Bueno amigos y amigas aquí está el capítulo final. Léanlo y disfrútenlo al máximo.


Capítulo 07: Seguir Adelante Es Duro.

El silencio reinó durante unos minutos. Mis lágrimas se derramaban sobre mi cara. Sentía que cada vez que le contaba mi pasado a alguien el peso que yacía sobre mis hombros disminuía.

- Y, ¿Qué pasó luego? – Me preguntó Blaze, notando una que otra lágrima brotaba de sus ojos.

- En resumen, solo seguí adelante como le había prometido a Milton. – Le contesté, sintiendo dolor al pronunciar estas palabras. Aun así, veía en los ojos de la felina que esa corta respuesta no era suficiente. Solté un suspiro antes de continuar. – Parte del dinero que gané lo usé para comprar esta casa. Necesitaba un bonito lugar para darle un hogar a nuestra hija. 183 245 dólares con 25 centavos me costó esta bonita casa. Curiosamente, estaba en el folleto. 352 452 dólares fueron al negocio de Boddy, para pagar las cuentas. Teóricamente, en los papeles, el 30% por ciento del negocio me pertenece. El resto lo he usado para subsistir y en una cuenta bancaria para cualquier emergencia. Tengo más días libres en el trabajo, pero hay veces que no los uso. No me siento mayor a nadie en el trabajo. – Le dije, pero sentía que aún había dudas en su mente. – Blaze, Cariño, ¿por qué no me dices que quieres que te conteste? – Le pregunté para que fuera más fácil.

- Bueno, ¿Qué pasó con la cafetería de tus padres? – Dijo seriamente.

- Bueno, eso es rápido de contar. Volví cuatro años después de todo el incidente. Necesitaba unos documentos, entre ellos mi diploma de graduación. Lamentablemente, mi padre había pedido una hipoteca al banco para unas mejoras en el local. A los dos meses adquirieron la propiedad por incumplimiento en los pagos. Todo lo que había allí fue donado o votado. "Todo recuerdo con mis padres se perdió para siempre. Sus caras, al igual que la de Milton, solo yacen en mi mente, donde se borran lentamente con el paso de los años". – Me detuve por un segundo, tratando de recuperar fuerzas para continuar.

- Y Menly, ¿Ella te extraño? – Me preguntó Blaze.

- Extrañar es "poco". Cuando fui a la universidad, para recuperar mis papeles, en un gran muro donde colocaban publicidad de diferentes tipos, me vi. Había cientos de avisos con mi rostro. "La has visto. Llamen de una vez, por favor". No podía creerlo. Ella me extrañó mucho. Se sorprendió de escuchar mi voz. Ella, desde Soleanna, vio las noticas y no creyó nada de lo que decían. Yo le conté todo y escuchaba, desde el otro lado del teléfono, como caía en llanto. No podía creer lo que me había pasado. Ella me contó que no logró quedarse con el puesto. Estaba tan concentrada en que fue de mí, que no pudo continuar. Aunque me contó que inauguró una pastelería, con ayuda de su prometida. – Yo solté una carcajada, ya que no podía imaginar que ella se comprometiera tan rápido. – De hecho, la navidad pasada nos invitó a pasar las fiestas. Cream estaba maravillada con lo que veía. – Le dije con una sonrisa.

- Pero, ¿No te dio miedo volver a Carcer City? ¿No te dio miedo que alguien te reconociera y te atacara?– Me preguntó temerosa Blaze. Yo la miré, mostrándole una sonrisa.

- No. Lo que pasa… es que Harvey también sobrevivió. – Dije, mientras veía como ella abría los ojos, sorprendiéndola. – Unos meses después de haberme instalado en el pueblo, supe que él aún seguía con vida, aunque la mitad de su rostro quedó casi destrozado. Llevó todas las pruebas contra Jon Loeb y, con mucho esfuerzo, logró demostrar su culpabilidad. Él trató de suicidarse como un cobarde, pero falló. Ahora cumple una condena de tres cadenas perpetuas. Pero lo mejor fue que, una vez apresado, todos los policías que lo seguían se retiraron. "Era eso o enfrentarse a cualquier cargo en su contra". Harvey había logrado limpiar la basura de la ciudad. – Solté un suspiro y continué. – el día antes de irme, lo vi. Daba un discurso en el centro de la ciudad. Decía: "Que, a pesar de todos los problemas, todos nosotros podíamos enfrentar al mal". En ello, sé que me vio. Él se quedó en silencio por unos segundos, antes de continuar. Dijo: "Aunque nos enfrentemos al mal con toda nuestra alma, sabemos en el interior que podemos perder y morir en el acto. Pero, es mejor morir intentado dar un futuro mejor a los que queramos que vivir bajo el miedo constante. El dolor será fuerte pero, en el fondo, sabremos que hicieron lo correcto". – Terminé de decir.

- ¿Hablaste personalmente con él? – Me preguntó ansiosamente. A pesar de que hubo partes más fuertes de mi vida que no le conté, sé que ella se los podía imaginar. Ella era muy lista y madura para su edad.

- No. Por mucho que quisiera no lo hice. No quería escucharlo decir que Dunkel había muerto o si estaba vivo. Sé que suena egoísta pero realmente no soportaría saber la verdad luego de mucho tiempo. Así que me fui y volví al pueblo. En esa ciudad ya no había nada para mí. "Ya no había una razón para quedarme". – Terminé de decir, sollozando un poco.

- ¿Alguna vez le has contado a Cream algo sobre su padre? – Me preguntó, con un poco de culpa en su voz.

- Cuando estábamos en el parque, ella miró a los otros niños y me preguntó: "¿Mami, Porqué yo no tengo un papi?". Yo casi lloro en ese instante. No sabía que decirle. No quería mentirle, pero tampoco podía contarle la verdad. Así que yo le dije: "Tú papi murió por una enfermedad. Pero, aun así, sé que a él le hubiera encantado estar a tu lado. Él te amaba" – En eso, lloré por unos segundos. Vi como Blaze se quedada pasmada ante mis palabras, mientras una lágrima se resbalaba por su cara. – Yo pienso decirle toda la verdad algún día. Pero, aún falta demasiado para eso. Cada día tengo miedo cuando crezca lo suficiente y le cuente. No sé si me odiará por ocultarle la verdad o por no ser sincera. – Seguí llorando, hasta que sentí un abrazo por parte de Blaze.

- Ella lo entenderá. Ella no puede odiarte porque te ama mucho. ¿Le dolerá? Sí. Pero le dolerá menos que no saber la verdad. – Me dijo, con una gran sonrisa.

- Mami, ¿Pasa algo? – Escuchamos decir en la puerta. Giramos nuestras cabezas y vimos a Cream, quien bostezaba un poco por el cansancio.

- Ehh…– Comencé a titubear, hasta que una excusa se ideó en mi mente. – Blaze tuvo una pesadilla y, junto con la preocupación de no poder volver a su mundo, se sintió muy mal. Yo vine a consolarla por un rato. – Le dije ya que, en cierta manera, era verdad.

- Tranquila, señorita Blaze. Yo tengo la confianza de que volverás antes de que te des cuenta. – Dijo Cream, con mucha confianza en su voz.

- Sí, tienes razón. – Comentó Blaze con confianza, mientras hacía brotar las llamas sus manos, apareciendo la gema que resguardaba. – Sé que volveré. – Dijo con una pequeña sonrisa. En eso, la gema roja brillo, mientras una llamarada de fuego nos rodeó por uno segundos. Blaze esbozó una sonrisa grande en su rostro. – Ya puedo volver. Puedo volver inmediatamente…– Decía con alegría, mientras temblaba de la emoción.

- Que bien. – Dijo con tristeza Cream, mientras sus ojos se denotaban llorosos. Blaze lo notó e hizo desaparecer la gema con sus llamas.

- Puedo irme mañana después del desayuno. Sería muy descortés irme ahora. – Le dijo a Cream, mientras caminaba hacia ella. Cream rápidamente la abrazó, mientras unos sollozos salían de ella.

- ¿Puedo dormir contigo? – Preguntó tiernamente Cream, pero vi como Blaze mostraba gestos de un poco de inconformidad. "Aún no está acostumbrada a todas las emociones que dejó de lado"

- Of course. Eres mi mejor amiga. – Dijo de manera sincera, mientras se dirigían a la cama. Allí se acostaron, junto con Cheese que llegaba. Yo las arropé y les di un beso en la frente a todos. – Gracias, Vanilla. No sé si hubiera podido volver a dormir con esa preocupación en mi mente. – Dijo con una sonrisa.

- Mi mami siempre sabe cómo consolar a los que se sienten tristes. – dijo Cream, quien ya comenzaba a quedarse un poco dormida.

- Es verdad. Ella es una gran madre. Buenas noches. – Terminó de decir Blaze, quien cerraba sus parpados. Yo salí de la habitación y me alegré de la escena que veía. Todos dormían con tranquilidad.

- Yo también debo hacer lo mismo. – Me dije a mí misma, mientras cerraba con cuidado la puerta.

Fin del Flashback


Mis parpados se habrían. Ya debían ser 6:00 am (por la luz del amanecer) y no me había dado cuenta en que momento me había quedado dormida. Solo recordaba que Cream quería verse una película pero el sueño le había ganado, junto con Cheese. Yo me paré del sofá y me dirigí a la cocina. Pero, antes de llegar, escuché unos ruidos. Yo me asomé con cuidado y vi que Cream con Cheese preparaban el desayuna.

- Hay que apurarnos, Cheese, Okasa (madre) despierte en cualquier minuto. – Decía con ánimo Cream, quien servía jugo de naranja en un vaso. Noté unas tostadas un poquito quemadas junto con un tazón con cereal con leche regada a su alrededor. Cream, siempre que podía, me ayudaba a cocinar. Pero, sin mí a su lado,… a veces dejaba uno que otro desastre. Yo sonreí y me devolví al sofá con cuidado. No quería estropear la sorpresa. A los pocos minutos, sentí sus pasos.

- Buenos días, mami. – Le escuché decir, mientras yo fingía despertar. – Cheese y yo te hemos preparado el desayuno. – Decía ella con orgullo en su voz.

- Ohh, gracias cariño. – Le dije, mientras comía lo que me había preparado. – Está exquisito. – Le dije porque, aunque no estuviera perfecto, era verdad.


En la panadería no había tanto movimiento. Habíamos terminado los pedidos de pasteles o postres del día siguiente. Pero, así era la vida. Había días buenos y días no tan buenos.

- Muy buenas tardes. ¿En qué puedo…? – Comencé a preguntar al escuchar la puerta abrirse pero, al ver quien era, me detuve. – Dunkel. No pensé verte tan rápido. – Dije sorprendida de que estuviera aquí.

- Yo tampoco, pero no pude evitar las ganas. – Me dijo un poco apenado.

- Vanilla, creo que debes tomarte la tarde libre. – Me dijo Boddy, quien se quedó viendo a Dunkel. – Tienen mucho de qué hablar. – Me dijo con una gran sonrisa en su rostro.

- De acuerdo. – Le dije, mientras me quitaba mi delantal y salía del local. Dunkel me pidió que habláramos en su casa. Yo acepté con gusto. Tomamos un taxi y este nos llevó a las afueras de la ciudad, en los suburbios.

- Bonita casa. – Le dije al verla. Sencilla y confortable.

- Gracias. – Me respondió feliz. Nos dirigimos al comedor y allí nos sentamos. Nos miramos durante unos minutos sin decir nada, ya que ninguno de los dos tenía el valor de comenzar hablar. Al no soportar la presión, me decidí a comenzar.

- Dunkel…– Comencé a decir.

- Lo siento. – Me interrumpió, mientras comenzaba a sollozar. – Siento todo el dolor que te causamos. Sabíamos lo que pasaría y lo que tú sufrirías. – Me decía, notando las lágrimas brotando de sus ojos. – Pero era lo correcto. Si no lo hacíamos…– Comenzó a jadear, con respiraciones agitadas. Yo me levanté y lo abracé.

- No tienes que pedirme perdón. – Le comenté, mientras yo caía en llanto. – Sabía en el interior que eso pasaría. Pero, no era malo soñar con que las cosas hubieran salido mejor. Yo pensé que tú y Harvey habían muerto. – Le decía, mientras comenzaba a limpiarme las lágrimas. – Yo te pido perdón porque, al saber que Harvey estaba vivo, no tuve el valor de hablar con él y preguntarle si tú estabas vivo. – Le decía, pero vi como el negaba con la cabeza.

- Harvey fue a mi celda y me dijo que tenía información sobre ti. Sin embargo, yo me negué a escucharle. Tenía miedo de que me dijera que habías muerto y que encontraron tu cadáver quien Dios sabe en qué estado. Tenía miedo, Vanilla. – Me dijo con dolor en sus palabras.

- ¿Cómo fue que tú y Harvey sobrevivieron? – Le pregunté, ya que ha sido la pregunta que yacía en mi mente desde que supe el destino de Harvey.

- Yo ayudaba a Harvey a levantarse, luego de que el ácido le dio en el rostro. En eso, una pared colapsó y nos separó de Milton. Creímos que moriríamos en ese momento. Pero, por suerte del destino, el piso en el que nos encontrábamos colapso un poco, mostrándonos un pequeño túnel de alcantarillado. No arrastramos por las porquerías y salimos a muchos metros de la fábrica. No quisimos ir al motel, ya que no podíamos arriesgarte. Cuando vimos las noticias temíamos lo peor de tú destino, y el de Cream. – Decía con tristeza.

- Yo le prometí a Milton que seguiría adelante, pero…– No pude terminar de decir esa frase. Sentía mucho dolor. – No he podido. Realmente he tratado. Me pidió que volviera a comenzar y que me enamorada de nuevo. Que no me quedara atada a su recuerdo, pero no puedo. Pretendientes no me faltan, te lo puedo asegurar. Muchos de ellos son buenas personas, pero no puedo dejar de pensar en él. Lo que me duele más es no tener ni una foto de recuerdo sobre el pasado que amé. – Le decía, mientras mis lágrimas se resbalaban de mis ojos a mi cara.

- Vanilla, sígueme. – Me pidió cortésmente. Yo le obedecí y, lentamente, nos dirigimos al garaje. Al entrar, quedé pasmada.

- Es… es…– Titubeaba. No podía creer lo que mis ojos estaban viendo.

- Sí, es la moto de Milton. – Me dijo con una sonrisa. Yo corrí y la abracé. Él nunca me había dicho que le había pasado a su preciado vehículo. – Milton me había dicho que la dejó donde un mecánico. Cuando fui libre, traté de recuperarla. El mecánico jamás la vendió, aun sabiendo sobre su muerte. – Noté como soltó varios suspiros. – Mi sueño era encontrarte, ver que estuvieras bien y entregártela. – Me dijo un poco alegre.

- No podría aceptarla. Son tantos los recuerdos que me traen. Me duele mucho. – Dije, mientras recordaba todos esos recuerdos con Milton. Tantos lugares a los que me llevó. "Incluso una vez quisimos hacerlo encima de ella, pero nuestros movimientos bruscos nos hicieron caer y esta nos cayó encima, lesionándonos un poco". Pensé, y por poco soltaba una carcajada.

- Lo sé. Pero sabes que a él le hubiera encantado que la tuvieras. Imagínate a Cream manejándola. – Dijo, mientras soltaba unas cuantas risas. Yo también reí un poco, pero no era porque me imaginaba la imagen.

- El año pasado hubo una exposición de motos en el pueblo. Ella se subió en una de ellas y, como tenía gafas oscuras, daba un poquito de gracia verla (ver portada Sonic Universe #23). – Dije, cayendo en carcajadas durante unos segundos. Luego, cuando me detuve, lo miré seriamente. – Aun así, no puedo. No aún. – Le refuté con un poco de tristeza.

- Entonces, ¿eso significa que yo la guarde hasta que tú la quieras de vuelta? – Me preguntó Dunkel.

- Sí. – Le dije con una pequeña sonrisa.

- En ese caso, te tengo otra cosa. – Me dijo, mientras comenzaba a buscar en unas cajas selladas. En ello, veo como saca dos cuadros enmarcados. – Tómalos. – Me dijo, tendiendo su mano. Yo los cogí y, al verlos, caí de nuevo en llanto. "Un llanto de felicidad"

- ¿Cómo? – Le pregunté.

- El mecánico me dijo que vio cómo se le cayó a Milton. Cuando quiso avisarle ya era tarde, ya que se había marchado. – Me contestó con una sonrisa en su rostro. Veía esas dos fotos y no lo podía creer. Eran las fotos de mi cumpleaños donde estaban mis padres, Milton y yo; y una con Milton, Dunkel, Dekker, Dagmar y yo. "Como una gran familia juvenil".

- Gracias. Muchas gracias. – Le dije, mientras lo abrazaba fuertemente.

- Cariño, ¿Estás en casa? – Escuché llamar desde afuera del garaje.

- Estamos en el garaje, mi vida. – Respondió Dunkel, con un tono cariñoso. En menos de un minuto, una salamandra antropomórfica rosada entro en el garaje. Consigo cargaba a un pequeño bebé camaleón.

- Buenas tardes. Mucho gusto, mi nombre es Gena Combs. – Se presentó cortésmente.

- Buenas tardes. Yo soy Vanilla. – Le respondí igual de cortes. Sin embargo, vi cómo se sorprendió al oír mi nombre.

- Te encontró. Eso es maravilloso. – Dijo, mientras me abrazaba con cuidado, ya que no quería despertar al bebé. – Gracias. Gracias por todo lo que hiciste por Dunkel. Él siempre habla de ti y de cómo los salvaste de todas las cosas malas que cometían. – Me dijo, mientras se limpiaba las lágrimas. – Qué descortés soy. Mira, te presento a nuestra preciosa hija. Se llama… Vanilla. – Dijo, ahora sorprendiéndome a mí.

- Es un bonito nombre. – Le dije, mientras acariciaba mi mano sobre la cabecita de su bebé, quien no denotaba más del mes.

- Yo era su terapeuta en la cárcel. Todas las cosas que me decía y de cómo se sentía, especialmente por el remordimiento de todas sus acciones ilegales. Durante ese tiempo me fui enamorando de él. – Me decía, notándosele un poco apenada y sonrojada. – Tuve que dejar de ser su terapeuta para poder iniciar una relación con él. Hace como seis meses a Dunkel le dieron libertad condicional, con un poco de ayuda por parte de Harvey. Yo estaba feliz, ya que él estaría en el nacimiento de nuestra hija. – Decía con orgullo. – Ahora planeamos la boda, aunque yo soy la que hago todo el trabajo. – Dijo seriamente, mientras veía directo a los ojos de Dunkel. Vi como él se aterró un poco, temblando.

- No es mi culpa. Cada vez que te doy una opinión tú la no la aceptas. – Le refutó, viéndola seriamente, pero se notaba que aun temblaba. Gena soltó un suspiro y le mostró una sonrisa.

- Sí, creo que tienes razón. Es que quiero que todo sea perfecto. – Dijo de manera cariñosa, acercándose a Dunkel. En eso, se comenzaron a besar.

- Bueno, yo me retiro. – Les dije, ya que no quería incomodar a nadie. Ellos se separaron e impidieron que me fuera.

- No. Tú te quedas para el almuerzo. Quiero que me cuentes cómo ha sido tu vida desde entonces. – Me dijo Dunkel, mientras me dirigía de vuelta el comedor. Allí me sentó.

- Bueno, la comida estará dentro de unos minutos. – Dijo Gena con una sonrisa en su rostro. En ello, ella le entrega su hija a Dunkel. Durante varios minutos vi a Dunkel ver a su pequeña hija, donde en sus ojos se denotaban amor y cariño.

- Me recuerdas a Milton cuando cargaba a Cream. – Le dije, sintiendo unas ganas de llorar.

- La verdad es que nunca sentí que algún día llegaría a la faceta de padre. Pero mírame. – Dijo, soltando unas cuantas carcajadas. En menos tiempo del que pensé, Gena ya estaba sirviendo la comida. Durante todo el almuerzo hablamos de nuestras vidas. Él me contaba sobre toda la rehabilitación psicológica y física que pasó en los últimos años (y de los cuales aún continúa). Yo le conté sobre cómo fue adaptarme a una nueva vida en un pueblo desconocido. Le conté sobre mi trabajo y de lo bien que nos iban. También les hablé sobre mi preciosa Cream. Les hablaba sobre cómo ha sido su vida. Sobre su habilidad de poder volar, la cual descubrió no hace más de un año atrás.

- Yo temblaba el día que saltó y, al mover sus orejas, la vi elevarse. Mi corazón latía a mil por hora. Por poco me desmayo. – Les decía, mientras ellos prestaban total atención a mis palabras. – Poco a poco ha ido mejorando sus habilidades. Pero, lo más bello, es que ella dice que cuando vuela a gran velocidad siente una sensación increíble recorrer su cuerpo. – Dije entre sollozos. – Me recuerda a mí cuando iba sobre la moto de Milton. – Seguía sollozando un poco, mientras mostraba una pequeña sonrisa. – A pesar de ser tan pequeña, su gusto por la aventura es grande. Me ha dado muchos sustos, pero que puedo hacer. Es mi hija, pero también la de Milton. Tiene lo mejor de ambos. – Dije con una gran sonrisa en mi rostro, mientras las lágrimas caían por mi cara. Me dio pena esto, ya que los hice llorar. "Pero que puedo hacer. Es lo que siento"


Toda la tarde pasó rápido. Cuando menos lo pensé, ya eran como las 5:00 pm. Tenía que volver a casa, junto a mi pequeña hija. Al irme, les prometí que volvería y que traería a Cream.

Luego de que cogí el tren y me dirigí directo a la casa, vi a Cream con Cheese. Ellos estaban en el parque, jugando alegremente.

- ¡Mami! – Gritó Cream con alegría al verme, quien rápidamente corría hacia mí.

- Sabía que te encontraría aquí de camino a casa, mi preciosa Cream. – Le dije, dándole un fuerte abrazo. – Vamos a casa. – Le dije, mientras ella asentía con una bella sonrisa.

- Of course! – Dijo con entusiasmo.

- Chao. Chao. – Decía también Cheese con entusiasmo.

Caminamos y, en menos de lo que pensé, ya estábamos en casa antes de que anocheciera. Cream me contaba cómo le había ido en el colegio. En eso, ella vio la bolsa que llevaba en mis manos.

- Mami, ¿Qué es lo que llevas en las manos? – Me preguntó, con un poco de incertidumbre. Yo miré la bolsa. Sabía que me sentiría mal si al menos no le mostraba una de las fotos. "Ella también merece verlo". Yo me agacho y quedo a su altura. Yo la veo fijamente, mientras le muestro una sonrisa. Introduzco mi mano dentro de la bolsa y saco una de las fotos.

- Mi cielo. Lo que tengo aquí es una foto de tú padre y tus abuelos. – Le dije. Ella se quedó pasmada. No podía creer lo que le decía. Yo le mostré la foto y ella la tomó.

- ¿Este… es papi? – Me dijo casi en susurro, mientras señalaba a Milton en la foto. Era la primera vez que lo veía y ya lo reconocía, haciéndome llorar.

- Sí cariño. Ese es tú papá, y a su lado esta mis padres. – Le dije, mientras poco a poco mis lágrimas brotaban. Ella también comenzó a llorar, mientras abrazaba fuertemente la foto. Yo la abracé. A pesar de que Milton no estuviera personalmente con nosotras, yo sentía que parte de él aún seguía en nuestros corazones. Cuando terminé de abrazarla, ella me entregó la foto.

- Voy a cambiarme para la cena. – Me dijo, mientras se limpiaba las lágrimas. Cheese trataba de animarla y lo lograba. Ella comenzó a marcharse, pero la veía muy pensativa. En eso, ella se detiene, gira y me ve fijamente.

- ¿Qué pasa cariño? – Le pregunté suavemente.

- Mami, lo que pasa es que creo que yo ya vi a papi antes. – Me dijo, dejándome pasmada.

- Cariño, eso no es posible. – Le dije seriamente. Vi como ella miró al piso con culpa. – Pero dime, ¿Por qué piensas que ya lo viste? – Le pregunté calmadamente.

- Fue como hace un año. Yo jugaba con una gran pelota en el parque con Cheese y, sin quererlo, la pelota terminó en mitad de la calle. Yo corrí a buscarla, pero no vi hacia los lados. – Cuando dijo eso sentí que poco a poco mi corazón aumentaba sus latidos. – No vi que un auto veía hacía mí. Yo aún no sabía que podía volar. Yo tenía miedo, ya que pensé que me iba a atropellar. – Me dijo, sintiendo como sollozaba de miedo al decirme esto.

- ¡Cream! – Le grité, con un tono de regaño.

- Sé que estuvo mal que no te lo haya contado antes. – Me dijo, mientras comenzaba a llorar. Ella siempre me contaba todo lo que le pasaba y, ocultarme esto, me hacía sentir un poco enojada.

- ¿Qué pasó luego? – Le dije, con un tono de voz firme. Ella alzó la mirada y me vio con sus ojos llorosos.

- Cuándo pensé que me iban a atropellar, alguien me cogió y me llevó de vuelta a la acera. Él era un conejo cómo yo. Su vestimenta era… erh…– Se detuvo por un segundo, mientras se sobaba sus manos en la cabeza para recordar. – Ah, sí… – Dijo, mientras comenzaba a darme unos cuantos detalles. Yo quedé impactada con los detalles que me daba. Literalmente, me decía las mismas prendas que usaba Milton. "No puede ser posible" Pensaba mi mente ante la exactitud de sus palabras.

- ¿Te dijo algo ese señor? – Le pregunté temerosa. Ella asintió ante mi pregunta.

- Me dijo, mientras acariciaba mi cabeza con ternura: "Ten más cuidado la próxima vez, cariño. Tu mamá moriría si algo malo te pasara". Luego de eso, comenzó a caminar al otro lado de la calle y se dirigió a un callejón y yo…– Se detuvo, mientras en su rostro se notaba un poco de temor.

- ¿Dime qué pasó, Cream? – Le pregunté con un tono de voz firme y alto.

- Yo lo seguí. – Me contestó, cayendo en llanto de nuevo.

- ¡Cream! – Le grité sumamente enojada, mientras me acercaba a ella y le jalaba las orejas como castigo. Vi como ella hacía gestos de dolor ante mis acciones. – Después de todo lo que te he enseñado, tú lo olvidas completamente. – Le dije enojada.

- Es que ese señor lo sentí muy familiar. No sentí nada malo en él como para preocuparme, mami. Lo siento mucho. Perdóname. – Me decía de manera muy arrepentida por lo que hizo. Ahora yo me sentía mal por lo que le hice. Casi nunca la castigaba de ese modo. Yo siempre usaba las palabras. Pero, en el momento en el que me dijo eso, sentí un enojo recorrer mi cuerpo. "¿Qué le hubiera pasado a ella si ese hombre era alguien malo?". Aun así, deje esa sensación de lado y abracé a Cream con cariño, quien no dejaba de llorar.

- ¿Qué te dijo el señor cuando lo seguiste? – Le pregunté, para calmarla un poco.

- Cuando llegué, ya no estaba; Y lo raro es que era un callejón sin salida. – Me contestó, sintiendo como dejaba de llorar poco a poco. – ¿Crees qué ese señor era papi? – Me preguntó de manera inocente al separarse de mí. Mi alma quería gritarle que "sí". Que ese hombre era su padre y que había vuelto por ella. Pero tenía que ser racional. Todo eso debió ser una coincidencia. "Una terrible coincidencia". Así que pensé en una pregunta que fácilmente podría resolver nuestras dudas.

- Cariño, ¿Cuántas veces Amy se ha equivocado y ha terminado abrazando a otro erizo, ya que los confundía con Sonic? – Le pregunté de manera calmada. Vi como ella miró sus manos y, con los dedos, comenzaba a contar. Ella me miró un poco extrañada.

- Creo que no tengo suficientes dedos para contar todas esas veces en la que la señorita Amy salía corriendo y abrazaba a esos señores erizos. – Me respondió. En eso, yo le mostré una sonrisa.

- Exacto. Hay muchos personas que se parecen y más si son animales antropomórficos. Es posible que ese señor se pareciera a tú papi y por eso sientes que ya lo has visto. – Le dije, sin dejar de esbozar mi sonrisa.

- Creo que tienes razón, mami. – Me dijo sin mucho ánimo. En eso, ella se quedó pensando y soltó unas carcajadas. Ella mi miró y me sonrió. – Ahora recuerdo que hacia la señorita Amy después que se daba cuenta que no eran el señor Sonic. Ella sacaba su martillo y los perseguía. Ellos quedaban aterrados ante su temperamento. – Dijo, haciéndome a mí también reírme.

- Cream, te perdono por lo que hiciste. Pero no lo vuelvas a hacer, ¿Okay? – Le dije, a lo cual ella asintió rápidamente. – Bueno, ve a cambiarte mientras yo preparo la cena. – Le pedí, a lo cual me obedeció con una bella sonrisa que se delineaba en su tierno rostro.


Cenamos alegremente. El temor y el enojo que me hizo pasar al contarme su relato ya casi no me molestaba. Sabía que Cream podía defenderse sola. Pero lo que me contó ella pasó en una época donde aún era delicada. Pero hoy en día ya es diferente. Ha habido días en los que me asustaba que saliera con Sonic y sus amigos. Pensaba que no era bueno que se juntara con ellos. No era que desconfiara, sino todo lo contrario. Yo sentía que a su lado ella estaría a salvo. Pero a Cream la conocía bien. Sé que muchas veces sus amigos le debieron decir que se quedara en algún lugar segura pero ella, inocentemente, pensó que podía contra cualquier problema.

- Mami, ¿Podemos ver televisión? – Me preguntó tiernamente. Yo quería castigarla y no permitirle verla por lo que hizo, pero no lo hice. Ya era algo que pasó y me dolería verla triste.

- Claro cariño. Yo te acompaño. – Le dije, mientras terminaba de limpiar los platos. Luego de eso, vimos televisión durante un buen tiempo. Como a las 10 pm a Cream ya se le denotaba un poco cansada, junto con Cheese. – Creo que ya es tiempo de irnos a dormir. – Le dije, pero ella me negó con la cabeza.

- Déjanos ver una última canción. – Dijo ella. La verdad, es que no le había prestado atención a que pasaban por la televisión. Ni me había dado cuenta que Cream lo había pasado a un canal de música.

- De acuerdo. Una canción más. – Le dije firme, pero con cariño.

- "Buenos amigos y amigas…" – Decía la presentadora alegremente. – "Aquí les traemos una pequeña petición por uno nuestros fieles televidentes. A continuación, les traemos Bob Lennon (Escuchar/ver. En mi perfil pueden encontrar el link). Disfrútenla" – Terminó de decir. En eso, pusieron la canción. Durante el lapso de un poco más de 5 minutos duró. La canción no era la una obra maestra (desde mi punto de vista), pero no tenía un mal ritmo. Era agradable de escuchar y su mensaje era bonito. En eso, Cream apagó por su propia cuenta el televisor.

- Vamos a… dormir, mami. – Me dijo entre bostezos.

- Chao… chao. – Dijo Cheese, quien también bostezaba un poco. En eso, nos pusimos en marcha para dormir. Cuando ya estábamos en el segundo piso, Cream me abraza de imprevisto.

- Mami, ¿Podemos, Cheese y yo, dormir contigo y papi; Ah y los abuelos? – Me preguntó con ternura. Rápidamente supe a lo que se refería, haciéndome aguar los ojos.

- Claro cariño. Hoy vamos a dormir todos juntos. – Le contesté. Entramos a mi habitación y nos comenzamos a recostar en la cama. Ella, junto con Cheese, se acostó en el centro. Yo me acosté del lado derecho y, con cuidado, coloqué la foto del lado izquierdo.

- Buenas noches a todos. – Dijo ella, casi quedándose dormida al instante.

- Buenas noches, mi preciosa Cream. – Le dije, mientras le daba un beso en la frente. – Buenas noches Mom, Dad y mi gran dumb. – Dije suavemente, mientras comenzaba a cerrar mis parpados. – Te extraño mucho, Milton. – Susurré, mientras acariciaba con suavidad la foto. Me estaba quedando dormida, con un único pensamiento en mi mente. "Viví, sufrí, morí, volví y ahora sigo adelante… por ti y nuestra hija. Los amo a todos"


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- Bueno, ¿Qué te ha parecido la historia? – Le preguntó Malorum55 a Vanilla, quien terminaba de leer el Fanfic.

- Me ha parecido muy interesante. – Le dijo, con una sonrisa en su bello rostro mientras soltaba unos sollozos.

- Gracias. – Le dijo, sintiéndose un poco avergonzado.

- Me sorprendes que me cogieras a mí, a un personaje…– Se detuvo, mientras pensaba. – Ni siquiera puedo decir que soy secundaria. Soy más bien dicho terciaria o cuaternaria. Estoy casi al fondo del barril. – Dijo, sintiéndose un poco triste.

- Vanilla, no te pongas triste. Quién sabe. Sega… es Sega. Nunca sabes lo que hará. – Dijo Malorum55 para animarla.

- Gracias. – Le dijo Vanilla al felino. – Esto demuestra que no importa si eres un personaje que casi no usan u olvidado. Si hay un escritor que le ponga ganas y coherencia a su historia, fácilmente puede igualar o superar a las originales. – Dijo con entusiasmo.

- Gracias. Es bueno oír eso de tu parte. – Dijo el felino, quien se sentía un poco apenado y sonrojado. – Yo entiendo a los que no les gustan los Comics de Archie, ya que degradaron o se inventan tantas cosas que, cuando quieren agregar las canónicas de los juegos, a veces no saben cómo continuar. Pero, he visto que al menos tratan de darle algo de madurez. Lamentablemente a muchos escritores no les permiten llevar sus ideas a fondo. – Le dijo a la coneja.

- Bueno, solo queda esperar que las cosas sean mejor mañana. – Refutó, con una gran sonrisa.

- Hi! – Se escuchó gritar a una pequeña conejita, junto con un Chao alegre.

- Cream, ¿Qué haces aquí? – Le preguntó su madre, sorprendida de verla allí.

- Es que te veo venir a aquí y quería estar a tu lado. – Dijo de manera tierna. En eso, ella se dirige a un escritorio y coge unos escritos. – Un… Amor… Especial. Oh, parece interesante. ¿Puedo leerlo? – Preguntó con ternura.

- ¡No! – Gritaron Malorum55 y Vanilla al mismo tiempo, asustándola un poco.

- Esa es una historia… que debes leer cuando ya seas grande. – Le dijo Vanilla a su preciosa hija, quitándole el escrito y entregándosela al autor.

- Bueno, fue un placer tenerte a ti aquí. Nos veremos en otra ocasión. – Refutó el felino.

- ¿No hay otro capítulo a continuación? – Preguntó confusa la coneja.

- Ese es un EXTRA. Ese cuenta como escena post créditos. En ese no es necesario tú presencia. Así que nos vemos la próxima. Adiós Vanilla, Cream y Cheese. – Se despidió el felino, abrazando a la pequeña conejita.

- Adiós. – Se despidieron Vanilla y Cream, con unas sonrisas en sus rostro, dirigiéndose a su humilde morada.

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Bueno, amigos y amigas, esté fue el capítulo final de esta historia. Espero que la hayan disfrutado. Los invito a que lean el EXTRA donde, además de dos mini relatos, encontraran mis Notas de Autor e ideas rechazadas.

PD: El capítulo iba a ser un poquito más largo, pero no me di cuenta que la parte de lo que quería incluir en este ya lo había publicado al final del anterior por error.

PD de la PD: Nunca creí que esta historia llegaría a casi igualar en cantidad de palabras a Diary of Flames. La verdad es que nunca pensé en llegar tan lejos… pero me dejé llevar por mi propio escrito y dejé que las ideas fluyeran.

Todas mis historias serán siempre dedicadas a mi mami, la persona que más amo con el corazón. Espero, con muchas ansias, que algún día lea estos escritos.