No estaba del todo acostumbrada a esto, mucho menos a tratar adultos escépticos y gruñones, un simple golpe y los dejaba inconsciente para su comodidad.
La mujer se limpió la frente con el antebrazo cansada, ¿cuantos varia había curado ya? Más de 50 al menos, la mujer miro con una sonrisa la luna salir, a pesar de ser invierno el cielo estaba despejado y con eso significaba que había mejor visión para atacar, así su familia tendría un mejor resultado en todo lo que debían hacer, estaba nerviosa ciertamente pero solo se quedó atendiendo a los miembros, no era una religiosa ni nada para quedarse sentada rezando, tenía mucho trabajo para preocuparse de eso.
Mientras tanto el castaño terminaban de encerrar a una de las tantas familias corruptas que estaban atacando a las familias en el sur de Italia, Varia, Cedef, los Cavallone e incluso la familia Simón se habían unido en esta cruzada contra aquellos miembros de la mafia que las personas tildaban de terroristas. Miro la luna un momento para pensar cuantos días llevaba sin ver a su sol, 23 días exactamente, un verdadero infierno para él, al menos sabía que con Xanxus ella estaría a salvo, pero aún permanecía inquieto, estaban en medio de la planeación de su boda y ellos tenían esta guerra, se sentía culpable eso no lo podía ocultar. Por lo que indicaba esta noche debían encerrar a los jefes, se mantenía al frente con Dino y Enma esperando el momento
Realmente cuando pensaba encontrarse con su prometida no era con una bala metida en el brazo, le daría un ataque y le golpearía con fuerza, de eso estaba seguro, no le dolía tanto la bala como le dolería el regaño. Su mano derecha le ayudo a sentarse en la camilla a pesar de que podía caminar perfectamente, apretó un poco su brazo para detener la sangre antes de que ella entrara, pero no sirvió de nada, seguía sangrando lentamente. Pronto apareció mirando su tablilla cuando levanto la vista y la dejo caer de golpe, estaba atónita, se acercó lentamente al castaño mientras el trataba de darle escusas, tratando de que no le golpeara, pero solo le rodeo con los brazos un momento antes de regalarle un beso en los labios
-menos mal que estas vivo, mi león
-Nyssa-dijo sonriente- ya estoy en casa
-descuida cariño, te quitare esa bala en un momento
-¿cómo sabias que es una bala?
-lentes de contacto cariño-dijo mirando su brazo- calibre pequeño, coseré bien y luego sanare con la llama ¿ok?
-entendido, doctora Di Fiore… ¿conservaras tu apellido?
-por supuesto, es el de mi padre, no te ofendas cariño, todos nuestros niños tendrán tu apellido
-ok-sonríe- ¿cuántos niños quieres?
-los que tu desees… a mí me gustan los niños
-dos será más que suficiente
-si tienes razón, está bien que seamos Vongola y no tengamos problemas de dinero, pero más de dos sería un problema
-si-dijo limpiando la herida- cariño dolerá
-ya me di cuenta-dijo apretando los ojos
-¿vamos a tener pronto hijos?... digo ¿te gustaría tenerlos pronto?
-no es problema para mí, cuando tú te sientas cómoda
-ese es el problema-dijo apartándose un poco- creo que tendremos que apresurarlo
-¿Qué?
-eso-dijo inyectándole anestesia en el brazo- mi León, ya tenemos un cachorro en camino
-¡tenemos que apresurar la boda!-dijo nervioso
-ya lo hice, en dos semanas
-gracias mi sol-dijo abrazándola- ¡estoy feliz!
-cariño-dijo tomándola aguja-quédate quieto luego hablaremos
Se sentía relajado de cierta manera se dejó caer tranquilo en la camilla mientras su prometida curaba tranquila su brazo, como si de las más simple herida se tratara, esperaba que la guerra no le hiciera más dura, no la quería más fría, ella estaba bien tal como estaba. Solo podía imaginar lo hermoso que podría ser su hijo con ella, un pequeño Vongola en camino, independiente fuera hombre o mujer tendría que ser un líder, un jefe Vongola, le aterraba de cierta manera obligar a un niño a hacer eso, pero pensaba en Dino, que a pesar de estar elegido de hace años nunca tuvo problemas. Incluso el, a sus trece años él supo que debía ser el jefe Vongola, se negó y resistió lo que más pudo, pero cuando finalmente ya no tubo opción tuvo que venir hasta Italia, aunque se habían enamorado un poco del entorno, fue amor a primera vista desde el avión, aquel verdor, podía sentirlo incluso en el aire, era un lugar maravillosos, el lugar que quería proteger
Estaba un poco mareado pero aun así abrió los ojos al increíble y ruidoso grito de Squalo al entrar a una sala donde habían un momento de hombres recuperándose, todos sanados la pelirroja, se refregó los ojos confuso y salió de la camilla, fue cuando el comandante Varia lo tomo del brazo y se lo llevo hasta fuera de un cuarto
-Tu mujer está aquí, espérala
-¿está bien?
-solo está reportándose con el jefe, basura
-Squalo-san… ¿Nyssa se ha sentido bien?
-claro que no, ella la te dijo ¿cierto? nosotros nos dimos cuenta y le realizamos un examen con nuestros científicos en la base, es información secreta y solo el jefe y yo lo sabemos
-gracias por cuidar de ella
-no necesita que la cuiden, le primer día hubo una gran pelea en la enfermería y ella los dejo en el suelo a todos
-me lo imagino-dijo con una gotita en la cien
Fue hasta que escucho un fuerte ruido que los dos se quedaron en silencio, de repente la puerta se abrió dejando salir de golpe a Belphegor con un hilo de sangre saliendo de la comisura de su boca, la mujer alzo la vista enojada, se acercó a él con sus tacones alto caminando tranquila, tomo al rubio por la camisa alzándolo con fuerza
-no vuelves a decir eso mi esposo ¿¡escuchaste?!
Le dio un certero golpe en la cara y lo lanzo al suelo mientras este lanzo una risita media inconsciente, el pelinegro solo levanto los pies a su escritorio y lanzo su estrepitosa risa, la mujer iba a volver a golpearle cuando el castaño le sujeto por los hombros para tranquilizarle, iba a darle un cabezazo pero Squalo le inyecto tranquilizante en el brazo. "cambios de humor" había escuchado que las mujeres que tendrían bebes pasaban por eso, pero jamás creyó que su esposa tendrá un cambio de humor a ira extrema, agarrar a Belphegor de por si no era fácil y mucho menos dejarlo en ese estado, le saco un diente con facilidad.
Miro a la mujer sobre la cama, la mansión estaba un poco destruida así que tuvieron que quedarse en la antigua casa de su madre, ahora la tenían como guarida, tenían algunos colchones inflables para que los guardianes durmieran en la sala y la pareja se acomodó en la vieja cama de la chica. El castaño miraba algunas de las viejas cosas de la mujer mientras ella se acomodaba en la cama, vio algunas de sus viejas partituras y saco una, el jamás había visto tantas canciones, se acercó emocionado hasta la mujer y se la entrego, hace unos meses se había vuelto costumbre que le pedía que el cantara una canción nueva de vez en cuando. Él le entrego el viejo papel y la mujer le miro sonriente, busco en su teléfono y se levantó animada al empezar a escuchar la melodía.
Listen, baby
Ain't no mountain high
Ain't no vally low
Ain't no river wide enough, baby
If you need me, call me
No matter where you are
No matter how far
Just call my name
I'll be there in a hurry
You don't have to worry
Mientras la mujer cantaba el comenzó a mecerla suavemente, su rostro se ilumino con una tímida y nerviosa sonrisa, era su mujer cantando como siempre, el bailando con ella y con el lugar iluminado, tal como lo soñó lejos de ella, la guerra se le había hecho eterna pero ya estaba bien. Todos sonrieron animados al escuchar la voz de la mujer, incluso su madre medio dormida, luego de que terminara la mujer lanzo a su esposo sobre la cama y se acostó a su lado tranquila abrazándole fuertemente.
-te extrañe, Nyssa… todas las noches
-¿y en el día no?-dijo riendo
-sabes a lo que me refiero-dijo sonrojado
-gracias por estar a salvo, Tsuna… por traer a todos enteros a casa-sonríe- no sabes lo feliz que me pone eso
-lo sé ¿Cómo estuvo varia?
-cansado, agotador, molesto-suspira- lo típico… por cierto… espero no te moleste que invitara a toda la familia a la boda
-era lo que debía hacerse-sonríe- no tengas miedo
-hace años que no la vez… es tu primer amor, dime que no te hará chispas
-¿chispas?
-ya sabes-dijo haciendo un corazón con sus mano-chispas
-solo hay una persona que me hace chispas y eres tu mi sol-dijo riendo- me haces chispas-dijo formando un corazón con sus manos
-tú también-dijo avergonzada-me haces chispas
-¡ustedes hacen chispas al extremo!-sonó desde la sala
-¡déjalos de una vez cabeza de césped!-dijo el peli plata-tranquilo Decimo usted y la señora sigan en sus asuntos
-oh vamos-dijo el pelinegro- ya lo hemos arruinado… vámonos a dormir, mañana hay que ir a ver la mansión
-oh por dios, cállense de una vez-dijo la mujer mayor-todos tenemos muchas cosas que hacer
-ok, mamma-dijeron todos al unísono
