En esta ocasión, no pongo los miembros de cada banda y sus edades ya que lo pondré en mi pág de BashonoAotsuki.

Capítulo dedicado a SkuAg, amiga tal como te prometí.

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Realidad que duele

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La noche caía, el silencio estaba presente, dentro de la habitación una tensión que fácilmente se podría cortar. Yamato sentado en su cama con los ojos cerrados expresando de esa manera su dolor y su impotencia, no se atrevía a dirigir la mirada a sus dos fieles aliados y ahora amigos y confidentes donde ya conocían la verdad sobre el joven Takeru.

Sus rostros era de la mayor de todas las sorpresas y la incredulidad de que Taichi Yagami cometiese aquel ultrajo sobre un adolescente, sobre un chico.

-¿estás… estás… estás seguro qué Taichi hizo eso? –preguntó Ryo sin creerse aquella confesión.

-yo también quedé aterrorizado al enterarme, pero todo lo que os he contado es la dolorosa verdad.

-¡¿y solo porque creyó que Takeru fue el que violó a Hikari¡¡Menuda venganza la suya!! –escupió con asco Kouji sintiendo un odio más fuerte que el que Yamato albergaba.

Yamato solo sonrió débilmente. Abrió los ojos encontrando la furia y el deseo de venganza en sus dos compañeros.

-sé como os sentís, pero recordad que seré yo quién mate a Taichi.

-ahora estás muy malherido Yamato. Estoy convencido que Taichi querrá aprovecharse de eso y atacarnos dentro de poco. –agregó Ryo.

-lo sé. Ese tipo es un mal nacido y retorcido. Quiere mi cabeza como yo la suya. Pero no se atreve a cortármela por el vínculo de amistad que antes nos unía. Se siente desconcertado ante eso. –apoyando el peso de su cuerpo en la cabecera- en ese aspecto él y yo somos distintos porque a mí no me importaría matarle a sangre fría. Después de todo yo soy el lobo.

-de todas maneras, no está de más prevenir. –continuó Akiyama- si tú quieres matarle, te concederemos ese honor, pero déjanos vengar lo ocurrido con Takeru y lo que hoy te ha hecho.

-por una vez has dicho algo con sentido. –dijo Kouji crujiendo los nudillos- Yamato no intentes detenernos porque iremos de igual manera. –sabiendo como era su líder.

-no pienso hacerlo. –concluyó el rubio.

-Yamato, -empezó Kouji- respeto a lo de la violación de Hikari, dices que sabes quién ha sido¿acaso fue Takuya?

La verdad es que poco le importaba lo que le hubiera sucedido a la hermana de Taichi, pero si Takuya fuese el culpable, tendría que andarse con ojo si tenía intenciones de hacerle lo mismo a Izumi. No era imbécil para saber que Kanbara todavía andaba obsesionado con la rubia, era tan obvio que lo asqueaba.

-es imposible. –negó Ryo- Takuya no tendría motivos para violar a Hikari. En todo caso, sería Daisuke ya que estaba enamorado de ella. ¿No?

Yamato les miró seriamente. Si les confesaba quién era el autor, estaba seguro de que su compañero lo perseguiría para matarle como él con Taichi. Y no quería que viviese el mismo calvario y arrepentirse una vez cometida la tragedia.

-id con cuidado. –fue su respuesta y antes de que empezaran a quejarse- y si podéis… decidle a Sora que lo nuestro ha terminado.

Ryo y Kouji observaron como su rostro se había vuelto inexpresivo. Su líder había desviado la mirada hacia la ventana como si en el fondo aquella ruptura le doliera en lo más profundo y lo encontraron injusto. Injusto porque ellos mejor que nadie comprendían que en ese estado lo mejor era callarse y no protestar sobre el antiguo tema que les tenía en vilo.

Yamato había jugado en ese momento inteligentemente sus cartas.

o.o.o.o.o.o

Estaba destrozado, sumamente dolorido y ¿la culpa¿Quién tenía la culpa? Él mismo por imbécil. Por pensar en su venganza. Por tener ojos en el pasado. Por no ver el presente ni pensar en el futuro.

Hasta ahora solo se movía como una marioneta. Alguien manejaba los hilos pero su alma seguía en lo que había sucedido años atrás. En el día en que vio a su hermana violada, inconsciente, en coma, sin ver jamás aquella sonrisa risueña. Sin poder verla nunca más.

Esa había sido la última vez que había visto su cuerpo. Alguien se la había llevado y solo tenía en mente al culpable de su violación.

Apretó con fuerza sus puños viéndose sangre deslizándose hasta rozar su muñeca y su antebrazo.

Los mataría, ese siempre fue su objetivo. Ambos hermanos arderían en el mismísimo infierno.

Pero ahora, devuelta al mundo real, al presente se había percatado que era un completo miserable egocéntrico.

Ella, la mujer que le había soportado, la que estaba a su lado ahora le odiaba. Le quería muerto. Había intentado matarle.

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Flash back:

"-parece que te odia. –dijo Junpei con nerviosismo.

-eso no es nada nuevo. –procediendo a caminar nuevamente- de todas formas, iré a hablar con ella ahora mismo y arreglarlo.

-esto... –vacilando con miedo. Taichi sin embargo, seguía su camino- creo que... esto... no deberías ir... es que... no es que simplemente te odie, sino que te detesta... te aborrece... ella no quiere saber nada de ti... cada vez que te nombrábamos se ponía como una histérica y chillaba como una loca..."

Esas fueron sus palabras y Taichi frente a la puerta que separaba a su novia de él no sabía que decir para calmarla. Recordaba que Juri le había rogado entre lágrimas que la devolviera a la realidad. No había entendido bien eso.

-Mimi. –llamando a la puerta. Generalmente habría abierto sin más, después de todo esa era su habitación pero quería estar preparado para lo que tendría dentro.

Nada.

Todo silencio en el interior.

Movió el picaporte y al mirar se quedó asombrado al ver aquella escena. Toda la habitación revuelta como si entrase un ladrón y buscase algo desesperadamente que no daba encontrado.

Asustado corrió hacia Mimi que estaba de espaldas a él de rodillas en el suelo.

-Mimi¿qué…?

-¡¡no me toques¡¡Vete!! –gritó con la respiración agitada.

Taichi paró a escasos centímetros y no por sus palabras sino al descubrir un arma entre sus manos.

-Mimi, dame eso… -pidió lentamente.

-¡¡vete de aquí¡Lárgate! –mirándole con ojos extraños que Taichi supo descifrar como cuando alguien alcanza la locura. Ahora comprendía lo que Juri le había dicho.

-Mimi… por favor… dame eso…

-¡¡vete!! –apuntándole con los brazos temblando pero decidida a dispararle.

¿Qué hacer? Estaba asustado. No podía irse porque quién le aseguraba que con esa arma ella se quitara la vida, pero también estaba su seguridad, necesitaba seguir vivo para cumplir su venganza.

-Mimi… -acercándose a ella.

Un fuerte estruendo, sangre, lágrimas y un corazón hecho añicos.

Él estaba paralizado, mirándola sorprendido sin dolor, sin sentir nada, solo el de la decepción. Ella le había disparado, ella no había vacilado, ella había fallado, ella le había rozado la mejilla dejándole la cicatriz de un amor muerto.

El arma resbaló entre las manos femeninas, temblorosa acercó su mano para cerciorarse que eso había sido real, que ella había sido la culpable de que él tuviese esa herida sangrante. Al escuchar como la sangre caía sobre el piso, paró su mano a medio camino con más miedo. Se separó de él asustada, con el labio inferior temblándole de miedo, de miedo por lo que él pudiera hacerle.

-lo siento… lo siento… -murmuró una y otra vez- lo siento… lo siento…

-Taichi-san¿qué sucede? –apareciendo ahí toda la banda yuuki- hemos oído un disparo.

Fueron segundos para que comprendieran lo que había pasado.

-Juri, Iori quedaos con ella. –saliendo de esa habitación que por alguna razón le parecía que alguien la había embrujado.

Inexpresivo, destrozado pasó entre sus aliados sin poder ver como uno de ellos sonreía triunfante con el camino libre para cumplir tras muchos años sus ansiados planes.

Fin flash back

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Tenía ganas de llorar, de gritar, de morirse. Todos los que confiaba le traicionaban con el paso del tiempo. Ya no tenía a nadie con quién reír, con quién desahogarse, con quién confiar, con quién sentirse a gusto. A nadie.

-es muy raro que el líder ande sin sus… ¿cómo las llamó nuestro líder? –escuchó una voz conocida por lo que alzó la cabeza.

-niwatori. (NA: en el capítulo anterior creo que no lo puse por lo que niwatori significa gallina) Aunque esta vez el gallo anda de camino hacia la carnicería. ¿Qué no lo ves desplumado? –otra voz conocida y Yagami se puso en alerta.

Ahí delante estaban las dos manos derechas del líder okami y por sus caras algo le decía que estaban dispuestos a cobrarse lo que Yamato había padecido.

¿Por qué tuvo que ser un descuidado y marcharse de la base en solitario¿Por qué no podía amargarse en alguna habitación?

A quién se engañaba, conocía la verdad. Sabía que sus enemigos irían tras él para devolverle lo de Yamato. Por ello estaba allí solo, esperándoles, esperando que ellos le dieran el dolor que quería por lo sucedido con Mimi.

Bajó la cabeza, con una sonrisa triste y con la guardia baja, esperó al incesante dolor y sufrimiento que solo los okami podrían ofrecerle.

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Ellos seguían golpeando, pese a que Taichi no hacía ningún esfuerzo por defenderse. Se mantenía tirado en el suelo, sintiendo cada patada, cada costilla romperse, cada herida sobre su rostro, pero ninguna de ellas tan fuerte como el que Mimi le había hecho.

Las patadas cesaron, el dolor se intensificó como si aquellos golpes recibidos fuesen una cura, los escuchó correr, luego voces de sus aliados y perdió el conocimiento.

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Los yuuki habían llegado, pero por lo menos Kouji y él habían logrado desquitarse por lo ocurrido con Takeru y lo de Yamato. Estaban convencidos de que con eso, ellos estaban en paz. Ahora solo quedaba que Yamato se recuperara, desafiar a Taichi, matarle y después… negó con la cabeza. No quería pensar en ese después ya que múltiples posibilidades y ninguna buena barajaba en su mente. Tenía que concentrarse en aquella misión. Pasarle aquel mensaje a Sora. No tenía mucho tiempo. Kouji se había quedado haciendo guardia y él estaba dentro de la base enemiga. Pese a que los de mayor importancia estaban ayudando a Taichi, eso no implicaba que corriera gran riesgo paseándose por aquel terreno.

-especialmente porque no tengo ni idea de donde puede estar. –murmuró fastidiado.

Andando se fijó como una puerta se abría, por lo que inmediato se ocultó. De ahí salía Daisuke con una bandeja de vendajes extremadamente manchados en sangre. Vio como Motomiya se perdía en la lejanía y cuando ya no hubo nadie que lo hallara, abrió la puerta encontrándose con unas escaleras que subían. Inspeccionó el exterior y se aventuró a descubrir hacia donde le llevarían.

No fueron muchos escalones pero comprobó que estaban ligeramente llenos de polvo como el pasa manos y las paredes. Y lo que vio después le llamó la atención. Una puerta que se asimilaba a la de una prisión. Por la mirilla vio a la persona de su destino sentada, pálida e inconsciente. Una cama con las sábanas deshechas indicando que había sido usado y una jeringuilla en la mesita.

¿Los yuuki habían encarcelado a la hermanastra del líder¿La estaban maltratando¿Taichi había dado la orden?

Esos eran sus pensamientos y era algo que no podía creer. Aunque tras lo que le había hecho a Takeru no tendría porque sorprenderle.

Con la cabeza dándole vueltas, se marchó de aquel lugar antes que le atraparan, pues en ese instante él era como un conejillo indefenso entre sus cazadores.

o.o.o.o.o.o

Esa misma noche, en la guarida okami Yamato escuchaba atentamente el relato que sus dos amigos le daban sobre lo ocurrido hace unas horas.

-así que al final fue socorrido por los suyos. –dijo una vez terminada la historia, sin embargo el matiz que había usado era el de alivio y eso fue bastante perceptivo para sus acompañantes.

-¿Yamato no me digas que todavía piensas en él como tu mejor amigo? Tú mismo dijiste que eras diferente a él, que lo matarías a sangre fría. ¿O es que solo fue de boquilla?

-Kouji… no lo entiendes…

-¡¿ENTENDER EL QUÉ¡¡MALDITA SEA¡¡SI KOICHI FUESE VIOLADO POR MI MEJOR AMIGO NO DUDARÍA EN MATARLO!!

-Kouji. –le reprendió Ryo suavemente.

-¡¡NO PIENSO CALLARME¡¡ESTAMOS ANTE UNA GUERRA SIN SENTIDO¡¡HAN PASADO AÑOS Y LO ÚNICO QUE HACEN TANTO YAMATO COMO TAICHI ES INSULTARSE¡¡UNOS PUÑETAZOS PROPIOS DE CHICA PERO NO HAY EL VERDADERO DESEO DE MATAR¡¿QUÉ NECESITAS YAMATO¡¿QUÉ NECESITAS PARA MATAR A TAICHI¡¡EL CADÁVER DE TAKERU¡¿EH?!

Respirando con dificultad, soltando lo que Minamoto tenía en su interior, completamente frustrado como nunca en su vida había estado, salió del cuarto dando un portazo moviendo los pocos objetos que había dentro.

-Yamato…

-tiene razón. –cortándole- así que no te molestes en excusarle. Durante estos años solo hemos luchado con palabras, hemos lanzado amenazas pero nunca hubo hechos porque él fue mi mejor amigo. Si llegase a matarle yo iría con él.

-pero¿qué estás diciendo?

-Ryo, somos dos bandas que en un tiempo pasado fueron amigos. ¿Te sentirías bien si mataras a uno de ellos?

-no… pero…

-olvida ese tema. Ya nos preocuparemos en su momento. Por cierto¿cómo ha reaccionado Sora?

El moreno se puso nervioso. La imagen de la pelirroja venía a su mente.

¿Debía decírselo?

¡No!

Su líder quería cortar la relación que mantenía con la hermanastra del líder yuuki, pero eso no significaba que Yamato no siguiera enamorado. Estaba convencido que si le relataba lo que había visto, Ishida iría a por ella aún malherido.

-no la pude encontrar.

-vaya… -algo deprimido pero al mismo tiempo aliviado.

-eh… Yamato voy a ver que hace Ruki.

El aturdimiento que el líder tenía, impidió ver que una de sus manos derechas ocultaba algo bastante perceptible.

Una vez que se hubo quedado solo, el rubio no pudo más que romperse la cabeza. Igual que Akiyama, igual que Taichi se encontraba desorientado y sin saber que hacer. Aunque su caso era sobre el futuro. ¿Qué haría una vez que todo acabase? No podía permitirse el lujo de vivir tranquilamente con el tormento de haber matado a alguien. Y que ese alguien fuese precisamente su mejor amigo no le ayudaba mucho.

o.o.o.o.o.o

Era noche, todo estaba muy oscuro, el graznar de las aves, todo en conjunto daban un paisaje tétrico. Eso era lo que Sora pensaba. En su cabeza se sentía prisionera de una mansión encantada donde el monstruo la ultrajaba y la tenía a orillas de la muerte. Ese monstruo se había quitado su disfraz ante ella, desvelándole toda la verdad. Matar a su hermanastro y a su querido Yamato ese eran sus objetivos principales.

Los estaba enfrentando cuando ambos eran inocentes, cuando él era el culpable de todo. Tenía que hacer algo, le gritaba su yo interno, pero estaba asustada muy asustada. No tenía fuerzas para nada. Solo para pensar, pensar en ¿por qué¿Por qué él estaba haciéndole eso¿Por qué él?

Solo de pensar en él, la piel se le puso de gallina y estremecimientos recorrió por toda su espina dorsal como si tratara con el mismísimo demonio.

Yamato, tenía que pensar en Yamato.

Solo fue que en su mente resonara su nombre para sentirse mejor. Aunque solo un poco.

Había pasado tanto tiempo desde que lo había visto que comenzaba a echarlo de menos.

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"-ese Yamato me las va a pagar con creces, voy hacer que sufra como nunca ha sentido."

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Se acordó de lo último que su hermanastro había dicho. ¿Qué habría pasado¿Qué habría hecho Taichi contra Yamato?

Tras haber sido encerrada y ultrajada por su agresor, su mente había quedado vacía olvidándose del rubio Ishida por completo.

-Ya… ma… to…

Como si la hubieran escuchado, la puerta se abrió de par en par donde el culpable sonreía torcidamente.

Yamato quedó en un segundo plano y en su cerebro solo había el miedo y la desesperación.

-Yamato no vendrá a rescatarte Sorita. Gracias a tu hermanito, el pobre ahora está malherido, incapaz de moverse. Pero tranquila que su agonía muy pronto terminará. Pronto, muy pronto lo enterraremos bajo tierra.

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Días más tarde, una madrugada en la más profunda oscuridad miembros de la banda yuuki se reunían para tratar algo de alto secreto y que su líder desconocía.

-¿de verdad tenemos que hacer eso? –preguntó uno como sino le gustara la idea.

-no te rajes ahora Daisuke. –le recriminó su acompañante molesto.

-es que… no es por Takeru, al contrario, quiero matarlo más que Taichi-san… pero Hikari-chan…

-ella es igual de culpable que Takeru. Ambos sabiendo de los sentimientos tan evidentes que tenías hacia Hikari, empezaron a salir como si se mofaran de ti.

-¿te crees que no me di cuenta de eso, imbécil? Solo con recordar sus sonrisitas me dan arcadas. Dakedo… –apretando los puños- ¡¿por qué tuviste que ser tú el que violase a Hikari-chan?! –más furioso.

-¿no me digas que todavía sigues resentido por eso? –sin tomarle mucha importancia.

-¡¡sabíais que a mí no me hubiera importado¡¡Prefería ser yo el que la violara!!

-Daisuke, todos y con todos hablo también de Taichi, sabían de la obsesión que tenías hacia Hikari. Recuerda que Taichi antes de saber que supuestamente Takeru la había violado, te había acusado a ti.

-fue el baka de Yamato. –frustrado- él sabía perfectamente que tú eras el culpable. No sé por qué me culpó a mí.

-ese tipo tiene una especie de sexto sentido. Seguro que sospechaba que tú estabas involucrado o vete a saber.

-pues el puñetazo que me dio Taichi-san no me hizo gracia.

-míralo como una pequeña desgracia, después de todo cuando Taichi creyó que su hermanita fue violada por Takeru ayudado por Yamato te pidió disculpas casi de rodillas. –riéndose- es un ingenuo y lo sigue siendo. Nuestro líder ignora nuestros ocultos objetivos. Lo que ahora estamos a punto de conseguir, antes habría resultado una mera ilusión.

-¡ja¿Y no es esto una ilusión? Que Taichi-san mate a ese bastardo de Yamato y viceversa… ya lo has visto el otro día, Taichi-san nos paró cuando podíamos haberle matado. Él aún piensa en Yamato como su mejor amigo.

-por eso hay que matarles. A Takeru y a Hikari. Eso será la bomba que les ciegue y la palabra amistad sea algo banal. Se matarán entre ellos y así podré tener lo que he anhelado y que ese maldito okami me arrebató. –murmurando entre dientes.

CONTINUARÁ…

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Notas de la autora:

Ante todo perdón por el retraso, lo siento muchísimo pero la inspiración no me venía para este fic, a pesar de que tenía las ideas y cuando me vino en tres días lo tenía terminado. Quedó mal escrito, lo sé, pero en fin, vosotros sois los que opináis y si os decepcionó pues que se le va hacer.

Sé que en este capítulo apenas hubo sorato, pero, en mi opinión, creo que era necesario para saber algunas cosas como por ejemplo lo que tanto queríais saber y yo para fastidiar más lo medio desvelo. Jejeje.

Bueno, ahora ya se sabe lo que pasó con Takeru, Yama se lo confió a Ryo y Kouji, Daisuke es uno de los responsables, Mimi odia a Taichi y éste anda abatido, Sora está prisionera y solo Ryo lo sabe. Y ahora quieren matar a Takeru y a Hikari. Con todos estos datos, supongo que os estaréis haciendo que estamos cerca del final. En el siguiente capítulo habrá alguien malherido de muerte.

Besos a todas y a todos y muchas por los reviews que me dejáis. Las respuestas en mi pág de BashonoAotsuki que pondré mañana.

'Atori'