-¿Ya está en marcha?

-Aun no… Pero no tardara mucho.

-Eso espero, recuerda que este plan debe llevarse exactamente como se planeó.

-Lo se…

-¿Algo te sucede?

-No… Nada.

-No parece, anímate, estamos a un paso de conseguir aquello que hemos estado buscando desde hace tantos años, eso que hemos estado persiguiendo desde hace un siglo, deberías estar contento amigo mío, ¿Por qué no lo estás?

-No pienses mal de mí, sabes que no muestro mis emociones con frecuencia.

-Bien… No importa entonces… no te quedes ahí, ve de una vez…

- pero…

Montaña del sabio en el bosque Minori, en el continente Boro, en el Digimundo

Marzo 29 de 2081

Una luz blanca muy intensa lo segó como siempre, casi pierde el equilibrio pues esta vez la salida fue más intensa que en veces anteriores, al parecer, algo de lo que dijo o pensó, lo había molestado, James se serenó y miró a sus alrededores, estaba sobre la punta de la montaña más alta de ese lugar, la llamada Montaña del sabio, el único lugar donde ningún sonido podía llegar, su lugar favorito, tomó su sombrero y se puso de nuevo su gabardina negra antes de partir-… Pero no me satisface hacerle daño a las personas- dijo en voz alta antes de marcharse desvaneciéndose en el aire, se volvió a hacer solido al llegar hasta debajo de la montaña, miró a un Digimon de gran tamaño frente a él, y solo le dijo: -Anda, es ahora, ya dio la autorización, ¿qué esperas?- el Digimon mostró una siniestra sonrisa antes de responderle.

-Nada, solo me entretiene ver tu rostro inexpresivo.

-No estoy aquí para entretenerte, anda, manda a tus lacayos de una vez, ya está todo listo.

-Entendido James, ¡ustedes, ya escucharon, andando!- Un grupo de Digimons verdes y de larga cabellera blanca obedecieron al imponente ser y se marcharon al instante.

-¿Tú no iras?

-No, es algo tan simple que estoy seguro que podrán ellos solos- dijo y se marchó volando con sus enormes y horribles alas negras.

-Siendo así… Tal vez pueda…

Capitulo VII

"El verdadero poder de un Rookie"

Mansión Riuga en Odaiba, Japón, En la Tierra

Marzo 29 de 2081

-Uf… Terminé- dijo el castaño pasándose la mano por la frente para limpiarse el sudor, mientras que miraba el piso de madera de aquella mansión reluciente, el chico sonrió al ver su perfecto trabajo y luego de dejar el trapeador dentro del balde de agua, se recargó en la pared para descansar un poco, sintió un peso en la cabeza que se deslizó a su hombro y volteó para ver una bola rosada con largas orejas como tiras encima de el- ¿Qué te parece?, ¿perfecto no?- dijo el chico y su compañero asintió enérgicamente- eras más ligero cuando eras Botamon- dijo mientras lo tomaba y lo sujetaba con un brazo- pero ya que Digievolucionaste al menos creo que eres más fuerte Ko... Koroko… kokororo… ah… ¿Cómo era?

-Koromon- dijo el Digimon.

-Ah, sí, Koromon, bien, tu nivel es de 3, pero el de el Digimon de Matt era de 4 en cuanto Digievolucionó, hay que volverte más fuerte.

-¿Sigues preocupado por eso de tu rivalidad con Mattie?- le dijo una chica que recién llegaba al lugar- no le des tanta importancia Tai, es solo su ego hablando siempre antes que él, créeme, te acostumbras a su competitividad.

-Eso espero Sora- dijo el chico.

-Wow, enserio eres rápido, bien, ven, vayamos a descansar, ya terminamos con nuestras tareas, es hora de divertirnos un poco.

-Ah, conque se divierten aquí ¿eh?.

-Claro, no todos aquí somos unos amargados, existimos personas a las que nos encanta disfrutar un poco- le dijo al chico con una sonrisa en el rostro y guiándolo para ir abajo. El y Sora comenzaron a tratarse bastante y en poco tiempo se formó entre ellos una amistad muy fuerte, el pasaba bastante de su tiempo libre con la chica y ella le mostraba muchas cosas, al igual que Mimi, solo que Sora era menos seria que Mimi- ¿sabes jugar billar?- le preguntó ella mientras acomodaba las bolas en la mesa.

-Eh… No.

-Entonces te enseño, ven- le dijo y tomó dos tacos de billar de la pared, le entregó uno y se preparó para usar el otro- es simple, solo tienes que meter las bolas de colores, golpeándolas con la bola blanca, si la primera bola que metes es lisa, solo debes meter las lisas, si es rayada, solo las rayadas y la negra se mete hasta el final, es sencillo ¿no?.

-Eh… Algo- dijo el chico mientras movía el palo en sus manos- ¿Le tengo que pegar como en eso que se llama golf?, ¿O cómo?- dijo mientras movía el palo de lado a lado.

-No… De este modo- dijo y se recargó en la mesa.

-¿Qué hacen?- preguntó una chica castaña que acababa de llegar al lugar

-Jugamos Damas chinas Mimi- le dijo la pelirroja mientras hacia su tiro y regaba todas las bolas en la mesa pero sin meter ninguna.

-Ok, la pregunta correcta era: ¿Por qué juegan billar?, ¿ya terminaron sus tareas?- dijo la chica algo molesta.

-, Kamiya es rápido para las tareas del hogar- dijo y señalo con el taco al muchacho.

-Cuando vivía en el digimundo, muchas veces realicé algunas tareas domésticas para conseguir dinero, o me hacía pasar por sirviente para robar dinero de las casas de gente rica- dijo y soltó una risa divertido con su comentario mientras que la castaña lo miro molesta- Pero ya no robo más…

-Me alegro- dijo la castaña aún molesta, el chico se acomodó recargado en la mesa de la misma forma que la chica pelirroja lo había hecho antes, movió un poco el taco de atrás a adelante y le apunto a una de las bolas que estaba muy cerca de uno de los hoyos.

-¿Solo debo meter una de las bola cierto?- la pelirroja asintió, el chico respiró profundamente y golpeó tan fuerte como pudo la esfera blanca que golpeó la bola de enfrente que entró en el hoyo pero después salió volando hasta dar al otro extremo de la habitación casi impactando con la cabeza de un chico que iba caminando- Jeje… ¡Lo siento!, mejor voy por ella- dijo y se apresuró a ir por el objeto.

-Es un chico sumamente divertido no crees Mimi.

-Sí, creo.

-¿Qué te pasa?

-Eh, nada.

-¿Por qué siempre te pones extraña cuando te hablo de Kamiya amiga?

-No… No lo hago, son ideas tuyas- la chica castaña lo miraba fijamente discutir con el chico mientras se disculpaba y el otro joven enfurecido le gritaba varias cosas que al parecer a Tai no le molestaban y solo tomó la bola, se disculpó de nuevo y se dispuso a regresar.

-¿Te gusta?- le preguntó la pelirroja a la castaña que salió de sus pensamientos de repente y miro a su amiga.

-N… No… Claro que no… ¿Por qué lo preguntas?- le dijo ella algo sonrojada y desviando la mirada.

-Ah… Por nada, curiosidad solamente… Y además no es nada feo- la castaña la volteo a ver algo sorprendida y sintiendo algo extraño en el estómago, el chico llego a donde ellas y mostrando la pelota blanca mientras sonreía, la pelirroja se acercó a él y tomo la pelota, dirigiéndole una sonrisa algo coqueta la puso sobre la mesa para seguir el juego, cuando en la mansión se escuchó una voz decir con fuerza:

-Atención a todos los presentes, reúnanse en la sala de conferencias de inmediato, es una orden, repito, reúnanse en la sala de conferencias de inmediato, es una orden.

-¿Y eso?- dijo el chico quien parecía ser el más intrigado de todos, los chicos rápido comenzaron a abandonar el lugar y solo quedaron él y sus dos amigas.

-Es Charles, y debe ser algo muy importante si nos está llamando a todos- dijo Sora y de inmediato se marchó, seguida de Mimi dejando a Tai atrás y aún muy confundido.

-Esperen… Ah… Creo que ya no seguiremos jugando- dijo mientras corría detrás de sus amigas y el resto de los Tamers que también corrían, todo el mundo estaba reunido en una habitación con varios asientos, frente a ellos en el fondo de la habitación había una gran pantalla y Charles junto a Genai estaban parados a la vista de todos, el chico busco un asiento y lo encontró junto al chico rubio de su equipo- ¿Qué es lo que pasa no sabes?- le preguntó al chico que se encogió de hombros.

-Debe ser algo muy importante Tai, no nos llaman así por cualquier cosa.

-Bueno, te creeré T.K.- dijo el chico poniendo sus manos detrás de su nuca, volteó ligeramente a la izquierda y pudo ver pasar a Matt, quien también lo miró de reojo, sus miradas se cruzaron solo por un segundo, pero para ambos fue como si pasaran horas, una mirada llena de hielo contra una que ardía en llamas, igual que la naturaleza de cada uno, fría y calurosa, firme y descontrolada, opuestos naturales. El rubio dejó de mirar a Tai quien fijó su vista al frente en ese momento.

-Bueno, todos están presentes ahora, bien, escuchen, hay una gran emergencia, hablaré sin rodeos, mientras estamos aquí, se está llevando a cabo un ataque masivo a un laboratorio en el digimundo, son muchísimos Digimons los que atacan, así que será necesario que demos el mayor apoyo que podamos, no hay tiempo de responder preguntas, todos los Tamers, diríjanse ahora mismo a alguno de los portales- los Tamers que estaban reunidos obedecieron de inmediato, y mientras entre ellos hablaban sobre lo que sucedía, Tai se levantó y siguió a T.K. quien iba bastante decidido.

-Hey, espera, ¿qué hacemos?

-Solo sígueme, iremos a uno de los portales, la mansión tiene cinco en total, los primeros que se llenaran seguramente son los dos de este piso, el del tercer piso y el del garaje, vallamos al del laboratorio, casi siempre se olvidan de que ahí hay uno, ¡Patamon!- gritó el chico y en seguida llegó su compañero quien aterrizó en su cabeza.

-Bien, yo te sigo T.K.-dijo el chico mientras que buscaba con la mirada a su Digimon, (del cual se había olvidado minutos atrás), pero este salto de detrás de él y callo en sus brazos- ah, aquí estas, ¿listo amigo?- él Digimon asintió alegre- genial, es nuestra primera misión.

-Sí, estoy muy emocionado Tai.

-Igual yo, es bueno ver que compartimos un espíritu de pelea parecido- los dos chicos junto a sus compañeros continuaron corriendo hasta llegar al sótano donde se encontraba el gran laboratorio subterráneo, Tai siguió a T.K. hasta que este se detuvo frente a una habitación en la que estaban sus demás compañeros, caminó más sereno y entró seguido de Tai al lugar, el resto de su equipo los miro mientras que Izzy terminaba de hacer algunas cosas en su computadora y el portal se encendía.

-Ya estamos aquí- dijo T.K. algo agitado por el recorrido.

-Bueno… Es bueno ver su energía y su disposición en este momento pero… Ni tu ni Tai están calificados para esta misión- dijo Charles quien estaba en la habitación junto a los demás chicos de su equipo.

-¡¿Qué?- gritaron al unísono Tai y T.K. quienes no comprendían el por qué- Pero… ¿Por qué?, he estado en misiones muy peligrosas antes- decía T.K. con energía en su voz.

-Y yo siempre me meto en líos y nunca me matan- dijo Tai con el mismo tono de voz que su compañero.

-Lo siento, pero ambos están en un nivel en el que lo único que harán en la misión sería pues… Estorbar- dijo Charles tratando de expresarse de modo que no insultara a los dos chicos- Mira, T.K., eres un hábil chico, pero necesitas ser más fuerte para esta misión, es muy peligrosa, y en cuanto a ti Taichi, eres muy inexperto, te falta tener más entrenamiento con tu Digimon antes de poder ir a la batalla.

-Oye Charles, tal vez no tengamos el mismo nivel que el resto, tal vez nuestros Digimons no estén en el nivel de campeón pero, algo podemos hacer, no somos inútiles, tenemos fuerza y más importante, tenemos espíritu, pelearemos hasta el cansancio.

-No es necesario, ya he hablado, este será un operativo de mucho riesgo, y si van lo único que lograran será que los maten- ambos chicos sintieron la impotencia más grade de sus vidas- no solo ustedes, hay bastantes Tamers que tampoco irán y no se quejan, saben que no siempre pueden ser de ayuda, y lo aceptan, esa es la mayor forma en que ellos pueden darnos su apoyo, esto no está a discusión comprenden, la decisión está tomada y nada me hará cambiar de parecer, retírense- dijo Charles dándoles la espalda y atravesando el portal.

-Ah… ¿Para esto era para lo que me metieron en todo esto?, ¿Qué se supone que haga entonces?- dijo el chico castaño muy molesto.

-Por qué no vas trapear los pisos, déjale esto a los verdaderos Tamers- le constesó el rubio dirigiéndole una mirada asesina mientras sonreía burlonamente.

-Jaja, que gracioso- dijo el chico y se dio la vuelta para marcharse.

-Tai… - dijo Mimi quien quería hacer que el chico comprendiera.

-Déjalo, él está consciente de que no puede ayudar, eso es lo que le afecta, que no puede hacer nada para cambiarlo por ahora, será mejor para el llevar esto solo, eso sí le ayudara más que cualquier cosa que puedas decirle- la chica pelirroja atravesó el portal seguida de Matt, Izzy, y después Mimi volteo a ver a T.K. quien medio sonrió y se fue de ahí, la chica entristeció y se marchó junto a sus amigos.

El castaño se tumbó sobre un sofá bastante molesto, su Digimon saltó y se puso sobre su abdomen mirándolo como tratando de saber en qué pensaba, el castaño solo dejó salir un suspiro y cerró los ojos para dormir un rato, cosa que no logró pues el rubio llegó en ese momento y tomó asiento junto a él, Tai se levantó del sofá y miró a T.K. quien parecía igual de abatido que él, sonrió ligeramente para tratar de animar al chico

-Hey, no es para tanto, nos subestiman, estoy seguro de que les seremos muy útiles en el futuro, por ahora, tenemos toda la mansión para nosotros solos- T.K. sonrió un poco y lo miro.

-Estamos aquí junto a unos 25 niños que vinieron junto a sus maestros a una clase de biología Digimon, sus maestros se fueron pero todos ellos están aquí- enseguida que dijo eso un montón de niños de entre ocho y diez años pasó corriendo por toda la mansión rumbo a la sala de juegos- es un verdadero circo- dijo el rubio y Tai le dio la razón asintiendo, uno de los tantos niños se paró frente a Tai y lo miro fijamente.

-¿Qué?-dijo el chico castaño con tono duro.

-Tengo hambre, hazme un sándwich.

-Ah, sí, claro, ¿Qué soy tu padre?

-Mi papá murió cuando tenía seis.

-Ay… Pobrecito, yo no conocí al mío ni a mi mamá, ¿A cuál de nosotros le ha ido peor?- el niño bufo y se retiró al ver que Taichi no cedería ante él por ninguno de los chantajes que se le ocurrieran, el castaño se recostó de nuevo en el sofá esperando poder dormirse de una vez.

Afueras de la ciudad de Odaiba, Japón, en la Tierra

29 de Marzo de 2081

El desorden causado por los Ogremons era bastante, ellos no se preocuparon por atacar a nadie, solo por atravesar la ciudad, al llegar hasta el inicio de un espeso bosque, el grupo de 10 Digimons observó a su alrededor.

-¿Y ahora hacia dónde?- dijo uno de ellos confundido.

-Hacia allá- dijo el líder y comenzó a correr en la dirección que acababa de señalar.

-¿Cómo lo sabes?

-Lo sé, porque el señor Devimon me lo dijo, cumpliremos sus órdenes, y él nos recompensara muy bien, recuerden eso- los Ogremons rugieron contentos con eso y siguieron a su líder para llegar a su destino, y cumplir con su misión.

Mansión Riuga en Odaiba, Japón, en la Tierra

Marzo 29 de 2081

El castaño abrió de golpe los ojos y se levantó del sofá, miró a su alrededor, la habitación estaba sola, nadie a excepción de su Digimon estaba con él, respiró profundamente y luego miró a Koromon quien también había tenido una reacción parecida- ¿también lo sentiste?- le preguntó al Digimon rosado quien lo volteó a ver y afirmó con la cabeza- se acerca- dijo el chico poniéndose de pie.

-Si… ¿Pero qué es?- le preguntó el Digimon.

-No lo sé- dijo y lo tomó a Koromon para irse- pero será mejor prepararnos.

-¿Y cómo nos preparamos?

-Bueno… No lo sé… Pero algo debemos hacer- dijo y salió de la habitación.

Fuera de la mansión, a algunos metros, se encontraba el grupo de Ogremons, abriéndose camino en el bosque esperando encontrar pronto la supuesta base a la que debían llegar.

-No hay nada aquí, este no era el camino, nos perdiste imbécil- se quejó uno de los Ogremons con el líder a quien trató de golpear con su maso pero el Digimon lo detuvo con una mano y con el mazo de hueso que llevaba en la otra lo golpeó en el estómago derribándolo.

-No estamos perdidos- dijo y tomo de un saco que cargaba unos lentes, se los puso y pudo ver frente a él la construcción- ya llegamos- dijo y avanzó buscando la puerta de la mansión la cual no pudo tocar debido a que una especie de escudo la protegía- tiene un campo de fuerza que deja a los intrusos afuera y además la vuelve invisible, esto no es algo sencillo- dijo y sus compañeros lo miraron molestos.

-¿Y entonces como se supone que entramos?- preguntó uno con rabia.

-Solo hay que apagar el campo de fuerza- dijo y del saco tomó un aparato extraño que puso sobre el escudo y luego dio unos pasos atrás, el aparato hiso un ruido agudo y después estalló cayendo al suelo y el escudo se fue dispersando y la mansión estaba a la vista de todos- bien, ahora, en marcha, escuchen, recuerden lo que nos dijo Devimon, maten a todo el que interfiera exceptuando al humano elegido.

-¿Cómo lo reconoceremos?

-Con estos- dijo y les entrego el saco, que contenía varios medallones extraños- brillara cuando estén frente al que es, si encuentran a un humano, y no brilla, mátenlo- dijo con un tono seco, los Digimons entraron a la mansión saltando la valla que la rodeaba y se dirigieron a su interior. Dentro, T.K. estaba sentado en la sala de juegos junto a la mesa de billar leyendo un libro en silencio, los tantos niños que estaban cerca hace un momento se habían dispersado por toda la mansión y él estaba disfrutando de un instantáneo momento de paz, hasta que notó el silencio que había, dejó de leer y miró a su alrededor, no había nadie, estaba solo y parecía que algo no estaba bien, se levantó de su asiento y llamó a Patamon quien llego en un instante.

-¿Qué pasa T.K.?- le preguntó el Digimon.

-No lo sé Patamon, pero algo sucede, y me gustaría saber que es- dijo mientras caminaba sin hacer mucho ruido por la mansión, subió las escaleras buscando a alguien, pero no encontró nada, escuchó un ruido detrás de él, y se acercó a las escaleras para ver el piso de abajo, se asomó y pudo distinguir unas sombras y a alguien hablando en el piso de abajo, se acercó un poco más y en ese momento sintió como lo jalaban hacia atrás y lo derribaban dentro de una habitación obscura y cerraban inmediatamente la puerta- ¡¿Que…?- gritó pero de inmediato le taparon la boca.

-Guarda silencio- le dijo Taichi en un susurro mientras le destapaba la boca.

-¿Qué demonios pasa?- le dijo en voz baja.

-Ogremons, están por todas partes- dijo un chico quien se asomó por la puerta.

-Los vimos cuando estaban afuera, y me puse a reunir a los chicos que encontré- dijo Taichi mientras se ponía de pie, buscó un lugar donde acomodarse y al encontrar la cama de esa habitación se recostó en esta.

-Y… ¿Qué vamos a hacer?- le preguntó T.K.

-No se… ¿Qué se te ocurre?

-Bueno… Hay que pedir ayuda a alguien.

-No creo… para pedir ayuda necesitamos salir de aquí, y de hacer eso, tendríamos que pelear para abrirnos paso, y si vamos a salir y a pelar, de una vez encarguémonos de todo- dijo el castaño mientras se levantaba de la cama y miraba al grupo con una sonrisa algo extraña.

-¿Es broma no?- dijo un chico con lentes mientras se ponía de pie- ¿Pelear con esos Digimons?, es la mayor estupidez que he escuchado en mi vida, no podemos, todos esos son Ogremons, Digimons de nivel de campeón mientras que nosotros somos Tamers de nivel Rookie, y tu apenas estas en entrenamiento- le dijo al chico señalando a su compañero de color rosa claro.

-Si… Tal vez… Pero aun así, hay que pelear- dijo Taichi aun con su confianza en sí mismo.

-¿Eres estúpido o qué?, eso es suicidio.

-La última vez que alguien me dijo algo así, me convertí en un Tamer, tal vez esta ocasión corra con tanta suerte como entonces.

-No es una apuesta, esto no es un juego donde si pierdes vuelves a intentar.

-Exacto, por eso no vallan a perder- el castaño hablo con un tono más serio- escuchen bien, a todos aquí nos hacen menos, y hacen que se crean menos de lo que son, conozco a chicos más pequeños que ustedes que han podido sobrevivir a riesgos mayores a este, escuchen, seremos unos novatos pero aun así, tenemos poder, y mucho, solo debemos confiar en nosotros mismos, si lo hacemos, podremos vencer, ¿Quién está conmigo?- dijo y estiró su brazo con la palma abierta, pero nadie lo siguió.

-Yo- dijo T.K. quien puso su mano sobre la de Tai.

-¿Están locos?- se quejó nuevamente el mismo chico.

-Yo también- dijo uno de ellos.

-Sí y yo- dijo otro y otros más se unieron a los mayores, era un grupo pequeño de diez chicos contando a Tai y T.K. y sus diez Digimons.

-Bien, pelearemos.

-Los van a matar- volvió a decir el mismo chico que en ningún momento había apoyado a Tai.

-Tal vez, pero al menos haremos algo más que solo estar escondidos- dijo y se marchó junto a los otros, Taichi caminaba al frente del grupo que cuidaba no hacer mucho ruido, y se asomó para ver en el piso de abajo- diablos, atrás, atrás, ahí viene uno- dijo y los chicos caminaron por el pasillo hasta llegar a la esquina y cubrirse detrás de la pared, Tai se asomó con cuidado de no ser visto y pudo localizar a los enemigos- son dos, uno viene para acá, retrocedan- dijo y el grupo obedeció, el castaño se pegó a la pared cuando el Digimon estaba muy cerca y esperó que no lo encontrara.

-¡Espera!- gritó uno de los Ogremons y el que caminaba se detuvo.

-¿Qué sucede?- le dijo mientras regresaba con él.

-Escuche un ruido abajo, tal vez este ahí.

-Eso espero, ya me cansé, llevamos aquí un buen rato y hasta ahora no hemos visto a nadie, ni al maldito humano ni a ningún otro.

-Sí, es raro, ¿crees que se hayan dado cuenta?

-No, aunque tal vez… No estoy seguro, solo sé que debemos darnos prisa y hallarlo, no tardaran mucho en regresar- los dos siguieron hablando de cosas sin interés mientras se alejaban y el chico respiró aliviado, al ver que estaba fuera de peligro por el momento.

-Estuvo cerca- dijo y vio como el resto de su grupo se acercaba.

-Menos mal que nada les pasó- les dijo T.K. a Tai y Koromon.

-Sí, escuchen, necesitaremos una estrategia, ellos buscan algo, o a alguien, no se de quien se trate pero… Habrá que pelear, eso es seguro, primero quiero saber contra cuantos peleamos, así que este es el plan- el chico les dijo su estrategia y los demás escucharon atentos- ¿Todo quedo entendido?, bien, entonces, en marcha- dicho esto todos se dividieron tomando cada chico una dirección junto a su Digimon para realizar la primera fase del plan- bien Koromon… Espero que nos vaya bien- dijo y se levantó para regresar al pasillo.

Laboratorio Kusanagi, en el continente Sarva, en el Digimundo

29 de Marzo de 2081

-Esto es muy intenso-dijo Matt mientras que montaba a Garurumon y este disparaba su Aullido explosivo a la horda de Woodmons contra los que luchaban, eran bastantes Digimons los que se encontraban frente a ellos, aunque casi ninguno era muy fuerte, aún así, fácilmente superaban a sus rivales en número siendo más del doble- ¡necesito ayuda por aquí!- gritó el rubio mientras que los Digimons lo rodeaban.

-¡No eres el único!- le dijo Sora quien estaba en la misma situación siendo acorralada en el cielo por varios Flymon- ¡¿esto no se acabara nunca?- se quejó mientras seguía tratando de luchar, pero el sinfín de Digimons seguía apareciendo- comienzo a dudar en que ganaremos- dijo mientras que uno de los insectos la atacaba por la espalda pero fue derribado con una esfera de energía de Kabuterimon- Gracias Izzy- dijo la chica al ver que casi la mataban.

-De nada Sora, ¡chicos nosotros los cubriremos desde el aire!- les grito a Matt y a Mimi.

-¡Gracias Izzy!, Toguemon no podemos darnos por vencidas- le dijo Mimi a su compañera.

-De acuerdo Mimi- respondió su gigantesca amiga Digimon mientras seguían pelando.

-Seguramente en este momento mi hermano y ese Kamiya deben estar muy bien y sin ninguna preocupación- dijo el rubio con algo de enfado en su voz- no importa, eso demuestra que ese chico no es apto para este mundo, no me van a superar, ni ese chico con su Digimon tan especial y desconocido, ni esa chica llamada Rika- Garurumon seguía abriéndose paso entre los muchos enemigos que seguían tratando de aprisionarlo hasta que quedó en medio de muchos de ellos que no le dejaban ninguna salida- maldición.

-¡Kyubimon ataca!- grito una chica y de inmediato su Digimon con la apariencia de un zorro amarillo de nueve colas ataco con varias bolas de fuego a los Digimons que amenazaban a Matt- Yamato Ishida, volvemos a vernos- dijo la chica pelirroja que montaba al igual que Matt a su compañero Digimon.

-Rika Nonaka… que sorpresa…

Mansión Riuga en Odaiba, Japón, En la Tierra

Marzo 29 de 2081

-Listo- dijo el útlimo chico que faltaba en llegar, el grupo se encontraba en el segundo piso, junto a las escaleras planeando su siguiente movimiento- ¿ahora qué Taichi?- le preguntó al líder.

-Bueno… Según esto - dijo refiriéndose a su Digivice - esos Digimons tienen un poder de entre 10 y 13, y nuestros Digimons pues… Un poder de entre 3 y 6, no tenemos mucha oportunidad en cuanto a fuerza, y en cuanto a número, a menos de que los demás decidan ayudarnos, no es una ventaja tampoco, ya que ellos son diez, y nosotros… Veinte, pero Digimons solo son diez- el grupo se desanimó al escuchar esas palabras – pero… Aún tenemos algo a nuestro favor, el factor sorpresa, solo hay que deshacernos de esos Digimons de uno en uno, y así venceremos- dijo el chico y todos se miraron entre sí.

-¿Y cómo tienes planeado hacer eso?– preguntó uno de sus compañeros.

-Simple, atacaremos sin ser vistos, y acabaremos con el enemigo, nos dividiremos en tres grupos, ustedes cuatro irán juntos, en esa dirección– dijo y señalo el pasillo que tenía enfrente– mientras que ustedes cuatro, se dirigirán en dirección contraria, hacia allá- dijo y señalo hacia atrás de el- en cuanto a T.K. y a mí, iremos al piso de abajo, estaremos bien nosotros dos solos, cuando ven a un Ogremon, asegúrense de que él no los encuentre, y al atacarlo, asegúrense de no hacer mucho ruido, así los demás no se darán cuenta y podremos avanzar sin problemas, tengan cuidado, y no se precipiten al actuar.

-Entendido- dijo uno de los chicos y se dirigió a donde le señalaron junto a un Gotsumon, su compañero, y lo siguieron los otros tres de su grupo.

-¿Ustedes también entendieron? – les pregunto a los otros cuatro y asintieron, se dirigieron siendo liderados por una niña y su Monmon.

-¿Y tú T.K., listo?

-Por supuesto.

-Bien, entonces en marcha- el castaño bajó las escaleras deslizándose por el barandal y enseguida su Digimon lo acompañó. Separado de ahí un Ogremon se encontraba revisando una habitación la cual estaba en completo desorden, la cama se encontraba sin el colchón el cual estaba en el piso desgarrado, el ropero estaba abierto y toda la ropa se encontraba fuera y regada por la habitación, la ventana estaba rota y la puerta medio cerrada.

-Maldición, ¿en dónde estará ese endemoniado niño? - Se dijo el Digimon mientras se daba la vuelta para irse.

-¿Me buscabas? – Le dijo un chico que estaba recargado en el umbral de la puerta, el Digimon se sorprendió al verlo y enseguida extendió su mano con el extraño medallón en ella en dirección del chico, sonrió malévolamente y luego le dijo: - No…pero me servirás de calentamiento- alzó su mano con su maso en ella y antes de hacer algo recibió un duro golpe en la nuca de un Gotsumon y un Salamon.

-Buen trabajo en equipo – dijo el chico a sus amigos quienes se habían puesto detrás del Digimon sin que este se diera cuenta.

- Tu plan funcionó Marcus – dijo una niña muy animada.

- Si, pero solo va uno, faltan aún nueve y no creo que sean tan estúpidos como este.

- ¡Mira un Alce!-grito la chica frente al Digimon el cual volteo al instante.

- Espera, ¿Qué es un alce?- al volver a dirigir su vista a donde estaba la niña esta no estaba y después sintió un gran dolor en el estómago que lo hiso soltar su maso, vio frente a él a un Monmon y antes de hacer algo fue golpeado con su propio maso por un Hawkmon ayudado por un Chumon.

-Fue sencillo- dijo la chica frente al Digimon derrotado y luego vio a sus amigos salir de su escondite.

-Eres impresionante Mariana – le dijo uno de ellos a la chiquilla que sonrió ante el cumplido.

- Solo un poco, pero eso no es lo importante, importa más que ahora vayamos por otro, seguramente en este momento al menos uno de estos Ogremons ya fue derrotado por los demás, aun así, faltan varios así que démonos prisa.

- Sí – el grupo continúo avanzando y abandonó el lugar con el Ogremon inconsciente. En otro punto otro Ogremon caminaba con tranquilidad por el lugar buscando en cada rincón al humano que necesitaban capturar, y en ese momento escuchó un silbido que venía exactamente de arriba de él, alzó la mirada y solo pudo ver un par de macetas caer sobre su rostro y quedo inconsciente, sobre él estaba el castaño que se había puesto las masetas en los pies y había saltado cayendo justo en su rostro.

- Lo bueno es que estos Digimons no son conocidos exactamente por su inteligencia – dijo mientras bajaba de encima del Digimon.

- Sí… Lo que me hace pensar… ¿Cómo es que llegaron hasta aquí? –dijo T.K. con un tono de misterio.

- Tienes razón, y eso sumado a que escuche que buscan algo… esto no me huele bien.

- Será mejor que primero libremos este lugar de cualquier amenaza, ya después nos preocuparemos por lo demás.

-Sí, tienes razón, Vamos chicos, aún faltan muchos- les dijo a sus compañeros, T.K., Patamon y Koromon, quien estaba como siempre, sobre su hombro.

-Valla, un grupo de protectores – dijo uno de los Ogremons que se encontraba detrás del chico, él se volteó lentamente y pudo ver al enemigo – Veamos- dijo mientras con la mano en la que llevaba el medallón apunto a donde estaba T.K. y luego sonrió – No, no eres tú, y tu amigo…- Antes de que pudiera hacer algo, el Digimon de T.K. se lanzó contra él y lo golpeo con la cabeza - ¡Rata miserable, morirás! – El Digimon lo tomo con una mano y lo arrojo con fuerza contra la pared derrotándolo.

- ¡Patamon! – Gritó su preocupado compañero y lo tomó en sus brazos.

-Maldito, Koromon – dijo el chico y su Digimon bajó de él, se pusieron uno de cada lado y atacaron al mismo tiempo, Tai se lanzó para darle una patada voladora que el Digimon esquivó, pero después recibió directamente la ráfaga de burbujas de Koromon y cayó al suelo. – Lo hicimos –dijo Tai pero el Digimon se puso de pie de un salto y pateó a Koromon.

- Claro que no – dijo. Tomó del cuello a Tai y lo aprisionó contra la pared. – Vamos a ver, dijo mientras que le acercaba el medallón a él también – que les parece… tú no eres… Entonces… Morirás- dijo y alzó su puño para darle el golpe final.

- ¡Tai! – Exclamó su compañero quien se lanzó y mordió la mano de Ogremon.

- Maldita rata rozada, muérete – el Digimon verde tomo a Koromon y lo lazó contra la pared al igual que hiso con Patamon, pero Koromon para seguir luchando.

- Koromon… Detente… No puedes… Mejor… Huye… Vete junto a T.K. y Patamon… Ahora- Decía el chico castaño mientras seguía siendo ahorcado por el Digimon.

- No… Eres mi compañero Tai, y debemos estar unidos, lucharé por protegerte aunque dé mi vida- dijo el Digimon con gran ferocidad en la voz.

-K… Koromon…

-Tai… - El digivice de Taichi comenzó a irradiar una intensa luz al igual que su Digimon compañero.

- ¿Qué… que sucede?

-AAAA… ¡Koromon Digivols a… Agumon!- El pequeño Digimon Rozado cambió drásticamente su apariencia y se convirtió en una especie de dinosaurio naranja de gran cabeza, grandes y afilados dientes y garras y una mirada fiera e intimidante- ¡Flama bebé! –Exclamó el Digimon y lanzó una bola de fuego del tamaño de su cabeza que impactó contra el Digimon que se encendió en llamas.

- ¡ARG… Mi cabello, AAAA!- exclamó el Digimon mientras que Agumon se lanzó contra él y le dio un cabezazo que lo mando contra la pared golpeándose la cabeza y quedando noqueado – Ahora si lo derrotamos Tai – dijo el Digimon mientras se acercaba al chico que estaba sentado en el suelo mirándolo con gran asombro, ¿Tai…? – El chico no reaccionaba y solo miraba incrédulo al Digimon frente a el - ¿Te pasa algo Tai?

-Debe ser la sorpresa porque hayas digievolucionado- dijo T.K. mientras que sostenía a Patamon en sus brazos.

-A...– Dijo Tai en un susurro- Ag…Ag…gu… Agumon… Agumon… ¡Agumon!- exclamó mientras que abrazaba al Digimon con lágrimas en los ojos.

-Si Tai… Digievolucioné – el castaño seguía abrazando a su compañero quien estaba ahora confundido.

- Digievolucionaste, ahora eres Agumon- dijo mientras se secaba las lágrimas- Gracias amigo, sin ti, estaría muerto ahora.

-De nada, tenía que protegerte- dijo el Digimon mientras que Tai lo volvia a abrazar.

-Oye, amigo, creo que primero debemos terminar con esto- le dijo T.K. mientras veía que otros cuatro Ogremons se acercaban.

-¡¿Qué? ¡ No puede ser, el jefe, el jefe fue derrotado! – Exclamo uno de los Ogremons mientras que veía a su líder en el suelo y a los dos Tamers frente a él, a los cuales después se unieron otros ocho niños con sus Digimons- Ah… Son muchos- dijo el Ogremon algo asustado.

-Vaya, vencieron a dos, nosotros también, cada equipo – Dijo la niña que iba junto al Monmon.

-En serio, vaya, entonces van seis derrotados- dijo el castaño poniéndose de pie.

-Se… Seis- dijo otro Ogremon bastante nervioso.

-Bien chicos, ¿Qué les parece si les pateamos el trasero ahora a estos cuatro Digimons?

- ¡Sí! – Gritó la horda de chicos y Digimons y se lanzaron contra los Ogremons.

horas más tarde…

-Uff, eso fue agotador- dijo Sora al llegar a la mansión por el portal cargando en su espalda a su dormida compañera- Piyomon, ya llegamos hora de que camines- le dijo pero el ave rosada no dio señales de estar despierta- Bien, te cargaré hasta la habitación- dijo y siguió caminando junto al resto e su grupo y Charles quien los acompañaba, ellos eran el primer grupo en regresar, debido a su gran desempeño en batalla los habían dejado retirarse sin tener que ayudar en las tareas de reconstrucción.

-Me pregunto que habrán hecho Tai y T.K. aquí mientras estábamos fuera- dijo Mimi interesada en ellos dos.

-Ja… Seguramente morirse del aburrimiento – le dijo Matt mientras caminaba con los brazos cruzados, el campo de batalla no es lugar para un chico como Kamiya, no resistiría la presión- dijo mientras que subían las escaleras y abrían la puerta para pasar al primer piso, el cual se encontraba devastado, varios muebles medio quemados y destruidos- ¿pero qué…?

-¡¿Pero qué pasó aquí?- Exclamó Charles rojo por el coraje.

-Shhh, se acaban de dormir – dijo un castaño que estaba sobre uno de los únicos sofás que no estaba destruido.

-¡¿…Que…? – el chico señaló a un grupo de niños acomodado en el piso junto a sus Digimons, y detrás de ellos, en el rincón de la habitación, un grupo de diez Ogremons, todos atados, todos amordazados, todos heridos, y todos inconscientes- ¿Qué… qué fue lo que pasó aquí? – preguntó tratando de controlarse.

-Nada… Solo un ataque sorpresa, pero no se preocupen, nosotros nos encargamos.

-Nosotros… ¿Quiénes? – T.K. se levantó de otro sofá junto con Patamon y luego Agumon quien estaba en el suelo dormido hasta ese momento.

- Nosotros… Los Rookie.

En el próximo capítulo…

-¿Extinto?-

-Según esto, los Agumon, se extinguieron hace más o menos veinte mil años.

-Interroguemos a uno de los Ogremons

-Matt, deja que los adultos hablen si

Cómo es que ustedes dos se conocen?

-¿Rebeldes?, ¿se rebelan a qué?

-Eres un muchacho bastante interesante a decir verdad.

-¿Enserio?, ¿Por qué siento que no lo dices por algo bueno o como un alago?

-Escucha, desde que te conocí, he sentido algo extraño con respecto a ti, ciento que eres alguien en quien no se puede ni debe confiar

Que tal, ¿les gusto?, gracias al apoyo brindado en estos días, y espero estén muy bien, pásensela chido, yo, me despido de todos ustedes.