- Lluvia.

Las gotas de agua resbalaban juguetonamente por ese bronceado cuello. Lo acariciaban con descarada confianza y se perdian en el interior de la camiseta para seguir su camino por la espalda ajena.

Sanji sabía que tener envidia de la lluvia era insano, pero no le importaba. Al fin y al cabo, cuando se trataba de Usopp, cualquier cosa le volvía insano.