CAPÍTULO 7
No podía moverse por las cuerdas que lo restringen, su boca estaba seca, y podía sentir unos cuantos golpes en su abdomen, nada que no hubiera soportado antes. Dos tipos estaban parados en la misma habitación, esperando que intentara escapar.
Antes que pudiera decirles algo, la puerta se abrió para dar paso a Ralph y Helga.
Veo Terruce que estás listo para continuar nuestro interrogatorio. Tu querida Candice está temblando pero sabemos que ella solo llevaba los recados que tu escribías, no es que pudieras esperar más de una heredera; aún no comprendo cómo la dejas trabajar y le permitiste escapar por una ventana. - se burló el austriaco.
Ella no es responsable de esto,- sentenció Terry. -Solo dejala ir.
Me temo que lady Grandchester es nuestra garantía para que te comportes Terruce. -Interrumpió Helga.
Ahora Terruce, me dirás nuevamente que estabas intentando hacer y quienes están involucrados.
Te lo he repetido varias veces idiota. - Le gritó el inglés.
Un golpe de uno de los matones en su abdomen, le quitó el aliento a Terruce, sin embargo, no pudo evitar reírse al pensar que en estos momentos le gustaría ver aparecer a su amigo-suegro como en sus años de colegio para respaldarlo.
Ralph sin embargo se tomó esto como un desafío del maleducado inglés y procedió a darle un puñetazo en el tórax. Helga lo detuvo.
Lo necesitamos completo, y sin marcas visibles. - Interrumpió la mujer.
Ahora Grandchester, contrario a lo que diga Helga, puedo perder mi paciencia y desfigurar tu hermoso rostro si no colaboras. Dime nuevamente que estabas planeando.
Ya te lo dije. El obispo de Salzburgo enviaría un mensaje a Inglaterra a través de la iglesia para que mi padre viniera por nosotros.
Y quieres que crea que solo esperarías a que papi viniese a rescatarte.
No podía poner en riesgo a Candice.
Aunque el obispo haya aceptado el mensaje, estamos seguros que no ha enviado nada, entonces explicame porque Candice se reunió con él en varias ocasiones.
Mi esposa es creyente, si recuerdas un obispo tiene un secreto de confesión que guardar, y ella esperaba un milagro.
y tú qué esperabas… algún milagro.
Esperaba que el soborno prometido funcionara.
De verdad Terruce, que, fuera de los millones de tu esposa, no entiendo como un tipo como tú, se casó con ella…- interrumpió Helga.
Basta Helga, tenemos que seguir con el plan.- La calló Ralph.- De acuerdo Grandchester, vendrás con nosotros y harás tu papel, o tu esposa lo pagará.
Al menos déjame verla.
Dame una razón para hacerlo…
Prometo cooperar y hacerte saber si hay alguien enviado por el duque de Grandchester.
Y cómo puedes estar seguro que el mensaje fue entregado.
Sabes tan bien como yo, que no es lo mismo hacer desaparecer a un grupo de viajeros, que a una persona protegida por la iglesia.
Luego de reflexionar un momento, Ralph decidió que las palabras del inglés tenían algo de verdad; si ese religioso se había compadecido de Candice, alguna forma de comunicación pudo haber salido de Austria y de ahí un telegrama a Inglaterra.
De acuerdo, pero solo tendrás dos minutos.
El corazón de Terry, se rompió al ver a su esposa amarrada a una silla, con solo su cabeza entre saliendo de tanta cuerda. No se veían golpes en ella, pero sabía que Candice no se las había puesto fácil para que la atraparan.
Candice sintió algo diferente en la habitación y abrió los ojos para exhalar un suspiro al ver a Terry sostenido por Ralph. Su esposo se veía cansado y adolorido.
Candy, estás bien?- preguntó Terry con ansiedad.
No te preocupes Terry, estoy como en la celda de castigo del San Pablo.
Una carcajada interrumpió la frase de Candy. Helga no pudo evitar su interés en ver la reacción de Terruce al ver a su esposa atrapada y envuelta en cuerdas.
Así que la dulce Candy fue una niña traviesa en la escuela, - se rió la mujer.
La castigaron por defender una tortuga, - la defendió Terry.
Eres tan pusilánime Candice, - se rió Helga.
Basta ya, Grandchester despídete. - Los interrumpió Schneider.
Los ojos de Candy se abrieron ante esta última frase, pero rápidamente le dió una mirada de confianza a su esposo.
Candy, no te preocupes. Haré lo necesario para poder regresar a tu lado, como en el San Pablo.
La rubia le sonrió suavemente, y antes de que pudiese decir algo, Ralph arrastró a Terry fuera de la habitación.
Candy soltó el aliento que estaba sosteniendo, sabía que Terry estaba preocupado pero comprendió su mensaje.
Luego de unos cuantos tirones logró deshacer las cuerdas, esa mujer tonta la había subestimado, si vas a atar a alguien, ata sus muñecas, y entre más cuerda pongas más fácil será que se deslice por la fricción. Escaparía de aquí como tantas veces escapó del San Pablo. Había valido la pena jugar a la tonta para que no la consideraran una amenaza.
Terminó de desatarse, recogió la gorra que había usado para salir del hotel, y una de las cuerdas, y comenzó a forzar la ventana, no fue tan difícil, estaba en una segunda planta pero podría escapar; solo esperaba que los guardias abajo no se dieran cuenta.
Unos minutos después corría hacia la catedral.
Terry Grandchester, no era un hombre que se dejara amedrentar, pero era un hombre que siempre tenía la sartén por el mango desde que se había convertido en adulto, por lo que tener que depender de otras personas para esto lo estaba matando, a su alrededor se encontraban los matones de Ralph, que esperaban que hiciera algún movimiento estúpido.
Había tenido que vestirse para la clausura del festival, realmente era un profesional al haber hecho la interpretación de Hamlet con la situación que estaba viviendo.
El festival había llegado a su final, solo se esperaban los actos de clausura; sus compañeros de reparto estaban un poco intrigados por que se hubiera presentado a minutos de comenzar la obra, pero creyeron su historia que había sido abordado por varias personas que no lo dejaban llegar a la plaza central.
Sabía que estaba siendo observado, por lo que trato de ser lo más neutral posible; al salir del escenario lo habían escoltado a su camerino para que se preparara para el discurso, y aquí estaba ahora. Un golpe en la puerta le hizo entender que el momento había llegado.
La multitud alrededor de la plaza central frente a la catedral se componía de autoridades del gobierno, invitados extranjeros, iglesia, y los actores de las compañías invitadas, además de políticos que necesitaban tomarse la foto que expresara a sus votantes que estaban a favor de la paz en Europa, el movimiento Pan-Europa estaba representado por el Conde Coudenhove Kalergi . Entre estas personas se encontraba el obispo de Salzburgo junto a varios sacerdotes, sin ninguna evidencia de esperar nada extraordinario.
La ceremonia inició con el discurso del gobernador local, luego la entrega de reconocimientos a las diferentes compañías teatrales y musicales, para continuar con el discurso de Ralph Schneider.
Fue entonces que Terry pudo darse cuenta que algo estaba pasando en la parte atrás de los invitados especiales. Algunas personas comenzaron a salir del área, era casi imperceptible para los invitados, parecía como si personas que se habían aburrido de los discursos buscarán algo más en qué entretenerse.
El discurso de Ralph continuó haciendo énfasis en la independencia de Austria, y el papel del nacionalismo en mantener esto a través de la expulsión de todos aquellos que iban contra este sistema. El murmullo comenzó a levantarse, especialmente por parte del Conde Coudenhove Kalergi y su comitiva quienes intentaron levantarse pero fueron detenidos por hombres que se encontraban cerca. Desde su posición Terry podía ver las armas que se apretaban en sus abrigos.
Oró porque más personas salieran de la plaza, esto sería una carnicería. Comprendió que él simplemente sería una distracción, para que durante su discurso nacionalista y anti-minorías estos hombres que estaban luchando por la Unión de Europa fueran asesinados. No solo sería cómplice de un asesinato a la vista de los testigos, sino además sería señalado como un miembro del movimiento nacionalista, se acabaría su carrera y su esposa estaría en peligro para toda la vida. No podía esperar, tenía que hacer algo.
La tensión podía sentirse entre los espectadores, los policías en el lugar estaban confundidos, sin saber que está sucediendo, y entonces Terry tuvo que tomar una decisión; sabía que no podría escapar ileso del lugar pero al menos no permitiría que esos desconocidos murieran por su culpa, ni permitiría que su esposa se convirtiera en la viuda de un monstruo, si estas serían sus últimas palabras, serían las correctas.
Terry tomó su lugar en el podio, mientras observaba el movimiento que continuaba detrás de los invitados especiales. Un sacerdote que acompañaba al obispo se levantó y fue hacia la parte de atrás, tal vez simplemente estaba cansado de estar sentado. Era hora de dar probablemente su último discurso, sabía que Candy lograría escapar como lo hacía en el San Pablo, solo esperaba que pudiera salir pronto de Austria.
Invitados especiales, damas y caballeros, es un honor como inglés haber sido elegido para dar el discurso final de este renombrado festival que ha permitido estrechar lazos entre las naciones a través del arte y permitir que la música y el teatro expongan los recovecos del alma humana.
Ralph sonreía con suficiencia, su plan estaba saliendo a la perfección. Terruce daría su discurso nacionalista, y en el momento correcto el Conde sería asesinado. Todo parecería como si Grandchester estuviera a favor del atentado, y mientras tanto él tendría a Candice para evitar que el inglés pudiera decir cualquier cosa sobre su plan. Pronto tendría al duque de Grandchester y a William Andley suplicando por ayuda, y con ellos obligatoriamente unidos a su causa, todos los que no fuesen europeos pagarían por invadir su amado continente y en especial su amada Austria. Y luego América, lograría resucitar el ideal de la raza aria en el nuevo continente, y luego su tarea apenas comenzaría.
Estaba tan ensimismado en sus sueños de poder que no se percató del cambio en el discurso de Terry, hasta que vio a uno de sus guardaespaldas ser abatido.
Terry aprovechó el movimiento que vió en el parte posterior para iniciar el cambio…
Lamentablemente sombras de terror e intolerancia se ciernen sobre Europa, sombras de un nacionalismo que no enarbola los tradicionales valores de amistad, solidaridad, tolerancia sino de un odio disfrazado de salvaguardia de las fronteras, de un apego al poder a través del detrimento de inocentes.
Terry sintió que uno de los matones de Ralph se colocaba detrás de él. El momento había llegado.
Mientras yo me dirijo a ustedes, personas entre la audiencia que intentan hacer de Europa un continente unido para evitar los horrores que se vivieron por la gran guerra, están siendo amenazados por matones nacionalistas quienes dirigen sus armas hacia ellos, armas que pueden acabar con vidas pero no con el deseo de amistad entre los pueblos que…
Eso fueron sus últimas palabras antes que humo se registrara entre los asistentes, los gritos se escucharon y el pandemonium estalló, un golpe cayó sobre sus costillas, pero pudo darse la vuelta para devolver el golpe, saltó a través del escenario y afortunadamente no se rompió nada cuando llego al suelo, no fue una caída tan alta. Vio un arma levantarse hacia la gente, era Ralph apuntando a alguien.
El Conde, por supuesto…
Saltó para tratar de apartar al hombre, cuando sintió algo que rozó su brazo, esperaba el siguiente disparo pero todo lo que escuchó fueron los gritos, y entonces lo vió...un chico rubio delgado que había dado un latigazo con un lazo a Ralph y luego lo había lazado haciendo que tropezara… Candice White Andley Graham Grandchester, alias su pecosa, alias el chico, había evitado que Ralph disparara.
Señor Graham, está herido.
Terry tocó su hombro para darse cuenta que la bala no lo había rozado, sino que había entrado en su hombro.
Estaré bien.
Sintió que lo levantaban, y minutos después era conducido hacia el hospital en un vehículo eclesiástico, y luego la oscuridad.
Cuando abrió los ojos distinguió paredes blancas y luego las esmeraldas que tanto amaba.
Vestida aún como un chico, Candy había estado velando su sueño.
Candy…
Tranquilo Terry, no te muevas, la bala pasó a centímetros del nervio principal pero con los cuidados de tu enfermera favorita estarás bien…
Y dónde está esa enfermera que no la veo.
Terryyyyy….- gritó la rubia.- Si puedes bromear así es que estarás bien pronto.
Dime que pasó pecosa.
Candy le contó a Terry todo lo que había sucedido.
Cuando Candy logró salir de la mansión de Schneider, corrió hasta la catedral, aunque tuvo dificultades para entrar porque estaba siendo observada por agentes de Ralph, pero como era la preparación para la clausura del festival, se las ingenio para esconderse entre las cajas que llevaban hacia el lugar. Cuando llegó con el obispo ya Stein se encontraba ahí, y le había hablado sobre el secuestro de la rubia. Candy le comentó lo que había sucedido en el castillo de Schneider y cómo había escapado. El plan tenía que ejecutarse.
La joven rubia cambió su atuendo por uno aún más masculino para pasar entre los invitados, una joven que conocía a Stein lo ajustó para que Candy realmente pareciera un chico, e incluyó una peluca para completarlo. Tiempo después llegaron las personas que los ayudarían en su plan.
Tal como el obispo Patrick lo había supuesto, pasando como un invitado más habían personas infiltradas cerca de los principales invitados y estaban armados. Cuando el discurso de Ralph inició, Candy aprovechó para colarse bajo el escenario.
Las personas que Terry vio moverse fueron aliados del obispo Patrick, quienes rodearon a los matones de Schneider, el resto fue historia.
Qué sucedió con Ralph?
Lamentablemente tiene amigos poderosos y es posible que solo pase unos cuantos meses en la cárcel, pero el Conde Kalergi está decidido a hundirlo lo más posible.
Espero que lo consiga. Y tú cómo estás?
A excepción de un par de moretones cuando estuve atada, no tengo mayor cosa, y un dolor en la muñeca cuando abofetee a Helga Schneider.
Los ojos del inglés se abrieron desmesuradamente.
Trato de llegar hacia su esposo y como no pudo se tiró sobre mí, Stein la detuvo pero empezó a gritarme que solo era una muñeca boba que ni siquiera podía comportarse de acuerdo a su rango, así que ya que no podía soltar el lazo, me estiré lo suficiente para abofetearla. Luego de eso, fue llevada por la policía.
Terry intentó controlar la carcajada que quería escaparse de su boca, pero sabía que con su herida no debía arriesgarse, sin embargo, disfrutó el triunfo privado de su esposa sobre esa víbora. Ahora solo tendría que preocuparse por recuperarse.
2 semanas después….
Candy y Terry habían regresado a Inglaterra, se encontraban en la ciudad de Bath, esperando que la mañana llegará mientras en silencio se abrazaban, cada uno hundido en sus pensamientos.
La semana posterior al evento, Terry tuvo que quedarse en el hospital donde recibió la visita del Conde Kalergi, quien se puso a disposición para ayudarle a regresar de Inglaterra, y hacerle saber que haría lo posible por encarcelar la mayor cantidad de años posibles a Ralph Schneider. Mientras que Helga iría a un reclusorio femenino hasta su juicio.
El obispo de Salzburgo había sacado a la mayoría de las personas involucradas en el acto de detener a los matones hacia otras ciudades, no era un hombre ingenuo, los Schneider pertenecían a la nobleza y tenían poder para aplastarlos.
Candy cumplió su promesa con Stein, quien no sólo logró publicar todos los sucesos alrededor de los eventos sucedidos en la clausura del festival, sino que además publicó su anhelada entrevista con Terruce Graham y una entrevista exclusiva con la esposa del actor, sobre su vida al lado de Terruce. Además había sido llamado para colaborar con una revista en Suiza.
La mañana llegó encontrando a los Grandchester abrazados. Candy consideró que era hora de salir de la cama y prepararse para conocer la ciudad. Cuando intentó levantarse, dos fuertes brazos la arrastraron de regreso a la cama.
A dónde cree que va Señora Graham Grandchester?
Ya amaneció Terry, tenemos que hacer algo.
O por supuesto que lo haremos, pero no vamos a salir de esta habitación.
Terry… -exclamó la rubia.
Le prometí una segunda luna de miel señora, y un caballero siempre cumple su palabra.
Antes de que Candy pudiera protestar, Terry beso a su esposa y Candy ya no protestó.
FIN.
NOTA: Dedicado a todos aquellos que deben enfrentarse a la intolerancia en su día a día y lo han hecho a través de los años.
Gracias por acompañarme hasta el final de esta historia. Hasta siempre.
Saharaloto.
