Capítulo VII

Cambio de planes

Esa misma noche, Aoi llegó al palacio de Abra con Sarah en sus brazos. Mientras se dirigía hacia el hospital con ella, Lila y Trina corrieron para intentar abrazarla, pero él no las dejó hasta que curaran las heridas que Sarah tenía en su abdomen y brazos. Al llegar a la enfermería, la acostó en la camilla y la enfermera procedió a curar las heridas. En ese momento, Lila quiso saber la razón de la resurrección de Sarah. Aoi titubeo por un largo rato y Trina respondió:

-algo hiciste, Aoi, para que la luz de la luna hiciese eso.-

Y ahí Aoi contó los detalles de lo sucedido. De repente, Sarah se levantó de golpe paa preguntar po el resto. Trina contó sobre su huída y Sarah corrió hasta la bodega de armas. Sacó lo que mas pudo y lo llevó hasta la enfermería. Les entregó a Aoi, Lila y Trina una espada a cada uno y exclamó:

-Esa sanguijuela no tomará las vidas de mis amigos. Esta guerra se volvió algo personal. Nos vamos a atacar Kadabra.-

Aoi la besó y de inmediato ella le ordenó reunir al ejército. Aoi corrió hasta el campo de entrenamiento y Sarah se colocó una toalla para cubrir sus heridas. Una vez reunidos todos, Lila envió un mensaje a Azul con Mr. Troy, el cuervo mensajero de la Reina. Emprendieron un viaje que les tomó toda una noche y toda una mañana hasta llegar al bosque de Hayley, lugar en donde Lila convocó a Azul y a su ejército.

En la mañana, Reita seguía sin dirigir una palabra a Sheya. Miraba una y otra vez la daga esperando el momento adecuado para cumplir con el favor de Azul. Kai convocó a sus compañeros para compartir junto a sus compañeros algunas anécdotas. Era momento de recordar buenos momentos, ya que la incertidumbre de lo que ocurriría con sus vidas se apoderó de ellos. Un guardia abrió la celda y saco a todos, llevándolos a una jaula similar a la de animales de circo. Dentro de ella, Sheyla intentó abrazar a Reita, pero él le dio la espalda y siguió con su voto de silencio para ella. Kai la abrazó y le susurró:

-No se preocupe, comandante. Se dará cuenta pronto de que lo que hizo usted fue por su bien…-

-¡deja de ayudarla, lamebotas!- interrumpió Reita. Una discusión se generó entre ambos y Uruha los detuvo. Eso era lo que Azul quería: separarlos para derrotar a Abra. Reita calló y Kai abrazó a Sheyla.

Al llegar al campo de batalla, Azul se encontró con el ejército de de Abra. Aoi, al ver a sus amigos encerrados en la jaula, quiso desafiar a Azul, pero Lila lo detuvo, desenvainó su espada y caminó para acercarse a Azul. Se detuvo por un instante y desenvainó una segunda espada. Continuó caminando y Azul gritó:

-¡Ahora te haces la valiente, Lila!-

-¡Cállate, Azul! Quieres derrotarme…aquí estoy. A ve si te atreves a hacerlo.- respondió Lila. Azul sonrió y desenvainó la misma cantidad de espadas que Lila. Ambas comenzaron un duelo a doble espada. Por su parte, Trina se escondió entre los soldados de Kadabra y llegó hasta la jaula. Silenciosamente comenzó a liberar a cada uno de los prisioneros. Mientras Trina sacaba al último, quien era Reita, Azul removió de una patada la espada de la mano derecha de Lila. Trina y los chicos corrieron hasta el otro lado y Aoi dio la señal para atacar. Todos sacaron sus armas y corrieron a atacar a los enemigos. Lila recogió su espada y continuó enfrentándose a Azul. Ruki, al darse cuenta que Lila estaba sola contra Azul, corrió para apoyarla.

-Gracias, elfo, por ayudarme.-

Le dijo Lila. Ruki comenzó a enojarse un poco con ella, pero Lila sonrió y ahí entendió que ese apodo era más un apodo cariñoso. Bastó un descuido de Lila para que Azul lanzara un rayo hacia ella, proyectándola hasta un árbol. Ruki lanzó un hechizo para congelarla, pero ella se corrió hacia un lado y el hechizo cayó en un soldado enemigo. Azul lo pateó y lo dejó en el suelo.

Reita apoyó a Sheyla, a pesar del rencor que sentía. Pero su rencor no pudo más. Bastó para que ella lo tratara de niña y débilucho otra vez para que él decidiera cumplir con el mandato de azul. Sacó la daga, cerró sus ojos y clavó la daga en el abdomen de Sheyla. Ella gritó de dolor y él le dijo:

-A ver quien es débil ahora.-

Sheyla comenzó a llorar y le preguntó:

-¿Qué me haz hecho, mi amor?-

Ahí Reita se dio cuenta de lo que realmente había hecho. Dejó caer la daga y comenzó a llorar también. Azul, al ver que Sheyla estaba agonizando, lanzó un conjuro para paralizar a quien se le cruzara en el camino y corrió hasta el punto donde Reita se encontraba. Quiso degollarlo, pero Reita se agachó y exclamó:

-¡pensé que me amabas!-

Azul soltó una carcajada burlesca y le dijo a él:

-Eres un pobre iluso. ¿no ves que te manipulé? Gracias por matar a Sheyla, pero no te necesito más.-

Reita gritó lo mas fuerte que pudo y apartó a Sheyla del resto. Sarah, al ver que su mejor amiga estaba herida, corrió hasta ella y la curó de sus heridas. Reita llamó a sus compañeros, a Trina y a Lila para idear un plan. Sheyla mencionó el conjuro de la muerte. Un conjuro que debe ejecutarse entre 8 o mas personas. Reita la besó y Lila quiso seguir esa estrategia. Ella se levantó y junto con sus hermanas se levantaron en una roca. Los chicos tomaron sus espadas y corrieron para rodear a Azul. Quien los siguió después fue Reita, quien abrazó a Sheyla, la besó y le preguntó:

-¿Me perdonas, bebé?-

Ella lo acarició y respondió:

-Por supuesto. Después de todo, eres débil. Ahora ve y mata a esa perra.-

Reita volvió a besarla y corrió donde estaba el resto. Entre los cinco rodearon a Azul con sus espadas en mano y ella le dijo a Reita:

-Veo que eres tan débil que convocaste a tus amiguitas para ayudarte-

-¡mi amigo no es débil!- gritó Uruha. Azul de inmediato lo golpeó y Kai golpeó a ella. Ruki le hizo una zancadilla y ella se levantó. Quiso lanzar un hechizo de congelamiento a Aoi, pero él descubrió que podía detener el latido del corazón de ella por unos segundos con su magia. Ella cayó al suelo de nuevo, pero cuando se repuso, se volvió a levantar. En ese instante, Lila con su furia cubrió el cielo de nubes grises, provocando una tormenta. Azul sonrió y dijo:

-Veo que ustedes están en desventaja ahora.-

-Si lo dices por Ruki, él es solo bajito. No se reproduce con el agua…- dijo Aoi, pero Kai lo hizo callar y Reita comenzó a reírse.

Por su parte, Sheyla se levantó apenas y Sarah tomó su mano para ayudarla. Ella creó varios rayos, haciendo que Sarah y Trina los desviaran hacia donde ellas estimaran conveniente. Una vez que los chicos volvieron a rodear a Azul, Sheyla creó algunos rayos más. Un rayo cayó en la espada de Uruha, pasando el rayo por la de Reita, la de Aoi, la de Kai, finalizando en la de Ruki, la cuál daba directamente a Azul. Ella estaba electrocutándose, pero aún después de eso, ella seguía viva. Sheyla se frustró, ya que su plan no resultó. Kai se acordó de inmediato que Aoi pudo detener el corazón de Azul. Si él podía hacer eso, todos podrían hacerlo hasta matarla. Llamó a sus majestades, a Sheyla y entre los 8 lanzaron un conjuro en serie para detener el corazón de Azul. Siguieron el mismo orden del rayo, pero siguieron Trina, Sheyla, Sarah y por último Lila, quien terminó matando esta vez a Azul. Ella cayó al suelo y los soldados de Kadabra cesaron el ataque. Al ver a la malvada dictadora muerta, se sacaron los yelmos y comenzaron a celebrar. Sheyla ordenó a su ejército bajar sus armas y se unieron a la celebración.

Quien se acercó a ellas fue Tiare, la hermana menor de Azul, quien agradeció a ellos por haber matado a Azul. Según Tiare, su hermana se había desquiciado, creando tormento en la vida de cada habitante de Kadabra. Kai se acercó a los chicos y les dijo:

-Definitivamente esto es lo mejor que hemos hecho como grupo.-

Todos lo abrazaron y guardaron sus armas. Sarah sonrió y Trina la abrazó. Lila se acercó a ambas y les dijo:

-Al final, lo que era guerra resultó ser una mísera batalla.-

Sarah ordenó al ejército a empacar sus cosas, ya que era hora de irse. Lila se acercó a los chicos e the GazettE y dijo:

-misión cumplida, chicos.-

De inmediato ellos emprendieron el viaje de vuelta a casa. Iba a ser un viaje largo, pero no eterno, como el viaje que ellos habían tenido de ida. Ya habían ganado lo que fue mas bien una batalla. Con esta victoria, el rumbo de la historia cambió significativamente. Lo que iba a ser una eterna guerra terminó siendo una batalla, pequeña, pero difícil de ganar.