Ya saben... ningun personaje mío...[por desgracia]... sólo la locateli historia!
Dolor, Idiotez
y "¡Maldición!"
Edward PV
Intenté salir de mi letargo al sentir un suave roce contra mi rostro, tan suave como el ala de una mariposa. Se sentía a gusto, completamente relajante, era tan delicado ese gesto, que sólo quería que mis ojos se abrieran para poder ver de quién procedía tan cariñosa y suave caricia. Pero mis ojos - ni ninguna otra parte de mi cuerpo- quisieron responder a mis órdenes de moverse. Me sentía frustrado, realmente era molesto no poder moverte, pero estar como consciente
Durante mi sueño, vi cosas raras, de las cuales estoy seguro que viví, pero que no estaba viviéndolas, fue algo realmente extraño, verme de nuevo frente al salón de Literatura, compartiendo proyecto con Bella, cuando mis padres nos dieron la noticia del cambio de casa.... Hasta recordé cuando Jasper y Rose trajeron a Nackro, un perro negro mezcla Boxer y Labrador, a casa, la cara de Esme, y la felicidad, parecida a la de un pequeño niño, de Carlisle.
Y soñar con ese recuerdo sí que fue estúpido. En fin.
Cuando comencé a relajarme, mis músculos cedieron un poco. Ahora más que nunca deseaba despertarme, puesto que sentí que unas gotitas caín contra mis manos, dándome a entender, que alguien estaba llorando. De seguro era Esme.
Más me aflijía el hecho de no poder despertar , y decirle a mi madre que no llorase, odiaba que lo hiciera, y más si era por mi causa, ya la he hecho sufrir bastante desde que estuve en su vientre, para que además, ahora, ya siendo mayorcito, le diese más penurias.
Nuevamente ordené a mis músculos moverse, obteniendo ahora resultados, puesto que mis párpados lograron abrirse. Pestañé un poco, ya que una intensa luz blanca me deba casi de lleno contra mis ojos, cégandolos momentáneamente. Además de que necesitaba con urgencia mis lentes, sin ellos no podía focalizar nada, todo mi alrededor era un mundo borroso.
Cuando pude controlar un poco mis ideas, y la vista (aunque con respecto a esto poco podía hacer), quise buscar mis lentes, y moví mi mano intentando encontrarlos en la mesa de noche de mi habitación.
Pero luego me di cuenta de que no estaba en mi habitación.
Mi pieza no estaba pintada de blanco, no tenía una gran luz blanca-cegadora, en mi mesa de noche no habían flores (en verdad vi un silueta borrosa con cosas rojas sobre este, lo que pude deducir que era un jarrón) , y a su lado no había un fierro que sostenía una ¿Bolsa?
Me tomó unos segundos comprender todo.
Primero esta no era mi habitación.
Segundo la bolsita que colgaba era suero, por ende, lo más seguro y sacándo conclusiones con mi primera afirmación de que todo era blanco, estaba en el hospital.
Y tercero, reconocí la silueta a mi lado, y no era precisamente mi madre. Su aroma era distinto. Era Bella.
- ¿Qué...- pregunté tratándo de incorporarme, mi voz salió rasposa y mi garganta, de por sí seca, se cerró en señal de protesta ante mi inesperada habla.
- ¡Edward!- interrumpió Bella poniéndo sus manos sobre mi pecho, mandando un escalofrío por mi cuerpo, para que volviese a mi antigua posición- No te muevas, iré a avisarle a Carlisle que ya despertaste...
- No, espera- gruñí, pero más salió como un graznido seco. Tuve que bajarme la mascarilla de oxígeno, porque comencé a toser incontroladamente.- Sácame, esto- pedí, o eso intenté decir.
- Sh-susurró Bella poniéndo su dedo sobre mis labios, mandando otro escalofrío por mi cuerpo- está bien. Tranquilo, me quedaré contigo- Tomó la mascarilla con su mano y la sacó por mi cabeza- ¿estás seguro que no pasará nada si te la saco?-preguntó preocupada, negué lentamente, sabía que sólo la había puesto, porque estaba inconsciente, y en cualquier momento podía dejar de respirar. Suspiró y se alejó un momento mientras yo cerraba los ojos. Escuché como servían un líquido, supuse que era agua, y Bella volvió a mi lado- Bebe un trago, es agua, tal vez te alivie un poco lo rasposa que está tu garganta.
Incliné la cabeza en señal de agradecimiento, no quise emitir nuevamente un sonido, temiendo que sonara como un lastimoso gemido. Bebí el agua con anhelo, sentí como el frío líquido recorría mi garganta, humedeciéndola y refrescándola . ¡Ah! ¡Qué delicia más grande!. Cerré los ojos de puro placer. Al terminar, los abrí y le entregué a Bella el vaso vacío de vuelta.
- ¿Quieres más?- preguntó dulcemente.
- Quiero mis lentes- gruñí, pero luego me arrepentí- por favor, es realmente frustrante ver todo borroso.
- Ya lo creo - murmuró, intenté moverme nuevamente, ganándome otra amonestación de su parte-, ¡por Dios, Edward!, no seas infantil, quédate quieto de una buena vez. Te entregaré enseguida tus lentes.
Me acosté nuevamente en la apestosa camilla y suspiré. Mujeres.
Bella se sentó a mi lado y me entregó mis preciados anteojos. Al instante en que me los coloqué mi mundo volvio a enfocarse y suspiré de puro alivio, miré a mi lado para agradecerle a Bella, pero me paralicé al darme cuenta de otra cosa. Ella era la de las suaves caricias, y por ende, la de las lágrimas. Sus ojos café chocolate estaban bordeados por líneas rojizas, y unas cuantas lágrimas rebeldes aún rodaban por sus mejillas sonrosadas, delatándola.
Cuando comencé a preguntarme, por qué razón, motivo o circunstancia Bella lloraba, la verdad me golpeó de frente, rememorando lo ocurrido en el Instituto.
Cuando Jacob comenzó a golpearme. La voz del Ángel, que por cierto era Bella. El grito de Rose. La lejana voz de mi padre. Bella acariciándome, Bella llorando...
- ¿Por qué lloras Bella?- pregunté mientras tomaba su delicada mano entre las mías.
- Porque...- suspiró y nuevas lágrimas comezaron a caer desde sus ojos- porque Rosalie tiene razón, todo esto es culpa mía.. des- desde que me co-com- hipó- comencé acercar a ti, te han pa-pasado cosas ma-malas, mamá siempre dice que... que- volvió a hipar- que soy como un imán para las des-desgra-cias.
- Bella...- intenté interumpirla, pero ella no me dejó seguir.
- Y ahora, tú haz pagado mi mala suerte- suspiró, sacándo un pañuelo de su bolsillo para secarse las lágrimas- y yo no quiero que nada malo te vuelva a suceder por mi culpa, nunca más.- Sentenció decidida.
Sonreí ante su convicción, aunque más bien creo que fue una mueca... Lo importante del asunto era que Bella se preocupaba por mí... Y eso me daba uan tremenda satisfacción.
- Gracias Bella- traté de sonreír y me llevé su mano hasta mis labios, depositando un beso en el dorso, provocándo un sutil sonrojo en su precioso rostro, mientras sus ojos marrones brillaban.
- Al fin se despertó el enfermo- una voz grave sonó a las espalda de Bella, haciéndo que saltase del susto, y que nuestra pequeña burbuja privada estallase. Mi padre estaba de pie junto a la puerta de la habitación- ¿Cómo te sientes, hijo?- preguntó mientras entraba.
- Un poco magullado- suspiré sin soltar la mano de Bella- como si me hubiese pasado un tren de carga por encima.
- No es para menos, -comentó- tienes tres cotillas rotas, miles de moretones en tu espalda, abdomen, brazos y piernas- suspiró- además de que por esas... lentillas, casi quedas ciego, gracias al cielo el que no te golpearon en los ojos, ni muy cerca; tu nariz se salvó, pero no para una próxima...
- No habrá una próxima vez, Doctor- interrumpió Bella, mi padre la miró con una sonrisa un tanto extraña y contrariada por su interrumpción, y ella se sonrojó.
- Como iba diciendo,- miró a Bella- no aguantará alguna vez otro golpe, llamase de puños, caída, etc., por lo que te dolerá bastante durante los próximos días.. tal vez, hasta semanas -negó con la cabeza, mientras soltaba un suspiro entre alivio y resignación, como si diciendome todo lo mal que estaba, se quitaba un gran peso de encima- nos diste un buen susto, hijo.
- Lo siento - murmuré. Intenté llenar mis pulmones de aire, pero el exagerado moviemiento, provocó que mis costillas doliesen- ¡auch! -gimoteé
- ¿Te sientes bien?- preguntó Bella volteándose a verme con ojos preocupados, intenté darle una cálida sonrisa, pero más fue una mueca. ¿Por qué todo lo que intentaba hacer me salía tan mediocre?. Odiaba esto.- ¡Te dije que no te movieras!, Por Dios, eres un porfiado.
- Ok, Ok, entendido, I don't move- intenté no reírme de su cara cuando rodó los ojos fastidiada.
- ¿Necesitas algo hijo?- preguntó papá mirándonos divertido. Se acercó a mi camilla y le dio unos golpecitos al suero [n/a: nosé pk las enfermeras hacen eso, pero mi hermana dijo ke se leía bn xD]- Bella, si quieres puedes marcharte a casa, ya es tarde y Charlie debe estar preocupado por ti - comentó
- Ya le hablé, no hay porblemas- sonrió mirando a mi padre- Gracias, pero prefiero quedarte aquí con Edward.
- No es necesario Be...- Comencé a protestar, pero un sonido desde la puerta me detuvo. Por aquella puertecita interrumpidora entró mi familia, con mi madre encabezándola.
-¡Oh Edward!, cariño estaba tan preocupada por ti, ¿cómo estás hijo?- Esme se me acercó casi que corriendo, por lo que Bella soltó mi mano y se alejó, dando paso a mi madre. Sentí su ausencia instantáneamente. Mi mano estaba cálida junto a la suya.
- Ahora estoy mejor má- respondí sonriéndole.
- No me vuelvas a hacer esto, Edward Anthony, no sabes lo preocupados que hemos estados todos por ti. La pobre Bella no se ha dado ningun respiro desde que te encontró, estoy segura que ni siquiera a comido; Jasper, igual que un león enjaulado, de aquí para allá, ¡me traía mareada!- alegó, miré a Jasper con una ceja arqueada, gesto que me devolvió con una encogida de hombros, restándole importancia a la situación- gracias a Dios, Alice ha podido calmarlo. ¡Y para qué hablar de Rosalie!- exclamó exasperada, a mi padre se le escapó una risita, y mi madre le mandó una carismática mirada.
- Esme, cariño, todo está bien.
- Perdón por las penurias pasadas, mamá- dije mirándola directamente a los ojos, tan verdes como los míos.
-Tu no tienes que pedir perdón, Nito- Rose miró significativamente a Bella, quien bajó la cabeza avergonzada.
- Tampoco fue de Bella, Rose- a veces Jasper era mi salvador, sinceramente, él siempre sabe cuáles son los sentimientos de las personas- sólo que Jacob e sun imbécil.
- Pero - contraatacó Rosalie-, si ella no hubiese terminado con Black, además de rondar a Edward como moscas en la miel, nada de esto habría sucedido. Ningun golpe ni visitas a los hospitales, amenazas, miedos... ¡Nada!
- Yo... creo... que...Yo... Yo me-mejor... me voy- tartamudeó Bella con voz ahogadas por las lágrimas que comenzaban a salir de sus ojos. No podía creer que Rosalie fuese tan dura con todo esto, esta vez verdaderamente se pasó de la raya. Totalmente.
- ¡No!, Bella- grité cuando tomó su bolso y salió de la habitación, ni siquiera se volteó a despedirse, ni darme una última mirada. Miré a Rosalie enfadado. No. Endemoniadamente enfadado ¿Quién se creía que era ella para venir y tratar de esa manera a mi Bella?, ¿La reina del mundo?.- ¡FUERA!- rugí mirandolos a todos. Jasper soltó una maldición y salió, luego le siguió su melliza y mi padre. Mi madre miraba alternadamente, boquiabierta, la puerta y yo. Cerré los ojos y solté un suspiro de frustración. Sentí que la puerta se cerraba suavemente. Abrí los ojos, y vi a mi madre sentada a mi lado.
- Quiero estar solo má, por favor- le rogué mirándola, mientras una sonrisa se extendía por su bello rostro en forma de corazón. Nosé porque mi madre siempre sonríe de una forma tan tranquilizadora- Mamá...
- Shh... bebé- su sonrisa se acrecentó con mi cara de horror, detestaba que me dijera bebé, estaba bastante grande- siempre serás mi bebé, Edward, nunca olvides eso- murmuró acariciando mi cabello con sus dedos, sus caricias eran suaves y reconfortantes. Tan exquisitas como las de Bella, pero a la vez, de una manera distinta- Si quieres que me vaya, sólo tienes que decirlo, hijo, y yo saldré por esa puerta.
Suspiré. En verdad necesitaba que ella estuviera conmigo. Aunque sonara mamón, mi relación con ella se dio mucho más fuerte. Tenemos un lazo de lucha conjunta, puesto que yo casi no nazco. Los embarazos de mamá siempre fueron de alto riesgo. Riesgo que aumentó aun más porque su primera vez fueron mellizos; por lo cual, los doctores le rogaron a mi madre que evitar quedar embarazada, porque exitía una alta probabilidad de que no sobrevivieran ni ella ni el bebé. Pero tiempo después mi madre descubrió que había desobedecido a los médicos, puesto que quedó embarazada.
A los pocos meses tuvo un aborto espontáneo.
Después de eso, mi madre cayó en una depresión horrible, la cual sumía en una gran tristeza a mi padre, y por ende a mis, en ese entonces, pequeños hermanos mayores.
Al año siguiente de la muerte de mi hermano, mamá se enteró que yo comenzaba a crecer en su vientre, por lo que fuimos cuidados el doble. Mamá no hacía nada sola, pasó casi la totalidad de su embarazo en cama. La mayoría de las fotos de mi madre embarazada, está en camisón. Mi abuela Elizabeth vino desde Inglaterra, exclusivamente para cuidarnos. ¡Imagínense!, si mi abuela no sale ni para los temblores. [n/a: nosé si habían escuchado este dicho, por lo emnos en mi país se dice bastante, y eske se spoen ke kuando hay un temblor, terremoto, estc. uno debe salir de casa =D] La cosa esque he sido cuidado en demasía desde que tengo uso de razón.
Y mamá no para de decirme que soy su bebé. Siempre me rindo ante sus caricias maternales, la quiero mucho. Todo gracias al apego temprano.
- ¿Cómo te sientes?
- Ya sabes- respondí- como si una ma...
-No- me interrumpió- no me refiero a lo puramente físico, sino, como te sientes de aquí- comento colocándo su mano sobre mi pecho, más especificamente en mi corazón.
- Mamá... no soy Rose- ironicé. Escuché una risita de su parte.
-Si lo sé cariño, lo he sabido desde siempre - volvió a reir. Nos quedamos unos segundos en silencio, Esme en todo momento me sostuvo la mirada. Se supone que las niñas son las que le cuentan sus sentimientos a las madres, ¿verdad?.- Sabes- comentó de repente- tú eres tan parecido a tu padre cuando era joven... y a la vez tan parecido a mi- sonrió- ¿sabías que tu abuelo tenía el pelo así, cobrizo, cuando lo conocí hace unos cuantos años?. Y tu papá también tiene unos cuantos en su maraña rubia.
- Y yo pensaba que mi color era una combinación de tu castaño y el rubio de papá.
-Puede ser- djo pensativa- Tú y tu padre son los biólogos, no yo- Volvió a reir con su suave y musical risa, al escucharla, era como estar en casa, mi madre era reconfortante en toda la dimensión de la palara.- el hecho de que Carlisle tuviera el cabello de tan difersos tonos... hacía que más me gustara.- suspiró soñadoramente. Emití una fuerte carcajada. Mis padres tenían una relación extraña- Entonces- prosiguió- ¿a ti también te gustan castañas?
Me quedé de una pieza al escuchar el comentario de mi madre. Se refería a Bella, por supuesto, ¿pero qué tanto podría haberse dado cuenta de mi atrcción hacia Bella?. Sabía que mamá era intuitiva, mas esta pregunta me había tomado por sorpresa.
- Vamos Edward, no saldrá de estas cuatro apredes, ya sabes que puedes confiar en mi.
- Mamá- le reproché- sabes que confío en ti...- me detuve unos momentos-,pero ¿esto no lo debería hablar con papá?. Es lo convencional.
Su musical risa llenó la habitación - ¡Desde cuando somos convencionales, bebé!, por Dios, vivimos escondidos de Forks, en pleno bosque. Mi esposo parece un modelo de revista. ¡Y para que hablar de mis hijos!, cual más hermoso que el otro.
- Tu también eres hermosa, mamá.
- Entonces, tengo dos hijos mellizos, que tienen cerca de 19 años, y aun no salen del Instituto- rió nuevamente- un pequeño que nos cuida desde el cielo. Y mi bebé es totalmente superdotado. En todos los aspectos- sonrió moviendo las cejas arriba-abajo constantemente. Me sonrojé violentamente.- Vamos bebé, te conozco como a la palma de mi mano. Yo sé que te gusta esa chica. Hasta un ciego podría darse cuenta. La forma en que la miras...
- La miro como a cualquier otra persona, mamá
- ¿Te acuerdas cuando molestabas a Jasper, - me preguntó de repente, la miré de forma interrogatoria- diciéndole que cuando veía a Alice, babeaba más que el perro de Pavlov? [n/a: espero que conozcan la teoría del reflejo condicionado de Ivan Pavlov, sino, abajo hay algo de info por si kedaron con dudas xD ]- Asentí y sonreí al recordarlo- Bueno yo diría que tu no estás tan lejos de parecerte a él.
Mi sonrisa murió instantáneamente -No mamá, estás equivocada- murmuré nervioso. Aunque dudaba que me creyera alguna palabra, me miró reprobatoriamente. Supiré en signo de rendición- Ok mamá. Sí, me gusta - una sonrisa de oreja a oreja apareció en su rostro-, pero eso no significa que quiera estar con ella.
- Oh vamos, Edward, no seas tonto y no te engañes a ti mismo. Sabes muy bien que cuando te gusta alguien, es casi innato que quieres estar con ese alguien.
- Sí, lo sé mamá, pero...-bajé la cabeza avergonzado- ella no es para mi.
-¿Y por qué no?- preguntó un tanto indignada.
- Porque es obvio, mamá. Ella es hermosa, una chica de mundo. Y yo sólo... soy un nerd. Soy el chico de la biblioteca, el que ayuda a los que lo necesitan en alguna tarea, el chico de lentes que ni siquiera puede defenderse sólo- reí amargamente- por eso y mucho más, Bella no querría estar conmigo.
- Edward, ¡¡¡cómo es posible que creas eso de ti mismo!!!. Hijo, eres todo lo que una chica podría esperar...
- Dices eso porque eres mi madre- alegué un poco enojado- obviamente crees que soy algo así como perfecto.
- Edward Anthony, no me hables de ese modo. Soy tu madre, no Rose, no Angela, no Alice, ni tu padre, ni Jasper. ¿Entendido?- espetó molesta- No te estoy hablando porque soy tu madre, es lo que veo cuando salimos juntos, la vez que fui al instituto, y también por todas las cosas que me ha dicho Rose. Y bueno, si no me crees, ve y enfrentate a ella.
Me arrepentí instantáneamente de haberle hablado así a mamá, más que mal me había ayudado siempre. Y yo en mi arranque de ira estúpida, la había lastimado. Sólo existía una palabra que danzaba en mi mente. Idiota.
- Perdón mamá- susurré avergonzado y arrepentido.
- Si no hablas con ella es como si vivieras en la mentira- siguió, un poco más tranquila- no tienes nada que perder. Eso sí, tienes que estar bastante seguro que de verdad sientes algo fuerte por ella, porque si es una atracció pasajera, no sirve de nada.
- Está bien mamá. Pensaré bien todos estos gratos consejos que me haz dado, y si llegó a alguna buena conclusión, hablaré con Bella y le diré todo.- Terminé, aunque no muy convencido.
- Bien enfermo- dijo la voz de mi padre desde la puerta, me sobresalté un poco, puesto que no lo había escuchado... y él ¿Acaso habría escuchado algo?- Es hora de irnos a casa, llamaré a Jasper para que nos ayude a vestirte.
- No- mi madre negó energicamente con su cabeza, y sus bucles castaño se movieron al compás.- Yo lo ayudaré. Es mi hijo.
Mi padre le dio una media sonrisa -Ok, ¿es el bolso de aquí?- preguntó indicando una mochila celeste que se encontraba en el sillón. Mamá asintió.
Me sentía como de 5 años. Entre ambos me ayudaron a sacarme el camison del hospital, volviéndose para poder colocarme los boxer. Papá se rió de mi, diciendo que no tenía nada que esonderle, y que fácilmente podría ayudarme con los bóxer también, hasta que mamá lo regañó. Luego sacaron la camisa y me ayudaron a colocarla, para que la venda que cubría mi torso no se descolocara, mamá intentó abrocharme todos lo botones, pero en cuanto se volteó para sacar los pantalones, dejé libre dos botones. Papá volvió a reír cuando mamá masculló: "Desobediente". Me puse los pantalones lentamente, porque si me doblaba un poco, mis costillas me dolían terriblemente. Me ayudaron hasta con los calcetines y zapatos.
- Te ves guapísimo- sonrió mamá pasando sus manos por mi pelo, intentando, en vano, peinarme - ay Dios, ¡esto no queda donde yo lo dejo!, es totalmente...
- Indomable- terminé yo.
- Esa característica es de tu madre- dijo papá encongiéndose de hombros- Mi cabello se deja peinar - dijo mirándonos divertido- ya déja al porbe chico, Esme, no sirve de nada y tenemos que irnos.
- ¿Te vas con nosotros?- preguntó ilusionada. Papá pocas veces podía escapar del hospital a mitad de semana. Le gustaba estar en casa junto a nosotros, pero el arduo trabajo en el hospital no se lo permitía.
- Sí, voy como Doctor de cabecilla- sonrió con suficiencia- Ya saben, debo atender a mi paciente favorito.
Mamá rió encantada, mientras ambos me ayudaban a bajar de la camilla. Me apoyé más en mi papá que en mamá, por supuesto, mi madre era de contextura frágil, aunque yo sabía que tenía una fuerza envidiable.
Salimos de la habitación, con mi padre regañandome por negarme a usar una silla de ruedas. Nos encontramos con mis hermanos en la sala de espera, ambos estaban sentados cabizbajos, uno al lado del otro. Se levantaron instantáneamente al vernos llegar. Papá ya haia realizado todo el papeleo del alta, por lo que salimos de prisa del hospital. Jazz tomó el lugar de mamá, y pude cargarme a gusto en mi hermano mayor. Miré al rededor, buscando a Bella, pero no la encontré por ningún lado. Miré a Jasper confundido.
- Dijo que no quería causarte más problemas de los que ya tenías y tuviste que vivir por su causa- negó, encontrando absurdo todo lo que había dicho Bella- asique le pidió a Alice que la acompañaran, pero como ninguna andaba en carro, las llevé al instituto en tu auto- sonrió- También dejó dicho que te cuidaras, que no hicieras rabiar a tu dulce Madre, y que te portaras bien.- comentó moientras nos dirijíamos al Mercedes negro de papá, que estaba estacionado en la plaza interna del hospital. Me dió un poco de nostalgia y rabia, a la vez.
Bella se había ido y ni siquiera pude despedirme de ella de manera decente, ni siquiera pude darle las gracias... No había podido declararle nada...
¡Maldición!
[ [ * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * ] ]
Hola!!!!
siento la tardanza en el cap!, pero Noviembre estuvo agotador....y en Diciembre, la iamginación decidió tomarse unos días libres...y luego llegaron las fiestas xD
Pero akí volví!!!
Espero ke este capi les guste, mañana subiré again porque ahora es tarde, y además me falta escribir el puro fin del capi de mañana, asike espero ke esté tempranito!
See cuidan!
Gracias por sus rewiev!
Recuerden darle al Go!
FELIZ AÑO NUEVO PARA TODS!!!
ojalá logren todos sus metas y que este año sea mejor que el que pasó!
Pily..*
** .org/wiki/Ivan_Pavlov ** info del Perro de Pavlov xD, van a donde dice, "estudios"; ahí se explica!
