Disclaimer: Nada de estos dos mundos me pertenece. Son completamente de S. Meyer y J. K Rowling


Narcissa

Cuando desperté, sentí como mi varita se me clavaba en mi espalda, la tomé y la puse de nuevo en mi mesita de noche. Me bañe y me arreglé, bajé a desayunar y vi que mi tío no estaba solo, sino que también estaba Billy. Me quedé helada, no parecía ese chico de mi edad, si no que ahora parecía de unos 27 o 28 años, se había cortado su cabello y no llevaba camisa. Él me sonrió y fue a saludarme, me abrazó y sentí como su piel ardía.

-¿El tío William no te compra camisas?- pregunté en broma

-No las necesito- dijo él sonriendo- ¿Dónde está Andy?

-Dormida, creo- contesté.

Y me senté a desayunar. Billy ya había desayunado, o eso había dicho. Al poco tiempo llegó Andrómeda, el tío Alphard se despidió y nos dijo que él tenía que ir a una cita de trabajo en Seattle. Entonces me dejaba con mi loca hermana y mi primo. Los tres nos quedamos en la sala, platicando, hasta que me convencieron de ir a La Push a nadar un rato. Subí a mi cuarto a prepararme, saqué mi traje de bajo y me lo puse debajo de mi ropa.

-¿Saben manejar?- nos preguntó Billy

-No- dijimos Andrómeda y yo al unísono

Billy nos llevó en su camioneta hasta La Push, odiaba muchas cosas muggles, pero esa camioneta me gustaba mucho, me traía muchos recuerdos de mi infancia. Cuando llegamos, Andrómeda y yo nos quitamos nuestra ropa para quedar con el traje de baño y corrimos hacia el agua, hacía mucho tiempo que no me divertía así con mi hermana. Billy también fue con nosotras. No nos importó que el agua estuviera helada, nos divertimos muchos. Pasó muy poco y las hermanas de Billy fueron llegando: Nora, las gemelas Jennie y Connie, y Emmie. Ellas traían comida para todos y cuando salimos del agua y nos secamos un poco, instalamos un picnic. Como me gustaba mi familia de Estados Unidos, ellos eran de lo más normales y mágicos a la vez.

Todos los hermanos Black de la reserva parecían llevarse de maravilla, como una verdadera familia y eso me hacía sentirme mal al pensar en Andrómeda y yo.

Nos sentamos a comer. Billy nos había dicho que no debíamos decir nada de su licantropía a sus hermanas, debido a que ellas no estaban enteradas de nada. Cuando terminamos, recogimos todo y nos sentamos a descansar un poco. Emmie me pidió que la peinara, mientras hablábamos.

-Vamos Billy, cuéntales a Andie y a Cissy las historias de los vampiros- dijo Jennie

-Papá y sus historias locas- dijo Connie

Andrómeda, Billy y yo nos miramos indecisos. Pero Billy nunca se negaba a ninguna petición que le hicieran sus hermanas. Contó de aquel tratado que hizo su abuelo Ephraim Black con el líder de los vampiros, de que los hombres de la tribu descienden de lobos y todas esas historias a la cual no presté atención por estar pensando si yo llegase a convertirme en una mujer lobo

-¿Y cómo sabes cómo es un vampiro?- preguntó Emmie

-Los vampiros que vinieron aquí tienen ojos color dorado, porque se supone que toman sangre de animales. Además se dice que son muy apuestos, además de ser pálidos parece que les hace falta una buena siesta. También tienen su piel muy fría- dijo Billy

Entonces las gemelas comenzaron a pelearse por unos rumores acerca de vampiros si eran ciertos o no, ya no prestaba atención. Me quedé pensando en Carlisle, él cumplía con las características que Billy había dicho. Demonios. El hombre más guapo (después de Lucius, creo) que conozco y resulta ser un vampiro.

-Vamos a nadar, Cissy ¿Quieres venir?- preguntó Andrómeda

-No, me siento un poco mareada, creo que regresaré a casa- dije

-¿Te sientes bien? Es que estás un poco… verde- dijo Andrómeda acercándose a mi

-Estoy bien, solo es un mareo- dije- te veo en la casa

Billy fue el que me regresó a la casa. No hablamos mucho, solo me preguntó por Sirius y Regulus. Cuando llegué, subí corriendo a mi cuarto y me bañe, me preparé para salir. Tomé mi varita y la guardé en mi abrigó. Estaba a punto de salir cuando escuché el timbre. Bajé corriendo y abrí la puerta. Ahí estaba, Carlisle había venido a mi casa