CAPÍTULO 6:

CLOSER

… Todo lo que quiero es

Estar un poco más cerca

Todo lo que quiero saber es

¿Puedes acercarte un poco más?

Aquí viene la respiración antes de que

Nos acerquemos un poco más…

…Te quiero cerca

Te quiero a ti...


Era lunes por la mañana y desde la discusión que tuvo con la rubia en el club, no pudo dejar de pensar en eso. A Quinn la tenía más que aburrida, le contaba una y otra vez lo mismo. Para su amiga todo lo que sucedió había sido una estupidez, pero una bien grande por parte de su amiga, no entendía porque le daba con lo mismo. Y aunque trató de que la morena le hiciera caso y la cortara con lo que pensaba hacer, ésta ni bola le daba.

Ese día por la mañana luego de ducharse, se dirigió a toda prisa a su trabajo, iba un poco retrasada, por lo que ni tiempo le dio para comer algo o si quiera tomarse un café.

Cuando llegó al gran edificio en donde trabajaba subió en el ascensor bajándose en el piso número 5, apenas salió de él, se topó de frente con Rachel –se me había pasado por alto contarles que ambas chicas se conocían porque trabajaban en el mismo buffet de abogados- por lo que cuando chocaron la castaña la miró de la manera más fea que pudo.

"¡Hey! No me mires así Barbra que yo a ti no te he hecho nada".

Rachel no le respondió y siguió su camino.

Santana por su parte caminó hasta la oficina, ya encontraría una manera de hablar con Rachel para poder sacarle algo de información en relación a su amiga.

"Así que ahora la señorita Santana López no saluda" preguntó la mujer sentada detrás del escritorio al lado de su oficina.

"Ai perdón Em, lo que pasa es que tengo la cabeza en cualquier parte" se disculpó.

"No hay drama. Y… ¿Cómo estuvo el fin de semana?".

"Pues nada muy interesante" mintió la latina "Tal vez si tú me hubieras acompañado, traería otra cara" le respondió coquetamente.

"No me invitaste, sabes que para ti, estoy disponible siempre".

Santana rio frente a esto, le encantaba coquetear con Emily y más le encantaba que la asiática fuera tan directa.

"¿Y qué tal esta noche señorita Emily Fields?"

"Esta noche, me parece perfecto".

"Entonces no hay más de que hablar, luego nos ponemos de acuerdo" le giño un ojo y se dirigió a su oficina.

Estaba ordenando unos papeles que tenía que entregarle a su jefe, nunca se había llevado muy bien con él, pero aun así existía un respeto entre ambos. Bueno más bien cuando estaban los dos en la misma habitación, porque vez que tenía oportunidad Santana lo trataba de viejo.

En eso estaba cuando de repente sonó el teléfono, lo levantó, era Emily que le avisaba que el "viejo" la llamaba para que fuera a su oficina.

Sin más pescó los papeles que estaban sobre el escritorio y se dirigió hasta él.

"Buenos días John" dijo la morena cuando ingreso hasta el despacho.

"Hola Santana, ¿Trajiste el informe que te pedí?".

"Por supuesto, estás hablando conmigo" se acercó y se lo entregó.

"Te puedes sentar un momento, necesito comentarte una cosa" la morena hizo lo que su jefe le pido sentándose frente a él.

Estuvieron hablando de unos casos que la latina llevaba a cabo y de que estaba poniendo toda su confianza en ella, pues uno de ellos era de un importante político y el buffet no podía salir mal parado con eso. Santana estaba bastante aburrida con todo el bla bla bla que le daba el viejo.

Pasaron unos minutos en lo mismo hasta que finalmente al parecer la conversación había llegado a su fin.

"Bueno López creo que eso es todo, más bien casi todo, te tengo una pequeña sorpresa".

"¿Sorpresa?" pregunto asombrada la latina, ya que últimamente no había ganado ningún caso realmente importante ni nada parecido para que su jefe le diera una sorpresa, como lo llamaba él.

"No me mires con esa cara Santana, si no es nada malo, al menos eso creo" sonrió el hombre mayor.

"Noo, no es eso John, lo que pasa es que no me esperaba nada".

El hombre tomó su teléfono y marcó un número, estaba hablando con Sam, por lo que la morena puso una mala cara, realmente le caía tan mal el hijito de su jefe. Siempre pensó que era un hijo de papá, que todo lo que tenía lo logró porque su padre era el gran John Evans, uno de los mejores abogados de Nueva York y que decir de Nueva York, era uno de los mejores abogados del país. Aunque la mala onda era por parte de ambos, el rubio con la morena siempre discutían, nunca se soportaron.

"Ok, si ok, si si estoy con ella, los estamos esperando, así que vengan ahora" y cortó el teléfono.

Santana movía los pies un lado a otro. ¿Qué sorpresa le quería dar el viejo? Y lo más extraño era ¿Qué tenía que ver la niñita de Sam en todo esto?

"Realmente yo también quedé asombrado cuando Sam me comento todo, pero sabes que cuando la mujer manda no hay nada que se pueda hacer" comentó John apenas terminó de hablar por teléfono.

"¿Qué?" Santana no entendía nada de nada.

El hombre siguió hablando como si la latina nunca le hubiera dicho algo.

"Espero que la trates muy bien, sabía que cuando volviera del intercambio iba a comenzar a trabajar aquí, pero siempre pensé que lo haría con Rachel o con Sam, pero ella prefirió hacerlo contigo. No sabía que se conocían"

"¿Conocerme con quién? Me puedes explicar por favor John, hace rato que me hablas y todavía no entiendo de qué".

En ese instante se abrió la puerta. La latina seguía de espalda pensando lo que estaba hablando con su jefe, y aunque trataba no podía entender ni una sola palabra.

"Hasta que al fin aparecen" habló el hombre mayor.

Por la puerta ingresó Sam seguido por una mujer.

"Señorita López, que gusto" habló esta.

La latina que seguía aun de espaldas reconoció la voz de inmediato, pero aún no caía en cuenta quien hablaba, es que no podía ser posible ¿Qué hacia ella ahí? ¿Qué mierda hacia esa mujer ahí? Se dio media vuelta y ahí estaba, frente a ella estaba Brittany.

"Pero… pero que…" antes de que la morena pudiera terminar el rubio habló y al parecer estaba bastante molesto.

"La verdad es que no te entiendo Britt" le hablaba a la rubia "todavía no entiendo porque quieres tener tu primer caso con ella" le seguía hablando, pero ahora dirigía su mirada despectivamente a la morena "con decirte que ni siquiera sabía que se conocían…"

"No nos conocemos, solo he escuchado hablar de ella" interrumpió la rubia "y al parecer es una buena abogada, en algo que sea buena" dijo lo último en casi un susurro, pero Santana la alcanzo a escuchar.

"Bueno entonces las presento formalmente" se metió John "Santana ella es Brittany Pierce, la persona con la cual tendrás que llevar el caso que te hable anteriormente, y quiero decirte que me la tienes que cuidar muy bien, es nueva en todo esto, hace poco salió de la universidad y bueno más que eso es mi nuera preferida, así que cuidadito con andar de mal humor con ella, que te conozco".

Ahora sí que Santana no se la podía creer, la rubia que la golpeo hace dos días atrás, a la que le había montado todo ese show para hacerle comer todas las palabras que le había dicho, iba a ser su compañera de trabajo y era la noviecita del tonto de Sam. Por favooor donde están las cámaras escondidas se preguntaba en su cabeza.

"Mucho gusto Santana, es un placer conocerte" habló cínicamente acercándose a la morena, que aún no respondía a nada, es que no lo podía creer. La ojiazul se acercó aún más a ella y le dio un beso en la mejilla, pero antes de separarse completamente le dijo muy despacio de manera que sólo Santana la pudo escuchar.

"Espero que te haya gustado la sorpresa, veremos si ahora eres tan mujercita para hacer lo mismo que me hiciste en el club 'bonita'".

La morena no podía negar que lo que sucedía ahí era para que más surrealista, primero que todo, nunca se le pasó por la cabeza que la rubia podía ser abogada, segundo, nunca espero trabajar con ella, todavía no entendía porque la ojiazul quería trabajar a su lado, si al parecer hasta con su noviecito se peleó por eso y tercero, la rubia era más idiota de lo que pensaba, porque como se le ocurría estar con el tontorrón de Sam.

"¿Alguien me puede explicar de qué se trata todo esto?" sacó finalmente el habla.

"No hay nada más que explicar, Brittany se une hoy al buffet y juntas llevaran el caso del político que hablamos antes, punto, eso es todo" John dijo esto y los comenzó a echar con la mano "ya ya ya basta de tanto hablar ya es momento de que vayan a hacer su trabajo".

Y al parecer todo había quedado claro para todos, aunque para Santana no era así, Sam fue el primero en salir de la oficina, se notaba a leguas lo molesto que estaba por lo que ni siquiera espero a su novia para irse, Brittany iba varios pasos detrás de él y Santana… Santana seguía perdida en sus pensamientos.

Cuando vio que el rubio entraba a su oficina y cerraba la puerta fuertemente, fue el momento en que realmente que reaccionó y lo primero que hizo fue tomar a la rubia de un brazo y la metió en la primera oficina que encontró, la ojiazul la miró asustada, pero Santana lo hizo tan rápido que antes que pudiera decir cualquier palabra ya estaban ahí y con la puerta cerrada.

"¿Qué mierda es todo este show 'rubiecita'?" se lo dijo casi gritándole.

"Te dije que me dejaras de llamar así o ¿no te quedo claro el sábado?, y ahora si me permites tengo que ir a mi oficina" Brittany se movió de donde estaba para salir por la puerta, pero antes de que pudiera abrirla Santana la tomó por el brazo girándola, eso hizo que ambas quedaran más cerca de lo que deseaban.

"Yo te llamo como quiero, o ¿de nuevo me vas a pegar?".

La rubia comenzó a reír de la nada, haciendo que la morena la mirara con una cara rara por el ataque de risa sin sentido que estaba teniendo la ojiazul. Cuando paró de hacerlo habló nuevamente.

"Señorita López" lo dijo en tono sarcástico, pero para la latina sonó bastante sexy "me podría dejar salir de aquí por favor, o…"

"¿O qué?"

"O voy a comenzar a gritar".

"No creo que lo hagas" le respondió Santana.

"¿Quieres apostar?" la miró la rubia.

"Dale. Sé que no lo vas a hacer".

Brittany abrió la boca para hacer lo que le había dicho a la latina, iba a comenzar a gritar, pero antes de que pudiera emitir algún sonido Santana le tapó la boca con una mano, haciendo que la rubia diera unos pasos hacia atrás topando la espalda con la pared, quedando mucho más cerca que antes. Cuando lo hizo sintió un escalofrió recorrer su cuerpo. Estaban tan cerca que podía respirar el dulce aroma que emanaba de Brittany.

La rubia instintivamente miró la boca de la morena, no había una razón lógica para hacerlo, pero fue lo primero que hizo. Tampoco había una razón lógica para sentirse tan nerviosa como lo estaba, pero al parecer entre esas dos, razones lógicas era lo que menos existía.

"Así que con esas aah. Eres una verdadera niña chica, pero no vas a salir de aquí hasta que me digas porque mierda haces todo esto". Santana estaba a menos de diez centímetros de esos ojos color cielo, y por unos segundos se quedó prendida a ellos. Cuando reacción le habló nuevamente.

"Prométeme que cuando saque la mano no vas a gritar ni nada parecido" la rubia movió la cabeza de arriba hacia abajo. Por lo que Santana sacó lentamente la mano de ahí, al hacerlo miró los labios de la chica que se encontraba frente suyo. No lo había notado antes, pero por unos segundos sintió el deseo de arrojarse directamente a ellos ¿Pero que estaba pensando? La rubia que tenía en frente era la misma que le dijo todas esas cosas en el club y más que eso, era la misma que le pegó una cachetada.

Ninguna de las dos salía completamente del trance que tenían, estaban a la misma distancia, y lo único que hacían era mirarse a los ojos, aunque de vez en cuando se miraban la boca.

Pero todo el ambiente se rompió cuando Brittany habló.

"¿Realmente quieres saber por qué pedí trabajar contigo?" la rubia se movió de donde estaba para alejarse de Santana que la seguía mirando directamente a los ojos sin decir nada "porque no voy a permitir que nadie, y menos tú, me haga lo que me hiciste ¡Me hiciste sentir como una estúpida! Y ahora que estoy aquí no podrás hacerme absolutamente nada, porque si llegas a hacerme aunque sea algo mínimo hablo con Sam y te quedas de patitas en la calle. O también podría hablar con mi suegro para que nunca nadie más en la vida te llegue a contratar. Vamos a ver quién es la que se comportara como una tonta de ahora en adelante. ¿Te gustó mi sorpresa bonita?".

La morena quedó sin palabras, ahora sí que entendía, era verdad todo lo que le decía la rubia, si se le ocurría hacerle cualquier cosa por pequeña que fuera, su carrera como abogada iba a quedar hasta ahí, sabía el poder que tenía su jefe.

"¿No crees que te estás pasando un poco?" le contestó Santana.

"¿No crees que tú te pasaste un poco el sábado? Pues ahora me toca a mí".

Santana no pensaba quedarse de brazos cruzados así como así, por el momento tenía todas las de perder, pero sabía que pronto algo se le iba a ocurrir.

"Creo que ya no tenemos nada más que hablar, por lo que ahora si me retiro a mi oficina" habló la rubia.

"Espera" dijo la latina antes de que Brittany se diera vuelta.

"¿Qué quieres ahora?".

"Hacerte una pregunta, nada más".

"Pues habla entonces, ya me estoy aburriendo aquí".

La morena no le dio importancia a lo que decía y se acercó nuevamente a la rubia, quedando a un par de pasos a ella, por lo que la ojiazul dio unos pasos hacia atrás chocando con un mueble que había ahí. Santana siguió avanzando hacia ella. Al darse cuenta de lo que hacia la rubia una sonrisa maliciosa se dibujó en su cara. Sabía que tanta cercanía ponía nerviosa a la mujer frente a ella.

"No te preocupes que no muerdo, a menos que tú quieras eso".

Brittany la miró con mala cara, no entendía a que venían esos comentarios.

"No te tengo miedo Santana".

"Eso no es lo que parece" cada vez estaban más cerca.

"Me podrías decir de una puta vez que es lo que me quieres preguntar" dijo entre nerviosa y enojada la ojiazul "y… y deja de acercarte tanto a mí".

"¿Y si no quiero?" le dijo acercándose aún más, quedando nuevamente como estaban antes, a unos escasos centímetros de distancia "¿Qué? ¿Vas a gritar de nuevo?".

"Tal vez lo haga, así que será mejor que me digas lo que sea que me querías preguntar".

"Está bien, está bien, pero no te pongas nerviosa rubiecita" mientras le decía eso, con uno de sus dedos recorrió desde el hombro hasta el antebrazo de la rubia y vio como la piel de la ojiazul se erizaba frente a ese contacto. "Entiendo todo lo que me dijiste antes, pero hay algo que todavía no sé" Brittany ya no podía ocultar lo nerviosa que se encontraba ahí, pero no lograba entender porque era así "¿por qué quieres trabajar conmigo en el caso?" finalmente Santana le preguntó.

La rubia la miró con una cara extraña, no entendía a que venía la pregunta.

"¿Quieres estas cerca mío? ¿Es eso?"

"¿Quéee?" le respondió Brittany con una risita nerviosa "Cómo te gustaría, pero no tiene nada que ver con eso".

"Entonces respóndeme" cada vez Santana estaba más cerca de ella.

"¡Eso no es tu incumbencia!" espetó la rubia que trataba de controlar como fuera los nervios que llevaba encima "así que me iré a trabajar como lo deberías estar haciendo tú". Sin más se salió tan rápido como pudo de donde estaba –entre el mueble y la morena- cerrando la puerta de la oficina de un portazo dejando a Santana con muchas preguntas en su cabeza.

Entendía todo menos que antes, pero lo que si, tenía dos cosas muy claras. Primero, no tenía completa claridad por qué, pero sabía que la rubia se ponía extremadamente nerviosa cuando estaba cerca de ella y eso le encantaba, por lo que iba a aprovecharlo fuera como fuera. Y lo segundo, era algo que le gustaba, pero a la vez la confundía también, no sabía porque razón cada vez que tenía a Brittany cerca, la quería tener mucho, mucho más cerca.