Advertencia: Contiene ToneHina y NejiHina además de temas como asesinato y "incesto".


Capítulo 7

Hechizo de Sol y Luna.

Tú eres mi luz del sol,
mi única luz del sol,
me haces feliz cuando los cielos están grises,
nunca sabrás
cuánto te quiero,
por favor no te vayas lejos mi luz del sol.

.

.

Ella era cálida como un rayo de Sol.

Los pensamientos de él eran un misterio para ella, al igual que la Luna.

Ella se sentía protegida a su lado.

Él se sentía cálido y reconfortado con ella.

Cuando ella le preguntó "Porqué lo has hecho?", él contestó:

- Te he mentido...


El niño sonrió.

La niña correspondió contenta. Ella amaba verlo sonreír era tan bello, sentía como mariposas en el estómago.

Él le tomó la mano y ella sin vacilar se dejó llevar, ella lo seguiría a donde fuera.

Era de noche y a su alrededor las luciérnagas brillaban por el camino donde pasaban.

Una a una las luciérnagas fueron apagando su luz y el jardín quedaba más oscuro.

La luna se escondió tras la nubes al igual que las estrellas.

Todo se puso completamente oscuro y repentinamente después todo era de un puro blanco.

Nieve.

Ahora era de día y la niña solo veía nieve por todos lados y nada más, ni siquiera al niño que estaba con ella.

De repente algo rojo llamó su atención.

Sangre.

Sangre escurría hasta sus pies.

La niña dio un paso atrás asustada.

Abrió los ojos como platos, el niño estaba a algunos metros de distancia, y no era más un niño, era un adolescente.

Tirado sobre la nieve y la sangre lo rodeada.

El chico estaba...

Hinata abrió los ojos abruptamente.

Se sentó en la cama.

Llevó las manos a su rostro y lloró, lloró como todas las mañanas lo hacía, lloró por el niño que aparecía en sus sueños.

Como lo olvidaría? Si él seguía persiguiéndola en sus sueños.

Ella detuvo su llanto minutos después y salió de la cama, caminando como una muñeca de trapo sin vida.

Entró al baño, quitándose la ropa una por una, en su espalda las alas negras se destacaban en esa blanca piel.

Entró a la ducha repitiendo el interminable ritual que hacía toda las mañanas, dejando las lagrimas saladas ser llevadas por la agua cristalina, preparando su cuerpo para otro día, otro día donde "Él" no estaría.

Hoy era un nuevo día y tendría nuevos motivos para sonreír.

Eso se repetía en su mente hasta que una sonrisa llena esperanza se pintaba en sus labios.

La esperanza de que hoy podría volver a sentir la felicidad que se había ido junto "Él".

.

.

Todos estaban en el comedor.

El grupo de Sasuke estaban todos en la mesa comiendo.

- Creo que hoy a la noche tendremos la prueba de valentía - dijo Sai.

Todos miraron al moreno.

Naruto hizo una cara aterrada.

- Espero que no, dattebayo! - dijo abrazándose. Sakura suspiró.

- Que acaso aun no vences tu miedo Naruto ? - dijo cruzando sus brazos la pelirosa.

Naruto hizo puchero.

- De quien crees que es la culpa? - dijo volteando la cabeza.

Sakura hizo una mueca.

- No pensé que te traumarias tanto baka - se explicó la culpable de los miedos de Naruto.

Todos los miraron curiosos.

Los dos suspiraron al notar la mirada interrogante de sus compañeros.

- Larga historia - dijeron en únisono.

- Quizás yo deba contarles una historia de terror - dijo una voz interrumpiendo a los jóvenes.

Todos miraron a los recién llegados.

Hinata y Yamato estaban sonriendo perversamente.

- Oh Yamato-sensei tambien viniste ? - preguntó Sai.

El castaño asintió.

- Llegué hoy con otros maestros - explicó el maestro - pero volviendo... - Yamato sacó una linterna de su bolsillo y alumbró su cara de forma asustadora acercándose a Naruto - Les contaré una historia -

A Naruto se le puso la piel de gallina.

- No-no es necesario Yamato- sensei - dijo aterrorizado el rubio.

- Hazlo Yamato-sensei - dijo sonriendo Ino.

Naruto la miró con su expresión de miedo en el rostro.

Sakura se golpeó la frente, genial después tendría que calmar al rubio, eso le pasaba por dejarlo con un trauma.

Yamato asintió.

- Creo que será mejor se lo haces a la noche antes de la puebra de valentia Yamato-sensei - dijo sonriendo inocente Hinata, aunque con una aura algo sádica a su alrededor.

- Nooo, es peor dattebayo - dijo alarmado Naruto.

- Yo creo que tiene razón - dijo complice Sasuke, sonriendo de lado antes de llevar el jugo a la boca.

Los demás asintieron varias veces

- Noooo - gritó aterrado Naruto.

Todos rieron de su desespero.

Hinata miró embobada al Uchiha que reía despreocupado. No lo había visto reír así cuando estaba en la escuela, era una hermosa y suave sonrisa que llegó a calentar las mejillas completamente y un golpeteo por parte de su corazón.

Sasuke notó la mirada de ella, dejó de reír sólo para dedicarle una sonrisa de lado, vio maravillado a su sensei ruborizandose aun más.

Los demás seguían riendo ajenos a los dos.

~ Pobre Naruto ~ pensó la pelirosa.


Una niña peliazul lloraba abrazando sus piernas, sentada entre los lirios del jardín que era cuidado por su madre.

Hikaru que pasaba justo en ese momento, miró a su hija destrozada y frágil entre sus flores favoritas, se acercó preocupada a la pequeña que sollozaba sonoramente.

- Qué sucede Hinata, porque lloras? - preguntó con su característica calma y suavidad en la voz.

Hinata lentamente alzo la vista, revelando sus ojitos perlas enrojecidos por el llanto.

- Me-me siento sola kaa-san - confesó entrecortada la menor - los niños de la escuela no se me acercan porque dicen que mis ojos asustan - dijo la pequeña herida.

Su madre la miró con ternura y pena luego le sonrió.

- Me gusta más ver tu sonrisa, es la sonrisa más bella y pura Hinata-chan, por eso, para que sonrías otra vez te daré un regalo - dijo ella acuclillándose frente a la niña y sobando su pelo. Hinata detuvo su llanto y la miró expectante - Tu regalo se llama Hanabi - declaró la mayor.

Hinata parpadeó.

- Fuegos de artificio? Me vas a regalar fuegos de artificio Kaa-san? - preguntó curiosa. Hikaru rió de la inocencia de su hija, negó con la cabeza.

- Iie Hinata-chan, no son fuegos de artificio, es una hermanita - dijo sonriendo divertida.

Hinata abrió los ojos como platos.

Ya no estaría más sola, a partir de ahí tendría alguien a quien cuidar y con quien compartir momentos juntas, así como todos los otros niños lo hacían, y lo mejor, era un regalo de su querida madre.

Hikaru no sabía que las palabras que ella dijo solamente para que su pequeña sonriera, más tarde le traerían sólo dolor.

.

.

Hinata esperaba ansiosa la llegada de su hermanita, siempre que hacia algo lo primero que venía a su mente era la imagen de poder hacerlo o mostrarselo a su hermanita. Hinata estaba feliz, nadie podía negar eso, le encantaba poner la mano en la ahora enorme panza de su madre y sentir a su hermanita pateando en respuesta, era tan emocionante.

- Hinata ven aquí quiero presentarte a alguien - la voz de su padre se escuchó llamándola. Hinata apresurada se levantó del sillón y se dirigió a donde se encontraba su padre. Hiashi Hyuga era muy estricto y autoritario, pero bajo toda esa seriedad Hinata sabía que él escondía mucho amor, no por nada fingía dormir más temprano sólo para oír las palabras amorosas de su padre mientras le sobaba el pelo.

" - Eres mi querida hija y mi mayor tesoro Hinata" siempre le decía cuando pensaba que ella dormía.

Hinata llegó al lado de su padre y miró asombrada al hombre que era igual que su padre, era su tio Hizashi Hyuga pero había un niño a su lado, parecía tener cerca de su edad.

Hinata agarró la ropa de su padre y ladeo la cabeza mirando curiosa al niño.

El castaño correspondió su mirada con la misma curiosidad brillando en sus ojos perlas.

Ella le sonrió.

Él levemente se ruborizó.

- Es ella? - preguntó Hizashi mirando a la pequeña.

Hiashi asintió.

- Sí, quiero que seas su guarda-espaldas hasta que Neji tenga la edad suficiente para serlo - dijo impávido Hiashi, su hermano gemelo asintió.

- Oí qué esperas más una hija Hiashi - dijo sonriendo de lado Hizashi.

Hiashi no cambió su expresión pero un leve rubor se instaló en su mejilla, asintió en respuesta.

- Hinata ve a por tu madre, dile que el tío Hizashi está aquí - ordenó a la menor.

Hinata parpadeó y miró a hombre igual a su padre.

~ Tío Hizashi ? ~ pensó curiosa.

Se encogió de hombros por el momento, después lo averiguaría, asintió y salió en dispara tras su madre.

El pequeño la siguió con la mirada, jaló la ropa de su padre que lo miró interrogante.

- Es muy bonita padre, no crees? - dijo inocentemente el castaño.

Los mayores mantuvieron silencio.

El pequeño iba a preguntar si dijo algo malo pero no pudo ya que los mayores empezaron a reír.

- Sí Neji, es muy bonita - contestó Hizashi revolviendo el pelo del menor.

- Tu deber será protegerla de todos los males - dijo Hiashi sonriendo - Podrás hacerlo? - preguntó el mayor.

Neji miró atentamente al adulto.

- Lo haré - dijo decidido aunque no sabía realmente que tan serio era el asunto.

.

.

Hinata miró escondida tras la puerta a la habitación que antes era vacía y ahora estaba repleta con muebles, primero pensó que era la nueva habitación para Hanabi pero la habitación tenía cosas de niño y además el cuarto de Hanabi estaba junto al de ella.

- Qué haces ? - una voz sonó tras ella.

- Kyaa - Hinata se sobresaltó y rápidamente se volteó al niño que estaba tras ella.

El castaño parpadeó.

- Oh eres tú Hinata-sama - dijo el pequeño.

Hinata lo miró confundida, porque la llamaba tan formal? y Cómo sabía su nombre.

- Ano...Qui-quien eres ? - preguntó mirándolo fijamente.

Él le regaló una pequeña sonrisa.

- Soy Neji Hyuga, seré tu futuro guarda-espaldas - dijo el serio Hyuga.

Ella lo miró interrogante.

- Guarda-espaldas? - preguntó confundida, jamás había oído esa palabra antes.

Neji asintió estufando su pecho un poco orgulloso.

- Sí, seré el que te proteja de todos los males - dijo determinado repitiendo las palabras del padre de Hinata.

Ella abrió los ojos como platos.

- Cómo un príncipe ? - preguntó emocionada. Su madre le contaba muchas historias y el que protegía siempre era el príncipe.

Neji se sonrojó un poco.

- Hãn...Su-supongo que sí - contestó analizando la similitud de un guarda-espaldas con un príncipe, algo le llegó a la mente - Más bien como un hermano, eso un hermano mayor - dijo satisfecho con su conclusión.

Hinata parpadeó y luego sonrió brillantemente.

- Neji-niisan - dijo con su hermosa sonrisa.

Sus palabras y su bella sonrisa fueron la condena de Neji.


El cielo estaba nublado por la tormenta de la noche anterior.

- Bien chicos todos listos? - Gai-sensei llamó la atención de todos con su animación habitual.

Todos se acercaron al maestro que siempre llevaba esas extrañas ropas verdes muy llamativas.

Los demás maestros se pusieron al lado del profesor de gimnasio.

- Bien, quiero que cada grupo elija a un maestro, haremos una competencia con diversas pruebas, el equipo ganador puede hacer esclavos a todo los demás - dijo riendo con las manos en las cinturas.

Una gotita cayo por la frente de todos. Sabían que sólo hacía esa competencia para poder tener la oportunidad de competir contra Kakashi.

Kakashi suspiró y se puso frente a su auto-proclamado rival.

- Ignoren a Gai-sensei - declaró con su expresión habitual el Hatake. Todos rieron de la cara petrificada de Gai - El premio será un cupón para las aguas termales en un hotel de dos días y una noche con el respectivo maestro que gané - dijo Kakashi.

Oh, el Hatake ya se imaginaba en las aguas calentitas de los termales.

Los estudiantes celebraron, animados y entusiasmados por ser los ganadores entraron en su modo determinado.

Ino y Naruto se pusieron al lado de Sasuke.

- Ya sabes lo que eso significa verdad Sasuke - dijeron en unísono.

Sasuke los miró algo confundido, intercalando su mirada entre el Uzumaki y la Yamanaka.

- Que además de ganar el premio si elegimos a Hinata-sensei irá al viaje con nosotros 'ttebayo - dijo sonriendo Naruto.

- Podrás pasar dos días enteros con ella Sasuke, no podemos perder esta oportunidad - dijo sonriendo determinada.

Sasuke arqueó la ceja, sus amigos en verdad estaban empeñados en juntar-lo con la Hyuga, en el fondo se sintió afortunado de tener amigos como ellos.

Sakura los miró alarmada.

- No pod... - no pudo terminar su frase. Los rubios ya arrastraban a Sasuke hasta Hinata, tenían que apresurarse antes que otros estudiantes los hicieran. Sai los siguió divertido por dentro.

Ella dejó escapar una expresión algo herida.

- Oh, no parece que ya se acercan a ella - dijo Ino alarmada al ver un grupo de jóvenes con la intención de acercarse a Hinata-sensei.

- Eso no pasará dattebayo - dijo decidido Naruto. Los demás abrieron los ojos como platos cuando Naruto empezó a correr en disparada en dirección al grupo.

El rubio se lanzó sobre ellos haciendo que todos cayeran al piso.

Hinata al oír el fuerte ruido del golpe seco en el suelo, volteó curiosa no logró ver la causa de ese ruido porque Ino, Sai y Sasuke estaban frente a ella tapando su visión completamente.

Tras Sasuke, el grupo de jóvenes discutía con Naruto.

- Hinata-sensei, podrías ir con nuestro grupo onegaiii - preguntó la rubia. Hinata parpadeó y luego sonrió suavemente.

Oh, Sasuke amaba esa sonrisa.

- Están seguros ? - preguntó la mayor. Ellos asintieron varías veces - Me encantaría - dijo sinceramente.

Ellos celebraron, Sasuke sólo lo hizo internamente.

Hinata sólo mantenía su sonrisa.


- Qué haces Hinata-sama? - preguntó el castaño siguiendo a su protegida.

Ella sonreía contenta mientras caminaba.

- Voy a recoger flores para kaa-san - confesó ella. Neji la miró curioso. Llegaron al jardín lleno de variadas especies de flores.

Ella empezó a recoger margaritas.

- Llevarás esas que son las más simples? - preguntó interesado. Hinata asintió.

- Kaa-san dijo que están son para las embarazadas, bueno, en realidad dijo que se les da cuando tienen al bebé pero creo que es casi lo mismo verdad? - dijo mientras arrancaba varias margaritas.

- Te ayudaré - declaró el pequeño.

Hinata se ruborizó levemente.

Neji vivía en su casa junto a su padre desde hace 7 meses, a veces era muy sobre-protector pero desde que él llegó Hinata no se sentía más sola, él siempre estaba con ella. Era un chico de pocas expresiones al rededor de los demás pero tenía una suave aunque diminuta sonrisa cuando cumplía con su deber de protegerla, ayuntar los monstruos de su armario, encontrar el juguete que ella había perdido por la casa, ayudarla con algo que ella hacía, o decirle que debía o no hacer, para sus tempranos 6 años Neji era muy inteligente pero también tomaba demasiado en serio su deber.

Ella le sonrió agradecida.

Recogieron varias flores y riendo entraron corriendo a la casa.

Los niños abrieron los ojos como platos.

Hikaru era llevada en una camilla gritando de dolor hasta la ambulancia, Hiashi los seguía con la mirada aterrada y las manos trémulas, Hinata jamás lo había visto tan vulnerable.

Las margaritas cayeron al suelo.

.

.

Era de noche.

Otra vez lloraba en ese jardín.

Sólo que esta vez su madre no vendría a reconfortarla porque ella estaba muerta.

Había muerto en trabajo de parto.

Hinata pensaba que era su culpa, después de todo, murió para darle un regalo a ella, era una niña aun no entendía mucho sobre el mundo adulto.

Neji se acercó a ella y la miró a su prima destrozada, tan pequeña y vulnerable, tan desprotegida.

Era su deber que ella estuviera bien, además le gustaba verla sonreír, sus sonrisas eran bellas y puras como un ángel, ella no merecía sufrir.

Hinata alzó la vista mientras sollozaba, se encontró con un lirio blanco justo frente a sus ojos, alzó la vista un poco más y vio que era Neji quien le ofrecía la flor.

- A su madre le gustaba más cuando usted sonreía Hinata-sama - respondió con su habitual educación.

Hinata hizo una mueca herida.

- Pero ella no está Neji-niisan, dijeron que no volverá, se fue por mí culpa - dijo volviendo a bajar la mirada.

- Porqué lo dices Hinata-sama? - preguntó el castaño que no sabía a que se refería.

- Ella murió porque tuvo el regalo que era para mi, dijo que mi hermanita sería un regalo para mi - Neji abrió los ojos ligeramente entendiendo a que se refería. Él pensó un poco, no sabía mucho sobre donde venían los bebés pero sabía que no era culpa de la peliazul.

Él se acuclilló frente a ella.

- Pero Hinata-sama no lo ves, a ella le encantaba sus sonrisas porque son las más hermosas - declaró sin trabas en la lengua. Hinata lo miró algo sonrojada - Si su hermanita es un regalo para ti debes apreciarlo mucho como si fuera un tesoro, pero no debes culparte no creo que halla sido tu culpa, nosotros no podemos controlar ese tipo de cosas pero puedes sonreír, sé que su madre estaría más feliz si usted sonríe - dijo el castaño.

Hinata se lanzó a los brazos de Neji, que se desequilibró sorprendido pero pudo recomponerse rápidamente y abrazarla de forma protectora.

- No te preocupes Hinata-sama, yo siempre estaré aquí para limpiar tus lágrimas - prometió el castaño.

Alrededor de ellos las luciérnagas empezaron a brillar volando sobre las flores en una hermosa danza que alumbraba la oscuridad.

- Arigato Neji-niisan.

Ella lloró en sus hombros toda la noche hasta caerse dormida en el pasto con él a su lado.

Al día siguiente sus padres los regañaron por su imprudencia de dormir en el sereno.

Ellos cayeron resfriados durante un tiempo pero eso no les importó.

Se sonreía el uno al otro sentados lado a lado en la cama donde reposaban.

.

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Hinata entró al cuarto de Hanabi, se detuvo en seco al ver a su padre mirando a la cuna de la pequeña.

Se veía destrozado, vulnerable, débil, se veía tan triste.

Eso puso muy triste a Hinata.

Hiashi abrió los ojos como platos sorprendido al sentir que algo le abrazaba la pierna, miró hacía abajo y vio a su hija temblando y sollozando levemente.

- Lo siento tou-san, kaa-san se fue por mi culpa - murmuraba la menor - el regalo era para mi- confesó temblando la pequeña.

A la primera Hiashi no entendió, cuando lo hizo lentamente afastó a su hija de su pierna y se acuclilló frente a ella.

- Hinata eres mi querida hija - ella abrió los ojos como platos cuando él la abrazó - Tú y Hanabi son mis tesoros, un regalo valioso que su madre me dio - las lágrimas caían de los ojos perlas. Hiashi mostraba debilidad por primera vez, lloraba junto a su hija sin poder detener las lágrimas - No es tu culpa, jamás vuelvas a decir eso pequeña, ahora puede que no lo entiendas pero lo harás algún día - aseguró el castaño mientras su hija se aferraba a él con fuerza.

Hiashi la alzo del suelo y los dos miraron a la pequeña bebé.

El bebé les sonrió.

Hinata la miró maravillada, era tan pequeñita.

La puerta se abrió y ellos voltearon la cabeza hacía la recién llegada, era Natsu la sirvienta.

- Oh, estaban aquí, no lo sabía, siento interrumpir Hiashi-sama - dijo haciendo un reverencia, Hiashi no contestó sólo volvió a mirar la recién nacida - Esto...hnn... Sé que no es de mi incumbencia Hiashi-sama pero ya han decidido un nombre para la pequeña - preguntó la Hyuga.

Hikaru no había tenido tiempo de decir el nombre que le pasaba por la cabeza desde que supo que estaba embarazada.

- Hanabi - dijo inmediatamente Hinata. Los mayores la miraron interesados - Kaa-san dijo que se llamaría Hanabi - declaró la peliasul.

Hiashi sonrió de lado.

- Es un buen nombre - miraron a la cuna donde la pequeña sonría ajena a cualquier cosa sobre el mundo - Hanabi Hyuga.


- Yosh, la primera prueba será fácil. Cada grupo organizará un platillo especial, estos serán nuestros jueces - dijo Gai señalando algunos cocineros que trabajaban ahí, que habían accedido a cooperar con los maestros - El mejor platillos gana 1000 puntos, el segundo 500 y el tercero 200, tienen 2 horas para tener todo listo, pueden empezar - anunció el moreno.

Todos corrieron a sus puestos.

- Que creen que debemos cocinar? - preguntó Ino. Todos hicieron una cara pensativa - Tenemos que hacer algo esplendido, Chouji está en el otro equipo y es hijo de un chef de un famoso restaurante, créanme es un optimo cocinero - dijo la rubia mirando de reojo a su amigo que ya empezaba a preparar algo junto a su grupo.

Sasuke abrió la boca para sugerir pero los rubios lo cortaron.

- No Sasuke no haremos onigiris ni nada que tenga tomates, no es para que tú los comas es para los jueces - declararon los rubios.

Sasuke frunció el ceño, Hinata estuvo casi segura de que lo había visto hacer un puchero algo tierno.

~ Maldición ~ pensó el pelinegro inconforme.

Hinata le dio palmaditas en la espalda para reconfortalo mientras sonreía gentil. Sasuke la miró de reojo con un imperceptible rubor en la mejilla.

- Yosh haremos Ramen dattebayo - dijo animado Naruto.

- Ni lo sueñes Naruto - dijeron en unísono Ino, Sakura y Sasuke.

Naruto se cruzó y hizo la expresión irritada de un niño que no recibía su dulce. Sakura suspiró.

- Ya ya, depués podrás comer todo el ramen que quieras baka - dijo dándole un suave golpe en el brazo. Naruto volvió a sonreír.

- Creo que debemos hacer Sukiyaki - sugirió Sai.

- Creo que es una buena idea - dijo pensativa Hinata.

- Yosh Hagamoslo dattebayo - dijo Naruto animado alzando el puño al aire.

- Hai - contestaron con el mismo entusiasmo, a excepción de Sasuke que sólo hizo su cara habitual, alzando el puño al aire tras el rubio.

.

.

Hinata cortaba la carne cuando Ino se acercó a ella con la intención de sacarle información aprovechable.

Sasuke las miró de reojo, desconfiado de la intención de la rubia.

- Hinata- sensei~ - cantaroló la rubia.

- Sí? - preguntó sin mirarla.

Ino sonrió maliciosa.

-Hay alguien que te guste? - preguntó inocente y no tanto a la vez

Hinata vaciló con el cuchillo en manos.

Sin querer se cortó y golpeó con el cuchillo duramente la tabla donde cortaba.

Ino la miró asustada.

- Hinata-sensei estás sangrando - dijo alarmada llamando la atención de los demás del grupo. Hinata parpadeó y miró su dedo, no pudo hacer nada porque Sasuke apareció a su lado y le agarró la mano.

Ella lo miró confundida.

Sasuke llevó su dedo sangrante a la boca y chupó la sangre.

Hinata se sonrojó violentamente.

Naruto, Ino y Sakura se sonrojaron por la escena sugestiva y algo lasciva que hacía el Uchiha.

Hinata sintió la lengua de Sasuke en la punta de su dedo, ella empezó a sobrecalentarse, la mirada que él le dio hizo que su corazón se acelerará y palpitará ruidosamente.

Ella alejó su mano como si él quemará, su cuerpo estaba completamente en llamas.

Sasuke por dentro la miraba divertido.

- Yo-yo i-i-iré por un pañuelo pa-para limpiar la sangre, no-no te preocupes Sasuke-san - dijo atropelladamente y tartamudeando la apenada mujer.

- Esás segura? creo que tengo una servilleta entre las cosas - dijo fingiendo inocencia. Hinata negó con la cabeza varias veces, necesitaba alejarse urgentemente.

Ella se volteó para ir al baño a lavar la pequeña herida.

~Wuaah, que vergüenza ~pensó ella sintiendo un poco de mareo y tratando de borrar la imagen de los labios de su alumno en su dedo.

Sasuke sonrió de lado viendo como ella se afastaba con humo saliendo de sus orejas enrojecidas.

Sai, Ino y Naruto hicieron una mueca.

- Eso es juego sucio Sasuke - dijeron los tres. Sasuke sólo siguió sonriendo de lado, se encogió de hombros y volvió a su labor.

Sakura lo miró algo entristecida, jamás lo había visto poniendo ese tipo de expresiones, parecía tan satisfecho con la reacción de su sensei.

Naruto lo notó mientras la miraba de reojo.

~Lo siento Sakura ~ pensó el rubio.

Él ayudaba a su amigo porque lo quería ver feliz, lo sentía por Sakura pero él sabía que Sasuke no la vería más que como una amiga, aunque lo dejaba entristecido ver a su cerezo poniendo expresiones tan triste , en el fondo también sentía feliz de que Sasuke no la correspondiera.

Con un poco de esfuerzo Hinata logró terminar su labor al lado del Uchiha que cada vez que él la miraba con esos profundos ojos negros la hacía enrojecer.

Todos suspiraron cuando fueron vistos los puntajes.

Equipo de Kakashi-sensei: 1º Lugar. 1000 puntos.

Equipo de Hinata-sensei: 2º Lugar. 500 puntos.

Equipo de Gai-sensei: 3º Lugar. 200 puntos.

- No ganamos el primer lugar - dijeron algo desanimados mirando al suelo.

Naruto cambió su expresión a una determinada.

- Pero ganamos el segundo, aun tenemos más pruebas esta tarde, vamos a esforzarnos 'ttebayo - dijo con fuego en los ojos.

- Hai - respondieron.

Hinata miró a sus estudiantes con una suave sonrisa.


Hinata generalmente lloraba sola por las noches en su habitación, no quería preocupar a nadie, mucho menos a Neji que era demasiado sobreprotector con ella.

Ella miró a la puerta del escritorio de su padre.

Otra vez no había logrado alcanzar las expectativas de éste.

No había alcanzado la puntuación perfecta, sólo quería que su padre estuviera orgulloso de ella y necesitaba ser perfecta, después de todo ella era la heredera de la empresa.

- Porque no entras? - una voz sonó tras ella sobresaltándola.

- Kya - ella se volteó - Hizashi-ojisan! - dijo con el corazón en la boca por el susto.

- Porqué no entras, tu padre no está ocupado en este momento - informó el mayor.

La niña de 11 años miró al suelo.

- Yo-yo no logré otra vez sacar 10 en el examen, Neji-nii siempre lo logra y Hanabi-chan ya mostró ser muy inteligente para su corta edad, no-no quiero ser la decepción de otou-sama, yo- yo - ella apretó más fuerte el examen en su mano hasta arrugar el papel levemente - yo debería ser más como una Hyuga... - ella dejó que las lágrimas se acumularan en sus ojos, estaba frustrada, aun que se esforzaba mucho jamás llegaba a responder todo perfectamente, ella no quería ser la heredera a decir verdad, quería recorrer el mundo ayudando a las personas con problemas al igual que su madre lo hacía con sus voluntariados en hospitales y locales de donación, pero ella había nacido como la primogénita y no quería ver a su padre con una cara de decepción.

Hizashi la miró amablemente.

- Te recitaré un poema que alguien especial me dijo hace mucho tiempo - dijo con su habitual voz seria. Hinata alzó la vista y lo fito curiosa.

- Todo empezó aquel día gris

en que dejaste de decir orgulloso

Yo soy...

Y entre avergonzado y temeroso

bajaste la cabeza y cambiaste

tus dichos y actitudes

por un terrible pensamiento:

Yo debería ser...-

Hinata abrió los ojos como platos. Él se acuclilló frente a ella.

- Tú no eres quien deberías ser - proclamó el castaño - No eres quien tu padre quiere que seas, ni siquiera eres la que fuíste ayer. Eres quien eres Hinata.

Hinata no lo comprendía del todo.

- No entiendo Hizashi-ojisan - dijo avergonzada la peliazul, él le sonrió fraternal.

- Eres amable y tranquila, altruísta, siempre pensando en los demás y deberías estar orgullosa de eso - dijo Hizashi mientras ella lo miraba con el corazón en la palpitando en expectativa - Los que te quieren te amen por lo que eres no por lo que pretendes ser, tu padre no te dejará de amar porque no cumpliste las expectativas de él, cuando entiendes que alguien no es lo que necesitas sea, no es el que fue una vez, no es el que te conviene que sea, no es como quieres, es solamente como es. Cuando lo entiendes y lo aceptas es como pedir que el otro no cambie. El amor crea espacios para que el otro sea quien es y el amor de un padre o una madre no es diferente a eso. No importa cuantos errores cometas Hinata, tu padre no dejará de amarte - aseguró el mayor.

Ella lo miró maravillada. Hizo una mueca tragándose las lágrimas y lo abrazó agradecida. Él se sorprendió.

- Gracias Hizashi-ojisan - dijo antes de soltarse del abrazo y entrar al escritorio de su padre con un brillo de determinación en sus ojos.

Hizahi sonrió de lado.

Esa sería una lección que Hinata llevaría de por vida.

.

.

Como su guardaespaldas Hizashi siempre estaba con ella cuando salía junto a ella y a Neji.

Esta vez Hinata quería ir a tomar helado junto a Hanabi por lo que ellos la acompañaron.

La peliazul les dijo que no quería ir de auto, prefería ir caminando sobre la vereda y poder apreciar la ciudad con toda su belleza.

Amaba ver como los árboles de cerezo balanceaban sus hojas de un lado a otro a causa del viento suave, el mismo que le golpeaba las mejillas haciendo que ella se sintieran algo frías, a ella le gustaba esa sensación.

La ojiperla apretó más fuerte la mano de su hermanita y le regaló una sonrisa. Hanabi se sonrojó levemente y sonrió en respuesta, ella admiraba mucho a su hermana mayor, era tan amable con todos y siempre tan esforzada en cumplir lo que se proponía, además aunque estuviera cansada después de la escuela siempre tenía tiempo para jugar con ella.

Tras ellas Neji y Hizashi mantenían sus rostros inexpresivos, por dentro Neji se sentía feliz de ver a su protegida tan contenta.

Ellos habían tratado de convencerla de ir en auto ya que la heladería era algo lejos de la mansión Hyuga, hasta trataron de pedirle si mejor no quería que lo encomendaran pero Hinata se negó, ella quería salir con Hanabi-chan.

Hinata se iluminó al ver a la heladería.

Animada y enfocada en la tienda del otro lado ella decidió cruzar la calle. Ella no se dio cuenta que había soltado la mano de su hermanita.

Hizashi, Neji y Hanabi abrieron los ojos como platos.

Bip Bip.

Hinata abrió los ojos como platos al ver un camión acercándose peligrosamente a ella.

Las luces del vehículo la cegaron.

Hizashi se lanzó frente a ella y entre sus brazos la atrapó, protegiéndola y recibiendo todo el impacto en su columna en lugar de ella.

Entre sus brazos la protegió.

Hinata sintió que su cuerpo tenía un peso adicional.

Podía ver el cielo nublado, no lo había notado antes, quizás si hubiera estado más atenta a su alrededor lo hubiera hecho, quizás si lo hubiera hecho no estaría sintiendo las gotitas de lluvia cayendo en su mejilla mientras estaba tirada en el suelo.

Sobre ella el cuerpo de su tío la bañaba en sangre.

Él aun seguía abrazándola de forma protectora.

- Oh, Dios mio, alguien llamé a una ambulancia - grito el conductor del camión que había tratado de detenerse pero sin éxito alguno.

Neji sintió el crujir de su corazón, había sido despedazado, su padre había muerto frente a sus ojos.

Y la culpa era de ella.

Después de todo, Hizashi era su guarda-espaldas, era obligado a protegerla, él estaba encadenado a la familia principal, la misma que ponía las reglas de que los que nacían en la familia secundaria debían trabajar como guarda-espaldas y dar hasta su vida por la de ellos, eran prisioneros de su cruel destino.

Neji no sabía que su padre no la había protegido apenas porque era so obligación, por más inteligente que fuera no conocía todo sobre el mundo que lo rodeaba, estaba cegado, pensaba que lo hacia por puro deber.

El cielo lloró ese día.

.

.

Otra vez alguien se iba por su culpa.

Esta vez nadie podría decirle que no era su culpa.

Siquiera Neji.

Porque él era el primero que la miraba con rencor.

Podía ver el odio que transmitían sus ojos y ese lo dolía.

Le dolía más que cualquier herida, más que cualquier reprimenda de su padre, más que cualquier mirada de desprecio de los chicos de la escuela, el rechazo de Neji, el que juro protegerla y no salir de su lado, le dolía inmensamente.

Hinata no quería que se alejará de ella.

Neji le había enseñado muchas cosas pero no le enseño como sería convivir con su desprecio.

Ella apretó los puños.

Por primera vez ella sería egoísta.

Por primera vez ella pensaría solamente en ella, sabía muy bien que ahora Neji era su guarda-espaldas y no podría apartarse de su lado aunque quisiera, porque era su deber y ella usaría eso a su favor, porque Neji le había prometido que no se apartaría de su lado.

Y así lo hizo. A donde fuera Neji siempre la seguía aunque siempre con esa mirada fría.

Ella aun así no se rindió.

No sabía porque simplemente no quería que él siguiera odiándola, aunque creía merecerlo, después de todo Hizashi había muerto por su culpa.

.

.

2 años después.

Hinata se detuvo frente a la puerta de su clase. Miró a su primo y sonrió en despedida, él siquiera la miró sólo se retiró con las manos en los bolsillos.

Ella miró su espalda mientras se alejaba sin mirara atrás, con los ojos acumulando lágrimas apretó los libros en sus brazos y miró al suelo.

Respiró profundo y entró a la clase.

Tenten miró a la peliazul de reojo.

- No puedes seguir tratándola así Neji - reprendió la castaña - Ella se esfuerza por verte sonreír - dijo entristecida Tenten y enojada con su amigo.

Él la miró con el ceño fruncido.

- No fue a tu padre quien mató - dijo el castaño irritado por su intromisión.

- Ella no lo mató, fue un accidente y lo sabes. Te conozco, sé que te esfuerzas por odiarla verdad? Porqué simplemente no dejas el resentimiento de lado? A tu padre no le gustaría como saber como la tratas - discutió ella.

Neji golpeó la pared tras ella y Tenten abrió los ojos como platos, Lee se alarmó.

- Oe cálmense , vamos ,vamos - dijo aprensivo el pelinegro.

- No sabes lo que dices, no te metas en lo que no te incumbe, y no lo metas en esto, mi padre era un esclavo de la familia principal, sólo una marioneta desechable que tenía que entregar su vida por una princesita como si él no valiera nada - gruño enfurecido. Se apartó y le dio una última mirada de advertencia antes de seguir su camino.

Tenten se llevó la mano al corazón.

- Una princesita que te niegas admitir que te gusta - murmuró mirando la espalda del Hyuga a los lejos.

.

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Hinata se acercó a su primo cuando este salía de su cuarto, hablaría con él, estaba decidida a hacerlo, aunque tuviera que arrodillarse para que la perdonará, por más que sentía que no merecía su perdón.

Neji miraba al suelo pensando en las palabras de Tenten horas antes.

Jamás lo admitiría, no daría vuelta atrás, no traicionaría a su padre y se llevaría bien con la princesita, aunque en el fondo las sonrisas suaves que ella le entregaba hacían que su corazón se sintiera cálido.

Ella le tomó la mano para llamarle la atención. Neji la miró sorprendido, abrió los ojos desmesuradamente y sintió que su corazón bombeo más fuerte de lo normal, irritado con su propia reacción apartó su mano bruscamente apretando los dientes.

- No me toques - gruño con el ceño fruncido.

Sí, esas palabras le dolían, su corazón se oprimió en su pecho.

- Neji-niisan yo... - él la empujó lejos.

- Aléjate, no me llames así - dijo irritado antes darle la espalda, él necesitaba alejarse de ella, no quería tenerla cerca mirándolo con esos ojos lunas llenos de tristeza, no quería que su traicionero corazón sintiera ganas de protegerla, no quería tener el mismo destino que su padre y dar su vida por ella porque era su obligación, porque los Hyugas habían decidido su destino por él, y él no podía escapar de ese destino.

La primera lágrima cayo al suelo, después la segunda y luego una a una iban mojando la alfombra.

Sentía que su corazón se habían partido en fragmentos.

Ella llevó una mano al pecho.

Porqué le dolía tanto su rechazo? Ella no lo comprendía.

Hinata no se dio cuenta de que Hiashi había visto la escena. Él miró a su hija entristecido, tan ocupado con su trabajo que no se había dado cuenta de la situación de los dos.

Él suspiró, rompería la promesa que hizo con Hizashi, le daría la carta que había sido escrita para él cuando cumpliera 18.

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Neji miró a la puerta.

- Pase - dijo el castaño dejando el libro reposando a su lado en la cama.

Hiashi entró con su habitual expresión.

El menor se confundió por su visita, sin demorar se bajo de la cama e hizo una reverencia.

- Hiashi-sama - saludó educado el castaño pero con algo de rencor en su voz.

Hiashi lo miró atentamente y luego hizo algo que desconcertó al menor, el grane imponente Hyuga se arrodilló en suelo y apoyo la frente en el suelo.

Se estaba inclinando frente a él.

- Lo siento por no haber hecho esto antes - se disculpó el mayor - Te ruego que no odies a Hinata - Neji se sorprendió, Hiashi casi nunca demostraba tener sentimientos de amor hacia sus hijas pero aquí estaba él, inclinándose frente a él y rogándole que no odiará a su hija - Si quieres odiar a alguien, yo lo aceptaré todo, lo recibiré mereciendo después de todo fui yo quien lo puso en ese trabajo. Lamento no haber venido a prestar mis condolencias a ti antes Neji.

Neji frunció el ceño.

- No necesito sus condolencias Hiashi-sama - escupió el castaño - Era mi padre y no volverá a la vida por tus disculpas - dijo mirando el suelo.

Hiashi alzo la cabeza.

- Se te olvida que era mi hermano - recordó el mayor.

Neji abrió los ojos como platos y lo miró.

- No te pido que me perdones tampoco digo que él volverá pero antes de cualquier cosa quiero darte algo - dijo el castaño levantándose del suelo.

- No quiero nada - respondió reacio.

Hiashi le extendió la carta.

- Es de Hizashi - dijo y él menor abrió los ojos como platos, vacilante miró la carta y con lentitud la tomó.

Neji abrió la carta y notó que en verdad era la caligrafía de su padre. Hiashi se retiró para darle privacidad.

" Neji debes tener 18 años ahora si no los tienes es porque Hiashi rompió su promesa, si lo hizo dile que lo atormentaré mientras duerme.

Espero que hallas encontrado tu camino, un buen camino con una buena y linda mujer al igual que tu madre, aunque ninguna sería tan hermosa que tu madre obviamente, si no lo hiciste no te preocupes tienes mi gen y seguramente encontrarás muchas que se arrojen a tus pies por tu buen parecer, si no encontraste tu camino aún, tampoco te preocupes lo harás y cual sea tu decisión te apoyaré.

Sabrás que la vida de un guarda-espaldas no es fácil y es muy arriesgada pero está en ti eligir si quieres o no proteger a quien te fue asignado, quizás no lo entiendas aun pero eligir proteger y dar la vida por un ser querido es la mayor forma de libertad que uno podría escoger, por eso hago con gusto mi trabajo y protejo a mis seres queridos con todo lo que puedo. Ese es el principio de un guarda-espaldas Neji, proteger a tus seres queridos es mi mayor propósito. Si estás leyendo significa que entregué mi vida de la forma que yo quise hacerlo.

Elegí mí destino Neji, ayudar a mi familia, a mis seres queridos.

Tú también tienes esa capacidad de volverte contra lo que el destino te impone, tu puedes elegir tu destino hijo mío.

Pero no importa que decidas, yo y tu madre siempre te apoyaremos, porque eres nuestro mayor tesoro.

Hizashi Hyuga."

Las lágrimas empaparon la carta.

Neji apretó la carta en su mano hasta arrugarla levemente.

Levantó la vista de golpe y corrió hasta la puerta abriéndola bruscamente, rápidamente salió al pasillo y empezó a correr.

Tenía algo que hacer antes de empezar a trazar su destino. Tenía que empezar por ella.

.

.

Hinata había pasado el tiempo llorando hasta que se cansó.

Ella miró a afuera y se levantó de la cama y a se secó las lágrimas, no podía seguir llorando, no importaba cuanto tardará haría las paces con él, ella estaba decidida a hacerlo y ella jamás retrocedía a su palabras ese era su lema.

Abrió la puerta para salir de su habitación.

Lo primero que vio fue un Neji algo jadeante parado frente a su puerta.

Primero se sorprendió pero no lo pensó dos veces, ella no lo dejaría escapara esta vez.

Neji abrió los ojos como platos cuando Hinata lo abrazó.

- Lo siento Neji-nii , lo siento - repetía la peliazul abrazando al chico aturdido - Sé que soy egoísta pero no quiero que me odies, no quiero que te apartes de mi lado - confesó entre el llanto la ojiperla. Neji sintió su corazón palpitar fuertemente en su pecho. Podría ella sentirlo? - Sé que fue mi culpa y merezco tu odio pero me duele - Ella se apartó y lo miró determinada -Haré que me vuelvas a quererme Neji-nii y yo jamás retrocedo a mi palabra - dijo con sus brillosos ojos y sus mejillas ruborizadas con un fuerte toque de determinación.

Neji la miró sin poder articular ninguna frase. Hinata no sabía el remolino de emociones que sus palabras con intenciones inocentes habían causado en el mayor.

Ella se afastó de él y salió corriendo hacía afuera, avergonzada por su impulso y habiendo pasado su dosis de valentía.

Ella no pudo percibir que el castaño miraba su espalda con las mejillas algo sonrojadas mientras ella se alejaba.

Neji aun no podía articular ninguna frase para que ella se quedará.

Su corazón latía demasiado fuerte imposibilitando hasta que él pudiera oír sus proprios pensamientos.

En el fondo le había encantado esa determinación en esos ojos lunas.


- Bien la siguiente prueba es de fuerza, es hallar la cuerda - dijo Gai mirando con fuego en los ojos a Kakashi. El peliplata ignoró su mirada - el mismo esquema de antes. Primer lugar 1000 puntos, Segundo lugar: 500, Tercer lugar 200. Empiecen y muestren las llamas de su juventud - dijo con el puño erguido y la expresión animada.

Kakashi suspiró.

El equipo de Hinata iba ganando 3 consecutivas. A la par del equipo de Kakashi.

El grupo de Hinata miró asustado al equipo que le tocaba competir. Chouji estaba en ese equipo.

- Ya perdimos - dijo suspirando la pelirosa.

- No lo hemos hecho, no hay que rendirse sin haberlo intentado dattebayo - dijo el rubio.

Hinata lo ayudó.

- Demos lo mejor chicos - dijo ella determinada mirándolos con sus enormes ojos lunas.

- Hai - contestaron animados.

Se posicionaron para sostener la cuerda, en el inicio estaba Hinata, seguida por Sasuke que no desaprovecharía la oportunidad de estar prácticamente pegado a ella, después estaban Ino,Sai, Sakura y por último Naruto en la punta de la cuerda.

Del otro lado Kakashi sostenía la cuerda con una mano mientras con la otra sostenía el libro Icha Icha, en las extremidades se encontraban Shikamaru y Chouji por último.

Gai se puso en el centro justo en medio de la cuerda.

- Animo chicos, empiecen - gritó el pelinegro.

Empezaron a estirar con todas sus fuerzas. Sasuke se perdió el aroma de su sensei que estaba justo en frente de él. Canela y jazmines.

- Hueles bien - dijo inhalando sin pudor el aroma de su cuerpo. Hinata se sonrojó de pies a cabeza y debilitó un poco su agarre.

La cuerda fue más para el equipo de Kakashi.

Sakura e Ino miraron alarmadas a la cuerda.

Fruncieron el ceño determinadas, ellas no iban a perder, tenían que tener esos días de vacaciones en las aguas termales.

- Naruto si ganamos te pagaré tres tazones de ramen del Ichiraku - aseguró la pelirosa.

- Si ganamos imagina que podrás pasar dos días enteros con ella, además de una noche sin mencionar que estaremos en los termales y ya sabes lo que eso significa - susurró sugestiva la rubia al Uchiha.

Naruto y Sasuke abrieron los ojos como platos, luego fruncieron el ceño determinados.

No perderían esa oportunidad.

Hinata aun seguía aturdida y apenada, abrió los ojos como platos cuando su equipo empezó a halar más fuerte.

- HAAAA - gritaban determinados tras ella.

Shikamaru frunció el ceño, tendría que dejar su pereza de lado si quisiera ganar.

- Chouji si ganamos te pagaremos una barbacoa - aseguró el pelinegro. Los demás asintieron en concordancia.

Los ojos de Chouji adquirieron fuego de determinación.

- HAAAA - gritó halando con fuerza la cuerda haciendo que viniera mucho más para su lado.

El equipo de Hinata frunció el ceño.

Naruto pensó detenidamente, suspiró por dentro, no quería tener que hacer eso pero...

- Te daré las fotos del Teme cuando era pequeño - dijo al oído de la pelirosa.

Sakura abrió los ojos como platos.

Apretó los dientes y las manos alrededor de la cuerda.

- SHANAARO! - los pájaros volaron asustados por su resonante grito.

Nadie podía negar que la fuerza de Sakura era tremenda y asustadora.

El equipo de Hinata cayo al piso cuando el equipo de Kakashi no pudo más sostener la cuerda.

Hinata cayo de espaldas sobre Sasuke, él se sintió un hombre afortunado.

- En verdad hueles bien - dijo volviendo a inhalar su delicioso aroma ahora más de cerca. Hinata abrió los ojos como platos y se ruborizó furiosamente.

La peliazul se desmayo y no logró oír "el equipo ganador es el de Hinata-sensei".

Sasuke sonrió divertido bajo ella mientras la sostenía del estómago.

El resto del equipo jadeaba en el suelo completamente aturdidos.

.

.

Ellos caminaban en busca del objeto perdido, con la meta de alcanzar 2000 puntos.

Sakura miró dolida al Uchiha que iba caminando al frente junto a Hinata-sensei.

Los dos iban conversando tranquilamente mientras Ino, Sai y Naruto sonreían maliciosos.

Hinata tenían la mejillas pintadas de un leve rubor carmesí por las palabras proferidas por su estudiante en una de las pruebas anteriores.

Sakura hizo una mueca.

Jamás lo había visto charlando con una mujer, tampoco sonriendo tan suavemente como lo hacia ahora.

- Oh miren lo encontré dattebayo - dijo emocionado Naruto al encontrar el objeto.

Todos se acercaron a él.

Los ojos de todos brillaron de alegría.

- Lo logramos - dijeron celebrando.

- Yatta! - gritó escandaloso el Uzumaki.

- Bien hecho Naruto - dijo Sakura chocando los cinco con él.

Hinata sonrió al ver la animación de sus estudiantes.

- Volvamos con los demás - dijo la sensei. Todos asintieron.

Sakura frunció el ceño mientras caminaba al lado de la sensei.

Sakura hizo que Hinata tropezará con una roca.

La peliazul cayó al suelo.

Todas miraron alarmados a Sakura y Hinata en el suelo.

- Lo siento sensei - dijo acuclillándose en el suelo para ayudarla a levantar. Sasuke la apartó mirándola con el ceño fruncido por dentro el corazón de la pelirosa se estremeció.

- Estás bien? - preguntó con un tono preocupado que Sakura jamás había oído. Hinata hizo una mueca.

- Sí, sólo creo que me torcí un poco el tobillo - dijo sintiendo un poco de dolor en el tobillo pero no era nada serio.

- Te llevaré - dijo el Uchiha agarrándola.

Hinata se sonrojó.

- No-No es ne-necesario Sasuke-san, de-debo estar pesada además - dijo apenada la mayor.

- No pesas nada, en realidad creo que te hace falta engordar algo Hyuga - dijo sonriendo burlón y tomándose la libertad de dejar el "sensei" de lado, eso sólo le parecía una barrera para el Uchiha.

Hinata seguía sonrojada y con el corazón latiendo fuertemente. Hace mucho que no oía su corazón latiendo tan fuerte.

El pelinegro empezó a caminar llevándola al estilo princesa dejando atrás a los demás.

Todos miraron con el ceño fruncido a Sakura, con excepción de Naruto que la miraba sin poder creer.

- Sabemos que lo hiciste a propósito frentona, no necesitabas herir a Hinata-sensei - gruño Ino - Sé que estas celo...

- No era lo que querían? Qué los dos tengan oportunidades de estar más cerca - cortó la pelirosa mirando la espalda del Uchiha que llevaba a la enrojecida mujer.

Todos parpadearon confusos.

- Ahí lo tienen - dijo entristecida.

Ino frunció el ceño.

- No era necesario herirla - dijo entre dientes.

- Es mi venganza - confesó la pelirosa - déjenme tener apenas esta pequeña venganza por que ella robó el corazón de quien yo amaba, después de esta venganza no haré más nada, por fin me rindo - dijo mirando al suelo. Todos abrieron los ojos como platos. Una lágrima cayo al suelo - Yo no podré jamás quitarle una sonrisa o un tono de preocupación como ella lo hace - dijo apretando sus puños - Sólo espero que ella sí lo corresponda a él - su corazón se oprimió en su pecho, las lágrimas seguían cayendo.

Sakura entendió que jamás sería dueña de esas sonrisas, lo único que podía hacer por él, era ayudarlo a que Hinata lo correspondiera.

Naruto la abrazó y Sakura se aferró a él fuertemente mientras lloraba por su amor no correspondido.


- Porqué sigues tratando? - preguntó una voz acercándose a ella.

Hinata dejó de mirar a la clase de su primo y miró al chico que le hablaba, jamás le había prestado atención aunque fuera él fuera muy popular en la escuela.

- Eh? - ella ladeó la cabeza confundida.

- Vi como intentas hacerlo sonreír aunque él te miraba con desprecio, como aunque hagas las cosas más dulces del mundo él no hace nada para hacerte sentir bien - dijo apretando sus puños indignado, la había observado por algún tiempo, desde el día en que había sido ignorado como si nada por ella cuando todas las chicas lo miraban como si él fuera exótico y el chico más hermoso del mundo pero ella, esa dulce muchacha solo tenía ojos para su primo aunque éste la miraba como si fuera culpable de todas sus miserias.

- Me merezco esa miraba, le quite algo preciado y no es verdad que no hace nada por mi, aunque me odie desde pequeño y hasta hoy siempre sigue cuidandome - dijo mirando melancólica a su primo que jugaba a la pelota junto a su clase.

- Eso no responde a mi pregunta - dijo el peliblanco frunciendo el ceño, sólo ese castaño lograba sacarle ese tipo de expresiones.

Ella lo miró de reojo.

- No sé responder a tu pregunta Toneri-kun, la verdad que no sé porque aun lo sigo intentando, sólo sé que no quiero que me odie - confesó volviendo a mirar a fuera.

Habían pasado dos semanas desde que lo abrazó impulsivamente. Neji no parecía alejarse con una mirada de odio hacía ella, ahora parecía huir de ella como si quemará.

Neji ni siquiera Hinata entendían que era lo que le sucedía, porqué huía como si no soportará verla? Neji jamás fue un cobarde pero cada vez que su prima se acercaba con esa sonrisa, un leve rubor calentaba sus mejillas y la necesidad de alejarse recorría su espalda, porque su corazón bombeaba fuertemente y ella era demasiado brillante como para lograr soportar estar en el mismo ambiente que ella.

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.

Hinata mancaba a la salida de la escuela. Toneri se acercó a ella.

- Déjame llevarte, saliste herida en la clase de gimnasia - dijo poniéndose frente ella. Neji se acercaba en es momento junto a Tenten y Lee.

Hinata se sonrojó avergonzada.

- No-No es necesario Toneri-kun yo-yo puedo, no quiero ser un inconveniente - dijo apenada pero agradecida por las buenas intenciones del peliblanco.

Neji frunció el ceño y Tenten sonrió de lado, divertida al ver al Hyuga irritado.

~Parece que tienes competencía Neji ~pensó burlona la castaña.

- No eres un incoveniente - dijo amable el peliblanco.

Neji se puso entre ellos y encaro a Toneri.

Los dos se miraron sin expresiones en el rostro.

- A dicho que no - dijo de brazos cruzados el Hyuga.

- No estoy hablando contigo Hyuga - gruño en respuesta.

Hinata los miró alarmada luego abrió los ojos como platos cuando Neji se arrodilló para que ella se subiera en su espalda.

- Yo la llevaré Hinata-sama - dijo serio el Hyuga.

Hinata parpadeó y Toneri frunció el ceño.

Ella negó con la cabeza y con las manos varias veces.

- No- No es necesario Neji-niisan - dijo alarmada la peliazul.

Neji la miró en tono de advertencia y ella se heló por dentro, cómo lograba el con tan sólo 14 años de edad tener una mirada tan imponente?

Ella miró a Tenten y Lee que le alzaron el pulgar en aprobación.

Tragó grueso y vacilante se subió a la espalda de él.

Neji se levantó del suelo y dio una última mirada superior al peliblanco antes de retirarse llevando a Hinata en su espalda.

Ella se aferró a él sin poder contenerse.

- No era necesario Neji-niisan - dijo escondiendo el rostro en su cuello.

- Lo hago por que quiero - respondió con simpleza el castaño.

Hinata sintió que su corazón latía con fuerza otra vez.

"- Porque sigues tratando?"

" Cuando entiendes que alguien no es lo que necesitas sea, no es el que fue una vez, no es el que te conviene que sea, no es como quieres, es solamente como es. Cuando lo entiendes y lo aceptas es como pedir que el otro no cambie. El amor crea espacios para que el otro sea quien es"

Hinata lo entendió. Entendió porque no podía dejar de intentar y entendió lo que quiso decir su tío aquel día.

Hinata estaba enamorada.

- Neji es Neji, Neji es quien es ... - murmuró cerrando los ojos la ojiperla mientras su corazón latía desbocado y agradecido por ser comprendido.

Neji la miró confundido de reojo.

- Qué significa eso? - preguntó pero ella sólo rió levemente.

Él sintió ese incomodó golpeteo de su corazón. Se sintió bien al oír ese sonido de la risa de la peliazul.

El castaño miró al cielo.

Las aves volaban en el cielo despejado.

~ Padre, las aves vuelan bien hoy… Vuelan sintiéndose bien ~ pensó sonriendo.

.

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3 años después.

- Esa no es la heredera Hyuga? Qué hermosa es -

- Realmente hermosa -

- Ese no es Toneri, se ve bien a su lado -

- Sí,sí hacen bonita pareja -

El ojo de Neji se contrajo.

Ella siempre estaba con Toneri, ya que era el único que conocía además de él en el instituto, ellos habían "casualmente" elegido el mismo instituto.

- Cuando te vas a declarar, él te la va a robar Neji - dijo Tenten mirando a Hinata y a Toneri que caminaban juntos.

- No lo hará - dijo e castaño - No puede robarme algo que no es mío - dijo tristemente.

- Sólo no es tuyo porque tú no haces un movimiento - dijo reprendiéndolo la castaña, ella mordió la mazana en su mano.

Neji suspiró, otra vez ella lo regañaba por eso.

Se sentía un cobarde, por primera vez le temía algo,temía ser rechazado por ella y que no le permitiera seguir como estaban, estaban bien de esa forma, siempre juntos y llevándose de maravillas, claro que era sólo una excusa porque a Neji aun le faltaba algo para que fuera todo perfecto, las hormonas adolescentes lo estaban atacando después de todo.

Tampoco se sentía merecedor de algo tan puro como el amor de ella, sería muy afortunado si ella le correspondiera pero él no la merecía, la había tratado tan mal durante tanto tiempo.

Toneri se acercó peligrosamente a Hinata. Neji frunció el ceño.

- Dame eso - dijo agarrando la manzana de la castaña.

- Hey - proclamó ella. Tenten abrió los ojos como platos cuando Neji lanzó la manzana mordida con precisión en la cabeza de Toneri.

El peliblanco hizo una mueca de dolor.

Irritado miró a los lados, sonrió de lado perverso, sabía muy bien quien había lanzado esa manzana.

Los ojos azules y ojos perlas se enfrentaron furiosos.

Hinata sólo se mantenía comiendo ajena a lo que pasaba con su primo y su amigo.

Tenten suspiró.

- En verdad seguirán así siempre? - preguntó la castaña su amigo - Llevan así tres años, Por Dios - ella hizo una mueca.

- No es tan simple - dijo el castaño.

- Claro que lo es, sólo ve y dile Hinata te amo, fui un idiota al maltratarte en aquella época pero me di cuenta que no puedo vivir sin ti blah blah blah - Neji sonrió de lado

- Eres una idiota - dijo y ella sonrió burlona.

- Y tú un cobarde - respondió dando en el clavo.

Hinata los miraba de lejos, no sabían que decían pero verlo sonreír con otra chica aunque fuera Tenten, le daban celos.

Toneri suspiró.

- Aun estás enamorada de él - no fue una pregunta. Hinata se sonrojó - Te acuerdas de mi confesión en primer año de instituto.

Ella se sonrojó más, no había como olvidar eso, se sentía apenada al principio de su amistad cuando él le confesó su amor y ella no lo correspondió pero desde entonces había nacido una muy buena relación y amistad con el peliblanco.

- Sé que no me correspondes y no te obligaré a hacerlo, pero sabes que no me daré por vencido fácilmente, no es así? - recordó Toneri. Hinata asintió apenada, se sentía mal por no poder corresponderle, lo quería pero no lo amaba, su corazón pertenecía a otra persona. Y aunque ahora tuvieran una buena relación tenía miedo de que él en realidad sólo lo hiciera por obligación, y más miedo aun de ser rechazada y de que él volviera apartarse de ella.

Se sentía una cobarde.

.

.

Era día del festival.

Hinata estaba ruborizada de pies a cabeza.

La habían obligado a vestirse de maid con orejas de conejito.

Sonrió forzada a los nuevos clientes que entraban.

- Sean bienvenidos - dijo apenada.

Hinata parpadeó. Neji también lo hizo.

Ella se sonrojó al ver que su primo era el nuevo cliente, Neji sintió que las hormonas le hacían efecto.

Neji frunció el ceño al ver a los estudiantes mirando a Hinata de pies a cabeza.

- Ara Hinata-chan te vez adorable, verdad Neji? - Tenten parpadeó asombrada al ver a Neji ignorándola y tomando la mano de Hinata para sacarla de ahí. Hinata lo siguió sin rechistar, siempre lo seguiría a donde fuera pero... Porqué parecía irritado?

Neji la llevó a un salón vacío. La acorraló contra la pared, Hinata abrió los ojos como platos.

- Porqué usas eso? - gruño el mayor. Ella lo miró confusa.

- Es el uniforme para la clase, es nuestra tema Neji-nii - dijo asustada como un corderito.

Oh, no, Hinata se la ponía difícil, acaso lo hacia apropósito?

Neji no aguantó más, la besó.

Hinata abrió los ojos como platos.

Acaso estaba soñando?

Ella cerró los ojos y correspondió aferrándose a él como si fuera un sueño del cual no quería despertar.

Neji se dio cuenta de lo que hizo y se alejó.

- Lo siento Hinata-sama yo - él fue cortado por los labios de ella.

Neji se alejó.

- Sabes muy bien lo que esto significa verdad? No te dejaré salir de mi lado en ni un momento - dijo decidido.

Hinata sonrió.

- No quiero que lo hagas, además alguna vez me aleje de tu lado - Ella lo rodeaba con los brazos en el cuello.

Neji sonrió, aun cuando él la odiaba ella se aferraba a estar a su lado.

Volvió a besarla otra vez.

Ella no quería despertar de ese hermoso sueño.

Infelizmente los sueños no duran por mucho tiempo una hora tienes que despertar y darte cuenta de que él no está más ahí.

Era algo que ellos ignoraban, por eso siguieron besándose como si su vida dependiera de ello.

.

.

1 año después.

La secundaria había terminado.

Neji la esperaba en el auto fuera de la escuela. Él había terminado la escuela un año antes y ahora tenía 18, agradecía a Hiashi por haber roto la promesa con su padre y haberle dado la carta que le abrió los ojos, porqué estaría perdiendo algo muy valioso si no fuera por eso.

Hinata llegó corriendo ansiosa con su sonrisa brillante. Neji salió del auto y ella saltó abrazándolo. Él rió y le revolvió el pelo.

- Ya terminaste la secundaria y aun sigues siendo una niña - dijo burlón.

Ella hizo puchero indignada.

- Mooh Neji- kun - él sólo rió más. Ella parpadeó al ver que Neji llevaba vendajes en la frente - Estás herido? - preguntó preocupada. Neji negó sonriendo.

- Entra, te tengo una sorpresa - dijo sonriendo de lado. Ella lo encaró curiosa y luego entró al auto.

Por el camino Hinata lanzaba miradas de reojo a su novio.

Ella se sonrojó.

En verdad estaba pasando. Él era, él era...

Neji la miró de reojo al notar los tonos rojos que cubrían su blanca piel.

Él arqueó la ceja divertido.

- En que piensas? - preguntó mientra manejaba. Ella miró a otro lado.

- Na-Nada - dijo esquivando la mirada del castaño. El auto se detuvo.

Hinata jadeó al mirar hacía afuera. Estaban en una colina justo cuando el sol se pone en el horizonte. Ella arqueó la ceja divertida.

- Tenten te ando dando clases de como ser romántico? - preguntó burlona.

Neji miró hacía otro lado con al mejilla algo sonrojada, le había dado en el clavo.

- No-no realmente - dijo. Abrió la puerta y salió del auto, Hinata lo imitó.

- Y vas a darme mi regalo? - preguntó fingiendo que era lo único que le interesaba. Neji rió levemente - O mejor explícame porque tienes vendas en la frente - ordenó juguetona la peliazul,

- En verdad quieres saberlo Hinata? - preguntó agarrando su cintura y dándole un tierno beso. Hinata siempre se nublaba cuando hacia eso.

Ella asintió aturdida, quería más un beso.

Él la soltó y se sacó en vendaje.

Hinata jadeó al ver un tatuaje reciente. Neji se arrodilló frente a ella.

- Está es la prueba de que estoy encadenado a ti Hinata, soy esclavo de mis sentimientos hacía ti - Él era un pájaro enjaulado que no tenía más propósito en su vida que servirla - Te amo - confesó más una vez y otra vez Hinata dejaba escapar una lágrima de la emoción. Neji saco una pequeña caja negra del bolsillo - Sé que aun no tienes edad, no te preocupes porque volveré a pedírtelo dentro de un año- Hinata jadeó - Quieres casarte conmigo? - lágrimas de felicidad cayeron.

- Sí Neji, sí , sí ,sí - dijo lanzándose sobre él y tirándolo al pasto - Tengo que agradecerle a Tenten por esas clases - dijo riendo.

- Mooh Hinata no acabes con mi escena - dijo abrazándola mientras reía. Hinata sonrió y lo besó.

Los dos terminaron dentro del auto haciendo el amor hasta que las ventanas se empañaron y la mano de Hinata quedó marcada en el vidrió ofuscado.

- Oh ~ Neji ~

Después de la escuela secundaria.

cuando nos encontramos por primera vez,
Nos montamos en tu Mustang escuchando a Radiohead
En el decimoctavo cumpleaños
Nos hicimos esos tatuajes de cadenas.

Neji señalo una estrella.

- Aquella representa mi padre - los dos estaba acostados en el techo de la mansión, Natsu los buscaba para la cena pero no tenía éxito alguno.

Hinata lo miró curiosa.

- Porqué? - preguntó mirando a la estrella.

- Porque marca su presencia, brilla fuertemente y es como si gritará yo soy el mas grande- Neji hizo una mueca - Aunque no lo pareciera mi padre era muy arrogante sobre su genialidad - Hinata rió levemente. Ella buscó una estrella.

- Entonces aquella es mi madre - dijo sonriendo iluminada - Tiene un brillo suave pero muy bello - dijo mirando a la estrella.

- Creo que deberiamos saber el nombre de esas estrellas - dijo ya los dos sólo señalaron las primeras que les parecieron recordar a sus padres.

- Naah~ - dijo ella y se encogió de hombros - Se llamarán Hizashi y Hikaru, listo - dijo sonriendo con suficiencia la peliazul. Neji sonrió de lado y luego recordó algo.

- Piensas decírselo? - preguntó, ella lo encaró - Sobre la profesión que quieres seguir, sabes que viene la semana que viene junto a Hanabi - Hinata miró a la estrella otra vez. Ella suspiró.

- Lo sé, llevan un año afuera y aun no reuní el valor para decirle que no quiero trabajar para la empresa y no me interesa ser la heredera - dijo la peliazul.

- Tendrás de enfrentarlo alguna hora - aseguró el castaño. - No te preocupes estaré ahí para ti -

Hinata sonrió como si sólo sus palabras lograran calmarla.

Solíamos robar el licor de tus padres
y subir al tejado,
Hablábamos de nuestro futuro
Como si supiéramos de alguna cosa.

Nunca planee que un día

Yo te perdería.

Era invierno.

Navidad y nieve por doquier. Su padre había vuelto ayer junto a Hanabi.

Hinata terminaba la bufanda roja en su habitación mientras hablaba con Hanabi sobre todo lo que no pudieron poner al día vía teléfonos o internet.

Hiashi llamó a Neji para hablar a solas. Neji sudó frío, aun no le habían dicho a Hiashi sobre su relación, tampoco tuvieron oportunidad de hacerlo, Hiashi se había ido por negocios en el extranjero durante un año completo, Hanabi había ido junto a él para tener la oportunidad de estudiar en otro país.

Neji golpeó la puerta y escuchó un "adelante".

Hiashi lo miró más serio que nunca.

Neji frunció el ceño, no esperaba nada bueno de esa conversación.

Hinata necesitaba hablar con su padre, ya había hablado con su hermana y Hanabi la apoyo ahora sólo faltaba un obstáculo.

Ella se detuvo al ver la puerta del escritorio entre abierta.

Neji tenía una expresión seria.

Él apretó el puño, algo que Hinata no notó, estaba curiosa del porque su padre y su novio estaban tan serios.

- Me casaré con ella -Hinata jadeó sorprendida - Me casaré con Shion - Hinata abrió los ojos como platos.

Había oído bien? No, debía haber un error.

- La boda será dentro de un mes - avisó Hiashi abatido.

Neji asintió.

Hinata dio un paso atrás.

Salió corriendo hacía su cuarto no queriendo oír más nada.

Y en otra vida,
yo sería tu chica,
mantendríamos nuestras promesas,
seríamos nosotros contra el mundo.

No podía ser verdad. Debía ser un mal entendido. Neji le había propuesto matrimonio a ella, siquiera sabía que era Shion.

Ella estaba apoyada contra la puerta de su alcoba. Se levantó vacilante y sin fuerzas en las piernas, paró frente a la bufanda que tejía horas antes, la sostuvo entre sus dedos.

Una lágrima mojó el tejido rojo.

Hace mucho que no lloraba.

La puerta se abrió.

- Hinata - la ojiperla pudo sentir que sonreía mientras decía su nombre.

- Te vas a casar ? = preguntó sin trabas en la lengua. Neji paro en seco. Ella se volteó con en rostro cubiertos en lágrimas - Quien es Shion ? - preguntó sin querer saberlo en realidad.

- Como...? -

- Como lo sé? Entonces es verdad? - ella lo miró fijamente.

Neji miró al suelo unos segundos y luego alzo la vizta sonriendo de lado.

- Oh bueno supongo que me descubriste - Hinata abrió los ojos como platos - Era el plan desde el inicio - dijo como si nada.

- Mientes - Hinata se aferró a la bufanda y trató de negar lo que él decía como si fuera una pesadilla y ella quisiera apenas despertar. Ella no lo creería después de todo lo que pasaron juntos. Acaso el significado del tatuaje era una mentira?

- Jamás te amé Hinata-sama, sólo necesitaba una forma de vengarme de ti, planeaba dejarte en el altar pero al parecer otras cosas se adelantaron - decía sin expresión alguna en el rostro. Hinata no sabía cuanto de le costaba a él decir esas palabras. Mentiras, puras Mentiras.

El corazón de ella fue despedazado.

No podía ser verdad pero porqué lo decía todo así como si no fuera nada?

Ella corrió hasta él y lo golpeó con la bufanda.

- Te odio Neji - fue lo último que oyó el castaño antes de que ella saliera corriendo por la puerta.

Oh,sí esas palabras dolían como el infierno al igual que las mentiras que él mismo dijo.

Porque Neji era egoísta, sabía que si decía la verdad sería ella quien se casaría, y Neji no podría ver como ella se casaba con otro hombre, no soportaría saber que ella entregaba su cuerpo y nombraba a otro hombre, sí Neji lo admitía, él era egoísta cuando se trataba de Hinata, no quería que nadie la tocará aparte de él.

Se dio vuelta y salió corriendo tras ella, no podía dejarla ir.

Afuera nevaba suavemente.

Hinata corría, corría por las calles cubiertas de nieve, parecía no tener rumo alguno, pero ella sabía muy bien a donde estaba yendo.

Y en otra vida,
haría que te quedarás,
para así no tener que decir
que fuiste tú el que se marchó,
el único que se marchó.

Su respiración agitada salía en forma de humo por su boca.

Ella miró la tumba y se arrodilló frente a ella, buscando consuelo en los restos de su madre.

- Kaa-san duele - dijo apretando su pecho - Me duele - repitió a la nada esperando que el dolor pasará. Cómo había sido tan ilusa? Cómo no vio que él aun la odiaba? Había sido una cruel y dulce venganza. Porque aunque fuera una venganza, Dios, ella había sido feliz en esa ilusión, muy feliz.

Hinata no notó que alguien más estaba en ese cementerio vacío.

Un hombre borracho jugaba con un arma en manos.

Había planeado suicidarse frente a la tumba de su difunta esposa.

El se detuvo cuando la vio.

De sus labios salió un nombre que no pertenecía a Hinata.

Él se paró tras ella.

Ella abrió los ojos como platos y gritó.

Estuve soñando que tu eras mi Johnny Cash,
nunca solos, siempre uno pegado al otro,
hicimos un pacto,
algunas veces cuando te echo de menos,
pongo esas canciones a tocar.

Neji la había perdido de vista, pero la conocía, sabía a donde iría.

Cuando se acercó al a entrada del cementerio el un mundo pareció detenerse un mal presentimiento recorriendo su columna vertebral.

Él aceleró el paso.

Su corazón se heló al ver a Hinata siendo atacada por un desconocido.

- Onegai déjeme no soy su esposa señor, esta equivocado - gritaba mientras trataba de impedir que siguiera rompiendo su ropa, su chamarra ya era un desastre, su bufanda estaba tirada por ahí y su pantalón a medio bajar, ella tenía frío y miedo, miedo era lo que más sentía - Onegai - gritó ella más una vez siendo ignorada el hombre no estaba consciente de ella en realidad, sólo seguía repitiendo el nombre de su esposa.

Neji lo golpeó sacándolo de encima de ella. Hinata abrió los ojos como platos al verlo ahí.

Neji lo golpeó y lo golpeó hasta que de sus manos salieron sangren, nadie la tocaba, nadie le hacía daño, nadie se aceraba a ella y saldría sano y salvo.

Hinata se levantó trémula.

- Ne-Neji ya-ya basta lo matarás - dijo tratando de detener la furia de su primo.

Como si la voz de ella fuera un calmante o simplemente ella fuera su comandante él se detuvo.

Dejó al hombre tirado en la nieve y la abrazó, sorprendiéndola.

Si en verdad la odiaba porqué se mostraba así con ella? Porqué se mostraba tan vulnerable cómo si no pudiera perderla?

Hinata no lo entendía.

Sólo estaba agradecida de que apareciera para salvarla una vez más.

El hombre con dificultad se medio levantó y agarró el arma que había caído al lado suyo, el mismo con el que planeaba suicidarse.

- Otra vez vas a dejarme, otra vez te irás? - preguntó con furia alarmando a los dos Hyugas. Neji se volteó - Sólo que esta vez lo harás con un hombre, no te dejaré - él levantó el arma apuntando hacía Hinata.

Disparó.

Alguien dijo que te habías quitado el tatuaje,
que te vió en la ciudad cantando "The boon"
ya es hora de enfrentarse a la verdad

Yo no soy tu musa.

Hinata abrió los ojos como platos.

Neji se había puesto frente a ella.

Neji había recibido la bala por ella.

Neji estaba muriendo frente a sus ojos ... por ella.

El cuerpo de Neji cayo de rodillas al igual que Hinata.

El sangre carmesí empezó a pintar la ropa blanca y la nieve pura al igual que las manos de Hinata.

El corazón de Neji iba a deteniéndose a los pocos, el de Hinata también lo hacia.

El hombre miró lo que había hecho.

Entre la demencia y el raciocinio se dio cuenta de sus error, entre la visión turba y perdida se dio cuenta de que esa no era su esposa y ese ya no era un hombre cualquier, era un hombre que agonizaba, que él acababa de matar a los pocos.

El arma cayo en la nieve.

Él huyo.

Hinata abrazó el cuerpo de Neji.

Todo este dinero
no puedo coprarme una máquina del tiempo, no.
No puede remplazarte con un millón de anillos, no.
Debería haberte dicho lo que significabas para mí,
porque ahora pago el precio.

- Neji, oh Dios mio, Neji, onegai resiste, resiste por favor - gritaba ella buscando su celular con una mano. No estaba por ningún lado, ella lo había dejado en casa.

Neji le puso la mano en la mejilla para que se tranquilizara.

Hinata abrió los ojos como platos.

- Me gusta más cuando sonríes por mi - murmuró suavemente. El corazón de Hinata parecía que iba explotar dentro de su pecho - Tu sonrisa siempre fue hermosa Hinata - confesó el castaño.

- Po-Porqué...? Porqué haces esto? Porqué lo hiciste? - preguntó apretándolo - No era más tu deber, te dije que no te quería más como mi guarda-espaldas Neji - las lágrimas bañaban las mejillas del Hyuga.

- Te he mentido... - su voz empezaba a entrecortarse - Aunque lo desee jamás pude odiarte completamente, me tenías enamorado desde pequeños y no nos dimos cuenta en ese entonces. Tu eres mi rayo de sol Hinata - el corazón de ella latía desbocado.

- En-entonces por-porqué...? - ella no entendía.

Él le jaló del pelo con sus últimas fuerzas y la atrajo hacía un beso. Hinata pudo sentir el sabor metálico a sangre que empezaba a salir de la boca de él.

En otra vida,
yo sería tu chica,
mantendríamos nuestras promesas,
seríamos nosotros contra el mundo.

Él la soltó por la falta de aliento y empezó a toser. Hinata lo vio alarmada.

- Onegai Neji resiste, iré por ayuda yo... - él la sostuvo la abrazó manchando la ropa rasgada de ella con su sangre.

- Me has liberado de mis grilletes Hinata, yo decidí mi destino - él ya sabía que no sobreviviría la bala había acertado un punto crítico debía dejar algo claro antes e marcharse, bueno al menos logró pasar sus último momentos junto a ella - Así que ten en cuenta... Que tu vida... Ya no es... solo tuya... también... incluye... la mía ahora... - dijo entrecortado.

Hinata abrió los ojos como platos y las lagrimas inundaron sus ojos, cayendo una tras la otra.

Con una sonrisa le regalo sus últimas palabras " Te amo".

Su corazón se detuvo.

Él cayo inerte en sus brazos

~ Padre... finalmente entiendo... la libertad de poder escoger tu muerte... para proteger a tu familia y a tus seres queridos ~

Un solitario pájaro paso volando en el cielo.

Hinata gritó.

- IIIIEEE, NEJI - ella lo sacudió, trató de reanimarlo - VUELVE, VUELVE MALDICIÓN, NO-NO ME DEJES SOLA, ME PROMETISTE QUE SEGUIRÍAS A MI LADO SIEMPRE... onegai - su voz fue disminuyendo hasta convertirse en un simples susurró mientras ella apoyaba la cabeza en su cuerpo - no me dejes sola, te amo...

En otra vida,
haría que te quedaras,
para así no tener que decir
que fuiste tú el único que se fue,
el único que se fue.


- Estás mejor ? - preguntó sentándola en el banco. Ella aun avergonzada asintió. Sasuke sonrió de lado, era tan tierna cuando se sonrojaba.

- No era para tanto, no fue tan grave Sasuke-san - dijo mirando a su tobillo. Ya no dolía tanto. Él se encogió de hombros.

El resto del grupo llegó tras ellos.

Kakashi se acercó.

- Paso algo? Te has lastimado Hinata-sensei - preguntó, de pronto sintió que un aura oscura lo rodeaba, sintió escalofríos por su cuerpo.

Sasuke le mandaba una mirada asesina al sensei pervertido.

Hinata negó con la cabeza tranquilizando al Hatake.

- Encontramos nuestro objeto en el tiempo estipulado dattebayo - informó Naruto.

- Oh que bien, nosotros también lo hicimos - aseguró el Hatake.

Chispas de competitividad salían de los ojos de los jóvenes. Estaban empatados con el equipo de Kakashi.

Irían con todo a la siguiente prueba.

.

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- No, no quiero dattebayo - dijo aterrorizado el rubio.

Siguiente: La prueba de valentía.

Naruto miró al edificio abandonado, era aun más tétrico de noche. Su objetivo era buscar un pergamino dejado en el último piso.

Eso aseguraba punto para todo los equipos, excepto para los que no llegaban y se rendían a mitad de camino.

- Animo Uzumaki-kun tu puedes hacerlo- dijo la ojiperla. Naruto la miró como si fuera una ángel, algo que no le agrado demasiado a Sasuke y por alguna razón tampoco a Sakura.

- Vamos Naruto deja de lloriquear tenemos que ganar esta competencia - dijo arrastrándole de la camisa.

- Iiieeeeee - gritó con una exagerada cara de espanto mientras era arrastrando por la pelirosa.

- Hey Espérennos - gritó Ino siguiéndolos junto al resto del grupo.

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Naruto se aferraba al brazo de Sakura.

Ella hacía una mueca resignada, aunque por dentro le hacia algo de gracia y ternura el que la sostuviera como un niño.

- Oe chicos por donde es...?- al mirar atrás abrieron los ojos como platos - No están - murmuró alarmada.

- Me buscan a mííííí ~ - dijo una voz tras ellos. Naruto y Sakura voltearon la cabeza lentamente.

El rostro deformado de una mujer apareció tras ellos.

- KYAAAA - ellos gritaron en unísono y salieron corriendo lo más rápido que podían.

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Ino parpadeó.

- Han oído eso chicos? - no hubo respuesta - Chicos? - Sai y ella se miraron alarmados. Donde estaban Sasuke y Hinata que venían tras ellos?

Escucharon un murmulló.

- please ~~pleaaasee - cerca había una niña de espaldas.

- Oe niña que haces aquí a dentro? - preguntó Ino acercándose, Sai la detuvo. La niña volteó la cabeza.

- kYYAAAA - Ino saltó en los brazos de Sai que salió corriendo con ella al estilo princesa.

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Hinata parpadeó.

- Donde están los demás? - preguntó mirando a los lados. Sasuke se encogió de hombros.

- Subamos quizás los encontremos arriba - sugirió subiendo la escalera.

Ella asintió y lo siguió.

Ojos se abrieron bajo la escalera.

Hinata abrió sus ojos como platos al sentir una mano rodeando su pierna cuando puso un pie en la escalera.

- KYYYAAAA - Sasuke la miró alarmado. Ella se liberó del agarre y subió apresurada la escalera.

- Espera Hyuga - gritó alcanzándola en las escaleras. Se detuvieron en un pasillo oscuro.

Las luces parpadearon.

Vieron una sombra en al fondo del pasillos alumbrada por una tenue luz.

La luz parpadeó y la sombra se acercó un poco.

Abrieron los ojos como platos y se abrazaron.

La luz volvió a parpadear y la sombra se acercó un poco más.

Ellos salieron corriendo, no querían quedarse hasta que la sombra se acercará completamente.

Hinata se piso en falso por un momento. Sasuke la sostuvo y velozmente la alzo al modo princesa.

- Espera Sasuke-san - dijo ella avergonzada. Ella abrió los ojos como platos al ver una mujer deformada corriendo tras ellos, rodeo al cuello del pelinegro con sus brazos - Corre más rápido, más rápido - gritó alarmada y asustada.

Sasuke la obedeció.

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Sakura jadeaba en medio al pasillo con los puños apretados a su costado.

Por el camino, los cuerpos de los "fantasmas" que trataron de asustarlos estaban inconscientes.

- Sakura-chan eres la mejor Dattebayo - gritó animado el rubio mirando maravillado a su salvadora.

Sakura se rascó la cabeza y sonrió tímidamente.

- No-No es para tanto Naruto - dijo riendo suavemente.

- Síííí ~No es para tanto Na-ru-to - dijo una voz tétrica tras ellos.

Los dos abrieron los ojos como platos. Sakura agarró a Naruto y lo llevó como si fuera un costal de papas.

- KYAAAAA -

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Hinata y Sasuke jadeaban. Reposando al lado de una puerta siquiera se dieron cuenta de que estaban en el último andar.

Sasuke apoyo su mano en la puerta y está se abrió. Los dos miraron adentro.

- Ah~ Ese es el objeto Sasuke-san - dijo entrando la Hyuga. Sasuke la miró alarmado.

- Espera - dijo al tomarle la muñeca.

- Eh? - Hinata tropezó en un esqueleto que no pudo ver por la oscuridad llevando a Sasuke con ella al suelo.

Los dos abrieron los ojos como platos.

Sasuke estaba por sobre ella con una mano en su muñeca y otra en su cintura, que la había sostenido instintivamente. Sus rodillas dolían por el impacto contra el suelo.

El pelinegro pudo notar por la poca luz de la luna que entraba por la ventana, como su maestra adquiría un maravilloso rubor carmesí en sus mejilas.

No pudo dejar de admirarla, era aun más hermosa de cerca.

Hinata tenía el corazón en la boca, la mano del Uchiha la había hecho estremecer levemente en el local donde sostenía.

- Ara interrumpo algo ~ - los dos voltearon a ver la misma mujer deformada sonriendo maliciosa y tapando su boca con la manga del kimono.

Abrieron los ojos como platos.

Sasuke agarró a su sensei, corrió hasta el objeto y salió del oscuro cuarto con los dos en manos rápidamente. La mujer en el cuarto suspiró.

- Quizás debí dejarlos un poco más, estaban tan tiernos ~ -

.

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Sasuke salió con su sensei y el objeto en brazos.

Sai salió con Ino desmayada en sus brazos.

Sakura salió con un Naruto sin alma en el cuerpo.

Se detuvieron afuera tratando de recuperar el aliento.

Hinata cayo al suelo de rodillas cansada por las fuertes emociones.

Parpadeó al oír risas.

Alzó lentamente la mirada y miró sorprendida a sus estudiantes riendo sonoramente.

Su corazón se calentó.

Ella sonrió y luego empezó a reír junto a ellos.

.

.

Todos los estudiantes estaban alrededor de una fogata.

Aun no anunciaban el ganador de la competencia.

El cielo no estaba más nublado permitiendo el vislumbre de las brillantes estrellas en el oscuro cielo.

Hinata miró al cielo melancólica recordando el día que se durmieron en aquel techo. Quizás los dos tenían algún raro gusto de dormir al aire libre y después pasar semanas resfriados. Sonrió levemente ante el recuerdo.

Se levantó de la roca donde estaba sentada y se metió entre los árboles en dirección al lago que había cerca, Sasuke que la observaba la siguió segundos después.

Sakura no los notó esta vez estaba muy entretenida riéndose de Naruto que hacía caras aterradas mientras oían historias de terror por parte de Yamato-sensei.

Hinata se detuvo frente al lago.

Había sido un día divertido, y había logrado ver otra vez esa hermosa sonrisa que tenía el Uchiha, se sentía feliz por los progresos de él.

- Porqué jamás cuentas tu historia? - preguntó una voz conocida acercándose tras ella - Porqué no dejas que te ayuden? - preguntó Sasuke con las manos en los bolsillos.

Hinata lo miró sorprendida y luego miró a la luna.

- Yo ya tuve a alguien que me ayudó - confesó la mayor.

- Pues no lo hizo completamente - dijo parándose a su lado.

Ella hizo una cara melancólica.

- No, no lo hizo, eso es algo que sólo yo misma puedo hacerlo y aun después de tantos años no lo logré - dijo algo resignada. Hinata abrió los ojos como platos cuando Sasuke la abrazó.

- Déjame ser yo el que lo haga - pidió el Uchiha.

El corazón de Hinata latió desenfrenado, cuantas veces tendría taquicardia por él este día?

Él la abrazó un poco más.

Hinata se dejó llevar por ese aroma y esa seguridad que le desprendían los brazos de su estudiante, correspondió el abrazo, aferrándose fuertemente, reposó la cabeza en su hombro, no se había dado cuenta de que él Uchiha parecía haber crecido un poco más que ella ahora.

Las luciérnagas brillaron y danzaron alrededor.


Hinata estaba destrozada.

Era una muñeca sin vida.

Hiashi y Hanabi estaban de piedra.

Neji Hyuga había muerto y estaba siendo enterrado.

Al principio tuvieron que sostenerla para que no siguieran gritando "que no podía ser verdad, Neji no podía estar muerto, le había hecho una promesa" mientras trataba de abrir el cajón como para verificar que ese no fuera Neji.

Hasta que al final no pudo más que dejar de pelear.

No había forma, él estaba muerto y no volvería.

La nieve caía sobre ellos. Uno a uno se iban retirando, ella seguía parada en el mismo lugar, inmóvil.

Su familia la comprendió, aunque no totalmente, nadie sabía que era prometidos.

Había un dicho que era: Lo que nadie sabe, nadie puede destruirlo.

Bueno, los dicho no siempre son verídicos.

Su padre se lo contó, le dijo que el tenía firmado un acuerdo desde hace mucho tiempo para casarla con el primogénito de las empresas Otsutsuki, que irónicamente era Toneri, pero Toneri no fue consciente del trato hasta semanas atrás y se negó a hacerlo, la amaba pero no la obligaría a casarse con él, su padre le resto importancia sólo le interesaba la alianza con las empresas Hyugas, pero Hiashi tampoco quería aceptar entregar a su hija para que se casará con alguien que ella no ama, pero ahora no había marcha atrás el contrato estaba firmado, por lo que pidió un punto de vista del guardián de Hinata y Hiashi raramente pedía ayuda mucho menos alguien más joven que él, Hiashi no sabía que Neji salía con su hija y que la amaba como a nada en el mundo.

Neji tampoco dejaría que ella se casará sin amor, no quería ese destino para ella, además de que no podía entregársela a nadie.

Él se voluntario para casarse por conveniencia por un año como imagen con la hija adoptada de Otsutsuki, en lugar de Hinata, él jamás entregaría a su rayo del sol a ese peliblanco.

Hinata se puso de rodillas en la tumba cubierta por la nieve.

Me enamore de ti… Cuánto tiempo ha sido desde eso?
Mis sentimientos sólo han ido incrementando
Me pregunto si… Te has dado cuenta de cómo me siento?
Y a pesar de eso te lo dije muy tarde…

Jamás había odiado tanto algo cómo odiaba a la nieve ahora, como odiaba a aquel hombre, como se odiaba a ella misma.

- Deberías haber dejado el acuerdo Neji, no sabes que yo tampoco podría verte casándote con otra, prefería estar muerta a tener que presenciar eso - gruño alterada la peliazul entre lágrimas.

- No te atrevas a decir eso, es una ofensa para él - Hinata abrió los ojos como platos y se volteó al recién llegado.

- Toneri que haces aquí? - preguntó aturdida, él se había mudado a otra ciudad por cuestiones de trabajo, iba a heredar las empresas de su padre.

- Vine a prestar mis condolencias y honrar a Neji - dijo el peliblanco.

Hinata sonrió herida.

- Supongo que tienes razón en lo que dices, sería un insulto para su Neji - dijo mirando la tumba- Si supiera que esto iba a suceder, ojalá no lo hubiera conocido, ojalá no nos hubiéramos enamorado así entonces esto no hubiera ocurrido - dijo llorando otra vez, dolía tanto, dolía demasiado, le encantaría hasta tenerlo con aquella mirada de desprecio hacía ella con tan de tenerlo vivo.

- Pero no lo sabías - Toneri saco algo del bolsillo y se lo entregó. Ella miró la libreta confundida.

- Que és esto? - preguntó aunque era obvio que era lo que tenía en manos.

- Una libreta, en ella quiero que anotes todos los buenos momentos que disfrutaste junto a él y entonces me dirás si me dices que te arrepientes haberte enamorado de él, los momentos que disfrutaste son los momentos que en verdad viviste tu vida, cuando termines de escribir, dime si en verdad te arrepientes de haber vivido tanto junto a él. Porque yo mejor que nadie sé que estuviste prácticamente todo el tiempo pegado a él sin poder mirar a nadie más - dijo y se retiró dejándola con la libreta lila en manos.

Hinata llevó las manos al rostro y volvió a llorar.

Es como copos de nieve… apilándose… gentilmente…
…siguen apilándose más y más alto
.

.

.

Hinata parecía una muñeca ambulante, sin vida propía.

Ella miró al jardín lleno de girasoles al lado de los lirios de su madre.

"- Neji porque te gustan los girasoles?

Él le sonrió misterioso como comunente lo hacia.

- Te contaré una historia indigena del occidente Hinata-sama - Ella miró interesada al joven de que estaba por cumplir 15 años.

- Pirayú y Mandió eran caciques de distintas tribus ribereñas : vivían a ambos lados del río Paraná. Sus pueblos intercambiaban productos de artesanías, compartían pacíficamente los predios para caza y pesca y celebraban sus festividades en común.

Cierta vez Mandió sugirió a Pirayú que unieran sus tribus por medio del matrimonio :

"Dame tu hija, Pirayú, y nuestros pueblos se unirán para siempre", expresó.

Pirayú, meneó gravemente la cabeza :

"Me temo que es imposible, Mandió. Mi hija Caranda (palmera) no consiente en casarse con nadie, pues ha ofrecido su vida al dios Sol. Desde pequeña, suele quedarse horas contemplándolo, y parece que no puede vivir sin él, pues los días nublados la ponen triste y meditabunda. No puedo casarla contigo".

Los ojos de Mandió brillaron con ira :

"Te equivocas, Pirayú, si piensas que olvidaré este desprecio !

Una tarde en que Caranda se había alejado con su flexible igá (canoa) para contemplar libremente la caída del Sol sobre el río, vio resplandores de fuego sobre sobre su aldea. Llena de funestos presentimientos, remó rápidamente hacia la orilla y procuró desembarcar. Pero unos brazos de acero la apresaron y trabaron sus movimientos, mientras la voz de Mandió resonaba en sus oídos :

"Pídele a tu dios que te libere de mi venganza, desdeñosa princesa, pues ni tú ni tu tribu seréis capaces de hacerlo !."

Y su risa cruel avivó la angustia de la doncella que, mientras procuraba infructuosamente liberarse de su captor, rezaba en muda oración a su dios :

"Oh, Guarahjí (Sol), no permitas que Mandió lleve a cabo su malvado intento !".

El dios de los Potentes Rayos, el Guarahjí de los guaraníes, lo oyó. Envió hacia la joven un remolino de potentes rayos que la envolvieron y la hicieron desaparecer ante los ojos atemorizados de Mandió. En su lugar, brotó una esbelta planta con una flor hermosa y grande, cuya dorada cabecita seguía el curso del Sol en el cielo, como antes lo solía seguir la piadosa hija de Pirayú.

Y así fue, según cuentan los guaraníes, cómo nació el girasol.

Hinata lo miró maravillada pero el no había respondido su pregunta.

No fue hasta tiempo después que él la llamo rayo de sol que entendió que él se sentía indentificado con esa flor, ya que él también contempla todos los días un Sol, incapaz de dejar de seguir cada uno de sus pasos"

Hinata empezó a llorar una vez más, era lo único que aun dejaba a los otros seguros de que ella estaba viva porque no lograba hacer más nada que eso.

Abrázame fuerte… si así es como se siente…
El sentimiento de enamorarse de alguien…
Nunca quise conocer ese sentimiento.
Te amo, no puedo evitar que caigan mis lágrimas…
En ese caso, entonces…
…no debiste haber entrado en mi vida.

- Otou-san no encuentró a neechan - dijo alarmada Hanabi entrando al escritorio.

Hiashi la miró alarmado, su hija en ese estado sola no era una buena señal.

- Llama a Ko, preguntale donde está - dijo levantándose del escritorio.

Hanabi asintió y salió en disparada.

Hinata estaba acostada sobre la tumba de Neji, justo al lado de la tumba de Hizashi y Hikaru Hyuga.

No le importó la nieve fría a su alrededor.

Ella sólo lo quería devuelta.

Me pregunto… Cuánto tiempo más seguiré pensando en ti?
Mi vibrante corazón está… junto a una vela prendida…
…derritiéndose y yo me pregunto, sobrevivirá?

- Estar ahí no lo traerá a la vida -

Hinata se sobresaltó, miró recelosa a la mujer que estaba parada frente a ella - Créeme lo he intentado pero tampoco tuve éxito - dijo mirándola tras las enormes gafas oscuras, aun así Hinata pudo percibir que sus ojos eran de un rubí intenso.

Tenía el pelo negro, un sobretodo color marrón oscuro y una botas que le llegaban hasta la rodillas. La mujer denotaba fuerza propia pero Hinata podía percibir la tristeza que emanaba de ella.

Ella se sentó en la tumba.

- Habría que intentarlo, verdad? - dijo sin emoción en la voz abrazando sus piernas.

- Creo que funcionaría más con un hechizo, y yo te lo puedo preparar - dijo sonriendo de lado. Hinata arqueó la ceja. La mujer se puso las manos en los bolsillos del sobretodo y se volteó de espaldas - Ah, por cierto - la pelinegra volteó a mirarla de reojo - Soy Kurenai Yuhi - dijo antes de empezar a caminar.

Hinata la siguió, no tenía nada que perder y algo le decía que esa mujer no decía simples bromas.

.

.

La peliazul parpadeó.

- Un Bar/Café? - preguntó ironica. Lo pensó bien quizás a eso se refería la mayor, quizás un trago la ayudaría a olvidar las cosas.

- Este no es un simple Bar/Café chica - le dijo sonriendo de lado. Hinata frunció el ceño y la miró interrogante. La mayor se sacudió la nieve de los hombros y entró.

Hinata la imitó.

- Oe Kurenai ya regresaste, pudiste llegar con ese montón de nieve? - un chico que hizo Hinata pensar en un tiburón se acercó, en su espalda llevaba una guitarra eléctrica, una jaqueta negra y unos jens rotos.

Él la miró curioso, luego frunció el ceño reconocía ese aura que transmitía la peliazul.

Hinata siquiera se inmutó, desde que Neji murió era como si se hubiera llevado todas sus emociones con él.

Un hombre pelinaranja salió del fondo del bar.

Tenía una sonrisa suave y su aura era tranquila pero su aspecto era algo intimidante.

- Chicos quiero que conozcan a... - ella señalo a Hinata.

- Hyuga - dijo encogiéndose de hombros, no había venido a hacer amigos, ya que estaba en un bar porqué no aprovechar?

Kurenai arqueó la ceja.

- Cierto Hyuga, trabajará con ustedes este mes - dijo sonriendo inocente y caminando en dirección al balcón.

Hinata jadeó. Los otros dos vieron la escena algo divertidos.

- Espera...qué? - preguntó al aire. Se acercó al balcón donde Kurenai preparaba un trago - Jamás he aceptado ningún contrato contigo - dijo ella poniendo las manos en el balcón exigiendo respuesta.

Kurenai se encogió de hombros.

Hinata jamás se había sentido tan enojada en ser ignorada, qué planeaba esa mujer?

La peliazul parpadeó cuando la mayor le puso un trago frente a ella, era simples sin ninguna decoración apenas varoaciones en su color amarillo.

- Aquí esta tu hechizo - dijo ella. Hinata arqueó una ceja - Pruebálo - ordenó Kurenai seria.

Hinata iba a tomarlo de un trago pero al probar el sabor cuando tragó por primera vez se detuvo.

- Esto...sabe... - tenía un sabor amargo y dulce a la vez y por alguna razón lo hizo recordar más a él.

- Se llama Hechizo de Sol y Luna, es característico por su sabor, al igual que Sol y Sombra pero creí que ese se adaptaba más a ti -

Hinata lo probó más una vez y sintió como la lágrima salada que dejo escapara se mezclaba con el trago.

Sintió como si su vida hubiera pasado frente a sus ojos. Recordó el día que lo conoció, el día que é le hablo por primera vez, la reconciliación, cuando descubrió que se enamoró, el primer beso, la primera cita, el primer sonrojó violento de Neji, la primera vez que se entregó a él, el pedido de casamiento, el tatuaje, sus últimas palabras.

"- Me gusta más cuando sonríes por mi. Tu sonrisa siempre fue hermosa Hinata - confesó el castaño.

"- Te he mentido... Aunque lo desee jamás pude odiarte completamente, me tenías enamorado desde pequeños y no nos dimos cuenta en ese entonces. Tu eres mi rayo de sol Hinata"

"- Me has liberado de mis grilletes Hinata, yo decidí mi destino. Así que ten en cuenta... Que tu vida... Ya no es... solo tuya... también... incluye... la mía ahora...Te amo. "

Hinata dejó caer la taza que se rompió en varios pedazos.

Y otra vez las lágrimas caían por él sin que pudiera detenerlas.

Si la nieve sigue cayendo para siempre…
… Cubrirá ésta lo que siento por ti?

Hinata escuchó el teléfono sonando.

La sirvienta lo contestó.Ella casi dejó caer el teléfono, Hinata la miró interrogante.

- Tienen al asesino de Neji Hyuga, Hinata-sama - dijo vacilante la mujer. Hinata abrió los ojos como platos - Piden que usted lo reconozca.

Hiashi la llevó personalmente junto a Hanabi.

Al detener el auto frente a la estación de policía de Konoha, ella bajó apresurada.

Llegó jadeante a la habitación donde estaban los policías reunidos, Kurenai estaba entre ellos, Hinata no paró para pensarlo tenía algo más importante en mente.

- Eres Hyuga Hinata verdad? Bien pasa - dijo un hombre con gafas oscuras y una ropa que parecía que era un espía.

Hinata se encontró cara a cara con el asesino de Neji, el vidrio era su única barrera. Él tenía la mirada gacha al lado de todos los otros sospechosos pero ella lo reconocería en cualquier lugar, hasta de espaldas lo haría, soñaba con el atacando a Neji todas las noches, él insomnio la dominaba por culpa de él.

Abrázame fuerte… tan fuerte que ni pueda respirar…
… para que aunque nos encontremos en una fría tormenta…
… no tenga frío nunca más.
Te extraño… pienso en ti… tan lejos…
Con esta bufanda tejida a mano…
… estoy aquí sola, abrazándome a mi misma otra vez.

- Reconoces a alguno de estos? - preguntó Shino Aburame. Kurenai entró tras Hinata, quería ver como ella reaccionaría, había pasado por la misma situación una vez, en Hinata se veía a si misma y sabía que nada bueno iba a ocurrir con ese encuentro.

Y no sucedió nada bueno.

Hinata sacó el arma del policía que estaba de guardia en la puerta y lo empujó, Kiba no había esperado que una niña hiciera eso, tampoco que tuviera esa fuerza, pero alguien en la posición de Hinata entendería como era tener tanta rabia, dolor, frustración, enojo a tal punto que sientes que podrías romper un hierro con tus manos, aunque estas salgan lastimadas en el proceso.

Entró a la habitación donde los sospechosos estaban contra la pared.

Todos abrieron los ojos como platos cuando Hinata apuntó el arma directo en el pecho del asesino. Él se puso de rodillas lentamente.

Los ojos de ella jamás desprendieron odio, ahora lo hacían.

Sostenía el arma con las manos trémulas pero mirarlo frente lo hacía recordar cada momento de ese trágico día.

Lo odiaba.

Él le había robado lo más preciado para ella.

Él no merecía seguir viviendo.

Kiba iba a entrar pero Kurenai lo detuvo.

La pelinegra entró a la habitación.

- Estás segura de que lo harás? Vamos hazlo - dijo seria la mayor - Pero no te arrepientas después de haber tirado tu vida, la vida que te regalo Neji, no sólo la tuya, acuérdate que tu vida ya no te pertenece solamente a ti, a él también, lo que tu vives es gracias a él. Dime Hinata apretaras el gatillo - preguntó cruzando sus brazos.

Hinata apretó el gatillo levemente, hizo una mueca.

Él hombre la miraba resignado, se podía ver el arrepentimiento en su mirada, ya estaba listo para morir hace mucho tiempo.

Hinata bajo el arma.

- No lo haré - dijo - No merece una muerte rápida libre de culpas, se merece pudrir en la cárcel y recordar todos los días el porque está ahí - murmuró volteándose y paso mirando al suelo cuando salió por la puerta.

Kurenai sonrió satisfecha.

Kiba tuvo que arrestarla por esa noche, después de todo había amenazado a un hombre con un arma.

Hiashi la sacó esa noche y no la reprendió, se sentía de la misma forma, aunque algo asombrado de pensar que su hija dulce y tierna tuvo la valentía de amenazar la vida de un hombre que le arrebato algo preciado.

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- Como sabías que no apretaría el gatillo - preguntó al día siguiente a la pelinegra.

Kurenai llevó el cigarillo a la boca, culpaba a su prometido por ese vicio.

- No lo sabía, sólo tú podrías saber si ibas a hacerlo o no - dijo y miró hacía las personas que estaban celebrando en un rincón del bar - Yo era como tú, al igual que tú perdí a alguien importante - Hinata la miró curiosa - Yo perdí a mi prometido, murió en un accidente de auto por culpa de un conductor ebrio, yo iba con él en ese auto, sin saberlo casi perdí a mi hija en un aborto espontaneo - Hinata abrió los ojos como platos. Kurenai sonrió - No sabía que estaba embarazada, irónicamente fue ella quien salvo mi vida, dándome las ganas para continuar adelante - dijo sonriendo melancólicamente.

Hinata sintió su corazón apretarse, daba sus lamentos a Asuma por no haber tenido la oportunidad de conocer a su reina.

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Suigetsu siempre trataba de hacerla sonreír con sus payasadas.

Obviamente ella no podía hacerlo, su sonrisa siempre saldría dolorosa.

Un día Suigetsu le toco una canción y Hinata abrió los ojos sorprendida. Esa era la canción que Neji encontró para ellos.

Era su canción.

- También vi al amor de mi vida, murió en mis brazos - Hinata abrió los ojos como platos. "Suicidio" fue lo que dijo cuando ella preguntó como había muerto.

Ella lloró por el amor de ellos, comprendió como se sentía Suigetsu al igual que comprendía como se había sentido Karui, Hinata había tenido suerte de que Neji apareciera a tiempo.

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Juugo parecía un hombre pacifico y lo era, pero no siempre pudo mantenerse así.

- Créeme no lamentes no haber apretado el gatillo - le sugirió él.

Hinata lo miró sin expresión.

- No estoy segura de que pueda no lamentar eso, no creo que merezca vivir, pero tampoco creo que deba morir de forma rápida - confesó sin trabas la peliazul.

Juugo le sonrió.

- Yo he matado a un hombre - confesó él. Hinata lo miró alarmada - La sangre jamás se irá de tu manos, hay mucha diferencia en sentirte culpable por la muerte de alguien, que estar seguro de que tú apretaste el gatillo y lo viste perder su vida por tus manos, no importa el motivo, no importa si fue por venganza, por ayudar a alguien, por salvarlo, arrebatar a una vida hace que pierdas a ti mismo, una vez que te pierdes es difícil regresar. Por que no importa que te digan que has salvado a alguien, aun así manchaste tus manos - dijo esa última frase en un murmulló más para sí mismo antes de retirarse.

Hinata lamento por la lucha interna que Juugo tenía que vivir todo los días, lamento por los demonios que él tenía que enfrentar por sí mismo.

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Hiashi abrió los ojos como platos al ver a su hija entrando a su escritorio.

El largo pelo de Hinata estaba cortado hasta los hombros.

- Vengo a hablar con usted padre - dijo seria como nunca la había visto antes. Hanabi que agarraba un libro del estante de su padre los miró de reojo, no pudo evitar jadear al ver el cambió de su hermana.

- Qué es Hinata? - preguntó el mayor.

- No heredaré las empresas Hyuga - Hiashi y Hanabi abrieron los ojos como platos - Seré maestra.

- Estás loca Hinata? Eres la heredera y tienes un contrato con los Otsutsuki por cumplir - declaró el castaño.

- Pues diles que yo pagaré la multa que sea por no cumplir el acuerdo - refutó completamente determinada.

- Sabes que yo no voy a mantenerte mientras estudias eso verdad? - preguntó el mayor cruzando sus brazos.

- No lo esperaba desde un principio, tengo un trabajo -

- En un bar -

- Sigue siendo un trabajo, sólo vine a avisarte eso padre, no estoy pidiendo permiso - declaró antes de retirarse.

Hanabi miró a su padre.

- Porqué fingiste no estar de acuerdo si ibas a dejarla ser sensei de cualquier forma? - preguntó Hanabi con la ceja arqueada.

- Sólo quería ver cómo se salía - dijo dando una sonrisa orgullosa.

Hanabi sonrió de lado.

- Paso la prueba entonces? - preguntó aunque ya supiera la respuesta.

Hiashi giró la silla y miró por la ventana.

- Me alegró de que siga adelante, estoy orgulloso de ella.

Hanabi estuvo de acuerdo, también lo estaba, estaba orgullosa de su hermana mayor.

Abrázame fuerte… si así es como se siente…
El sentimiento de enamorarse de alguien…
Nunca quise haberlo sentido.
Te amo… está llenando mi corazón...
Quiero gritarle al cielo invernal…
Quiero verte ya mismo

Un año después.

El corto pelo se balanceaba por el suave viento helado.

La punta de la bufanda roja también se balanceaba al compás.

- Sabes Neji, me he hecho un tatuaje al conjunto con tu pájaro enjaulado, así llamas tu tatuaje verdad? - ella rió levemente, quien le ponía un nombre a un tatuaje que sólo era signos - Siempre me recordaste a un ángel protector, supongo que jamás te lo dije creía que tendría más tiempo para hacerlo, me he inscrito en una universidad para graduarme de maestra, me hubiera gustado que pudieras verme cuando me reciba el diploma - Hinata inspiró profundamente - Hoy sería el día que me propondrías matrimonio verdad? - dejó una lágrima caer en la nieve. Era irónico que él hubiera muerto semanas después del cumpleaños de ella, en estos momentos ella estaba parada justo a donde él había muerto, se esforzaba por mantenerse de pie en ese lugar - Cómo no puedes hacerlo tú lo haré yo - Ella sacó el anillo que era de él, lo había encontrado entre sus pertenencias meses atrás - Neji Hyuga me harías la mujer más feliz del mundo si aceptarás casarte conmigo...

Abrázame más fuerte…

Te amo…

Desde los cielos Neji le gritaría que sí.

Ella se retiró dejando sus huellas en la nieve.

Las alas negras en estos momentos era cubiertas por ropa de invierno.

Hinata esperaba el día en que fuera liberada de su pasado y encontrar otra vez aquella porción de felicidad que perdió cuando él se fue.


Sasuke sostenía a su sensei, que temblaba levemente y sollozaba.

Él no había esperado oír que él hombre con el quien competiría el amor de su sensei estaba muerto.

Desde ese día Sasuke adquirió un inmenso respeto por Neji, si ni fuera por él, Hinata no estaría aquí ahora mismo, él no podría estar abrazándola y escuchando la canción que ella le cantaba. La canción de ellos.

- Tú eres mi luz del sol,

mi única luz del sol,
me haces feliz cuando los cielos están grises,
nunca sabrás
cuánto te quiero,
por favor no te vayas lejos mi lu...

Entre sollozos ella cantó, pero no logró terminar porque desató en llantos. Jamás le había dicho a nadie toda su historia.

Era la primera vez que ella volvía a recordar cada momento al lado de él.

Se aferraba a Sasuke como si él pudiera salvarla, y esa era la intención del moreno.

La abrazó fuertemente de forma protectora hasta que ella detuvo su llanto.

- Yo lo-lo siento empapar tu camisa Sasuke-san - dijo apenada alejándose se llevó una mano al rostro para secar sus lágrimas pero Sasuke la detuvo.

El rubor se instaló en la cara de Hinata cuando el Uchiha le lamió la lágrima.

- S-Sa-Sasuke-san qué ...? - trató de alejar y preguntar que hacía, pero él se lo impidió cuando le cubrió completamente los labios con los suyos.

Sasuke estaba seguro de que su corazón latía en sincronía con la de Hinata, podía sentirlo vibrando por estar pegado a ella en este momento mientras la sostenía de la cintura.

Tenía un sabor que él ya podía considerar adictivo.

Hinata mantenía los ojos abiertos como platos aun sin saber que estaba realmente sucediendo.

Él la estaba besando. Un suave y tierno roce de labios.

Antes de que pudiera asimilarlo completamente Sasuke se apartó.

- No haré que te olvides de él Hinata pero te aseguró que yo seré el segundo y él último que entrará en tu corazón. Yo seré el que te saque sonrisas y estaré en tus pensamientos el tiempo entero desde ahora. Acuérdate de eso, es una promesa - aun que estuviera oscuro, con la luz de pocas luciérnagas y de la luz de la luna, Hinata pudo ver la determinación en esos ojos negros.

Él se fue con las manos en los bolsillos sonriendo satisfecho.

Hinata llevó la mano a la boca y se tocó los labios, aun podía sentir la calidez de los labios de su estudiante.

La determinación que había en esos ojos negros fue la misma que brilló en los ojos de Hinata aquella vez.

Y esta vez no ea Neji quien miraba la espada de ella mientras se alejaba, era ella quien miraba la espalda de Sasuke mientras su corazón latía locamente .


NA: Lo siento por tardar tanto, bueno ahora saben gran parte del pasado de Hinata, espero no haberlos decepcionado (^^). Siento la tardanza es que la verdad me fue complicado escribir este capítulo, pensaba publicarlo hace una semana pero lo perdí junto a los avances de los capítulos de "Shiroi-Ouji Kuro-Ouji " y "Quien ese chico?" (TT-TT) Entonces si tardó en publicar es porque los estoy reescribiendo, gracias por su paciencia y por seguir leyendo.

Att: Safamantica s2

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