De regreso con esta historia!1, perdones miiiiiiiillllllll, pero tuve algunosproblemas tecnicos con el programa de mi compu, mil disculpas, mil disculpas, y no les hecho mas rollo para que lean el capitulo.


Capitulo.- 7

-he arreglado una reunión con conocidos de la nobleza… quizá podamos averiguar… si ha vuelto a la casona de Mary jane… y se mantiene oculta por las razones… que ya conocemos.- George entraba en el privado y se acercaba a espaldas de aquel hombre que sufría en la soledad de su habitación, le ofreció un abrigo, la noche era extremadamente fría y anunciaba una tormenta invernal, pero Albert permanecía de pie en el balcón vistiendo solo ropa ligera sin nada que lo protegiera de la inclemencia del clima.

-ese desgraciado… si la mantiene encerrada y oculta…, por los cielos!, no, creo que preferiría eso a que se encuentre sufriendo o…

-No, no pienses en eso, ella es fuerte, seguro está bien, por lo pronto esta noche nos reuniremos en el club de Londres, quizá escuchemos algún rumor… o algo que nos haga saber si él la tiene. No debemos torturarnos pensando negativamente.- George lo tomaba del brazo obligándolo a seguirlo a l interior.

- Esta bien, pero no permitas que esos inútiles dejen de recorrer la ciudad… quiero que busquen hasta el último rico… debajo de las piedra si es necesario.- William se incorporaba y regresaba al interior para después retirarse al dormitorio dentro de aquella enorme suite.

kire

María estaba sorprendía al escuchar firme mente la revelación de Candice, y en silencio esperaba por la joven que parecía estar tomando una decisión muy difícil.

-Cuando era muy joven…- comenzó a hablar Candice sin atreverse a ver a María pero sintiendo que nadie mejor que ella podría comprenderla –yo me enamore… los Andrey nos adoptaron desde muy pequeñas… y criaron como parte de la familia, como las pupilas de madame Elroy… pero nuestro tutor era su sobrino… solo algunos años mayor que nosotras, había mas familia, entre ellos tres primos que eran de edad semejante a nosotras, Anthony, él era el más cercano a.. nuestro tutor, era su sobrino directo… sus padres murieron en un naufragio y desde que era un bebe fue criado por la abuela, Archivald y Alistear eran muy apuestos y amables, siempre nos trataron como si realmente fuéramos familia, y yo los amaba a los tres… en nuestra infancia Anthony comenzó a mostrar preferencia por mi… siempre estaba a mi lado y me ayudaba y yo lo quería mucho… pero no como él deseaba, Archie y Stear regresaron a vivir con sus padres y él se fue con ellos, yo y Annie quedamos con la tía Elroy, entonces "El" apareció, y hubo una conexión casi inmediata…, por lo menos de mi parte, pero volvió a marcharse sin notar mi sentir.

Regreso cuando yo cumplí los catorce, descubrí que me atraía, quería estar siempre con él, no quería que se fuera de viaje o que regresara a la ciudad… pero era necesario, pronto se haría su presentación como el heredero de la familia y debía prepararse para enfrentar a la sociedad, yo moría de rabia al solo pensar que ya no podría darme su atención… de principio pensé que era porque él era muy atento conmigo, siempre me trataba con cariño y cumplía todos mis caprichos, Annie me llamaba la favorita del patriarca y no me molestaba, al contrario me alagaba, pero poco a poco me fui dando cuenta que mi corazón latía deprisa cuando él estaba cerca, que teníamos gustos muy similares… incluso comencé a estudiar a escondidas en la biblioteca de la casa para entender su trabajo y las empresas que manejaría, me descubrí deseando que los besos que el castamente me daba en la frente… los depositara mejor en mis labios… que cuando tomaba mi mano… deseaba que mejor tomara mi cintura y me acercara a él. Me había enamorado.

Cuando cumplí quince años me negaba a tener una fiesta de presentación… no quería que me mostraran como un trofeo que ya estaba dispuesto para ser adquirido… me molestaba que alguien pudiese desear ser mi pretendiente o siquiera pensar en acercarse a mi… Annie disfrutaba ya de la admiración de varios caballeros y disfrutaba con ello, pero no yo, yo solo deseaba a uno solo, a "el".

En mi festejo de diecisiete años… quería verme más mujer, ajuste mi corsé para que mis senos lucieran más abundantes y mis cintura más estrecha, use zapatos más altos de lo que podía soportar, aunque me mataban no quería dejarlos porque quería verme más alta… ese día, estaba dispuesta a robarle un beso… me di cuenta que el amor que sentí cuando niña… no tenía nada que ver con el que sentía ahora… este era mucho más fuerte… supe que estaba enamorada de el como lo hace una mujer… la noche anterior había soñado con él.

En una de nuestras múltiples travesuras… Annie y yo entramos al viejo estudio oculto de la biblioteca, era una habitación abandonada y sucia, llena de polvo… entramos por curiosidad y deseando saber si realmente éramos familia de los Andrey … era nuestro más grande deseo, pero lo único que encontramos fueron viejos libros de contabilidad y.. otras… cosas, pero yo descubrió un cajón secreto debajo del viejo escritorio y había muchas fotos de mujeres semidesnudas y libros de imágenes que hablaban de las relaciones que un hombre mantiene con una mujer en la alcoba, Annie se asustó mucho y salió corriendo pero yo no… yo las observaba tratando de comprender, esa imágenes regresaron a mi mente durante un sueño que mantuve con él, pero la mujer que el hombre acariciaba era yo… y el quien estaba sobre mi besándome y acariciándome… fue la primera vez que desperté húmeda y con la respiración agitada, me sentí sucia, pero anhelaba sentir sus labios y por eso había decidido robarle un beso.

Anteriormente había escuchado una charla que la abuela mantuvo con Annie, al ser ella mayor estaba más cerca de conseguir un buen matrimonio, las cosas que escuche a escondidas me parecieron sucias y absurdas, y comencé a sentirme culpable por desear que él me besara, aun así quise arriesgarme, la abuela había dicho que a un hombre no le gustan la mujeres que se toman libertades en la cama, que nosotras solo debemos satisfacer sus necesidades y estar dispuestas cuando ellos deseen…, sino, pensaran que somos… que somos…

-Mujerzuelas…- complemento María al ver que Candice no se atrevía a pronunciar la palabra, la chica asintió, María le acaricio el brazo animándola a seguir desahogándose.

- Dijo que ningún hombre de buena cuna aceptaría jamás tener a una mujer como esas en su cama y que si descubría esa clase de comportamiento o pensamientos en su esposa pedirían la anulación del matrimonio… por eso debíamos ser siempre recatadas y limitarnos a dejarlos cumplir sus deseos en silencio y sin interrumpirlos, que lo único bueno que una mujer obtenía de ese acto sucio y lleno de pecado… era la concepción de un hijo y que eso nos purificaba por la falta que se cometía y por ser objetos que provocaban la lujuria. Y que debíamos sentirnos regocijadas que durante nueve meses no nos veríamos obligadas a soportar nuevamente esas asquerosidades y aceptar que nuestro marido buscara desahogo en alguien más. Yo… comencé a sentirme impura por seguir deseando que él me besara y me encerrara en sus brazos, por desear sentir la piel de su mejilla en mis manos desnudas…, y eso me hiso romper una vez más las limitadas reglas impuestas a una mujer.

Durante la celebración de mi cumpleaños, Me pase la mayoría de la noche vigilándolo, el bailo conmigo como correspondía al ser mi tutor, pero después se alejó y no volvió, yo lo busque entre la gente con discreción y cada vez me sentía más excitada por lo que pensaba hacer, escape del salón de fiestas de la mansión y sabiendo que lo encontraría en los jardines… su lugar favorito, ambos nos escapábamos cuando la tía hacia sus celebraciones y bailes y siempre terminábamos sentados frente al lago o en medio del jardín de rosas que cultivara su hermana y después su sobrino, así que busque ahí primero pero no lo encontré. Cruce por otro de los enormes jardines y lo descubrí sentado en la bardilla que rodeaba la fuente central… me acerque a hurtadillas deseando sorprenderlo y lo hice… cuando estuve lo suficientemente cerca no le di tiempo a pensar, me senté en sus piernas y me incline a besarlo… yo estaba hundida en mi propia excitación y cerré los ojos sintiendo solo la calidez de sus labios… una copa que se estrelló en el suelo me hiso romper el beso no correspondido e incorporarme asustada… él se puso de pie rápidamente pero sin dejar de verme con la expresión de sorpresa… o quizá era molestia, no lo supe porque entonces mis ojos se posaron en la persona que nos había sorprendido… era la chica más bella que jamás hubiese visto, tenía el pelo arreglado en largos tirabuzones rojizos, sus labios eran hermosos, perfectos, y sus ojos tenían un extraño color entre el dorado y café… hechiceros…, Él se giró de inmediato al verla y entonces ella lo beso familiarmente en la mejilla, me sentí morir… sobre todo cuando me presento como su "pequeña… pupila"…, ella sonrió con burla y me extendió la mano envuelta en guantes de seda… era tan elegante, su postura era tan perfecta como ella, yo solo quería salir huyendo de ahí… para mi quedo claro que ella era su novia… así que me disculpe y Salí de ahí lo más deprisa que pude….

Aunque quería evitarlo las lágrimas ya rodaban de mis ojos… me sentí la mujer más sucia… la más baja… supe que jamás merecería estar con el… su mirada me quemaba al recordarla… entonces me di cuenta que no era sorpresa… era desprecio, él era un caballero, respetuoso… educado según los reglamentos de un antiguo clan escoces… era lógico que me despreciara, yo siempre fui la rebelde, la que no seguía las reglas, la que montaba como hombre, la que corría sobre la hierba con los pies descalzos y las botas en la mano, que me bañaba en el lago y no usaba sombrilla para cubrirme de los rayos del sol… la que siempre rompía las reglas e incluso podía llegar a lazar un becerro, como un vulgar chicuelo…, jamás seria digna de estar a su lado.

Aquella noche cuando regresaba llorando… terrece se cruzó en mi camino, un marino que podría sacarme de ahí… que podría llevarme lejos de esa casa, de esa tierra… comencé a tratarlo, salía con el aun sin carabina, paseábamos en carruajes por el pueblo sin importarnos lo que dijeran de nosotros, me di cuenta que con eso "El" se molestaba pero aun así no me decía nada, no me reclamaba y yo enfurecía… dejo de dirigirme la palabra y cada vez su trato fue más distante, por eso me refugie en terrece, el me hacía sentir libre, única y me miraba sin juzgarme… como lo hacía "el", me prohibieron ver a terrece por ser un simple capitán de barco no digno de nuestra familia… pero yo no les hice caso y seguí saliendo a escondidas, viéndolo en las cercanías del lago… en la cabaña del bosque, en mi colina favorita donde ambos trepábamos al árbol que antes había trepado con '"El", quería borrarlo de mi memoria, olvidarme que existía… olvidarme que él se casaría con una señorita educada y de apellido… y que me desprecio por ser una … loca huérfana.

Terrece me pidió escaparme con él y yo asentí, me cegué con la luz de Terrece, me hacía sentir única y amada… y yo añoraba amar… olvidar para volver amar a alguien que me aceptase como yo era… y acepte. Sabía que arruinaría mi reputación… que me tacharían de una cualquiera, pero yo les callaría la boca cuando vieran en los diarios la sorpresa de que me había casado con el hijo de un duque y no con un marino como todos pensaban… yo conocía el secreto de Terrece… el me lo dijo para ganarse mi plena confianza, le restregaría en la cara que la huérfana… libertina, que el desprecio por no ser digna… había sido aceptada por un duque… pero hasta en eso el tenía razón… yo solo fui el juguete de Terrece y con ello solo confirme lo que él pensaba de mí, que era una cualquiera…, lo vi en sus ojos la noche que fue a tratar de detenerme para que no huyera con Terrece, me dijo que "lo hundiría en la obscuridad de la culpa", y eso desee, que la culpa lo atormentara siempre. Desee con todo mi corazón que "el" sufriera por despreciarme… por juzgarme de ser una fulana cuando lo único que yo quería era amarlo.

-Pero porque habría de sentirse culpable?, si pensaba eso de ti desde que lo besaste… para el sería un alivio que te fueras de su familia… no les afectaría en nada tu deshonra al ser una huérfana a la que habían ayudado… contrario a todo, ellos serían las víctimas y tú la malagradecida. Debía sentirse regocijado. De hecho dudo mucho que pensando como tú dices… él hubiese querido detenerte.

Candice observo a maría tratando de comprender lo que la mujer decía, pero su mente la tenía demasiado revuelta con aquellos sueños, ella siempre lo había tenido en su corazón, él era el motivo por el cual no se entregó a Terrece antes de casarse, y era quien estaba ahora cada noche amándola en sus sueños…, como deseaba olvidarlo!… pero le sucedía todo lo contrario, cada día lo tenía más dentro de su ser, lo anhelaba… lo amaba y eso la hacía sentir impura, despreciable.

-Candice… tal vez… quizá…- María tenía un pensamiento rondando en su mente, pero no quería ilusionar a Candice, ella lo había aprendido desde joven, todos, incluidos los "caballeros" tenían una doble cara y lo comprobaba cada noche cuando estos llegaban a su salón para retozar con sus joyas… después de dejar en casa a sus alegres mujeres, a quienes acompañaban por las tardes a su casa de modas y las conformaban con elegantes y caros vestidos, relucientes collares de diamantes…. Y ellas, se mostraban dignas y pudorosas, pero en cuanto estaban a solas con ella, le pedían con discreción ropas atrevidas que por supuesto pagaban sus maridos pero disfrutaban sus amantes…. Era un mundo lleno de hipocresía… quizá el "Amor" de Candice también tenía una doble cara.

-No María, te agradezco que desees reconfortarme, pero lo que vi en sus ojos era desprecio, a este tiempo toda la sociedad de chicago debe juzgarme por la fulana malagradecida que daño la reputación del apellido "Andrey".

-Andrey?- pregunto nuevamente la mujer mayor.

-Sí, ese es su ilustre apellido…- menciono con dolor. María se quedó pensativa pero prefirió no ahondar en el tema…

-Candice, tu amas a ese hombre verdad?- la chica respondió sintiendo que reconocerlo abiertamente menguaba un poco su dolor pero no cerraba su herida, así que acepto el abrazo de María y volvió a llorar como una chiquilla abandonada, sola y temerosa de lo que pudiese depararle el futuro.- entonces no te sientas culpable por desearlo, no estas pecando por las reacciones de tu cuerpo cuando piensas en el… es normal sentirse anhelante y desear sentir… no eres una mujer mala Candy… eres una mujer enamorada, y si el no valoro eso… entonces es un hipócrita como todos los demás.

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Viéndose al espejo observaba su imagen, no era un jovencito asustado por sus sentimientos, no era más aquel chiquillo de catorce que se enamoró de su pupila quien era apenas una niña de ocho años, aquella que le robo el corazón con una sencilla sonrisa, a la que no podía dejar de ver y perseguir a escondidas deseando poder protegerla hasta del aire que amenazaba con despeinarla… pero se dio cuenta que su único sobrino directo gustaba de ella y era correspondido, eso fue el punto decisivo que lo llevo a alejarse, a refugiarse y volver al viejo internado, se hasta que ya no pudo estar aislado por los deberes que le correspondían como el heredero, y entonces volvió, ya no era más una niña, a sus catorce años daba claras muestras de la bella mujer en la que se convertiría, pero lo que más lo atrajo era su pasión por la libertad, su amor a la naturaleza… su dulce y refrescante compañía… sus charlas tan naturales y llenas de fantasías…, fantasías que él deseaba cumplir… no pudo evitarlo… ella se volvió su mundo, su aire…, pero era un bastardo por pensar de esa manera de una inocente chiquilla que no imaginaba lo que despertaba en ese que se trasformaba poco a poco en hombre y a quien le asustaba los deseos que un simple rose de su mejilla suave provocaba en él, era un sucio por esas reacciones, por querer de esa manera a un ser limpio e inocente… que además era su pupila. Se odio por ser quien era.

En su mente resonaban las palabras de su abuela reclamándole por no querer presentarla a la sociedad como se hacía con todas las chicas que entraban a la edad de ser cortejadas…, no, él no podía soportar siquiera ver que algún otro hombre pusiera sus ojos sobre ella, que la mancharan con pensamientos y deseos sucios…, se sentía hipócrita ya que el mismo la deseaba de esa forma… pero era más allá de eso, él amaba su sonrisa, amaba su limpia mirada y le encantaba ver su reflejo en sus verdes esmeraldas que lo miraban con lo que él pensaba era adoración, pero así era ella, todo la emocionaba, nunca podía ocultar nada… su mirada era un libro abierto para él, y cuando se lo confeso a la abuela ella lo marco como deshonroso… inadmisible… el debía ser como un padre para ella, y así era como lo veían ella y su hermana Annie, como su benefactor, el hermano mayor que nunca tuvieron, el padre que reemplazaba al hombre que con su muerte las abandono en un orfanato, alguien quien debía velar por su bienestar y no tratar de deshonrarla de aquella manera tan vergonzosa convirtiéndola en su fulana…. Albert odio a su tía por siquiera pensarlo, él quería que fuera su esposa, su compañera para toda la vida e incluso más allá si fuese posible… pero en algo tenía razón su tía, el traicionaba la inocente confianza que Candy y Annie depositaron en él, la confianza que se le brinda a un hermano… que era como el debía verla y no más.

Pero en su fiesta de diecisiete… cuando lucia como toda una joven mujer… el había sentido esperanza…, ilusión…, una ilusión que se evaporo como la niebla del amanecer…. Aquel beso robado todavía le quemaba los labios, aquel sorprendente momento en que ella llego a el que se escondía en los jardines para no ver la cantidad de pretendientes se acercaban y discutían entre ellos por conseguir bailar con ella, él no podía intervenir, no podía destruir su futuro y por eso huyo y se refugió en aquel jardín… pensaba justamente en lo hermosa que lucía… en su bella y amplia sonrisa, en aquella mirada que le dirigió con inocencia y que habían hecho a su corazón latir deprisa y llenarse con aquella ilusión de ser correspondido… entonces su beso llego hechizándolo…, entonces creyó que todo era una más de sus alucinaciones nocturnas y se negó a caer de nuevo porque el despertar era doloroso… pero la caricia era tan real que dolía no entregarse a ella… y cuando supo que no era una ilusión sino una realidad… todo se confundió con la llegada de Eliza… la chica que su tía eligiera para ser su prometida.

Entonces llego Terrece de la nada… robándosela… quitándosela para siempre, y el beso quedo en una simple más de sus travesuras… como se lo aclaro Annie… la confidente de su pequeña… porque no importaba que el mundo se derrumbara… en su interior ella siempre seria "su" pequeña. Fue el instrumento de una de sus travesuras… y eso le dolió… y lo llevo a cometer el peor de sus errores… comprometerse con Eliza. Presintió que el marinero era un canalla un mentiroso y se lo hiso saber con anterioridad…ella no quiso escuchar nada que no viniera de la boca del imbécil de Terrece, Candy… "su" Candy desapareció la misma noche en que se anunció su compromiso… como un juego del destino ella se fue con el hombre que eligió para compartir su vida a pesar de apenas conocerlo …, a él no le importó dejarlo todo con la única esperanza de poder detenerla salió en su búsqueda cuando Annie le informo lo sucedido, mas no era quien para romper su felicidad… la amaba demasiado para hacerla infeliz obligándola a quedarse donde no deseaba estar. Y así la perdió.

Ahora estaba pagando por ello, ella estaba sola, engañada y perdida… y él estaba ahí para encontrarla… no regresaría si no la llevaba consigo, no cometería el mismo error de antaño, ahora era u hombre decidido a todo por la mujer que amaba.

-Estás listo?- George interrumpía sus pensamientos regresándolo del pasado. Era la tercera noche que visitaban aquel lugar sin conseguir nada, no eran sitios agradables o a los que el acudiera con frecuencia como lo hacían los demás, por el contrario, jamás había puesto un pie en ellos hasta ese entonces, pero por ella haría lo que fuese necesario.

-No, dame cinco minutos.- respondió entrando al cuarto de aseo.

Una hora más tarde dos elegantes caballeros entraban a uno de los tantos salones para varones "respetables"…

Las partidas de juego debían ser interesantes en el salón destinado a ello, las áreas de apuestas eran atractivas para los derrochadores, los salones de esgrima y otros deportes también eran una atracción pero no para lo que el necesitaba… cuando se hacía alguna actividad rara vez se comentaba nada que no tuviera que ver con esta… así que no les quedaba más que unirse al área donde los hombres se dedicaban a beber una copa y fumar un delicado "puro", ahogándose en la inconciencia del alcohol y el humo del tabaco para olvidarse de sus "problemas" y alardear de sus riquezas.

Un grupo de hombres reían de alguna mala broma y ellos se acercaron a la barra donde serían atendidos, aquellos lugares no formaban parte de sus acostumbradas actividades, así que no tenían familiaridad con ello, alguien reconoció a William y se acercó abandonando dicho grupo.

-Pero miren lo que ha traído la marea desde América…- el hombre rechoncho, de largo bigote, y algo mayor, se acercó al rubio caballero atrayendo la atención de algunos otros..- el mismísimo William Andrey…

-Buenas noches… conde de Pastria.- respondió Albert no muy seguro de recordar al hombre.

- Por favor respóndame que es acertado mi pensamiento y su presencia en nuestra ciudad es porque al fin ha aceptado la propuesta de Richard Granchester.- el hombre hablaba con familiaridad pero Albert tenía sus reservas.- no se preocupe hombre… que de ser así… yo seré uno de sus socios…- el hombre parecía saber mucho de los asuntos que supuestamente lo habían llevado a ese lugar, mas no la verdadera razón de su presencia en ese lugar.

- Estamos estudiando la posibilidad… pero aún no he tomado una decisión.- respondió sin poder ocultar su molestia, no era partidario de aquellos lugares y menos cuando los presentes solo deseaban alardear de dinero y posiciones sociales… tal como intentaba ese hombre al presumir de su sociedad con Granchester y probablemente con el… eso lo enfermaba.- George, creo que después de todo no me siento bien, será mejor que regrese al hotel…- Bebiendo su copa de un trago se despidió con caballerosidad dándole a su acompañante la excusa perfecta para disculparlo, pero pidiéndole con la mirada que el continuara tratando de investigar algo, el moreno acepto al ver el dolor en el fondo de su mirada.

-Está bien… me divertiré solo entonces…- respondió el moreno palmeándole el hombro antes de que este comenzara a marcharse.

-Parece que el invierno no le sienta bien al "Patriarca"- con un tono burlón el hombre trataba de mofarse al haber sido claramente ignorado.- deberíamos llevarlo a la casa de Jade… esa nueva joya suya… alivia y derrite el hielo con solo verla.

El grupo soltó una carcajada pero Albert ya no escucho el comentario.. La noche helada volvió a golpearle el rostro haciendo que su corazón se contrajera con dolor una vez más… solo pensar que su pequeña pudiera estar en algún mal lugar pasando frio lo llenaba de angustia. Se decidió a caminar hasta su hotel… tal vez el cielo lo perdonara y le realizara el milagro de encontrarla.

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-Porque no nos acompaña usted, le aseguro que no se arrepentirá de ver a las joyas de jade…- EL conde insistía una vez más con George, más el hombre estaba decidido a no dejarse convencer, los burdeles no eran de su preferencia… de hecho los detestaban, además necesitaba quedarse un poco más, había conseguido la información de que ese club era precisamente uno de los más frecuentados por Terrece, quizá con u poco de suerte lograra toparse con él y seguirlo para ver si el tenia a Candice en algún lugar que ellos desconocieran. Así que se negó.

-Les agradezco.. Pero esta noche tengo otras prioridades…- respondió con educación.

-No sabe lo que se pierde amigo… si conociera esa joyas se quedaría encandilado con su brillo… sobre todo con "esmeralda", pero bueno… si algún día durante su estancia se deciden a divertirse con una "buena" mujer… solo avíseme… yo encantado de llevarlos al mejor lugar de la ciudad… créame que no se arrepentirán…- el hombre tenía aliento alcohólico, George dudo mucho de que sus palabras fueran certeras.

-lo tendré en cuenta…- Respondió George con apatía.

El grupo de hombres algo ebrios se alejó decididos a ir en busca de algo de diversión, George permaneció en la barra, el mozo que servía las bebidas se acercó a ofrecerle una copa más, y al no tener nadie más con quien conversar… George entablo una conversación con el joven buscando entre palabras un poco más de información.

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El día había corrido y ella no sentía deseos de levantarse de su cama, hablar con María le había hecho bien, ella la hiso sentir como cualquier otra mujer con anhelos, no sucia ni pecadora como seguro la juzgarían las que antes fuesen sus amigas en New York, extrañaba su tierra, extrañaba a su hermana, a la abuela y a… todos, pero en especial lo extrañaba a él, como desearía volver… pero en su interior aun guardaba un dolor más profundo que no se sintió con fuerza para confesar… él debía estar ya casado. María había querido darle esperanza pero sabía que era imposible, a esos tiempos probablemente estarían en espera de su primer hijo… el hijo que jamás tendría con ella… una mujerzuela.

Miro el reloj, era casi media noche… María no le menciono siquiera que bajara al salón, contrario a ello le pidió que descansara, pero hundirse en sus recuerdos no la ayudaría, así que se puso de pie, el salón debía estar casi vacío pues los caballeros subían a las habitaciones que compartían con su elegida de la noche o con su protegida… vulgarmente llamadas amantes. Ahora que vivía entre ellas comprendía mucho de la vida de esas mujeres, no tenían la culpa de sentir lo que sentían, sus vidas eran como las de cualquier otra persona, solo que ellas habían seguido sus instintos y fueron abandonas por entregarse al hombre que amaban sin estar casadas… fueron tomadas y abandonas por no permanecer como maderos sin vida aceptando solo lo que se les quiere dar y sin tomar nada a cambio… eso debía ser frustrante, ella no deseaba algo semejante, pero tampoco quería entregarse a cualquiera… lucharía por encontrar sino el amor… por lo menos cariño… quizá encontrara un protector que se desahogara en ella y le diera simpatía.

Convertida en esmeralda bajo al salón que como siempre estaba a media luz protegiendo la intimidad de las parejas que aún no se decidían a tomar una habitación o que solo estaban ahí para charlar y pasar un buen rato conversando con alguien que los escuchara y no solo hablara de joyas vestidos y reuniones de té, alguien que los consolara en sus negocios fallidos y los animara arriesgarse en nuevos proyectos, había muchas cosas a parte de sexo que podían compartirse en aquellos salones… algo que no se conseguía en los matrimonios arreglados que se acostumbraban en la sociedad a la que ella perteneció y jamás podría volver.

-Así que aquí te escondías…- El hombre aprovechándose de su distracción la tomo del brazo haciéndola girarse para encararlo, la sorpresa hiso a su corazón latir lleno de miedo.

-Suéltame, suéltame!- le decía en voz baja tratando de no llamar la atención pero el pánico comenzaba a apoderarse de ella.

-Sabía que no podías estar muy lejos de esa mujer… pero jamás pensé que te convertirías en una de sus prostitutas!...- le escupió al rostro con desprecio.

-…Te negaste hacer mi amante escudándote en tu falsa dignidad de "señorita bien", y mira en lo que has caído, te revuelcas con cualquiera por unas cuantas monedas cuando yo podría tenerte como a una reina…, cuál es tu precio Candice?… yo puedo doblar la suma que pongas…- Terrece había pasado las últimas semanas observando cada movimiento de "Madame Mary", había puesto hombres a cuidar las entradas y salidas de su tienda sin lograr nada que le indicara el paradero de "su amante" como él consideraba a Candice, habían rastreado cada rincón de la ciudad y consiguiendo informes de cada persona que abandono el país en los últimos meses, pero al no lograr nada solo un lugar existía donde la chica pudiera estar oculta y al que él no tenía acceso…, después de muchos manejos al fin lo había logrado.

No le dolió que él se lo dijera, ni siquiera que la hubiese insultado escupiéndola…, le dolía haber creído que el fuese alguien que respetaba a una mujer fuese quien fuese.

-Suéltame o llamare a los guardias…- su voz estaba a punto de quebrarse pero él seguía aferrándola y tratando de acercarla más a él.

Candice estaba a punto de gritar cuando una mano se estampo en el rostro de Terrece con infinita ira. Jade apareció de la nada y había jalado al hombre por la espalda y atinado una certera bofetada que lo hiso soltar a su presa.

-Maldita! Como te has atrevido…- Terrece empuño la mano forzándose para retenerse y no golpear a una mujer, aunque aquel tipo de mujeres no merecían consideración alguna… si ella no fuera quien era… pero para su desgracia sabía que se metería en líos si se atrevía a tocarla y el ducado todavía no era completamente suyo.

- Vete de aquí y no vuelvas a poner un pie en este lugar… - Jade echaba llamas por los ojos, hiso una señal a sus muchachos que de inmediato aparecieron como espíritus y tomaron a Terrece por los brazos forzándolo a ir con ellos.

-Eres una maldita mujerzuela… te las diste de muy puritana tratando de conseguir lo que no merecías… las de tu calaña solo pueden convertirse en algo como esto… una basura…, pero ya me buscaras cuando te estés muriendo de hambre… este lugar pronto desaparecerá y tu junto con todas esas que son de tu calaña terminaran en la calle, todo mundo se enterara que la gran Madame Mary no es más que una mujerzuela… dueña de un prostíbulo…, si no vienes a mi Candice… sabrás lo que es despertar la ira de un Granchester!...- el hombre lucho hasta que escupió todas aquellas palabras… pero no le permitieron más, fue echado a la calle como cualquier ebrio.

-Jade!- Candy se abrazó a la mujer sollozando, y sintiéndose infeliz.

-Quien lo dejo entrar?- pregunto María viendo a los empleados encargados de la seguridad y a quienes diera órdenes expresas de que se le avisara de inmediato si Terrece se asomaba por el lugar.

-Peter y Kuky han desaparecido…- informo uno de los hombres que sacaron al duque.

-Se vendieron…- aseguro Ruby parada detrás de Jade.

- Refuercen la seguridad en la puerta… intentara regresar… John… sabes que tienes mi absoluta confianza, investiga quienes son los demás en quienes se puede confiar y quien no te de buena espina despídelo… no quiero que mis ordenes se vuelvan a desatender por un puñado de billetes.

El hombre moreno asintió, era su más fiel servidor, ella le dio comida y le salvo la vida cuando lo encontró en un callejón cercano después de ser apuñalado y tirado, jamás le pregunto su pasado, solo le interesaba salvarle la vida y desde entonces era su más fiel defensor y sirviente.

-"Esmeralda", será mejor que vayas a descansar, Ruby te acompañará por esta noche…, pide que le lleven un té a la habitación…- le sugirió a Ruby después de que la chica tomara a Candy para ayudarla a subir, los brazos de la joven mostraban lo delicado de su piel al revelar dos cardenales que ya habían comenzado a formarse en donde Terrece había puesto sus "garras".

Jade se quedó pensativa observando como las dos jóvenes se alejaban, aquel no era lugar para Candice… pero por el momento no había otro mejor, en cualquier otro sitio Terrece podía hacer uso de su título para intimidar a cualquiera y poder llevarse a la chica a rastras si fuese necesario, pero ahí solo podía vociferar sabiendo que sería inútil… por lo menos por un tiempo más.

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Las cortinas se corrieron dejando paso a la luz que le pego en el rostro haciéndolo cubrirse con el brazo, no acostumbraba a beber pero la noche anterior fue el único medio que encontró para olvidar un poco su amargura, su desdicha… su culpa.

-Alguien estuvo de fiesta anoche…- con un tono de alegría George se giraba para ver la cara de su desvelado medio hermano.

- No estoy para bromas George…- respondió sintiendo que la cabeza se le partiría por el constante palpitar de su cerebro alcoholizado.

- Si deseabas tomar te hubiese quedado anoche y hubiéramos conseguido confirmar la información que obtuve en ese mismo instante….- se cruzó de brazos y se recargo sobre uno de los postes de la cama con dosel, Albert se incorporó casi de inmediato a pesar del palpitar que se volvió más fuerte.

- Que información… de que hablas…- le exigió mientras se llevaba la mano a la cabeza tratando de aminorar el dolor.

-Sabes, conoces gente interesante… cuando invitas un par de copas…

-Déjate de rodeos y dime que conseguiste…- tambaleante se puso de pie dirigiéndose al servicio de baño para refrescarse un poco.

- Pues conocí al hijo del Conde de Pastria… el hombre que te saludo tan efusivamente anoche… - George guardo silencio y le extendió el vaso con un jugo viscoso que llevaba consigo pero que Albert no advirtió hasta ese momento en que se lo ofrecía… Dorothy era una santa por enseñar a su marido aquellos remedios…- parece que la sensación entre los caballeros trasnochadores es una bella joven en el burdel que menciono su padre…

- Que... insinúas?... George no me hagas partirte la cara por esa insinuación…- Albert dejo de tomar el contenido del vaso escupiendo un poco antes de dirigirse a su hermano con ojos flameantes de rabia.

- Pues… déjame informarte mi querido hermanito… que la dueña de dicho burdel es la mismísima y elegante Madame Mary… la diseñadora y propietaria de la casa de modas… y tras dicho edificio se encuentra su famoso y discreto burdel… es un burdel de clase, no cualquiera puede llegar a su interior, de hecho solo gente reconocida entra en ese lugar disfrazado de casa decente…

Albert quiso decir algo pero… la duda por dichas coincidencias comenzó a entrar en su mente que despertaba poco a poco y más relajada.


Bueno espero que haya valido la pena, como siempre gracias mil a todas que me regalan un poco de su tiempo para compartir conmigo este rollo, jajajajajaja, esperop sus comentarios, Buenos o malos son bien recibidos, solo no me critiquen en la ortografia porque por mas que le hago no puedo hacer mas, mi programa me corrige supuestamente todos los errors grmaticales y ortograficos, asi que es culpa de mi compu, jajajajajajajajaja, no se crean, pero Bueno espero que me comenten si sigue gustando la historia. bendiciones y nos seguimos leyendo.