Tú eres mi única felicidad.
Capítulo 7
En el capítulo anterior:
—Señor Sesshomaru ¿Y si vamos a visitar a la señorita Kagome?-propuso haciendo que el mayor la mirara.
—No podemos hacer eso Rin no sabemos si está en asa o salió a pasear.-comentó tratando de convencerla de desistir.
—Ande Señor Sesshomaru, yo sé que quiere verla.-adivinó con naturalidad.
—Está bien Rin toma tu abrigo. Iremos a casa de la madre de Kagome.-aceptó rendido.
Al escuchar esto salto de gusto. El platinado tomó su saco se lo colocó y subieron al auto emprendiendo camino a casa de su futura suegra.
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Sesshomaru conducía sin decir nada; a simple vista parecía enojado de tan concentrado que estaba a la hora de manejar que no decía nada. Rin iba tarareando una de canción.
Después de una hora estaciono el auto y le dijo que bajara por un ramo de rosas y así lo hizo la infante. Al regresar se pusieron en marcha otra vez y en menos de quince minutos ya estaban frente a la casa dónde alguna vez vivió Kagome.
— Rin hemos llegado.-indicó.
— ¿Enserio?- preguntó incrédula la menor.
— Si mira baja con el ramo de rosas y toca esa puerta — apuntó a una puerta de color rojizo con un pequeño foco fluorescente arriba. —No le digas que yo he venido hasta que me vea ella misma - añadió antes de que la menor se bajara.
Así Rin hizo lo que el platinado le ordenó, caminó y toco la puerta, como lo esperaba Kagome abrió la puerta para llevarse una gran sorpresa al ver a la pequeña ahí parada con su abrigo y un ramo de rosas azules, miro hacia todos lados en busca de Sesshomaru y no dio con él, eso la puso algo triste.
—Rin que sorpresa ¿Dónde está Sesshomaru? - cargó a la pequeña para darle un beso en su frente.
—Él debería de estar ahí. - la pequeña señaló frente a otra dónde había un lujoso carro pero se podía apreciar que no había nadie a bordo.
—Señorita Kagome ¿le alegra verme? –cuestionó inocentemente.
Entonces sintió a alguien acercarse a su espalda y taparle los ojos.
— Claro que me alegra verte.-toco las manos que le cubrían los ojos —Sesshomaru.-susurró y enseguida las manos desaparecieron.
— ¿Sorpresa?
— Que lindos ¿Por qué no me dijeron que venían? - reprochó ella haciendo un tierno puchero.
— Porque quería que fuera una sorpresa para usted Señorita Kagome.-explicó la niña con ternura.
—Oh Rin, gracias.-mencionó para después bajarla de sus brazos.
Entraron a la casa Higurashi, todos estaban a la mesa listos para la cena. Naomi al ver a Sesshomaru sonrío.
—Mira que tenemos aquí, sí que has crecido muchacho. - Naomi se levantó y trajo dos sillas a la mesa para que los invitados les acompañaran en la cena.
—Naomi no ha cambiado en nada. - se limitó a decir el joven.
— ¿Quién es la pequeña? –inquirió Souta.
— Soy la hija de Kagome. - respondió a todos, incluyendo a Sesshomaru aunque no lo demostró como los demás a la mesa.
— ¿Higurashi Kagome cómo es que tienes una hija y yo ni enterada?-comentó Naomi algo molesta.
— Rin no digas mentiras, Kagome no es tu mamá.-regañó mirándola algo severo.
—Sesshomaru.-musitó Kagome dándole un ligero codazo.
—Yo quiero que Kagome sea mi mamá.-admitió en voz baja, pero todos la escucharon.
—Y lo soy Rin. -le regalo una sonrisa y comenzaron con la cena.
Esa noche había sido hermosa, Sesshomaru se mantenía serio pero en cambió Rin preguntaba muchas cosas sobre Kagome, resulto que la niña se emocionó al saber que ella se parecía a Kagome de pequeña.
El reloj marco las 11:00 de la noche y hora en que tenían que regresar, pasarían por Rin a primera hora mañana.
— Rin despídete nos vamos. - Ordenó el peliplateado.
— Pero quiero quedarme un rato más. - se abrazó a Kagome y cerró los ojos.
— Rin nos vamos.-repitió de nuevo. — ¿Kagome vas a tu casa?
— Si ¿Porque?
— Yo te llevo. - se ofreció amablemente.
—Bien, solo deja tomo mis cosas y nos vamos.-accedió poniéndose de pie.
Rin salto de gusto y se despidió de toda la familia de su futura madre.
— Iré encendiendo el auto, con permiso fue un gusto saludarles de nuevo Naomi. - Sesshomaru se retiró.
Rin iba sujetando la mano de la joven con una enorme sonrisa abrió la puerta trasera y la infante abordó, la azabache hizo lo mismo pero en el asiento del copiloto.
Nadie hablo en el camino, solo se escuchaba la música del radio.
— Gracias.-exclamó a poco de llegar a su destino.
— ¿Porque?
— Por haber ido a casa de mi madre. - expresó sonriendo un poco al vidrio de su ventana.
— Lo hice porque Rin quería verte.- dijo, lo primero que se le ocurrió.
—Ya veo.-Ella no estaba del todo convencida por aquella mentira blanca de su novio. — ¿No querías verme?
— No pienses eso. - aparcó el carro fuera de su casa y por fin la miró.
— Hmp.- fue lo único que salió de los labios de ella antes de ser capturados por los de él.
La muchacha se bajó del auto toda roja, era muy tarde y tendría que levantarse temprano la mañana siguiente. Se apresuró a entrar a su casa.
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Los rayos del sol lo despertaron mirando su reloj de mano se levantó tomando una toalla para adentrarse al baño hoy sería un largo día era lunes ¿qué podía esperar? puso a llenar la enorme tina mientras se afeitaba, ya le hacía falta, cuando terminó se sumergió en la tina el agua le llegaba al pecho se relajó tenía una hora antes de que llegaran por Rin y el irse a trabajar. Colocó un poco de shamphoo en sus manos para ponérselo sobre el cuero cabelludo de mejor manera comenzó dando pequeños masajes a su cuero cabelludo para después enjuagarse y comenzar con el cuerpo delicadamente pasaba el estropajo, cuando terminó se puso la toalla tapándose "eso" saliendo del baño se dirigió hasta su armario y sacó un traje gris con una camisa azul cielo haciendo juego con una corbata negra.
Caminó hasta la cocina y Rin ya lo esperaba para desayunar antes de irse de su casa.
— Buenos días Señor Sesshomaru. - saludo la niña pero no obtuvo respuesta alguna de su parte.
En cambio simplemente este caminó hasta el refrigerador y saco un helado de vainilla y otro de chocolate a continuación prendió la waffle ra preparó la mezcla para verterla en el aparato, eran los preferidos de Rin.
—Rin aquí tienes tu waffle ¿Vainilla o chocolate?-ofreció mostrando ambos botes de helado.
—Chocolate por favor. - respondió sonriente.
A lo que Sesshomaru sirvió dos bolas de chocolate sobre su wafle para después dirigirse a la cafetera y servirse un poco para sentarse al lado de Rin con su propio wafle pero, este con helado de vainilla.
— Gracias Señor Sesshomaru estuvo delicioso.-agradeció al terminar su desayuno.
La infante se levantó con sus trastes sucios en las manos para lavarlos.
Veinte minutos después llegaron por ella y como era de costumbre no quería regresar pero al final Sesshomaru la convenció diciendo que si podía mañana llevaría a Kagome a que la visitara. Una vez que Rin se marchó él también salió hacia su trabajo sobre su deportivo rojo.
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Kagome se levantó más obligada que de ganas, lunes día de trabajo y como de costumbre se metió al baño se lavó los dientes al terminar se dio una ducha rápida, en menos de veinte minutos tenía que estar en el trabajo. Cuando salió una pequeña toalla color rosa apenas le cubría el cuerpo.
Estaba de pie frente a su armario sacando un vestido verde que había sido regalo de Sesshomaru en su primer mes.
Salió caminó a su trabajo y justo cuando estaba en la entrada su móvil sonó, era de la estación policíaca.
— Hola.-atendió ella primero.
— ¿Higurashi Kagome? -habló un hombre al otro lado del teléfono.
— Ella habla. –respondió tranquilamente.
— Le queremos informar que Taisho Inuyasha ha escapado cuando se trasladaba a la cárcel.-comunicó el hombre.
Acto seguido la azabache se tensó, colgando el teléfono.
¿Ahora que iba a hacer?
Continuará...
Chan chan... ¿Qué pasará con Kagome?
