Capítulo 8: Algunas sorpresas.

Elle POV

Seguía sorprendiéndome la tranquilidad con la que Kara se estaba tomando las cosas, la observaba mientras acomodaba la mesa, se apartaba para ver y tras negar con la cabeza volvía a reacomodar todo. Me acerque para ayudarla un poco más, pero ella me dijo que quería hacerlo sola, así que no le insistí.

La señora Moira llegaría a las siete de la noche, faltaban exactamente cinco minutos, la cena ya estaba lista y Kara ya había terminado de acomodar la mesa y se apartó satisfecha, luego subió al cuarto y cuando bajo llevaba un vestido blanco que le llegaba por encima de las rodillas, en la cintura tenía un listón amarillo, se veía preciosa. Me acerque a ella y le bese los labios, por alguna razón, me di cuenta de que tramaba algo.

-Kara, dime que te traes entre manos- ella me vio con inocencia.

-Nada, simplemente me siento diferente y ya- respire pesadamente, supuse que debería estar atento.

Cuando dieron las ocho, llego la señora Moira, entró con lentitud analizando el lugar, hasta que se encontró con Kara, quien sonrió encantadoramente, entonces el rostro de la mujer se relajó. Cómo siempre saludo a Kara abrazándola, ella le devolvió el gesto.

-Kara…- ella la interrumpió.

-Tengo tanto que decirte y preguntas que hacerte- la señora Moira asintió.

Los tres nos sentamos en la sala, yo a lado de Kara y la señora Moira en un sillón frente a nosotros, ambas se vieron unos momentos antes de que Kara rompiera el silencio.

-¿Por qué?- preguntó Kara después de un tiempo –Veintitrés años y apenas te apareces- ya me esperaba algo así.

-Kara, por favor no empieces a agobiarla.

-Descuide, tiene razón y merece saber lo que ocurrió durante esos años- la mujer respiró profundamente –antes de que tu madre se embarazara, tu padre y yo discutimos, así duramos hasta unos dos años después de su sentencia, así que no supe hasta entonces de tu existencia, te busque, créeme que lo hice, pero no lo logre hasta que ya era tarde, eras ya mayor de edad y yo no podía hacer nada- Kara le vio con algo de recelo –Sé que te cuenta creerme Kara, ya que los recuerdos de tu familia no son muy gratos.

-Ni un poco, por más que me esfuerzo no logro recordar nada agradable de este lugar- siguió Kara.

-Tu padre solía cometer tonterías Kara y más cuando se sentía herido, era cuando más solía hacer idioteces.

-¿Lo está justificando?- pregunto Kara –ese hombre no era más que un desgraciado asesino.

-Kara- la frene de golpe, Dios sabe que más planeaba decir.

-Lo siento Kara, no sabes cuánto lo lamento y no, no lo estoy justificando en lo absoluto, Alexa no merecía eso, pero bien se lo advertí desde que Robert se fue a meter con esa tal Sandra y vaya que tenía razón, dejo a esa pobre niña embarazada también, pobre Alexander, que también quedó huérfano tan joven y yo que no pude hacer nada ya que oficialmente no era nada mío porque Robert nunca lo reconoció- ninguno dijo nada –sí yo sabía que cometería una locura, pero jamás creí que haría algo tan ruin.

-Ya veo…- susurro Kara –me siento un tanto abrumada, yo…

-Por favor Kara, te pido que me perdones, que no me condenes por lo que él hizo y que intentes perdonarlo a él también, estaba realmente muy arrepentido- Kara se quedó callada por un momento y yo por más que me hubiese gustado interferir, no podía hacerlo.

-Yo, muchos años en secreto me imaginaba como sería el día en el que finalmente me enfrentara a esto y no hay nada de que perdonarla, porque usted no tiene la culpa de nada, además estoy feliz de que haya alguien de mi familia biológica viva. Después de todo, si esto no hubiera pasado, yo no habría conocido a Elle, así que estoy feliz.

-Y a mí me alegra que me aceptes Kara- ambas se levantaron y tras mirarse unos momentos se abrazaron, yo sonreí ligeramente, cuando ambas se separaron la señora Moira me volteó a ver –señor Lawliet, le agradezco que haya cuidado de Kara.

-No ha sido nada y puede ir dejado a un lado eso de señor Lawliet y cambiarlo por simplemente Elle- ella sonrió ligeramente.

Luego de eso cenamos y hablamos un poco, la señora Moira de dedico a darnos muchos consejos prácticos sobre la paternidad. Yo tomaba notas mentales, porque sabía que si iba a ser padre, sería el mejor posible. Cuando iba a dar las diez de la noche, llevamos a la señora Moira a su casa, Kara lucía feliz.

En cuanto entramos a la casa me abrazó fuertemente, le devolví el abrazó cuidadosamente, me agradaba esa tranquilidad en la que nos encontrábamos en ese lugar, por primera vez no teníamos que hacer nada más que preocuparnos por nosotros.

-Me gusta verte tan feliz- le comente sonriendo y al mismo tiempo acariciando su vientre –esto es lo más maravilloso que me ha pasado Kara.

-Yo pienso lo mismo, tan solo de recordar que hace unos meses esto lo consideraba imposible, hace que aprecié esto mucho más- le bese la frente –estoy feliz de haber encontrado por lo menos a una abuela viva.

-Me alegra, supongo que es el destino- le alcé el rostro -¿Te gustaría que naciera aquí?

-¿Qué?

-Nuestro hijo ¿Quieres que nazca aquí en Irlanda?- pregunte.

-No, a mí me gustaría que naciera en Londres o Inglaterra- asentí ligeramente.

Kara POV

Nos quedamos en Irlanda hasta principios de Octubre, mi octavo mes de embarazo. Me sentía feliz, pero un poco estresada, más por los excesivos cuidados de Elle, si, era cierto que la doctora Evans dijo que debía cuidarme, pero él exageraba. A veces en la noche me despertaba constantemente porque sentía su mirada fija en mí y eso me hacía enojar.

Vivíamos en Londres, cerca de Abbey road, pero a veces era muy duro estar lejos del orfanato, Elle se convirtió en el director de Wammy's house, ya que Roger ayudaba a Near, igual que lo hacía Watari. La casa que compramos era muy grande, constaba tres pisos con siete habitaciones con baño, un comedor muy amplio y luminoso, además de una cocina amplia, un pequeño estudio donde Elle puso un piano y algunos otros instrumentos musicales, incluyendo mi guitarra. La sala de estar y la habitación principal tenían una chimenea.

A mí me gustaba quedarme a tejer frente a la chimenea mientras que Elle iba a trabajar, la mayoría del tiempo iba a visitarme Mello, últimamente me había hecho muy unida a él, quién enseguida se autonombre tío, yo tenía pensado que fuera el padrino de mi niño o niña, aún no sabía el sexo de mi bebé y tanto Elle y yo preferíamos esperar hasta el día que naciera.

La habitación del bebé estaba a un lado de la nuestra, Elle le había comprado muchos peluches, por lo cual acomodarlos en la habitación había sido un poco complicado, frente a la cuna había un cambiador. Un fin de semana, Elle se dedicó a alfombrar la habitación y a terminar de decorarla, realmente le había quedado muy bonito.

Un día antes del cumpleaños de Elle, lo había acompañado al orfanato, a veces me aburría mucho en la casa. Tampoco quería ser una carga para nadie, así que me puse a ayudar un poco a Elle. Había ido a la oficina que era de Watari para buscar unos documentos que Elle necesitaba. Era un poco raro estar ahí, cuando entre esperaba ver a Watari leyendo mientras bebía té. Trague saliva para deshacer el nudo que sentía en la garganta y me dirigí a su escritorio para buscar.

Saque varias cosas antes de encontrar lo que buscaba, una vez que lo hice me disponía a guardar todo de nuevo hasta que me encontré con un cuaderno negro de pasta dura, en la parte inferior tenía escrito con letras doradas Quillish Wammy. Juro que iba a volver a guardarlo, pero la curiosidad me gano y abrí el cuaderno en una página al azar, se trataba de un diario. Empecé a leer.

4 de julio de 1957

Hoy, hace algunas horas nació nuestro hijo, tras pensarlo mucho tiempo decidimos llamarlo Ryan. Es un niño muy lindo y pequeño. Tiene el cabello negro, apuesto que sus ojos son avellana como los de Adele.

Me siento muy entusiasmado y espero poder ser un buen padre para él.

Sentí que las lágrimas resbalar por mis mejillas, no conocía eso de Watari, me preguntaba qué había pasado con ese niño ¿Dónde estaría? ¿Habría muerto también?

Pasé varias páginas y pare en una que me llamó la atención gracias a que vi escrito mi nombre en ella, al menos mi nombre de soltera.

31 de octubre de 1988

Hoy finalmente me entregaron a la pequeña Kara Davis. Ella se ve que es una niña muy viva y bastante traviesa.

La primera vez que la vi en persona me recordó a Adele, no sabría decir porque. Ya me siento ansioso de ver que es capaz de lograr y así tal vez, emendar los errores que he cometido.

Aun me siento culpable por lo de Ryan y es que no puedo creer que yo…

-Kara ¿Qué haces?- pregunto de repente Elle haciéndome saltar –me estaba empezando a preocupar.

-Lo… Lo siento, yo, ya tengo lo que necesitas…- me apresure a decir.

-Gracias amor- Elle vio con más atención lo que leía -¿Qué estás haciendo?

-Yo…

-Déjame ver por favor- le di el cuaderno, él lo tomó, como siempre ha tomado las cosas, con la punta de los dedos –Kara, por favor vuelve a ponerlo donde lo encontraste- lo hice, sin saber porque lucía tan molesto.

-Elle, lo siento yo…

-Ya, no pasa nada ¿Tienes hambre?- asentí torpemente –vamos a comer algo, supongo que luego querrás ir a descansar un poco- asentí.

Elle y yo comimos juntos y luego volvió a trabajar, aunque quería llevarme a casa lo convencí que podía acompañarme Mello, además quería pensar un poco en su regalo de cumpleaños, pareció un poco desidioso, pero al final aceptó. Mientras íbamos caminando le hable a Mello de lo que había encontrado, él de inmediato mostro un gran interés.

-¿Qué leíste?- preguntó.

-No mucho, solo me entere de que tiene o tenía un hijo llamado Ryan, eso es todo.

-Vaya, así que no solo estaba casado, sino que también tenía un niño- asentí, sintiéndome igual de extrañada que él -¿Por qué no seguiste?

-Porque llegó Elle y no le gustó mucho que haya visto las cosas de Watari- suspire pesadamente –pero ahora no me puedo sacar de la cabeza ese diario.

-Yo te lo consigo, si quieres Kara- reí ligeramente, me recordó a cuando tenía diez años.

-No, no, eso no sería prudente, además podríamos tener problemas- comente seriamente.

-¿Qué no recuerdas con quien estás hablando? Soy Mello, juntó con Matt nos colábamos a la oficina de Roger y descubrimos muchas cosas interesantes- reí ligeramente.

-¿A sí, cómo qué?

-A Roger le gusta tomar de vez en cuando, en el librero grande tiene una botella de whisky, me parece- esa si no me la esperaba.

-Vaya, al menos tiene buen gusto- comente

-Yo no pienso lo mismo, esa cosa no sabía bien.

-¿Cómo lo sabes?- Mello se puso totalmente rojo –Dios santo Mello, bebieron de esa cosa siendo aún niños.

-So… Solo fue un trago, te… Te juro que jamás lo volvimos a hacer- aseguro, me reí ligeramente.

-Como sea- suspire mientras me levantaba para encender la chimenea.

-No, no, yo lo hago, quédate ahí- dijo levantándose más rápidamente.

-Estoy embarazada no discapacitada- me queje intentando sentarme de nuevo, pero sentí un dolor en la boca del estómago –cielos.

-¿Qué Kara?- preguntó Mello dejando de inmediato lo que hacía para acercarse a mí.

-Mello, no entres en pánico, pero muy probablemente estoy entrando en labor de parto- de inmediato pareció nervioso.

-¿Qué no entre en pánico dices? Por Dios Kara, no soy hombre de emergencias.

-No es momento para tu negatividad, llamare a Elle para que nos vea en el hospital, lo único que tú debes hacer es llevarme ahí y ya- Mello medio asintió –de acuerdo, mi maleta ya esta en el auto, Elle y yo lo hicimos como precaución, así que vámonos- dije mientras marcaba el número de Elle.

"¿Kara, todo está bien?"

-Elle, escúchame y mantén la calma…

"No me digas que ya entraste en labor"

-Sí, descuida, Mello me llevara a hospital, te veo ahí- le dije tranquilamente, aunque en realidad tenía ganas de gritar.

"C… Claro, te veo ahí"

Finalizo la llamada y yo me concentre para llegar al auto. Mello condujo apresuradamente hacía el hospital Saint Thomas, un importante hospital de, parte integrante del King's College de Londres. En cuanto llegamos me asignaron de inmediato una habitación para atenderme, al poco tiempo llegó Elle, se veía nervioso.

-Los dejare solos- comento Mello levantándose de donde estaba sentado.

-Sí, gracias Mello- dijo Elle sonriendo ligeramente.

-Elle- llame en voz baja –tendremos a nuestro hijo- dije sonriendo.

-Lo sé.

-Llamaste a Corrine ¿Cierto?- pregunte, ella me mataría si no le avisaba.

-Sí, de hecho casi me deja sordo cuando la llame- comento sobándose el oído –Near y Roger probablemente lleguen mañana, acaba de resolver otro caso.

-Es muy bueno- comente poniendo una mueca de dolor –mañana es tu cumpleaños y ni siquiera tuve tiempo de comprarte nada.

-Pero ya me estas regalando algo, seremos padres y el que me des un hijo, es lo mejor que has hecho- sonreí y cerré mis ojos.

Continuara…

N/A: ¡Lo logre! Finalmente acabo el semestre y ya me dio tiempo de escribir, prometo ponerme al día en mis otros fics pronto, mañana espero poder publicar un capítulo de "Cambiemos el mundo"

Sayonara :3