Farsa II

Bulma negó con la cabeza sin entender bien dónde estaba la raíz de aquella actitud retorcidamente persistente de las tres mujeres, ahora que Mamá Lorenza había llegado al lugar de la acción después de oír los gritos insolentes de la peliazul. El trío la miro fingiendo completa ignorancia respecto a lo que estaba diciendo.

-Vegeta está demasiado estresado, cualquier día de éstos le va a dar un ataque al corazón- explicaba Bulma en el tono solemne que usaría un medico al dar un fatídico diagnostico.

-entonces date prisa, Bulma, no vaya a ser que se nos muera sin un heredero- aconsejo rápidamente Mamá Lorenza- ¿Qué vamos a hacer con todo su dinero?

Las tres mujeres compartieron una autentica mirada de consternación.

-van a caer como buitres la iglesia, las casas hogares, los hospitales, los orfanatos, los albergues para animales huérfanos, las hermanas de la caridad, los niños pidiendo halloween- Pita con el semblante preocupadísimo enumeraba con los dedos.

Bulma abrió incrédula la boca -¿Cómo es posible? No tienen vergüenza- la científica pensaba reprenderlas por su explicito egoísmo pero un pensamiento horrible le atravesó la mente-¡ustedes no quieren a Veggie! ¡Quieren su dinero!- las acuso

-¡No!- contestaron al mismo tiempo con un ademán, como si con la mano se desvaneciera la mala espina sembrada en la opinión de Bulma.

-lo queremos lo mismito que a ti, mi amor, de tal modo que nos preocupa lo que le suceda a su fortuna si algún día llegará a faltar- repuso Bunny en tono didáctico

-ese dinero es mal habido, mami- señalo Bulma

-no, no ¿alguna vez has oído ese dicho de que ladrón que roba ladrón tiene cien años de perdón?- pregunto Pita moviendo sus ojos de canela al ritmo que movía su dedo índice- igualito pasa con el dinero de Don Veggie, en primer lugar, seguro que se lo robo, no ese no es el termino adecuado- la ama de llaves dirigió sus ojos un instante al techo, como buscando la palabra que se le escapaba- es decir estoy complemente convencida de que extraer esa módica cantidad, que por cierto, ¿sabías que es doscientas veces mas grande que la fortuna de la familia Briefs, según la revista Forbes?

Bulma puso los ojos en blanco.

-a lo que me refiero, Bulma, es a que ese dinero no es mal habido, como tú lo llamas, no, le costó el sudor de su amplia y muy atractiva frente, ¿Cómo vamos a permitir que se lleven en un santiamén lo que le costo tanto esfuerzo a Don Veggie?- concluyo Pita segura de que había convencido a Bulma

-no estamos hablando de eso, estamos hablando de la salud de Vegeta- la peliazul trato vanamente de cambiar el tema de conversación

-velo de este modo, Bulma- comenzó Mamá Lorenza- por primera vez en tu vida no estarías con un hombre que para todo te estire la mano: "dame para la gasolina", "no tengo zapatos", "ya no hay papel de baño". O yoquesé, no seas tonta mi niña, lo mismo cuesta enamorarse de un pobre que de un rico- argumentaba Mamá Lorenza.

Bulma en silencio se preguntaba por que si su ama de llaves y su institutriz se autoproclamaban tan listas para la vida se habían quedado solteronas.

-Vegeta está enfermo- anuncio Bulma seriamente

-¿Qué tiene?- preguntaron asustadas las tres mujeres

-ayer tenía temperatura y tos, no pude dormir, por estarlo cuidando- declaro la peliazul

-con razón se veía coloradito en la mañana- apunto Bunny

-Es una gripe común y corriente, pero a Vegeta no le gustan las visitas ni cuando está sano, menos si se siente mal y… yo de una vez lo digo no me hago responsable de lo que suceda en la comida, es más me niego a cocinar cualquier cosa, yo no voy a contribuir a ese martirio para Veggie y masacre para los demás- Bulma hizo constar firmemente su opinión cruzándose de brazos en imitación al príncipe, el que con lobos anda a aullar se enseña.

-si tú no cocinas Don Veggie no va a querer comer- vaticino Pita, sabiendo que se tendrían que enfrentar a Bulma y convencerla por cualquier medio, cocinar para Goku y Vegeta exclusivamente era una locura, más aún para los huéspedes jarochos, los visitantes y los habitantes restantes de la mansión

-mejor, hambriento, comenzara a asesinarlos mas rápido y ustedes tres- Bulma las señalaba con la mano- podrán sopesar sus culpas

-pero tu tendrías mucha sangre que limpiar- rezongó Pita

-ay, no, no, no, yo no quiero que nadie muera, yo sólo quiero ver a los muchachos, los extraño mucho- se excusaba en tono infantil Bunny

-por que no los vas a visitar en lugar de que ellos vengan- propuso Bulma con las manos apoyadas en las caderas

-Ay, yo pensé que los querías mucho, pero desde que el apuesto Vegeta vive con nosotros ya no te gusta que vengan- decía Bunny en tono desalentado

-pues precisamente, por que los quiero, no quiero que vengan, a Vegeta se le sube la sangre a la cabezota cuando viene Yamcha y ¡Cornelio! Para cerrar con broche de oro- se defendía Bulma con movimientos teatrales

-¡que emoción, tres hombres luchando por tu amor! ¿No se te hace romántico?!- gritaba Pita entusiasmada

-de los tres nomás uno es hombre, los otros dos son payasos- sentencio Mamá Lorenza

-mira, mamita, a este paso Vegeta se va a ir de la casa cualquier día- Bulma trataba de chantajear a Bunny amenazándole con el abandono de Vegeta

-¡que se va a andar yendo!-exclamaba Mamá Lorenza- yo nomás quiero saber en dónde lo van a consentir como tú lo consientes

-Yo no consiento a nadie- objeto rápidamente Bulma

-¿ah no? Antes de que él viviera con nosotros nunca estabas en la casa, ahora, no vas ni a la tienda, no se le vaya a ofrecer algo al patrón y tú no estés ¿Cuándo cocinabas? NUNCA y ahora a las seis de la mañana ya estas haciendo ruido en la cocina, pa' tenerle el desayuno listo, ¿a que hora te duermes, Bulma? Hasta que él se harta de la cámara y lo dejas arropadito en su cama y le pones su bandita de animalitos en donde se hubiera cortado; y todavía crees que se va a ir, ¡ni loco!- garantizaba Mamá Lorenza

-No es cierto- dijo Bulma en tono infantil

-Veggie, que se te antoja de comer, ¿te sirvo el postre?- Pita imitaba a Bulma adelgazando su tono de voz y fingiendo que Mamá Lorenza era el príncipe- ¡Vegeta, no te muevas, déjame curarte!, ponte tu suéter está haciendo frío- Pita ensimismada en su papel pretendía que la toalla para secar los platos era la mentada prenda de vestir poniéndola cuidadosamente sobre los hombros de Mamá Lorenza que hacía su papel con los brazos cruzados y el entrecejo fruncido

Un rubor intenso y una risita intermitente se apoderaban de Bulma al verse tan burdamente interpretada.

Vegeta recargado en el marco de la puerta intentaba aguantar el ataque de tos que se le venía, procurando no interrumpir la magistral actuación de las mujeres para ver hasta donde habían sido capaces de espiarlos, por que si él mal no recordaba algunas de las escenas improvisadas se habían suscitado en momentos en los que él habría apostado su alma al diablo si había alguien en un kilómetro a la redonda.

-General-pronuncio sensualmente Pita.

Bulma sintió que una cubeta de agua helada le caía encima, el término pronunciado por Pita era parte de una anécdota que la peliazul y el príncipe compartían en completa complicidad, un momento en el que se suponía estaban enteramente solos y en el que la tentación por muy poco y los acorralaba; así que, General, era un sobrenombre por demás sugestivo que Bulma utilizaba para dirigirse a Vegeta en aquellos días en que su estrógeno era mucho mayor a su costumbre y ganas de guardar las apariencias.

Como reflejo de nerviosismo y sorpresa el príncipe fue victima del ataque de tos que tanto había suprimido.

Pita y Mamá Lorenza brincaron de susto, lanzaron lejos la toalla para secar los platos, que había servido de suéter, en su interpretación y hacían lo posible por recuperar la compostura, la institutriz cambio su seño fruncido por una sonrisa falsa y Pita se bajo lo que le había doblado a su falda para hacer de "Bulma seductora en minifalda"

-Vegeta querido, ¿se te ofrece algo?- pregunto Bunny alegre de que el príncipe no la hubiera visto haciendo payasadas

El príncipe se dirigió al garrafón de agua negando con la cabeza dándoles la espalda a las mujeres para que no pudieran ver su rostro sonrojado y pensando que si algún día quería algo verdaderamente serio con Bulma tendría que mandarse construir una casa al otro lado del planeta, con tal de tener un poco de privacidad.

-no, Vegeta, no tomes agua, está fría- le llamo la mujer- allí está el termo con té de limón y miel- dijo Bulma apuntando con el dedo índice uno de los pretiles en donde efectivamente descansaba un termo de considerable tamaño- pruébalo y me dices si le pongo más miel- ordeno la peliazul sin ponerle atención a las miraditas picaras que se lanzaban las mujeres entre sí

-a mí no me gusta el té, mujer- confesó Vegeta afónico mientras se inclinaba para servir agua en su nuevo vaso edición especial, que ahora llevaba su nombre en castellano y al que se encargaba de no dejar solo

-si te hubieras puesto la sudadera y si te hubieras tomado el jarabe, estarías mucho mejor que ayer, pero ve, pareces niñito, anoche te dije que no te bañaras, siempre haces lo que se te pega la gana- le reprendía Bulma mientras vertía en una cucharita el espeso jarabe.

- si, siempre hago lo que quiero y por eso no me voy a tomar el té- sentencio el príncipe entrecortadamente por que su garganta cerrada lo dejaba en desventaja con la mujer- y tampoco eso- musito roncamente cuando Bulma estaba lo suficientemente de él sosteniendo amenazadora la cucharita sopera en dirección a la boca principesca.

-abre- ordeno Bulma

El príncipe negó con la cabeza.

-abre la boca- repitió la heredera

Vegeta volvió la cabeza hacia un lado frunciendo el entrecejo en muestra de terquedad.

-se va a tirar, abre- amenazo Bulma

-¿sabes a quien te pareces? Te pareces a Goku, él le tiene miedo a las inyecciones, tú estás peor, tú le tienes miedo a un inofensivo jarabito, ¿no te da vergüenza?- le retaba Bulma

Vegeta odiaba las comparaciones, no obstante sabia que si pronunciaba palabra la mujer se las ingeniaría para ultrajar su boca en el acto y darle esa cosa pegajosa y exageradamente mentolada que no le gustaba para nada.

-te voy a subir a Internet para que todo mundo vea que Vegeta, príncipe de los saiyajin, le huye a Don Arturo*

-¿a quien?- pregunto el saiya volviéndose hacia la mujer, solo cuando sintió las manos de ella sobre sus quijadas, haciendo presión para obligarlo a abrir la boca, supo que había caído en la trampa; Bulma introdujo la cucharita despacio y dejo el brebaje en la cavidad bucal del noble saiya.

-que bonito te ves cuando te tomas tu medicina- dijo Bulma sonriendo mientras le daba una palmadita en la mejilla al príncipe.

Vegeta emitió un gruñido a modo de protesta.

-no reniegues, Veggie, ¿Qué quieres comer?- cuestiono la peliazul para satisfacción, alivio y regocijo de las mujeres que seguían atentísimas la escena, ahora ya tenían nuevo material para ensayar.

-no tengo antojo de nada en particular, cocina lo que sabes que le gusta a tus amigos- respondió Vegeta que realmente no tenía antojo de nada, ni siquiera de insultar a los guerreros Z

Bulma le puso instintivamente una mano sobre la frente.

Mamá Lorenza, Pita y Bunny lo voltearon a ver preocupadas.

El príncipe cogió el termo, resignadamente y se dirigió a la salida de la cocina antes de irse sintió una mano que le detenía, volvió la vista hacia Pita quien visiblemente mortificada le pregunto:

-Don Veggie, ¿tiene usted alguna flor que le parezca especialmente bonita?

-no, Pita, todas me parecen igual de bonitas- contesto sencillamente y salio despacio hacia la terraza

-¡Era tan bueno!- exclamo Pita empezando a sollozar

-Guadalupe, contrólate- aconsejaba Mamá Lorenza extendiéndole una servilleta a Pita

-¡Don Veggie, está realmente enfermo!- se lamentaba Pita- se va a morir y no nos dejo ni un bebé al que malcriar, por tu culpa Bulma- acusaba la ama de llaves con el dedo índice mientras se limpiaba ruidosamente la nariz

-¿Cómo?- preguntaba Bulma

-si tú lo hubieras seducido, ya tendrías bebés con él y así aunque muriera lo recordaríamos por siempre- hecha un mar de lagrimas Pita introducía en su boca dulcecitos de colación

La heredera trataba de ignorar las acusaciones prefabricadas que le hacía su ama de llaves mientras buscaba en la alacena las especias necesarias para preparar el platillo favorito del príncipe, después de todo lo que sufría, Bulma procuraba recompensarlo con la comida que el guerrero prefería.

-nos quedaremos otra vez solas- murmuro Bunny con la mirada perdida en la nada

-nunca hemos estado solas, mamita, y además Vegeta no se va a morir por una gripa- Bulma trataba de sacar a las mujeres del melodrama en que se habían metido

-ya no lo veremos por ahí sin camisa- Pita dio un profundo suspiro con los ojos cerrados al recordar la exquisita figura del saiya.

-¡por el amor de Dios, Vegeta nos e va a morir!- exclamaba Bulma, cansada de sollozos injustificados- por que no vienen a ayudarme a hacer la comida en lugar de estar allí lloriqueando- sugería Bulma

Apenas oír la exhortación de la peliazul las tres mujeres recuperaron su calma habitual y recordaron sus pendientes:

-yo tengo que ir al salón de belleza- comento Bunny mientras se levantaba de la mesa y desaparecía rápidamente de la cocina.

-yo voy a misa de doce, es día de la divina providencia- menciono Mamá Lorenza viendo su reloj y tomando su cartera

-yo iré a cambiar unos zapatos que me compre el otro día y no me quedaron- se excuso Pita completamente repuesta de la tristeza que segundos atrás le invadía.

Bulma se felicito mentalmente por su puntería y se dispuso con un respiro hondo a preparar el banquete para un compromiso que ella no había hecho.

Dos horas después se podía sentir en cualquier rincón de la mansión Briefs el ambiente cargado de deliciosos aromas.

Con prácticamente todo dispuesto para la cita; Bulma partió decidida hacia la cámara de gravedad, sabía de antemano que lo más difícil en esos días, no era la cantidad de comida a preparar, sino convencer a cierto príncipe de abandonar la cámara, luego de meterse a bañar, después para que sacara del guardarropa algo que no fuera su pijama, no es que Vegeta le temiera al agua ni tampoco que le agradara realmente andar en fachas por la casa, era solo una reticencia infantil y absurda a verse presentable cuando los guerreros Z visitaban la mansión "estoy en mi casa" solía decir completamente confiado y olvidado de que las escrituras de la propiedad no llevaban su nombre.

Sin embargo para sorpresa de Bulma la cámara de gravedad se encontraba vacía y apagada.

-desgraciado Vegeta, "no tengo antojo de nada, haz lo que le guste a tus amigos"- Bulma avanzaba por los pasillos de la mansión dando grandes zancadas mascullando para sí misma en contra del saiya- estupido príncipe y yo cocinando como idiota, pero de mí te acuerdas si te vuelvo a andar consintiendo, yo tengo la culpa, aquí está tu taruga haciendo de comer toda desvelada para que tú te largues, infeliz- la científica se abría paso entre los niños de la tía Pola, en dirección a su habitación, mientras los pobrecillos la veían con los ojitos intrigados preguntándose que le pasaba a Bulma para que fuera diciéndole de groserías a un amigo imaginario.

Cuando abrió la puerta del cuarto se encontró con el motivo de su enojo profundamente dormido, vestido ya de P. Ervell: camisa y pantalón blanco, por ser verano y un suéter blanco a rayas grises, oliendo a colonia y abrazando a Cuchufleto, un hipopótamo de peluche violáceo, con el que Bulma acostumbraba dormir.

Bulma avanzo despacito la alcoba procurando no hacer ruido y tratando de callar la culpa que sentía por haber prejuzgado al príncipe.

-Veggie- le llamo suavecito una vez que había salido de la ducha, se había vestido y se había maquillado, preocupada por la salud de su huésped preferido y por que el príncipe contaba con un sueño extremadamente ligero y sin embargo ni siquiera le respondía al llamarlo.

-¿Vegeta?- le nombro dándole una palmadita en la espalda. El príncipe esta vez se removió en sus sueños

-Vegeta, ya faltan quince a las tres, no tardan en empezar a llegar- ahora optaba por hablarle en un tono moderado, justo como lo suelen hacer las madres al intentar que los hijos despierten

El saiya solo apretó contra de sí a Cuchufleto.

-Príncipe, ¿no te vas a levantar?- cuestionaba Bulma mientras se ponía los pendientes.

-ya me bañe- le respondieron con la voz soñolienta

Bulma sonrió al sentirse plenamente privilegiada por presenciar un instante dulce con Vegeta.

-Ya sé, levántate para que te despereces- índico Bulma mientras abandonaba la habitación llevando consigo el termo del té, que el príncipe se había negado a beber, vacío.

Krillin y su novia en turno, una muchachita bastante bonita y curvilínea de nombre Marron llegaron al mismo tiempo que el maestro Roschi quien llevaba un ramillete de jazmines en la mano.

-y esas flores tan bonitas ¿para quien son?- pregunto Marron al maestro, con suerte y se las daba a ella

-para la tía Pola- respondió el maestro acomodándose la corbata

-yo abrooooooo- grito la jarocha corriendo rumbo a la puerta no sin antes hacer una escala en el espejo del recibidor para constatar que el rojo carmín de sus labios veracruzanos, siguiera siendo impactante

-¡Tía!- exclamo Krillin con una enorme sonrisa y los abrazos abiertos, dispuesto a recibir un caluroso abrazo de parte de la jarocha sin embargo se quedo esperando la muestra de afecto, pues la tía ya iba varios pasos adelante del brazo del maestro Roschi, sonriendo coquetamente y moviendo sus caderas al caminar.

Escasos minutos después volvió a sonar el timbre y detrás de la puerta que volvió a ser abierta por la jarocha estaba Yamcha.

-¡ay m'ijo, no te hubieras molestado!, que bonitas orquídeas, mira, nomás, ¿no te salieron muy caras?- preguntaba la tía Pola arrebatándole el ramo a Yamcha dejándolo sin tiempo y sin aliento suficiente para explicarle que las flores eran para Bulma

-no fue molestia, tía- declaro Yamcha con una mueca de frustración en la cara

-pásate, m'ijo, los demás están en la terraza, tomándose una cervecita, pa' quitarse el calor, vamos a comer en el jardín, pero Bulmita todavía anda acomodando las sillas- explicaba la Tía Pola

-mejor voy a ayudarle- ofrecía Yamcha cuando estaban a escasos pasos de la terraza

-no, no te apures, Vegeta le estaba ayudando, Cornelio también se ofreció pero ps, mas ayuda el que no estorba, ¿no crees?- sugería la jarocha tratando de hacer que Yamcha desistiera de su buena voluntad

-así que ya conoció a Vegeta- comento el beisbolista con un dejo de amargura

-aja, es muy buen muchacho, muy serio, lo que tiene de serio lo tiene de chulo el condenado- la tía Pola solo se dio cuenta de su imprudencia cuando se desencajó el semblante de Yamcha- tú también estás muy guapo, m'ijo, pero él mas- quiso solucionar vanamente la tía.

Por suerte para Yamcha y alivio para la tía Pola volvieron a llamar a la puerta y sin excusarse, la jarocha salio corriendo a recibir a los recién llegados.

-¡Mira nada más pero qué grande estás ya!- externaba la Tía Pola jalándole las mejillas a Gohan

-hola tía- dijo Milk, tratando de salvar a su pequeño del agarre de la veracruzana

-hola mi reina, ¿Cómo has estado?- preguntaba la tía dándole de besos en la mejilla a Milk.

Gohan no recordaba haber visto nunca antes a la mujer, sin embargo estaba seguro de que nunca la olvidaría.

-oye m'ijo y ¿ya tienes novia?- preguntaba la tía Pola cuando se dirigían al encuentro de los demás.

Gohan que por su naturaleza saiyajin era tímido en esas cuestiones contesto inaudiblemente que no.

-ah pero ya no has de tardar, si estas bien guapo te pareces a tu papá y a tu tío Vegeta- la tía Pola por ir unos pasos adelantes de ellos no vio la cara de miedo en Milk ni la de incertidumbre de Gohan

-tu marido, ¿no va a venir, Milk?- inquiría la tía Pola

-si pero fue a recoger al malvado de Piccolo- contesto Milk

- ¿y ese quién es?

-es el señor Piccolo- respondió Gohan ancho de orgullo por su maestro

Unas carcajadas escandalosas se oyeron desde la terraza.

-ya llego mi papá- anuncio Gohan con una amplia sonrisa

Efectivamente Goku se hallaba en el centro de la estancia dándole de palmadas en la espalda a Cornelio.

-¡Tía Pola!- grito Goku alzando la mano para que la jarocha supiera de donde venia la voz

-¡Galán!- le nombro la veracruzana desde el otro extremo de la estancia- que milagro, que gusto verte- decía entrecortadamente la veracruzana presa de un abrazo gigante

-te presento a Piccolo, Tía- mencionaba el saiya con su característica sonrisa

-Polancia García, mucho gusto- dijo la tía deteniéndose a sí misma de preguntarle a Piccolo qué clase de mascarilla usaba, a modo de precaución, para nunca comprarla y para evitar que cualquiera de sus comadres la comprara también.

El nameku miro para todos lados buscando en donde podría haber algún letrero que dijera algo así como "ruta de evacuación" pero sólo se encontró con Vegeta recargado en la pared viéndole con una mueca socarrona en la que a todas luces podría leerse "bienvenido al infierno". Lleno de indignación le tendió la mano a la jarocha.

-oiga, joven ¿en dónde compra su crema para el cuerpo?- cuestiono la Tía- le da un color medio sicodélico pero le deja la piel retesuavecita a uno

Vegeta intento, Vegeta quiso, pero no pudo guardar la compostura en solidaridad a Piccolo, que le parecía una persona decente, en cambio le salio una carcajada abierta y bastante sabrosa.

-No te burles, grosero- le reprendió Bulma

-Bulma, ¿a qué hora me vas a dar de comer?- pregunto Goku con una sonrisa de oreja a oreja, esa, a la que nadie le podía decir que no- yo me medí cuando desayuné para comer todo lo que me sirvas- confeso el súper saiyajin

-Vayan acomodándose- invito Pita

Gohan fue a sentarse a la mesa donde estaban los descendientes de la tía Pola armando un griterío insoportable, Goku a regañadientes se fue a la mesa de los grandes.

-Milk, pero yo quiero comer con ellos, sus platos tienen caritas felices, los de nosotros son todos blancos, ellos hablan con la boca llena

-tú también- le interrumpió Milk mientras lo conducía del brazo hacia la mesa de "los grandes"

-si, pero tú me regañas- rezongo Goku, poniendo carita de fastidio

Los grandes ocuparon los lugares como Dios les dio a entender, por ejemplo Goku se olvido de Milk para sentarse lo más cerca que pudo de Vegeta, ya sabia de memoria que Bulma atendía como magna prioridad al príncipe y estando cerca de él podría darle pellizquitos a su plato mientras que llegaba el suyo casi de inmediato para evitar que los nervios del noble saiya se alteraran.

El maestro Roschi le otorgo un codazo a Cornelio cuando éste quiso sentarse a un lado de su madre y así el otrora sensei de las artes marciales quedó como se dice por ahí cachete con cachete a la tía Pola.

Krillin busco el lugar que estuviera más cerca del guacamole, que tanto le gustaba, en vez de quedarse al lado de Marron a la que le importaba más conversar con Yamcha.

Piccolo que no consumía esa clase de alimentos, se quedo sentadito junto a un árbol de bugambilias, que le ofrecía una sombra bastante agradable sin embargo, a pesar de la distancia estaba muy, muy atento a las conversaciones ajenas: el coqueteo de una niña flacucha con Gohan, los murmullos de Mamá Lorenza y Pita, el avance de la telenovela de las nueve que Marron y Milk compartían animadamente, la cita que pactaban en secreto el maestro Roschi y la tía Pola, los chistes privados de Krillin y Yamcha, los elogios acerca del corte de la carne y la cocción que el Dr. Briefs comentaba con su esposa, orgullosos de que Bulma fuese tan buena cocinera, Cornelio que le hablaba a Goku de sus aventuras en el rancho y Goku que sin escucharlo le preguntaba a Vegeta sobre su entrenamiento, el príncipe que no respondía, por que su garganta convaleciente no se lo permitía y por que a su derecha estaba Bulma, hablándole acerca de mejoras que tenía planeadas para la cámara de gravedad.

En resumidas cuentas cada loco estuvo con su tema hasta la sobremesa cuando cierta jarocha dijo en voz bastante alta

-voy por mi cámara, pa' sacarnos unas fotos antes de que beban más tequila y se me vayan sin despedirse y antes de que yo beba más y se me olvide que quería tomarles fotos- la mayoría asintió con la cabeza, Piccolo emitió un gruñido y Vegeta hizo por levantarse pero Bulma lo detuvo.

-Bueno, ya vine, a ver, a ver, con quién empezamos- reflexionó la Tía Pola poniendo cara de pensativa recorrió con los ojos a los comensales, un segundo después puso cara de que tenia una excelente idea- pues claro, qué tonta, para qué me pregunto si ya sé comenzaremos con los recién casados.

Todos se miraron los unos a los otros sin saber a quien se refería la jarocha, Piccolo se puso de pie para poder ver a los afortunados, Pita abrió los ojos asustadísima, Bunny tomó la mano de su esposo tan fuerte que el Dr. Briefs dejo de sentir sus dedos parte por el agarre, parte por miedo de que todo se derrumbara, Vegeta deseo con todas sus fuerzas poder ser Goku y hacer la tele transportación en ese momento, Bulma cerro los ojos esperando de un momento a otro el impacto.

-Bueno, ¿Bulmita no se quieren tomar la foto?- pregunto Cornelio señalando a la peliazul y al príncipe.

-¿Cómo?- pregunto Yamcha poniéndose en pie

-¡hermano!- grito Goku abrazando en el acto a Vegeta- bienvenido a la familia, ¡Piccolo, ven a felicitar a los novios!- convidaba el súper saiya al nameku con la mano.

Vegeta veía a Bulma desesperado por no poder gritar que todo aquello era una patraña, Bulma volteaba para todos lados viendo como se acercaba la tía Pola con la cámara lista para la foto, Bunny le echaba aire a Milk que yacía desmayada de la impresión, Marron que en un segundo la acribillaba con preguntas "¿en dónde fue?", "¿cómo era tu vestido?", "¿a dónde te fuiste de luna de miel?"; el maestro Roschi que se acercaba a ella con la mirada lasciva enfocada en su escote y los brazos abiertos para felicitarla.

-¡suéltalo, Goku!- exigió la peliazul a favor de su ficticio marido

Goku relajo su abrazo y el príncipe en un segundo desapareció en el aire con Bulma en sus brazos dejando a todos confundidos.

*Don Arturo: es una marca comercial de jarabe para la tos


Tarde pero sin sueño, mis niños, aqui está la segunda parte de esta farsa, que espero les haya gustado; recién le acabo de poner el punto final. Este capitulo me salió mas largo de lo que acostumbro. La prox. semana no actualizare por que es mi fiesta de graduacion y pues estaré media carrereada con todos mis quehaceres. Gracias por sus bellisimos reviews. Small Pupple: jarocha es un modo cariñoso de llamar a las personas veracruzanas, aqui en Jalisco, no sé si en el resto del pais o en latinoamerica aplique igual, tambien lo usan como una forma despectiva de dirigirse a las mujeres que no tienen su casa limpia. Platicas es sinonimo de conversaciones; te agradezco de todo corazon que continues leyendo a la tía Pola pese a las barreras del lenguaje, me pongo a tus ordenes para cualquier cosa. Igual que a Small Pupple, le agradezco a las personas que no son mexicanas y que les cuesta un poquito mas familiarizarse con el lenguaje, yo les juro que trato de hacerlo los más universal que me permite el contexto de la historia sin embargo todos sabemos que el español tiene aun muchas tierras virgenes. Hasta pronto, que Dios los bendiga y los guarde. NOMICA