Los personajes de Saint Seiya the lost canvas y Saint Seiya clásico no me pertenecen.

Perdonen la demora, cuesta un poco escribir terror cuando eres medio cobarde jaja xD.


Sin salida.

Cuando despertó, estaba acostado en una cama de hospital con varios cables en su pecho. Aioros dormía en una silla acolchada junto a su cama. De sus padres no había rastro por ningún lado. Se movió un poco y sintió una molestia a un costado de su vientre. Se levantó un poco la remera y vio el vendaje blanco. Recostó la cabeza una vez más en la almohada y busco con la mano el aparato que le permitía llamar a las enfermeras.

Aioros parecía muy mal dormido, así que opto por no despertarlo.

Bar.

Regulus tomo la cerveza y le dio un trago, estaba fría y sin duda le serviría para apartar un poco ciertas ideas de su cabeza.

Una semana.

Aioria hacia una semana que no despertaba luego de esa extraña convulsión sufrida en la comisaria. Aspros le había dicho que antes de empezar con el ataque, al que al principio creyó epiléptico, el chico había gritado de terror y vomitado sangre.

Aparte estaba el tema de Conner, mientras ellos discutían (siempre la culpa era de él, según ella) su hijo se había escapado y terminado postrado en la cama de un hospital en un extraño coma. Se habían vuelto a discutir, esta vez delante de Aioros y a pesar que lo habían hecho en Irlandés bien sabía él que su hijo había entendido cada una de las palabras.

Desde las supuestas infidelidades hasta las acusaciones cruzadas de quien tenía la responsabilidad de lo que pasaba con Aioria. Aioros estaba ahí, escuchándoles decirse todo, dejando libres sus rabias e impotencias por no saber qué hacer por su segundo hijo.

Aioros, con 18 años, seguía siendo una persona de carácter sensible y a pesar que no lo había demostrado. Era más que claro que la discusión le había afectado. Podía leer a su hijo como a un libro abierto, sabía que Aioros estaba rumiando toda la situación... Pago la cerveza y se levantó, tendría que ir al hospital. No fuera a ser que Aioria despertara y se encontrara solo.

Habitación 421

Aioria estaba mirando por la ventana y Aioros dormido en la silla acolchada. Regulus se acercó a su hijo y se sentó en la cama, Conner le había visto venir y se había ido en la dirección contraria. Por el momento se darían una tregua, su hijo era más importante que su matrimonio que se derrumbaba.

-¿Papá? ¿Qué paso? -Aioria le miro confundido. -¿Que tienes?

-Estoy bien hijo... -El hombre le miro mientras le acariciaba el cabello- ¿Cómo estás?

-Bien... ¿Qué paso? -El mayor se modio el labio, podría tranquilamente mentirle.- No lo sabemos... con certeza -mintió- ¿Qué es lo último que recuerdas con exactitud?

-Que estaba en mi cuarto... ¿Porque tengo una venda en el costado?

-Te... quemaste.

-¿Cómo?

-Una computadora se prendió fuego y quemo tu remera.

-¿Mi computadora se prendió fuego? -el mayor negó con la cabeza- ¿Entonces cual se incendió?

-Hijo, descansa, no te esfuerces tanto...

-¿Que me ocultas? -Inquirió con una mirada interrogante.

-Nada, hijo, nada.

Dos semanas después.

-No recuerdas nada de lo que paso -El menor negó con la cabeza, mientras el psicólogo le miraba desde su cómo sillón. -¿Sabes que paso?

-Si... A pesar que papá no quería que supiera, me termine enterando.

-¿por qué crees que no recuerdas?

-El medico... -comenzó el chico.

-No te pregunte que dijo el médico, te estoy preguntando a ti "la razón" por la que no recuerdas nada.

-Supongo... porque estaba triste. -El chico le miro- yo no hablo irlandés, pero sé que se estaban discutiendo. Puede que no quiera recordarlo. -Defteros miro al chico y movió una de las piezas del ajedrez- no quiero que se separen...

-Aioria -El psicólogo le miro, antes de acomodarse los dientes- Ningún hijo quiere que sus padres se separen -el chico le miro- pero hay ocasiones, que es mejor que la relación se acabe antes que empeore -el chico le miro extrañado- te lo digo como persona que paso por un divorcio y como hijo de divorciados. -Aioria dejo salir un suspiro- Para mí y mi hermano fue difícil ver a nuestros padres pelearse todos los días, pero luego de que se divorciaron las aguas se calmaron y se trataban como mejores amigos.

-Yo no quiero que se divorcien.

-Aioria, no está bien que un hijo cargue sobre sus hombros los problemas de sus padres.

-¿No se supone que el deber de un hijo es mantener unido a sus padres? -Defteros le miró fijamente.

-Siempre desee meterme un puñetazo al bestia que dijo eso.

Casa de Sísifo. 30 minutos después

Al igual que las otras veces, fue su padre quien le fue a buscar al consultorio psicológico. Hubo absoluto silencio durante el viaje por parte de ambos, Regulus comenzaba a preocuparse por esas actitudes de Aioria.

Bajaron de la camioneta y entraron a la casa, había un extraño silencio que le puso los pelos de punta al mayor.

Esa misma noche.

-CONNER. UNA COSA ES QUE TENGAMOS PROBLEMAS Y OTRA MUY DIFERENTE QUE AGARRES TUS COSAS Y TE VAYAS. -Aioria se puso la almohada en la cabeza, su padre estaba hablando con su madre por celular en el patio. Esta había dejado una nota diciendo que necesitaba pensar las cosas y necesitaba apartarse un poco de la casa. Respirar otro aire y calmarse. Había aprovechado que Regulus había ido por Aioria para irse de ahí. -¡VETE AL CARAJO CONNER! ¡ME HARÉ CARGO DE LOS CHICOS YO SOLO! ¡NI SE TE OCURRA APARECER POR AQUÍ!

Y ahí estaban de vuelta... Su padre solo lo decía por rabia y por el dolor que le había causado que ella se fuera.

Tomo los auriculares de su celular y se lo coloco. Cerró los ojos un momento, al ver que la música acallaba la voz de su padre. Al abrir los ojos sintió el alma se le iba del cuerpo.

-No te asustes...

-¡PAPÁ!

Patio.

Regulus escucho el grito lleno de terror de su hijo, arrojo el celular al piso y entro a la casa.

Habitación de Aioria.

-No te voy hacer daño...-La figura de ropa desalineadas y cabello rubio le miro con ligera pena.

-¿Aioria? -Aioros entro, al poco tiempo entro su padre.

-¿Que sucede? ¿Por qué gritaste así?- Su padre atravesó al rubio, quien le dedico una última mirada de pena y desapareció de su habitación- ¿Aioria? Hijo... responde... Aioria... -El chico comenzó a convulsionar en brazos de su padre. -¡LLAMA A EMERGENCIAS!

Hospital.

-Los estudios no muestran nada...

-No puede decirme que mi hijo no tiene nada si convulsiono en mis brazos. -Regulus, y también Aioros internamente, se estaba preguntando de que colegio barato había salido el médico.

-Señor Leonis Sagitaruz, su hijo no presenta ninguna anomalía en los electroencefalogramas, en las tomografías y en las resonancias. -El medico miro al hombre antes de dejar un suspiro- Me temo que ningún método de diagnóstico describe cual fue la causante de la convulsión.

-¿Que tuvo mi hermano entonces?

-Mañana le haremos nuevos exámenes, por el momento no puedo darle una respuesta joven. -Miro fijamente a Aioros- Los estudios solo dieron que su hermano...

-Tiene dos áreas del cerebro más desarrolladas de lo habitual. -Informo Regulus con un gruñido- lo es desde que Aioria tiene dos años. Nos dijeron que eso no le traería ningún problema a futuro.

-Es lo único anormal que dieron los estudios de su hijo -replico el medico a la defensiva- ahora si me disculpan, tengo otros pacientes aguardando.

-Es un idiota -Susurro Aioros, antes de entrar al cuarto en que se hallaba su hermano.

Sala. Casa en el pueblo.

-Touma... Touma... Despierta Touma.-El menor se movió un poco sobre los apuntes que tenía esparcidos sobre la mesa de te. -Touma... Vamos Touma... Despierta.-El chico abrió un ojo, encontrándose con la silueta de una joven rubia en la ventana- Ven Touma...-El chico parpadeo un par de veces aun un tanto dormido, hacía varias noches que soñaba con esa misteriosa chica de cabellera rubia. -Ven, Touma, quiero que juegues conmigo...

El chico de 16 años se paró y comenzó a caminar, aun dormido, hacia la puerta corrediza que estaba a solo un metro de la ventana creyendo que aún era un sueño.

-¿Quién eres?

-Ven Touma... -Dijo la chica, cuya espalda estaba teñida de un rojo oscuro y la piel que se dejaba ver trazada por surcos-¿Quieres jugar?Sígueme Touma... Vamos a jugar... -La joven comenzó a correr, su largo cabello rubio tapaban las heridas de su espalda y su vestido blanco se mecía a cada paso.

-Espera... No corras, te vas a perder... -El chico salió tras ella, creyendo que aún estaba en un sueño... Nadie lo volvió a ver.

Habitación, Hospital.

Aioria se movía dormido, tenía un sueño que nada tenía precisamente de sueño. Más bien era una pesadilla...

-Limpia eso...- Lo arrojaron contra el suelo, a solo medio metro tenía una cubeta con agua. -Lo quiero limpio o te azotare de nuevo... ¿Me has entendido?

-Sí, amo... -Dijo, nuevamente esa no era su voz y esas no eran sus manos. Su piel jamás sería tan blanca.

Una gota callo en su mejilla, al tocarla se dio cuenta que se trataba de sangre... Al alzar la vista tuvo que contener el deseo de gritar. Una chica rubia estaba ahorcada, con lo que parecía ser un pañuelo largo de seda, a solo tres metros de altura. Llevaba puesto un vestido blanco y se hallaba descalza. La sangre provenía de la espalda lacerada de la joven.

Aun de rodillas, solo pudo tapar su boca con ambas manos para evitar gritar de terror. De no ser por los grilletes en sus tobillos hubiera salido corriendo de esa habitación. Un grito salió de sus labios, cuando el látigo impacto contra su espalda.

-¡Esa sangre no se limpiara sola! -Le informo con un tono burlón él. -Eres mi esclavo, has lo que te ordeno o terminaras peor que ella. -Aioria llevo sus manos al balde con agua y saco un trapo andrajoso de este. Al poco tiempo el agua en el suelo le devolvía su reflejo...

Aioria abrió los ojos, esa no era su habitación... ¿Acaso estaba solo?

Al mirar hacia el otro lado, se dio cuenta que no era así. La persona que había visto en el reflejo, ahora estaba soltando su mano.

-Te dije que no iba a hacerte daño.-Aioria separo los labios, el miedo en sus ojos anunciaba el grito que estaban por salir de su boca.- No grites, asustaras a todos.-El chico trago grueso y reprimió el grito.- Ya no soy su esclavo, por eso quiere un nuevo sirviente. Te quiere a ti, por eso te marco. Eres especial Aioria... -Ante esas funestas palabras, el chico se sintió marear y un fuerte dolor de cabeza se hizo presente.- Ante sus ojos, ya no tienes salidas.-Hizo una pausa.- Pero en realidad, si la tienes... Solo tienes que escucharme.

Continuara.