros tenebrosos, los puedo sentir. Prepárense."
Elissa guardo silencio por un momento, pero no escuchaba ni sentía nada. Se dirigió a su compañera guardia:
- "Tal vez fue sólo tu imaginaci…"
Elissa no pudo terminar la frase, pues un gerlock le saltó encima desde unos arbustos al lado del camino. Alistair corrió a ayudarla, con un rápido movimiento ya tenía su espada y escudo en ambas manos, sin embargo un segundo gerlock se interpuso y empezó a atacarlo. Luego fueron tres.. cuatro… cinco… Elissa vio que el número de enemigos los duplicaba, clavó una de sus dagas en el pecho de su contrincante y se abalanzó sobre el siguiente enemigo, no pudo darse cuenta que otro engendro ya se le acercaba por la espalda.
Alistair sólo pudo gritar a su compañera:
- "¡Elissa cuidado! ¡Detrás de ti!"
Ella sólo distinguió que algo grande saltó encima del hurlock que estaba a punto de atacarla por detrás, no pudo ver qué fue lo que la salvó claramente, tenía que acabar con otro monstruo que tenía enfrente. Morrigan hizo lo suyo con uno de los engendros, Alistair con dos, poniendo su espada y escudo en su espalda una vez terminada la pelea. Entonces Elissa vio como un mabari terminaba su faena contra el engendro que estuvo a punto de atacarla. Elissa se acercó a su peludo salvador lentamente, no quería asustarlo.
- "Así que tú me salvaste de ese temible engendro, perrito lindo. ¡Ven acá muchacho! ¡Qué valiente!"
Elissa empezó a juguetear con él mientras le acariciaba la cabeza, el mabari parecía disfrutarlo al menear su cola de un lado a otro. Sus demás compañeros se acercaron para ver qué era lo que estaba pasando.
- "¡Vaya! ¿De dónde habrá salido este perro tan sucio? Espero que no estés pensando en quedarte con él Elissa, no quiero pulgas entre mis cosas."- dijo Morrigan.
Ante el comentario de la bruja, Alistair sólo negó con la cabeza y se dirigió al alegre mabari que saltaba en pos de Elissa.
- "No es un perro sucio, es un bravo guerrero. ¿Acaso no viste cómo se enfrentó a ese engendro?"- continuó mientras le acariciaba el lomo- "¿quién es un perrito lindo? Así es amigo, eres tú."
Elissa levantó una de sus patas traseras para examinarlo.
- "Lamento decepcionarte Alistair, pero al parecer es una chica. ¿Lo ves?"- dijo Elissa mostrando a Morrigan y Alistair su descubrimiento.
- "¡Oh! Mis disculpas mi lady"- Alistair hizo una pequeña reverencia hacia la mabari, a esta acción ella sólo le dirigió un gemido y Elissa sólo reía ante la escena que presenciaba- "En todo caso creo que le agradas Elissa, dicen que cuando un mabari actúa así es porque ha encontrado a su amo. No aceptará a nadie más a que ti. Creo que ya tienes una linda perrita de combate."
- "Me pregunto si será la misma a quien ayude a salvar su vida en Ostagar, es demasiada coincidencia que esta también sea chica."
- "Es muy probable, ellos elijen a sus amos, tal vez te eligió desde que decidiste ayudarla. Tienen muy buen olfato, debió seguir tu olor hasta aquí. Te sorprendería saber lo inteligentes que pueden llegar a ser."
- "¿En serio lo crees Alistair?- Elissa no pudo evitar emocionarse ante la idea de tener por fin a su mabari- "En ese caso creo que esta linda chica vendrá con nosotros, estoy segura que será una gran compañera de batalla ¿no es así bonita"- la mabari se abalanzó sobre ella lamiendo su rostro en señal de aprobación.
Elissa pudo notar que a la única a quien no le apetecía la idea de llevar a la perra con ellos era Morrigan, su rostro no podía ocultar el descontento.
- "¿Y cómo la llamarás"- preguntó Alistair.
- "¡Charlotte! Es muy lindo y elegante ¿no?"
- "Bello nombre para una bella chica."
- "!Entonces decidido¡ Póngamonos en marcha hacia Lothering chicos y tú también Charlotte."
Elissa pudo escuchar una ligera risa proveniente de Morrigan.
- "¿Qué es tan gracioso Morrigan?"
- "Que ya tenemos un perro y Alistair sigue siendo el miembro más estúpido del equipo."
- "Puedes burlarte a mis espaldas por lo menos ¡Oh mira un arbusto! ¿Por qué no te vas a esconder y... morir? Te lo agradecería."
Elissa ahora estaba arrepentida de haber preguntado, lo que signifcaba que tenía que aguantar las peleas de esos dos hasta llegar a Lothering, así que era mejor acelerar el paso.
Lothering distaba mucho de ser un lugar propicio para abastecerse, en la opinión de Elissa. Los bandidos en la puerta de la ciudad eran la primera señal de que las cosas no estaban marchando del nada bien en el pequeño pueblo, después fueron las numerosas familias que estaban en la intemperie al no alcanzar refugio, otras pedían comida para sus familias y, la peor señal, eran los que perdían la cabeza gritando que todos estaban condenados. Al parecer, la derrota de los guardias grises y las tropas del rey frente a los engendros tenebrosos había despertado en la población un gran temor y aniquilado toda esperanza de salvación. Sin embargo, Elissa no quería que los malos augurios que todos tenían sobre el futuro de Ferelden la abatieran; ella y Alistair tenían una misión que conllevaba la vida de miles de personas a cuestas.
Lo primero que hicieron fue trazar los pasos que seguirían de ahora en adelante, a pesar de que Alistair se encontraba aún muy abatido por los recientes acontecimientos fue quien le aconsejó qué hacer primero: ir hacia Risco Rojo y pedir ayuda de las tropas del Arl Eamon. Al parecer era algo así como un conocido de Alistair, aunque Elissa no tenía idea de dónde alguien como Alistair podía conocerlo, pues él le había contado que antes de la llegada a los guardias grises había sido entrenado para ser templario. Elissa sentía bastante curiosidad, pero aún tenían mucho por hacer, no era el tiempo indicado para charlar.
Alistair mentiría si dijera que se encontraba de todo bien. La muerte de sus compañeros y de su mentor aún continuaba demasiado fresca en su memoria, cosa que las constantes burlas de Morrigan no le ayudaban a sobrellevar, no tenía idea del porqué Elissa decidió aceptar la oferta de Flemeth de llevarla con ellos y, una vez llegado a este punto los pensamientos de Alistair se detuvieron en Elissa.
Ella había perdido a toda su familia no hacía mucho tiempo, sin embargo estaba frente a ellos sin ninguna queja, había tristeza en su rostro algunas veces, pero siempre trataba de dejarla de lado y sonreía ante Alistair cuando tenía alguna duda o idea. Deseaba poder mostrar la misma fortaleza que ella tenía, no quería ser una carga, al contrario, eran compañeros y debían apoyarse entre sí ante cualquier situación. Escuchó y aprobó su consejo de ir a Risco Rojo, eso le agradó ya que casi nadie acostumbraba hacerlo. Se preguntaba cómo se encontraba el arl Eamon después de tantos años ¿lo reconocería?
Alistair se encontraba agradecido con el arl por haberlo tomado bajo su cuidado desde que era sólo un bebé, cuando no tenía ninguna razón para hacerlo siendo que esa responsabilidad recaía en su padre, el rey Maric. A pesar de que tenía muchos recuerdos dolorosos de Risco Rojo, Alistair sabía que su niñez pudo haber sido aún peor y le agradecía al arl los cuidados que tuvo con él . Antes de llegar ante el noble hombre, tenía que hablar con Elissa sobre algunos detalles de su pasado y sobre todo de su padre. No quería ningún malentendido con su compañera guardia, sólo que aún no encontraba el momento indicado para poder decirle, esto lo tenía algo preocupado ¿o era que ella lo ponía algo nervioso?
Mientras se hundía cada vez más en sus pensamientos, no se dio cuenta que Elissa se había ido con Morrigan hacia donde se encontraba un mercader.
Alistair despertó de su trance cuando escuchó los gritos de un hombre... ¿Qué? ¿Ese mercader está peleando con Elissa? ¿Qué diantres está haciendo?
- "Ya he dicho que no voy a bajar mis precios, chiquilla. Ve y métete en tus asuntos."
- "¡No es bueno aprovecharse de la desgracia ajena, debería reconsiderar sus precios o de lo contrario no tendrá a nadie que le compre sus mercancías!"
- "Vaya, nos encontramos en una situación tan apremiante y aún así se sigue preocupando por los demás."
Alistair se dijo esto a sí mismo. Mientras se acercaba a su compañera, notó que estuvo a punto de pisar una rosa que sobresalía de un arbusto. ¿Cómo era posible que creciera en medio de una tierra tan estéril?
Elissa nunca creyó tener que solucionar los problemas de los refugiados en Lothering, pero tampoco tenía corazón para negarles ayuda a quienes se la pedían: la anciana Miriam quería ingredientes para cataplasmas, un niño perdido buscaba a su madre, otra persona quería trampas, ayudó a una familia de elfos a recuperar sus posesiones de los bandidos y la capilla también tenía sus trabajos pendientes en el tablón del Cantor, aunque estos últimos eran bien remunerados. Para su sorpresa, estos encargos los terminaron rápido y el grupo se encontraba de regreso para cobrar su recompensa.
En su camino de vuelta, se percataron de la presencia de una persona extraordinariamente alta y de tez obscura encerrado en una jaula. Elissa se acercó para saber que era lo que hacía un hombre como él ahí atrapado. Mirándolo de cerca, no era humano sino qunari. Ella había leído de los pueblos qunari en sus múltiples lecciones de historia impartidas por su tutor Aldous, sabía que era una raza aguerrida, fuerte y muy temida por sus dotes militares, además de su increíble fuerza física. El qunari les contó su historia, la razón por la cual terminó en tales circunstancias y posteriormente el castigo impuesto por la Capilla: asesinó a toda una familia de granjeros y fue condenado a estar en esa jaula sin comida ni bebida hasta que los engendros arrasen con el pueblo y lo devoren, su otra opción era morir de hambre. Ambas tendrían el mismo resultado.
- "Si te saco de esa jaula puedo ayudar a redimirte y buscar expiación por tus crímenes"- dijo Elissa.
- "No creo que pueda encontrarla en ningún lugar humana, esperaré aquí mi muerte."
- "Pero podrías ayudarme a salvar vidas, a combatir la Ruina y luchar contra los engendros tenebrosos. ¿Eso podría ayudarte para encontrar la redención?"
- "Sólo los guardias grises pueden ser capaces de vencer a la Ruina ¿es que acaso eres uno de ellos? De lo contrario pierdes tu tiempo, mujer."
- "Aunque no lo creas mi compañero y yo somos los dos últimos guardias grises en Ferelden, es nuestra misión detenerla."
Alistair intervino:
- "Es verdad. Creo que si ya tienes pensado que quieres morir, es preferible hacerlo en un campo de batalla, no deberías rendirte tan fácil."
Parecía que el qunari estaba sorprendido por las palabras de los guardias.
- "Está bien, me uniré a ti si logras sacarme de aquí. La Reverenda Madre tiene la llave, tienes que convencerla ahora a ella."
- "Volveré cuando la tenga, lo prometo."
Tanto a Elissa como a Alistair les parecía horrendo dejar a un hombre a su suerte cuando llegaran los engendros tenebrosos al pueblo, inclusive Morrigan estaba de acuerdo en que eso no era una acción muy piadosa por parte de la Capilla, a la vez de que la chica guardia era consciente de que si quería detener una Plaga iba a necesitar toda la ayuda posible no importando su procedencia. Tenía que hablar con la Reverenda Madre sobre el asunto, por Andraste esperaba tener suerte.
Tanto Alistair como sus compañeras estaban bastante hambrientos, bueno al menos él lo estaba especialmente, así que sugirió primero ir a comer algo antes de dirigirse con la Reverenda Madre para liberar al qunari. Al entrar en la única taberna de Lothering, el propietario les dejó claro que no había mucha comida, así que se tuvieron que conformar únicamente con un simple guiso con no muy buen sabor. Era mejor que nada sin duda alguna.
Mientras comían, vieron entrar a varios hombres exigiendo que se les atendiera con prontitud. Con sus gritos, sólo lograban asustar a todos los que estaban presentes, sin embargo lo que realmente llamó la atención fueron las siguientes palabras pronunciadas por un soldado:
- "¿Es que acaso no saben quiénes somos maldita chusma? Venimos de la batalla de Ostgar, somos su única esperanza contra esos engendros, ¡somos soldados del teyrn Loghain, el padre de la reina!
En ese instante, Alistair se levantó de su mesa y se dirigió hacia el hombre.
- "¿Acaso eres uno de esos miserables que dejó morir al rey y a los guardias huyendo como ratas del campo de batalla?"
. "¡¿Qué? ¿Cómo demonios es que te atreves a decir eso, maldita escoria?!"
- "¡Porque estuve allí, en Ostagar, por eso sé que mientes! Vi como sus hombres dejaron a mis hermanos guardias y al rey a su suerte, sabían que no tendrían oportunidad sin la ayuda de las tropas de ese hombre. Dile a Loghain que no acabó con todos los guardias grises, que su traición la pagará muy cara y todo Ferelden se enterará de sus deleznables actos."
- "¡Alistair, por favor ya basta!"- gritó Elissa desde su mesa.
Elissa se levantó para calmar a su compañero, Morrigan se mantuvo ajena a todo eso, ya había sido advertida por un templario en la entrada del pueblo que mantendrían sus ojos en ella si se le ocurría hacer una tontería y tampoco es que haya estado dispuesta a ayudar después de todo. Elissa pudo notar la presencia de otra mujer que se acercó, al parecer se trataba de una hermana de la Capilla por las ropas que llevaba.
Alistair se dio cuenta como el soldado sacó su espada para atacarlo, él hizo lo mismo y se puso en guardia.
- "Yo mismo me encargaré de que no quede ni un solo guardia gris."
- "¡Adelante, si te atreves!"
Elissa tenía listas sus dagas, un hombre quiso atacarla pero sus golpes eran demasiado lentos y los esquivaba con bastante facilidad, ella en cambio asestaba todos sus ataques con precisión. La joven guardia se percató que Morrigan también se unió a la pelea desde lejos, atacando con su bastón en todas direcciones. Los ojos verdes de la chica notaron una melena pelirroja que estaba atacando a los soldados ¿la hermana de la Capilla? ¿acaso estaba usando dagas? ¿desde cuándo una hermana sabía pelear?
De un momento a otro, Alistair ya tenía a su oponente con la punta de la espada en su cuello, suplicando piedad.
- "¡Por favor, no nos maten! ¡Sólo seguíamos órdenes!"
- "¿Qué? ¿acaso no sabían que lo que estaban haciendo era traicionar a su propio rey? ¿No pensaron en la vida de todos los hombres que abandonaron?"
Una mano se posó repentinamente en el brazo de Alistair, él volteó y vio que se trataba de la hermana que hace un momento estaba peleando.
- "¡Espera, no lo mates!"
- "¿Por qué no? ¡Se lo merece!"
- "No creo que debas actuar de la misma forma en que ellos lo hicieron ¿en qué te haría mejor."
- "En ese caso, quiere que le envíe un mensaje a Loghain."
El soldado temeroso, sólo asentía con la cabeza. Alistair se acercó para susurrarle al oído:
- "Los guardias grises saben lo que hiciste. Dile eso y no te quiero volver a ver."
- "Sí, mi señor."
Una vez que se fue, la hermana se presentó.
- "Mis disculpas por entrometerme en los asuntos de los guardias grises. Me presento, mi nombre es Leliana y es un placer conocerlos."
Aunque al principio todos tenían sus dudas sobre dejar que Leliana se uniese al grupo, la hermana había sido de gran utilidad para convencer a la Reverenda Madre de liberar a Sten, el qunari. Elissa tenía verdadera curiosidad de saber si en verdad era una verdadera hermana de la Capilla, Alistair por igual, más que nada porque estaban seguros que a las hermanas no les enseñan a pelear contra soldados bien entrenados. Aunque siendo sinceros, el problema real con ella era el asegurar que Andraste le había hablado, eso era por mucho lo más loco que habían escuchado en su vida. El grupo con la llegada de Leliana y Sten se volvió de lo más extravagente: una chica noble sin mucha idea del mundo, un ex-templario bromista, una apóstata gruñona, una hermana loca, un qunari silencioso y una mabari que movía el rabo todo el tiempo. Definitivamente iban a atraer miradas a donde quiera que fuesen.
Mientras caminaban a la salida del pueblo, nuevos problemas abrumaban la mente de Alistair: al parecer el arl Eamon se encontraba muy grave de salud. Esto lo supo por medio de Ser Donall, un caballero de Risco Rojo al que Alistair conocía muy bien desde que era niño. Su presencia en Lothering se debía a que la esposa del arl, Isolda, mandó a las tropas del castillo en busca de la Urna de las Cenizas de Andraste, o al menos de una pista para encontrarla. De esta Urna se decía contenía las Cenizas de la esposa del Hacedor, Andraste, y que con ellas se podía curar cualquier enfermedad, inclusive las que no tenían cura. Con esto dejaba muy en claro que tan delicada era la salud del arl, su esposa debía estar totalmente desesperada como para recurrir a algo que al parecer existía nada más que en las leyendas aparentemente.
Si la situación estaba así en Risco Rojo, significaba que iban a tener complicaciones para conseguir la ayuda que tanto necesitaban para detener la Plaga, pero Alistair no podía quedarse con los brazos cruzados ante tal situación, así que pidió a Elissa seguir con los planes y llegar cuanto antes a su destino. Ella aceptó sin objetar nada, Alistair en verdad estaba agradecido por su comprensión.
Sabía también que debía dar una explicación a su compañera al estar tan ansioso de llegar a Risco Rojo y el preocuparse tanto por la salud del arl Eamon.
Nota: Gracias por leer nuevamente. El cambiar un poco los diálogos en la historia se debe a que creo que en sagas como estas todos los personajes deben ir creciendo y madurando, así como enfrentarse a situaciones que les parezcan importantes. Por ello es que Alistair es quien inicia la pelea con los soldados de Loghain, él desde un inicio fue quien más se vio afectado por la traición y por lo tanto estaba mucho más dispuesto a limpiar el nombre de los guardias grises y de su mentor ante semejantes calumnias. Bueno me extendí mucho, pero espero comprendan mis razones. Saludos a todos :D
