Disclaimer: Dragon Ball Z No me pertenece. Todos los derechos están reservados por Akira Toriyama.
Por ahora lean, abajito tendremos una charla muy seria ustedes y yo.
El Otro Hijo
Capítulo 7: Desenmascarada.
Bulma había perdido la noción del tiempo que llevaba piloteando su nave en dirección a la tierra; a la científica le sudaban las manos que aferraba fuertes al volante. Tenia la vista clavada en frente tratando de distinguir alguna nave del ejército saiyajin, pero hasta esos momentos no había rastro de ellos.
— Mi nave es más rápida que la de ellos ¿por qué no los he encontrado? —se preguntó con frustración—. Aunque no debo olvidar que el espacio es enorme… quizás nunca los encuentro o ya los haya dejado atrás —Bulma se frotó la sien—. Todo esto es… —suspiró—, una verdadera locura, si me detengo a pensarlo ha sido una tontería de arriba abajo: Un supuesto hijo de Vegeta que resultó ser su hermano, una mujer saiyajin que se hacía pasar por la madre de Tarlus que en realidad se llama Tarble y que se proclamó reina hasta apenas unas cuantas horas atrás cuando en realidad fue una simple sirvienta del palacio que quería sentirse poderosa, ¡ahg! —recapituló Bulma con cierto aire cómico—. Y ahora esa mujer ordenó a ese ejército ir a destruir a la tierra por el simple hecho de querer matar a mi hijo… —Bulma sintió como se le hacia chiquito el corazón de pensar en su hijo, al cual había dejado con sus abuelos por ir detrás de su esposo—. Sé que Trunks es fuerte y no le ganarán con facilidad, pero ese ejército también lo es… soy tan tonta ¿cómo pude ir detrás de Vegeta y dejar a Trunks? —se reprochó—.tal vez fui egoísta y quería de regreso a mi esposo, quería demostrarle que él estaba en un error, que yo tenía razón y que no habría otra familia que lo quisiera más que la que habíamos formado él y yo —concluyó ella, asimilando el peso de sus acciones. Era cierto lo había hecho por Trunks, porque los días en que Vegeta había estado ausente su hijo se sumía lentamente en una especie de depresión, pero también lo había hecho por ella, debía admitirlo—. ¡Todo esto es por tu cul...!
Bulma no pudo terminar de maldecir ya que frente a sus ojos se había materializado a lo lejos lo que parecía ser un escuadra de naves: Acababa de encontrar al ejército saiyajin.
Ella sonrió — Sé que debo rebasarlos, sin embargo no cargué esta nave con armas a lo tonto —Bulma posicionó la nave exactamente de tras de los saiyajines y comenzó a dispararle logrando dárle a varias naves—. ¡Tomen esto!
Bulma siguió disparando y al parecer había tomado desprevenidos a los Saiyajines pues ya habían caído unas cuantas naves y ellos no mostraban reacción alguna, todavía. De pronto el rostro de Vegeta apareció en una de las pantallas de la nave de la científica. El príncipe saiyajin había visto la escena unos metros atrás ya que estaba viajando casi a la par de la nave de su esposa.
— Estúpida mujer ¿qué se supone que estás haciendo? ¡Te dije que te fueras!
— Tú no me vas a dar órdenes Vegeta —desafió ella— Además si estamos metidos en esto ¡es por tu culpa!
— ¿Mi culpa? ¿Acaso no eras tú la que quería que asumiera mi responsabilidad con Tarble?
— Yo no tenía la menor idea de que él iba a resultar ser tú hermano, además el que tuvo la brillante idea de irse y hablar con la madre de tu supuesto hijo fuiste tú!
Vegeta guardó silencio sin poder refutar nada más y adoptó su mirada seria. La pareja se miró por unos segundos a través de la pantalla sin decirse nada hasta que algo sacudió la nave de Bulma.
— ¡Son ellos! —exclamó ella al darse cuenta que los saiyajines le devolvían el ataque.
— ¡Vete! ¡Rapido! —ordenó Vegeta colocando su nave frente a la de Bulma cubriéndola y recibiendo el ataque.
Bulma no esperó a que Vegeta se lo dijera una vez más y siguió su camino a toda velocidad.
— ¡Estúpidos! ¡Están atacando a su Rey! —exclamó Vegeta apareciendo en la pantalla de la nave de Tarble.
— P-Papá… —dijo el chico sorprendido.
— No se te ocurra volverme a decir así, yo no soy tu padre, tú eres…
— ¿Qué la has hecho a mi madre? —preguntó alarmado Tarble observando al fondo de la nave de Vegeta a Vania inconsciente.
— ¡Esa estúpida mujer es…!
— Es por ella ¿verdad? —lo interrumpió—, es por Bulma, ella te quiere alejar de nosotros ahora que te hemos encontrado. Pero después de que destruyamos la tierra esa mujer va a dejar de molestarnos, lo juro.
— No seas idiota, esto no tiene nada que ver con ella. Ahora diles a tu ejército que se detenga si no quieren vérselas conmigo.
— Ellos tienen órdenes de mi madre para no escucharte y yo también las tengo así que díselos tú —retó el chico.
De pronto Vegeta vio como la nave de Tarble salió disparada en dirección por donde Bulma se había marchado y enseguida lo siguieron sus demás compañeros. Vegeta tuvo un mal presentimiento; aquel equivocado chico iba a cometer una tontería.
.
— Ya tiene dos días que mamá se fue —comentó Trunks mientras picaba la comida con el tenedor, sin apetito. Se encontraba en medio de su obligado desayuno por parte de su abuela, acompañado por el Dr. Briefs que también desayunaba y leía el periódico como acostumbraba.
— Estará de regreso en menos de lo que te imaginas —dijo el Dr. Briefs dándole una palmada en el hombro a su nieto.
— Eso espero. Es sólo que, tengo un poco de miedo; mi mamá se fue sola a un planeta desconocido lleno de saiyajines… sé que es inteligente y decidida pero, esos tipos pueden hacerle algo.
— No si encuentra a tu padre.
— Es que ese es el problema abuelo, no sé si lo haya encontrado—externó el preocupado adolescente.
— Tranquilo hijo, todo saldrá bien. Ahora acábate eso si no quieres que tu abuela te obligue a comer, ya vez que ha estado muy preocupada por ti.
— Ya lo sé pero no tengo hambre. Por cierto, ¿dónde está ella?
— En el jardín regando sus plantas.
— Bueno creo que mejor le hago un poco de compañía —dijo Trunks levantándose de la mesa—. Oye abuelo —el Dr. Briefs lo miró detrás de sus gafas—, si mi abuela pregunta me comí todo ¿de acuerdo?
— De acuerdo.
Trunks salió hacia el jardín para reunirse con su abuela y pasar algo de tiempo con ella.
Esos días en los que ninguno de sus padres había estado en casa, se tornaron particularmente extraños: todo en la casa era paz y tranquilidad, no había gritos ni regaños para él, al contrario sus abuelos se habían encargado de consentirlo en todo y Trunks sabía que lo hacían para que él no se sintiera mal y porque naturalmente lo querían, sin embargo aquel muchacho de cabellos lilas extrañaba su ambiente familiar. Sus padres no eran el mejor ejemplo de matrimonio en eso estaba de acuerdo pero, siempre se habían mantenido juntos, criándolo, su madre consintiéndolo un poco y su padre entrenándolo no de la manera más amable. Pero esa era su familia, y así sería siempre y si no fuera de esa forma definitivamente él no podría reconocerlos como sus legítimos padres.
No fue difícil para el chico encontrar a su abuela que canturreaba una curiosa melodía mientras regaba sus plantas.
— Hola —saludó él.
— Oh Trunks querido, ¿has terminado tu desayuno?
El chico asintió y permaneció al lado de su jovial abuela observando su andar de aquí para allá.
— Abuela, ¿crees que mis padres regresen juntos de aquel planeta?
— ¿Por qué no habrían de hacerlo, hijo?
— No sé, tengo un mal presentimiento… siento que tal vez él haya visto cosas en ese planeta que lo hagan cambiar de opinión con respecto a mi mamá y a mi —confesó Trunks. En realidad no sabía porqué se la había pasado contándole esas cosas a sus abuelos, pero en verdad estaba preocupado y sentía la necesidad de externarlo.
— Bulmay Vegeta nunca han estado separados por mucho tiempo, y aunque su relación sea un tanto, ¿cómo podría decirlo? —se quedó pensando la señora—, pintoresca, no podrían vivir apartados. ¿Por qué crees que tu madre salió detrás de Vegeta en cuanto él se fue?
— Pensé que lo hacía por mi, porque estaba triste y enojado a la vez y no podía concentrarme en nada…
— Sin duda lo hizo por ti, pero también lo hizo por el gran amor que le tiene a tu padre y no creo que Vegeta no se haya sorprendido de verla llegar a ese planeta.
— Puedo imaginar su cara —rio por lo bajo Trunks ya un poco mejor por las palabras de su abuela.
Pero pronto aquellas risas se vieron opacadas por un gran estruendo que cruzó el cielo. Sin previo aviso una nave se materializó entre las nubes y al parecer caía en picada a gran velocidad.
— ¡Abuela cuidado! —exclamó Trunks teniendo a penas unas fracciones de segundo para reaccionar y tirarse al suelo protegiendo a su abuela, pues la nave acaba de estrellarse a pocos metros de donde ellos se encontraban. Cuando el humo se disipó, Trunks reconoció el transporte—. Oh Dios… ¡es la nave de mamá! —el chico corrió enseguida para buscar a su madre dentro de lo que quedaba de la nave, sin embargo para su sorpresa la puerta parcialmente destruida se abrió desde dentro revelando la figura ilesa de Bulma que se tambaleaba al caminar.
— ¡T-Trunks! —se le echó a los brazos.
— Gracias a Dios que estás bien, ¿qué fue lo que pasó? ¿Dónde está papá? —preguntó el chico temiendo lo peor.
— Él está bien, pero no tenemos tiempo Trunks, un ejército de Saiyajines viene para acá ¡quieren acabar con la tierra! Tú padre me pidió que me adelantara para avisarte a ti y a Goku.
—¿Cuánto tiempo tenemos hasta que lleguen?
— Como media hora pero ese no es el problema… Tarlus e-es decir Tarble, luego te explico —añadió ante la mirada desconcertada de su hijo— me venía siguiendo, me ha costado perderlo pero calculo que no va a tardar en llegar porque no le llevaba mucha ventaja.
— ¿Puedes avisarle a Goku y a los demás por teléfono? Si voy hasta su casa no podré regresar a tiempo.
Bulma asintió y corrió dentro de la casa para hacer las llamadas correspondientes. Era una suerte que Milk fuera civilizada porque de ser por Goku nunca hubieran instalado el teléfono.
— Abuela será mejor que entres a la casa.
— Pero Trunks, querido… —lo miró preocupada su abuela.
— Me gustaría que me prepararas uno de esos pastelillos que tanto te gustan, de chocolate si es posible —pidió su nieto, lo que le devolvió la característica sonrisa a la señora Briefs.
— ¡Claro que sí! Ahora mismo voy a la cocina a preparar unos —dijo y fue dentro de la casa con alegría.
Trunks se concentró en mirar el cielo en busca de naves o de alguna presencia extraña pero no había nada. De pronto su mamá apareció a su lado un tanto agitada por correr.
— No deben tardar. Goku me dijo que pasaría a Kame-house por Krilin y Yamcha y después irían por Piccoro.
— Ve adentro —le sugirió su hijo.
— Ni loca, no pienso moverme de aquí —negó ella y se sumó a la causa de escudriñar el cielo en busca de las naves enemigas.
— ¿C-Cómo resultó todo con Papá? —se aventuró el jovencito.
— Cuando llegué al planeta V2, lo habían convertido en Rey.
— Entonces fue por eso que no regresaba…—reflexionó Trunks.
— Fue algo sumamente tonto, pero no puedo culparlo del todo sobre haber aceptado aquel trono ya que, ese siempre fue el sueño de tu padre y al verse rodeado de gente de su raza, la sangre lo llamó.
— ¿En dónde está él ahora?
— Viene en camino siguiendo al ejército de saiyajines. Yo me adelanté y el se quedó para retrasarlos un poco —Bulma observó a su hijo que a pesar de estar alerta por cualquier movimiento extraño tenia un semblante preocupado—. Eres igual que tu padre, a pesar de que lo ocultan detrás de ese ceño fruncido, siempre tiene alguna preocupación en la mente.
— ¿A qué te refieres?
— Tú padre me dijo que me cuidaras mucho.
— ¡¿Qué?! ¿P-Pero es que acaso él piensa en…?
— Sinceramente no sé porque me dijo tal cosa, ustedes son más fuertes que todos ese ejército, a menos de que él no piense eso…
— ¡Hola! —saludó un Goku contento detrás de la madre y el hijo. Su amigo había utilizado la tele trasportación por lo que no lo escucharon llegar. El noble saiyajin, había llegado con Krilin, Yamcha y Piccoro tal y como le había dicho a Bulma.
— ¿Qué está pasando aquí, Bulma? No entiendo porqué tanta apuración —cuestionó el más bajito de sus amigos.
Bulma suspiró y luego tomó aire, debía ser breve y concisa en su explicación.
— No tenemos mucho tiempo para detalles, así que los pondré al tanto a todos. No hagan preguntas mientras hablo, si tiene alguna duda pregunten al final —los amigos se reunieron en un pequeño círculo. Piccoro y Trunks vigilaban el cielo—. Hace unos días una nave aterrizó aquí mismo, en el patio. Se trataba de una nave saiyajin de la cual salió un chico de unos cuantos años más grande que Trunks, se llamaba Tarlus. El chiste es que ese chico venía buscando a Vegeta argumentando que era su hijo y a decir verdad se parecen mucho. Vegeta no se encontraba muy seguro de su paternidad y quería llegar al fondo del asunto así que partió con ese chico a su planeta en donde vive su supuesta madre que está muy enferma. Y bueno Vegeta no regresó en varios días así que hice una prueba de ADN con el cabello de cada uno y la prueba por demás fue reveladora, Tarlus no era hijo de Vegeta sino su hermano. Después de eso terminé yendo yo a buscarlo al planeta V2 y me llevé la sorpresa de que habían proclamado rey a Vegeta y ya sabrán que estaba insoportablemente egocéntrico.
Después de eso resultó que la madre de Tarlus fue una sirvienta del palacio en donde vivía Vegeta con su padre. El día en que Freezer atacó el planeta Vegita, Vania la supuesta madre, se robó al hermano de Vegeta y huyó a un lugar seguro, el cual ahora es el planeta V2 y alberga a varios saiyajines que sobrevivieron esa vez; ahí fue cuando ella armó toda esa artimaña porque quería gobernar a los saiyajines y si encontraba al príncipe, lo volvía rey y casualmente le adjudicaba un hijo que se parecía mucho a él, ella se convertiría directamente en la reina y al final podría quitarle el poder a Vegeta para quedárselo ella. Vegeta y yo íbamos a regresar cuando ella mandó a su tropa hacía acá, para eliminar el planeta tierra ya que Vegeta siempre se lo negó, nunca quiso que conquistaran la tierra. Y por eso estamos esperando a que esos saiyajines lleguen, por eso los llamé.
— Todo esto suena a una telenovela mal planeada —dijo Yamcha con una mueca.
— Lo sé, es un embrollo —dijo la peli azul.
— Y dime Bulma, ¿ese chico sabe que su madre no es realmente su madre y que Vegeta es su hermano? —preguntó Goku tratando de no enredarse él mismo con su propio cuestionamiento.
— No, no pudimos decírselo ya se había ido. Él lidera el ejército, de hecho venía siguiéndome así que no debe tardar en llegar.
— ¿Son fuertes? —preguntó Piccoro sin mirar a su amiga.
— Algo, Vegeta los entrenó.
— Ja, entonces no son lo suficientemente fuertes —se mofó el namekusei.
— No subestimes el poder de Vegeta, Piccoro —defendió Goku—. Bien pues esperemos a ese ejército, muero de ganas por ver todo lo que Vegeta les enseñó.
No tuvieron que esperar mucho, minutos después una nave se materializó ante los ojos de todos liderando el grupo que aunque ya se había reducido un poco, quizás por acción de Vegeta, seguían siendo numerosos.
— ¡Aquí vienen! —gritó Goku con entusiasmo.
— ¡Estén preparados para lo que sea! —sugirió Trunks.
Las naves aterrizaron a varios metros de donde los amigos se encontraban. Consecutivamente un saiyajin tras otro comenzó a descender, Trunks reconoció al que iba a la cabeza: Tarlus.
El chico le clavó la mirada a Trunks y ambos revivieron viejas rencillas, sin embargo en esos momentos Trunks se sentía diferente, pues él sabía algo que su rival no, y eso era que Vegeta no era el padre de éste, sino su hermano y al fin podría callarle la boca.
— Dios mío, es igualito a Vegeta —masculló por lo bajo Krilin.
— Quizás sea igual de poderoso —externó Yamcha.
— O quizás no —contestó Piccoro.
El líder saiyajin se acercó un poco seguido por su ejército detrás de él lo que hizo que los amigos se pusieran en guardia.
— ¿A que han venido a nuestro planeta? —preguntó Goku curioso antes de hacer un juicio sobre ellos, ya que como siempre lo hacía debía comprobar las intenciones de sus supuestos enemigos antes de comenzar a pelear.
— Hemos venido a destruir el planeta pero antes de eso quiero hablar con esa terrícola —señaló Tarble en dirección de donde se encontraba Bulma, detrás de sus amigos guerreros.
— ¿Con mi madre? —Trunks se alarmó.
— Te refieres a Bulma ¿no es así? —dijo Goku, Tarblet asintió.
Todos posaron los ojos en la científica que decidida dio unos pasos al frente.
— Aquí estoy.
— ¿Por qué quieres alejar a mi padre de nuestro lado? —soltó el muchacho, Bulma reconoció enseguida aquella expresión que sin duda asoció con el lazo de hermandad que su marido y Tarble tenían—. Mi padre ahora está con los suyos, en un planeta mejor que éste, con su verdaderafamilia —enfatizó—, no pretendas traerlo de regreso porque no lo permitiré.
— Yo no estoy trayendo a nadie ¿acaso ves a Vegeta por aquí?. No sé que buscas o que esperas de Vegeta, pero la verdad es que no lo conoces ni un poco, de haberte escuchado ya te habría metido unos buenos golpes.
— Mi madre me dijo que fuiste a nuestro planeta para traer de vuelta a mi padre y que lo hiciste cambiar de opinión dándole lástima, pues tu hijo bastardo iba a quedarse sin padre.
— ¡Eres un…!
— ¡Trunks! —interrumpió Bulma con un ademan de que se detuviera—. Déjame a mi —le pidió y encaró los ojos de Tarble, esos que eran muy parecidos a los de Vegeta pero a la vez diferentes—. Creo que te has perdido de muchas cosas y no te culpo, tu educación estuvo a cargo de una persona de dudosa moral.
— ¿Cómo te atreves a hablar así de mi…?
— ¿De tu madre? No, ella no es tu madre y tú ni siquiera te llamas Tarlus, bienvenido a la realidad Tarble.
El chico abrió los ojos de par en par, pero se recompuso.
— Estás mintiendo, esta es otra de tus trampas.
Bulma se encogió de hombros y sonrió, si no me crees, mejor pregúntale —señaló hacia arriba en donde la nave de Vegeta acababa de aparecer.
Vegeta descendió de la nave, arrastrando a Vania quién ya estaba consciente, la llevaba agarrada del hombro. Sin más la lanzó frente al ejército de saiyajines, a los pies del que fuera todos esos años, su supuesto hijo.
— Ahora vas a decirle la verdad si no quieres que te aplaste aquí mismo —declaró el príncipe saiyajin colocando su bota en la cabeza de Vania.
— ¡No, papá! —gritó Trunks horrorizado.
— V-Vegeta, n-no debe ser para tanto —dijo Krilin.
— R-Recuerda que es una mujer… —Yamcha estaba totalmente sorprendido ante la escena.
Pero Vegeta no hizo caso de ningún comentario y comenzó a presionar el zapato contra la mujer saiyajin.
— Dile quién eres tú y quién es él… díselo a todos —ordenó el saiyajin.
— P-Papá e-espera… —suplicó Tarble.
— ¡Cállate insecto!
Vania apretaba furiosa los dientes y sentía el peso de el pie de Vegeta comenzar a presionarle la cabeza. La verdad no temía por su vida, sentía coraje, estaba furiosa por que su plan se había desviado muchísimo y distaba de todo lo que había construido, todo por Bulma. Rápidamente la autoproclamada reina comenzó a repasar sus opciones, pero no tenía ninguna.
— No voy a decir nada, acaba conmigo si es lo que quieres —retó ella.
— No te voy a dar ese gusto, ¡habla! —la pateó
— Dios mío —susurró Bulma. La situación se iba a salir de control en cualquier momento.
Unos cuantos soldados se movieron dispuestos a atacar, pero Tarble les hizo una seña para que se detuvieran.
— ¿Es verdad que no eres mi madre? —preguntó con aire desolado a la mujer que sangraba ya, en el piso.
— ¿Nunca te pasó por la cabeza, la razón por la cual nunca te abracé o por qué nunca te dije que te quería? —Vania habló con dificultad pero su voz era irónica.
— Entonces es cierto…
— No era muy difícil de imaginarlo, pero siempre fuiste tan idiota como para no darte cuenta.
Tarble miró a Vegeta que aun tenía la pierna sobre Vania y le devolvía la mirada con desprecio.
— Yo no soy tú padre. Vania fue una miserable sirvienta en el palacio de mi padre que el día del ataque al planeta te secuestró y así urdió toda una serie de artimañas para llevarme de vuelta con ustedes. Tú eres el otro hijo del rey Vegeta, y tu nombre es Tarble.
El chico miró a Vania y luego a Vegeta, totalmente en shock, tratando de asimilar lo que estaba pasando.
— Todo esto fue culpa de esa estúpida terrícola —dijo Vania—. Si ella no hubiera llegado, tú hubieras seguido tan feliz siendo el rey.
— Bien, si esas fueron tus últimas palabras. ¡Todos la escucharon! ¡Ahora lárguense de aquí! —Vegeta alzó su pierna un poco para tomar fuerza, iba a acabar con aquella mujer que se había burlado de él, estaba decidido.
— ¡No lo hagas! —gritó Tarble y se lanzó hacia su recién descubierto hermano. Los demás soldados saiyajines al ver el movimiento de su líder comenzaron a correr en dirección a Vegeta lo que ocasionó que Goku, Trunks, Krilin, Piccoro y Yamcha fueran al encuentro.
En unos instantes la pelea había comenzado y todos se enfrentaban contra todos. El ejército saiyajin los superaba en número por lo cual cada uno de los guerreros de la tierra peleaba contra dos o tres.
— ¡Eres un idiota! ¡Esa mujer te utilizó! —bramó Vegeta furioso por la reacción de Tarble y le propinó una patada en el estómago que mandó a volar al muchacho varios metros.
Otros dos saiyajines se lanzaron hacia Vegeta que comenzó a darles puños y lanzar poderes.
— Bueno no lo has hecho tan mal, Vegeta—dijo Goku sonriendo al ver que su contrincante, un saiyajin moreno no estaba dando mala pelea.
— No es momento de halagos Kakarotto —Vegeta terminó con los dos saiyajines que se le habían lanzado cuando de pronto buscó a Vania—. ¿Dónde demonios está esa maldita mujer?
Pero cuando la localizó entre la pelea el corazón estuvo a punto de parársele; Vania había logrado escabullirse entre la pelea sin que nadie la notara y apuntaba con un dedo a una indefensa Bulma.
— ¡Bulma! —gritó Vegeta pero otro saiyajin lo confrontó.
— Ahora, estúpida terrícola vas a pagar por lo que hiciste.
Bulma no era una mujer que le tuviera miedo a casi nada en el mundo, toda su vida se había caracterizado por tener coraje, seguridad y cierta pizca de necedad. Pocas veces su vida se había encontrado en verdadero peligro, porque siempre había salido bien librada por sus medios o gracias a sus amigos. Pero esa vez, era diferente, su cuerpo totalmente erizado se lo decía.
Los ojos de aquella mujer saiyajin eran el odio puro, inclusive denotaban más odio que las primeras veces en las que había visto a Vegeta en Namek. Fue entonces cuando deseó que todo pasara rápido, y que su hijo, su esposo y sus amigos estuvieran bien después de eso.
Una bola de energía salió del dedo de Vania y Bulma inmóvil, sólo pudo ver el fulgor cegador que se acercaba a ella.
Bien, primero que nada, mil perdones por no actualizar pronto y de esto va lo que quería comentarles.
Ustedes que leen fanfic saben, que algunas veces a los que escribimos se nos hace difícil publicar, por muchas razones. Escuela, trabajo, familia por la razón que ustedes gusten. Algunas lectoras son más pacientes que otras y yo les agradezco infinitamente su paciencia y que a pesar de que me tardo en subir me lean y me sigan, de verdad muchas muchas gracias.
Algunas de las razones por las que no publico luego luego, es porque a veces nada más no fluye la idea, sufro bolque y me quedo estancada, lo mejor sería que tratara de escribir a ver que sale, pero no la verdad no es junto ni para mi historia ni para ustedes traerles algo mediocre a mi punto de vista. Otra cosa, en este caso eso fue lo que me trajo a tardarme en subir y porque atravecé un periodo de depresión por asuntos personales.
Les cuento todo esto por el siguiente review que recibí y me tomo el atrevimiento de colocarlo aqui ya que Maira no tiene cuenta en FF como para poder contestarle personalmente:
Maira:Estoy enamorada de tu historia, es sumamente interesante. Pero, vengo a
dejarte este review para decirte que, ando decepcionada.. Mira, estamos en
septiembre y tu última actualización fue en julio.. que triste que, al
parecer, hayas abandonado tu historia.
Si te sientes decepcionada Maira la verdad lo siento mucho pero esto es un hobbie para mi y a veces no tengo tiempo, no tengo ideas, o simplemente tengo otras cosas que hacer. Como ya lo mencioné en este caso fue por mi bloqueo mental por la depresión que pasé y que claro no voy a indagar en ello porque no tiene caso ventilar mis asuntos personales aquí y porque no me gusta pero simplemente lo puntualizo para que sepan mis razones por las cuales no publiqué. Antes yo también pensaba ¿por qué diantres no publican? ya se tardaron! Pero después de varias cosas que pasé me pongo a pensar. Bueno, puede que algo le haya pasado a esa persona, puede que tenga trabajo, que esté ocupada por no indagar en algo más. A lo que quiero llegar queridos lectores es que, no podemos saber las razones por las cuales no se publica, puede ser por flojera o puede ser hasta por cosas delicadas como pro ejemplo todo lo que en mi país, México está pasando con las lluvias, si han visto las noticias la cosa está terrible por aca como para andarse molestando en si una escritora ya publicó o no.
Estoy feliz de haber vuelto y sentirme yo nuevamente y de que las ideas fluyeran y dejaran atrás el mal trago que pasé estos meses. El final será en el próximo capítulo. Una disculpa si les ocasioné disgusto con estas aclaraciones pero sentí necesario hacerlo.
Nuevamente les reitero mis más sinceros agradecimientos por seguirme y tenerme paciencia, por leerme y por sus hermosos reviews que recibo.
Princesa Saiyajin.
