Hola! como andan tanto tiempo? bueno, la verdad es qe con el tema del cole estoy medio corta de tiempo, y sobre todo de inspiración!... ajja, pero bueno, me estoy poniendo las pilas, acá está el cap 7! espero qe les guste! nos vemos al final del cap!

Capitulo 7: Consecuencias, romances y decisiones.

Subió por la escalera que conducía a su dormitorio, dejando a Diana parada allí, perpleja. Su plan había ido de maravillas, había conseguido que la morena cediera, le había demostrado que Sirius Black podía con ella. Y ahora, la había dejado esperando un beso suyo. Había conseguido que Diana Yaxley esperara por un beso suyo!. Una sonrisa asomó en su rostro… Realmente era eso lo que sentía? Que se había vengado? Acaso no lo había disfrutado él también?... Cuando le confesó lo de su familia…eso no estaba en sus planes. Y sin embargo ella lo consoló, y lo hizo mejor que cualquier otro…; cuando la besó… acaso no sintió una corriente eléctrica recorrerle el cuerpo como nunca antes?... acaso no lo disfrutó él también?

- "Es el mejor beso que alguien me haya dado jamás"- pensó. Entonces se desataba una lucha en su cabeza-"Te gusta, sus besos te producen el placer que siempre buscaste, no lo puedes negar, te gusta Yaxley" "Es sólo que besa bien, nada mas que eso, es Yaxley, por Merlín! Cómo iría a gustarme a mí? Al sexy Sirius Black, alguien como ella? Soberbia, arrogante, con sus aires de Diosa Venus, tan…" "Tan sexy, vamos Sirius! Reconócelo… se veía bien con ese sostén rojo" Ya basta!- se dijo. Llegó a la puerta de su habitación, entró. Esperaba llegar a su cama y dormir. Sus pensamientos lo estaban agobiando. Pero en cuanto abrió la puerta, vio que sus dos amigos estaban sentados en sus respectivas camas, hablando entre si. Cuando lo vieron entrar detuvieron su conversación y lo miraron, sonriendo.

- Y bien?- dijo Remus.

- Cuéntanos, cuéntanos Canuuuuutito!- decía James dando pequeños saltitos.

- Estuvo normal, ya saben, lo de siempre…- dijo haciendo un gesto con la mano, como restándole importancia. Sus amigos abrieron los ojos como platos, y se miraron entre sí.

- Como qué normal? ...

-Lo de siempre? ... Canuto, estás bien?

- Si… sólo un poco cansado… disculpen chicos, hasta mañana.- se acostó en su cama y corrió las cortinas de dosel, dejando perplejos a sus amigos. No estaba cansado, y sabía perfectamente que esa noche no podría dormir. James y Remus se dirigieron una última mirada de incomprensión y se acostaron también. Mañana sería un largo día…

Diana subió la escalera que conducía a su dormitorio, con la rosa en la mano.

-"Estúpido, estúpido Black!" "Vamos Diana, bien que te gustó cuando te agarró por la cintura, estrechándote contra su cuerpo" "Por supuesto que no, quién se cree que es para hacerme eso… Aunque tengo que admitir que me sorprendió cuando me confesó lo de su familia, no sabía que podía llegar a ser tan sensible… y ese beso… ay Merlín! Nunca nadie me había hecho sentir así… y cuando me alzó por el aire… MERLÍN! Me gusta Black!" "Si, te vuelve loca…". Se paró en seco, era verdad… a dónde había quedado esa repulsión por ese ser engreído?... Se imaginaba que sus amigas estarían despiertas, esperándola para que les cuente todo, no pensaba decirles nada de lo que le pasaba, nunca, leyeron bien, NUNCA diría nada de sus verdaderos sentimientos por Black, ni siquiera a sus amigas. Cuando abrió la puerta allí estaban, las dos en la cama de Lily, cuchicheando muy divertidas. Cuando la vieron entrar, Lily corrió a abrazarla "al menos está viva, y no está llorando", pensó la pelirroja.

- Como te ha ido Di?- dijo soltándola.

- Eso! Cuéntanos cómo besa! Porque seguro se besaron!

- Si, eso! Te ha gustado?

- Ehm… ya saben… normal… lo de siempre…- dijo sin darle importancia.

- Qué?

- Lo de siempre? Ya va a ver ese Black! Qui…

- Se llama Sirius!- interrumpió Diana. Sus amigas se quedaron petrificadas. Algo le había pasado en esa cita, quizás Black le había dado alguna poción extraña…

- Qué te hizo ese desgraciado? Dime porque voy ahora mismo y lo mato!- decía la pelirroja.

- Nada Lils- dijo la morena algo avergonzada por lo que acababa de hacer.- Es solo que estoy muy cansada, mañana hablamos, si?- se metió en su cama y cerró las cortinas de dosel, sin darle tiempo a sus amigas para que dijeran algo más.

- Ha… hasta mañana… - dijo Lily y miró inmediatamente a Alex… ambas estaban con la boca abierta, no lo podían creer. Se dieron vuelta e intentaron dormir…"mañana nos contará todo.", pensaron las dos.

A la mañana, cuando todos se habían levantado, Sirius y Diana todavía seguían durmiendo. Se habían dormido los dos muy tarde a causa de que miles de cosas rondaban en sus cabezas. Sus amigos prefirieron dejarlos dormir, y bajaron a desayunar, ya encontrarían una historia para contarle al profesor Slughorn.

Cuando las chicas bajaron, se encontraron a James y Remus sentados en un sillón, hablando muy animadamente.

- Hola Remus, hola James- saludó Lily, dándoles un beso en la mejilla a cada uno, y después lo mismo hizo su amiga, sonrojándose al saludar al rubio.

- Hola chicas, veo que su amiga tampoco se levantó.- dijo James.

- No, no lo ha hecho, está roncando como un oso.- respondió Lily divertida, hasta que se acordó del extraño comportamiento de su amiga al llegar de su cita.- Oye… James- dijo en tono preocupado y pensativo.

- Dime Lily…- sonrió él.

- Sirius les contó cómo le fue en su cita?- James intercambió una mirada con Remus.- Vamos James, dime que fue lo que le hizo ese cretino!- la pelirroja comenzaba a perder la paciencia…

- Tranquila Lily- dijo Remus-… verás, es que es un poco extraño…

- Sólo díganme!

- De acuerdo pelirroja… no te enojes- sonrió el moreno, pero al ver la cara de su pelirroja, tosió, y puso cara de preocupación.- Sirius no nos dijo absolutamente nada.- Lily no podía creerlo, era obvio, sus amigos lo estaban encubriendo… pero James hablaba en un tono tan sincero… instintivamente miró a Remus.

- Es cierto eso Remus?- James puso los ojos en blanco.

- Por supuesto Lily, James no te mentiría. Llegó ayer, y no quiso contarnos nada…solo dijo: estuvo…

- normal… y luego dijo que estaba cansada y que quería dormir, que hoy nos contaría…- dijo Alex. Los cuatro se miraron.

- Qué les habrá pasado a estos dos?

- No lo sé, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados sin saberlo!

- Tienen razón, pero ahora vayamos a desayunar que muero de hambre!- y dicho esto, los cuatro salieron por el cuadro, directo hacia el Gran Comedor.

- Creen que esos dos vayan a dormir mucho más tiempo?- dijo Lily mientras tomaba una tostada y la untaba con mermelada.

- Conociéndolos… estoy seguro- dijo Remus tomando un sorbo de sumo de calabaza.

- Ya déjenlos, ninguno de nosotros sabe qué fue lo que pasó, quizás sólo quieren descansar un rato.- dijo la rubia.

- Es que justamente, queremos saber qué fue lo que pasó!- dijo James "algo" ansioso.

- Si es verdad, por qué mejor no salimos a tomar aire? Hace un hermoso día, podríamos esperarlos allí, qué les parece?- dijo Lily mirando a sus amigos.

- Excelente idea!- le sonrió el moreno.

- Estem… Alex y yo tenemos que ir a la biblioteca, a terminar el trabajo para McGonagall, así que…- James y Lily se miraron cómplices.

- Si, es cierto Remus, por poco lo olvido!- dijo la rubia, algo avergonzada.- Mejor nos vamos ya, así después podemos disfrutar este hermoso día con los chicos.- y se fueron dejando a sus amigos con las réplicas en la punta de la lengua. James suspiró.

- Terminaron esa tarea el viernes, con nosotros…

- y bueno James, no es tan bueno como tú o Sirius para inventar excusas- dijo divertida la pelirroja.

- Qué graciosa!- dijo él.- Mejor vamos a disfrutar de este hermoso día. Me acompaña señorita?- dijo ofreciéndole el brazo.

- Por supuesto gentil caballero- le dedicó una de sus mejores sonrisas, a lo cual el moreno tuvo que contenerse para no echársele encima. Salieron así, agarrados del brazo del Gran Comedor, bajo la mirada de muchas fans del merodeador, y muchos admiradores de Lily, a los cuales les estaba costando adaptarse a la buena relación que éstos estaban teniendo.

Se sentaron bajo un árbol cerca de la orilla del lago, había muchos estudiantes allá afuera, disfrutando el día como ellos.

- Qué te parece si practicamos tu Patronus Lily?- dijo James.

- Buena idea, casi lo olvido!- Sacó su varita y ambos se pararon. Practicaron aproximadamente media hora. Todavía no le salía bien, y eso que tenía un buen profesor. Pero se sintió muy débil para seguir, y enseguida James paró la práctica, cuando se trataba de su pelirroja podía llegar a ser sobre protector más de la cuenta. Hizo aparecer un chocolate y se lo dio. Se volvieron a sentar bajo el árbol.

James sacó un cuaderno y un lápiz muggle que Lily le había regalado y comenzó a escribir algo, mirando alternativamente a la pelirroja.

- Qué escribes?- dijo ella al percatarse de la situación.

- Nada- mintió él, siguiendo con lo suyo.

- Vamos James, dime qué es lo que escribes.

- Ya te enterarás algún día- dijo sonriéndole.

- Eres malvado Potter, siempre me dices lo mismo- no era la primera vez que lo sorprendía haciendo eso.

- Te ves hermosa cuando te enojas- dijo con una sonrisa provocando que Lily se sonrojara. Ella miró hacia el lago, resignada… algún día averiguaría que había en ese cuaderno. Diez minutos después, James guardó el cuaderno en el bolsillo y se sentó de frente a la pelirroja.

- Sabes una cosa Lily?- dijo mirándola a los ojos. Ella no podía evitar ponerse nerviosa teniendo esos ojos como avellanas que la miraban tan profundamente.

- Q…qué James?- su voz temblaba.

- No creo ser capaz de aguantar mucho más sin hacer esto.- le tomó la cara con las manos y la besó. Ella no se quejó, le devolvió el beso. Varias miradas se posaban en ellos. James estaba transmitiéndole todo lo que sentía, y ella, comenzaba a notarlo. Sus bocas se fueron despegando suavemente, jugando… podían sentir una corriente eléctrica que les hacía temblar todo el cuerpo. Abrieron los ojos lentamente y se miraron. Él tenía una enorme sonrisa en su rostro. Ella no podía mirarlo, bajó la mirada al piso.

- Será mejor que entremos James, a ver si aquellos dos despertaron.

- Tienes razón Lily, así averiguamos cómo les fue.- se levantó y ayudó a levantarse a la pelirroja. Ésta se agarró de su mano, pero no la soltó. James, encantado, la siguió tomando, y ambos se dirigieron hacia dentro del castillo tomados de la mano, bajo la mirada asesina de casi todos los estudiantes que estaban por allí.

Diana abrió los ojos, la luz que entraba por la ventana le daba de lleno en la cara. Debía ser pasado el mediodía. Se sentó en la cama y se desperezó. Se tomó la cabeza con las dos manos, le dolía terriblemente.

- Maldito alcohol- susurró para sí misma. Hacía un hermoso día, seguro sus amigas ya estarían abajo disfrutándolo. Sonrió. Después miró hacia su mesa de luz, allí estaba la rosa que Sirius le había regalado. La tomó, la olió y la puso dentro de un libro que había en el cajón de la mesita. Suspiró. Fue hasta el baño, y se dio una ducha. Sentía el agua caerle por el cuerpo, no pudo evitar acordarse de los besos del moreno, y como la recorrían y reconfortaban, al igual que esas gotas de agua.-"Basta, deja de pensar en él, no lo vale". Se vistió y bajó a la Sala Común.

Abrió los ojos, como pudo, una luz le daba directo en sus ojos grises. Se tapó con la sábana, pero ya estaba despierto.

-"Qué hora será?"- pensó. Miró aquel reloj muggle que le había regalado Remus. Las 12 en punto.- "Qué temprano"- pensó de vuelta. Enseguida se agarró la cabeza. Se acordó de lo sucedido anoche y sonrió. Como impulsado por sus pensamientos, por volverla a ver, se levantó de un salto. Fue hacia el baño, y se dio una ducha. Al sentir las gotas calientes caer en su piel, recordó el contacto con la piel de la morena. Se secó, y se ató la toalla a la cintura. Se miró al espejo. Tenía una marca roja en el cuello. Volvió a sonreír. Corrió a vestirse, con el recuerdo latente… y bajó a la Sala Común. Cuando bajaba las escaleras, miró instintivamente hacia la escalera de las chicas. Y allí la vio, bajando. Ella lo miró también y sus miradas se chocaron. Pero la morena rompió el contacto visual, y miró al piso.

-"No Diana, no vale la pena. No le sigas la corriente, acuérdate lo que te hizo anoche."-

- " Merlín, necesito otro beso suyo! No Sirius no… recuerda, es Yaxley… solo juega con ella."- Hola Diana- dijo él con su mejor sonrisa.

- Hola Sirius- dijo ella, no podría decirle Black de vuelta, no después de lo de anoche.

- Cómo has dormido?-

- Espléndida, tu?

- También, con un poco de dolor de cabeza. Bajas a almorzar?- Diana lo pensó, sería mejor alejarse de él, no pasar mucho tiempo juntos.

- No, voy a buscar a las chicas. Permiso.- y salió por el retrato. Sirius la siguió, pero no quería insistir, así la que la siguió de lejos. La morena si se dirigió al Gran Comedor. Ella no quería verlo. No sabía si eso era bueno, o no. Lo divertía, porque así siempre había sido, pero alguna parte dentro de él, se sentía algo triste por esto…

-"Esto es malo, no surtí efecto alguno en ella… y ella me está volviendo loco…Pero qué estoy diciendo? Por favor ya cállate, que es Yaxley!"- Peleando consigo mismo, se dirigió hacia la mesa de Gryffindor. Y se sentó junto a la morena.

- Te molesta? – dijo seductoramente.

- Para nada.- dijo ella restándole importancia, pero sus nervios incrementaron al máximo con el moreno tan cerca. Si estuviera parada podría jurar que se caería…sus piernas estaban temblando. En ese momento, un grupo de admiradoras del merodeador pasaron por donde estaba sentado, y le hicieron todo tipo de gestos, como guiños, saludos con la mano, le tiraron besos. Él les devolvió una típica sonrisa Black, a lo que ellas suspiraron profundamente, para luego dirigirse embobadas hacia las puertas de roble. Diana suspiró resignada, y Sirius rió divertido.

- Si, es verdad, por qué mejor no salimos a tomar aire? Hace un hermoso día, podríamos esperarlos allí, qué les parece?- dijo Lily mirando a sus amigos.

- Excelente idea!- le sonrió el moreno.

- Estem… Alex y yo tenemos que ir a la biblioteca, a terminar el trabajo para McGonagall, así que…- James y Lily se miraron cómplices.

- Si, es cierto Remus, por poco lo olvido!- dijo la rubia, algo avergonzada.- Mejor nos vamos ya, así después podemos disfrutar este hermoso día con los chicos.- y se fueron dejando a sus amigos con las réplicas en la punta de la lengua.

- Remus, ya no sabemos qué excusa inventar, creo que tendríamos que contarles lo nuestro, de una vez por todas…- dijo Alex una vez que estuvieran lejos de sus amigos, el rubio estaba dándole besos en el cuello, y ella intentaba articular la frase sin distraerse. Él soltó a la rubia y la miró directo a los ojos.

- Tienes razón Alex, hoy mismo se los diremos…- le sonrió- merecen saberlo.

- Gracias Remus- le dio un tierno beso en los labios.-… Remus… quieres ser mi novio?- dijo poniéndose totalmente roja de vergüenza.

- Alex… yo… ya hemos hablado de esto, tienes que esperarme, por favor…- dijo suplicante.

- Ya lo sé Remus, es que yo… tengo miedo- dos lágrimas comenzaban a asomar en los ojos de Alex.

- No tienes por qué tenerlo- dijo él, abrazándola.- Sabes que te quiero sólo a ti, tienes que esperarme, sólo eso te pido, espérame un tiempo.

- Pero Remus, qué diferencia hay me quieres decir? Y qué es lo que tienes que aclarar en tu mente que es tan importante?- dijo entre los brazos del rubio, llorando.

- A su tiempo amor, a su tiempo.- le tomó la cara entre las manos y le dio un fugaz beso en los labios. Le limpió las últimas lágrimas que le caían por la cara, y pasó un brazo por su hombro.- A ver esa hermosa sonrisa?- ella sonrió, complaciéndolo.- Así me gusta, ahora vamos a buscar a los chicos para contarles, si?- y salieron tomados de la mano en dirección al Gran Comedor.

Y? qé les pareció? espero qe les haya gustado, besos, i gracias por pasar siempre!

•°o.OBlackOrionStarO.o°•