Hola de nuevo, espero que se la hayan pasado súper bien de fiestas y que hayan recibido lo que deseaban.
Aquí estoy con el primer capitulo de este año, bueno como se darán cuenta al leerlo es un poco diferente de los otros ya verán. Je je.
Me encantan recibir sus correos y reviews, trato de responder a todos en verdad, solo espero lograrlo.
No les aburro con más plática así que adelante.
Capitulo 7
Paraíso Helénico
La luna brillaba en lo alto, sus rayos plateados caían sobre los platinados cabellos de Draco, provocando que el mago tuviese una imagen algo luminiscente debido a la blancura de su piel.
Acababan de llegar a Grecia, a una propiedad de los Malfoy que por lo general tenían olvidada, debido a que Eubea, isla perteneciente a Grecia poseía una población muggle casi en su totalidad, algo sumamente desagradable para estos magos de sangre pura.
En el palacete vivían dos skib con su hijo, los cuales se encargaban del cuidado de las instalaciones. El muchacho se dispuso junto con su padre a bajar el equipaje de los recién llegados.
Draco se acerco a uno de los pegasos, lo acaricio con suavidad y el animal relincho un poco – atiéndalos cuanto antes – ordeno.
Con la mirada ubico a la bruja que lo acompañaba entrando al palacete, con paso ligero la siguió. Hermione caminaba lentamente por la estancia, con una de sus frágiles manos toco el mármol de las paredes, la deslizo sobre estas y continuo caminando, observando alrededor una decoración totalmente diferente a la de la mansión, esta era menos ostentosa, con toques de frescura, pero igualmente de un gusto exquisito y refinado. Era chocar contra una cultura diferente y ser atravesado por ella como si fuese un fantasma, pasando su incorpóreo ente por todo su ser.
Quedo extasiada al pararse frente a la ventana abierta, el viento cálido llego a su rostro, desde ahí podía observar la cercanía del mar, jugueteando con sus espumosas olas, de un color profundo como oscuras amatistas, que golpeaban graciosamente las estructuras rocosas, creando un delicioso sonido casi musical. Antes había viajado fuera de Inglaterra, pero esto era muy diferente, no se encontraba en un viaje de esparcimiento familiar, no era un viaje por diversión.
Le provoco un sutil cosquilleo cuando percibió una respiración en su cuello, sabía que se trataba de Draco, ya que su característico aroma a maderas mezclado con un toque de menta era inconfundible. Estaba tan cerca de su rostro que si en ese instante girara un poco, lo más seguro es que sus labios rozaran la blanca piel de sus pálidas mejillas.
En cuanto vio a la joven de pie, absorta en sus pensamientos no pudo controlar el irrefrenable deseo de acercársele, sentir su cuerpo junto al suyo, se dejo guiar por sus impulsos. Camino hasta casi poder tocarla, se agacho un poco – No tienes que quedarte parada aquí, puedes tomar una habitación – el sentir el fresco aliento de menta del rubio la hizo estremecerse.
- Sin puertas cerradas – exclamo suavemente, mientras con su mano acercaba el rostro de Draco al suyo, su tersa mejilla choco contra la del mago, quería disfrutar el contacto de su piel, así que movió un poco su rostro para sentir su mejilla acariciando la de él.
Su piel seguía siendo tan suave como la primera vez que la toco, sí era una sangre sucia, pero no sabía en que momento había dejado de importarle, quizás desde que cayo en una relación que no le provocaba algún sentimiento lo suficientemente fuerte para hacer latir su corazón de hielo, con como se llamaba su prometida, en ese momento le interesaba menos que nunca.
Levanto una de sus manos, acaricio delicadamente el cuello de la chica, pudo percibir un ligero temblor por parte de ella y después solo escucho su voz tan desafiante como siempre.
- Te despreció Malfoy – sus palabras denotaban rencor.
- En verdad Granger¿Qué tanto? – con algo de violencia la tomo de la cintura y la hizo girarse hacia el, ella mantuvo la compostura y no bajo la mirada, por el contrario, lo observó directamente a los ojos para demostrarle que no tenía miedo.
El la miraba con profundidad, se inclino un poco hacia ella, hasta que sus labios casi se tocaron, ella apretó los puños, el mago podía sentir la tensión de sus brazos, pero luego ella los dejo caer a los costados. Sin embargo un segundo después pudo percatarse que las manos de la bruja subían por sus hombros, acercándose a su cuello. Un ligero movimiento, por pequeño que fuera y sus labios estarían jugueteando con los de ella. Pero sin más ni más la soltó.
- Hoy me siento benevolente así que serás un huésped en mi casa, le señalo el camino.
Pero ella solo pudo quedarse como estatua, qué le sucedía, en fin no es que ella tuviera deseos de ser besada por él, por supuesto que no, después de todo ¿no estaba junto a el en contra de su voluntad?
Pudo haber probado de nuevo la dulzura de sus labios, deseaba hacerlo, pero aun no existía pasión o sentimiento alguno que pudiera dominar a Draco Malfoy, y a pesar de lo que sintiese por Granger, e independiente a lo que pensara aun seguía siendo una sangre sucia, era su prisionera, su propiedad¿pero era suya por completo?
El joven coloco una mano en su cintura para guiarla hasta su habitación, subieron unas escaleras de caracol, la planta alta era muy espaciosa, poseía varias habitaciones y una amplia estancia. Cuando entro en la recamara a la cual el mago la llevo, no lo podía creer, una cama suave en medio de un agradable lugar, con un arreglo de flores frescas.
Una puerta de cristal guiaba a un pequeño balcón, camino hacia este, daba a una hermosa piscina, cuyas aguas cristalinas reflejaban un fondo azul y la luz de la luna era encantadora.
Malfoy la miraba desde la entrada, recargado en la pared, desde hacia un buen tiempo que no la veía tan feliz, era como si la antigua Hermione hubiese regresado, se giro en redondo y se alejo a su habitación.
Camino hasta el aposento principal, tenía una hermosa cama circular que parecía un bizcocho, los colores del decorado eran claros, con diseños florales en las paredes, parecía un jardín en tonos pastel, muy diferente a lo que estaba acostumbrado, entendía porque a su madre no le apetecía pasar su tiempo de esparcimiento ahí, simplemente no era su estilo.
Se quito la ropa, y se vistió con un traje de baño, colocándose una bata encima. De uno de los bolsillos de su capa de viaje tomo la esfera que le había entregado su tía. Su habitación daba directamente a la piscina, salio y camino por la orilla de ésta, las estrellas brillaban con todo su esplendor y la luna desde luego no se dejaba opacar.
Extendió la palma de la mano, dejando que los rayos lunares tocaran la esfera, ésta comenzó a brillar, como si de repente se hubiera vuelto fluorescente. El rubio entrecerró sus ojos grises, hasta que el resplandor desapareció. Observo detenidamente el objeto, representaba un globo terráqueo, pero poco a poco la apariencia cambio, era como si alguien hubiese señalado un punto en el mapa y se acercara hasta poder ver ese lugar. Lo que se fue reflejando era la isla en la que se encontraban, la exuberante vegetación, un camino entre la flora que llevaba a una construcción antigua de blancos pilares altos, escaleras largas que conducían a la entrada, después de mostrarlo la imagen desapareció de la esfera.
Ese era el sitio que necesitaba localizar, ahí era donde se encontraba aquel objeto. Mañana se dedicaría a ese asunto, por lo pronto relajarse no le caería nada mal.
Se despojo de la bata, no sin antes guardar el mapa lunar en un lugar seguro en su recamara. El agua de la alberca estaba tibia, cerro los ojos y dejo su mente en blanco para disfrutar del suave movimiento de las aguas y la brisa marina.
Algo se estaba acercando hacia el, podía percibirlo, alzo uno de sus brazos recargado en el borde de la piscina y detuvo la mano de Hermione que se dirigía a su rostro. Abrió los ojos y se giro un poco para mirarla. Llevaba un vestido de tirantes delgados color blanco, y se había puesto en cuclillas para alcanzarlo.
- Parece que te he sorprendido¿conciencia intranquila? – dijo en tono irónico, tratando de rescatar su brazo, pero Draco no la soltó, por el contrario, la agarro con más fuerza.
- ¡Ah!, que sorpresa, entonces piensas que tengo conciencia – respondió sonriendo de lado. La chica frunció el ceño, puesto que había utilizado su argumento en contra de ella.
El rubio la jalo con un poco de fuerza, la bruja perdió el equilibrio y cayó al agua – No deberías estar tan segura.
Hermione se limpio el agua del rostro, su vestido flotaba en el agua haciéndola parecer una sirena, su cabello también se extendía dejándose llevar por el vaivén danzarín. El joven la observo divertido, ella estaba molesta, el sabia que si la castaña tuviese su varita, probablemente ya le habría lanzado una maldición. Pero en tales circunstancias tenía que acatar sus deseos.
Nado hasta la chica, la tomo de la cintura, y ella en respuesta le arrojo agua al rostro – esa es una de las cosas que podrían gustarme de ti, luchando aunque sabes que no lograras nada.
La acerco con brusquedad a el, se aproximo a su rostro y sus labios acariciaron los de ella, suavemente, disfrutando su sabor, deleitándose sin apresuramiento, ella enredo sus brazos adornados por los dos brazaletes dorados en su cuello y los dejo en su nuca. No podía evitar sentir lo que sentía, y es que el estar entre los brazos del rubio la hacía temblar, sus labios se posesionaban de los suyos y ella correspondía con intensidad, Draco apretó más el beso y Hermione se dejo llevar por una oleada de emociones, hasta que poco a poco el beso se fue haciendo más lento y terminaron por separarse.
La bruja se removió entre sus brazos hasta que logro zafarse, nado hasta la orilla y salio de la alberca, él no pensaba seguirla, solo la observo mientras ella salía huyendo a toda prisa.
Hermione sentía la penetrante mirada de Draco clavada en la espalda, pero no pensaba voltear a verlo, lo único que deseaba era alejarse de el lo más rápido que fuese posible.
Draco se sumergió en el agua, y se quedo un rato de esa forma, sus cabellos platinados parecían tener vida propia. No podía o no quería mantenerse alejado de ella. Hermione había dejado de significar solo "sangre sucia Granger la prisionera" para ser algo más. Qué no quería definir, y no podía decirle nada de esto a alguien, menos a su familia, si ellos llegaran a enterarse no dudarían en matarla, además aun tenía una misión y debía terminarla, eso era lo principal, pero no podía permitirse perderla, eso ni pensarlo.
Regreso a la superficie, sus cabellos escurrían, se recargo de nuevo en la orilla y cerro los ojos una vez más.
La bruja llego a la habitación dejando un rastro de agua, ni siquiera se había secado un poco. Cerró la puerta y permaneció recargada en ella, unas lágrimas rodaron por sus mejillas a su pesar. Se sentía una "traidora" como la había llamado Harry. ¿Por qué Draco la había salvado aquel día?, si el no la hubiera tomado como prisionera nada de eso estaría pasando y ellos no tendrían, bueno en realidad ni siquiera tenía el valor para pensar en qué relación tenía con el rubio. Prefería no pensar mucho en ello, como podía ser que ella Hermione Granger se encontrara en un dilema semejante.
Se limpio las lagrimas del rostro y se dirigió a la tina, un baño caliente antes de dormir disiparía sus pensamientos y le permitiría un sueño tranquilo, no podía acobardarse, eso no, nunca sería una cobarde, tenía que aceptar los hechos. Bueno aunque tal vez cuando el se casara la dejaría libre, no, eso no tenía sentido, que Draco la dejara volver, aunque así fuera no sería lo que una vez fue. Se despojo del vestido mojado y se sumergió en las burbujas que emanaban un dulce aroma a fresas.
Con una toalla el rubio secaba su cabello, mientras se dirigía a la habitación que ocupaba la castaña. Estuvo a punto de tocar, pero no escuchaba ningún sonido del otro lado de la puerta, así que entro sin avisar. Se acerco cautelosamente a la cama, el pabellón estaba abierto, así que pudo contemplarla a su antojo, mientras dormía con esa expresión de ángel que solía tener en ocasiones.
Con la mano aparto un rizo de su rostro, sus brazos eran tan suaves, que no resistió la tentación de tocar uno, descansaba placidamente en un hermoso camisón blanco con olanes. La verdad es que el había ordenado que le compraran todo ese guardarropa, un pequeño detalle que olvido comentarles a Narcisa y Pansy. ¡Que descuido el suyo!
La luz de la luna se filtraba por la puerta de cristal, ya era muy tarde, no podía conciliar el sueño.
Toco su cabello, enredo uno de sus dedos en sus rizos, se inclino para besar su frente, se detuvo antes de hacerlo, aspiro su aroma dulce a fresa, toda ella estaba impregnada del aroma frutal. Descendió y beso sus labios, un pequeño beso, para no interrumpir su sueño, ella se removió un poco inquieta, pero continuo durmiendo.
Draco se quedo un poco más contemplándola, debía aprovechar el momento, era una oportunidad única, pues no era tan libre después de todo, tenía ciertas obligaciones. Se froto el brazo, pues el tatuaje que lo señalaba como mortífago comenzaba a hacer que su piel ardiera, como si el fuego lo abrazara. Un recordatorio de cual era su lugar y qué era lo que tenía que cumplir.
Se dirigió a las puertas de cristal y cerro las cortinas para que el sueño de Hermione no fuera perturbado por el mundo exterior. Entro en su habitación, cerro la puerta con un movimiento de su varita y se tiro en la cama, aventó la toalla al suelo, cerro los ojos, dejando que el sueño se apoderara de el.
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Estaba haciendo demasiado calor, ese tipo de clima le exasperaba, por lo general habitaba en lugares más frescos, pero en esa isla parecía que el sol lo quería derretir. Con una mano en la frente cubría sus ojos, ya que los rayos solares le molestaban.
Aun no había podido encontrar una pista decente sobre lo que buscaba, y no podía usar magia, debido a que la villa estaba infestada de muggles, era patética su situación y eso lo ponía de malas.
Frente a el estaba un restaurante, decidió ir para refrescarse un poco, las mesas y sillas eran de bejuco, con una sombrilla en el centro de la mesa, le parecieron algo de lo más común, pero que podía esperarse de personas muggles. Sin embargo tomo asiento, la sombra le ayudaría a pensar mejor.
Un mesero se acerco hasta el mago - ¡Buenos días señor¿Qué va a ordenar?
No tenía ni la menor idea de lo que los muggles solían vender en esos negocios, en ese momento hubiera sido perfecto que Granger lo acompañase, pero no era así – algo de tomar.
- Tenemos jugos y aguas frescas¿qué prefiere?
- Un jugo esta bien – solo esperaba que le llevasen algo de buen sabor, ya era suficientemente horrible tener que pasar por muggle.
Poco después el mesero puso un vaso frente a Draco, con un líquido de color amarillo – jugo de piña señor.
- Estoy de vacaciones y quisiera saber si hay algún sitio donde pudiera encontrar construcciones históricas – lo mejor era preguntarle a alguien del lugar, por lo que había observado la noche anterior, se trataba de construcciones antiguas, las que le mostró el mapa lunar.
- Si en realidad aquí se han encontrado varias reliquias, de antiguos pobladores, aunque la mayoría están en exhibición, si quiere verlas lo mejor sería que participe en uno de los paseos turísticos.
Eso significaba más tiempo con muggles, que catástrofe – si por supuesto, y dónde dice que es esto.
- El recorrido sale del centro turístico localizado es la plaza de Eubea, dónde se encuentra el monumento a Apolo – le hizo algunas indicaciones para que ubicara el camino.
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Hermione bajaba las escaleras, y se dirigía al comedor, se había quedado dormida más de lo normal a consecuencia de la tranquilidad que se respiraba, por fin podía decirse que había dormido como un bebe.
En la cocina se encontraba la skib que cuidaba la casa, la señora de expresión afable era algo regordeta y traía puesto un delantal de color blanco, sobre un vestido floreado azul, su cabello negro estaba recogido en un chongo - ¿desea que le prepare algo de desayunar?
La frase le sonaba extraña, que alguien se dispusiera a servirle, nunca en su vida había tenido sirvientes y eso la hacia sentirse incomoda, era mucho peor que con los elfos, se trataba de personas – se lo agradezco, pero en realidad no es necesario, yo puedo hacerlo sola.
- Oh no querida, por favor – la mujer la llevo hasta una silla y le indico que se sentara – este es mi trabajo, además el joven amo Malfoy se molestaría conmigo y ¿no quiere eso verdad?
- No, desde luego que no – la castaña se tuvo que contentar con esperar en la mesa. Pero a todo esto en dónde estaba Draco, no lo había visto en el palacete.
La mujer que se llamaba Olimpya le llevo a Hermione un plato de fruta y un guisado que ella nunca había visto, mucho menos probado – Espero que sea de su agrado señorita.
- Es muy amable de su parte, gracias – la joven se dispuso a comer lo que le ofrecía.
El hijo de Olimpya entro corriendo al comedor – madre qué es lo que quieres que traiga – disminuyo el paso cuando se dio cuenta que la bruja estaba ahí – perdone usted, no sabía que había bajado.
La mujer salio de la cocina al comedor – si, quiero que me traigas algunas cosas que hacen falta en la casa - saco una lista de la bolsa del delantal y se la dio.
- Con permiso – se excuso con Hermione y se retiro.
- Tendrá que disculparlo, es un poco distraído – le sonrió ampliamente.
- Disculpe, me podría decir dónde se encuentra Draco.
- El joven Malfoy salio temprano, y no dijo a donde iba.
- Entiendo. Esto es delicioso – cambio el tema abruptamente.
Después de esa rica comida salio hacia la playa, traía puesto un vestido strapple en color rosa pálido, le llegaba hasta la rodilla, y tenía un bello adorno que parecía un cinturón. Se había quitado las sandalias para poder sentir la arena y el agua salada tocando sus pies, las espumosas olas casi se desvanecían al llegar a la orilla. La arena estaba calida, era tan suave, tomo asiento en ella, dejando que el mar empapara sus piernas.
La bruja permaneció un rato contemplando la majestuosidad del mar, perdiéndose en el, en sus aguas, imaginando que solo existía ella y la inmensidad de la naturaleza. Una brisa repentina hizo que su sombrero volara, y de inmediato se levanto, corrió detrás de el pero el viento se lo llevaba. Traro de ser más rápida, pero alguien lo tomo antes que ella, era el muchacho sirviente de los Malfoy – creo que esto es suyo – el joven sonrió mostrando una dentadura perfecta y blanca, poseía unos hermosos ojos azules, un cabello negro brillante y su tez era morena.
- Muchas gracias – le sonrió tímidamente.
- Señorita, el señor Malfoy la esta buscando, acabo de llegar y me mando por usted – el muchacho la observaba con curiosidad.
Los dos comenzaron a caminar por la playa, hacia el palacete – Usted es la novia del señor Malfoy – se le escapo la pregunta, la bruja al escucharla comenzó a reír.
Ella novia de Draco, eso era absurdo - por supuesto que no – respondió después que la risa se lo permitiera – digamos que tu y yo somos iguales, soy algo así como un miembro más de la servidumbre.
- ¿Es que no es usted una bruja, acaso no puede hacer magia? – seguía al lado de ella.
- No es eso, aunque por el momento no puedo utilizarla – su semblante se entristeció.
- Discúlpeme, me he pasado de entrometido y no era mi intención – el muchacho estaba muy avergonzado.
- No es necesario que me llames de usted, soy Hermione, de acuerdo.
- En ese caso estaría muy alagado si solo me llamase Perseo – el joven hizo el gesto de saludarla con la mano, algo muy común en los muggles, y ella lo sabía.
Ya habían llegado a la propiedad de los Malfoy, Draco los observaba desde uno de los ventanales a la playa, miraba la despedida de la bruja con uno de sus criados, después subió corriendo los escalones con los zapatos en la mano, al entrar Draco la miraba severamente.
- Veo que te estas divirtiendo – dijo con una gran frialdad.
- Según me dijiste iba a ser un huésped en tu casa – dijo la castaña mientras se calzaba las sandalias.
- Que yo sepa los huéspedes no se dedican a socializar con la servidumbre – su voz no demostraba emoción, o al menos eso parecía.
- No se de que me hablas – declaro tranquilamente – yo solo fui a dar un paseo por la playa.
Como siempre no era nada fácil discutir con Hermione Granger, era una persona muy sagaz, y al parecer no la haría hablar – eso es todo lo que me piensas decir.
- No tengo más que hablar.
Desde luego que el estaba comportándose como un completo idiota con Granger, no pensaba con la cabeza fría, y eso no le agradaba nada, frunció el ceño, cosa que no paso desapercibida por la muchacha. Empezó a mirar a la castaña con fijeza, y camino alrededor de la estancia, tenía que volver el equilibrio a su interior, eso era cosa fácil para un Malfoy, hundir las emociones en el fondo, donde no salieran a la superficie.
- No quiero interferir en tus asuntos así que me retiro – se estaba alejando.
Draco no iba a permitirlo, la sujeto de la cintura, rodeándola con uno de sus brazos – No digas tonterías, aun no te he dicho que te vayas, de hecho quiero que hagas algo.
Fin capitulo 7
Notas
Eubea: Isla en el mar Egeoeste de Grecia
Apolo: en la mitología griega y romana Apolo es uno de los más importantes y multifacéticos dioses olímpicos, ha sido reconocido variadamente como dios de la luz y el sol.
Perseo: es un semidiós de la mitología griega, hijo de Dánae y Zeus.
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Me imagino que notaron que aun falta descubrir que quiere Draco :p, pero espero que lo compense el que en este cap nos enteramos un poco más como es la relación que hay entre ellos dos.Les prometo que en el próximo cap si sale que es lo que están buscando, de hecho les diría, pero no arruinare la sorpresa.
Si tienen tiempo agradeceré sus reviews, que en verdad me encanta leer y saber que les parece la historia.
Nos estamos viendo muy pronto.
Gracias y cuídense mucho.
