Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi

Capítulo 6:

—¿Nerviosa? —preguntó el azabache cuando se detuvieron frente al edificio donde estaban instaladas las oficinas de la revista

—Un poco —contesta la pelinegra aferrándose fuertemente a la mano de su novio que, cediéndole el paso, la hizo pasar primero al abrir las puertas del rascacielos

Del otro lado, un enorme mostrador con una chica rubia de cabello elegantemente recogido los recibió.

—Bienvenidos a Kawaii, ¿en qué puedo ayudarles? —sonríe sin mirarlos realmente, la pelinegra se extrañó cuando la blonda no saltó sobre su novio, como lo hacían usualmente otras mujeres. Supuso que ya estaba acostumbrada a ver gente del medio ir y venir todo el tiempo

—Hola, ¿Qué tal? Ahm.. tenemos cita hoy con.. ¿Akira? —dice el joven mirando a su novia con un tinte de duda en su voz

—¡Por supuesto! Señor Saotome, señorita Tendo, por aquí, por favor —sale de su puesto y los guía por un largo corredor hasta un ascensor que los llevó al segundo piso del edificio y de ahí a un recibidor diminuto— Siéntanse cómodos, ¿quieren té, café, agua?

—No, no, yo estoy bien —dice el ojiazul— ¿Tú, cariño?

—Estoy bien así, gracias

—Bien, entonces, en unos momentos, Akira estará con ustedes.

La joven rubia se retiró dejando a la pareja en un pequeño espacio, ambos sentados en un cómodo y sofisticado sofá de cuero falso bordó. Esperaron ansiosos la llegada de la agente que apareció minutos después acompañada de otra joven de largos cabellos platinados y mirada gris, obviamente eran lentes de contacto. Nadie tiene ese color tan raro, pensó Akane.

—Señor Saotome, señorita Tendo ¿Cómo se encuentran hoy? —preguntó Akira extendiéndoles la mano a cada uno

—Bien —contestaron los dos a unísono

—Perdón por la demora, tuvimos un pequeño inconveniente en la sala de edición, pero ya está solucionado —explicó de nuevo la agente que llevaba el castaño cabello recogido en una media cola con algunos mechones sueltos a los costados— bien, los presento, Ranma, tú ya conoces a Taki, los ha entrevistado varias veces con Polaroid

—Hola, Ranma

—¿Qué tal? —responde el pelinegro

—Akane, como dije, ella es Taki, la periodista que les hará la entrevista

—Hola —saluda la mujer de blanca cabellera

—Hola —responde la ojicafé con una enorme sonrisa

—Bueno, ya presentados, al menos con Akane, yo me retiro. Nos vemos luego, muchachos —la castaña sale sin escuchar siquiera los saludos de despedida de los tres restantes.

—Bien, ¿comenzamos? —pregunta Taki

—Por supuesto —contesta el ojiazul

—¿Prefieren que la entrevista sea aquí o vamos a algún otro lugar? —cuestiona la periodista que llevaba un cuaderno en sus manos

—No lo sé.. ¿Akane? —mira a la muchacha— ¿Qué dices?

—Como tú quieras, cariño —responde

—¿Quieren que vayamos al patio trasero del edificio? Allí están preparando las cosas para la sesión de fotos

—De acuerdo, vayamos —habla la ojicafé sonriendo

—¡Perfecto! Por aquí, por favor —dice la platinada guiando a la pareja de nuevo a la planta baja, donde los dirigió hacia un pequeño parque artificial donde varias personas colgaban cables, colocaban cámaras, observaban y discutían sobre los mejores planos que obtendrían si colocaban las luces de tal o cual forma.

—Bien, llegamos —anuncia Taki

—¡Ya llegaron! —gritó un amanerado joven de cabello casi rapado pintado de azul y piel morena— ha sido rápido Taki

—Apenas nos presentamos darling. Todavía no los entrevisto —se dirige más a la pelinegra que a su acompañante— Akane, él es Sachiro, la reina del lugar

—¡Ah! Tampoco es para tanto, solo soy el fotógrafo

—Sachi —saluda el ojiazul con un extraño choque de manos

Cherie ¡Tanto tiempo! Estás.. radiante —bromea apretando los músculos de los brazos— ¿Has hecho ejercicio?

—Por supuesto, todo esto —se señala a sí mismo— no se hace solo.. te presento a mi chica, Akane —la abraza por la cintura atrayéndola hacia él

—¿Ella es tu Lady? —señala a la pelinegra— ¡Cherie! ¡Es hermosa! Ahora entiendo porqué la tenías escondida, picarón. Akane, querida, ¡adoro tu cabello! —decía sin parar de parlotear y mover sus manos acompañando las palabras— tiene un estilo salvaje, es in, es fresco, es.. ¡Ah! ¡Mira tus pestañas! ¡Y tus ojos! ¡Toda tú eres exquisita! Cherie, ¿de dónde la sacaste? —decía mientras tomaba la mano de Akane y le hacía dar una vuelta entera como si la estuviese examinando— quizá tenga algún gemelo dando vueltas por ahí para mí ¡Jajajajaja! Si no fuéramos partidarias del mismo equipo, Lady, sin dudas te invitaría a salir —le dijo confidentemente a la joven

—Oye, oye, búscate la tuya, ella es mía —bromea Ranma

—Ah, Cherie, no te pongas celoso, ya sabes que aún estoy esperando a mi Moussa —confiesa con ímpetu haciendo una combinación de las palabras Mousse y musa

—Pues buena salud suerte con Shampoo —comenta el pelinegro

—Ah, Shampoo.. otra belleza extranjera. No es como tú, Akane, obviamente. Tú eres peculiar y naturalmente hermosa, Shampoo, a diferencia, es hermosa en lo exótico —termina aún moviendo sus manos

Darling, ¿ya terminaste? —pregunta Taki impaciente a lo que el muchacho asiente— pues me los llevo, luego te encargas de atosigarlos, ahora, me pertenecen unos minutos..

La pareja siguió a la chica de blancos cabellos hasta un lugar alejado del ajetreo de los iluminadores y camarógrafos y se sentaron en unas modernas sillas blancas junto a una mesilla del mismo modelo y material.

En el lugar los esperaban tazas de té humeante, una libreta con un bolígrafo y una grabadora de mano reposando en la mesilla. Los tres tomaron asiento y Taki comenzó, sin miramientos, la entrevista. No sin antes presionar el botón de record para documentar absolutamente todo.

Las preguntas, por supuesto, estuvieron dirigidas a la pareja, en cómo y en qué circunstancias se conocieron, cómo surgió el amor, aunque en esta parte obviaron la noche que, según Ranko, tuvieron sexo salvaje sobre el tablero de Twister.

—Dígannos —interrogaba Taki— ¿Es cierto que los presentó tu hermana? —preguntó mirando al pelinegro haciendo referencia a la pelirroja

—No precisamente —contesta Akane— en realidad, nos auto-presentamos —ríe por lo bajo mirando a Ranma

—¿Cómo es eso?

—Ni siquiera tuvimos la oportunidad de que nos presentaran, de hecho, nuestro primer encuentro fue bastante.. húmedo —contesta el ojiazul con dobles intenciones

—Me caí a la piscina —explica la pelinegra rápidamente

—Ay, Akane, deja algo a la imaginación del lector —dice Taki en tono sugestivo y los tres rompen en risas

—Aunque no lo creas o parezca de novela, es cierto, cayó al agua y no sabía, más bien no sabe, nadar

—¿Y qué hacías cerca de la piscina si no sabes nadar? —dijo dirigiéndose a la de ojos chocolate

—Estaba ayudando a su hermana a quitar el cobertor. Ella estaba por festejar su cumpleaños y yo le ayudaba a preparar todo. Solo resbalé y caí —mira a Ranma— si él no hubiese estado cerca, no sé que habría pasado porque Ranko tampoco sabe nadar del todo bien. No hubiera podido con ella y conmigo a la vez

—Qué principio tan particular ¿Luego?

—Luego.. tuvimos una pequeña disputa —comenta Ranma

—No fue pequeña. Prácticamente me trataste de idiota —refunfuña Akane

—Sólo a ti se te ocurre sentarte a la orilla de la piscina a remojarte los pies sabiendo que no sabes nadar

—No iba a tirarme, sólo los estaba mojando

—Y casi vuelves a caer

—Porque tú me provocaste

La conversación causó gracia en la reportera, que comenzó a reír disimuladamente mientras hacía anotaciones en su libreta

—Ay, son la pareja perfecta —acotó cuando los jóvenes dejaron de intercambiar hechos

Obviamente al ser él el cantante de una banda a punto de sacar un nuevo material, Taki no perdió oportunidad de preguntar sobre el tema y sus compañeros de banda. Por supuesto que llegados a un punto, el tema Shinnosuke fue abordado, en ese instante, Akane contó, muy brevemente lo que ocurrió en su casa, explicó que su ex- pareja en ese momento se encontraba detenido y enjuiciado y que esperaban terminar con aquel martirio pronto.

No parecía, pero la "corta" entrevista duró casi una hora. Para el momento que terminaron, Sachiro regresó para llevar a la pareja a vestuario y maquillaje

—Ay, My Lady, aunque eres hermosa, no creerás que te haremos las fotos así ¿cierto? Eres espléndida y adoro tu estilo, pero para estas fotos, necesitamos otra cosa, algo que diga .. ¡Somos la pareja sexy del año!

La chica no pudo más que aceptar e ir a vestirse con aquella ropa que si bien le gustó, no era algo que compraría. Su atuendo constaba de una playera sin mangas color vino, sobre esta, una negra más grande que le dejaba uno de los brazos al aire, unos pantalones negros cortos decorados con un cinto de tachas y botas oscuras cortas.

Al salir de maquillaje, se encontró con Ranma, que traía puestos unos pantalones negros y una camisa celeste desgastada hasta ser casi blanca arremangada hasta los codos. Su cabello suelto al viento le daba un aire de chico malo y una guitarra atravesaba su espalda con una correa animal print.

—Estás hermosa, Akane —susurra el pelinegro cuando la joven llegó a su lado

—Tú tampoco te ves tan mal, cielo

Lo que Akane creyó, serían cuatro o cinco fotos, se transformó en una sesión de casi tres cuartos de hora. Cuando pensó que finalmente habían terminado, Sachi los envió a cambiarse nuevamente, esta vez, ella se puso unos ajustados pantalones negros de cuero y un pequeño top que apenas le cubría los senos. Una asistente llegó corriendo con el resto del atuendo, unos zapatos negros de taco aguja y una chaqueta del mismo material del pantalón corta hasta la cintura y con mangas hasta por debajo de los codos. Coronando aquel look, le abultaron el cabello dejándolo suelto con el típico pañuelo rojo y blanco oficiando de bandana, dejándolo salvaje, para su estilo.

Al salir de maquillaje, sus ojos oscuros y penetrantes a causa del sombreado, se encontraron con Ranma. Bailaron por todo su vestuario que consistía en unos pantalones de cuero iguales a los suyos, botas de vaquero negras y un solitario chaleco a juego con el pantalón. Varias hebras de su cabello volaban por el viento que estaba levantándose en aquel pequeño patio. De uno de los extremos, se abrió una puerta y dos asistentes ingresaban con una Harley Davidson Road King color negra, con manubrio cromado, puños de cuero antiguo marrón y asiento del mismo color y material.

—¿Qué dices Cherie? Es un buen modelo —platicaba Sachi con un admirado y hasta diría enamorado Ranma

—Es bellísima, ¿de dónde la sacaron?

—Es de uno de los chicos de iluminación. Le gustan estas cosas y los autos de colección —menea la mano restándole importancia

—Wow, qué hermosa moto —dijo Akane llegando junto a los dos varones

—¡Ah! My Lady, si estás hecha una diosa —halaga Sachi al verla

—Y es toda mía —alardea Ranma atrayéndola por la cintura hacia él posando una mano en su desnuda baja espalda.

—Pues si yo estuviera en tu lugar, me la llevaría a algún escondite y la haría mía, pero ya sabes.. si fuera heterosexual.. —remata

—¿Podemos hacer eso? —pregunta el ojiazul realmente interesado

—¡Ranma! —regaña la chica

—Ya, ya, era broma —pone los ojos en blanco— ¿Qué dices si compro una de éstas? —pregunta a la pelinegra señalando la motocicleta que estaba frente a ellos

—¿Sabes cómo manejar una? —pregunta ella levantando una ceja

—Por supuesto, antes de tener el auto, solía conducir una vieja Honda del padre de Ryoga —cuenta mientras la chica sigue admirando el vehículo

—Está bonita ¿Y qué harás con el auto? —quiso saber

—Me lo quedaré, es mi consentido. Además, a veces es lindo ir sintiendo el viento en el rostro —contesta admirando la Harley

—Supongo que sí —dice ella sintiendo la emoción de su pareja— ¿Cuándo irás a comprarla? —cuestiona curiosa

—No lo sé.. pero definitivamente quiero una

Casi una hora después, por fin terminaron con la sesión de fotos. Sachiro había saltado de alegría ante los resultados. Taki se dio una vuelta por el lugar antes de que la pareja se retirara. No perdió la oportunidad de agradecerles por haber ido a la entrevista y por haberles dado a ellos la primicia y no a otro medio.

El fotógrafo acudió a despedir a la feliz pareja, saludando a ambos con un fraternal abrazo y un sonoro beso en las mejillas

—Bueno, My Lady, Cherie, espero volver a verlos —dijo antes de dar media vuelta y perderse entre los pasillos del enorme edificio

—También nosotros, Sachi —contestó Akane alzando la voz

—Ah, ese Sachi —decía Ranma meneando la cabeza— es una loca

—Tú lo has dicho. Pero me cae bien

—Si, es todo un personaje —toma a la chica de la mano caminando hacia la salida— has estado maravillosa, Akane

—¿Tú crees?

—Por supuesto. Por cierto —mete su mano en un bolsillo— toma —extiende a la chica un papel doblado a la mitad

—¿Qué es esto? —pregunta abriéndolo después y descubriendo que era un cheque a su nombre con una cifra bastante elevada. Era, prácticamente su sueldo del mes— ¡Ranma! Esto.. esto..

—Esto es para ti.

—Pero es demasiado dinero

—No te preocupes por eso, es solo un papel

—Si, pero un papel que vale muchísimo —rebate— creí que no se pagaban estas cosas —dice mirando el trozo de papel

—Por supuesto que se pagan. ¿Acaso crees que vienen todos a que les pregunten cosas incómodas y les saquen fotografías, perdiendo el tiempo por nada? Todo es dinero, amor

—Cuando van a las radios y programas de televisión, ¿también les pagan?

—Si. Aunque bueno, no lo pagan directamente, el dinero que nos dan sale de los auspiciantes —la chica lo mira sin entender— Las emisoras de radio y televisión ganan dinero por medio de las publicidades, al igual que los diarios y revistas. Las marcas auspician tal o cual programa y la producción recibe dinero a cambio de que al aire, los conductores les hagan propaganda. Imagina que estás escuchando la radio y durante el programa dicen "auspician este programa tal cosa" o "café fulanito, el más rico de todo Japón" y cosas así. Y al hacer eso solamente, reciben varios millones de yenes. Así con todo. De ese dinero sale el que nos dan a nosotros

—Entonces, en una revista, llena de publicidad.. ¡Oh! Manejan millonadas de dinero —se sorprende

—Exacto

—Siempre pensé que estas cosas se hacían gratis

—Ay, cariño, eres tan inocente, a veces —la abraza sobre los hombros y ella pasa su brazo por las masculinas caderas

Ese mismo día había recibido otro de esos espeluznantes mensajes, pero fiel a su instinto, lo eliminó y luego bloqueó el número. Ya estaba cansándose de toda esa historia.

Haciendo caso omiso, siguió preparando sus cosas para darse un baño reconfortante

La llegada de la pequeña Humi, tal como la pelinegra predijo, puso las cosas difíciles para el viejo Soun. Por un lado, quería dejar a su hija en paz con su familia, por otro, quería quedarse para ayudarla, al menos los primeros dos o tres meses.

Kasumi le pidió que no se preocupara. Ella y su esposo podrían con la niña perfectamente, no quería que su familia se fuera, pero citando sin saber a su hermana menor, le explicó que cuanto más tardaran en mudarse, más se encariñarían y les costaría abandonar la casa. El patriarca comprendía perfectamente aunque hizo algún que otro berrinche, así que planearon la mudanza para fines de ese mes.

Mientras la mayor tomaba un relajante baño y descansaba unos minutos, la pequeña quedó al cuidado de sus hermanas, que miraban televisión en la sala y prestaban atención a cualquier movimiento o ruido producido por Humi.

—¡Ah! Qué cansada estoy —decía Nabiki estirándose en su lugar

—¿Demasiado estudio?

—No, que va. Comencé a trabajar en el buffete del papá de Tatewaki, no ejerzo, obviamente, pero soy asistente, por algo hay que empezar —decía la castaña con orgullo

—Eso está perfecto, Nabiki ¿Cuándo comenzaste? —preguntó curiosa la menor

—Hoy —respondió simple ganándose una escrutadora mirada— ¿Qué? Oye, es la primera vez que trabajo, hasta ahora todo ha sido estudio, dame un poco de crédito

—No he dicho nada

—Pero lo pensaste —acusa señalándola con el dedo

—Bien, como digas —blanquea los ojos con cansancio— deberías descansar un poco, tienes unas ojeras que llegan hasta Kioto

—Ya lo sé.. estoy agotada, pero dormiré mañana

—¿Por qué no hoy?

—Esta noche habrá una cena en casa de Tatewaki, algo de una tía lejana que viene de paseo

—¿Y por eso estás tan molesta? —pregunta aburrida la menor

—No, el tema es la hermana de Tatewaki, no la soporto, con sus aires de grandeza, creyéndose más que los demás —refunfuñaba

—¿Tiene una hermana? —dice asombrada

—Si, Akane, tú la conoces, Kodachi, la que declaró a favor de Shinnosuke en el juicio —dice como si fuese una obviedad

—¿¡Kodachi es hermana de Tatewaki!?

—Ay, hermanita ¿no te has dado cuenta? Ambos son Kuno

—Ni siquiera sabía que Kodachi se apellidaba así —comenta perpleja

—Si, bueno, la cosa aquí es que antes de todo este embrollo de Ryugen, ya no nos caíamos bien y ahora, con todo esto y sabiendo que eres mi hermana, nos detestamos aún más

—Pues si no quieres verla, no vayas y ya está

—No le daré el gusto, además, ella no es nadie importante. Me molesta por demás su persona, pero no dejaré que me arruine la noche

—Entonces, bien por ti

—Gracias —sonríe

Esa noche, la pelinegra comenzó a empacar algunas de sus cosas, cuando su celular comenzó a sonar de manera incesante. Número desconocido. Pensó dejar que el aparato sonara, pero luego decidió tomar la llamada. Recordó que se acercaba la fecha de ingreso a la facultad y podría ser alguna ex-compañera

Confiada, tomó el artefacto y atendió

—¿Diga?

—Sabes que no te pertenece —decía una voz de mujer robotizada, como esa que suelen utilizar en ciertos videos de YouTube.

—¿Quién habla? —exigió la pelinegra enojada

—Algún día entenderás que él no es para ti —seguía diciendo la voz. La joven, inquieta, logró escuchar del otro lado cómo tecleaban, así que inmediatamente entendió. Seguramente estaban utilizando el traductor de google y luego el altavoz para hacerle escuchar el mensaje.

—Bien, si no tienes las agallas de hablar conmigo de frente, no vuelvas a llamar —corta— esto ya se está saliendo de control —dice a sí misma.

Por un momento se quedó sentada sobre su cama mirando la pantalla de su celular debatiéndose entre hacer un denuncia o dejar las cosas como estaban, aunque no tuviera ni pruebas ni un culpable, lo más probable es que le dijeran que cambiara el número. Podría deshacerme de este y tener uno nuevo, pensó. Luego se dijo a sí misma que no valía la pena perder todos sus contactos por un psicótico que claramente estaba obsesionado con ella y su relación con Ranma.

Finalmente decidió dar aviso a las autoridades solamente si volvían a molestarla. Cosa que estaba segura, pasaría dentro de poco.

De una u otra forma, en su mente seguía intentando descubrir quién estaba detrás de aquellas amenazas y ahora, llamadas. No encontró culpable alguno, aunque había agregado a Shinnosuke a la lista de sospechosos. Sobretodo después del episodio que se dio en el juzgado la última vez.

El ojiazul por su parte, seguía en el arduo trabajo de post producción, ultimando los detalles faltantes del disco que saldría a la venta justo después de que terminase el juicio a Ryugen.

Estando en su departamento, recibió un mensaje de su amiga de la infancia, Ukyo.

¡Hola Ran-chan! ¿Cómo has estado?

¡Ukyo! Tanto tiempo sin saber de ti. ¿Qué cuentas de nuevo?

Ah, tantas cosas.. he comenzado un curso de cocina, ya sabes, los okonomiyakis ya no son suficientes, la clientela se está cansando -emoji de ojos en blanco-

Qué interesante, ¿cómo te va con eso?

Bastante bien, he aprendido un poco de todo, aunque me desenvuelvo más en la cocina árabe

Eso está muy bien Uchan

Y …... ¿cómo van las cosas con Akane?

¿Quieres hablar de mi relación con Akane?

Sinceramente, no. Pero comprendí que es a ella a quién amas, así que no interferiré en su relación

¿Si no puedes contra el enemigo, únetele?

Algo así.. jejeje, aunque no parece una mala chica, preferiría tenerla de amiga o conocida. No quiero conflictos

Es un pensamiento bastante maduro

Pues claro, no tengo casi treinta en vano -emoji sacando la lengua- jajaja dime, ¿cómo van las cosas con el nuevo disco?

Ya lo hemos terminado, lo enviamos a edición, ya están las fotografías, así que en unas semanas saldrá a la venta

¿No harán algún show de presentación?

Por supuesto, en el Kabuki-za

Me alegro por ti, Ran-chan

Oye.. mañana nos reuniremos en casa de Mousse a ensayar un poco para el show.. ¿te vienes? Así conoces a la novia de Ryoga

¿Ryoga tiene novia?

Si, aunque no lo creas

Bien por él

¿Vendrás?

No lo sé.. tal vez vaya.. ¿a la hora de siempre?

No.. bueno, sí, en efecto, nos reunimos a la misma hora pero primero iré a ver a la abuela, luego voy para allí

Bien, quizá nos veamos entonces

Genial, adiós Uchan

Adiós Ran-chan

Al día siguiente, como prometió, fue a ver a su abuela a la casa de sus padres.

—¡Pastelito! —exclama la anciana al verlo llegar

—¡Abue! ¿Cómo te encuentras?

—Bien, corazón, mejor de lo que debería —comenta la mujer caminando lentamente, ya se están notando los estragos de la edad, pensó el azabache— Ven, estamos por tomar el desayuno ¿Has desayunado?

—Si

—Ranma, te he dicho muchas veces que no mientas —regaña la mujer hundiéndole cariñosamente el dedo índice en el hombro derecho

—No miento, en serio

—¿Qué has desayunado?

—Tomé un café antes de venir

—¡Ah! ¡Lo sabía! Hijo, no te estás alimentando bien. Mírate, estás en los huesos casi

—Mamá, no seas exagerada —dice Nodoka apareciendo desde la cocina— hola, cariño —toma el rostro de su hijo y estampa un cálido y suave beso en su mejilla

—Hola mamá —responde él al recibir el saludo

—¿No lo estás viendo, Nodoka? Está muy delgado —se acerca la anciana y levanta el brazo del ojiazul para remarcar su punto

—Ay, mamá, no exageres, él está bien así —da unas apenas perceptibles palmaditas en la mejilla del pelinegro— además, está entrenando, no puede estar pasadito ¿cierto? —indaga

—Claro, es cierto abue, no puedo engordar demasiado.. quedaría más parecido a Ranko —comenta malicioso al ver de reojo a su hermana entrando adormilada

—Gorda tus.. no empieces tan temprano ¿quieres? —dice entre bostezos

—Está bien, te daré algo de ventaja —guiña el ojo

—Cállate idiota

—Bueno, bueno, no empiecen otra vez —regaña Nodoka— Ranma, cariño, ¿cómo van las cosas con Akane? —preguntó su madre

—Si fuesen conejos tendría mil sobrinos más o menos —bromea la pelirroja escondiendo su rostro tras una taza de té

—¡Oh! Quiero creer que están tomando precauciones ¿no? —preguntó Kimiko

—Ay, mamá, son cosas que uno a veces no controla, si pasa, pasa, un nietecito sería un buen regalo de fin de año, Ranma —dice Nodoka maliciosamente

—Bueno, sí, lo sería. Pero aún no, mamá. Apenas estamos conociéndonos. Lo sabes

—Por supuesto que lo se, hijo, estaba bromeando —comentó después con una sonrisa que Ranma supo, ocultaba su real deseo

Pasada toda la mañana y parte del mediodía, el pelinegro se despidió de su familia y se dirigió a la concesionaria de motos más cercana a ver si podía conseguir aquella que lo dejó encantado.

El dependiente le comentó que no solían trabajar ese estilo de motos, que eran bastante caras y la gente muchas veces solo las veía desde las vidrieras. En su lugar, le mostró algunas de las que tenía en ese momento. Ducati, Yamaha, Suzuki, entre otras marcas reconocidas, pero ninguna Harley. Se sentía algo decaído y así salió del lugar. Pasó por cada concesionaria de Tokyo y Nerima hasta que finalmente la encontró. Una bellísima Harley Davidson Iron 883 con el tanque y guardabarros de color amarillo mostaza brillante que contrastaba de manera armoniosa con los cromados de los caños, el negro del asiento y el resto del vehículo. Si fuese una persona, definitivamente tendría una conexión extra-terrenal -inmediatamente se cuestionó si aquella expresión existía.

Si bien tenía un precio algo elevado, el pelinegro podía costearlo sin problemas, podría decirse que no era un gastador, por lo que a lo largo de los años había amasado una pequeña fortuna que día a día iba en aumento.

Una vez pagado el vehículo, el vendedor le entregó la documentación correspondiente, garantías -legal y comercial-, coberturas, datos de contacto en caso de problemas y factura completa. Además de comentarle de manera adicional, uno que otro consejo sobre la moto. Los más importantes, según el pelinegro, eran llenar el tanque apenas saliera de la concesionaria y llevar la velocidad con calma por dos razones. La primera: no conocía la moto, es decir, no conoce la sensibilidad del acelerador, freno, etc. Y la segunda: los neumáticos, al ser literalmente nuevos, llevaban una cera especial que los dejaba resbaladizos. En resumen, debía tener extremo cuidado para no resultar en un accidente innecesario.

Ranma estaba rebosante de alegría. El dependiente lo comparaba internamente con un niño que tiene un juguete nuevo, y como tal, salió del comercio con su nueva adquisición, feliz, eufórico. Quería gritar, correr, saltar..

Bajó la vereda con la enorme motocicleta y, poniendo el pie para que no cayera al piso, se dirigió a su viejo, en cierto modo, Hyundai, dejando los papeles recién entregados, checó la hora y se dio cuenta que poco faltaba para que Akane saliera de su trabajo. Le daré la sorpresa, pensó.

El auto no era problema, estaba estacionado relativamente cerca de su departamento, a unos diez minutos, veinte caminando. Así que, montándose su nueva Harley Amarilla, y pasando por una gasolinera antes a llenar el tanque tal como le indicaron, arrancó rumbo al Tokyo Dome, lugar que en unos meses, también se convertiría en su lugar de trabajo.

A menos de cinco minutos de salir, el teléfono de Akane vibró con la caída de un mensaje.

Te tengo una sorpresa, te espero afuera. Decía el escueto texto en la ventana de conversación de su novio

Qué habrá hecho ahora, pensaba la joven para sí.

—¿Vamos Akane? —pregunta Yuka

—Si, en un momento salgo, primero debo ir al baño. Hace más de una hora me estoy aguantando las ganas de eliminar los dos litros de té que trajo Sayumi

—Uf, deberás ir al baño del primer piso, el de servicio está en reparación y el de abajo lo están limpiando

—Demonios. Entonces ve, tardaré unos minutos hasta salir —rezonga la de cortos cabellos

—Bien, como quieras, nos vemos mañana Akane —saluda con la mano

—Adiós Yuka —devuelve el saludo caminando hacia las escaleras que le llevarían por fin a su liberación.

Mientras, el impaciente ojiazul miraba extrañado a las compañeras de la pelinegra, que salieron saludándolo desde lejos con las manos, pero su novia llevaba diez minutos sin salir. Algo preocupado, comenzó a escribir un nuevo mensaje preguntándole donde se encontraba cuando la puerta se abrió y su novia salió a paso ligero topándose de lleno con su azabache favorito y notando detrás de él la enorme motocicleta amarilla.

—¡La compraste! —exclama entre alegre y asombrada cuando llegó a su lado mientras él, que estaba recostado sobre el vehículo, se enderezaba sacándole varios centímetros de altura

—¿Te gusta? —preguntó dudoso y ligeramente avergonzado— estoy empezando a creer que es demasiado llamativa —comenta rascándose la nuca

—¿¡Es broma!? —le contesta unas décimas más arriba— ¡Está genial! —dice efusiva pasando a su lado y subiéndose en la moto lo llama con un dedo— oye, guapo, ¿te llevo a dar una vuelta? —propone coqueta guiñándole un ojo

—Espera, quédate así un momento —pide sacando su teléfono y buscando la cámara

—¿Qué vas a hacer? ¿Me tomarás una fotografía?

—Hey, no todos los días una chica sexy se sube a tu moto nueva —guiña el ojo sacando la foto— bien, listo. Mi lady, ¿me cede el asiento? —pide galante estirando la mano hacia la chica para que bajase y él tomar su posición como conductor

—Por supuesto, caballero —toma su mano bajando del vehículo dejándole el paso para luego subirse detrás de él

—Agárrate fuerte —le dice por encima del hombro

—¿No tienes cascos? —pregunta con un ligero tinte de miedo en la voz

—A eso vamos, amor. Necesito dos y donde conseguí ésta —palmea la moto— no había ninguno de mi agrado

—Delicado —bromea por lo bajo

—Oye, esta moto tiene un estilo propio, no podemos ir con cualquier casco

—¿Qué no son todos iguales?

—Si, pero quiero uno amarillo —contesta

—Eres de lo peor —dice ella pasando sus manos por el duro estómago de Ranma agarrando sus propias manos con fuerza y temor.

La motocicleta rugió, el ojiazul quitó la pata con su pie y aceleró solo un poco cuando sintió las manos de su novia en su abdomen. Podía decir con seguridad que la muchacha tenía miedo. Por ese motivo fue despacio, aumentando la velocidad sólo un poco.

Akane, por su parte, sentía el viento en sus cortos cabellos, no veía el camino al frente, estaba tan aterrada que se limitó a cerrar los ojos con fuerza. En la primera esquina que Ranma dobló, literalmente sintió como su estómago daba un vuelco. Se sentía como en una montaña rusa, sensación que le hizo abrir los párpados involuntariamente. Al notar que no iban demasiado rápido, aflojó un poco el agarre sobre su novio y se enderezo sólo unos centímetros por detrás del ojiazul

—¿Vienes bien? —preguntó él en un semáforo

—Perfecta —respondió sonriente.

—¿Vamos donde Mousse? Hoy hay ensayo —comenta antes de arrancar

—Bien, vayamos

—Pero primero compremos esos cascos —la chica asintió contenta.

Vagaron por algunas tiendas de accesorios para autos y motocicletas. Vieron cascos de varios estilos y colores, pero ninguno era del agrado del pelinegro.

—¿Qué te parece este? —pregunta Akane señalando uno negro con destellos azules que estaba en una vidriera haciendo que el muchacho se aleje de la entrada y retroceda hasta ella, en la acera

—Mm.. no sé.. no me dice nada

—¿Debería decirte algo? —pregunta con sarcasmo

—Pues, si. Ya sabes, algo como estupendo o genial

—Tal vez, la palabra que buscas es ridículo —bromea

—¿Te crees graciosa Tendo? —contesta entre cerrando los ojos fijando sus azulinos orbes en los chocolate acercándose a ella lentamente

—No, aléjate —pide dando varios pasos para atrás y estirando a su vez el brazo derecho intentando poner una cierta distancia entre ambos

—Tú te lo buscaste —da dos pasos largos y toma la mano de la joven y tirando de ella, se agacha un poco y la levanta como si fuese una bolsa vacía de cebollas

—¡Ah! ¡Bájame Ranma! —chilla la mujer

—Cállate, espantas a la gente —dice dirigiéndose a la entrada del local

Dentro de la tienda, una mujer de cuarenta y tantos salió de su burbuja personal cuando una alborotada pareja entró al recinto haciendo que despegara la vista de la revista que leía. Al reconocer al muchacho de cabello oscuro, se sintió un poco cohibida. Era realmente guapo. Los pósters y fotografías que su hija tenía en su habitación no le hacían nada de justicia. Lamentó que la niña estuviera en ese momento en la escuela.

—Buenas tardes —saluda la mujer de cabellos color caoba con una enorme sonrisa

—Buenas tardes, señora —contesta el ojiazul bajando a la chica de su hombro, que solo atinó a mirar a la mujer y asentir con su cabeza más roja que un tomate— estamos buscando cascos para motocicletas —aclara

—O para auto si no tiene —agrega la pelinegra con sarcasmo riendo después

—¿Ya ves como eres? —le reprocha el joven recostándose en el mostrador

—Es una broma tontín —pica la punta de su nariz con el dedo índice

—Más te vale —dice para después mirar a la vendedora— disculpe, como decía, buscamos cascos

—Bien, ¿de qué estilo?

—Pues.. no lo sé .. ¿No son todos iguales?

—Dímelo tú —contesta la mujer haciéndoles señas de que los acompañase. Una estantería llena de cascos de diversos colores y modelos estaban a la vista— díganme qué estilo buscan y vemos qué podemos hacer —dice la señora que llevaba una camiseta con el logo de Suzuki en su espalda

—La verdad no sabemos mucho sobre el tema —confiesa el muchacho rascándose la nuca

—Bueno, pues, entonces, les mostraré lo que tengo aquí —saca una escalerita que hay debajo del mostrador y sube hasta bajar tres cascos diferentes que los va dejando uno al lado del otro— Este de aquí —toma uno enteramente negro— es un casco integral. Son los más seguros, cerrado completamente, con diseño aerodinámico y generalmente están hechos de policarbonato y fibra de carbono. Son los que utilizan los corredores profesionales —le da el casco a la chica y toma el que le sigue— Este otro, es calimero, no son tan seguros como el otro, pero son ideales para el verano ya que el vidrio, como pueden ver, se levanta hacia arriba. Es el que usualmente llevan todos —le entrega dicho instrumento al pelinegro— por último, está este que es una mezcla de los otros dos, es un casco abatible. Tiene la cabeza completamente cerrada, como el integral, pero también pueden levantar el vidrio como con el calimero —deja el casco en el mostrador— si me preguntan, yo llevaría el primero, es muchísimo más seguro que los otros dos

—¿Qué dices amor? —pregunta la ojicafé

—No lo sé.. ¿ Los tiene en otros colores? —pregunta a la dependienta

—¿Cuál de los tres?

—De los integrales

—Pues, tenemos en varios colores, también los hacemos personalizados. Aquí tengo uno de Depredador —vuelve a subir a la escalerita y saca del fondo del estante un casco que simulaba ser la cabeza del personaje mencionado. Tenía las rastas características y una pequeña luz en el lado derecho que se encendía con un apenas perceptible botón a su lado. El visor era perfectamente igual, tanto que quien lo llevase puesto seguro parecería alguien enojado— este es de un cliente que lo encargó hace unas semanas, por aquí tengo otro —saca del mismo lugar uno completamente negro con orejas de murciélago, como de Batman— te los muestro para que veas el tipo de trabajo que hacemos

—¿De mujer tienen? —preguntó Akane

—Por supuesto, tengo uno que estoy segura, te gustará —voltea y saca uno blanco que va perdiendo el color virando al negro con una enorme rosa roja en los costados. Es horrible, pensó la chica— ¿Qué dices?

—Está lindo, pero prefiero algo menos llamativo —dice sonriente

—A ver.. menos llamativo.. ¿Uno enteramente rosa? Aquí tengo uno —baja uno que está prácticamente a su alcance, de color rosa chicle con vidrio negro

—¡Oh! ¡Me encanta! —lo toma y levanta la vista hacia uno igual en otro color— Mira, Ranma, allí hay uno amarillo—señala

—¿Dónde? —pregunta mirando hacia donde la joven apuntaba con su dedo índice

—¿Quieres que lo baje? —dice la vendedora sintiendo el olor a una venta, o al menos, eso quería creer

—Es muy lindo, hace juego con la moto, cariño —alienta la pelinegra

—Si, es bastante bueno —comenta él moviendo el casco de un lado a otro examinándolo— ¿Tu llevas ese? —señala el rosado

—¿Bromeas? ¡Por supuesto! Me recuerda a la Power Ranger que vestía de rosado —sonríe a su novio que le devuelve el gesto y rápidamente mira el casco amarillo y arruga el entrecejo— ¿Qué ocurre?

—Nada, es solo que este no me convence —dice dubitativo

—¿Qué tiene de malo?

—Nada, nada, quisiera ver en otros colores, si no le molesta —pide amable a la mujer del otro lado del mostrador

—¡Claro! ¿Algo en especial?

—Algo que grite fuerte y claro, pero sin ser demasiado llamativo.. —mira de reojo los cascos de Batman y el Depredador— ¿puede hacer uno así pero de Iron Man? —pregunta confidente

—¡Por supuesto! Pero no para ahora mismo, usted dígame qué colores y cómo combinarlos y en dos semanas lo tendrá listo

—¡Genial! Bien, lo quiero negro. Completamente. Pero no un negro brillante, negro opaco

—Negro mate —decía la mujer mientras anotaba en un cuaderno a toda velocidad— bien, ¿el rosado también lo lleva?

—Si, el rosado, dejaré pagado el de Iron Man y me llevaré uno más ahora, no quiero que me multen jajajajajajaja,

—Muy bien, ¿qué otro casco?

—Mm.. deme ese —señala uno negro con detalles amarillos a tono con la moto

—Perfecto ¿algo más?

—No por el momento

—Bien

La mujer sacó la cuenta de los tres cascos y el pelinegro efectuó el pago mientras Akane, a su lado, seguía mirando a su alrededor, interesada en los diferentes estilos y modelos.

—Listo señor Saotome. Esto es para usted —le entrega una factura— y con esta —le muestra otra diferente— viene a retirar su casco en dos semanas, más o menos

—Genial

—¿No se ofende si le pido un favor? —dice de repente un poco avergonzada

—Si está a mi alcance, por supuesto

—Es que tengo una hija —ya sé a que viene la cosa pensó— y bueno, es fanática de Polaroid. Me preguntaba si usted podría darme su autógrafo para ella o mandarle un saludo en video

—¡Claro! Por supuesto, si quiere las dos cosas —sonríe

—Oh, no, con una sola me basta

—Créame, la hará más feliz si tiene las dos —comenta Akane con una enorme sonrisa

—Muchas gracias —agradece la mujer con ojos casi cristalizados

Luego de hacerse con los cascos y dar un par de autógrafos y mandar un saludo a la hija de la vendedora, se dispusieron a ir al departamento de Mousse, ya llevaban más de una hora tarde.

—¿Qué? —pregunta el azabache poniéndose el casco negro y amarillo

—Nada —responde la ojimarrón levantando el visor del suyo

—Anda, dime

—¿Un casco de Iron Man? —pregunta divertida

—¿Porqué no?

—¿No es demasiado llamativo?

—No tanto como el de Power Rangers

—¡Oye! ¿No te gusta mi casco? —dice entre ofendida y divertida

—No es eso, el tuyo me gusta. Pero el otro… el amarillo..

—¿Qué tenía?

—Todavía sigo sin saber si era la Power Ranger amarilla o la cabeza de Bumblebee.. —recuerda acomodándose en la motocicleta

—¡Jajajaja! Eres un idiota —se sienta detrás del ojiazul aferrándose a su cintura

Una vez llegados al hogar de Mousse, Ranma ató su nueva adquisición a un poste de luz que estaba justo en la puerta del edificio donde vivía el cegatón y cargando ambos cascos, él y su chica caminaron hacia la puerta.

El timbre sonó, Mousse contestó, Ranma se anunció y la puerta hizo el característico chirrido que les dio acceso al recinto.

—¿Ahora qué harás con el auto? —preguntó la chica mientras caminaban al ascensor

—También lo usaré, pero cuando la ocasión lo amerite

—¿Y qué situación sería esa?

—Un día de lluvia, por ejemplo, o si debo llevar a más de una persona o simplemente cuando tenga deseos de hacerlo —explica hundiendo los hombros

Cuando sonó el timbre, la puerta se abrió, Shampoo hizo acto de presencia saludando a los recién llegados

—¡Akane! ¡Ranma! Llegar tarde ¿dónde estar metidos?

—Oh, fuimos por unas cosas —explica el pelinegro

—Bien, pasen, pasen, ponerse cómodos. Mousse estar cambiando platillos de batería, Ryoga estar con él

—¿Akari no ha venido? —pregunta la pelinegra

—No, tener que dar examen así que hoy no venir. Pero basta de charla, entrar —dice la china en su japonés quebrado

El pelinegro y la ojicafé se dirigieron a la sala de ensayo, encontrándose a Mousse arreglando, como dijo su novia, la batería y Ryoga afinando el bajo.

—Ya venir, ir a la cocina a traer ricas galletas —dice Shampoo pasando por el espacio

Mientras los hombres se enfrascaron en una conversación sobre tonos y acordes, Akane ojeaba una revista Rolling Stone donde Polaroid estaba en la tapa

—¡Ranchan! Te has tardado.. —dice Ukyo entrando en la sala con una sonrisa que decayó de inmediato al ver a Akane sentada a un costado, dejando caer la bandeja de galletas que traía de la impresión. Definitivamente no la esperaba allí. Su intención era sólo ver a Ranma— A...Akane —logra decir estupefacta

—Ukyo —saluda la pelinegra con una sonrisa, en su dirección. Por supuesto no le pasó desapercibida la reacción de la amiga de su novio.

¡Ya sé! Van a empezar con que ¿porqué lo dejas ahí? y demás... no tengo excusa más que: soy muy mala. jejeje

Sé también que me retrasé con el capítulo. Para eso también tengo excusa: simplemente estaba nula, en cero, sin inspiración. Me fue muy difícil terminar este capi. Literalmente lo reescribí tres veces antes de mandarselo a mi beta :C incluso después de mandarlo, lo volví a corregir y se lo volví a mandar xD

Afortunadamente la musa volvió y pude terminarlo jejeComo siempre, les agradezco a tod@s por los comentarios, cada uno de ustedes me hace querer seguir. Y si no pudiera hacerlo, tengo a mis acosadoras personales, que NO me van a dejar abandonar la historia.

Por supuesto, un millón de gracias a mi betareader DanisitaM, ay, que hubiese sido de mí en estos días sin su apoyo..

No tengo mucho más que decir, solamente una pequeñísima sugerencia, busquen el modelo de la motocicleta que compró Ranma (Iron 883) se les va a caer la mandíbula xD

Sin más que agregar, los dejo hasta la próxima, espero, realmente espero, retomar las actualizaciones puntuales como hasta ahora, roguemos que las ideas no se me escapen y los dedos no dejen de teclear.¡Mil gracias a tod@s!