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Pandora's Notebook.
Cap. 7: Igualando condiciones.
—Recordatorio: Nunca contradecir a mi profesora de piano, mas cuando en su poder esta que yo trabaje sola o en equipo, pero siempre con alguien que no me agrada— (Tomoyo D.)
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—Te digo que le gustas, eso debe ser…— Tomoyo no reparaba en dar sus aseguraciones a los cuatro vientos, a pesar de que al lado estuviera su amiga Sakura con el rostro rojísimo, las manos temblorosas y una mueca que demostraba la vergüenza que estaba sintiendo al recibir toda esa "cátedra del amor".
Ese lunes en el instituto todo transcurría con la misma normalidad de siempre, así que, empleando una de sus horas libres, ambas se daban el tiempo para caminar alrededor de los pasillos relucientes de Seijo y de paso Sakura estaba aprovechando para contarle a su amiga sobre el asunto del casi beso con Syaoran Li.
No habían tenido un tiempo para charlar a gusto el fin de semana, el sábado por ejemplo, luego de todo el asunto del sótano, Tomoyo no había querido hablarle mucho, ya que la azabachada sentía cierto temor interno de que en cualquier oportunidad, pudiera desquitar su coraje contra su mejor amiga que no tenia la culpa de nada, mas en especifico, no tenia la culpa de que Hiraguizawa fuera un aprovechado y además de eso un idiota de primera…
Y realmente no es como si Sakura pudiese quejarse mucho ante eso, pues ella desde su sitio no podía ni quería soltar alguna indiscreción en ese ambiente infantil que les rodeaba, además de que el encuentro cercano con Li le había puesto muy nerviosa, mas que de costumbre y cuando su estado de desasosiego llegaba a esos limites, ella no podía hacer mas que quedarse muy callada y quieta, como si fuera una de aquellas piezas valiosas de museo que no se mueven ni hablan.
Algo muy raro y en cierta forma patético, pero nadie podía culparla, es decir, cualquiera en su situación hubiera reaccionado de esa misma manera, ¿O no?
—T-Tomoyo no creo que eso signifique…
—Sakura si tuvo la intención de besarte, eso quiere decir que le gustas aunque sea un poquito— insistió la amatista, luego de interrumpirla —.Con cualquier otra se hubiera quitado, todos en el instituto sabemos como es él con las chicas y eso es una actitud fuera de lo normal.
—P-pero Tomoyo es que…
—No deberías sentirte avergonzada por…
—¡Tomoyo escucha!— Daidouji se quedó ligeramente congelada porque su amiga le hubiese gritado y Kinomoto solo pudo sonrojarse de nuevo al ver lo que había hecho —.L-lo siento es que… no creo que eso sea posible, a-además todavía esta mi cuadernillo, ¿Qué va a decir si se entera que yo escribí todas esas cosas?, seguro me rechazaría de inmediato por creer que estoy loca.
—Tú no estás loca Sakura— aseveró la nívea, cruzándose de brazos —.Y además Li debería sentirse agradecido de que una chica tan linda como tu le escriba cosas tan bellas, tu misma me enseñaste cierta vez una de esas cartas y a mi me parecieron preciosas y con mucho sentimiento, ¿Por qué a Li no habría de opinar lo mismo?
—Porque él no esta interesado en nadie y odia las cartas de amor— respondió ella de inmediato —.Y el que nosotros estuviéramos casi cerca de… de… bueno tu sabes, posiblemente no indique nada, solo un impulso o…
—Claro, entonces cada que Hiraguizawa quiera besarme yo también tendré el impulso de responderle, cuando su presencia no me agrada en lo mas mínimo— señaló Tomoyo, como un ejemplo que se adecuaba muy bien a la situación —.Lo que quiero decirte Sakura es que nadie corresponde a un gesto así solo por simples impulsos, por lo menos debes agradarle a la persona, que bueno, algunos hombres son como Hiraguizawa que aprovechan a besar a cualquiera a la primer oportunidad, pero yo estoy segura que Li no es de esos…
—Yo también.
—Entonces ahí tienes tu respuesta, piénsatelo muy bien— al término de su consejo el campanario de la escuela comenzó a emitir un sonido intenso que indicaba el cambio de hora, por lo que luego de que Tomoyo se despidiera para ir a su clase de piano y canto, Sakura decidió que era mejor seguir la sugerencia de su amiga y pensar detenidamente las cosas que recientemente le estaban sucediendo, yendo una tras otra, sin parar.
Negó con la cabeza lentamente, mientras caminaba en dirección a la piscina del instituto.
Apenas recordaba que ese día tenía clase de natación.
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—Ya hombre, hay un montón de chicas mas buenas que Kinomoto y tu sigues pensando en ella desde el sábado— Eriol y Takashi como siempre parecían no querer dejar de burlarse a costa suya y es que, desde que Syaoran había tenido la grandiosa idea de contarles lo sucedido con Sakura en la cabaña, los dos se habían partido de risa y acto seguido habían comenzado a soltarle comentarios con relación a las mujeres en general o por lo menos las que ellos creían, eran mejor opción para él que Sakura Kinomoto.
Par de malditos.
—No estoy buscando nada con nadie— aclaró lanzando un gruñido —.Y no estoy pensando en Kinomoto, mas bien ustedes siguen sacando el tema.
—Ya Syaoran no te enojes— añadió Eriol, acercándose a su amigo para darle una palmadita en la espalda —.Solo que estaría bien si de una buena vez te decidieras a dejar tu preciada castidad, ya tenemos diecisiete, no es común que tu sigas en la abstinencia y que no te interese ninguna.
—Ni busco tener aventuras de las que ustedes tienen, ¡Y tampoco es como si mi vida sexual te importara!— exclamó el castaño, con un leve sonrojo en el rostro —.A mi no me interesa que seas un maldito promiscuo.
—De acuerdo señorita, entonces sigue pensando lo de virgen hasta el matrimonio, que si eres cursi.
—Cierra la puta boca.
—Hey, tranquilícense no es para tanto— intervino Yamazaki, al ver que sus dos compañeros estaban viéndose ahora con algo de competitividad y cierto enojo que, en su caso, no podía ser una muy buena señal —.En dado caso Kinomoto tampoco esta nada mal, tiene buen cuerpo, solo que es algo… extraña, nunca habla.
—Solo lo hace con Daidouji, que por cierto Eriol… te dio una buena patada el sábado— el turno de reír ahora fue de Syaoran y Takashi, mientras que desde otro ángulo, Eriol solo podía sonreír con un muy marcado sarcasmo, evidenciando que el comentario no le era para nada gracioso.
—Te digo que esa mujer es macabra, pero no estábamos hablando de ella, discutíamos acerca de tu virginidad y de que deberías quitártela cuanto antes— expresó el níveo, tratando de cambiar el rumbo de la conversación —.Kinomoto no seria un mal blanco…
—¡Que dices!— se escandalizó Li, esta vez sonrojándose —.Estas completamente loco, no pienso tener ninguna clase de encuentro de esa naturaleza con Kinomoto, además ¡Ni siquiera la conozco bien!
—Bueno Li, pero con lo que pasó en la fiesta de tu hermana nos dejas en claro que no te es indiferente, así como tampoco a nosotros…— ante su mirada de extrañeza, Yamazaki añadió: —.Hey no me mires así, digo que no nos es indiferente en el aspecto físico, pero no es nuestro tipo, Kinomoto es demasiado tímida para nuestro gusto y a ti te queda muy bien.
—Exacto, te queda muy bien para que te estrenes… o espera, me equivoque de término, para que "hagas el amor"— Yamazaki y Eriol estallaron nuevamente en risas, en tanto Syaoran solo podía verlos con un gesto de enojo total.
¿Qué se creía ese par para burlarse de él de esa manera?
—¡Cállense los dos!, eso es mi asunto y que les quede claro que no usare a Kinomoto ni a ninguna otra para eso— sentenció, de forma concreta —.No soy un maldito como ustedes.
—De acuerdo Li, no tienes porque insultarnos así— expresó el ojiazul, cruzándose de brazos —.De todos modos nos queda investigar la identidad de la poetisa, ya pasaron muchos días y aun no tenemos nada más que la lista que te dio Takashi.
—Me quedan dos sospechosas— anunció Syaoran, cerrando momentáneamente los ojos —.Igarashi y Matsumoto, lo que dice en el cuaderno rosa apunta mas a ellas, a todas las demás las descarté.
—Vaya, vaya, debemos admitir que no te quedaste sin buenas opciones al final, por lo menos Matsumoto no esta mal— dijo Eriol, al tiempo que rolaba los ojos con impaciencia —.¿Y que vas a hacer?, no creo que quieras correr a preguntarles si alguna de ellas dos te escribió un estúpido cuadernillo lleno de cursilerías, ¿O si?
—Para nada, pero todavía no se como actuar…
—Deberías comenzar con acercamientos—propuso Takashi, levantando su dedo índice en señal de sabiduría —.Si te acercas un poco podrías averiguar mas y si es cierto que alguna de ellas lo escribió, tarde o temprano terminara por confesártelo.
—Takashi tiene razón— apoyó Eriol mostrando una sonrisa ladina —.Las personas no soportan sentirse descubiertas por mucho así que es una buena idea.
Syaoran quiso decir algo, pero no pudo hacerlo, ya que en ese instante un par de campanadas anunciaba que tendrían que separarse para ir a sus respectivas clases, así que despidiéndose, Hiraguizawa emprendió marcha a su enseñanza de piano en tanto Syaoran y Takashi caminaban juntos en dirección a la piscina, muy apresurados por tomar la instrucción de natación cuanto antes...
Pues según el anuncio que les había dado su profesor extraño horas atrás, esa clase prometía ser una de las mejores en todo el año.
—¿Habrá que comprobarlo no?— cuestionó Yamazaki en tono sarcástico, recibiendo como única respuesta el asentimiento fúnebre de Li.
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Cuando llegó al auditorio del instituto se encontró como siempre con sus compañeros de clase en medio de una preparación vocal, su profesora de piano y al lado de esta, con aquella típica y ya muy gastada sonrisa hipócrita, a su tonto némesis, es decir a Eriol Hiraguizawa…
Bufó suavemente por lo bajo, pero fuera de todo decidió que era mejor no enojarse por ese día, sus clases eran demasiado importantes al ser ella una fiel amante de la música, por lo que obviamente no iba a permitir que un evento tan insignificante le arruinara aquel hobbie tan preciado.
—Señorita Daidouji, que bueno que nos acompaña— saludó su superior, al tiempo que la recibía con una sonrisa deslumbrante y Tomoyo correspondía al gesto como siempre de forma cortés, subiendo al escenario del auditorio delicadamente y al final, colocando ambos pies sobre el piso de mármol pulcramente limpio.
Eriol desde su sitió la contempló con una ceja levantada, mas no dijo nada, aunque no lo quisiera admitir, en su interior estaba cierto temor de que en cualquier oportunidad, aquella macabra joven con aspecto angelical pudiera patearlo de una forma dolorosa y cruel, tal y como lo había hecho con la puerta del sótano en el que se habían quedado atascados el fin de semana.
Fuera como fuera, Tomoyo sabía infundir inseguridad y miedo… cuando quería.
—El día de hoy vamos a trabajar en la melodía que vamos a presentar en el festival del coro— anunció la profesora, mientras juntaba sus manos de forma risueña —.Todos van a participar, pero, como es evento especial, planeo que solo dos de ustedes trabajen juntos en la melodía que será nuestro espectáculo estrella.
Un par de vítores se escucharon, seguidos de varios aplausos animados que daban a entender que la idea les parecía muy interesante a todos...
La profesora, que igual estaba bastante alegre, retomó el control de su clase, silenciándolos rápidamente al levantar una mano, para seguidamente sonreír de forma tenue, enviando a la vez un par de miradas a Tomoyo y Eriol, quienes arquearon las cejas sin entender a que iba el gesto.
—Daidouji y Hiraguizawa, ustedes dos son mis mejores alumnos, así que he decidido que trabajen juntos en la canción principal.
—¡Que!— se alborotó Tomoyo al escuchar la idea, en tanto se encogía levemente de hombros y observaba a Eriol con reproche —.Profesora eso es inaudito, yo no planeo trabajar con él, así que lo lamento, pero no participare en esto.
—Señorita Daidouji, no esta a discusión el asunto, no creo que deba recordarle que su calificación, al igual que la de todos, depende de este evento— se exaltó la profesora también, provocando que Tomoyo hiciera una leve mueca de inconformidad al escuchar aquel dato que ella decía —.Usted puede ser mi mejor alumna, pero no voy a consentir ningún capricho, así que tendrá que trabajar con el joven Hiraguizawa y es mi última palabra.
La sentencia definitiva de la profesora Mizuno fue una de las peores cosas que pudo escuchar en la vida, no obstante tenía muy claro que no iba a poder replicar de nuevo, pues de hacerlo seguramente a su mentora se le ocurriría algún otro aforismo absurdo, así que por el momento, era mejor dejar las cosas así.
Muy a pesar de que ella ya comenzara a molestarse por la mirada victoriosa de Hiraguizawa, quien lógicamente, se sentía como en las nubes por haber ganado esa batalla.
Gruñó por lo bajo, tal vez hubiera perdido temporalmente, pero la guerra todavía estaba en juego.
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Sakura sabía que el ver a Syaoran en traje de baño ese día, no era precisamente lo que tenía planeado para la clase de natación y es que tremenda sorpresa se llevó cuando su profesor tuvo la fantástica idea de hacer que tanto su grupo de gimnasia, como el de Li y Takashi, tomaran solo por esa ocasión, la clase en conjunto.
Bien, de acuerdo, la culpa de todo aquello no la tenia el profesor, porque era mas que obvio que ese hombre no le había dado la idea de meterse en la habitación de Li hace unos días y menos le obligó a verlo semidesnudo, pero había que admitir que eso le estaba resultando una tortura tremenda, por el simple hecho de que su mente se lo reprochaba a cada momento y ¿Por qué no?, le jugaba malas pasadas...
Aclaremos, no se estaba quejando, de hecho el verlo era una de las mejores cosas que le podían pasar por el resto de su eterna y despistada vida, sin embargo por ahora, las cosas no estaban tan bien en su mente como para que le llegaran esas sorpresitas de improvisto.
Bendita cabeza suya y benditas ideas tontas…
—Vamos a ver, la clase de hoy haremos competencias de nado, todos serán calificados acorde con los parámetros de velocidad, tiempo y estilo— anunció el profesor, que como siempre estaba frente a ellos dándoles indicaciones, vistiendo de paso un horrible uniforme de deportes que en definitiva no le favorecía en nada, pues lo hacía ver mas… rechoncho —.Todos tendrán una calificación aprobatoria mientas den un buen desempeño y los que ganen los duelos tendrán como recompensa puntos extra para el examen teórico.
Ninguno de los estudiantes pudo evitar lanzar un vitoreo estruendoso y acto seguido se arrejuntaron alrededor del profesor, quien señaló en una lista los nombres de los primeros dos alumnos que participarían…
—Tenshi Aihara y Syaoran Li— Sakura no pudo evitar ver como en ese momento la gran mayoría de las chicas comenzaban a suspirar y a murmurarse cosas entre si, lo que evidenciaba un cierto fanatismo por el joven castaño, quien, ignorante a toda aquella situación, ya había caminado hasta la línea de salida y estaba colocándose en la típica posición de inicio de los nadadores profesionales.
Y en cuanto el profesor dio el silbatazo de salida, Li rápidamente se sumergió en el agua cristalina de la piscina con una velocidad sorprendente, moviendo las piernas y los brazos de forma enérgica, sincronizada, dejando atrás a su contrincante, para que al final, fuera él quien ganase la competencia.
Las chicas gritaron levemente al verle salir de la piscina y la ojiverde sólo pudo sonrojarse un poquito al ver lo atractivo que se veía, porque a pesar del esfuerzo él no se notaba muy cansado y su atractivo rostro mostraba una leve sonrisa que ella pudo distinguir, pues si se le analizaba mas profundamente se le veía contento y muy satisfecho, aun cuando se empeñaba en mostrar su eterno gesto de seriedad absoluta.
Sin querer sonrió también, ella igual estaba feliz porque él hubiese ganado…
—P-profesor...— su mirada verdosa dejó de observa a Li en el momento en que una de sus compañeras levantaba tímidamente la mano, llamando con voz trémula al hombre que siempre les daba clases de gimnasia.
Se giró para ver quien era la propietaria de aquella voz y fue entonces que se encontró con una chica atractiva, cabello largo de color negro, ojos oscuros y piel clara, se trataba de su compañera Rin Matsumoto.
—¿Qué le sucede señorita?
—Es solo que yo, bueno, no se nadar... de esa manera— algunas risitas burlonas no se hicieron esperar y Sakura por su parte no podía sentir mas que ligera pena, simplemente porque no era justo que se burlaran de ella, siendo que en determinado momento no todos pueden ser perfectos en muchas cosas.
Eso era muy injusto.
—Silencio— pidió el profesor, al ver que por ese momento el control de la clase se le estaba escapando de las manos —.No se preocupe señorita Matsumoto, le asignaré a la persona mas indicada para que le enseñe a nadar lo mas pronto posible.
La hermana de Touya estuvo a punto de ofrecerse como voluntaria, ya que ella se consideraba buena en eso de los deportes y además sabia muy bien como enseñar a nadar, prueba estaba en Rika Sasaki, a quien por cierto había ayudado con eso el verano pasado, cuando ella amablemente le pidió aquello como un favor muy personal, pues al igual que Rin, tenía el problema de no saber impulsarse en el agua adecuadamente.
Sin embargo el profesor detuvo sus intenciones en el momento en que revisó su lista de asistencia y señaló, de entre todos los estudiantes, el nombre de Syaoran.
—Joven Li, usted será el encargado de enseñar a la señorita Matsumoto a nadar adecuadamente— Sakura se quedó de piedra ante aquello y Li por su lado no pudo negarse, ya que al ser orden de un profesor, era mas que evidente que él debía cumplir cuanto antes sin rechistar o poner excusas tontas.
Para el momento la castaña ya había girado de nuevo su rostro, observando con ello como Matsumoto caminaba para llegar hasta donde se encontraba Syaoran y luego de sonrojarse muy notoriamente, hacia una delicada reverencia, diciéndole quien sabe que cosas con ayuda de sus labios finos, muy similares a los de una muñequita de porcelana.
Desvió la mirada, arreglando un poco su cabello castaño, tomando entre sus dedos algunos mechones y sintiendo de pronto una sensación punzante en el estomago, muy parecida a la de mil agujas clavándosele.
—Perfecto, Li y Matsumoto, vayan a aquella sección de la piscina para que empiecen de inmediato— expresó de nuevo el profesor, sacándola de sus pensamientos y señalando una zona algo alejada de donde ellos estaban, la cual tenia un bajo nivel de agua, especial para esas ocasiones —.Los demás continuaremos... las siguientes en competir serán… Mihara y Kinomoto, al agua.
Sakura asintió lentamente ante la orden, pese a que se encontraba por completo ausente.
Mientras caminaba hasta la zona de salida sólo pudo enviar un par de miradas discretas hacia donde estaba su fuente de inspiración, Syaoran ya había llegado a la zona indicada por el profesor y ahora se encontraba ayudando a Matsumoto para que ingresara al agua, tomándole de las manos en un gesto que intensifico aquellas punzadas en su estomago, mas bien, ese vacio que a veces se podía advertir en ciertos momentos de nerviosismo.
Solo que la diferencia estaba en que ella no se sentía nerviosa…
Desvió por un momento la mirada, observando como a su lado ya estaba Chiharu Mihara, quien era en ese momento su oponente durante el duelo acuático, así que, después de sonreírle copiosamente, se inclinó un poco para colocarse en posición de salida, regresando momentáneamente la vista hacia el sitio donde Syaoran seguía en su papel de instructor de nado.
Rin se encontraba pataleando en el agua, en tanto Syaoran la sostenía de la cintura en una posición horizontal, ayudando a que no se hundiera. No obstante, al querer poner los pies en el fondo de la piscina, la chica resbaló y tuvo que apoyarse del castaño para no ahogarse en ese lugar.
—¿Ya la vieron?, es una aprovechada— a lo lejos Sakura pudo percibir aquel comentario de parte de alguna de las muchachas, pero ella no quiso poner atención a eso, de pronto aquella extraña sensación estaba acrecentándose, haciendo que se sintiera muy extraña y con una leve opresión en el pecho que le dificultaba la respiración.
Y no fue hasta después de escuchar la señal de salida que su letargo finalmente concluyó, obligándola a concentrarse en la competencia, simplemente para que pudiera ganar y recibir la bonificación en su calificación de ese día, pues al final era lo único que le quedaba por hacer.
De forma rápida y ágil fue desplazándose en el agua, usando su cuerpo de la mejor forma posible y dejando a Chiharu bastante atrás, pero en el momento justo en que estaba a punto de llegar a la otra orilla, pudo sentir de forma muy abrupta e inesperada, como los músculos de su pierna izquierda se contraían aceleradamente, provocándole un dolor punzante y agudo que no le dejó seguir con la carrera.
Le dolía, le dolía mucho.
—¡Profesor!, ¡Kinomoto se ahoga!— Chiharu, que pudo verlo todo desde su posición, observó con horror como su compañera, víctima de lo que seguramente era un calambre, comenzaba a hundirse en el agua, sin que pudiera evitarlo o siquiera luchar para hacerlo.
Syaoran, a pesar de estar enseñándole las técnicas de nado a Rin, también había puesto muchísima atención a la competencia que estaba en juego, claro que había visto a Sakura, después de todo entre él y sus dos amigos habían estado hablando acerca de ella durante su hora libre y digamos que fue de cierta forma imposible dejar pasar ciertos detalles, como el hecho de que ella tenia buen cuerpo y se veía bastante bien con el traje de baño del instituto, el cual era de una sola pieza y acentuaba su figura perfectamente.
Era claro que él se sonrojó bastante al ver que camino seguían sus cavilaciones, así que trató de concentrarse mas en Rin, quien casualmente o no tan casual, era una de las sospechosas en el crimen del diario de amor. No obstante Sakura de nuevo estaba reclamando su atención, pero fuera de todo, lo alarmante no era eso, sino que todos se habían centrado en ella de un momento a otro, al darse cuenta que se estaba ahogando.
—Es Kinomoto...— el ambarino ignoró los comentarios de Rin, quien señaló algo que él y todos los de ahí consideraban una cosa muy evidente, así que, lejos de quedarse quieto, de inmediato se sumergió en el agua, en respuesta a un súbito impulso que le decía que debía ayudarla.
—Alguien ayude a Li, ¡Rápido!— Takashi, al ver que ninguno parecía reaccionar, también se metió al agua, con el propósito de echarle una mano a su amigo que, luego de acercarse lo suficiente por debajo del agua, vio como Sakura había dejado de aguantar la respiración y ahora comenzaba a flotar, completamente inconsciente.
Se apresuró entonces tomarla por la cintura y volver de inmediato a la superficie, donde Takashi le ayudó a sacarla del agua para que después la recostaran sobre el piso de azulejo verde que decoraba la piscina.
—¡Llamen al equipo medico!— ordenó el profesor, hincándose al lado de la joven castaña y tratando de mantener calma en medio de todo el barullo que se vivía.
Syaoran sólo podía observarla sin saber que hacer y fue que al ver eso, Yamazaki no pudo evitar inclinarse un poco por encima del rostro de Sakura, tratando de escuchar la respiración de la ojiverde…
—No esta respirando— mencionó Takashi, declarando lo que ya parecía ser evidente, enviando de pronto una mirada fugaz a Li, quien lo observó rápidamente —.Hay que usar RCP, pero yo no se como hacerlo, tu sabes Li, así que hazlo.
Syaoran se sonrojó un poco al escuchar a Takashi y también al conocer lo que su propuesta conllevaba.
En efecto él sabía lo básico de primeros auxilios, luego de que Ieran le obligase a ir con ella a uno de esos cursos intensivos durante las vacaciones pasadas, sin embargo se sentía nervioso y desorientado, porque ¡Demonios se trataba de Kinomoto!, de la chica con la que últimamente se estaba confundiendo mucho y estaba seguro que todo aquello le iba a perturbar mas que antes.
—¡Li, rápido!— todo mundo de pronto estaba a su alrededor forzándolo a que actuara de una buena vez en lugar de quedarse ahí, pensando y sin hacer nada, pues si los segundos continuaban pasando era muy probable que eso se convertiría en una tragedia.
Fue entonces que, al darse cuenta de que en efecto la chica no respiraba se asustó y sacando fuerza de voluntad de donde no la había, posó ambas manos sobre el pecho de ella, presionando de forma moderada, uno, dos, tres tiempos, deteniéndose luego para tomar todavía mas valor, acercarse a su rostro y seguidamente situar su boca sobre la de ella, brindándole el oxigeno suficiente para hacer que respirara de nuevo.
¡Mierda, mierda y mas mierda!, no podía creer lo que estaba aconteciendo, él ya comenzaba a sentir que se iba a morir de una taquicardia instantánea, mas porque ese contacto era prácticamente como un beso, de resucitación, ¡Pero a fin de cuentas un beso!, situación que no le beneficiaba a sus pensamientos y a su ahora muy delicado sentido del tacto…
Se aseguró a si mismo que si llegaba alguien que le dijera que era imposible sentir los labios de la otra persona al dar RCP, entonces él mismo se iba a encargar de quemar en leña verde a quien fuera el mentiroso o mentirosa, según el caso…
Sus finos labios eran simplemente un dulce deleite y él estaba utilizando mucha, exagerada, excesiva, extremada fuerza de voluntad para no besarla en toda ley, para no perder el control...
¡No y mas no!, tenia que regresar a la realidad, era su deber que esa muchacha volviera a respirar...
Se separó de nuevo, esta vez tratando de mentalizarse que aquello no era mas que una simple técnica para mantenerla viva, así que volvió a realizar la misma operación de antes, la presión sobre el pecho, la respiración boca a boca y fue entonces que luego de haberse separado de nuevo Sakura reaccionó finalmente, al mismo tiempo que realizaba una mueca de ligero dolor y expulsaba, mediante una tos continua, la pequeña cantidad de agua que se había tragado.
Todo mundo suspiró aliviado al ver como ella volvía en si, Syaoran la ayudo a que se sentara pero evitó verla y evitó hablarle, simplemente cuando el equipo medico llegó, él se levantó y salió del lugar, con pasos apresurados, nerviosos…
Tenía que salir de ahí cuanto antes, si no quería ser él quien se muriera de la vergüenza.
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Estaba claro que no soportaba a Hiraguizawa, sencillamente porque era de las pocas personas capaces de sacarle canas verdes e incluso moradas…
Mientras volvía a releer la hoja donde venía la letra de la canción principal del evento, no podía evitar recordar que Eriol le había estado fastidiando todo el rato con sus miraditas extrañas y comentarios indirectos y aunque ahora mismo él ya estaba practicando la melodía, utilizando el reluciente piano de color blanco que era propiedad de Seijo, parecía que no quería perder ni un momento para querer intimidarla con cualquier cosa, ya que seguía viéndola de forma escrutadora y terriblemente molesta.
Como lo detestaba…
—¡Profesora!— llamó la azabachada de pronto, atrayendo la atención de su superior y a la vez sintiéndose harta de la situación que estaba viviendo —.Necesito un atril para practicar mi canto, ¿Dónde puedo tomarlo?
—Oh claro señorita Daidouji, en la bodega del fondo puede usted tomar lo que necesite— Tomoyo no perdió ni un segundo mas en ello, simplemente dejó el papel de la canción sobre uno de los asientos del auditorio y casi corrió hasta la mencionada bodega, encontrando un montón de instrumentos musicales guardados y el objeto que ella buscaba, es decir, el atril que le serviría para sostener la letra de la melodía, mientras ella relajaba su ira con las manos libres.
Avanzó ligeramente para tomar el objeto, sin embargo al darse vuelta se encontró con el rostro sonriente de Eriol, quien logró provocarle un ligero, pero efectivo susto.
—¿¡Que quieres!— gritó la amatista, al sentirse desesperada —.Ya me has molestado suficiente, no me hagas…
—Tomoyo no quiero que estemos enojados, vamos a trabajar juntos…
—¿Y eso que tiene que ver?, solo deja de fastidiarme— hizo amague de irse, pero el ojiazul no se lo permitió. —.Escúchame bien Hiraguizawa, podremos trabajar juntos pero eso no quita que sigas siendo un… torpe.
—¿De verdad?— Daidouji quiso responderle, sin embargo pronto todo ahí se volvió silencio. Él la mantenía acorralada contra una pared y al parecer no quería dejarla salir.
Tomoyo se negó a bajar la mirada, sabiendo que de hacerlo perdería esa batalla, algo que evidentemente la dejaría en ridículo y con la imagen de una chica avergonzada por el muchacho mas mujeriego de todo Seijo, así que se mantuvo con la vista fija en los ojos zafiro de él, retándole con ese gesto, no cediendo ante nada…
Eriol igual no quería perder pero por su lado todo eso se le estaba haciendo demasiado aburrido y poco interesante, así que sin más se inclinó rápidamente y atrapó raudamente los labios de ella, dejándola completamente atónita.
Tomoyo, al saber que no quería quedarse así por mas tiempo, levantó una de sus manos dispuesta a propinarle una buena bofetada que le hiciera irse, no obstante él pronto se vio tomándola de las muñecas, inmovilizándola y por primera vez dejándola a su completa merced, sin nadie alrededor que pudiera ayudarle a quitarse o evitar ese beso.
Y a pesar de que en un principio su deseo era separarse, Tomoyo después se vio correspondiendo al beso, por alguna fuerza interna que estaba muy fuera de su razón consiente, no pensaba y tampoco era como si quisiera hacerlo, solo que ese tacto le estaba provocando muchísimas sensaciones nuevas y aunque Eriol hubiera dicho en algún momento que besarla seria una nimiedad, él también empezaba a experimentar un extraño cosquilleo en los labios, que igual se combinaba con el sabor de la boca de Daidouji.
Pero nada importaba, porque ahora ambos níveos, que parecían ser siempre unos fieles enemigos acérrimos, estaban besándose de forma intensa, sin saber exactamente la razón o lo que les motivaba a hacerlo.
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Después de que le hicieran un montón de observaciones pertinentes en la enfermería, tomó su maletín, su chaqueta de deportes y salió rápidamente, sin dar excusas de a donde iba o cuanto tiempo tardaría en llegar a casa
Había tenido que suplicar profundamente para que no le llamaran a sus padres, pues sabia que de enterarse ambos se preocuparían muchísimo y Sakura no deseaba eso. Ya tenia suficiente con todo lo sucedido, con el calambre que le dio, con su casi ahogamiento y también con el bochorno que se cargaba al enterarse de que Syaoran fue el que le salvó, pero de una forma que le hacia sonrojar de solo recordarlo.
Era evidente que la hija de Nadeshiko no había planeado que su primer beso fuera de ese modo, aunque bueno, técnicamente no hablábamos de un beso como tal, ¡Pero que importaba!, estaba que se moría de vergüenza y ahora no hallaba como agradecerle sin que antes su cabeza explotara por la presión que sentía.
No percibió nada de eso, era mas que obvio que al estar cerca de morir de lo que menos te percatas es de quien esta a tu alrededor o de lo que pasa realmente, solo ves todo completamente ennegrecido, escuchas voces en la lejanía pero no sientes nada, ¡Nada!
De haberlo sabido en ese instante seguro si se habría muerto, pero de un infarto al miocardio…
—Hay Tomoyo...— mencionó para si compungidamente, al tiempo que seguía caminando por entre los pasillos de Seijo, fijándose la meta de llegar al auditorio del instituto, que era donde se llevaban a cabo las clases de piano de su amiga.
Caminó a pasos lentos y coordinados, debía hablar con Daidouji cuanto antes. Por lo que sabia su clase duraba dos horas y todavía faltaban como quince minutos más para que el plazo terminara, así que la esperaría, posteriormente ambas regresarían juntas a casa y así ella podría desahogar las penas que tanto le asechaban.
Suspiró levemente, levantando de forma ligera su mirada esmeralda y no fue hasta que llegó frente a la gran entrada del gran auditorio, que se percató de que el lugar estaba por lo demás vacio y extremadamente silencioso, pues sólo una persona se hallaba en medio de todo, recargada sobre la pared de forma despreocupada y con los ojos cerrados.
Su cara se colocó rojísima al identificar de quien se trataba, no se esperaba que él estuviera ahí, la única razón que se le ocurrió fue que seguramente estaba esperando a Hiraguizawa o algo por el estilo, puesto que el ojiazul tomaba clase con Tomoyo y además era su amigo, lo cual resultaba una explicación lógica para justificar la presencia del ambarino en el sitio.
Mas eso no importaba ahora, lo único que deseaba era darle las gracias y de ser posible, salir de ahí lo más rápido que sus pies le permitieran.
De pronto la idea de esperar a Tomoyo se había vuelto obsoleta.
—H-hola— se atrevió a saludar, con voz tímida, contemplando como al llamado Syaoran abría los ojos y le observaba, sorprendido —.Q-quiero agradecerte por lo de hace rato, salvaste mi vida...
—No tienes que agradecer— respondió él, acercándose un poco mas para quedar a una distancia algo corta de ella —.¿Te encuentras mejor?
—Sí, gracias— dijo ella de nuevo levantando la mirada un poquito más para verle —.B-bueno… y-ya me voy.
—Espera… ¡Espera Kinomoto!— tal y como se lo planteo, Sakura salió corriendo tan pronto como pudo y Syaoran, al presentir cual era la posible la causa de esa ferviente huida, salió corriendo tras ella, llegando hasta uno de los jardines de Seijo, donde le dio alcancé, la tomó de la muñeca y le obligó a detenerse bruscamente.
Una reacción instintiva hizo que él la halara hacia si con suavidad y por causa de la velocidad que Sakura llevaba al correr, su cuerpo, en consecuencia, terminó a centímetros de distancia de la figura de Syaoran, quien le vio con determinación en sus orbes ámbares.
—Lamento si te he puesto incomoda con… con lo que paso— expresó inmediatamente, dejando conmocionada a la ojiverde —.Es… es solo que…
—Yo… no, no tendría nada que disculparte, me salvaste la vida y…— no supo que mas decir, la situación entre ellos no era lo mas confortable y cualquier cosa que alguno quisiera decir moría antes en su garganta, quedándose en un olvido permanente.
Aunque tampoco es como si desearan hablar…
Todo lo que les rodeaba cambio, el ambiente, la vergüenza del momento, todo, porque fue entonces que sus miradas se encontraron en medio de un camino invisible, obligándolos a mantener un contacto directo.
Él la observaba atentamente y ella, aun con su adorable sonrojo encima, solo podía analizar bien aquellos ojos que le analizaban, como si tratara de hallar algún misterio oculto detrás de su persona, algo que deseaba conocer y no podía.
Su corazón empezó a palpitar muy rápido cuando él se inclinó un poquito en su dirección y ella por instinto cerró los ojos, a la vez que abrazaba su maletín con ambos brazos y lo levantaba hasta la altura de su pecho…
Syaoran quedó encantado con aquella reacción tan embellecedora y al ver como los labios de ella se curvaban un poco, formando una leve mueca, tomó la decisión de acercarse mas, teniendo dentro un instinto que le decía que la besara de una vez y se dejara de niñerías, que tomara por esa ocasión un veredicto firme sobre lo que estaba por pasar...
Evidentemente por su cerebro también pasó la idea de desistir, de dejar eso de lado, sin embargo al ver su rostro de niña, sus mejillas levemente rojas, los ojos cerrados y los labios entreabiertos, supo que quería continuar y fue entonces que mando al demonio todo, la razón, su lógica y las consecuencias que pudieran haber después.
Levantó su rostro con una mano, pasando sus dedos por sus suaves mejillas, se inclinó mas y acortó definitivamente la relativa distancia que quedaban entre ellos, posando sus labios en los de Sakura que, en ese instante, sintió como una descarga eléctrica le recorría el cuerpo completo y un cosquilleo enormísimo le llenaba internamente, una sensación que comúnmente es descrita como mariposas en el estomago…
Pero no pensaba, solo sabia que Syaoran estaba jugando con sus labios de una forma simplemente encantadora, su boca aprisionaba la suya suavemente, provocándole roces estremecedores que le causaban un temblequeo constante, en tanto el ambarino solo seguía en su tarea de disfrutar el momento, notando que los labios de ella eran suaves y finos, simplemente deliciosos, portadores de un sabor que se asemejaba mucho a una combinación de frutos rojos…
Cerezas y fresas silvestres.
¿Las cosas podían cambiar drásticamente?, sí, lo hacían y ahora ambos castaños eran un vivo ejemplo de ello, mientras continuaban en medio del jardín solitario, con un beso que los estaba uniendo de una forma nueva e inesperada…
-.-.-
El alboroto que se vivía en el aula era algo de cierta forma típico, a pesar de que la Academia fuera una institución decente los niños seguían siendo niños y ciertamente no reparaban en nada para divertirse durante ese tiempo libre.
Fanren y Touya, a diferencia de los otros, no estaban jugando, solo seguían sentados uno frente a la otra, aunque internamente la niña se debatía en si dejar solo a su mejor amigo para jugar o por el contrario continuar cerca de él, que parecía no querer decir ni pio.
Todo un dilema infantil.
—Oye Touya…— llamó luego, atrayendo la mirada del pequeño Kinomoto —.¿No te has aburrido?
—Ehm… no— respondió de forma simple —.Ya te dije que si quieres puedes irte, no me interesa…
—Pero es que…— el próximo discurso de Fanren quedó en el aire. Repentinamente el tutor de su clase había ingresado abruptamente en el aula, acallando los gritos y las risas de los pequeños que, al sentirse observados por una autoridad superior, tomaron asiento de forma inmediata.
La pequeña niña Li agachó un poco la cabeza, acomodándose mejor en su pequeño pupitre, creyendo que tal vez al final del día podría hablar con Touya, sólo para saber el porque ahora parecía estar evadiéndola, bueno, mas que de costumbre…
¿Le habría hecho algo?
—El día de hoy voy a presentarles a un nuevo compañero, viene de intercambio desde Osaka y espero que sean muy amables con él, pasa por favor—Touya bufó despreocupado y Fanren pestañeo un par de veces al ver al niño delante de ellos, pues este tenia el cabello de un extraño color plata y sus ojos eran de un enigmático color celeste —.Él es Yue Tsukishiro, comenzara con las clases hasta el día de mañana pero hemos decidido presentarlo ante ustedes para que le conozcan de una vez.
—Gusto en conocerlos— los niños abrieron los ojos en demasía al ver tal cortesía por parte de alguien que era igual a ellos en edad y fue en ese instante que, desde su sitió, Fanren solo pudo continuar observándole de forma insistente, tratando de saber que era lo que Yue escondía detrás de esa mirada tan extraña y penetrante.
Se veía que era muy serio, mucho más de lo que era su amigo Touya, lo cual nunca creyó que fuera posible.
—Bien, eso es todo, en unos minutos mas podrán irse, esperen la campanada de salida— los pequeños asintieron ante la orden y una vez el titular salió todos volvieron a lo que estaban haciendo antes de la interrupción, ignorando a Yue que paso de largo y tomó asiento detrás de Touya, pues era el único pupitre que estaba vacio.
Fanren se giró a verle y le sonrió de forma animada, recibiendo en respuesta una mirada seca por parte del niño.
—Hola, soy Fanren Li y él es Touya Kinomoto, si quieres…
—No gracias— la niña ambarina se sintió bastante cohibida y de cierta forma asustada por la mirada penetrante de Tsukishiro, así que, sin saber muy bien lo que hacía se levantó de su asiento, dirigiéndose esta vez a Touya, quien no le prestó mucha atención.
—Voy por un jugo, ¿Quieres que…?
—No Fanren, gracias— la hija de Ieran de pronto comenzó a sentir eso como una especie de complot infantil, mas no dijo nada y solo asintió, sonriendo de una forma algo triste, antes de caminar fuera del salón de clases para ir en dirección a la cafetería.
Al verla salir Touya no pudo disimular su repentina curiosidad, así que se giró hacia donde estaba Yue y le vio, con una ceja alzada.
—Eres interesante— expresó, sonriendo torcidamente. —.Soy…
—Touya Kinomoto, ya lo dijo Li— interrumpió Yue, correspondiendo a la sonrisa con un gesto de igual magnitud —.Tu también eres interesante…
—Bien.
—Bien— los dos estrecharon manos en señal de hermandad, de cierta manera sus personalidades se complementaban, así que suponían que no les sería difícil congeniar.
Justo en ese instante Fanren regresó con dos jugos en las manos, creyendo que a lo mejor a Touya se le antojaría alguno al final, por lo que caminó un par de pasos al frente, mostrando una sonrisa de ánimo que se borró, cuando vio como el hermano de Sakura charlaba muy bien con Tsukishiro, de una forma que nunca había hecho con ella.
La niña agachó la mirada hasta posarla sobre sus zapatos negros, sin saber porque de pronto tenía un mal presentimiento respecto a ese nuevo compañero de intercambio.
-.-.-
Notas de la Autora:
¡Hola! Aquí yo (Mell o Melody como gusten xD), estrenando nick y un capitulo mas de Pandora's Notebook.
Vamos a ver… ¿Qué decir?, digamos que ahora ha pasado de todo, leves accidentes (o no tan leves xD depende de cómo lo vean), discusiones, malos presentimientos y besos, oh gloriosos besos que ya hacían falta ¿O no? xD creo que no me dejaran mentir.
No puedo decir nada con respecto a esto porque creo que se me ha secado el cerebro (xD), a causa de la repentina inspiración desbordante que me permitió terminar este capi, además de que me siento algo frustrada porque últimamente he tenido problemillas con mi ordenador que se empeña en estar tan lento como una tortuga y gracias a eso he atraído problemas con el capitulo siguiente de mi otro fic Lemon Tree, de verdad me disculparan la palabra pero me siento realmente cabreada ¬¬.
En fin, a los que lean mi otro fic discúlpenme por el retraso, creo que terminare tardándome mas de lo normal, pero créanme, hare lo posible para arreglar este problema, cuanto antes.
Retomando un poco lo concerniente a esta historia, debo comentarles algo que me parece importante, pues hará cosa de tres o cuatro días atrás que una amiga me vino a preguntar si tengo en mente hacer un Lemon, sí, Lemon (escena no apta para menores xD) para esta historia, según me dijo ella no sería algo muy extraño ya que de pronto llego a meter ciertos comentarios con relación a temas mas… profundos e íntimos, claro ejemplo esta en este capi durante la conversación de Syaoran, Yamazaki y Eriol.
Y siendo yo a veces tan penosa xD, en ese momento contesté con un rotundo no, pero igual me lo pensé detenidamente y he decidido que es una mejor idea preguntarles a ustedes como lectores si les gustaría que escribiera una de aquellas escenas, obviamente de contestarme afirmativamente les notificaría la decisión final y el rated pasaría de T a M, así que ustedes dirán, es algo que queda en sus manos xD
Pues bueno, ya para acabar esta vez solo voy a agradecer por nombre a los reviews del capi pasado, como ya dije mi computador anda mal así que no puedo contestar apropiadamente, pero si agradecerle a: guardiana, Ceciali, Yuki Nekoi, Stellar BS, Lucy Marie Star, Maru-chan1296, izaku-chan, aisisres, , SoffiiGaby, Neftali24, Spring-Night, Guest, kimbe-chan, La chica sin pan y kagome555m. Este capi va dedicado a ustedes, gracias por ese apoyo tan lindo y si alguien me faltó no duden en reclamarme xD
Me despido y nos estamos leyendo en el siguiente capi, saludos a todos ;)
