Disclaimer: Las parejas oficiales nunca debieron ser, así que nosotros atentamos contra lo establecido en los últimos dos libros, porque un amor como este vivirá en el corazón de todos nosotros hoy, mañana y siempre. Los personajes le pertenecen a Jk Rowling.

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THE PERFECT GENTLEMAN

By

The Darkness Princess & Lady Muerte


Para ustedes que nos miran desde el cielo.

Siempre estarán en nuestros corazones.

D.B.M.

*º*º*º

La propuesta.

Harry se encontraba volando por el níveo cielo, puntitos blancos caían a su alrededor, el gélido viento rompía en su rostro. Habían pasado dos días desde la conversación que había tenido con Sirius y aún la idea de invitar a Hermione no había logrado salir de su cabeza, mucho menos cuando inesperadamente había recibido una carta de Ginevra Weasley, confundiéndolo más, tanto que sólo había logrado que se distrajera en las clases y que inevitablemente terminara sobre su escoba.

—¿Qué diablos me pasa? —pronunció a la nada.

Realizó algunas piruetas pensando en como su vida había cambiado en esos meses y como todos se esforzaban en sacarlo de ese estado de dejadez en el que había estado viviendo y ahora que había vuelto a abrir los ojos a la vida, todo había pasado tan rápido; había tantas cosas que había dejado pasar, que era difícil enfrentarse a ellas y tomar una decisión. Sin duda una de esas era su relación con Ginevra.

—¡Diablos! Ya había decidido no ir a ese estúpido Baile, ¿qué hago pensando en ir? —Se reprochó pasándose la mano por su despeinado cabello.

De repente recordó lo que había visto el día anterior al entrar un momento al cuarto de Hermione, el día del Baile señalado en su calendario, sabía que ella deseaba ir, aunque no lo admitiera y él necesitaba una pareja para cubrir su mentira con Ginny. Dejando todo eso atrás, Hermione merecía ir, había sufrido tanto a su lado, siempre ayudándolo y preocupándose por él.

¿Acaso no podía él retribuirle un poco de eso e ir con ella?

Después de todo Sirius tenía razón ellos eran amigos y no tendría que preocuparse por algo más, ¿o si?

Descendió suavemente sobre una pequeña colina, ya que estaba prohibido volar sobre las instalaciones. No terminaba de poner sus tenis sobre la tierra cuando una voz lo sorprendió.

—Deberías usar un hechizo repeledor de nieve, tu ropa se humedecerá —señaló Hermione bajando el libro que traía entre sus manos, curvando sus labios en una tibia sonrisa.

—Lo olvide —comentó devolviéndole el gesto—. ¿Cómo me encontraste?, te hacia en tus clases o en la biblioteca.

Hermione no se inmutó ante ese comentario. —Aunque no lo creas Harry, yo también se matar clases —agregó, logrando que la sonrisa de Harry se agrandara. Avanzó hasta él y sacudió de su cabello la nieve.

—Eso no esta bien, va contra tu política y dañara tu promedio —embromó pensando aún en su decisión, quizás era el momento de enterarla—. Hermy…

—¿Si? —Dejó de sacudir la nieve, posando sus curiosas pupilas en él, sintiendo nuevamente ese vértigo al perderse en las profundidades verdes de sus ojos. ¡Ay!, le era difícil respirar cuando lo tenía tan cerca.

—Bueno, yo quería... —Repentinamente su corazón se había acelerado y las palabras se le atoraban en la garganta, ¿por qué le costaba tanto pedírselo? Era tonto, no era una chica desconocida, era Hermione. Su mejor amiga, a la cual le podía contar todo —bueno no todo—, pero no tenía por qué estar nervioso—sobre el Baile...

—¡Por fin los encuentro! Hermione supuse que estarías aquí cuando fui a preguntar por ti, Lavender me dijo que estabas exenta de esa materia —comentó Ronald, logrando que ellos se separaran ligeramente y que Harry tuviera un respiró, realmente le estaba costando soltar esa proposición.

—¿Matando clase eh? —repitió Harry con ironía, mirando de soslayo a su amiga, logrando que ella se ruborizara.

—¿Eso te dijo? Vamos, ¿y tú le creíste? —Meneó su pelirroja cabeza negando—. Pareciera que no la conoces, es una matada.

—¡No soy una matada!

—Tranquilos, mejor vayamos por algo que tomar —sugirió, antes de que esto se convirtiera en otra de sus peleas. Avanzó unos pasos delante de ellos, tratando de relajarse y comprender lo que le sucedía.

No habían alcanzado a llegar al patio central, cuando Seamus junto con Neville los interceptaron.

—Oigan, ya saben que los Puddlemere United vendrán para jugar contra los Teutons Wizards aquí, en el campo.

—Sí, algunos jugadores ya llegaron…

—¿En serio? ¿y cuándo jugarán? —preguntó animado Ronald.

—El viernes por la mañana antes del Baile —evidenció Seamus.

—Veremos de cerca a…

Hermione escuchaba atenta los comentarios de Quidditch como siempre lo había hecho, después de todo, era una de las cosas que más relajaban y animaban a Harry. Eso era lo que él necesitaba ahora, había estado muy retraído y callado los últimos días.

Harry participaba en la conversación pero cuando ésta se dirigió hacia sus parejas del Baile prefirió huir, no quería que lo interrogaran sobre eso. Se giró hacia Hermione, la cual se veía sumida en sus pensamientos. Sonrió notando como ella mordía su labio inferior, como sus dientes se clavaban en su rosada piel; de pronto sintió el impulso de querer probar su boca, su corazón comenzó a palpitar con más fuerza, su sangre corría tan rápido por sus venas, estaba a punto de avanzar cuando una mano lo detuvo.

—Anda Harry, vamos al campo a ver a los jugadores —pidió Ron sonriente.

Potter dio un hondo suspiró recuperándose de sus extraños deseos. —Ve tú, te alcanzo después, iré con Hermione a la cafetería —rechazó sonriéndole.

—Oh vamos, anda… Hermione puede ir sola —insistió.

—Harry ve, yo los veré después —apuntó, dando unos pasos para alejarse de ellos y así no dejarle opción.

—No, iré contigo —afirmó en un tono que no daba a más discusión.

—Esta bien —comentó Ron mirando a los dos con sospecha, pero no dijo más y siguió a los otros.

Potter dejó caer sus hombros y avanzó hacia su amiga, la cual trataba de comprender su actitud.

—Pudiste ir.

—Iré después, además… quiero hablar contigo de algo —confesó pasando una mano por su cabello, nuevamente sentía los nervios haciendo de las suyas en su estómago.

—¿Hablar conmigo? ¿Pasa lago?

—Eh… prefiero decírtelo cuando estemos en la cafetería.

Ambos se quedaron en silencio sumidos en sus dudas hasta que unas chicas los abordaron, logrando que los dos las miraran expectantes, una de ellas se acercó a él mirándolo con desafió e interés.

—Harry no se por qué has rechazado a todas las que te han pedido que las acompañes al Baile, pero a mi me gustaría que fueras mi pareja —pidió Alice Moon.

El susodicho se quedó pasmado, retirándose un poco de la chica. Hermione no lo podía creer, esa tipa había hablado como si ella no estuviera al lado de Harry, la fulminó con la mirada, quería descabezarla y más al ver que las mejillas de Harry se tornaban rosadas. Bufó ligeramente y cruzó sus brazos claramente malhumorada, no tenia por qué soportar eso.

—Harry me adelanto —gruñó sin siquiera mirarlo, pasando de largo a la pareja.

Potter estaba noqueado por lo que estaba sucediendo, todo estaba pasando demasiado rápido. Miró a Alice y después a su amiga partir, la alcanzó tomando su mano con poca delicadeza, jalándola de regreso.

—Pero qué… —No alcanzó a decir más cuando las palabras de su amigo la hicieron congelarse y mirarlo con los ojos bien abiertos.

—Lo siento, pero yo ya tengo con quien ir, mi pareja es Hermione. —La plantó frente a la chica sin soltar su mano.

—¿En serio? Pero…

—Sí así es, ojala encuentres con quién ir. —Con eso caminó rápidamente jalando a la confundida Hermione hasta la cafetería. Al llegar finalmente la soltó y dio un gran respiró, para después girarse y mirarla, no la había oído hablar en todo el camino.

Harry recorrió su rostro tomando nota del estado en el que estaba y la forma en que agarraba su mano. —¿Estás bien? ¿Te lastime? —Se acercó y tomó esta vez con cuidado su mano, sacando el guante que la protegía.

Hermione que no terminaba de salir de su shock, al sentir la cálida mano de Harry acariciarla, experimentó como se apoderaba de su cuerpo un escalofrío electrificante.

—Disculpa, te lastime —pronunció con suavidad. Inspeccionó su mano, disfrutando de la suavidad que le proporcionaba, del calor que despedía. ¿Cuántas veces había sostenido su mano? No lo sabía, pero lo que tenía claro es que ahora no la quería soltar, ya que ella nunca lo había soltado.

—Oigan, ¿ustedes entran o salen? —inquirió un grupo de chicos. Harry y Hermione se movieron apenados sentándose en una mesa.

—Estoy bien —articuló tímidamente, retirando su mano.

—De seguro te lastime más, mis manos son demasiado ásperas.

—No, no. —Se apresuró a negar, ¿por qué había tomado así su gesto? Era ella que no quería seguir sintiendo esas sensaciones que sólo é le provocaba y que la mentían en aprietos.

—Voy por algo de tomar. —Se levantó con la atenta mirada de ella sobre él.

«¡Por Merlín! Sentí que me iba a derretir. ¿Por qué dijo eso? ¿Sólo para librarse de Alice? ¿Será qué...? ¿Pude ser… qué él quiere que vaya al Baile como su pareja?».

Su corazón se estremeció ante ese pensamiento.

—¿Hermione Granger?

Ella separó su vista de Harry enfocándola en el hombre parado a su lado, sorprendiéndose al notar quién era. —¿Wood?

—No pensé encontrarte, veo que estás mejor que la última vez que nos vimos en la batalla, pero no tiene caso hablar de eso —concluyó, tomando asiento a su lado sonriéndole abiertamente.

—Sí, entre a estudiar, ¿y tú qué haces aquí? —preguntó devolviéndole la sonrisa.

Entre tanto Harry le entregaban sus dos tazas de chocolate, pero al voltearse y dirigir sus pupilas hacia su mesa, se impresionó al ver a Oliver Wood con Hermione y más al notar que ella se veía alegre, por alguna razón esto lo incomodó, incluso lo hacia sentirse molesto.

«Yo planeando cómo invitarla y ella hablando con otro, ¿por qué sonríe tanto?. ¿acaso le estará coqueteando?».

Caminó con pasó duró como si fuera dinosaurio, hasta que llegó a la mesa donde dejó con un golpe seco las tazas de chocolate que se salpicaron un poco, interrumpiendo la conversación.

—Harry, Wood vino al juego que se dará el día del Baile del que hablaban tú y los chicos —anunció amena, notando la seriedad en el rostro de su amigo.

«¿Ahora qué le pasa?».

—No me digas Wood, dime Oliver —pidió alegre—. Harry Potter, me encantaría que jugáramos un día de estos, he oído mucho de ti… has mejorado tus habilidades según tengo entendido, tienes posibilidades en varios equipos —comentó, ofreciéndole su mano a manera de saludo.

—Eh claro. —Le devolvió el gesto, relajándose ligeramente al escucharlo, incluso logró curvar sus labios.

—Bueno, tengo que regresar al campo sólo vine por una bebida —Se incorporó y miró con una gran sonrisa Hermione—. No tengo pareja aún para el Baile y espero que tú tampoco, así qué… ¿quieres ir conmigo?

Hermione se quedó de una pieza ante la pregunta. —Yo…

Harry la miró y supo que ella probablemente aceptaría e inmediatamente intervino. —Ella ira conmigo —respondió, ligeramente brusco.

—¿En serio? Es una lastima, tienes suerte, espero que al menos me dejes bailar con ella —Les sonrió amablemente sin darse cuenta lo mucho que había ayudado con su aparición—. Quizás para la próxima te lo pida antes. —Con eso se alejó de ellos.

Ella que no había tenido tiempo de reaccionar alzó su vista y miró a Harry con las cejas fruncidas. —¿P-por qué dijiste eso?

Él ni siquiera sabía la razón, simplemente le había nacido hacerlo y realmente no lo comprendía, pero no se arrepentía. Había pasado más de 24 horas pensando en esto del Baile y si le convenía o no ir con ella, después en cómo pedírselo, para que ahora se le fuera de las manos.

—Podemos hablar afuera —expuso tomando su vaso.

Hermione asintió y tomó su chocolate siguiéndolo hacia la puerta que él caballerosamente abrió. El viento helado golpeó su rostro con más fuerza con cada paso que daban, finalmente llegaron a una banca cubierta ligeramente de algodones blancos. Harry los sacudió y esperó a que ella se sentara para hacerlo él.

—¿Me quieres decir qué pasa? —pidió conflictuada, mirando su humeante chocolate.

«¿Por qué hizo eso? No lo entiendo… ¿será que le habrá molestado que Wood se me acercará? Empezó a actuar de forma agresiva cuando él llegó, claro sin contar el jaloneo por lo de Alice. No, quizás estoy malinterpretando todo. ¿Además por qué se enojaría de que Wood hablara conmigo?».

La posibilidad de los celos brincó a su cabecita, pero de inmediato la desechó. No, él no podía sentir celos por ella.

Harry se tomó un poco más de tiempo dándose valor y esperando no estropear la situación más. «Quizás ella quería ir con él, ¿o por qué le sonreía tanto? ¿y por qué esta tan seria ahora?».

Soltó él aire que contenían sus pulmones, se removió un poco y se decidió a hacerlo. Cualquier cosa que su amiga estuviera pensando, prefería saberlo a seguir con aquella martirizante situación.

—¿T-tú querías ir con él? —preguntó titubeante.

—Creo que ni tiempo de pensar tuve, decidiste por mi. Entiendo que le hayas dicho a esa chica que irías conmigo para deshacerte de ella, pero a Wood, ¿por qué le dijiste eso?

—Lo siento no debí decirle eso, yo esperaba tener el tiempo para pedírtelo, pero no había encontrado el momento para hacerlo y cuando al fin me decidí a hacerlo se atraviesa primero Ron, luego ella y finalmente Oliver. Pareciera que no debería pedirte que fueras conmigo al Baile —confesó con cierto pesar enfrentando las conmovidas pupilas castañas, sintiendo un extraño retortijón en su panza.

Hermione no daba crédito a la que escuchaba. ¡Harry le estaba diciendo que quería ir con ella al Baile! No eso no podía estar sucediendo de verdad. ¡Era totalmente increíble! ¡Todo un sueño!

Separó sus labios dejando salir un poco de aire, su piel comenzó a aclararse, volviéndose pálida, su corazón latía a revoluciones desconocidas. Todo parecía tan irreal.

—Hermy, Hermy… ¿estás bien? —Se apresuró a preguntar al notar que su amiga parecía al borde de un desmayo, alzó su mano tocando su mejilla con delicadeza.

Ella tembló ante el roce que la trajo de vuelta de Harrylandia. —Yo… ¿p-puedes repetir lo que dijiste?

Harry enarcó su ceja confundido. —¿Qué? ¿Segura qué estás bien?

—Sí, sí… por favor repite lo del Baile —pidió con voz quebradiza.

Harry frunció su ceño confundido pero aceptó.

—¿Te gustaría ir conmigo al Baile? —Notó como el semblante de su amiga se iluminaba completamente haciendo brillar su ojos y recuperando su color—. Yo se que es un poco tarde y que quizás te hubiera gustado ir con Oliver...

Hermione no quería escuchar más, sonrió feliz y dejó caer su vaso de chocolate a la nieve para lanzarse a abrazar a su amigo, que no reaccionó sino hasta momentos después cuando el aroma de su amiga inundaba su nariz, soltó su vaso y la envolvió entre sus brazos, hundiendo su rostro en su melena.

—¡Sí, sí quiero ir contigo! —aseguró radiante de felicidad. Claro que aún no se había percatado de que tan intenso estaba siendo su abrazo, sólo sabía que le había dado la mejor noticia.

Potter no sabía explicar lo bien que se sentía estar rodeado por el frágil cuerpo de su amiga, pero agradecía el siempre haberla tenido cerca y en ese momento lo llenaba de tanta paz. Deslizó su nariz siguiendo su perfume hasta su cuello, donde su suave piel lo acarició, logrando que su amiga se estremeciera en su brazos.

—Me haces cosquillas —murmuró sonroja, separándose de él.

—Lo siento —dijo apenado, soltándola por completo y poniendo distancia entre sus cuerpos.

—Creo que debemos comprar otros chocolates —comentó risueña al notar el liquido café rociado en la nieve.

—No importa —musitó respirando ligeramente alterado, aún no podía alejar de su mente ese olor—. Espero que puedas encontrar un vestido… debí pedírtelo antes.

—No, no esta bien. Seguro encontrare algo.

—Eh… creo que será mejor ir a ver a Ron —anunció nervioso, se incorporó desaturdiéndose de las extrañas sensaciones que iban y venían.

—Claro. —Lo imitó y recogió los vasos, depositándolos en un contenedor de basura, pensando en lo que había sucedido y todo estaba bien hasta que las dudas asaltaron su mente.

«¿Por qué Harry me invitaría? ¿Tendrá que ver con la carta que le llegó de Ginny.»

*º*º*º*

Continuará…