N/P (no, no es nota de quien plagio jajaja, es NOTA DE QUIEN PUBICA) No es mi traducción y mucho menos es mi historia. Yo solo me atrevo a publicarla toda vez que muchas nos quedamos con ganas de leerla. Disfrútenla hasta que la bloqueen.

N/T Super emocionada con presentarles mi primer proyecto, espero que les guste, muchísimas gracias a los que me apoyaron, especialmente a Romina Pascaretta que esta desde un principio y me ayudo a betear este capítulo y a Lena por autorizarme a traducir su historia.

N/A: *ADVERTENCIA*: Esta historia va a ser bastante oscura. Trata temas de violación, asesinato, tortura, lenguaje vulgar, y dos almas quebradas. No apto para los corazones débiles. Esta va a ser mi única advertencia.

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a JK Rowling, la trama le pertenece a Lena Phoria y la traducción a Sunset82.

Antes que comiences a leer, no dejes review porque eso puede ser motivo de acoso hacia tu persona, no es necesario que lo hagas, tu disfruta la lectura.

Y por último pero muy, muy importante siempre lee los review que dejaré puesto que ahí informaré cada cuanto la voy a dar de baja, por aquello del bloqueo y las denuncias, así mismo avisaré si alternare con otra cuenta, para que esta historia sigua aquí.

Y repito, no lo escribí yo ni lo traduje yo, porque parece que a muchas no les queda claro.

CRUEL AND BEAUTIFUL WORLD

CAPITULO7:DEBERIAHABERSABIDOMEJOR

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¡Impedimenta!

Hermione dejo escapar un gruñido frustrado mientras le lanzaba un hechizo a Bronson, haciéndolo volar hacia atrás a una velocidad increíble.

Después de un duro golpe sobre su trasero en el suelo, rápidamente salto a sus pies. —Merlín, Hermione. Calma…

¡Locomotor Mortis!

De repente, las piernas de Bronson se sintieron como si se hubieran pegado. Trato de dar un paso pero solamente termino tropezándose. — ¡Esta bien, está bien! ¡Tú eres claramente la vencedora!

¡Levicorpus!

¡HERMIONE! —Gritó Bronson mientras salió disparado en el aire, ahora colgando de cabeza abajo, con sus talones pegados. — ¡Me rindo! ¡Me rindo! ¡Toma un respiro y bájame!

Hermione lo miró con ojos flameantes por un momento, todavía apuntando con su varita fervientemente. Luego, en un rápido destello, sus ojos se suavizaron y abrió la boca. —Oh, Merlín… Bronson, lo siento. Me olvide por un momento adonde estaba.

—No me digas ¿en serio?

Hermione continúo mirándolo todavía colgado.

—Eeh… ¿me vas a bajar ahora?

¡Oh! ¡Cierto! ¡Liberacorpus!

Bronson aterrizo suavemente en el suelo. Ella removió el Hechizo Paralizador de Piernas y él comenzó a moverlas alrededor para que la sangre comenzara a fluir de nuevo.

¿Estás segura que estas bien, Hermione?

—Sí, estoy bien.

—Estuviste ausente toda la semana. Las primeras veces que hicimos esto, nunca perdiste el control.

—Lo sé. Es que sólo… estaba tratando de lanzar hechizos no verbales y cuando no funciono, me frustré.

¿El problema es con la varita? —pregunto.

—No. De hecho es una muy buena elección, —le dijo. —El problema soy yo. Mi mente no es lo que solía ser.

¿Por qué no?

Hermione respiro hondo y sacudió la cabeza. —No hay motivo.

Bronson frunció los labios y dio varios pasos hacia ella. —Vamos, Hermione. Nos hemos conocido ya por tres semana y no le he dicho a ningún alma sobre ti, Sabesque puedes confiar en mí. Sé que lo haces. ¿Así que no crees que es hora de que me digas adonde has estado todo este tiempo?

Hermione bajó la vista al suelo y comenzó a juguetear con su varita. —Estuve en un lugar horrible, Bronson. Muchos lugares horribles. Y las personas que me mantuvieron allí no estaban en contra de usar la Maldición Cruciatus religiosamente. Eso es todo lo que necesitas saber.

Bronson la miro con cara seria, tratando con dificultad de no mostrar la lástima que sabía que ella odiaba. Pero era imposible esconderla completamente después de una confesión así.

—Sólo contéstame una cosa más, —le dijo. Hermione levanto la vista y espero pacientemente.

—Malfoy no estuvo… él nunca estuvo involucrado en…

—No, por supuesto que no, —dijo ella, interrumpiéndolo. —Mi mente no es esta tan afectada, Bronson. Si él lo hubier estado definitivamente no estaría aquí.

—Pero asumo que sus… "colegas"… —Por falta de un mejor término.

—Malfoy no es como ellos.

Bronson se encogió de hombros antes de mirar las nuevas botas de color marrón que estaba usando en sus pies. —É te dio esas ¿verdad?

Hermione le siguió la mirada y frunció el ceño. —No tengo ni la más puta idea.

Bronson alzo las cejas. Nunca antes había escuchado esa clase de lenguaje saliendo de su boca.

Ella levanto un pie y le echo un buen vistazo a la bota. —Cuando fui al armario más temprano, mis botas viejas se habían ido y estas estaban en su lugar. Supongo que significa que él me las dio —se mofó.

El rostro de Bronson se torció de curiosidad. — ¿Están peleados o algo así?

—No. —Hermione arrugo la nariz. —Quiero decir, ¿Cuándo no estamos peleando?

¿Entonces lo están?

¡No lo sé! —gritó ella, revoleando los brazos en el aire de frustración. —No lo he visto en días. ¡Viene a casa, va derecho a su habitación y luego se va! Y no vuelve hasta que el toque de queda haya pasado, y después solo se duch y se va ¡de nuevo! Ni siquiera toma el desayuno. Es decir ¡ha dejado de fumar por el amor de Merlín!

Hermione hizo una pausa y respiro hondo varias veces.

—Sólo parece extraño ¿no? Que apenas hace tres semanas atrás, ni siquiera quería dejarme sola por una noche y ahora nunca está allí.

Aah. Los motivos detrás de su ánimo reciente de a poco estaban siendo revelados.

—Sólo porque ahora tengo una varita no significa que esté más segura, —dijo ella levantando la varita y dándole una sacudida, —sobretodo ¡porque apenas puedo usarla!

—Entonces, ¿te está evitando? —le preguntó Bronson, bastante seguro de que había captado el verdadero problema.

—¡No!. ¡Lo!. ¡Sé!

Bronson se cruzó de brazos y la miro con curiosidad. —Hermione, tú no… tienes sentimientos por Malfoy… ¿verdad?

— ¡No! ¿Qué crees? ¿Qué soy una masoquista?

—Supongo que no. Porque eso es lo que serías, ¿sabes? Nada bueno puede salir de…

Lo sé, Bronson. Mi mente puede estar dañada pero no soy idiota.

—Sí, y tener sentimientos por Malfoy sería el equivalente de una víctima del holocausto teniendo sentimientos por un nazi.

Los ojos de Hermione se agrandaron de repulsión. Había definitivamente algo de verdad en esa analogía, y Lord Voldemort siempre le había hecho recordar mucho a Hitler.

Él sonrió. —Sólo para ponerlo en perspectiva.

—En verdad no tienes nada porque preocuparte, —le dijo, su rostro volviendo a la normalidad. —Tengo mucha histor con su tía y con su padre para pasar todo por alto. —Suspiro y miró su varita. — ¿Te importaría si practico hechizos no verbales contigo? Prometo que esta vez no voy a perder el control.

—Si, por supuesto. Sólo… déjame prepararme primero, —le dijo, estirando las piernas y plantando los pies firmemen en el suelo. —Está bien, adelante.

Hermione levantó la varita y silenciosamente lanzo un Hechizo de Cosquillas. Se sintió bastante satisfecha cuando Bronson cayó para atrás, riéndose. Puede haber sido un hechizo fácil pero al menos era algo.

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XXX

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Draco estaba parado afuera de una pequeña tienda en el Callejón Diagon, frunciendo el ceño cuando sus pies hacían crujir los restos quebrantados de la vereda. No sabía porque le molestaba tanto que ese lugar no haya sido restaurad después de la victoria del Señor Oscuro. Probablemente porque tenía tantos recuerdos allí, aunque no fueran particularmente buenos.

En ese momento, se encontró mirando distraído una bata en un maniquí en movimiento en la vidriera. Era azul y crespo, completamente práctico en todos los sentidos. Definitivamente no era algo que alentaría a cualquier mujer a vestirlo. Pero a Hermione le encantaría. No importaba que tanto subiera la calefacción del apartamento, ella siempre tenía frio todo el condenado tiempo y esa bata parecía ser la solución perfecta.

Draco había comenzado a dar un paso en la dirección de la puerta de la tienda cuando escucho que alguien lo llamo. Se detuvo y se dio vuelta, su rostro inmediatamente se puso serio cuando vio a Pansy corriendo hacia él.

—Hey, ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Comprándome un regalo? —le preguntó ella mientras lo alcanzaba, inclinándose para darle un beso.

Draco se aseguro de que no hubiera respuesta de su lado. Supo que si iba a su casa esa noche iba a terminar siendo un error pero tuvo que hacerlo de todas maneras. El porqué lo había hecho, todavía no lo había comprendido. Record haberle dicho alguna patraña a Hermione acerca de no querer estar solo pero, si eso fuera verdad, pudo haberse quedado donde estaba. Con ella. Ella no lo hubiera dejado solo sin importar lo tan idiota que había sido.

En su momento de debilidad, Draco de hecho había tenido la audacia de acariciar una víctima de violación en el suelo de su baño. Alguien que no había tocado otros labios voluntariamente por cuatro años. No hacía falta decir que estab un poco más que avergonzado por toda la terrible experiencia, y había, tal vez, la había estado evitando un poco.

Nunca antes se había sentido tan idiota.

Sin embargo, la evasión no había sido del todo intencional, Pansy también había sido muy insistente tratando de ir a su apartamento, probablemente en un intento de recuperar su posesión sobre él, como el besarlo en público. Así que en vez de eso, él había estado yendo a su casa las últimas noches. Era suintento de detener que eso sucediera. La última cosa que necesitaba era que ella viniera a golpear a su puerta principal cuando tenía a una bruja fugitiva – y rival de la infancia de Pansy viviendo en su habitación de huéspedes.

— ¿Cuando me has visto comprar regalos para alguien, Parkinson?

—Me compraste ese brazalete para mi cumpleaños cuando estábamos en segundo año.

—Tenía doce años y estaba tratando de conseguir mi primer besuqueo. Funciono bien, por lo que recuerdo.

Pansy sonrió y comenzó a inclinarse de nuevo hacia él. Antes de que tuviera la chance de hacer contacto, Draco se di vuelta y comenzó a caminar en la dirección opuesta, mirando de reojo a la bata que tendría que esperar.

Pudo escuchar los pasos apresurados de Pansy detrás de él y luego lo estaba sujetando del brazo, aferrándose a él como un percebe molestoso mientras caminaba por las calles arruinadas del Callejón Diagon.

No había un motivo en particular del porque Draco estaba allí hoy, sólo otro que estar atento por algo que a él quisiera comprarle posiblemente a Hermione. Bronson había tenido razón, no había hecho un muy buen intento en pensar en sus necesidades o hacerla sentir una persona otra vez. Un libro no iba a hacerlo después de todo lo que ell tuvo que sufrir. Sabía eso, especialmente desde que ella se aferro a esa maldita barra de chocolate que le había dado porque no quería tener menos de lo que ya tenía.

Le había comprado las botas ayer cuando se había cruzado con un par que parecían ser factibles para ella, pero ni siquiera había tenido la oportunidad de dárselas apropiadamente antes de tener que irse corriendo a lo de Pansy. Ver su rostro cuando las estaba recibiendo hubiera sido agradable.

Draco frunció el ceño.

¿Que sucede? —le pregunto Pansy.

—Nada, —le dijo, devolviendo rápidamente su rostro a su característico ceño fruncido.

Estaban pasando por Flourish y Blotts cuando Draco vio algo familiar en la vidriera. Se detuvo y vio la copia de HistoriadeHogwartsallí, sintiéndose un poco más que sorprendido de que estaba a la vista. El libro no había sido prohibido, como muchos otros, pero estaba seguro de que El Señor Tenebroso no alentaría a nadie a leer ese tipo de material. Aún así, Draco no estaba seguro porque lo había hecho detenerse.

¡Qué asco! Ese libro siempre me recuerda a la jodida de Granger.

Draco se dio vuelta para ver a Pansy haciendo una mueca mientras miraba el mismo libro. — ¿Por qué?

—Porque siempre tenía su sucia nariz pegado en eso en la escuela. ¿No te acuerdas?

—No, —dijo siendo sincero. Aunque, algo debió haber pasado por su mente. Si no ¿por qué se había detenido?

—Oye, crees que si le ponemos una ratonera gigante, ¿podríamos atraparla? —Pansy se echo a reír histéricamente.

—Me importa un carajo, —dijo Draco, alejándose. Realmente deseaba que Pansy lo dejara en paz así podía entrar allí y comprar el libro.

Apenas habían dado dos pasos cuando Draco noto que alguien lo estaba saludando. Gruño cuando el padre de su amiga; Arron Greengrass, cambio de dirección cuando se estaba dirigiendo directo a él, con Astoria, sonriendo plácidamente en su brazo. Como siempre, ella lucia pintoresca en un vestido ajustado y sus joyas colgantes, su pelo ondeando perfectamente cuando se lo paso por el hombro. Sus ojos se deslizaron levemente al agarre de Pansy sobr el brazo de Draco; que sólo se hizo más fuerte; pero no lo suficiente como para ser considerado de mala educación.

—Draco, mi muchacho. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te vi. ¿Cómo estás?

—Excelente, Señor. Y ¿cómo están usted y su encantadora hija en esta agradable tarde?

Draco miro a Astoria y le guiño el ojo. Ella sonrió tímidamente. De pronto, él pudo sentir las uñas de Pansy clavadas en la piel. Trato con dificultad de no hacer una mueca.

—Oh, bien. Solo estábamos aquí eligiendo algunas cosas. Astoria se estará mudando pronto.

— ¿En serio? —dijo Draco, levantando las cejas.

Trato de lucir intrigado, pero era realmente difícil obtener eso cuando había tenido esa horrible sensación en la boca de su estomago. Había solo una razón de porque el hijo de un Mortífago se mudaría a Londres. Para ofrecer sus servicios al Señor Oscuro. Astoria era una buena chica. Dudaba mucho que su alma fuera capaz de soportarlo. Inclus Pansy tuvo momentos difíciles cuando ella no era agradable para nada.

—Sí, pero no estaré mudándome oficialmente aquí hasta comienzos de diciembre. Encontramos el departamento en e que voy a vivir pero mi padre me quiere mantener en casa por un tiempo más.—Astoria miro a su padre y le sonrió con adoración.

—Bueno, eres mi última pequeñita que está viviendo en casa.

Hubo un destello de tristeza en los ojos de Astoria cuando, indudablemente, pensó en su hermana, Daphne. Por lo qu Draco supo, ella se había mudado poco después de la Batalla de Hogwarts y raramente se supo de ella desde entonces. El rumor era que estaba viviendo en algún lugar en las afueras de la ciudad, donde las leyes eran menos estrictas. Estaba seguro que Pansy mantenía contacto con ella pero, si lo hacía, nunca lo mencionó. Su enfoque todavía parecía ser exprimirle la vida al brazo de Draco.

—Tal vez cuando ella esté aquí, Draco, podrías ser lo suficientemente amable para que mantengas un ojo en ella por mí. Quizás llevarla a pasear, mostrarles cómo funciona todo en la gran ciudad.

—Encantado de hacerlo. —Realmente no lo estaba. Draco ya estaba cuidando de una bruja, y ya era bastante difícil d manejar.

—Eso sería maravilloso, —dijo Astoria. —Me asegurare de enviarte una lechuza tan pronto me establezca. —Miro a Pansy y sonrió. —Bueno, parece que estamos interrumpiendo algo. No te agobiaremos más con nuestra presencia. Padre, quizás es hora de que regresemos a casa. Parece que va a llover y no traje mi capa.

—Sí, querida, eso estaría bien. Draco, estaré en la ciudad la próxima semana haciendo deberes de Mortífago y tenía l esperanza de que pudiera molestarte con algunas preguntas. Hace poco, Rabastan fue a verme, y está muy molesto por tu falta de progreso en la investigación en curso.

Draco no pudo evitar rodar los ojos. Demonios esa Granger y sus hábitos terriblemente adictivos. —Estoy seguro de que no lo está, él tiene algunas sugerencias que le gustaría que usted me las pase.

Arron sonrió. —Él simplemente no entiende porque no tienes a tus Mortífagos buscando en cada casa por ella. Claramente, el toque de queda no ha tenido efecto.

—No lo he hecho porque no creo que este aquí. Pero, si alivia su mente perturbada, supongo que puedo hacer perder el tiempo de todos haciendo sólo eso. Hare que el Señor Oscuro toque el tema en nuestra reunión la semana que viene. Cualquier cosa para cerrarle la boca a Rabastan.

Astoria y Pansy sonrieron.

—Excelente. Te veré entonces. Vamos, Astoria.

—Hasta luego, Draco, —le dijo, completamente ignorando a Pansy mientras su padre tiraba de ella.

—No me gusta —dijo Pansy tan pronto estaban a una distancia suficiente. —¿No notaste en la manera que ella te mira?

Por supuesto que lo había hecho. —No.

Un reloj sonó y Pansy miro hacia arriba. —Mierda. Se supone que tenía que ir a encontrarme con mis padres hace die minutos. —Lo miro a Draco y le pregunto, — ¿Puedo ir esta noche? Tal vez a prepararte la cena.

—No.

Ella frunció el ceño. — ¿Por qué no?

— ¿Por qué tienes esta necesidad incesante de venir a mi casa? ¿Qué hay de malo con tu lugar?

—Porque quiero ir al tuyo. Por favor. Solo por esta vez.

—No.

—Ni siquiera voy a pedir quedarme. Sé que odias eso. Sólo déjame ir por un rato.

Draco gruño. —Está bien —Cualquier cosa para hacerla callar. —Pero más te vale que te hayas ido antes del toque de queda.

Ella sonrió cuando él se rindió. —Lo haré.

—Lo digo en serio, Parkinson. No te vas a quedar a pasar la noche.

Su sonrisa se desvaneció. —Lo sé. Eres un idiota ¿lo sabes? —finalmente soltándole el brazo, se dio vuelta para irse. Llamándolo por encima de su hombro, le dijo. — ¡Te veré a las siete!

Cuando ella se fue, Draco volvió a Flourish y Blotts y miro el libro en la vidriera. Había comenzado a dar un paso haci la puerta cuando alguien lo llamo, — ¡Oye Draco!

Mierda, —se murmuro a si mismo antes de girarse para ver a Theo y a Gregory Goyle caminando hacia él. Suficient con hacer algo bueno por hoy. Oh bien. Probablemente ella lo hubiera visto como algo escalofriante, de todas maneras.

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XXX

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Draco no regreso a su apartamento hasta las seis y media. Cuando llego, Hermione estaba sentada en su sofá con un taza de té en la mano y AcertijosComplejosen su regazo. Su rostro estaba arrugado pensativo mientras leía uno de los acertijos más complicados.

— ¿Quieres leerlo en voz alta? —le pregunto mientras colgaba su capa.

—No —le dijo con frialdad, sin ni siquiera mirarlo.

Draco frunció el ceño mientras se acerco a ella y le entrego una bolsa. Ella aparto la vista del libro y miro. — ¿Qué es esto?

—Cena, —le dijo. —Desafortunadamente, voy a necesitar que te quedes en tu habitación esta noche. Alguien va a venir dentro de treinta minutos y no puedes ser vista.

— ¿Por qué demonios quieres invitar a alguien aquí? —le pregunto, finalmente mirándolo.

—No lo hice. Ella se invito por sí misma y no pude salirme con la mía.

Hermione alzo las cejas. — ¿no pudiste salirte con la tuya? ¿Con esa boca qué tienes?

Draco sabía que se estaba refiriendo a su ingenio, pero su mente no pudo evitar dejarse llevar a sus momentos junto en el suelo del baño. Evito su mirada y dijo, —Lo sé. Impactante.

Hermione miro la bolsa en su mano por un momento más. Frunció el ceño antes de tomarla. —Está bien, Malfoy Voy ir a aislarme por la noche. ¿Qué más hay de nuevo?

Draco suspiro mientras ella se puso de pie y fue a su habitación con el libro, el té y la comida, y el no pudo evitar pensar en que agradable luciría ahora en esa ridícula bata.

—Granger.

Ella se dio vuelta cuando llego a la puerta.

—No tengo nada que hacer mañana. ¿Estaría bien si voy al sótano contigo y te ayudara con tu magia?

Hermione lo miro con la boca abierta. Él no entendía del todo porque ella parecía tan sorprendida. No se había portad tan mal esta semana que paso, ¿no?

Finalmente, Hermione parpadeo y luego sonrió suavemente. —Seguro, Malfoy. Pero no vas a estar muy impresionado El mayor progreso que he hecho es lanzar un Hechizo de Cosquillas no verbal.

—Es por eso que me necesitas. Estoy seguro que soy mejor maestro que el imbécil de Bronson.

—Lo que tú digas. —Se rió y comenzó a darse vuelta, — ¡Oh! —pero rápidamente se volvió hacia él. —Y gracias por las botas.

Hermione sonrió por una última vez antes de adentrarse a su dormitorio y cerrar la puerta.

Durante un buen rato, Draco sólo se quedo parado allí, mirando. Hubiera preferido pasar la noche en el balcón con ella, pero Pansy había sido un incesante dolor en el culo y sólo necesitaba terminar con eso antes de que finalmente se diera cuenta. Además, no era el peor polvo en el mundo.

Pansy llegó a las siete en punto. De hecho había traído alguna porquería para prepararle la cena y él comenzó a tene la horrible sensación de que ella pensaba que eso era una cita. Después que cocino, Draco se sentó a la mesa y ella opto por sentarse en su regazo, en vez de sentarse en su propia silla, dándole de comer molestosamente bocados de

pollo de sabor rancio que había cocinado. Draco continúo dando tragos a la botella de whiskey de fuego que había traído, sabiendo muy bien que lo iba a necesitar.

Tan pronto comió lo suficiente para satisfacerla, ella lo tiro hacia el sofá, sentándose en el brazo del mismo mientras lo ponía entre sus piernas. — ¿Podemos follar aquí esta noche? —le preguntó, estirándose así podía mordisquearle la oreja.

—No —dijo con severidad.

Pansy se aparto y puso mala cara. — ¿Por qué no? Hemos follado en tu sofá antes.

—En mi viejo sofá.

—Oh. —Se dio vuelta y lo miro. —Parece el mismo.

—No lo es.

Lo era. Pero, mirando hacia el lugar que Hermione a menudo ocupaba, supo que no podía follar a Pansy allí. Parecía estar mal manchar el lugar de Hermione así.

—Sólo ve a mi condenada cama, ¿quieres?

—Como digas, —dijo ella, chillando mientras corría a su habitación.

La cabeza de Hermione se levanto de golpe de su libro. Hasta ese momento, había hecho caso omiso a Draco y a quien quiera que fuera que estaba con él allí, pero no pudo evitar reconocer ese grito irritante.

Levantándose, fue hacia la puerta y puso su oído en ella, pero ya ningún sonido salió de la sala de estar. Luego miro la pared que separaba su habitación de la de Draco y trago saliva. Fue hacia ella y escucho cuidadosamente.

—Vamos, Draco. Relájate. En serio, ¿qué te pasa esta noche?

Sólo sácate la maldita ropa.

¿No vas a ayudarme?

No. Mierda, Pansy, sabes que me gusta ir directamente al puto grano. Ya quítate la ropa de mierda.

Hermione salto hacia atrás desde la pared y casi tropezó con sus propios pies. Por suerte, se contuvo antes de que su caída pudiera hacer mucho ruido. Comenzó a hiperventilar cuando se dio cuenta de lo que Draco había hecho. La había traído a ellaaquí. A Pansy Parkinson.

No podía respirar. Cayó de rodillas y jadeo en busca de aire, buscando con urgencia su varita para realizar una Hechizo Silenciador, pero estaba demasiado aterrorizada para concentrarse y no paso nada.

—No, —se murmuro a si misma mientras todavía trataba de tomar el aliento que había perdido. —Ella no.

Un costado del cuerpo de Hermione comenzó a dolerle y se metió la mano bajo el suéter, acariciando la cicatriz que yacía allí. Ese era el punto que restringía su respiración. Empezó a llorar cuando los ruidos de ellos teniendo sexo comenzaron, ni siquiera importándole que sus sollozos eran ruidosos e histéricos. Ambos estarían muy distraídos par darse cuenta.

Finalmente siendo capaz de ponerse de pie, tomó su manta de la cama y se envolvió con ella. Fue a la ventana y se apego a ella, manteniendo sus oídos cerca con la esperanza de que el sonido suave de la lluvia afuera la pudiera distraer. No lo hizo.

Draco estaba teniendo problemas para concentrarse mientras Pansy se balanceaba encima de él. Trato de agarrar y succionar sus pechos la única parte de ella de la que siempre había sido muy aficionado para mantener el humor, pero su mente seguía divagando a esa condenada bata. Y no ayudaba que sus ojos se desviaran a la puerta del baño Había pasado sólo una semana desde que había estado encima de Hermione en ese suelo, y Pansy fue la primera chica que había traído a su habitación desde entonces.

—Oh, Draco, —Pansy gimió mientras le agarraba el rostro para darle un beso descuidado, forzándolo a dejar su actua lugar de interés.

Ansioso de sacarse sus labios de encima, Draco agarro a Pansy de la cintura y la arrojo sobre su espalda. Se subió encima de ella y comenzó a penetrarla vigorosamente, ahora su mirada se encontraba enfocando la pared delante de él. En la cual, Hermione estaba del otro lado.

Su mente de repente se inundo con visiones de ella. Sus labios rosas, su piel cremosa, el rubor de sus mejillas ligeramente pecosas… y el dulce, dulce sonido de su nombre saliendo de la boca de ella mientras él arrastraba la lengua por su cuello.

Y luego Draco la estaba imaginando en esa bata. Esa endemoniada bata que apenas podía ser considerada sexy. La veía envuelta cálidamente a su alrededor, acurrucada en su piel lechosa. Entonces él se movía hacia ella, deslizándol por un hombro y luego por el otro, dejándola caer en un montón descuidado en el suelo. Su hermoso cuerpo, todavía con cicatrices era una visión agradable mientras él extendía la mano y la tocaba, la tomaba, la acariciaba, la presionaba contra su propio cuerpo. Era suya, tal como lo era ella.

Suya.

Sus manos se movían hacia ese lio espeso que ella llamaba pelo y tiro de su cabeza hacia él. La besaba. La tocaba. L estrellaba contra la pared y la follaba. Estaba todo ahí y él podía saborearlo. El fuerte sabor dulce de su boca mientra ella se retorcía alrededor de él, agarrándolo, arañándolo, gimiendo su nombre entre sus labios, abrazándolo de una manera que nadie lo había hecho antes. Porque ella lo necesitaba. Ella lo necesitaba y él la deseaba. Solo una vez. Sólo probar. ¡Sólo… Malditamente Penetra.

Jodidamente.

Penetra.

Saborear!

— ¡MIERDA, DRACO! —la bruja debajo de él grito cuando perdió el control alrededor de él y acabo.

En tres impulsos más, Draco se venía adentro de ella, teniéndose que morder con fuerza el labio inferior para evitar gritar el nombre de Hermione, sintiendo el sabor metálico en la lengua.

Su cuerpo se relajo mientras comenzó a recuperar el aliento. Estuvo confundido por un momento cuando miro abajo se dio cuenta que Pansy era la que lo estaba mirando. No quien él esperaba.

Draco rodo fuera de ella, sus ojos se agrandaron mientras se dio cuenta de lo que había hecho. Él había acabado mientras pensaba que la estaba follando a Hermione.

—Mierda, —se susurró a sí mismo, de pronto sintiendo que iba a vomitar.

Pansy se movió así su cabeza estaba descansando en su pecho. —Draco, eso fue… wow. Nunca antes me habías follado así.

Él la miro con curiosidad.

—Quiero decir, siempre es bueno. Sabes que lo es. Pero eso… no sé lo que fue esopero no puedo esperar por más. Ella llevo la mano abajo y comenzó a acariciarlo, pero Draco se apresuro para agarrar su muñeca y la aparto de él.

—Es hora de irse, Pansy.

¿Qué? —le pregunto, sentándose. —Pero son apenas las diez. El toque de queda no comienza dentro de dos horas.

—No me importa. Estoy jodidamente cansado y me quiero ir a dormir.

¿Y estás seguro de que no me puedo quedar?

—Te dije que no ¿no es así? —Draco le grito mientras salía de la cama y se ponía de pie. Se dirigió al baño. —Me voy a duchar. —Nunca antes se había sentido tan sucio. —Vete antes de que salga. —Cerró la puerta de un golpe.

Después de una larga y necesaria ducha, Draco estaba feliz de encontrar que Pansy había escuchado y se había ido. Se puso unos pantalones pijamas y un suéter, y saco sus cigarrillos de la cómoda.

En su camino al balcón, Draco miro la puerta de Hermione. Incluso después de esa experiencia humillante, todavía tenía esa extraña necesidad de verla. Como ella era. No la imagen sucia que había creado en su propia mente retorcida. Así que fue y entro.

¿Granger? —Draco asomo la cabeza adentro y miro alrededor. La cama estaba sin la manta, pero la encontró en u extraño bulto al lado de la ventana. —Granger, ¿Qué diablos estás haciendo?

Silencio.

¿Granger? —Draco dio un paso cauteloso dentro de la habitación. — ¿Estás bien? Nada.

Dándose cuenta que la manta se movió un poco, Draco camino por la habitación y se agacho junto a ella. Extendió la mano y toco lo que esperaba fuera su hombro. —Granger, ¿Qué…

El cuerpo de ella se dio vuelta de golpe y sintió como una mano lo empujaba hacia atrás. — ¡No me toques! —le grito mientras él aterrizaba fuertemente sobre su trasero.

—Granger, ¿qué mierda? —le dijo, agarrando la manta y sacándosela de la cabeza.

¡Te dije, que no me toques! —Las manos de Hermione volaron y lo empujo de nuevo, solamente que esta vez con mucha más fuerza. — ¡Basura, aléjate de mí, Malfoy!

Arrugando su ceño, Draco preguntó, —¿Qué mierda sucede contigo?

¿Conmigo? ¿Qué mierda sucede conmigo? ¿Qué mierda sucede contigo?

¿A qué te refie…

¿Cómo pudiste traerla aquí? —grito Hermione, su rostro brillante carmesí y empapado con lo que habría sido una hora de lagrimas.

La boca de Draco se abrió ligeramente. — ¿Pansy?

¿De quién mierda más estaría hablando? —Hermione se puso la manta sobre la cabeza otra vez. —Lárgate.

—Mira Granger, se que ustedes dos nunca se llevaron bien en la escuela, pero ¿no estás siendo un poco dramática?

Su cabeza se salió de la manta. — ¿Eres idiota? —le pregunto, su rostro se torció de asco. — ¡He sido una esclava, Malfoy! ¡Y ella es una maldita Mortífago!"

—Pansy nunca fue tu propietaria, —le dijo Draco., empujándose del suelo y poniéndose de pie.

¡No, pero su padre si lo fue! —dijo Hermione, levantándose junto con él mientras se aferraba a la manta alrededor de ella. — ¡Dijiste que mantenías rastro de mi, Malfoy! ¡Dudo que no sepas que él me había apropiado!

—Lo… lo sabía, —dijo Draco, tratando de recordar exactamente cuando fue eso. Tal vez hace tres años. Pansy solo había sido Mortífago hace dos años. Todavía tendría que estar viviendo en su casa.

¡Si, bueno, a tu jodida novia no le gustaba toda la atención que su adorado padre me estaba dando cuando su madre estaba justo allí! Entonces ¿sabes lo que hizo? ¡Cuando él no estaba en la casa, ella venia al maldito armario e el que me tenían encerrada y me torturaba!

La mandíbula de Draco se tenso mientras estaba paralizado. Realmente no tenía idea…

—Pero no, ¡No la Maldición Cruciatus! ¡Eso era demasiado fácil para ella, y pensaba que era mucho más inteligente que eso! Entonces ¿sabes lo que hizo?

La garganta de Draco estaba en carne viva mientras Hermione hablaba. Negó con la cabeza débilmente y dijo, —No,

—casi con miedo de oír la respuesta.

Hermione dejo caer la manta y se levanto el suéter así Draco podía ver la gran cicatriz cubriendo gran parte de su lado derecho. Un gran, cicatriz ensangrentada que todavía era un rosa brillante y parecía reciente, aun después de todos estos años. Draco por instinto extendió la mano para tocarla, pero Hermione se bajo el suéter antes de que él pudiera llegar.

—Es la más grande que tengo. Y todavía me duele. ¡Todavía me duele como mil demonios, Malfoy! Pansy pensó que me dejaba cicatrices su padre no me tocaría, ¡así que me quemo aquí con una maldición que nunca se va a curar! ¡Y tengo varias más pequeñas en todo mi cuerpo! ¡Quería quemarme todo el cuerpo pero la magia era demasiado avanzada para ella!

Hermione hizo una pausa por un momento cuando fue incapaz de controlar el llanto. Se seco las mejillas antes de mirar de nuevo a Draco, un horrible, fuego abrasador era visible en sus ojos ámbar. A él no le gusto.

¡Y éstas! —Hermione levanto las muñecas así Draco podía ver bien las millones de marcas sobre ellas. — ¡Estas profundas de aquí son cuando su padre solía atarme tan jodidamente fuerte que ni siquiera podía luchar! ¡En ese entonces cuando todavía intentaba!

Draco realmente quería sujetarla ahora. Tomarla entre sus brazos y abrazarla, disculparse por ser tan idiota y prometerle que se vengaría. Pero no hizo eso. En vez de eso, todo lo que dijo fue, —Granger, no… no lo sabía.

¡Por supuesto que no lo sabías! ¡Porque nunca preguntaste! ¡Deberías haber preguntado, Malfoy! ¡Deberías haberme preguntado antes de traer a una puta Mortífago aquí! ¡Deberías haber sabido! ¡Deberías haber sabido mejor maldita sea! —Hermione se lanzo hacia adelante y lo empujo hacia la puerta. — ¡Lárgate!

—Granger, lo… lo sien…

¡LARGATE! —le grito, empujándolo otra vez y otra vez hasta que él estaba en el marco de la puerta. Draco se agarro de los costados y trato de afirmarse. — ¡Granger, detente! Por favor, déjame que te expli…

¡No hay nadaque me tengas que explicar, Malfoy! ¡Entiendo que éste es tu apartamento, y que fuiste lo

suficientemente amable al dejar que me quedara! Pero esto… ¡esto es cruzar la jodida línea! ¡No me hables! ¡Nunca me hables al menos que sea para decir que el toque de queda se ha terminado y la seguridad es lo suficientemente limitada para que yo me vaya a la mierda de aquí! ¿Entendiste?

—Granger, por favor…

—¡LARGATE IDIOTA EGOISTA!

¡No! Yo…

Hermione saco su varita y lo apunto, lanzando un Impedimenta no verbal.

Draco salió volando hacia atrás y cayó con fuerza contra el brazo del sofá. Tan pronto sus ojos se enfocaron, miro a l puerta justo a tiempo para verla cerrarse. Corrió hacia ella y empezó a tirar del picaporte pero ella había lanzado varios Hechizos de Bloqueo. Y no sería capaz de utilizar su propia varita para deshacerse de ellos. No había configuración suficiente para revertir tantos bloqueos.

¡GRANGER! ¡MIERDA! —le grito mientras golpeaba la puerta con su puño. "LO SIENTO ¿DE ACUERDO? ¡LO SIENTO MALDICION!

Draco sabía que no lo decía a menudo, pero era porque de hecho raramente lo sentía. Pero esta vez, de verdad se arrepentía por lo que había hecho y se odiaba a sí mismo por decaer ante Pansy. Ni siquiera la quería follar. Fue todo un error. Un horrible, condenado error.

Dándose por vencido, Draco volvió a su habitación y comenzó a tirar las cosas alrededor.

¡Mierda! ¡Mierda! ¡MIERDA! —grito mientras golpeaba la mesa de luz contra la pared, cayendo en un millón de fragmentos.

Draco odiaba esto. Odiaba estar tan afectado por una maldita cicatriz en el cuerpo de alguien más. Sucuerpo.El mismo que él se había estado imaginando debajo de él no hace más de treinta minutos atrás. Las ganas de vomitar habían vuelto.

Corrió rápidamente al baño y levanto el asiento del inodoro a tiempo para vomitar en el. Cuando paso, gateo hacia la misma pared en la que había estado con ella la semana pasada.

¿Qué demonios le pasaba? Todo el jodido asunto estaba teniendo un grave efecto en él y no le gustaba. Por primera vez en su vida, sintió que no tenía control. Ellalo tenía.

—Granger, —susurró mientras se acostaba sobre la baldosa fría. —Maldita perra. —En realidad no lo era, y de repent se odiaba a sí mismo por siquiera pensarlo.

Y luego la mente de Draco se desvió de nuevo a esa bata. Por algún motivo, en verdad quería que ella la tuviera, per no había manera de que pudiera entrar en una tienda como esa sin levantar sospechas. Por suerte, fue sólo Pansy quien lo había visto ese día pero ¿qué hubiera pasado si era alguien que de hecho podría cuestionarle porque estaba por entrar a una tienda de mujeres?

Y luego recordó. Era exactamente para esto que el idiota del piso de abajo servía.

Poniéndose de pie, corrió a su habitación y busco en el cajón de los calcetines su bolsa extra de Galeones. Una vez que la tuvo, fue a la sala principal del apartamento y salió por la puerta, ni siquiera molestándose en ponerse los zapatos.

Draco no se detuvo hasta el tercer piso. Bronson y Quigley no estaban en el pasillo, como era habitual, así que de inmediato comenzó a golpear en la puerta de ellos. Varios momentos antes de que Quigley respondiera.

—Malfoy, ¿qué diablos estas haci…

—Necesito a Bronson, —le ordeno.

Quigley alzo las cejas. — ¿Bronson? ¿Por qué?

—Somos malditos amantes, idiota. Ahora, ¡tráelo aquí!

—Que lenguaje —Quigley sonrió. — ¡Oye, Bronson! —lo llamo por encima de su hombro. — ¡Tu amante vino aquí par verte!

— ¿Mi qué? —pregunto Bronson, saliendo a la puerta. — ¿Malfoy? Falta, como, cinco minutos para el toque de queda

¿Qué es lo que…?

—Seré rápido, —dijo Draco, dando un paso hacia atrás para que Bronson pudiera salir.

Los otros dos magos se miraron con escepticismo. Se encogieron de hombros y Bronson salió al pasillo, cerrando la puerta detrás de él. — ¿Estás bien, Malfoy? —le pregunto, viendo su aspecto desaliñado.

—Estoy bien, —le mintió, —pero necesito que hagas algo por mí.

—Continua, —dijo Bronson, cruzándose de brazos.

Draco le tiro los galeones y los atrapo. —En el Callejón Diagon hay esta tienda. No sé el nombre, pero esa tienda de mujeres y hay esta bata azul y crespo y completamente ridícula en la vidriera.

—Aha…

—Y Granger tiene que tenerla. Bronson arrugo la frente. — ¿Por qué?

—Porque si, ¿de acuerdo? —gritó Draco.

—Está bien… Entonces, ¿Por qué no la puedes conseguir tú?

— ¡Lo intente! ¡Lo intente! ¡Pero a cada puto lugar que voy, alguien que conozco esta allí! ¡No puedo escapar de ellos

—Draco estaba inquieto y caminando de un lado a otro, apretando los lados de la cabeza y tirándose de los pelos. Ni siquiera se le cruzo por la mente que probablemente parecía como loco.

—Malfoy… me estas asustando un poco.

—Sólo consíguelo, ¿de acuerdo? —le exigió.

—De acuerdo…—dijo Bronson. — ¿Algo más?

Draco pensó sobre eso. —Un libro. En Flourish y Blotts. Una Historia de Hogwarts. Es su favorito. —Pensó él.

—Hecho, —dijo Bronson, tirando la bolsa en el aire unas veces antes de guardársela en el bolsillo. — ¿Estás seguro que estas bien? Cuando vi a Hermione más temprano, tuve la sensación de que ustedes dos estaban peleados o algo así.

¡No estamos peleados! ¿Ella dijo que estábamos peleados?

—No, pero ella parecía pensar que tú la estabas evadiendo.

¿Por qué mierda la estaría evadiendo? —grito Draco, su mente inmediatamente regreso al piso del baño.

—No lo sé. Tú dime.

¡No lo hago!

Bronson hizo una pausa y lo miro con curiosidad. —Malfoy… prométeme que no vas hacer algo estúpido.

¡Por supuesto que no voy hacer algo estúpido! — «Otra vez.»

—Entonces no estás… tú no… quiero decir, tu y Hermione…

Un recordatorio sonó en el aire, dejándole saber a la ciudad que el toque de queda estaba comenzando. —Entra, Bronson. Mañana.

Draco giro para irse.

—Malfoy, espera, —lo llamo Bronson. —Sólo quería advertirte que se supone que va haber una tormenta mañana a la noche.

Draco lo miro y levanto una ceja. — ¿Y?

—Bueno, es decir, solo pensé que deberías saber así te puedes preparar. Ya que Hermione le tiene miedo y todo eso. Draco parpadeo.

— ¿No lo sabías?

Draco parpadeo de nuevo.

Bronson rodo los ojos. Al parecer, todos estaban tomando ese hábito. —La noche que hiciste que me quedara con ella hubo una. Se asusto tanto que termino durmiendo en la bañera.

Oh. Bueno, eso explica porque no había dormido en su cama. Draco no debería sentirse aliviado por eso, pero por alguna razón, lo estaba.

—Me encargare de eso.

Sin ninguna otra palabra, Draco corrió a su apartamento, cerrando la puerta y echándole llave solo segundos antes d toque de queda. Los efectos de estar afuera pasada la medianoche siempre eran diferentes, y él no tenía ningún deseo de saber si esa noche había prisión, tortura o muerte en el menú.

Después de mirar a la puerta por varios minutos, Draco fue y giro el picaporte otra vez. Todavía cerrado. Suspiro antes de dirigirse a su propia habitación.

Draco miro fijo su cama por un largo rato antes de sacudir su varita y librar cualquier rastro de Pansy de las sabanas

—Maldita perra. —Y esta vez, lo decía en serio.

Metiéndose en la cama, Draco cerró los ojos y trato de dormir, solo que tuvo que levantarse y vomitar cada vez que su mente se desviaba a los pensamientos inapropiados de Hermione.

— ¿Qué mierda está mal conmigo? —susurro mientras se agachaba sobre el inodoro, sus ojos deslizándose al lugar e el que había estado con ella. Odiaba ese lugar. Aunque en el fondo, no lo hacía.