Danielle estaba extrañada por la actitud de Edward, por alguna razón este no se acercaba a donde se encontraba ni le dirigía p

Danielle estaba extrañada por la actitud de Edward, por alguna razón este no se acercaba a donde se encontraba ni le dirigía palabra alguna a pesar de que según ella habían quedado en acuerdo de volverse a encontrar, bueno así lo quiso dar a entender cuando le había dicho que volvería a la biblioteca, tal vez el asunto del soldado protegiéndola lo hubiera asustado, era lógico considerarlo así después de todas las desapariciones de las que era responsable la SS de los Nazis. Decidió ser ella quien diera el primer paso para entablar una conversación con aquel chico.

Nuevamente Edward organizaba los libros en los estantes pero esta vez se movía de un estante a otro, pudo ver cuando Danielle entrará en la biblioteca, ese día llevaba un vestido de color blanco el cual resaltaba aún más el color de su piel y sus cabellos, lucía tan pura, pero trato de ignorarla aunque le costaba más de lo que pudiera admitir, de vez en vez buscaba con una mirada rápida donde se encontraba sentada la chica con varios libros, todos ellos de medicina, le llamo la atención ese hecho que acaso aquella chica era algún tipo de enfermera y por ello leía tanto de esa ciencia. Siguió acomodando los libros según temática en las repisas, llevaba ya algunos minutos haciendo ese trabajo, se alejaba intencionalmente del sitio donde se encontraban los lectores para así tal vez olvidar el hecho de que Danielle estuviera en el mismo edificio que él, sin querer antes de salir del campo de visión de las mesas volteo nuevamente hacia donde se encontraba ella, pero esta ya no se estaba sentada en ese lugar. Seguramente se había hartado de ser ignorada por él, después de todo se trataba de una chica de buena posición social seguramente tendría mil y un pretendientes, no necesitaba a un bibliotecario como su admirador, con este pensamiento Edward se fue adentrando más en las repisas. Unos minutos pasaron antes de que Ed se diera cuenta que frente a él unos profundos ojos negros le lanzaban una mirada de molestia a través del espacio que dejaban los libros hacia el pasillo del otro lado de la repisa, se asombro al percatarse de quién era la dueña de esa mirada.

no es cortés hacer una cita con una señorita y después ignorarla como si no existiese- dijo molesta en un susurro para que solamente lo escuchase Ed, aquel comentario lo había dejado asombrado.

Y no es correcto que una señorita haga citas con personas que no conoce- dijo Ed al recuperar la calma.

En realidad nosotros nos conocemos- le contesto segura de su respuesta.

¿así?- pregunto Ed interesado.

Si ambos nos presentamos en la entrada de la biblioteca, y hay un testigo de ello- dijo ya sonriendo. Edward pudo ver la sonrisa coqueta a través de los libros y no pudo evitar el también sonreír.

Puedo recordarlo en esa ocasión un soldado llego a protegerla, ¿que acaso hoy no vendrá?-

No, lo deje amarrado en la entrada, en la biblioteca no permiten meter animales- dijo para dar a entender que a ella también le había molestado que el soldado lo hubiese empujado de aquella manera.

No debería hablar así del soldado, seguramente el daría la vida por ud.-

No es así, el solo lo hace por que no les conviene que mi padre se distraiga, y si algo me pasará seguramente eso lo haría- dijo la chica antes de desaparecer entre los libros. Edward busco en el pasillo donde antes se encontraba la chica sin verla ahí, ¿Por qué había desaparecido repentinamente?

Veo que me estas buscando- dijo con tono alegre apareciendo desde atrás.

Pensé que te habías marchado-

No es solo que encontré este libro- dijo mostrándole el libro que traía en la mano- tenía días de estarlo buscando en la biblioteca de mi casa y bueno ya que lo encontré aquí mejor lo llevaré prestado-

Una persona como tu debe tener dinero suficiente como para comprarse el libro que quiera, ¿por qué vienes a una biblioteca pública a leer?-

Porque me gusta imaginarme a las personas que lo leyeron antes que yo, y con un libro nuevo no puedes hacer eso- aquella respuesta le hizo sonreír a Ed, "no es una chica como las otras" pensó.- aún no me respondes ¿Por qué me estabas ignorando?-

Aún no me lo preguntaba-

Te lo estoy preguntando ahora-

No creo que sea correcto que una señorita como tu inicie una amistad con una persona como yo-

¿por qué?- pregunto realmente interesada en la respuesta.

Porque no estoy en tu misma posición social, además existen demasiadas circunstancias que no lo permiten-

Ummmmm… no me gustan tus razones así que las ignoraré-

¡¿Cómo dices?!-

lo que escuchaste, además ya llevamos bastante tiempo tuteándonos así que eso nos hace oficialmente amigos, por lo menos en mi país solo se tutean las personas que tienen una amistad o una relación cercana de otro tipo-

¡¿una relación de otro tipo?!- aquella aseguración había puesto más nervioso a Ed.

Si tú sabes familia- dijo ella sin entender el nerviosismo del otro. Eso tranquilizo a Ed quién sintiese como su corazón se aceleraba.- te pusiste nervioso por algo así, eso significa que no has tenido muchas relaciones sentimentales o que todavía tienes algo de inocencia.

Esa no es la clase de conversación que se tiene con alguien a quien vienes conociendo-

No soy una persona muy recatada que digamos, las mojas del sitio donde estudie me pasaban castigando por hablar y ser como soy, pero es algo que no puedo evitar… en realidad es tan malo-

Algunas personas podrían sentirse incomodas y algo intimidadas-

¿tu te sientes así?-

no, en realidad no me importa- al escuchar la respuesta de Ed, Danielle no pudo evitar sonreír de forma tierna.

Ambos caminaron a través de los pasillos, Edward continuaba depositando los libros en su puesto mientras Danielle solamente lo seguía para continuar en su compañía, cualquiera que los viese pensaría que la chica le preguntaba algo con respecto a donde se encontraba ubicado alguno de los libros. Ed ya había olvidado la decisión de no comenzar ningún tipo de relación con Danielle, simplemente su presencia le hacia sentir extraño, como si hubiese encontrado algo que le hiciese falta.

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Con el pasar de los días Edward obtuvo mucha información con respecto a los laboratorios de los que le contase Alphonse, sabía donde estaban ubicados, pero aún no conseguía la clase de experimentos que se llevaban a cabo en ellos. De algo estaba muy seguro fuese lo que fuese se trataba de experimentos importantes para el gobierno ya que según el pudo observar el edificio estaba vigilado por una gran cantidad de militares. Era un castillo antiguo como hubiese escuchado Alphonse, una gran reja impedía la entrada a desconocidos, en ella un total de tres soldados se cercioraban de la identidad de las personas que ingresaban al edificio en los autos que hora a hora llegaban. Edward se dio cuenta que le sería muy difícil entrar a él solo ahí dentro, pero no sabía quién podría ayudarle estando en un país donde claramente todos debían que apoyar las ideas de su gobierno, cualquier insinuación de estar en contra significaba la muerte para esa persona. En varias ocasiones pudo ver limosinas en las cuales a través de las ventanillas reconocía las caras de las personas que llegaban; entre esas personas se encontraba un hombre muy parecido a Havoc vestido con traje militar y varias distinciones junto a una mujer vestida de traje formal y lentes, cabello rubio y ojos de color vino, era Riza Hawkeye, nunca se espero ver ahí a las contrapartes de sus amigos siendo parte de aquellos experimentos, pero nuevamente pudo darse cuenta que las situaciones de ese mundo se alejaban demasiado del suyo. Edward nunca se percato de la fría mirada analítica que le era lanzada por un par de ojos azul oscuros tan profundos que parecieran negros, tenían largo tiempo de observar a Ed vigilando cada paso que diese, el sujeto entrecerró la mirada luego de que Ed se marchará del lugar.

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Era una hermosa tarde de otoño, las hojas caían lentamente de las ramas para alojarse en una danza casi hipnótica en el pasto verde de aquel hermoso parque, cualquiera que saliera aquel día ignoraría el hecho de que ese país se vivía una de las más grande guerras de la historia. En la sombra de uno de los árboles que todavía contaba con la mayor parte de sus hojas se encontraban tres jóvenes disfrutando un poco de la paz que les regalaba aquel día, reían por los comentarios de la única chica del grupo, llevaba su largo pelo negro como la noche recogido en una coleta alta, un vestido de manga corta que permitía ver la tersa piel de sus brazos, esta vez vestía de color durazno pálido acorde con los colores de la estación. A su lado los dos hermanos comían del alimento que ella les había llevado, uno de ellos con su rubio cabello también sujetado en una coleta alta brillaba como queriendo hacer una competencia con los rayos del sol, sus ojos de color dorado estaban ocultos por los parpados mientras que lágrimas cristalinas se asomaban por sus pestañas; a pesar de que aun el clima permitía utilizar ropa un poco más fresca, el llevaba puesto una camisa blanca de mangas largas y guantes, llevaba un pantalón y chaquetilla de color gris, mientras el otro sujeto que los acompañaba vestía un uniforme de mecánico sucio, de color azul, su rostro totalmente cubierto con la grasa de las maquinas a las cuales les daba mantenimiento, su cabello corto de color castaño también brillaba, mientras que sus ojos de color gris miraban con ternura la actitud de su hermano, también reía pero de una forma más tranquila.

Danielle esa semana le había pedido a Edward que le presentase al hermano del cual tanto le hablaba, a pesar de que al principio se negó no pudo continuar con su decisión mucho tiempo más.

Las visitas de Danielle a la biblioteca se habían vuelto muy esporádicas, solía ir hasta tres a cuatro veces a la semana, ya conocía a cada una de las personas que trabajaban junto a Ed, todos ellos le habían tomado un cariño indescriptible, ella le daba un poco de calor a aquel frío lugar, a pesar de que en un principio las mujeres que llevaban más tiempo de trabajar, no aprobaban que una chica de sociedad tuviese una amistad con aquel sujeto, pero al final como toda mujer que en su infancia leyese cuentos de hadas terminaron adorando las risas sinceras y las miradas que ambos jóvenes compartían, por que ya todos en la gran biblioteca sabían de los sentimientos que se tuviesen, aunque ellos mismo lo ignorasen.

Fue en ese picnic que ella misma había organizado que al fin le fue presentado Alphonse, el menor de los Elric se había sorprendido mucho cuando Ed le dijo que ese día pidiera permiso en el taller para salir más temprano, el imagino que su hermano le quería informar de la evolución de la investigación, pero cuando habían llegado a aquel parque en el cual los esperaba aquella chica lo sorprendió aún más. Ya Ed le había hablado de ella y cuando lo hacia en su mirada Al podía ver algo que no le notase antes, pero no daba crédito a sus pensamientos, no hasta esa tarde en la que pudo percatarse como su hermano estaba extremadamente ansioso por presentarle a Danielle. La chica se portaba de forma muy educada aunque fresca, ella misma les había servido la comida y no se había molestado por el hecho de que Al estuviese todo cubierto por grasa de motor, hablaron de muchos temas distintos, de lo hermoso que era Europa, Danielle estaba sorprendida al saber cuantos países habían visitado, ella se imaginaba las miles de aventuras que ambos hermanos habían vivido ya, y era obvio para ella darse cuenta de que era así ya que la amistad y devoción que ambos se demostraban solo se conseguía a través de experiencias buenas y malas, muchas veces más malas.

Después de comer los tres se quedaron observando el cielo, todos permanecían callados escuchando lo que la naturaleza les quisiese susurrar, Danielle tenia los ojos cerrados sentía la necesidad estar de aquella forma tan apacible, nunca había tenido amigos varones así que el ahora contar con Ed y su hermano Alphonse era gratificante para ella. Había hecho una conexión casi instantánea con Al, era un chico amable y sincero, claro más calmado que Ed quien solía molestarse con cualquiera que hiciese alusión a su estatura, ella disfrutaba secretamente esas reacciones por lo cual solía hacerle "pequeñas" insinuaciones al respecto. Ya llevaban una hora de aquella forma sin que a ninguno le incomodase, pero Danielle sabía que ya se le hacía tarde y a pesar de que le avisase a su padre por escrito que saldría seguramente este ya lo había olvidado, ella pensaba que lo hacía adrede para llamarle la atención, así que se paro se su lugar, los otros dos observaron cada movimiento, ella le volvió a dar la cara con una sonrisa sincera en ella.

creo que llego la hora de marcharnos- dijo antes que de un sitio atrás de ella una mano le cubriese la boca, un sujeto la sujetaba con fuerza mientras otros tres salían de su escondite detrás de los árboles, tenían en sus manos armas, vestían igual que toda la demás gente.

¡Danielle! ¡suéltala!- grito Edward mientras se paraba para intentar liberarla de su captor. Uno de los otros hombres lo sujeto mientras otro sujetaba a Al, quién también se había levantado al ver que apresaban a la chica.

Shuuuuuuuu… cállate muchacho- le dijo el desconocido en su oreja, aquella vos le sonaba tan familiar para él, como una voz del pasado que regresaba para molestarlo nuevamente- nadie les hará daño… será mejor que cooperes o la niña puede salir herida- al escucharlo Edward dejo de luchar para liberarse- solo deben caminar sin hacer ningún movimiento extraño recuerda que tenemos armas-

Edward trato de ver de reojo quien era el hombre que lo apresaba pero al intentar moverse su brazo era apretado más en contra de su cuerpo, no pudo evitar de que de su boca saliesen sonidos de dolor; Alphonse estaba prácticamente controlado por los otros dos sujetos, en total eran cuatro hombres, ya al observarlos bien Ed supo que no tenían la contextura física de simples civiles, los llevaron a empujones hacia un carro que estaba cerca de ahí, en ese momento Edward se pregunto donde rayos se habían metido todos las personas de aquel lugar, ni siquiera el inepto de Fedrerick se encontraba allí en ese momento. Cuando estaban subiendo a Danielle en el vehiculo esta grito lo más fuerte que pudo y empujaba con fuerza, ante la distracción que hizo la chica Edward logro liberarse de el agarre de su captor empujando con su cuerpo al sujeto que lo apresaba para alejarlo de si y luego golpearlo con su brazo de metal en el estomago, el hombre cayo al suelo sin aire. Inmediatamente los que estaban apresando a Alphonse reaccionaron apuntando a la cabeza de este con una pistola, al ver esto Edward detuvo toda acción que estuviese haciendo, no arriesgaría a Al así, levanto las manos en señal de rendición. Ya Danielle estaba inconsciente en el asiento de atrás junto a uno de los sujetos. Ed solo pudo observar todo sin poder hacer nada, momentos después sintió un golpe en su nuca que inevitablemente le hizo perder la conciencia no sin antes escuchar atrás de su espalda la voz ronca y segura del coronel Mustang decir: eso fue por el golpe a mí estomago.