¡The Awesome Hero is HERE! XD.

The Awesome History it's mine, the characters NO.

Lamento el retraso, estaba "morida", bueno no, pero estaba enferma. Esta vez les traigo un Gerinipo. Grecia/Japon, con ligeros toques de Asa-Kiku, y un posible SadiGup/ HeraGup. Aun no lose.

Bueno sin mas disfruten, por cierto, estoy encontra de lo poco pasional que esta pareja puede ser vista, asi que tratare de explotar, mas adelante, las pasiones ocultas de ambos, y venga que Kiku es un pervertido y Heracles un sexópata en potencia XD. Pero eso será mas adelante XD asi que sin mas aquí el Fic.


Con misterio y calma 1

Le preocupo un poco ver el sin número de maletas, que poseía aquel compañero de habitación. Y aunque ser entrometido no era lo suyo, le hubiera gustado saber la nacionalidad de su compañero. Suspiro al notar, que el orden a establecer en la habitación, sería muy complicado sí solo, lo hacia él.

– ¿Kiku? – Arthur, su amigo inglés, lo esperaba de pie en las afueras de su dormitorio, así que suspirando, tomo, el libro olvidado y salió a su encuentro

– ¿Todo bien? –

– Asa-san creo que a mi habitación se ha mudado toda una familia– dijo bajando el rostro. El inglés se asomó ligeramente y sonrió.

– Tendrás que exigir orden– se marcharon platicando, cosas importantes, como maestros, horas que tendrían juntos, y uno que otro compañero, que el curso pasado les haya agradado.

– Iré por mi horario y volveré a tratar de poner orden en mi dormitorio– dijo el japonés, tratando de sonar calmado

– Yo iré a buscar, al tipo que tenía que lavar mi uniforme– dijo algo molesto, traía el sweater de la escuela, pero se sentía incómodo sin su uniforme.

Un trio Caminaba mirando todo a su alrededor. El moreno claro de cabello negro y ojos marrones, les guiaba.

– No lo entiendo, esto será de cada año, porque se han equivocado, ellos deberían ser quienes vinieran por nuestras cosas– se quejaba el joven de cabello marrón oscuro y con barba en el mentón, su rostro cubierto con un antifaz.

– Sadiq, fuiste tú quien insistió, en que Heracles diera la orden sobre el equipaje– dijo el joven moreno de ojos marrón de forma tranquila y educada.

– ¡Ahhh! Gupta, no lo defiendas, es más míralo, Oye Heracles me estás oyendo– grito a su acompañante de pelo marrón oscuro, un rulo dividido en dos que sobresalía de su cabeza y ojos verdes.

– Gupta, yo te llevare las maletas a tu habitación– respondió con voz calma y restándole interés.

– Gracias Heracles–

– No me ignores maldito Griego narcolepsico– grito colérico el turco

– Sadiq déjalo en paz– reprimió el egipcio

– Si, Sadiq déjame en paz, o tus maletas pueden no estar en mi habitación– dijo el griego bostezando ligeramente

– Gupta, ¿lo oíste?–

– No oí nada, Heracles ¿cuál es tu nueva habitación?–

– Esa– dijo indicando una puerta, al fondo del pasillo. Y caminando hacia ella, al abrirla un gran número de maletas los recibió.

– Las mías tienen un listón rojo– dijo el Turco moviendo maletas.

– Las de Gupta, son blancas– respondió el griego empujando a Sadiq y moviendo más maletas. El egipcio suspiro y miro el par de maletas que descansaba en la otra cama, una Katana las acompañaba, una sonrisa se filtró en sus labios.

– Heracles, ¿Ya hablaste con tu compañero? – pregunto sentándose en la orilla de la cama, mientras que el turco y el griego, jalaban una misma maleta, que tenía un listón rojo pero era blanca.

– No, cuando vi todas sus cosas aquí, de nuevo, fui a llamarles, así que no le he hablado, pero sé que es el–

– Suéltala Karpusi– insistía el Turco jalando la maleta.

– Es de Gupta– decía el griego sin soltar el agarre.

– Es de Sadiq– dijo el egipcio abriendo la mochila del griego. Y sacando algunos gatos de peluche de este. Por su parte Heracles soltó la maleta, logrando que Sadiq cayera, de lleno al piso y logrando que el resto de las previamente acomodadas maletas se le viniera encima.

– Maldito griego, No ganaras nada, con haber logrado quedar en la misma habitación–se quejaba, sin más.

– Gupta, ¿quieres un café?– pregunto tranquilo el griego tomando las maletas del egipcio.

– No Gracias, te ayudare, con estas– dijo tomando un par de sus maletas, y caminando hacia la puerta, Sadiq tomo también sus maletas, pateo las del griego y salió tras ellos. Azotando la puerta.

– Escucha Heracles, trata de ser cortés con tu compañero, por fin lograras hablarle así que no lo arruines– decía el Egipcio, seriamente

– Si a la gente le molesta, hablar y que un bastardo se esté durmiendo– agrego el turco.

– Tu voz me da sueño– declaro el griego, y un par de chispas salieron de sus ojos encontrándose con las del turco.

– Tu deberías, mantenerte lejos del mundo– dijo el turco de pronto.

– Y tú no deberías salir, a la calle asustas a los niños– dijo el griego, el egipcio solo suspiraba, ante el nuevo enfrentamiento de sus amigos de la infancia.

– Aquí es mi habitación, ya pueden irse– dijo Gupta, tomando sus maletas y arrojándolas dentro, golpeando a su pobre compañero, que era un joven Coreano.

– Las maletas se inventaron en corea-daze– dijo la adolorida voz dentro de la habitación, a la par que el egipcio, les dejaba un beso en la mejilla a ambos y desaparecía, tras la puerta.

– Lo hiciste enojar– dijo el griego tranquilamente.

– ¡Ahh! Cállate Karpusi, no sé por qué tengo que venir al mismo instituto que tú, y si no te he golpeado es porque Gupta está aquí–

– Y por qué no puedes– dijo refiriéndose a las múltiples maletas que sostenía el turco.

– Maldito– se quejó el turco, molesto.

– Adiós Sadiq– regreso hacia su habitación, entro y acomodo las maletas, saco un par de cosas, sus maletas no eran muchas, a comparación, de todos los libros que Gupta tenía, y las esencias, perfumes y velas, que de seguro el Turco compro para el nuevo curso.

Acomodo, un poco sus cosas, las maletas vacías, las metió debajo de la cama. Y acomodo su ropa, en el cajón más cercano al suelo, para evitar que su compañero tuviese que agacharse a nivel del suelo. Saco de su mochila, unos pequeños gatos de peluche, y noto que le faltaba uno, sonrió ante la idea de conocer al culpable.

– A Gupta le gusta ese gato, porque tiene un antifaz– dijo recordando a su amigo, y la ligera obsesión que tenía con el turco. Acomodo los
restantes, y se recostó un rato, la habitación se veía ahora por completo ordenada, y silenciosa. Se levantó y abrió la ventana, odiaba estar encerrado, por eso le gustaba mucho dormir en los jardines. Pero no podía hacer eso, le había prometido a Gupta, no vaguear, por lo menos la primer semana.

– Disculpe– una calmada voz, le sorprendió ligeramente, se giró y vio a un joven pelinegro de mirada calma.

– ¿Eres mi compañero de Habitación? – pregunto sentándose en su cama, y una sonrisa se filtró en sus labios, sabía que era obvia la respuesta el mismo había conseguido la habitación, para poder entablar, amistad con el japonés frente a él. reacomodo la inmensa colección de gatos de peluche, felpa y demás.

– Ah Hai, en la mañana habían tantas maletas, que no pude entrar, lo siento–

– No, yo lo lamento, enviaron por error, las maletas de mi primo y mi amigo aquí–

– Oh, ya veo– entro y abrió sus maletas, se acercó al cajón del piso, mirando los superiores.

– Espero no te moleste usar los de arriba– dijo sin mirarlo, y acomodándose en la mullida cama.

– Ah, No, pero usted llego primero, está bien si toma, los cajones de arriba–

– No te preocupes, además, ya he acomodado mis cosas–

– Ya veo, Gracias– metió su ropa, en los cajones, acomodo un par de cosas, saco un par de cables, y una consola, colgó su uniforme y su katana. Y conecto, la televisión, y el computador.

– Espero no le moleste– dijo sonriendo, tímidamente.

– No, por mi está bien– sonrió tranquilo mirando al japonés. Con detenimiento.

– Soy Heracles Karpusi– dijo sonriendo, y extendiendo su mano, el joven pelinegro lo miro directamente a los ojos, y se puso tremendamente nervioso.

– Discúlpeme, que maleducado he sido, soy Kiku Honda– decía inclinándose y tomando muy ligeramente la mano del griego que sonrió ante la actitud del joven.

– Eres el mejor promedio de primer grado, te conozco– dijo sonriendo

– ¿Ah? Yo…Gracias, no soy el mejor promedio, no puedo ganarle a Asa-san–

– ¿Asa?–

– Ah mi amigo Arthur Kirkland, me agrada como se oye su nombre japonizado– sonrió muy plenamente.

– Ya veo, debo irme– se puso de pie y se despidió educadamente dejando al japonés, ordenando sus cosas.

Caminaba por el pasillo, muy seriamente, desde las ventanas el jardín de lilas se veía tan calmo, que sentía deseos de arrojarse a dormir en él.

– ¿Paso algo?– una voz le hizo romper su ensoñación, se giró y noto como Gupta, caminaba hacia él.

– Gupta…– se inclinó para abrazar a su compañero que se dejó hacer recargando al griego en la ventana.

– ¿Te arrepentiste ya?–

– Cuando me dijiste que él estaba enamorado de Kirkland, creí que podría superarlo, pero el solo decir su nombre, ha logrado que brille, como si fuera inalcanzable para mí–

– No digas tonterías. Tu siempre has sido muy propio y directo, no te rendirás ahora ¿verdad?–

– Me siento perdido, lo he estado mirando desde hace 2 años, desde que llego aquí, y de una u otra forma, me siento feliz y aterrado, tal vez tu hubieras sido mejor compañero de habitación–

– No digas tonterías. El Heracles con el que crecí nunca se rinde– el Egipcio beso la mejilla del griego y salió de su abrazo sonriendo.

– Y si te batea, podemos intentarlo nosotros– el egipcio sonrió ligeramente triste.

– No te rindas, veras que si te acepta– el griego acaricio la cabellera del egipcio. Que sonriendo siguió su camino.

Por su parte, cada acción fue mirada con detenimiento por un turco, que con el ceño fruncido se dirigió hacia el griego, que ahora miraba por la ventana.

– Karpusi– le dio un fuerte golpe en la nuca, logrando que el griego lo mirara mal.

– Sadiq– dijo en un gruñido.

– Deberías mejor ponerte a dormir, Honda es un chico increíble, él nunca le haría caso a un idiota como tú– el turco rio con sorna, mientras que el griego bajo la cabeza molesto.

– Como digas– se dio media vuelta y continua con su camino dejando a un muy malhumorado turco.

Mientras caminaba, recordaba todas las veces, en las que observaba al moreno, y es que aunque el pareciera una persona completamente distraída, no dejaba de ser un excelente observador, y siempre que enfocaba al pelinegro, no podía dejar de seguirlo con la mirada.

– Me enamore de él, hace 2 años, cuando lo vi entre los jardines, siempre tranquilo, y serio– se decía a sí mismo, llego al jardín que estaba bajo su dormitorio, y se sentó bajo la sombra de un árbol. En cuestión de minutos estaba dormido.


Termino de acomodar, los cables de las consolas y televisores y miro la cama de su compañero, se acercó y acaricio ligeramente uno de los gatos de peluche.

– Heracles-san, es el joven tranquilo que siempre está en los jardines. Es tan misterioso y calmado– un ligera sonrisa se posó en su rostro, giro hacia la ventana y noto el durmiente cuerpo del griego en el césped.

– ¿Ah? Asa-san me dijo que si seguía mirándolo así, un día se daría cuenta y lo mal interpretaría– se puso rojo de pronto y dejo el gato en su lugar.

– Heracles-san, amigo de Gupta-san, primo de Sadiq-san del club de economía, miembro activo del taller de arqueología e historia. el chico tranquilo de ojos verdes y cabello revoltoso. El chico que he mirado por 2 años– oprimió con fuerza su pecho. Y miro de nuevo por la ventana al durmiente y calmado griego.

– ¿Qué?, ¿que estoy haciendo? Asa-san me regañara, si me sorprende haciendo esto de nuevo, ¡ha! No, no calma Kiku– se dejó caer sobre su cama y giro, en ella, por unos instantes.

– Me volveré loco, con el como compañero, soy un buen japonés, todas las respuestas serán No– el ruido de la puerta logro asustarlo.

– Ah…HAI– dijo alterado, la puerta se abrió de pronto.

– ¿Y quién es el afortunado? – el acento inglés de Arthur logro sacarlo de su ensoñación.

– Asa-san, logro encontrar al joven de su traje– dijo al notar que el rubio, traía su uniforme blanco. Un sonrojo coloreo las mejillas de Arthur.

– Jones es un idiota– se dejó caer, al lado de Kiku, en la cama, y este sonrió, recostándose a su lado.

– Heracles Karpusi– dijo y un sonrojo inundo su rostro.

– USO–dijo sorprendido en el idiota natal de su compañero, se alzó a ver a su amigo que le desvió la mirada.(Mentira)

– Hontōda yo– respondió, girándose tratando de no ver la sonrisa de burla de su rubio acompañante. (No es mentira)

– ¿Y…que harás, le dirás?–

– Decirle que…No hay nada que decirle– se puso terriblemente rojo.

– Ah, no lose, algo como…Karpusi te he observado desde hace 2 años, se incluso cómo te gusta el café, y que tu gato favorito es el Europeo, porque consideras que es misterioso desde sus orígenes, sé que sufres de Narcolepsia controlada, sí como no, te duermes en todas tus clases, y que hay rumores bastante verídicos de que eres un dios del SEXO– ante lo último Kiku, se giró más rojo que un tomate y le dio un almohadazo a su compañero que respondió con risas, el "supuesto ataque"

– Asa-san, por favor– dijo ya más tranquilo. Y algo molesto.

– Yo, solo digo, deberías decirle, o por lo menos conocerlo de cerca y no por todo lo que te han dicho, pero bueno, es tu decisión Kiku, sabes que si algo pasa, yo estaré ahí– el japonés sonrió.

– Gracias Asa-san– el rubio se levantó de la mullida cama, y se giró a ver a su
compañero.

– Quien sabe tal vez descubras que son el uno para el otro, ven a mi habitación más tarde, quiero que mires los libros que mi padre envió–

– Gracias– el rubio abandono la habitación. Dejando a un japonés recostado, tratando de comprender que hacer.

Y es hasta ahora, ninguno de los dos, se habían percatado, de que en la distancia, sus sentimientos eran correspondidos.


¿Y? Que me dicen...Se merece un Review. critica constru-destructiva...

XD por favor, apedreenme como gusten XD

Sobre sus respuestas para los Latinos, gracias, muchas gracias, me fascinaria recibir, su ayuda, pero no dejen sus correos en el reviews o dejenlo con espacios, por que la pagina borra los correos por proteccion.

Gracias, a tod s por sus Review.

Deja un Review, y Heracles comprobara la rumores que Kiku conoce XD

Deja un Review, si quieres un poco de AsaKiku, HeraGup.