Los personajes no me pertenecen, sino a Cressida Cowell y DreamWorks.
Disfruten. Reviews con cuenta registrada responderé con gusto. Información al final.
Entre Historias y Legados.
En uno de los tantos recónditos lugares del mundo, existió una pequeña pero pintoresca isla con una población de poco más de 4000 habitantes, por allá de los años 1600 D.C. Esta villa, en su mayoría de gente orgullosa y trabajadora, poseía el nombre de Berk; Era un lugar muy alegre y armonioso, todos en este lugar se llevaban de manera satisfactoria; o la mayoría de estos.
Era una isla con mucha historia en sus cimientos, y mucho misticismo en sus creencias. Antiguamente, había sido la única isla en el mundo poblada por habitantes mitad humanos, mitad dragones; guerreros vikingos fuertes e imparables a los que ningún pueblo de ninguna isla jamás osaba a luchar. En la actualidad, las cosas habían cambiado radicalmente y la sangre draconiana de las diversas razas se había perdido en todas las familias, pero había algunas cosas que permanecieron intactas desde siempre: las clases sociales, como antaño fueron las razas de los dragones mezclados con humanos, eran lo más importante.
Las actividades de los más ricos hacendados eran siempre la comidilla de aquellos no tan afortunados. Era de conocimiento público que los Haddock, antiguamente mitad Night Fury, gobernaban la ciudad desde hace más de seis generaciones, y nadie dudaba de la increíble capacidad del gran Stoick "The Vast" Haddock de mantener el orden y justicia en el lugar.
Sin embargo, había una familia que no estaba de acuerdo con los pensamientos de Stoick y su familia. ¿Darle caridad a los más necesitados? ¿Compasión? ¿Menos impuestos? ¡Esas esas falacias de los débiles! Pensaba Finn "Fearless" Hofferson, familia antiguamente mitad Deadly Nadder, y hoy cabecilla de la segunda familia más importante de Berk, detrás siempre de los Haddock. Su padre, el padre de su padre, y todos los demás que habían sido cabecillas de la familia Hofferson tenían ese pensamiento de los Haddock, con quien compartían más de lo que quisiera admitir.
Y no ningún secreto ese desprecio de Hofferson hacia Haddock. ¡Los Hofferson deberían gobernar! Estaba claro que Stoick y todos sus ascendientes eran demasiado blandos con la gente. Y sólo por ese egoísmo, Hofferson estaba enemistada eternamente con los Haddock.
Pero hay algo que no se puede controlar, y que ninguna idea arcaica y sentimiento maltrecho podría manchar: el amor. Todo surgió los más jóvenes de estas familias, tan parecidos entre sí como al igual diferentes. Él, de cabello castaño rojizo enmarañado y ojos verdes llenos de curiosidad por la vida; Ella, de largos cabello rubios y ojos azules que parecían desafiar a todo el mundo. Hiccup Haddock, el orgullo de Berk y de su padre por su inteligencia superior y liderazgo nato. Astrid Hofferson, la dama fuerte y tenaz, capaz de sobrepasar sobre cualquier hombre y su machismo y la desesperación de su padre por no poder controlar su carácter.
Ambos de veinte años. Ambos herederos universales. Ambos incautos e inocentes. Ambos ajenos y desinteresados a cualquier conflicto de intereses entre familias. Ambos que jamás esperaron cruzar palabras.
—¡Hiccup, estás loco! —reprochó Snotlout Jorgenson, el único primo de Haddock y su, a regañadientes, protector. Su familia antiguamente tenía sangre de Monstrous Nigthmare, raza muy respetada entre los dragones—. ¿Cómo piensas que lo tomarán nuestros padres si se enteran que partiste a un baile sin su consentimiento?, ¡Y más de esa desagradable familia! —negó con la cabeza y elevó los ojos al cielo en una exagerada suplica—. Que Thor nos proteja.
—¿Y qué importa? Te preocupas demasiado —respondió Hiccup, con una sonrisa que auguraba su siguiente aventura desafiando lo política y socialmente correcto—. Siempre me he preguntado la razón por la cual los Hofferson nos odian. Mi padre jamás ha sido detallista en eso… ¿Qué mejor oportunidad que esta para averiguar realmente lo que pasa?
Snotlout bufó como si la idea fuera muy desagradable. Por una parte entendía el punto de su primo, siempre queriendo averiguar todo, mediar todo lo que estuviera a su alcance para hacer un mundo mejor. Ideas demasiado románticas y alejadas de la realidad, a su parecer.
—Solo es curiosidad —convenció Hiccup, tomando un antifaz perfectamente decorado de su tocador. Elegante y sin igual, mostraba tantas cosas y a la vez nada. Él habría querido usar su máscara de escamas negras, orejas largas y puntiagudas, que simulaba el escudo de su familia: El legendario y más poderoso humano dragón que alguna vez hace muchísimos años habitó la isla, el Night Fury. Sin embargo, sabía que eso sería como señalarlo a kilómetros de distancia que era un Haddock, y así no podría colarse en la fiesta.
En su lugar, eligió una máscara café que había pertenecido a la orgullosa mezcla de sangre antigua de su madre, los dragones Stormcutter.
—No me importa lo que pase, sólo que nadie te descubra —sentenció Snotlout antes de salir de la alcoba. Tenía una cita con la gemela de los Thorston, Ruffnut, una señorita de alta clase de cabello rubio platino que se rumoreaba que tenía bastante camino recorrido entre sus piernas. Y por ningún plan de su primo se perdería eso.
Mientras, Hiccup se dio un último vistazo desinteresado al espejo y partió de su hogar rumbo al tan esperado baile que organizaban con Hofferson en su hermosa mansión. Corría con mucha suerte, ya que ese baile precisamente era una de las más viejas tradiciones de Berk: el baile de máscaras de dragones, la ofrenda y el recordatorio de los dragones antepasados que la isla veneraba por sobre todas las cosas.
Hiccup, siempre con curiosidad sobre desarrollada pese a su naturaleza tranquila, había decidido asistir aunque como era obvio, los Haddock eran los únicos que no asistirían por el hecho de ser los Hofferson quienes presidían tal evento.
Después de unos minutos ya se encontraba bajando de su carruaje. Al poner un pie fuera de este, pudo sentir el viento golpear su inmaculado rostro. Una ligera sonrisa se dibujo en su apuesto rostro.
—Comencemos.
Lentamente camino rumbo al interior del lugar. Tras cada paso podía comenzar a notar como más gente se presentaba en su campo de visión, todas con atuendos muy formales y hermosas mascaras adornando su rostro. Notaba a los Ingerman con sus habituales máscaras de Gronckle de diferentes colores, Ruffnut Thorston con una de Zippleback verde, otros con Tifoomerang, Skrill e incluso vio algunas de Hobblegrunt y Hotburple.
—Buenos días, Milord —antes de que pudiera dar por cumplido su cometido de colarse en la fiesta, un extraño abordó a Hiccup. Por la reverencia y el uniforme, dedujo rápidamente que se trataba de un empleado—, ¿Sería tan amable de mostrarme su invitación?
Hiccup lo miro incrédulo y deseó golpearse en la cabeza por semejante descuido. ¿Cómo se había olvidado de algo así? Pero como era hábil con las palabras y la etiqueta, se recompuso antes de que alguien notara su desliz.
—Usted dispense, lo olvidé por completo —dijo Hiccup con total naturalidad—. Sin embargo, puede informarle a la señorita Heather Eretson que estoy aquí y ella de inmediato responderá por mí.
No estaba seguro si su vieja amiga y su honorable y adinerada familia estaba en la fiesta, y no había visto ninguna máscara de Rumblehorn como para inferirlo. La última vez que la vio fue hace un mes, y había partido a una isla cercana por nuevos tesoros para vender. Esperaba que ya hubiera vuelto para encubrir sus acciones.
El mayordomo se mostró dubitativo por unos instantes y hojeó la lista de asistencia de la fiesta, comprobando que efectivamente, los Eretson estaban muy cordialmente invitados a la fiesta. Sin embargo, no se habían presentado aun.
—No puedo permitirle el paso, caballero. Desafortunadamente, los Eretson aun no están presentes y no puede entrar si no posee la invitación que demuestre su… —miró a Hiccup de arriba abajo, notando sus elegantes ropas y la exquisitez de su postura, demostrando su excelente educación. Sin embargo, nunca se sabe con los ladrones, que podían ser tan buenos actores con tal de escabullirse en una fiesta a robar—… alcurnia —concluyó con fingida delicadeza.
Hiccup ignoró la discriminación hacia otras clases, actos que sin duda ni él ni nadie se su familia haría, y abrió la boca para hablar de nuevo, pero para su sorpresa, alguien se le adelantó.
—Alvin, sea tan amable de permitirle el paso al joven —dijo una voz femenina, suave pero firme y clara, desviando de manera oportuna la mirada de ambos.
El mayordomo de inmediato se excusó y le permitió a Hiccup el paso, que estaba confundido por la facilidad con que la dama había arreglado todo; mas no se opuso a la idea en ningún momento, solo avanzo junto a la dama que le había ayudado a salir de ese embrollo.
—Le agradezco su ayuda, Lady —agradeció Hiccup, un poco antes de hacer una gentil reverencia.
Fue una risa fresca, abierta y femenina, lo que recibió a cambio. No estaba acostumbrado a ese tipo de acciones en las damas de sociedad de Berk, tan frías y estiradas.
—Descuide, en realidad me estaba entreteniendo mucho mirando sus dotes de persuasión —dijo ella con un tono que no supo si era burla o gracia—. Y además, nadie debería ser excluido de una fiesta. ¡Como si sólo con estos invitados fueran a acabarse tanta comida!
Hiccup encontró su comentario bastante ingenioso y no pudo evitar reírse. Estaba sorprendido por aquel sentido del humor y ligereza, y fue en ese que realmente reparó en la joven que estaba a su lado: Vestido dorado de exquisita tela vaporosa, y la máscara que portaba, de un orgulloso Deadly Nadder azul turquesa, por más hermosa y fina que fuera, poco lograba para ocultar la resplandeciente belleza de su dueña: sus hermosos ojos como el cielo, y la elegantísima trenza que hacía ver su cabello rubio como oro. Hiccup se descubrió repentinamente tímido ante esa visión, y curioso por conocer el nombre de la joven. Debía ser algún pariente lejano de los Hofferson para tener el derecho de portar la máscara de la familia.
—Si me disculpa, debo atender a los invitados —se excusó ella antes que Hiccup pudiera hacer cualquier pregunta sobre su identidad—. Fue un placer conocerlo.
Y se alejó con una grácil reverencia, y un suave andar que reflejaba su poca prisa en llegar a su destino. Cuando a Hiccup le fue imposible seguirla mirando, decidió partir en busca de información.
Para su infortunio, nadie parecía conocer detalladamente la razón de la rivalidad de ambas familias, y preguntar a algún Hofferson no era una opción. Había escuchado algunas historias acerca de una antigua historia de amor entre ambas familias que acabó en tragedia y muerte, remontada a la época de los dragones.
Al parecer, hacía siglos había existido la última heredera Hofferson, siguiente al trono de Berk y de raza mitad dragón Deadly Nadder. Estaba comprometida con un pariente cercano, también Hofferson, a quien no amaba, pero que debía desposar para que el trono no acabara en manos de otra familia (porque era únicamente el apellido del hombre el que se tomaba en cuenta). Ella no había aceptado esto, y se mezcló pasionalmente sin el consentimiento de su familia, con un Night Fury, un Haddock; procreando un hijo. Entonces, fue así como la responsabilidad del pueblo pasó automáticamente a los Haddock. La historia en si era muy confusa y había muchas partes de ella que seguramente eran erróneas, y ni los habitantes de mayor edad podían asegurar de manera verídica lo sucedido.
Como si fuera poco, la genuina sonrisa de la chica que le había ayudado se había quedado grabada en su pensamiento. Poco importaba que no conociera su nombre o su verdadero rostro, ella había logrado penetrar profundo en su ser con una simple gesto. ´
Haciéndolo salir de golpe de sus pensamientos, una silueta a un costado de la pista de baile llamó la atención de Hiccup. El elegante porte, y el vestido que se acentuaba perfectamente en su ser, no podía pensar en otra que no fuera la joven que conoció con tan solo entrar por la puerta. Tranquilamente caminó hacia ella, la cual se encontraba en total soledad.
—¿Sería… —murmuró Hiccup, captando así la mirada de la joven. En cuanto la obtuvo, realizo una pequeña reverencia—, tan amable de concederme esta pieza, My Lady?
Por supuesto, la joven notó de inmediato la intimidad de su llamado, como una caricia.
—Estaría encantada —indicó al inclinarse un poco en aceptación.
Hiccup le extendió una mano, y ella coloco la suya firmemente en posición, caminando unos pocos pasos más al centro de la pista para comenzar su baile. En un ágil y perfecto movimiento, Hiccup posó su mano derecha en la cintura de la doncella y ella en su hombro derecho. Ambas manos izquierdas se encontraron en un ligero agarre para así comenzar la pieza.
Bailaban al ritmo de un compás muy encantador, siempre manteniendo la mirada fija en los ojos del otro, hablándose con sus movimientos expertos, con el ligero roce de sus cuerpos.
—No se su nombre.
—Ni yo el de usted, pero con gusto me presentaré —respondió justo cuando la canción indicaba una agraciada voltereta.
Ambos se acoplaban tan bien en las manos del otro, que fue cosa sencilla el bailar sin equivocar el paso. El preciado final se acercaba, Hiccup inclinó el cuerpo de la joven sin mucho esfuerzo, provocando que todo su peso fuera sostenido por uno de sus brazos. Ella, sorprendentemente perdida en la mirada esmeralda de Hiccup, y con un leve e inusual sonrojo en sus mejillas debido a la gran cercanía de su compañero, esperó impaciente su respuesta.
—Hiccup Horrendous Haddock III.
Ella lo miró sorprendida e repentinamente incapaz de moverse.
—Astrid Hofferson —respondió casi por inercia.
Y el silencio abrupto entre ambos se presentó. Se quedaron en esa posición por unos minutos y no fue hasta que la siguiente canción comenzó, que Hiccup decidió erguirse para colocar a Astrid en una posición más cómoda. Solo se dedicaron a observarse, tratando de descifrarse mutuamente pero sin conseguirlo. Fue entonces cuando Astrid sorpresivamente tiró de la mano de Hiccup, sacándolo fuera de la pista. En silencio, lo guió hacia uno de los balcones que daban una gran y esplendorosa vista al jardín.
—Usted no debería estar aquí —sentenció Astrid en cuanto se aseguró que estaban en total privacidad.
—Y usted no debería haberme traído aquí —contraatacó Hiccup, mirando atentamente la manera en la que Astrid no se amedrentaba ante su presencia.
—¿Qué es lo que quiere con nuestra familia? —preguntó Astrid de vuelta.
—Ahora, ya no deseo saber nada.
—Entonces será mejor que se marche. A mí no me importa lo que pasó entre nuestras familias, pero hay parientes presentes en esta fiesta que no estarán nada contentos con su presencia y podrían tomar represalias.
Hiccup se descubrió gratamente aliviado de que Astrid fuera sincera, y directa. Él tampoco tenía ningún interés ni necesidad de odiar a los Hofferson, los Haddock jamás lo habían hecho después de todo, sólo habían sido receptores del odio de los Hofferson. Su corazón se aceleró repentinamente de descubrir que Astrid también estaba exenta de esos odios sin sentido.
—Eso hare, por supuesto… pero, si me permite —respondió Hiccup con un tono casi juguetón, extendiendo su mano.
Astrid lo miró apenas unos instantes y sin dudarlo, acercó su mano en la de Hiccup, correspondiendo su juego.
Con el solo hecho de sentir la mano de Astrid, Hiccup sonrió como si hubiera ganado una gran batalla. Con sumo cuidado, plantó un gentil beso en el dorso de la mano de Astrid, quizá deteniendo sus labios más tiempo del protocolario. Astrid jamás se alejó.
—Me retiro —despidió Hiccup, soltándose y dando pasos hacia la salida—, espero verla de nuevo, Stormfly.
Astrid sonrió genuinamente, reconociendo de inmediato el nombre de su muy antiguo antepasado, y aquella aun más antigua historia sobre la doncella mitad dragón mitad humano que se había enamorado de un mitad Night Fury mitad humano, y la profunda historia de amor que tuvo con él.
—Por supuesto… Toothless —murmuro casi de manera inaudible, aceptando aquel juego misterioso.
Parece ser que la historia se volverá a repetir. Sus antepasados rebeldes deben estar carcajeándose en este momento.
-.-.-
Well, aquí estoy de nuevo. En el capítulo anterior, cuando dije que iba a desaparecer, sé que dije que volvería a escribir en un mes y esas cosas, pero las cosas no fueron definitivamente como nada que esperaba. Tampoco esperaba adaptar un libro a HTTYD y subirlo XD y ya llevo cinco capítulos publicados jeje (y muy pronto el seis). No tengo excusas, simplemente el tiempo fue pasando y cuando menos pensé ya era un nuevo año y había pasado mucho tiempo sin actualizar aquí.
Se merecen aunque sea saber exactamente cuál fue la razón de mi partida en primer lugar... y no me da vergüenza decirlo: enfrenté depresión. Sí, esa cosa que siempre escuchas pero crees que jamás te pasara ¿Cómo, si la vida es tan feliz? Yo no sentía que lo fuera. Odiaba la carrera de la que me estaba graduando, de la que había entrado a un programa de Maestría (Aun estoy tratando de volver a eso, no lo he conseguido del todo), me sentía tan sola porque mis mejores amigos se habían mudado de la ciudad y no tenía a nadie, y mi novio era alguien que sólo me lastimaba con sus actos y palabras. Fui a terapia psicológica, practicaba musicoterapia e incluso me hicieron hipnosis (en serio). Lloré a diario, me atasqué de comida, dejé de practicar el deporte que tanto amaba, me descuidé... y poco a poco lo fui superando, hasta que hoy simplemente ya no me paso la mitad de la noche deseando que mi vida no sea tan patética. Realmente puedo decir que esa enfermedad esta curándose.
Lo siento si les aburrí con mi perópata, pero sentía esa necesidad de transmitirlo, de aunque sea excusarme por mi ausencia. Así que esto es para ustedes, ¡Hola de nuevo! Estoy trabajando en otro proyecto Hiccstrid que promete mucho, ¡En serio!
¡Nos vemos pronto por aqui! Besos, Higushi.
PD. Los Reviews que recibí de ustedes siempre me levantó el ánimo. Los que tienen historias que adoran saben bien el valor que es que una persona comente lo que escribes, que le guste. Gracias por eso, espero seguir recibiendo sus comentarios y saber que no me han abandonado.
¡Reviews, por favor!
