Gravedad

Capítulo 7: Los héroes justicieros

Disclaimer: Dragón Ball y sus personajes no me pertenecen ni me pertenecerán jamás. Pertenecen a Akira Toriyama y a Toei. Yo sólo hago esto con afán de diversión y sin fines de lucro.

La calificación es por lenguaje, sangre y sexo.


Estaba en mi último año de preparatoria cuando, al dirigirme a clases y al encuentro con mi novio Gohan, fui testigo de un atraco a un banco. Vi a estos tres sujetos con sus rostros cubiertos y armas en sus manos acercarse al lugar, mientras amenazaban inocentes.

Yo era la hija de Mark Satán, no podía quedarme de brazos cruzados al ver algo así.

Corrí de manera sigilosa al banco, tratando de ocultarme de la vista de aquellos delincuentes, y ajuste mis guantes mientras me armaba de valor antes de lanzarme en contra de los perpetradores, dejando que la adrenalina de la situación me llenase de fuerza. Al primero lo noqueé con mis puños, al segundo con una patada en su estomago y al último, con un golpe en sus testículos.

Todo fue muy rápido. Un segundo estaba enfrentándome a ellos y luego los testigos se encontraban ovacionándome, gritando el apellido de mi padre. Después de todo, yo era una figura pública, la hija del salvador de Cell, por ende, la gente de nuestra ciudad me reconoció, así como también lo hizo la policía al llegar y encontrar que fui yo quien se encargó de la situación.

Pensé que quizás recibiría un regaño, una advertencia por lo acontecido. La hija del gran jefe podría haber estado en peligro, pero en cambio, el jefe del departamento de robos me felicitó por mi vocación de servicio a la comunidad, tal como la de mi padre.

- ¿Has pensado alguna vez en ser policía en vez de abogada? – me preguntó Gohan esa tarde, en medio de tiernos besos.

- Jamás – le respondí con una sonrisa – defender a los indefensos en un estrado es mi sueño, ser policía es el tuyo – le dije mientras me dedicaba a admirar su rostro perfecto - ¿No has pensado tu en ser abogado en vez de policía? Tu perfil es más asociado a un implacable y estudioso fiscal que al de un poli.

- Lo he pensado – me respondió dejando de mirar mis ojos para concentrarse en el piso, preocupado – mi madre no quiere que esté en peligro como papá – señaló con tristeza en su voz – no quiere que vuelva a tomar un arma tampoco y prefiere una carrera tradicional donde use mi cerebro en vez de mis habilidades físicas.

- No importa lo que diga tu madre Gohan – le manifesté tomando su rostro con ambas manos, tomando una pausa para que me viese fijamente – lo que importa es lo que tú quieras mi amor.

- Yo quiero ir a la escuela de leyes contigo Videl – me dijo finalmente mientras juntaba su frente a la mía – quiero estar contigo y que ambos estemos a salvo de hombres como Cell o Tao Pai Pai – señaló mientras juntaba sus labios a los míos – yo haré que ellos estén tras las rejas como el señor Piccolo lo hace.

Unas semanas después de lo sucedido en el banco, viví una situación similar en el centro comercial mientras acompañaba, con disgusto, a Erasa a realizar compras. Una mujer furiosa por la infidelidad de su novio mantenía amenazada a una dependienta de una tienda con la que la habían engañado. Esta vez no fue necesario ocupar mi fuerza física, más bien con mis palabras pude hacer que la dama dejase el arma de lado y se entregase voluntariamente a la policía.

Dos días después, detuve el robo de un pequeño a la salida de nuestra Escuela.

La prensa se dio un festín de noticias con mis intervenciones. Mi rostro estaba en todos los noticieros y en la primera plana de los periódicos.

La Policía realizó un acto conmemorándome, con el Alcalde Roshi a la cabeza y en ausencia de mi padre, recibiendo en agradecimiento por mis acciones el nombramiento de miembro honorario de la Policía de la Ciudad, en conjunto con un reloj comunicador, donde me contactarían en casos estrictamente necesarios.

- ¿Qué se siente ser la nueva heroína sensación de ciudad Satán? – me consultó Erasa mientras el maestro de Geografía nos daba la espalda, estando en clases.

- ¿Quieres saber la verdad? – Respondí entusiasmada con una gran sonrisa – me gusta la sensación de poder estar ayudando a la gente, por mi, por mis capacidades, y no por ser la hija del Comisionado Satán.

- ¿Y tu Gohan qué opinas de nuestra justiciera adolescente? – preguntó curiosa a mi novio.

- No quiero que se lastime – dijo con un dejo de molestia en su voz – me moriría si le pasa algo.

Estaba preocupado por mí.

Con el paso de las semanas, la Policía ineficiente de la ciudad comenzó a necesitarme con mayor regularidad, llamándome en medio de mis clases, para mi consternación y el mal humor de mi novio. Jamás me recriminó nada a mí, siempre su molestia fue para con la Policía a la que alguna vez soñó pertenecer.

Un día, algo curioso ocurrió, al ser llamada a una escena de crimen mientras me encontraba en la escuela. Había llegado a detener una persecución entre unos ladrones y la policía cuando un extraño sujeto en spandex negro, con una túnica verde, un casco extraño con antenas y una capa roja flameando al viento apareció en escena a ayudarme. Realizando extrañas poses de presentación, se manifestó así mismo como el Gran Saiyaman, protector de la justicia. La voz del enmascarado sonaba ligeramente familiar, aunque no podía recordar en ese momento donde la había escuchado antes.

En principio, lo encontré sumamente ridículo y me molestó bastante que me hubiese quitado mi trabajo, sin embargo, cuando volví a la escuela fastidiada por lo acontecido, mi amiga Erasa me comentó que Gohan había tenido problemas estomacales cuando salí del salón, pidiendo permiso para ir al baño, llegando sólo unos minutos antes de lo que llegué.

Yo no era estúpida, comencé a unir cabos recordando la voz que Gohan usaba cuando jugaba con su hermanito Goten y unido a la ausencia de mi novio en clases, fue que descubrí la identidad del encapuchado que me había ayudado hoy.

- Hablaremos hoy a la salida – le manifesté con mi ceño fruncido.

- Está bien – me respondió tragando en seco, nervioso.

Nervioso y adorable, podría agregar.

A la salida de clases, nos vimos en la azotea de la escuela, donde lo encaré por su alter ego.

- Sé que eres el Gran Saiyaman, Gohan – le señalé molesta - ¿Por qué robarías mi trabajo? ¡Sabes que me siento feliz de ayudar a la policía! – le grité mientras ponía mis manos en mis caderas, buscando manifestar aún más mi enojo.

- Sólo estaba preocupado por ti mi amor – me respondió mientras buscaba abrazarme – tenía miedo que te sucediese algo y debía protegerte de alguna manera, así que le pedí a Bulma que me ayudase con un disfraz y Goten me ayudo con las poses y la presentación.

Sólo quería ayudarme y protegerme.

- Eres un estúpido Gohan – le dije con lágrimas en los ojos, completamente emocionada por su buena intención – eres tan bueno que no puedo detestarte.

- Lo siento tanto Videl – me respondió besando mi frente – si te molesta, no volveré a hacerlo.

- No – respondí abrazándolo fuertemente – quiero que me ayudes y seamos compañeros, quizás Bulma pueda ayudar con un traje para mí – le dije con una sonrisa.

- ¿Es lo que quieres mi amor? – preguntó con una gran sonrisa.

- Sí – respondí dándole pequeños besos alrededor de su boca – puedo hablar con la policía para decirles que tengo un compañero y que no mencionen tu identidad.

- Gracias Videl – expresó con gran felicidad.

- Gohan – le dije nuevamente mientras tomaba su mano para salir de la escuela – ¿Qué significa Gran Saiyaman? – le pregunté finalmente, entrometida.

- Bueno – me respondió llevando su mano derecha a su nuca para rascársela – comparto iniciales con Gran Saiyaman y Saiyaman es lo mismo que saiyajin, solo cambie el sufijo final del japonés al inglés - dudo un poco antes de seguir respondiendo – otro día te diré lo que es un saiyajin, ¿Te parece Videl?

- Si mi amor – le dije con alegría.

Fuimos el Gran Saiyaman 1 y el Gran Saiyaman 2 hasta que ingresamos a la Universidad al año siguiente, momento en que nuestro tiempo para combatir el crimen se vio cortado por nuestros nuevos estudios.

Creo sinceramente que combatir el crimen con Gohan fue la época más feliz de mi vida.

Sin embargo, nunca me contó lo que era un saiyajin.


Presente – Videl Satán

Estoy revisando mis notas del caso del asesino en serie, al que la prensa llama "El carnicero de Satán".

Odio ese apodo, sin embargo, nosotros en el cuartel hemos empezado a llamarlo de dicha manera.

No he visto a Vegeta hace dos días, desde que fuimos a la cárcel a entrevistar a Freezer. De alguna forma, la prensa se enteró de nuestra pequeña consulta al asesino helado y se han dado un festín de ello.

Definitivamente hay un soplón en el cuartel.

No he visto al Fiscal Son tampoco desde el día en la casa de Ten Shin Han, al que no hemos podido encontrar durante dos malditos días. No hemos podido encontrar ninguna maldita pista que nos indique donde puede estar.

Estoy frustrada, cansada y emocionalmente inestable.

He vuelto a soñar con Gohan estos días, aunque no han sido sueños tan nítidos como el del bar. Más que sueños, han sido recuerdos de nuestra juventud, de cuando nos amábamos y luchábamos juntos por la justicia, de la época en que empecé a darme cuenta que seguir el camino de mi padre no sería tan malo como creía que podría ser.

Haber sido el Gran Saiyaman junto con Gohan le dio un nuevo significado a mi vida. Poder ayudar a la policía a atrapar a los malos me dio un aliento de esperanza respecto de un futuro mejor para los ciudadanos, estando en el campo de batalla contra la delincuencia y no en un escritorio como tenía presupuestado.

Sin embargo, ello no fue lo que finalmente me convenció de ser policía. Después de lo ocurrido con Spopovich y el abandono de Gohan, me sentí a la deriva, en un barco que se hundía cada vez más. La luz al final del túnel fue el consejo que Krillin me dio de ser policía y así poder evitar que a más gente le ocurriese lo que yo viví. Mi vocación era ayudar a la gente y la mejor forma de hacerlo era aquí, entre ellos, viendo su realidad día a día.

Necesito poder encontrar a Ten Shin Han. Encomiendo todo mi ser y mis plegarias a Dios para que esté aún con vida y lo podamos encontrar. Suplico para que este con vida. No puedo permitir que otro hombre muera mientras yo estoy aquí en mi escritorio sin respuestas. Debo ayudarlo. Debo salvarlo.

Miro nuevamente mis notas y no puedo encontrar nada. Algo se nos debe estar escapando, algún detalle, alguna evidencia frente a nuestros ojos.

- Amiga – escucho la voz de Erasa pero no levanto mi vista para verla – te traje un café, pensé que lo necesitarías para concentrarte y estar despierta – continua con pesar en su voz.

- Gracias – respondo aún mirando las anotaciones de mi cuaderno, tomando el café que se encuentra hirviendo, despertando mis sentidos.

Sé que la respuesta esta ante mis ojos y todo se resume a una pista que puede resolver la incógnita.

¿Qué es un saiyajin?

- Detective Satán – una voz me desconecta de mis pensamientos, por lo que levanto mi vista encontrándome con la secretaria de Vegeta, la señora Uranai Baba – el jefe te envía esta carpeta, dentro contiene los antecedentes de un caso de homicidio cometido ayer por la noche, necesita que vayas a investigar.

- Estoy en el caso del carnicero de Satán – le respondo con un bufido.

- Niña – me responde mirándome fijamente a los ojos – acá nadie tiene exclusividad, todos los oficiales trabajan en más de un caso a la vez y no por ser la hija del gran jefe tienes alguna clase de privilegio – me terminó de decir, dejando la gran carpeta en mi escritorio, con fuerza.

Odio cuando todo se reduce a mi padre. Yo soy Videl Satán, una persona independiente y distinta del Comisionado. He forjado mi carrera por mí misma, tratando de permanecer alejada de él, valiéndome por mis propios meritos para estar donde he llegado. La eterna comparación con mi padre es desgastante y humillante. Él no me ha dado nada, jamás ha intercedido por mí y mi actual ascenso al departamento de homicidios ha sido totalmente ajeno a su interferencia.

Abro la carpeta que me entregó la señora Baba y observó espantada su contenido. Un set fotográfico de 6 imágenes muestra a tres personas distintas asesinadas, con charcos de sangre a su alrededor y una precisa herida de bala en su cabeza. Un tiro perfecto.

Los documentos de la autopsia lo confirman, los tres sujetos fueron asesinados de un solo tiro. Un asesino entrenado, infalible, parece ser el responsable. Hay muy pocos hombres con una habilidad tan macabramente perfecta para lograr algo así. Una última fotografía se desliza de los documentos, cortando mi respiración. Sé quién es el hombre. Su largo cabello negro recogido en una trenza al costado izquierdo de su cuerpo, el bigote caído, los ojos fríos llenos de muerte.

Nunca pensé que volvería a saber de Tao Pai Pai después de su intento de asesinato a mi padre hace unos años. Es el único hombre actualmente vivo que se ha escapado de sus manos, pues el primero fue Goku Son.

Me encontraba desvaída de la impresión cuando el teléfono de mi escritorio sonó, sobresaltándome. Contesté con torpeza, sintiéndome estúpida por mi falta de coordinación.

- Detective Satán al habla – dije aún abrumada.

- Videl – era él, ha reaparecido – necesito que me acompañes, es algo extraoficial respecto de la carpeta en tus manos.

Inhala, exhala. Concéntrate. Sólo es un compañero de trabajo. Uno del que estas enamorada desde que eras adolescente, con el que sueñas constantemente, pero que te rompió el corazón.

- ¿Cómo sabes…? – intenté preguntar.

- Vegeta sabe todo lo que ocurre en el cuartel de policía – me respondió Gohan – y yo también. Estoy afuera en mi auto, te esperaré. Dende no nos seguirá.

¿Qué está pasando? ¿En qué mierda me he metido?

Salgo con sigilo de mi escritorio, tomando mi cartera para dirigirme a la salida. Puedo ver como Cocoa Amaguri observa en mi dirección. Me está vigilando.

¿Acaso Cocoa también está encargada de mi seguridad?

No pudieron elegir a alguien peor que esa débil y patética oficial. Ella fue mi compañera en la academia y buscaba ridiculizarme siempre que podía, tratando de hacer mi estadía y aprendizaje algo insoportable. Tengo muchos recuerdos desagradables de ella, producto de su odio infantil y ganas absurdas de sobresalir.

Si Lime ha sido mi rival en el amor, Cocoa lo fue en el entrenamiento policial.

Nunca fue la más capacitada, pero si era la que buscaba obtener buenas calificaciones visitando a los maestros en horario nocturno. Ello le permitió graduarse de la academia a pesar de sus nulas habilidades y poca vocación. Es más, cuando ingresé a la Policía de Ciudad Satán, ella lo intentó también, siendo rechazada, al contrario de lo que me ocurrió a mí, que quedé seleccionada en desmedro de ella.

Tener a Cocoa cuidando mis espaldas no me daba nada de confianza. Y si no está cuidando mis espaldas y en cambio me está espiando, es peor aún.

Al salir al estacionamiento, me encuentro con la mirada ónix de Gohan y siento mis piernas debilitarse. Su mirada es más intensa que de costumbre y me asusta. Lo conozco tanto como para saber que tiene un plan que no será de mi agrado. Subo al asiento de copiloto, tratando de mantener bastante distancia de él. No está vestido con alguno de sus habituales trajes perfectamente ajustados. Una camiseta suelta junto con un buzo verde, mas zapatillas son el conjunto que utiliza. Algo no está bien con esto.

- ¿Dónde está Vegeta? – le preguntó sintiendo mi voz temblar.

No quiero estar a solas contigo Gohan.

- En el laboratorio con Trunks analizando las balas de Tao – responde mientras comienza a conducir – para todos los efectos, él no está enterado de nuestra misión.

- ¿Nuestra misión? – pregunté confundida, sin mirarlo.

No me gusta lo que creo que va a ocurrir.

- Vamos a capturar a Tao, Videl – me dice con una pequeña sonrisa en su rostro, relajando su expresión – como en los viejos tiempos, aunque sin disfraces esta vez.

Todo da vueltas a mí alrededor ante sus palabras. No puede estar ocurriendo esto. Estoy soñando nuevamente, alucinando con él y voy a despertar en mi cama o en la habitación de algún Tinder casual.

- Relájate Videl – me indica con una extraña calma en su voz – no te dejaré esta vez.

Por favor detente Gohan.

Cierro los ojos tratando de imaginar que estoy en un lugar lejos de este vehículo, lejos de su aroma, de su presencia.

- No – logré articular mientras mantengo mis ojos cerrados para evitar que las lagrimas escapen de mis ojos – no puedo hacer esto.

- Todo saldrá bien – me dice tocando con suavidad mi hombro – piensa en una especie de revancha de nuestras aventuras sin usar el disfraz que tanto te disgustaba. No te estoy secuestrando si es lo que te preocupa.

No es eso Gohan lo que me preocupa. Es mi nula capacidad de autocontrol ante ti. Te necesito tanto y estas cosas solo me dañan más. Estás jugando conmigo otra vez y siento que terminaré quemándome en ti.

- En este departamento se encuentra Tao Pai Pai – explica Gohan, con una expresión solemne en su rostro – nuestros informantes indican que lleva escondido allí desde el tiroteo en la madrugada.

- Gohan – expresé con una nueva confianza - ¿Por qué esta misión es extraoficial? – Pregunté - ¿Por qué no hay un equipo de respaldo?

- Tu padre no lo autorizó, sabes que le teme profundamente – indicó frunciendo el ceño – así que con Vegeta decidimos que un pequeño equipo se encargaría de capturarlo y unos policías harían la captura oficial.

- ¡Pero esto es ilegal! – Le grité escandalizada – tu eres fiscal Gohan, sabes que un defensor puede declarar la detención ilegal y Tao volvería a las calles.

- No volverá a las calles – me contestó con seguridad – le espera pena de muerte.

- La detención será declarada ilegal de todas maneras – refuté cruzando mis brazos.

- No si es una oficial de policía quien lo atrapa – señaló con seguridad – y tú eres una oficial de policía Videl.

Así que si me está usando. No busca rememorar viejos tiempos, necesita que la detención sea conforme a derecho.

- Será la última vez que me uses Gohan – le respondo con odio puro mientras me bajo del auto camino al departamento donde el asesino perfecto se encuentra escondido.

Golpeó la puerta con fuerza, sintiendo como las emociones se han apoderado de mi. No estoy actuando como debiese, de manera racional. Estoy corrompida por el resentimiento que siento en estos momentos, y sé que esto no me llevara a ninguna parte.

- Policía de Ciudad Satán – grito mientras me colocó a un costado de la puerta, tomando mi arma de servicio – por favor salga de la propiedad con las manos en alto.

Nada.

Nadie concurre a abrir la puerta y Gohan no está a la vista, no está cubriendo mi espalda.

Me ha dejado nuevamente sola.

- Muy bien – digo tratando de infundirme fuerza – eres Videl Satán y puedes hacerlo.

Abro la puerta con una patada y protejo mi cuerpo nuevamente detrás de la puerta. Trato de mirar dentro del departamento sin poder ver nada. Quizás el dato que Tao se encuentra aquí es falso. Empiezo a ingresar con cuidado a la propiedad.

Un paso a la vez. No traje chaleco antibalas. Si está aquí y me dispara, no tengo posibilidades de sobrevivir.

En el dormitorio principal, se encuentra en la cama la persona que estoy buscando. Está sentado, con los ojos cerrados y se encuentra vestido con un traje de estilo oriental rosado, vestimenta que lo caracteriza. Un aura de violencia y repugnancia lo rodea.

- La hija del mismísimo Satán ha venido a buscarme – dice con una voz que causa escalofríos en mi – debo sentirme honrado por la presencia de la descendencia de semejante fraude.

Fraude.

Él lo sabe.

- Vengo a ponerlo bajo arresto señor – indicó omitiendo sus palabras anteriores, que calan profundamente en mi – tiene derecho a guardar silencio y a ponerse en contacto con un abogado de su confianza.

- ¿Crees que podrás detenerme Satán? – Responde con autosuficiencia y desprecio – no eres más que la sombra de tu padre, un embaucador que ha mantenido al mundo engañado por años.

- Por supuesto que lo detendré señor – contestó sintiendo como la ira inunda cada centímetro de mi – no soy mi padre, no soy un fraude, soy una oficial de policía calificada.

- Veo que no se puede evitar tu muerte – exclama sorprendiéndome, mientras se levanta de la cama, poniéndose de pie – te asesinaré con mis propias manos en tu cuello y tu padre te llorará mientras yo bebo de sus lágrimas corruptas.

Se acerca a mí, lentamente. Sé que quiere hacerme sentir miedo y ver el terror en mis ojos mientras me asesina, pero no se lo permitiré. No le daré el gusto aunque por dentro me sienta espantada. Si muero hoy, lo hare con la frente en alto.

Gohan, eres un maldito mentiroso. Dijiste que no me dejarías sola.

Todo ocurre en cámara lenta. Siento a Tao Pai Pai tomar mi cuello con sus frías manos, sin dejar de mirarme a los ojos. El aire comienza a hacerse escaso y mi visión se nubla. Han pasado tantos años desde que sentí como mi vida se iba alejando, que había olvidado lo que se sentía estar muriendo. Mis ojos se empiezan a cerrar lentamente, o quizás es que el mundo de esta apagando para mi.

Un golpe interrumpe todo. Un golpe seco y fuerte.

Las manos de Tao ya no se encuentran en mi cuello, siendo reemplazadas por mis propias manos, un reflejo involuntario a lo que acabo de vivir. Me siento desorientada y busco con mi mirada a mi alrededor buscando comprender que ha sucedido y porque el asesino perfecto me ha dejado vivir.

Gohan.

Frente a mí, puedo ver a Gohan golpeando al hombre, que se encuentra con el rostro desfigurado y cubierto de sangre, mientras se ríe de manera incontrolable.

- Nunca imagine que un saiyajin sería mi perdición – señaló entre risas desbocadas – el hijo de Goku vino por mí.

En mi cabeza, en aquel momento, no hubo tiempo de procesar las palabras de Tao. Su risa me irrita, me frustra y me marea. Sólo tengo una cosa en mente.

Debo detener a Gohan.

No puedo permitir que ensucie sus manos nuevamente por mí.

- ¡Gohan basta! – Le gritó acercándome a ellos, viendo al hombre mayor completamente ido – Tao ya esta inconsciente, ¡lo vas a matar!

Está llorando. Gohan Son está llorando ante mí nuevamente.

- Lo siento… - me dice en medio de lagrimas, soltando al asesino, mirándome con pavor – perdóname Videl.

- Shh… tranquilo – le digo mientras me acercó para abrazarlo dulcemente, como si fuese un pequeño niño que ha hecho una travesura de la cual se arrepiente – ya pasó, está vivo, su pecho se está moviendo, respira.

- Lo quería matar Videl – exclama mientras me abraza aún más fuerte – él te estaba atacando y yo lo quería matar.

- No pasa nada – digo más para mí misma que para él – todo salió bien.

Gohan no me suelta. Por unos segundos siento su dolor, su culpa. Por unos segundos me permito creer que quizás quiere trasmitirme una disculpa por lo ocurrido con Spopovich.

Al final, con Gohan ambos somos sólo dos almas perturbadas. Una obligada a matar por los que ama, y otra llena de heridas en el alma. Apoyo mi cabeza en su cuerpo y cierro mis ojos, dejando mi mente descansar. Me siento en casa.

- Mocoso – la voz de mi jefe interrumpe nuestro abrazo, sorprendiéndonos – debes irte ahora, ya vienen dos oficiales a arrestarlo, diremos que los golpes se los hicieron tratando de apresarlo.

Gohan me suelta, puedo sentir su pesar al hacerlo. Yo por mi parte siento como se pierde el calor que su cercanía me da.

- Nos vemos después – me dice secando sus lagrimas, mientras se aleja de mi.

Está destrozado aún. Puedo verlo en sus ojos. Yo también estoy destrozada. Sus ojos son un reflejo de mi sufrimiento.

- Satán – me indica Vegeta a mí en esta oportunidad – debes ir a la estación.

- Pero Tao declarará que yo estuve aquí – refutó con fuerza.

- Tú nunca estuviste aquí – contesta Vegeta – estás conmigo en el laboratorio, Trunks puede acreditarlo. Ahora vete, sólo estorbas.

Me retiro molesta. Mi cartera estaba en el auto de Gohan junto con mi dinero para pedir un taxi. Apretó los puños mientras salgo a la calle maldiciendo a Vegeta.

- No me he olvidado de ti – la voz aún acongojada de Gohan se encuentra a mis espadas – te llevaré a la estación.

- Si me ven llegar contigo tendré problemas – le contestó mientras subo a su automóvil.

- ¿Problemas con quien? – Me pregunta – Vegeta es tu jefe, no te hará problemas.

Con tu novia, quiero decirle. Pero no puedo. Quiero estar en este momento con él.

El camino a la estación de policía es silencioso. Me dedico a ver el paisaje por la ventana. Ninguno de los dos emite palabra alguna. Al llegar, me intento apresurar para descender del vehículo cuando siento que toma mi brazo. No me mira directamente, está concentrado en el espejo retrovisor.

- Lamento lo de la otra noche – son las palabras que pronuncia mientras se aleja de mí, dejándome absolutamente confundida.

¿Qué otra noche? ¿A qué se refiere?

No lo entiendo. La cabeza me da vueltas y quiero irme a casa.

Al llegar de vuelta al trabajo el ambiente se siente extraño. Luego de derrumbarme en mi escritorio me fijo que escucho muchos murmullos a mí alrededor, junto con un bullicio anormal a estas horas en la estación de policía. Me levanto de mi lugar y me dirijo al lugar donde mis compañeros están aglomerándose. Siento su mirada sobre mí junto con la sonrisa de burla de Cocoa Amaguri.

- Abran paso a su salvador – grita una voz conocida para mí – debo pasar a hablar con el inútil de Briefs.

No.

No puede ser él.

- ¡Videl! – gritó la irritante voz de mi padre – mi terroncito de azúcar – dijo mientras me abrazaba, olvidándose de los años que no nos hemos visto y del contenido de nuestra última conversación – he venido a poner orden a este lugar – indicó una vez que me soltó de su fuerte agarre.

- Comisionado Satán – le dije tratando de poner distancia entre nosotros – el Inspector Briefs no se encuentra en este momento, tendrá que volver más tarde.

- ¡Ese inútil se está escondiendo de mi! – Gritó nuevamente, queriendo que todos lo escuchasen – Alguien que lo vaya a buscar inmediatamente.

Mis compañeros de la estación corren ante el llamado de aquel hombre que no he visto en siete largos años, desde el día que me enteré que nos mintió a todos, atribuyéndose la muerte de un hombre que fue asesinado por Gohan, el hombre que amo, cuando solo era un niño.

El mismo hombre que años más tarde mataría a Spopovich por mí.


Hola! Aquí Yuki! Cambie un poco la historia de los gran Saiyaman para efectos de esta historia. Lamento si a alguien no le gusta. En principio quería que fuese más cercana al canon, pero luego me di cuenta que al ya ser novios, él estaría ocultándole algo por bastante tiempo y no me gustó.

He introducido a Míster Satán. Tendrá un papel relevante más adelante.

Y si, Gohan mató a Spopovich en mi versión.

Próximo capítulo: Aún no tiene nombre, pero posiblemente viene con contenido para adultos, porque empieza el desastre. Los capítulos siguientes hasta el 10, vienen con el pasado de Gohan y Videl que los separó.

Muchas gracias por leer esta historia. Me tiene bastante motivada escribirla y me da pena ya haber llegado a la mitad. Siento que empieza la cuenta regresiva.

Su review es mi inspiración :D