Juas Juas Juas! Os doy miedo, eso está bien, no es divertido pero está bien... Ahora sí he sido un poco malo con el rubito, tenía que quitarme el regusto dulzón del capítulo anterior.
Lo Que Quede De Mi
Capítulo 6
"Recuerdos"
Sam lo abrazó impidiendo que se vistiera y se alejara "Dean, si quiero, sólo… tengo miedo de que esto se acabe, de que…" escondió la cabeza en el cuello del mayor, porque ese era el lugar más seguro del mundo, porque los brazos de su hermano lo protegían hasta de la sangre de demonio que corría por su venas. "Nosotros siempre estaremos juntos Sammy, a las buenas y a las malas, vivos o muertos, aunque nos arranquen el alma y los recuerdos, nada podrá separarnos"
Dean sacó sus notas escritas en servilletas de papel, comenzó a repasarlas. Todo seguía bien, seguía recordando quien era, seguía recordando que era la criatura más desdichada del Universo, dibujó un sigil en otra servilleta y escribió debajo "Para emergencias, se hace con sangre" Apenas tuvo tiempo de esconderlo cuando el otro ángel al que no conocía apareció en la habitación.
- Podíais hacer sonar campanillas o algo tíos, ¿y si no estoy visible? – se quejó
- Eso le gustaría a Cass seguro – se rió Balthazar, le había puesto de buen humor la salida del humano – estás mejor, me alegro.
- Sí, estoy mejor ¿ya puedo salir de aquí? – realmente estaba harto de estar encerrado
- Eso tienes que preguntárselo a Castiel, yo soy un mandado
- Vaya con Cass, parece que se ha hecho todo un personaje allá arriba ¿no? – musitó
- Desde que nos ayudasteis a conseguir las armas ya no tiene rivales
El cazador puso su mejor cara de póker cambiando de tema y hablando de trivialidades con el que era prácticamente uno de sus carceleros.
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Los gemidos de Dean le enardecían, qué caliente que podía ser el pecoso cuando estaba excitado. "Quieres más ¿a que sí?" le susurró en el oído y continuó embistiendo dentro de él mientras el agua caliente del motel se acababa.
La chica hippie no había sido suficiente, ver el cuerpo desnudo del mayor bajo el agua le había impulsado a ducharse a su vez, y parecía que a su hermano no le disgustaba la idea porque no había dicho nada.
- Dime Dean, ¿esos extraterrestres te hicieron algo? – sentía el corazón de su hermano latir como el de un pájaro asustado entre sus brazos – dímelo, cuéntame todos los detalles
- Termina y déjame en paz
- Deeeeeeann – gimió corriéndose, le dio la vuelta, también se había corrido, pero no estaba nada contento - ¿estás bien? Deberíamos repetirlo más a menudo
El agua caía sobre la cabeza del mayor, oscureciéndole el corto cabello, haciéndole entrecerrar los ojos enrojecidos, resbalando por sus mejillas y sus labios, empapando la enorme mano que sujetaba su barbilla, deslizándose por el torso. Lo besó en la boca sin esperar ser correspondido. "¿Por qué no es como antes Dean? Antes siempre querías esto"
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Sam abrió los ojos en la oscuridad del viejo motel. ¿Había sido sólo un sueño o era un recuerdo? Deseó con todas sus fuerzas que sólo fuese un mal sueño.
Desde que hizo el trato con el leprechaun había estado soñando con esa escena de la ducha y no sabía porqué. Trataba de ignorarla, pero sentía que había hecho eso, sentía que había forzado a su hermano. Que Balthazar no le había mentido cuando le dijo que había hecho daño a Dean.
La duda le carcomía, ¿estaba haciendo lo correcto? ¿Estaba siendo justo con el mayor al buscarlo? Si Bobby no le hubiera contado cómo Castiel había secuestrado al cazador cuando iba a contarle la verdad, ni siquiera se habría planteado el recuperarlo, pero, según su viejo amigo, su hermano, en lugar de asumir su muerte con el tiempo, parecía que cada día le costaba más que el anterior.
Aún así necesitaba saber lo que había ocurrido durante el tiempo que no tuvo alma, aunque saberlo lo convirtiese en vegetal. Porque, ¿y si ese sueño había sido real? ¿Qué más le había hecho al que lo era todo en su vida?
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La pared detuvo el intento de huida del cazador. El ángel se detuvo a escasos centímetros de su rostro y sujetó las muñecas del humano cuando hizo ademán de empujarle. Dean estaba furioso, sabía que le había engañado, quería que le contara qué le estaba ocultando sobre él y sobre Sam.
La acusación le había dolido. No porque fuera falsa, sino por todo lo contrario. Castiel entendía que mientras el mayor de los Winchester recordase un solo minuto de su vida, no se permitiría ser feliz separado de su hermano.
A pesar de su enfado, a pesar de su furia por verse encerrado y engañado, Dean sentía que una extraña calidez, perdida desde que despertara de su supuesto coma, se había instalado en su corazón junto con la certeza de que Sam estaba vivo en algún sitio. Ahora sólo podía pensar en volver a tenerlo a su lado. Castiel debía comprender eso.
- Déjame salir Cass – dijo suavemente – déjame buscar a Sam
- No puedo dejar que te destroces a ti mismo por querer estar a su lado, No puedo Dean – no le iba a decir que lo quería demasiado para permitirlo
- Cass, me necesita… - tragó saliva, y fue sincero – le necesito, es lo único que he necesitado en mi puta vida. Lo sabes.
El ángel hizo su decisión definitiva, protegería al terco cazador hasta de sus propios recuerdos, le implantaría unos nuevos, le haría vivir la vida que merecía, de paz, de seguridad, de felicidad… A su lado.
Sujetó sus manos sobre su cabeza y se pegó a él "Es lo mejor para ti, estoy haciendo esto por ti". Mientras su puño se cerraba como un cepo inamovible sobre las muñecas del pecoso, la otra mano se posaba suavemente en la frente, velando todos los recuerdos del hombre que sacó del infierno, como se velan los negativos de una vieja cámara de fotos al sol.
Continuará...
